CDMX dio a Grupo Salinas el contrato de seguros de accidentes más caro de los últimos 6 años
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CDMX dio a Grupo Salinas el contrato de seguros de accidentes más caro de los últimos 6 años

El contrato que se firmó cada año desde 2013 se mantuvo prácticamente en el mismo precio; pero para este 2019, por la misma cobertura, el costo aumentó 19%.
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27 de agosto, 2019
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El gobierno de la Ciudad de México entregó a Seguros Azteca, propiedad del empresario Ricardo Salinas Pliego, el contrato de seguros de accidentes para policías y funcionarios más caro desde 2013, que cuesta un millón de pesos mensuales más de lo que se gastaba en años anteriores.

Además, Grupo Salinas lo recibió vía adjudicación directa, luego de una licitación declarada desierta y en la que la propia empresa había sido descalificada.

Se trata del contrato número DEAS-10-2019 “Seguro de Accidentes Personales de Trabajadores que laboran en Vía Pública” firmado con Seguros Azteca, que tiene una vigencia de mayo a diciembre de 2019, y cuya prima mensual es de 5 millones 817 mil 500 pesos mensuales.

El mismo seguro, con la misma cobertura, tanto en 2018 como en 2017 costó 4 millones 692 mil pesos cada mes. Antes, en 2016, se pagaron 4 millones 468 mil pesos. 

En ningún año se habían pagado más de 5 millones de pesos mensuales, como ocurrió este 2019, cuando el aumento del precio anual es de 19%, en términos reales. De hecho, el incremento en el costo, considerando la inflación, se había mantenido prácticamente en ceros año con año desde 2013 hasta ahora.

La Secretaría de Finanzas del Gobierno de Claudia Sheinbaum, en una respuesta que envió por escrito al preguntarle sobre el caso, explicó que esta adjudicación y el monto del contrato se dieron así luego de la fallida licitación, y que la ganó Azteca porque había sido la más barata de las cotizadas. 

Los documentos oficiales confirman que, por una diferencia de 500 pesos, la de Seguros Azteca fue la propuesta más baja. Pero también muestran que esa empresa recibió la invitación el 15 de abril de 2019 mientras que las otras competidoras lo tuvieron un día después, el 16 de abril, como puede verse aquí y aquí

Esto cobra relevancia si se toma en cuenta que el plazo límite para presentar una propuesta fue el 17 de abril.

No solo eso, Seguros Azteca fue la única que recibió la solicitud con la petición expresa de cotizar la partida de seguros de accidentes, la que finalmente se contrataría. Esto derivó en la exigencia de otra empresa por “igualdad de condiciones” en la invitación.

Finalmente, el oficio de cotización enviado por Seguros Azteca al gobierno de la Ciudad ni siquiera tiene fecha de entrega, a diferencia de la propuesta de sus competidoras. 

Sobre el incremento en el costo de la prima respecto a años anteriores, el Director de Recursos Materiales y Servicios Generales de la Secretaría de Finanzas de la Ciudad, Pedro Jesús Lara Lastra, dijo que obedece a dos factores: el incremento de la siniestralidad en la ciudad y un mayor número de personas aseguradas.

Pero los propios datos oficiales entregados muestran que, en realidad, los accidentes —y los costos asociados a los mismos— disminuyeron el año pasado, y que el número de servidores públicos asegurados tuvo un crecimiento mínimo, inferior al 1% en 2019.

En cuanto al número de policías y funcionarios asegurados en 2019 se reportan 89 mil 737, lo que implica solo 653 personas más que el año pasado.

Lara añadió que el gobierno capitalino compró 21 seguros distintos, incluido el de accidentes, y que, aún con el incremento de precio para ese seguro, el gasto total fue 300 millones de pesos más barato de lo erogado el año pasado.

“Habrá algunas partidas donde la economía no fue significativa o que de plano no hubo economía pero como proyecto integral si hubo un 10% de ahorro. Se licitó un paquete total de 21 seguros y de la suma de todos se pagaron 2 mil 600 millones cuando en 2018 se pagaron 2 mil 900 millones”, dijo el funcionario.

Lara Lastra explicó que la decisión se limitó a las propuestas técnicas y económicas presentadas, luego de que Animal Político le preguntara si se tomó en cuenta la experiencia de la empresa, pues tras una revisión en Compranet, no se detectó otro contrato similar con Seguros Azteca.

Después de la entrevista con Lara Lastra, la Secretaría de Finanzas amplió su respuesta, que puede consultarse completa aquí. 

Seguros Azteca, por su parte, envío una respuesta firmada por Grupo Salinas en la que dijo que el monto del contrato se realizó tomando como base el número de siniestros y parámetros internacionales de reaseguramiento. 

La empresa defendió la legalidad de todo el procedimiento y cuando se le solicitó precisar las fechas en que enviaron su propuesta, respondió que todo se hizo “en tiempo y forma”.

La empresa también dijo que en la licitación original ellos participaron con una propuesta por otro seguro, el “de vida institucional”, cuyo fallo no les fue favorable. Finalmente a Grupo Salinas le dieron tres seguros en total, por adjudicación directa, como lo confirma los documentos oficiales entregados por la Secretaría de Finanzas. 

La licitación fallida

El pasado 20 de febrero se publicó en la gaceta oficial de la ciudad la licitación pública SSCHA-DGRMSG-LP-05-19 para la “Contratación del programa integral de aseguramiento de bienes patrimoniales y de personas del Gobierno de la Ciudad de México, para el ejercicio fiscal 2019”.

Dicha licitación contempló 21 partidas distinta de seguros, entre ellas la partida 5 “Seguro de Accidentes Personales de Trabajadores en Vía Pública” y la partida 6 “Seguro de Vida Institucional”.

El fallo de dicha licitación se realizó el 26 de marzo de 2019. El documento del mismo, obtenido vía transparencia por este medio, confirma que Seguros Azteca presentó una cotización por la partida 6 pero fue descalificada debido a fallas en su propuesta técnica. 

El mismo fallo no menciona que Seguros Azteca haya presentado propuesta por la partida 5, que es la de seguro de accidentes. En el estudio de mercado realizado con motivo de esta licitación, y que también fue obtenido por transparencia, tampoco aparece cotización de Azteca por dicha partida.

Esto coincide con el posicionamiento entregado por Grupo Salinas a Animal Político donde señalan que presentaron una propuesta por la partida 6, pero no por la 5.

Otras empresas, como Seguros Atlas, sí presentaron una propuesta por la partida 5, pero la Secretaria de Finanzas decidió descalificarlas por fallas en la propuesta técnica. Al final, tanto la partida 5 como la 6 fueron declaradas desiertas.

La contratación directa

Tras declararse desierta la licitación, el gobierno de la ciudad realizó un proceso de adjudicación directa por la partida 5. Para ello, según Lara Lastra, se invitó a tres empresas que habían cotizado por esta partida en la licitación. 

Se solicitó a la Secretaria de Finanzas los oficios con los que se invitó a las empresas a participar en la fase de adjudicación directa. La dependencia entregó las invitaciones enviadas a Seguros Azteca, Seguros Atlas, y Pan American México.

En el oficio enviado a Azteca, se le invita a cotizar directamente por cuatro partidas entre ellas la 5, que es la de seguro de accidentes. Pero a Seguros Atlas solo se le invitó a cotizar por la partida 8 y a Pan American por la 7 y 9. Solo a la empresa de Salinas se le pidió una propuesta por la 5.

Pese a lo anterior, las tres empresas decidieron presentar propuestas económicas por la partida 5. Pan American expresó inconformidad por dicha situación en su respuesta: “solicitamos que todos los participantes contemos con igualdad de condiciones y sean consideradas y evaluadas todas y cada una de nuestras cotizaciones”, dice el documento firmado por Oscar Carmona Ramírez, representante legal de dicha empresa.

Las cotizaciones enviadas por las empresas referidas confirman que la de Seguros Azteca fue, en efecto, la más baja, aunque con diferencias mínimas. Mientras que Pan American propuso 40 millones 121 mil 195 pesos, la empresa de Salinas presupuestó 40 millones 120 mil 689 pesos: una diferencia de 506 pesos.

Los oficios con las propuestas económicas de Pan American y Seguros Atlas tienen fecha del 17 de abril. El de Seguros Azteca, en cambio, no presenta fecha de elaboración.

El incremento 

La adjudicación para Seguros Azteca fue formalizada a través del contrato consolidado DEAS-10-2019  por el servicio de “Seguro de Accidentes Personales de Trabajadores que laboran permanente en vía pública”. El monto de dicho contrato ya con IVA incluido fue de 46 millones 540 mil pesos, con una vigencia de mayo a diciembre de 2019.

Lo anterior equivale a una prima mensual de 5 millones 817 mil 500 pesos con IVA incluido, lo que representa un incremento de 19% en términos reales, en comparación con los 4 millones 692 mil 231 pesos de prima mensual promedio que se pagaron el año anterior.  

Los otros contratos

El contrato para accidentes no fue el único adjudicado directamente a Seguros Azteca. De acuerdo con la notificación enviada por la Secretaría de Finanzas el 24 de abril pasado, también se les adjudicó la partida 6 por seguro de vida institucional por un monto de 697 millones de pesos y dos partidas más por dos millones y medio de pesos.

Todas esas partidas fueron declaradas desiertas en la licitación inicial en la que Seguros Azteca —según lo referido por la propia empresa en su comunicado—, solo presentó cotización por la partida 6 y fue eliminada por fallas en la propuesta técnica. El fallo oficial de dicha licitación confirma este hecho. 

No obstante, la Secretaría de Finanzas los invitó a cotizar por cuatro partidas en total adjudicándoles todos los contratos.

Grupo Salinas dijo a Animal Político que Seguros Azteca es una aseguradora “confiable y exitosa” que puede hacerse cargo de todos esos servicios. Una prueba de ello, dijo, son sus 4.8 millones de clientes en el país y los contratos “vigentes y concluidos” con diversas entidades, de los que no dio detalles.

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¿Qué son las neurofinanzas y por qué algunas personas hacen dinero más fácilmente que otras?

Se trata de "un área relativamente nueva" que está demostrando cuán importante es comprender lo que sucede en nuestro cerebro en "entornos de riesgo e incertidumbre". Investigamos y conversamos con expertos sobre las decisiones financieras.
23 de noviembre, 2020
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Perder duele y, a veces, mucho.

Ganar 100 dólares puede hacer que muchas personas se sientan felices, pero perder 100 puede provocar una emoción incluso más intensa que esa alegría.

Ese ejemplo se lo da a BBC Mundo Arman Eshraghi, catedrático de Finanzas e Inversiones de la Universidad de Cardiff, para explicar que imágenes por resonancia magnética del cerebro han mostrado que “las pérdidas desencadenan una mayor actividad en las áreas del cerebro asociadas con emociones negativas que las que generan las ganancias (equivalentes) en los centros de placer”.

Aunque en el pasado, el campo médico fue el que principalmente se enfocó en el estudio del cerebro, en las últimas décadas, otros ámbitos, como el financiero, también han buscado entenderlo.

Se ha fundido la economía con la neurociencia para darle una explicación a nuestros comportamientos, ya sea como inversionistas o como consumidores, tomando en cuenta no sólo el cerebro sino el sistema nervioso e incluso las hormonas.

Ha surgido lo que se conoce como las neurofinanzas, “un área relativamente nueva que se esfuerza por comprender la toma de decisiones financieras agregando conocimientos de la psicología y la neurociencia a las teorías tradicionales de las finanzas”, señala Kerstin Preuschoff, profesora asociada de Neurofinanzas y Neuroeconomía de la Universidad de Ginebra.

Esa comprensión neuronal cobra especial importancia en “entornos de riesgo e incertidumbre, en los que generalmente primero reaccionamos y después analizamos”, le dice a BBC Mundo Joselyn Quintero, asesora financiera especializada en Psicología Financiera y Neurofinanzas.

Entonces ¿qué pistas nos da ese campo sobre la forma en que tomamos decisiones de dinero?

La carga emocional

Por más que lo intentemos, nuestra naturaleza nos impide alejarnos del hecho de que cada elección que hacemos tiene un elemento emocional.

Silueta

Getty Images
Nuestras decisiones en los diferentes ámbitos de la vida tienen un elemento emocional y en finanzas es importante darse cuenta de ello.

“Es así para todo tipo de decisiones y se aplica particularmente a las financieras. Con las decisiones de inversión específicamente, existe la promesa oculta de riqueza que tiene un fuerte elemento emocional”, indica el profesor Eshraghi.

“Incluso los gerentes financieros más experimentados pueden tomar decisiones que no se basan únicamente en el pensamiento racional”.

Pese a que durante más de 30 años, los expertos en finanzas conductuales han empleado con éxito los conocimientos de psicología, sociología e incluso de física para intentar dilucidar la forma en que decidimos, “los avances en la tecnología han permitido a los neurocientíficos mapear los procesos químicos y eléctricos que ocurren en nuestro cerebro cuando tomamos decisiones”.

Volviendo al ejemplo de los US$100, los especialistas ya habían identificado ese patrón llamado aversión a las pérdidas, pero “las neurofinanzas nos han permitido ver qué sucede realmente en el cerebro”.

¿Cómo podemos tomar mejores decisiones financieras?

Eshraghi cree que “las mejores decisiones financieras se toman a menudo utilizando un ‘pensamiento’ lento, cuidadoso y analítico en lugar de un ‘sentimiento’ rápido e inductivo”.

Un analista financiero

Getty Images
“Cuando los mercados financieros son volátiles, normalmente es mejor ‘mantenerse fuera’ y dejar de mirar las pantallas”, indica el profesor Arman Eshraghi.

Evidentemente las emociones no se pueden eliminar de la ecuación, pero parte de la clave está en ser conscientes de ellas.

Por ejemplo, “cuando los mercados financieros son volátiles, normalmente es mejor ‘mantenerse fuera‘ y dejar de mirar las pantallas”.

La razón es que el “cableado” de nuestros cerebros reacciona a contextos inestables de una forma más emocional que analítica.

Hay un fenómeno que se da entre algunos inversionistas y es el que los psicólogos llaman “anclaje”: la tendencia a apegarnos a números aleatorios.

“Incluso la información aparentemente más inocua puede llegar a nuestro subconsciente. Por ejemplo, los inversores pueden anclarse a los niveles de precios existentes de una acción y cuando llegan noticias nuevas al mercado, algunos tardan en reaccionar y actualizar lo que piensan”.

Otras personas se encariñan con marcas y compañías que les son familiares y, a la hora de invertir o comprar, “eso puede llevar a una falta de diversificación y eventualmente no es una estrategia financiera sólida”.

Somos más que la lógica

Daniel Kahneman es el autor del libro Thinking, Fast and Slow (“Piensa, rápido y lento”) y plantea que nuestra mente tiene dos sistemas de pensamiento que influyen en la forma en que tomamos decisiones.

Daniel Kahneman

Getty Images
Daniel Kahneman ganó el Premio Nobel de Economía en 2002 “por haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que se refiere al juicio humano y la toma de decisiones en entornos de incertidumbre”.

Mientras el Sistema I se encarga de lo intuitivo, instintivo e inconsciente, el Sistema II aborda lo analítico, lo consciente, lo lógico.

Aunque es un influyente psicólogo, Kahneman recibió el Premio Nobel de Economía en 2002 por su trabajo pionero, junto Amos Tversky, sobre el elemento irracional en la toma de decisiones.

De hecho, ambos fueron los primeros en identificar la aversión a las pérdidas.

Kahneman desafió la corriente del pensamiento económico tradicional que apuntaba a que somos racionales, lógicos y egoístas cuando nos toca escoger y, con ello, sentó las bases de la economía del comportamiento.

Consejos de un Nobel

“Por qué tomamos malas decisiones sobre el dinero (y qué podemos hacer al respecto)” (Why We Make Bad Decisions About Money (And What We Can Do About It) es el título de un video del sitio Big Think, en el que Kahneman arroja algunas luces:

Una mata siendo regada

Getty Images
En muchos casos, hacer dinero es una experiencia que toma tiempo e implica un proceso de aprendizaje no sólo personal sino del entorno.

“Para ciertos tipos de decisiones, necesitas habilidad para el cálculo numérico. La gente que la posee tiene una ventaja significativa sobre la que no”.

“Entender el interés compuesto hace una diferencia inmensa, ya sea que pidas prestado con una tarjeta de crédito o que tengas ahorros”.

Y es que, de acuerdo con el experto, “la gente tiene una idea muy confusa del interés compuesto y eso es muy perjudicial”.

También habla de la importancia de adoptar una perspectiva amplia frente a lo que pasa y evitar reacciones emocionales demasiado fuertes frente a los eventos.

“Piensa que ganas un poco y pierdes un poco y que tu respuesta emocional a las ganancias pequeñas y a las pérdidas pequeñas sea muy limitada. Eso tiende a inducir una mejor toma de decisiones”.

Busca orientación

El artículo Daniel Kahneman: Four Keys to Better Decision Making (“Cuatro claves para una mejor toma de decisiones”), publicado en el sitio del CFA Institute, plantea que “tendemos a sobreestimar nuestras posibilidades de éxito, especialmente en la fase de planificación”.

Una mujer frente a una pantalla

Getty Images
Tomar decisiones financieras no siempre es sencillo, por eso es recomendable pedir asesoría.

Cuando algo no sale bien, buscamos una explicación, “tienes la sensación de que has aprendido algo y de que no volverás a cometer ese error”, dice Kahneman, pero quizás una relación causa-efecto no es la mejor conclusión de lo ocurrido.

“Lo que deberías aprender es que fuiste sorprendido otra vez. Debes aprender que el mundo es más incierto de lo que crees“.

Otro aspecto que el Nobel recomienda evitar es el arrepentimiento, pues es “el mayor enemigo de la toma de decisiones en las finanzas personales”.

Además invita a cultivar la curiosidad y a buscar una guía. El mejor asesor es “una persona a la que le gustes y a quien no le importen tus sentimientos“.

Si la encuentras es muy probable que te dé buenos consejos.

Y cuando estés por tomar una decisión importante: ve despacio.

La importancia del margen de error

Ser flexibles y adaptarse a nuevas circunstancias también es clave cuando se toman decisiones relacionadas con el dinero.

Mark Zuckerberg

Drew Angerer/Getty Images
Hay muchos ejemplos de cómo el éxito financiero puede ir de la mano con lo que nos apasiona.

Morgan Housel es autor de The Phychology of Money (“La psicología del dinero”) y plantea cuán importante es abrirse a los errores.

“Demasiada devoción a un objetivo, un camino, un resultado, es invocar al arrepentimiento cuando eres tan susceptible al cambio”, escribió en un blog que lleva el mismo título de su libro.

“Las personas subestiman la necesidad del margen de error en casi todo lo que hacen que involucre dinero”.

De acuerdo con el experto, se debe a “la idea de que su visión del futuro es correcta, impulsada por el sentimiento incómodo que viene de admitir lo contrario”.

Pero eso les causa un “daño económico” porque les impide tomar las mejores acciones.

Housel también plantea que el margen de error se malinterpreta, “a menudo se ve como una protección conservadora, utilizada por aquellos que no quieren correr mucho riesgo o no confían en sus puntos de vista”.

“Pero cuando se usa apropiadamente es lo contrario. El margen de error te permite aguantar y esa resistencia te hace quedarte el tiempo suficiente para que el chance de beneficiarte de un resultado de baja probabilidad caiga a tu favor”.

Y es que, en muchos casos, obtener ganancias también es cuestión de tiempo.

“He descubierto que, al tomar decisiones de dinero, ayuda recordar constantemente que el propósito de invertir es maximizar los retornos, no minimizar el aburrimiento. Lo aburrido está perfectamente bien. Lo aburrido es bueno. Si deseas enmarcar esto como una estrategia, recuerda: la oportunidad vive donde otros no están y los otros tienden a mantenerse alejados de lo aburrido”.

Lo que hacen los millonarios

William Leith es periodista y autor de The Trick: Why Some People Can Make Money and Other People Can’t (“El truco: Por qué algunas personas pueden hacer dinero y otras no”).

Un cerdito pasa por un anillo de fuego

Getty Images
Cómo percibimos el riesgo y la incertidumbre determina en parte qué decidimos hacer con nuestro dinero.

Su investigación lo llevó a adentrarse en el mundo de algunos millonarios.

“La gente que entrevisté, quienes se hicieron ricos de alguna manera, habían desarrollado una comprensión de lo que era el riesgo y de cómo a menudo es contrario a la intuición”.

“Eso es esencial”, le dice a BBC Mundo. Pero hay algo más: pasaron por varios fracasos, aprendieron de ellos, cambiaron y siguieron.

“Y cada vez se van acercando un poco más a cómo las cosas funcionan” hasta que se convierten en “los pocos que tienen éxito”.

“La razón es que casi todo el mundo se daría por vencido mucho antes porque fallan y fallan y fallan. La mayoría de la gente no puede soportarlo”.

“Se trata de hacer cosas que la mayoría no haría (…) o que todos piensan que no funcionarán o que son riesgosas”.

Es ver el riesgo desde una perspectiva “real” y no desde lo que “tu corazón te diga, sino lo que te diga tu cabeza“.

Leith destaca un elemento que Kahneman nos había anticipado: la curiosidad.

“Si quieres empezar un negocio, tienes que ver qué está sucediendo y qué está cambiando. Tienes que averiguarlo por ti mismo“, porque los libros te mostrarán “el mundo que existía ayer, así que tienes que salir y empezar”.

“Piensa por ti mismo: ¿Cómo puedo mejorar esto? Así es como la gente tiene éxito”, cómo sobresale entre la multitud.

Cómo reaccionar

Quintero, la asesora financiera, resalta las experiencias exitosas que se han dado en plena pandemia.

Una mujer con una anuncio de cerrado

Getty Images
Aunque muchos negocios se han visto dramáticamente afectados por la pandemia de coronavirus, otros han encontrado oportunidades y las han aprovechado.

Emprendedores que han aprovechado oportunidades en medio de circunstancias muy difíciles porque, como indica Leith, se detuvieron a observar lo que está pasando.

“Cuando le preguntas a un financiero: ‘En medio de todo esto ¿qué harías?’ Te va a hablar de recortar gastos. Su tendencia es minimizar riesgos en la medida de lo posible”, señala.

“Lo que nos hemos convertido es en personas que no sólo somos adversas al riesgo sino que somos obsesivas con la certidumbre. Es decir, no nos movemos si no tenemos algo que nos garantice que las cosas van a resultar”.

“Eso hace que cuando se te presenta una situación que no tienes cómo controlar, la tendencia es a replegarse, cerrarse”.

Y, muchas veces, eso impide ver las oportunidades que hay.

La experta explica que el pensamiento industrial busca la certidumbre, se basa en la seguridad y reacciona ante el corto plazo.

“Si quiero tener más ingresos, entonces debería trabajar más horas. Llevamos en paralelo los costos con los beneficios. Para ganar más tengo que trabajar más”.

Pero la era digital está imponiendo otro paradigma en el que hay una mayor comprensión del largo plazo y de la sostenibilidad.

El nuevo paradigma

En ese nuevo paradigma, dice Quintero, entra en juego un elemento: la autoestima.

Dos jóvenes frente a un laptop

Getty Images
La era digital ha traído nuevos esquemas para abordar el tema laboral y cómo se hace dinero.

“Saber que aunque vas a hacer algo que no va a ser necesariamente del agrado de mucha gente, la certeza eres tú, la única garantía que tienes, en vez de buscar la certidumbre (afuera), eres tú”.

A medida que se va teniendo claridad mental en una idea o un proyecto, los resultados se irán dando y empezará un proceso de validación.

“Cuando hablas con una persona que tiene 25, 27 años, su probabilidad de generar dinero está más clara que una persona de mi generación, que haya nacido hace 40, 50 años, es decir, la posibilidad de ganar más dedicando menos tiempo es ya una narrativa generacional y, por ende, naturalmente te vas enfocando y te vas moviendo en torno a eso”.

“Cuando la generación de los baby boomers se expone a este tipo de pensamiento tiene la idea de que esta gente no quiere trabajar o que quiere ganárselo todo sin hacer nada, cuando en realidad el tema no es tanto qué hacen, sino desde dónde lo hacen”.

La experta reflexiona sobre cómo muchos baby boomers sentían que tenían que trabajar en algo que no querían para ganar dinero, lo cual contrasta con el esquema de pensamiento de los millenials y los centennials:

Hago lo que me gusta porque gano dinero haciéndolo. A partir de allí monto un modelo de negocio que sirva a la sociedad, pero que fundamentalmente parte de mí”.

Un enfoque complementario

El sistema financiero tradicional se ha basado en un esquema normativo: en cómo deberían ser las cosas y no en cómo son, señala Quintero.

Una muñeca vestida de graduada y una calculadora

Getty Images
Algunas personas se paralizan frente a decisiones financieras porque piensan que como “no estudiaron en la universidad, eso las hace sentir menos inteligentes”, cuando la inteligencia “en realidad es la capacidad de aprender de lo que sucede, ajustarte y mejorar”, reflexiona Joselyn Quintero.

Las neurofinanzas presentan un enfoque complementario:

“En vez de decirle a una persona qué debe hacer, empiezo a entender qué está haciendo” y, de esa manera, se crea un plan de acción que “se parezca más a ese individuo -que incluya sus aspiraciones, deseos- y no que lo encuadre en una fórmula preestablecida”.

Y en ese contexto, hay varios factores que explican por qué hay personas a las que les cuesta más tomar buenas decisiones financieras.

Algunos se “paralizan” porque están superpreparados y otros porque piensan, por ejemplo, que como “no estudiaron en la universidad, eso los hace sentir menos inteligentes”, cuando la inteligencia “en realidad es la capacidad de aprender de lo que sucede, ajustarte y mejorar”.

La “parálisis por análisis”, explica, la suelen experimentar personas muy analíticas: “Me falta el último informe, la gráfica más reciente, la última actualización. Es como si quedaran secuestradas en su mente analítica”.

Y muchas veces cuando sucede eso, la persona se desconecta de lo que es lo más importante para ella y plantea sus metas “en función de las de otros“.

Incluso obteniendo algún tipo de ganancia, puede llegar a no tener mucho sentido porque está anclada en algo externo, no en lo propio, explica.

Mientras en las finanzas tradicionales se busca la maximización de los retornos: “Debo ganar lo más que pueda”, en neurofinanzas se habla de retornos satisfactorios.

En el medio

Quintero, como muchos expertos, consideran que hay que evitar los extremos: ganamos o perdemos y abordarlo como un proceso en el que vamos mejorando nuestras capacidades.

Dos personas pensando

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Hay muchos factores que influyen en la forma cómo tomamos las decisiones que tienen que ver con el dinero. No sólo lo personal, sino lo cultural juega un rol.

“Por ejemplo, si me planteo que mis rendimientos este año deberían ser 7% mensual. En un mes puedo llegar a alcanzar 10%, pero en otro 5%. Si eso lo considero una oportunidad de aprendizaje, en vez de un fracaso, la próxima vez que invierta, ahorre o compre, voy con un aprendizaje y no con un fracaso encima”.

Una pregunta, de acuerdo con la experta, es válida: ¿Cómo me siento?

“La experiencia, desde un punto de vista de la neurociencia, es una codificación en el sistema nervioso central que nos permite aprender de nuestras propias reacciones”.

“Si me doy cuenta de que tengo una tendencia a ser más impulsiva ante ciertos escenarios, empiezo a observar ese comportamiento y a identificar cuáles son las variables que lo disparan y así creo una estrategia”.

Unos más que otros

Para la especialista, uno de los aspectos clave para comprender por qué a algunas personas les es más fácil hacer dinero que a otras, es la forma cómo se asume y se maneja la incertidumbre.

Elon Musk

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La fortuna de Elon Musk creció 242% en el último año, según Forbes.

“El riesgo es un elemento clave dentro del mundo financiero, pertenece a un área analítica. El riesgo nos permite hacer unos cálculos para maximizar los resultados. La incertidumbre está más conectada con la parte emocional”.

Y en la forma en la que reaccionamos ante ella entran en juego elementos personales, familiares y culturales.

“Hay gente a la que la palabra oportunidad le genera un sentimiento de culpa y aunque existan oportunidades éticas y legales, no se van a mover porque hay elemento cultural que las frena”.

Dos personas en un mismo entorno pueden responder de manera distinta a un mismo hecho:

“Una tiene una narrativa de empoderamiento en la que el riesgo y la incertidumbre son asociados con aventura y se disponen física y biológicamente para adentrarse en ella”.

“Y tienes otra que los vincula con el peligro, como una amenaza, de la que hay que protegerse. Tanto su cuerpo como su bioquímica se preparan para evitarlo y para huir”.

Como toda en la vida, se trata de un equilibrio y aunque no existe una fórmula exacta de cómo hacer dinero -pues cada historia de éxito tiene sus particularidades- un balance entre muchos factores internos y externos es fundamental.


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