Secretaría de Agricultura tiene 'en pausa' los apoyos para ganaderos
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Secretaría de Agricultura tiene 'en pausa' los apoyos para ganaderos

Hay falta de planeación e inexperiencia en la ejecución del gasto, dicen especialistas.
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7 de agosto, 2019
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Al segundo trimestre de 2019, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural no ha gastado los recursos que la Cámara de diputados le asignó para apoyar a ganaderos con créditos, o para la adquisición de equipo que impulse su actividad.

Cuatro programas clave de esta Secretaría, Crédito Ganadero a la Palabra, Programa de Fomento a la Producción Pesquera y Acuícola, el Programa de Fomento Ganadero y el de Concurrencia con las Entidades Federativas, registran un gasto menor de 50%, según lo reportado por Hacienda en el informe de gasto al segundo trimestre del año.

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El caso más grave es el del Programa de Fomento Ganadero, al que se le asignaron poco más de 475 millones de pesos, pero solo gastó 6.3 millones de pesos. Entre enero y junio este programa ejerció apenas 1.3% de los recursos programas para ese periodo.

Este gasto no ejercido o subejercicio es el segundo más alto de todos los programas del gobierno federal, solo por abajo del de Proyectos de Infraestructura Social de Salud, de la Secretaría de Salud, que gastó solo el 0.7% de los recursos programados para el primer semestre de 2019.

“Un programa que no lleva ni el 70% de avance en su gasto evidencia que tiene ya problemas en términos de la ejecución presupuestaria, y en estos programas estamos hablando de avances muy bajos”, explicó Alfredo Elizondo, coordinador de Proyectos de Gesoc, una organización dedicada a analizar el gasto en el presupuesto público.

El analista aseguró que este tipo de casos se observan no solo en Agricultura, si no en casi todas las secretarías.

“En algunos casos puede ser que se deba a retrasos en la liberación del presupuesto por parte de la misma Hacienda, y en otros sí es por falta de planeación o de inexperiencia en la dispersión de recursos”.

El Programa de Concurrencia con las Entidades Federativas de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) tenía un presupuesto de 2,000 millones de pesos, pero gastó solo 350.2 millones. Es decir, solo ejerció 17.5% de lo programado para enero-junio.

Las reglas de operación de este programa, publicadas en el Diario Oficial de la Federación, establecen que su objetivo es impulsar la productividad en el sector agroalimentario, puesto que las unidades de producción primaria del sector agropecuario, pesquero y acuícola en las entidades federativas presentan baja productividad y enfrentan limitantes, por los bajos niveles de inversión y la falta de estrategias para la agregación de valor.

De entre los programas nuevos de Sader, que apenas arrancaron con esta administración federal, el subejercicio más alto lo registra el programa Crédito Ganadero a la Palabra, que entre enero y junio ejerció poco más de 29% de los recursos programados para este periodo.

Para el primer semestre del año el programa tenia 3,153 millones de pesos, y gastó sólo 925 millones.

Los retrasos en los programas nuevos de Sader, explica Alejandra Macías, directora de Investigación del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), se deben a una mala planeación, por eso no pueden ejercer los recursos. Además, “se están quedando sin la gente que sabía operar los programas, están quitando en los estados, en las delegaciones a las personas que sabían cómo dispersar los recursos”.

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De los programas ya viejos de la Secretaría de Agricultura, otro con problemas es de Fomento a la Productividad Pesquera y Acuícola, que sólo ejerció 33.2% de lo programado para el primer semestre de 2019. Contaba con un presupuesto de 355.2 millones de pesos y gastó solo 117.8 millones.

Por su parte, el programa Producción para el Bienestar que contaba con una disponibilidad de más de 8 mil 700 millones de pesos, ejerció menos de 7 mil 439 millones; el 83% de sus recursos.

Aunque hay otros programas como el de Abasto Social de Leche a cargo de Liconsa, el de Adquisición de Leche Nacional y el de Precios de Garantía a Productos Alimentarios Básicos que registran un ejercicio presupuestal de 100%.

Animal Político solicitó una entrevista a la Sader, para conocer las causas de los retrasos en sus programas, pero solo se obtuvo información por escrito con las cifras de avance y metas de la propia Secretaría.

En la información enviada, Sader aseguró que Crédito Ganadero a la Palabra, que en una primera etapa considera 14 estados prioritarios, avanza a un ritmo de 946 millones de pesos ejercidos, con casi cinco mil unidades productivas beneficiadas de ocho entidades federativas, a las que se les pueden dar hasta 10 vaquillas y un semental. La Secretaría afirmó que tiene comprometido un recurso de entrega de apoyos por alrededor de mil millones de pesos, pero no dio fecha límite.

Sobre el Programa de Fomento a la Productividad Pesquera y Acuícola, la dependencia proporcionó cifras que no coinciden con las de Hacienda, sin explicar por qué. Indicó que se han ejercido 524.5 millones de pesos, lo que representa 47.64%, en beneficio de 45 mil 487 productores; a finales de agosto, adelantó, se prevé que se tenga ejecutado el 82% del presupuesto total, que es de mil 159 millones de pesos.

De acuerdo a los datos de Sader, del presupuesto inicial de 65.4 mil millones de pesos, al 31 de julio se han ejercido 42.5 mil millones de pesos, esto es, el 65% del total y acorde a los ciclos productivos en el sector.

En el primer trimestre se ejerció el 95% de lo programado, y en el segundo trimestre el acumulado de lo ejercido alcanza el 83%.

“Es importante resaltar –señaló la dependencia– que está en trámite el pago de aproximadamente 5 mil millones de pesos: 2 mil 500 millones de pesos para apoyos productivos a alrededor de 600 mil productores de maíz, café y caña de azúcar; mil millones de Crédito Ganadero a la Palabra, y 750 millones para el pago de fertilizantes que ya se entregaron en Guerrero”.

A la fecha, agregó, Hacienda solo ha recortado 147 millones de pesos, de los cuales se solicitó el reintegro de 104 millones correspondientes al Programa Producción para el Bienestar.

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COVID: la conversación en un autobús que llevó a salvar cientos de miles de vidas

Un encuentro de dos científicos en un autobús condujo a un ensayo clínico para encontrar tratamientos para salvar vidas de enfermos de COVID-19.
27 de marzo, 2021
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El ensayo clínico llamado RECOVERY (Random Evaluation of Covid-19 Therapy o Evaluación aleatoria de terapias para covid-19) inició en marzo de 2020 para probar medicamentos que ya existían en pacientes con covid y estudiar si éstos tenían un efecto sobre la enfermedad. Gracias a este ensayo se han salvado cientos de miles de vidas.

Todo comenzó en el autobús número 18 en Londres. Mientras se abría paso entre el tráfico, dos pasajeros estaban enfrascados en una conversación.

Lo que acordaron en ese trayecto, que tuvo lugar antes del confinamiento en la ciudad por covid-19, cambiaría el curso de la pandemia y posiblemente el futuro de la medicina.

Llevó al trabajo conjunto de investigadores, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) y 40.000 pacientes de covid en un esfuerzo especialmente adaptado a un sistema nacional de salud pública.

Y salvaría la vida de cientos de miles de pacientes de covid en todo el mundo. La conversación de estos dos pasajeros llevó a la creación del ensayo clínico Recovery.

Los dos pasajeros del autobús eran el profesor Martin Landray, médico y diseñador de ensayos de fármacos a gran escala, y Jeremy Farrar, director de Wellcome Trust, uno de los mayores organismos de financiamiento para investigación médica del mundo y uno de los fundadores de Recovery.

La fecha era el 9 de marzo de 2020. Ambos discutían la pandemia inminente, las escenas que se veían en Italia, que fue el primer país de Europa en sentir el impacto devastador del virus, y la inevitabilidad de que Reino Unido se enfrentaría a lo mismo.

“Lo que acordamos en ese viaje en autobús fue que el tsunami llegaría en un par de semanas y teníamos que tener un ensayo en funcionamiento en dos semanas”, explica el profesor Landray al programa Inside Health de la BBC.

“Nueve días después, se inscribió al primer paciente, y el año que pasó ha sido extraordinario”, agrega.

Dos semanas antes, el profesor Landray le había enviado un correo electrónico a Jeremy Farrar para subrayar la importancia de los ensayos.

Lo que pasó a ser uno de los momentos más importantes en el enlace de vínculos científicos comenzó cuando Farrar respondió: “Será mejor que hable con Peter”.

Píldoras de dexametasona

Science Photo Library
El ensayo Recovery ha salvado la vida de cientos de miles de pacientes de covid en todo el mundo.

Las campanas de alarma ya habían estado sonando para el profesor Peter Horby desde el 2 de enero, cuando surgieron informes de una “neumonía viral” en Wuhan, China.

Para Horby, esto tenía todas las características del síndrome respiratorio agudo severo (o SARS) de 2003.

“Para mí estaba bastante claro que había un problema que podría salirse de control si no teníamos cuidado”, señala el profesor Horby, un destacado experto en enfermedades nuevas y emergentes.

Ya había ayudado a establecer dos ensayos de medicamentos en Wuhan, pero debido al confinamiento allí, no obtuvieron ningún resultado.

“Las salas de hospitales estaban abarrotadas”

Juntos, el profesor Horby y el profesor Landray formarían el eje científico que definiría el tratamiento de covid.

Se vieron impulsados por los errores del pasado. El peligro en una pandemia es que todos empiezan a correr como pollos sin cabeza y los científicos y médicos actúan solos, cada uno probando diferentes tratamientos en un pequeño número de pacientes; creando mucho ruido, pero sin respuestas.

El ruido ya estaba aumentando. Se presentaba como evidencia ensayos con una decena de pacientes o experimentos con células en un laboratorio.

Incluso el presidente Donald Trump estaba proclamando los beneficios del medicamento contra la malaria hidroxicloroquina, cuando la evidencia era escasa o inexistente.

El objetivo de Recovery era brindar claridad en medio del caos.

Hubo cuatro claves en el éxito de Recovery:

  • Se puso en marcha rápidamente, en un mundo en el que las pruebas pueden tardar más de un año en configurarse.
  • Era grande, involucraba a todos los hospitales de pacientes graves y a uno de cada 10 pacientes con covid en Reino Unido, por lo que incluso se pudo encontrar medicamentos que tuvieran solo un beneficio moderado.
  • Los pacientes fueron asignados al azar para recibir atención estándar o un medicamento experimental, de modo que los médicos pudieran ver la diferencia entre los dos.
  • Y fue simple.
Una dosis de dexametasona

Reuters
Uno de los fármacos involucrados en el ensayo fue la dexametasona, un esteroide.

El Recovery tuvo un marcado contraste con el ensayo clínico moderno, que se arrastra bajo el peso de la burocracia, los contratos con todos los hospitales, los criterios estrictos sobre los participantes y una gran cantidad de trabajo para quienes miden y recopilan datos.

Si el ensayo iba a tener éxito, era necesario trabajar en salas sometidas a una intensa presión.

“Las salas estaban abarrotadas, los médicos estaban abrumados con pacientes enfermos. Para que un ensayo clínico funcione, este no puede interferir con la atención médica”, dice la Dra. Raha West, médica de cuidados intensivos en Buckinghamshire, quien dirigió el ensayo en su hospital.

“Con el Recovery esto fue fácil”.

El profesor Landray dice que “eliminaron todo” para que el Recovery fuera tan básico que inscribir a un paciente en el ensayo era tan fácil como recetar el medicamento.

Uno de los primeros desafíos fue decidir qué medicamentos deberían estar involucrados.

El coronavirus era una entidad nueva, un desconocido sin reglamentos a seguir.

El profesor Horby y el profesor Landray seleccionaron los medicamentos más prometedores para enfermedades similares o los que habían surgido de las pocas investigaciones sobre covid.

Si el paciente quería participar, su médico seleccionaría en una computadora cuáles de los medicamentos involucrados en el ensayo eran seguros según el historial médico del paciente y la computadora decidiría qué medicamentos se debían administrar.

El fármaco dexametasona, un esteroide antiguo y barato que ya se había utilizado en infecciones respiratorias, se convirtió rápidamente en una fuente de controversia.

La reacción fue dura y rápida y se acusó a los dos expertos de comportamiento poco ético y peligroso.

La dexametasona calma el sistema inmunológico y algunos argumentaron que era lo peor que se podía hacer cuando el cuerpo estaba combatiendo una infección.

“Tengo un cajón lleno de cartas que me dicen que estoy matando gente”, me dijo el profesor Horby. Pero lo tranquiliza saber que también tiene un cajón de “cartas de amor y correos de elogios”.

Saltando de alegría

dexametasona

Getty Images
El tratamiento con dexametasona se convirtió en política del NHS y el resto del mundo lo siguió rápidamente.

Cada fármaco que probaron fue puesto a prueba porque pensaron que existía la posibilidad de que funcionara. La dexametasona fue el primero que lo demostró.

Apenas 100 días después de ese trascendental viaje en autobús, el profesor Landray y el profesor Horby se prepararon para contarle al mundo sus hallazgos.

Sabían que estaban a punto de cambiar el tratamiento para los pacientes en todas partes y habían pasado una semana repasando los números repetidamente para estar seguros.

El 16 de junio estaban listos.

“Fue un resultado hermoso, hermoso”, dice el profesor Landray.

El profesor Horby recuerda a su jefe saltando de alegría al otro lado de una videollamada cuando transmitió los resultados.

Para quienes estaban conectados a un ventilador, como Katherine Millbank, el fármaco redujo la posibilidad de morir en un tercio.

Ella fue una de las primeras pacientes que obtuvo el medicamento en el ensayo.

Cuando las enfermeras corrieron las cortinas alrededor de su cama, todos los que estaban en la sala de cuidados intensivos la aplaudieron.

“Estoy eternamente agradecida con todos ellos por salvarme”, le dijo Katharine a Inside Health.

Cuatro horas después del anuncio, el tratamiento con dexametasona se convirtió en política del NHS y el resto del mundo lo siguió rápidamente.

La doctora Raha West rompió a llorar cuando llegaron los resultados. Todos los pacientes que inscribió en el ensayo terminaron recibiendo dexametasona.

“Nunca lo olvidaré, fue muy emotivo”.

Ahora se estima que la dexametasona sola ha salvado cientos de miles de vidas; posiblemente más de un millón.

El Recovery mostró que otro fármaco, tocilizumab, también salva vidas.

Pero el ensayo también se enfrentó a fracasos. El fármaco contra la malaria hidroxicloroquina, la combinación de lopinavir / ritonavir que se usan contra el VIH y el antibiótico azitromicina habían sido promocionados, pero finalmente se demostró que no tenían ningún efecto.

Su éxito dependió de la disposición de los pacientes, que en uno de los momentos más espantosos de sus vidas, estuvieron dispuestos a participar.

Aiden Temple, de 10 años, que tenía un trastorno inmunológico poco común después de contraer el virus, quiso hacer la diferencia.

“Fue muy aterrador, pero me sentí bastante orgulloso de poder ayudar a otras personas a mejorar rápidamente”, dijo.

También se necesitaron los esfuerzos de miles de médicos y enfermeras, así como de un equipo de unos 20 científicos en Oxford, para recopilar y analizar los datos.

El Recovery logró algo que ninguna otra prueba ha obtenido. Ya tiene garantizado un lugar en los libros de historia solo por su papel en la pandemia de covid.

La esperanza es que sea un catalizador de cambio en la medicina para hacer ensayos de estilo Recovery que brinden respuestas sobre los mejores tratamientos para otras infecciones, como la fiebre de Lassa, o que finalmente demuestren si las píldoras de vitamina D son la cura para todo lo que a menudo se dice que son.

“Creo que ha establecido un nuevo estándar para lo que se puede lograr y no solo durante las pandemias”, me dijo el profesor Landray.

“Sería una farsa si volviéramos a una situación en la que a veces se necesitan años para que un ensayo despegue”.


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