Primer día de clases en CDMX: Lían usó pantalón en lugar de falda para sentirse más cómoda 
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Primer día de clases en CDMX: Lían usó pantalón en lugar de falda para sentirse más cómoda 

Padres de familia y tres estudiantes de la escuela secundaria de Lían dijeron que el director de la escuela se opuso al uniforme neutro, desde que fue anunciada la iniciativa.
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Por Natalia Cano / AFP
26 de agosto, 2019
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En su primer día de clases, la pequeña Lían tomó una decisión muy importante: cambió la tradicional falda a cuadros por un largo pantalón, para sentirse más cómoda durante sus actividades escolares.

Con ello, esta niña de 12 años ejerció su derecho de portar el uniforme neutro, una nueva medida impulsada desde junio pasado por la alcaldía de Ciudad de México a favor de la equidad de género.

Entérate: Regreso a clases, en CDMX las niñas podrán usar pantalón y los niños falda en uniforme

“Muchas veces no podía jugar o cuando estábamos en el descanso, como no hay bancas en algunas escuelas, era más difícil sentarse en el suelo”, dijo a AFP Lían Estrella.

Nerviosa por vivir una nueva etapa, Lían llegó puntual a la escuela secundaria pública Leona Vicario, ubicada en un céntrico barrio capitalino, ataviada con un pantalón que contrastaba con las faldas cortas de sus compañeras que la miraban.

“El día que compramos el uniforme, le pregunté si quería llevar la falda o el pantalón. Desde que ella vio que tenía esa libertad de elección quiso ejercerlo y nosotros la apoyamos”, contó Alejandra González, madre de Lían.

El anuncio de las autoridades capitalinas sobre el “uniforme neutro” en junio pasado desató polémica en redes sociales. Organizaciones conservadoras, como el movimiento social contrario al matrimonio igualitario Frente Nacional por la Familia, reprobaron la medida.

Pero la alcaldesa de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, dijo que dicha iniciativa busca que las niñas puedan decidir si usan pantalón para evitar situaciones de acoso, así como para no sentirse incómodas al realizar deporte o en temporada de frío.

“Nos parece una medida sana que puede apoyar este proceso igualitario, sobre todo ahora en circunstancias como las que vivimos en términos de feminicidios y agresiones hacia las niñas”, dijo Sandy Poiré, vocera de la organización Save The Children México.

La violencia contra las mujeres, en forma de feminicidios, maltratos, acoso y abuso sexual, se ha recrudecido en México en los últimos años. Según Naciones Unidas, a diario son asesinadas un promedio de nueve mujeres en México.

El director se oponía

Otras alumnas de esta escuela secundaria tuvieron la misma idea que Lían de ir de pantalón, aunque portaron el que se usa reglamentariamente para la clase de deportes.

“El pantalón es más seguro, además hoy hace frío, y decidí que usaré el pantalón de deporte durante todo el curso escolar porque no hemos encontrado el modelo de pantalón para mujer”, afirmó Aislín Argelia, de 14 años.

Padres de familia y tres estudiantes de la escuela secundaria dijeron a AFP que el director de esta escuela secundaria se opuso al uniforme neutro, desde que fue anunciada la iniciativa.

La AFP intentó hablar con el director del centro pero no fue posible.

“Sí, es un tema de discriminación. Se trata de no imponer algún tipo de vestimenta por el hecho de ser hombre o mujer”, afirmó Alfonso García, coordinador de atención del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México.

La Secretaría de Educación reafirmó que la medida del uniforme neutro es, sobre todo, una propuesta dirigida a las niñas, luego de las críticas que recibió la propuesta de la alcaldía capitalina por sugerir que los niños puedan usar falda también.

En los almacenes donde se venden los uniformes escolares sabían sobre esta iniciativa del uniforme neutro, pero no maquilaron pantalones con diseño expreso para mujeres.

“Pienso que eso (del uniforme neutro) es solo para causar revuelo porque en la práctica es muy complicado, no hay pantalones para niña, no los han fabricado”, dijo Mary Rodríguez, empleada de un almacén que desde hace un lustro vende uniformes en el centro de la capital.

“Quizá algunas niñas se quieren poner un poco más rebeldes, pero las faldas siguen siendo lo básico” en las escuelas, sentenció.

Otras de las medidas anunciadas por las autoridades capitalinas para transformar los patrones de diferenciación y exclusión en las escuelas fue prohibir el corte de cabello al estilo militar entre los niños de primaria y secundaria de la capital.

“No se está discutiendo sólo la cuestión del uniforme, se está discutiendo si debemos mantener los patrones de diferenciación, esta mecánica de que no todos somos iguales”, dijo Poiré, de Save The Children.

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¡Salta el cráter si hay más bombardeos!: la feroz batalla dentro de la última línea de defensa de Járkiv

El periodista de la BBC Quentin Sommerville, acompañado del camarógrafo Darren Conway, llegaron al frente de batalla de la ciudad de Járkiv, en el este de Ucrania.
18 de marzo, 2022
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La segunda ciudad de Ucrania, Járkiv, ha sido el objetivo constante de los ataques rusos durante tres semanas. Quentin Sommerville, de la BBC, y el camarógrafo Darren Conway informan desde la línea del frente donde las tropas ucranianas continúan repeliendo el avance enemigo.

Entramos en la casa por donde solía estar la puerta trasera. Ahora solo hay una cortina que se mueve con el viento helado. Los propietarios, desaparecidos hace mucho tiempo, podían ver desde ahí las ricas tierras de cultivo al norte de Járkiv, pero gran parte de esas tierras también están irreconocibles.

En la cochera, junto a una patineta abandonada, hay una docena de cajas vacías de algunas de las mejores armas antitanques del mundo. Un soldado ruso muerto yace boca abajo en el jardín delantero.

La casa se ha convertido en una base de primera línea, y las cajas usadas son un indicativo de que los soldados han peleado aquí por sus vidas: una pelea por la independencia de Ucrania.

Hemos obtenido un acceso excepcional al ejército ucraniano que, después de tres semanas de duros combates, sigue firme en las afueras de Járkiv, impidiendo que las fuerzas rusas capturen la segunda ciudad más grande de Ucrania.

Bombardeos constantes

“¿Quieres ir más adelante?”, pregunta Yuri, un comandante del 22º Batallón de Infantería Motorizada del ejército ucraniano, señalando las ruinas de dos vehículos blindados de transporte de personal rusos y las piezas destrozadas de dos de sus tanques.

El batallón se reconstituyó en 2014 después de que Rusia invadió Crimea y respaldó a los separatistas de Donbas.

“Usaron drones, aviones, helicópteros de ataque, todo”, dice Yuri, mientras se oyen proyectiles rusos retumbando, golpeando las carreteras cercanas y los bloques de apartamentos.

La zona de un ataque en Járkiv

BBC
El lugar de un ataque de cohetes rusos Grad (múltiples cohetes lanzados en rápida sucesión) en un vecindario residencial.

Los rusos han seguido atacando y han sido repelidos muchas veces. En su frustración por fallar en su entrada, bombardean día y noche la ciudad, que alguna vez fue el hogar de 1,4 millones de personas.

El suelo está batido y el lodo espeso succiona las botas. Una mirada hacia atrás muestra las estructuras en ruinas de la hilera de casas por las que acabamos de pasar. Los jardines suburbanos se han convertido en campos de batalla como en el pasado de Europa.

“Los primeros tres días fueron los peores. Estaba lloviendo, estábamos cubiertos de barro, parecíamos cerdos”, dice Olexander, de 44 años, que está parado cerca.

Junto a uno de los vehículos blindados de transporte de personal destruidos -en el que su marca Z ya se ha desvanecido- hay un gran cráter de unos 6 m de ancho. El primer día de la invasión, el 24 de febrero, un ataque ruso mató a seis soldados ucranianos en este mismo lugar. Muchos más murieron aquí desde entonces, pero las cifras oficiales no se han publicado.

Un cráter de una bomba rusa en Járkiv

BBC

Una bota militar verde se alza sobre el borde del cráter, un cadáver ruso más allá. Un gran cuervo negro se sienta cerca, imperturbable por el rugido de los bombardeos y los cohetes Grad desde las posiciones rusas.

Los hombres aquí pueden decirte la fecha y la hora precisas en que llegaron al frente, lo que implica que si no estuviste aquí los primeros tres días, no conociste el combate real. “¡Salta al cráter si hay más bombardeos!”, dice Uri.

“Si pasan por aquí, entrarán en Járkiv”

Constantine, de 58 años, fue piloto de la fuerza aérea ucraniana hasta que se jubiló y se convirtió en periodista. Ahora está de vuelta al frente, camina cojeando y usa un palo de escoba roto como apoyo. La metralla rusa hirió su pierna, pero se niega a abandonar el frente.

“Esta es la última línea de defensa de la ciudad, si pasan por aquí, entrarán en Járkiv. Esta carretera te lleva desde Rusia hasta el corazón de la ciudad”, dice.

Olexander

BBC
Olexander, de 44 años, estaba luchando en Donbás.

Resuena un bum y un zumbido cuando un misil guiado por cable vuela justo sobre nuestras cabezas. Entramos en el cráter. El proyectil golpea cerca de la carretera, un gasoducto estalla en llamas.

Mientras nos refugiamos, un soldado de reconocimiento con una cinta azul en el casco nos dice que nos quedemos abajo. Roman tiene 34 años, aunque bromea diciendo que tenía 24 cuando comenzó la guerra hace tres semanas.

Dice que los rusos no se mostrarán ahora: “Son gallinas. Responderemos bien y de forma apropiada”. Se detiene y quiere un selfie. Más tarde nos enteramos de que transportó los cadáveres de sus compañeros caídos en su propio vehículo desde el frente hasta la morgue de la ciudad.

Cuando nos vamos, Constantine atrapa algo en el aire: un alambre de cobre delgado, que se extiende por millas. Sirvió para guiar el misil ruso que acaba de pasar sobre nuestras cabezas.

Nos espera Olexander, de 44 años, de la cercana región de Poltava. Ha estado con la unidad desde su fundación y ha luchado en Donbás.

“Esto es mucho peor”, dice. “Durante los primeros tres días, no podíamos entender lo que estaba pasando. Estábamos perdidos y no podíamos creer lo que sucedía. Pero después de eso nos recuperamos y nos mantenemos firmes y mantendremos nuestras posiciones”, agrega.

Un edificio habitacional dañado por un bombardeo en Járkiv

BBC

Le pregunto por qué está peleando. Se ríe y responde: “Por una Ucrania libre, por mi familia y por ustedes también. Por nuestra independencia y por la paz”.

“Resistan”

Yuri, el comandante, nos lleva de regreso al bloque de apartamentos de la era soviética aún habitados. Rusia dice que vino a Ucrania para desmilitarizar el país, pero aquí vemos lo que eso significa para los civiles. Un bloque de 20 pisos sigue humeando por un ataque ruso, fue hace dos días, según Yuri.

El número oficial de muertes de civiles en Járkiv se situó en 234, incluidos 14 niños, hasta el 16 de marzo. Los últimos días han sido duros, como se nos recordó en un instante.

Una ráfaga de cohetes rusos Grad cayó sobre el vecindario, golpeando a solo unos metros de distancia. Los soldados que nos rodeaban se habían puesto a cubierto y estaban ilesos.

En el mismo complejo de viviendas viven los esposos Svitlana y Sasha. Svitlana tiene 72 años y nos da la bienvenida a su casa, diciendo que no han hablado con nadie en semanas. “Nos alegra que hayas venido”, dice.

Svitlana

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Svitlana. de 72 años, y su marido duermen dos horas por noche en su piso dañado por una bomba.

Su edificio ya ha sido atacado, las ventanas traseras ya no están y duermen en sofás. Descansan unas dos horas por noche, pues el bombardeo es implacable. “Cuando se detiene, es como la primavera”, dice.

Le pregunto si tiene un mensaje para Vladimir Putin. “No”, responde con firmeza. “Me parece que este hombre ya ha perdido la cordura y no piensa con claridad. Porque un humano cuerdo no puede hacer algo así: bombardear a ancianos, niños, jardines de infantes, escuelas, hospitales. Él no entendería lo que digo”.

Pero luego, cuando le pregunto por los hombres que no están lejos de su casa y que defienden la ciudad, llora. “Sí, les estoy muy agradecida por proteger su patria. Resistan muchachos. Siempre los apoyaremos. Son tan valientes, tanto los chicos como las chicas”.

Un soldado ucraniano

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Todavía hay cientos de miles de personas viviendo en Járkiv, a pesar de los bombardeos. Si Rusia y Ucrania son hermanos, como profesa el Kremlin, entonces esto es un fratricidio.

Cuando salimos del vecindario, gran parte está encendido. La furia de Rusia con esta ciudad se ve y se escucha. Por la noche, todo Járkiv está cubierto por una nube de humo, el incesante golpeteo de las armas continúa, pero los defensores aún mantienen al enemigo alejado de las puertas de la ciudad.


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