Universidades de AMLO inician clases en casas de cultura y teatros municipales
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Itxaro Arteta

Universidades de AMLO inician clases en casas de cultura y teatros municipales

En el Edomex jóvenes inscritos en una de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez no tomaron clases en una escuela como tal, sino en el auditorio de la Casa de Cultura de Villa del Carbón.
Itxaro Arteta
27 de agosto, 2019
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José Manuel y Paola tuvieron este lunes su primer día como universitarios en una de las 100 Universidades para el Bienestar Benito Juárez, recién creadas por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Pero no tomaron clases en una escuela como tal, sino en el auditorio de la Casa de Cultura de Villa del Carbón, Estado de México, porque la universidad todavía no está construida.

De 8:30 a 2:30 ocuparon las sillas que regularmente sirven para talleres artísticos o reuniones de la comunidad, pero que al menos de aquí a diciembre serán su salón de clases.

José Manuel, de 17 años, viene de Jilotepec, a una hora de camino. Aunque su municipio tiene casi el doble de población que Villa del Carbón, de 47 mil habitantes, fue aquí donde se decidió poner la universidad, en medio de zona boscosa del norte del Estado, para impartir la carrera de Ingeniería en Procesos Agroalimentarios.

“Escogí esta carrera porque está relacionada con mi entorno, con lo que yo vivo, digamos, que es el campo”, cuenta el joven delgado, con la piel curtida por el sol y sombrero en la cabeza para protegerse del mismo.

“Yo primero hice examen en la UNAM para veterinaria, o sea, quería ser veterinario, pero pues no me quedé, y pues me interesó también esta carrera. Y ya acabando de esta, a ver si me voy a veterinaria”, cuenta al teriminar su primer día de clases.

Entérate: Universidades de AMLO serán operadas por organismo internacional que no está obligado a rendir cuentas

Después de enterarse de que no había sido aceptado en la UNAM, una prima suya que trabaja como “servidora de la nación” para censar a beneficiarios de programas sociales fue quien le contó que se abriría esta institución, y que por estudiar en ella recibiría además una beca de 2 mil 400 pesos mensuales, durante los 10 meses de clases al año.

Le emociona que una de sus maestras también da clases en la UNAM, donde quería ir originalmente. Tienen además otras dos maestras que les darán las cinco clases de este ciclo. Cada ciclo dura en estas universidades 14 semanas, dos menos que en la UNAM.

Su compañera Paola, de 18 años, viene de Loma Alta, a unos 20 minutos, y cuenta que se enteró de última hora. Ella quería estudiar Contabilidad en una escuela de Nicolás Romero, el municipio urbano más cercano, pero se le pasaron las inscripciones. Entonces, llegó a su telebachillerato la noticia de que se abriría una universidad aquí, la más cercana en kilómetros.

“En la escuela en la que iba nos mandaron información sobre esta escuela y ya vi el plan de estudios y me interesó. Fue hace como un mes”, relata.

El grupo de estudio se conformó por ahora con 25 estudiantes, no todos tan jóvenes. La mayor tiene 40 años y viene de Ecatepec; otros ya tienen una carrera previa o trabajaban en escuelas, por lo que les interesó seguir formándose. Aunque por ahora, algunas de estas escuelas recién creadas no tienen reconocimiento oficial todavía.

Aulas multiusos para impartir carreras

La casa de cultura “Dr. Jorge Jiménez Cantú” es uno de los edificios principales de Villa del Carbón, ya que antes fue el Palacio Municipal, hasta 1980, cuando cambió a su actual uso. Por eso, su auditorio era solicitado diario para reuniones todo tipo, presentaciones y talleres, cuenta el coordinador, Martín Magaña.

“Ese auditorio lo ocupamos para todas las clases de eventos que tenemos: obras, funciones de cine, todo lo relacionado a las artes. Y luego, bueno, solicitudes del Ayuntamiento que para los espacios, una reunión, porque tiene proyector. Diario se usa, desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Ahorita se va a hacer limpieza porque a las 3 y media, 4, ya llegan los talleres, de karate, de música, danza aérea”, explica.

-¿Y tener la universidad los hizo cambiar todo?

“Pues ahorita se rehabilitó ese espacio para que se dieran nada más las clases. Lo único que pasó, por ejemplo, es que ya en la mañana es exclusivamente para la universidad, y anteriormente nos solicitaban ese espacio que para reuniones, de Ayuntamiento, de un comité, de un grupo social… o sea, es abierto a todo público, mientras estuviera el espacio libre. Pero ahorita, prioridad a la universidad. Le dimos prioridad hasta que ya lo puedan desalojar”.

Esta Casa, por su tradición, cumple con las principales ofertas de las universidades: tiene biblioteca y salas de cómputo con unos 30 equipos y acceso a internet, gracias al plan de Plazas Comunitarias, que instaló una ahí durante el anterior gobierno federal de Enrique Peña Nieto.

El edificio para la Universidad se construirá en otro poblado del mismo municipio, San Luis Anáhuac, a 14 kilómetros (20 minutos) al norte. Pero todavía no empieza la obra, según reconoció personal del Municipio. A Magaña le dijeron los responsables que el préstamo de las instalaciones sería solo este ciclo, hasta enero o febrero, según fueran avanzando.

El caso de Villa del Carbón es solo uno de la situación en la que están empezando a operar muchas de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez.

En Tlaltizapán de Zapata, Morelos, por ejemplo, la carrera de Patrimonio Histórico y Social empezó también este lunes utilizando por la tarde los salones de una escuela primaria que está en la comunidad de Huatecalco; personal del Ayuntamiento confirmó que en la mañana el lugar funciona como primaria y a las 4 de la tarde prestará los salones para nivel superior.

En Tepoztlán, otro municipio morelense, su arranque como Universidad también fue en la Casa de Cultura Ixcatepec, donde estaban citados los 70 jóvenes que se inscribieron a Ingeniería en Procesos Agroalimentarios.

La de Chilcuautla, Hidalgo, ya va por su segundo semestre de clases de Procesos Agroalimentarios, pero como ni siquiera se ha empezado la construcción del edificio que ocupará, los dos grupos de alumnos ya están separados: los primeros toman clases en un espacio de la Unidad Deportiva del municipio, y los nuevos empezaron en espacios que les prestó el comisariado ejidal. Son 170 jóvenes en total.

En la página de internet de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez se presume tener presencia en 31 estados (todo el país, menos Baja California Sur) con 100 planteles, aunque solo vienen enumerados 97. En todos los casos, solo viene el municipio donde se ubican, pero no las direcciones exactas, ya que la mayoría no cuenta con instalaciones propias.

Animal Político solicitó las ubicaciones al ente que las administra, el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (Crefal), y a la Secretaría de Educación Pública (SEP), pero dijeron no tener la información.

Raquel Sosa, directora del Crefal, aseguró a finales de mayo pasado que ya funcionaban 83 planteles y atendían a 7 mil 575 estudiantes, lo cual implicaría unos 91 inscritos por plantel.

Pero en varias de las ubicaciones consultadas por Animal Político, este agosto sería su primer ciclo. Es justamente el caso de Villa del Carbón, donde arrancaron apenas con alrededor de 25 alumnos. De hecho tres semanas antes, en un curso preparatorio que se les da para recordar conocimientos y nivelar a los estudiantes, empezaron tan solo siete, y con los días fue creciendo el grupo.

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COVID-19 en Estados Unidos: las filas para bancos de alimentos en el país más rico del mundo

Las imágenes de largas colas de autos a la espera de recibir comida en las principales ciudades de EE.UU. han desatado las alarmas en un país en el que cada semana se bate un nuevo récord en el número de desempleados.
1 de mayo, 2020
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Presume de ser el país más próspero del planeta, pero millones de sus habitantes pasan hambre.

Una realidad que se ha visto agravada por la expansión del coronavirus y que estos días se refleja en las interminables filas de autos que se forman en puntos de entrega de comida.

La crisis sanitaria que vive Estados Unidos, actual epicentro de la pandemia de covid-19, arroja inquietantes cifras: más de un millón de contagios confirmados, más de 60.000 muertes y más de 30 millones de nuevos desempleados.

En este contexto, los bancos de alimentos del país redoblan esfuerzos para llegar al mayor número de personas, con el desafío adicional de hacerlo manteniendo la distancia.

Autos en fila esperan que empiece la distribución gratuita de alimentos

BBC Mundo
Cientos de personas acudieron el miércoles 29 de abril a un reparto gratuito de alimentos en Miami Beach.

Ciudades como Chicago, Pittsburgh, San Antonio o Miami, entre otras, empiezan a acostumbrarse a ver larguísimas colas de autos cuyos conductores esperan su turno para recibir cajas de productos básicos.

BBC Mundo acudió a varios puntos de distribución en Miami.

“Qué le voy a hacer”

Pepe logró lo inesperado: ser el primero en la fila de autos de varios kilómetros de longitud que se formó en Miami Beach el miércoles 29 de abril.

Auto de policía y un auto blanco detrás en Miami Beach

BBC Mundo
Pepe, conductor del vehículo blanco, no podía creer que tenía el primer lugar en la fila de espera.

Había oído que las autoridades locales junto con la organización Feeding South Florida, el banco de alimentos más grande del sur del estado, iban a repartir comida a unas 500 familias.

Como se ha hecho común desde la aparición del coronavirus, el método de entrega era por drive-thru, que consiste en que los autos circulan despacio con los maleteros abiertos mientras los organizadores del reparto y voluntarios colocan en su interior productos suficientes para una semana.

La cita era a la 1 de la tarde, pero él se presentó a las 5 de la mañana. Cuando se dio cuenta de que era el primero, fue como si le hubiera tocado la lotería.

"Gracias por la ayuda, que Dios los bendiga" se lee en un cartel en un maletero

BBC Mundo
El conductor de este auto emocionó a los voluntarios con un cartel de agradecimiento en el maletero.

“Intento ir a todos los sitios que puedo para que me den comida”, nos cuenta. “Qué le voy a hacer, me hace falta”, añade encogiendo los hombros.

Hasta ahora no había tenido esa suerte, en varias ocasiones se ha tenido que ir con las manos vacías porque al llegar su turno ya no había mercancía.

Pero la necesidad es fuerte y adelanta que seguirá acudiendo a todos los centros de distribución que pueda.

Variedad de productos

La distribución de alimentos funciona al estilo de una cadena de montaje, los voluntarios se colocan en puntos estratégicos para hacer que la entrega sea lo más rápida y fluida posible.

A los conductores se les recuerda que deben mantener las ventanillas subidas para evitar todo contacto y se les pide que no se detengan.

David Richardson, comisionado del Ayuntamiento de Miami Beach

BBC Mundo
El gobierno de la ciudad de Miami Beach organiza cuatro entregas semanales.

“Los productos que entregamos dependen de la disponibilidad de cada día”, le explica a BBC Mundo David Richardson, comisionado del Ayuntamiento de la Ciudad de Miami Beach.

“Hoy tenemos jugo de naranja, pavo congelado, pepinos, fruta enlatada, frijoles, huevos, uvas pasas, carne de hamburguesa, yogures ¡y flores!”, detalla.

Richardson señala que este es el primer día que organiza la distribución de alimentos en esta parte de la ciudad, 50 cuadras al norte de South Beach, donde hace entregas semanales los sábados.

Autos parados en la avenida Collins en Miami Beach

BBC Mundo
El atasco en Miami Beach llegó a una de sus vías principales, la avenida Collins.

“En total, estamos atendiendo a 2.200 individuos o familias a la semana en todo Miami Beach“, indica.

La otra cara del paraíso

A pocos metros de donde nos encontramos están la playa (ahora cerrada) y Collins, la avenida principal que recorre de norte a sur este destino turístico por excelencia.

El contraste es abrumador.

Una voluntaria ayuda a una mujer a acercarse a la acera

BBC Mundo
Aunque el reparto de alimentos se realiza exclusivamente en autos, las personas que llegan a pie pueden inscribirse en una lista para recibir los productos en casa.

“Hay mucha inseguridad alimentaria en la playa”, apunta J. Elizabeth Alemán, predecesora de Richardson en la comisión municipal.

“La gente no se da cuenta, todos piensan que es un lugar rico, y lo es, pero muchos vecinos viven en viejos y pequeños apartamentos, construidos en los años 40, en los que residen familias completas”.

Alemán suele ayudar en el centro de distribución de South Beach y ha observado que ahora, a raíz de la crisis del coronavirus, hay un nuevo perfil: el de quienes nunca pensaron que se verían en esta situación.

El miedo a no poder poner comida en la mesa es transversal a todos los niveles socioeconómicos“, sostiene.

Romina Orozco ante el maletero de un auto en Miami Beach

BBC Mundo
Romina Orozco donó cientos de flores de su negocio para aportar un detalle especial.

Una de las voluntarias es Romina Orozco, dueña de la floristería Abbot, que llega con un regalo especial, cientos de ramos de flores para que las personas se lleven un detalle extra.

A esta mujer de origen argentino no le extraña que en un lugar como Miami Beach tantas personas hayan acudido a pedir ayuda.

“En el sur de Florida, en este sector, la mayoría de la gente trabaja en la hostelería, en restaurantes y en este momento están la mayoría cerrados”, expone.

“El sábado pasado en la 21 y Collins había gente desde las 3 de la mañana. La gente está necesitada“.

Creciente demanda

Los datos corroboran lo que dicen los entrevistados.

Antes de la pandemia, 1 de cada 7 personas en EE.UU. buscaba asistencia en los bancos de alimentos, según cifras de Feeding America, red nacional que abarca cientos de organizaciones que combaten el hambre.

Vista aérea de un reparto de alimentos

Getty Images
Los propios bancos de alimentos se encuentran en una situación complicada para abordar la crisis, ante el aumento de la demanda y la reducción de las donaciones de supermercados y restaurantes.

La demanda se ha duplicado o incluso triplicado en algunos lugares.

Feeding South Florida, por ejemplo, sirve actualmente a unas 265.000 personas a la semana en cuatro condados del sur de Florida.

Es más del doble de las personas que solía atender, unas 120.000 a la semana.

“Esto no tiene precedentes”, le dice a BBC Mundo Paco Vélez, presidente de Feeding South Florida.

En las últimas semanas, la organización ha distribuido cerca de 10 millones de kilos de comida, en comparación con los tres millones que repartió durante el mismo período en 2019.

La sombra del desempleo

En Coconut Grove, un arbolado y tranquilo barrio de Miami, hay otro punto de reparto de alimentos.

Pese a la cantidad de autos que hacen fila en este laberinto de calles residenciales, no se percibe tensión alguna. La gente espera con paciencia, sin enfados o bocinazos.

Vehículo en el reparto de alimentos en Coconut Grove, Miami

BBC Mundo
Los conductores no tienen que bajarse del auto ni cumplir ningún requisito especial.

“Yo soy el que trae la comida”, dice Elkin, de Farm Share, la organización al frente de este reparto con el apoyo de autoridades locales.

“Ya hacíamos este trabajo antes, pero con el coronavirus se ha notado mucho cambio. Antes solo se hacía una distribución por día, ahora hacemos tres o cuatro y por todos los lados”.

La comida de hoy la aporta el gobierno federal a través del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por sus siglas en inglés).

Elkin, de Farm Share

BBC Mundo
Las organizaciones que ya antes de la pandemia repartían alimentos han visto cómo la demanda se ha duplicado o incluso triplicado.

Hay pollo, una bolsa con productos enlatados, pasta, arroz, frijol y garbanzos; después viene la leche, un galón por familia; a continuación hay fruta, hoy manzanas y naranjas; después de eso entregan verduras, y lo último que se reparte es el pan.

“Así es la secuencia que se hace. En una hora u hora y media pasan 500 carros. Se reparte hasta que haya, generalmente quedan muchos carros por fuera, no alcanza”, lamenta Elkin.

Entre los voluntarios que entregan comida se encuentra Nick Duran, legislador en la Asamblea estatal de Florida.

“Hay muchas familias con verdaderos problemas para llegar a fin de mes”, le dice Duran a BBC Mundo.

Nick Duran

BBC Mundo
Figuras de la política local participan también en la distribución de productos.

“Este tipo de repartos con organizaciones como Farm Share y autoridades estatales y locales son una forma de hacer llegar comida a la gente”.

Además de comida, los voluntarios ofrecen formularios para solicitar el subsidio de desempleo.

Y es que muchas de las personas que por primera vez necesitan donaciones de comida perdieron su trabajo recientemente.

Es el caso de Dora y Marcela, que se llevan varias solicitudes, en inglés y español.

Estas dos mujeres nos dicen que han llegado al lugar a las 4 de la madrugada, y aun así no han sido de las primeras en avanzar hacia la cadena de reparto.

Mi familia solo puede sobrevivir dos semanas sin un cheque“, indica Dora.

Vivir al día

Todo esto deja a la vista el precario estado en el que se encuentran millones de personas en EE.UU.

No es una sorpresa que la demanda de ayuda alimentaria haya subido de forma exponencial con la crisis del coronavirus y que la mayoría de los beneficiarios sean primerizos, según organizaciones de los diferentes estados.

Latas de comida y otros productos en cajas de cartón

Getty Images
La crisis generada por el coronavirus ha desencadenado una demanda de donaciones sin precedentes en Estados Unidos.

Mucha gente vive al día, sin suficientes ahorros y con el peso de deudas de las tarjetas de crédito, hipotecas, préstamos de autos o créditos estudiantiles.

Según un estudio divulgado el año pasado por la Reserva Federal, el banco central estadounidense, en caso de que tuvieran que enfrentar un gasto inesperado de US$400, el 27% de los adultos en EE.UU. tendrían que pedir dinero prestado o vender algo y un 12% no tendrían manera de desembolsar ese dinero.

Y de acuerdo al índice de seguridad financiera de Bankrate 2019, ya antes de la actual crisis la mitad de los adultos no tenía los suficientes ahorros para cubrir tres meses de gastos.

Un hombre llena su maletero de agua y alimentos

Getty Images
En algunos lugares se permite que las personas acudan a recoger los productos.

Con las cifras de desempleo que se registran semana tras semana, el panorama no es muy alentador.

Feeding America calcula que por lo menos 17,1 millones de personas pasarán a enfrentar inseguridad alimentaria en los próximos meses, un aumento del 46%.

Antes de la pandemia, cerca de 37 millones de personas en EE.UU. ya estaban en esa situación, según datos del USDA.

No es extraño, por tanto, que una de las frases más repetidas por todas las personas con las que hablamos, ya fueran beneficiarios de la ayuda, voluntarios o personas con responsabilidad de gobierno sea: “Esto no ha hecho más que empezar“.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=3FlrsNfKguk

https://www.youtube.com/watch?v=QBv7nudMSpc&t=30s

https://www.youtube.com/watch?v=BVgNytA9FNs&t=104s

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