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Especial

Pueblo de Edomex sigue sin agua pese a promesa del gobierno por aceptar el aeropuerto de Santa Lucía

El gobierno federal prometió hace seis meses a San Miguel Xaltocan agua potable y corriente para sus habitantes, a cambio de que aceptaran vender tierras. 
Especial
6 de septiembre, 2019
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Hace seis meses, el pueblo de San Miguel Xaltocan, en el Estado de México, alimentó la esperanza de tener agua potable y corriente para sus habitantes: fue la principal promesa del gobierno federal para que aceptaran vender sus tierras y se permitiera la ampliación de la base aérea de Santa Lucía, para convertirse en el nuevo aeropuerto.

Pero medio año después, siguen sin agua.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) no ha habilitado un pozo para abastecer al pueblo, a pesar de que ya está construido y solo necesita ser conectado al tanque elevado que la distribuye.

Además, tanto ese organismo como la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), encargada de la construcción del aeropuerto, han dejado de mandar pipas suficientes para dotar de agua a todas las casas, por lo que están consiguiendo pipas privadas que la traigan de pozos más alejados.

Este miércoles, el pueblo realizó una asamblea para discutir cómo exigir el cumplimiento de este y otros acuerdos que firmaron el 10 de marzo con diversas autoridades, como resultado de la única consulta indígena que el gobierno organizó en torno a lo que será el nuevo aeropuerto Felipe Ángeles.

Se decidió exigir a Conagua que firme un convenio garantizando que van a resolver el tema del pozo, y exigir la intervención directa de Román Meyer, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), responsable de las negociaciones junto con Sedena, ya que hasta ahora han tratado con el director general de Coordinación Metropolitana, Daniel Fajardo.

Ascensión Zambrano, integrante del Comité de Agua Potable de Xaltocan, explicó a Animal Político que ellos han estado haciendo trámites, papeleo, e incluso han gastado 11 mil 280 pesos, recaudados entre cooperaciones voluntarias de los habitantes, para pagar derechos de perforación del pozo, uso y explotación, en lugar de que Conagua diera la orden directa de dárselos.

“Nos han tratado como a cualquier particular que va y solicita algo a través de escritos, que le dicen ‘traiga esto, traiga lo demás, preséntese para dentro de un mes y le damos una respuesta’, pero nosotros estamos bajo un convenio de aceptación de que nosotros dijimos: aceptamos el aeropuerto y ustedes nos van a beneficiar con esto”, lamentó.

Una de las explicaciones que les han dado es que Conagua subcontrató a una compañía para que haga la habilitación del pozo, para lo cual tiene que firmar un contrato con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para el bombeo de agua al tanque central del pueblo, pero recientemente les informaron que no lo han hecho.

Lo último con lo que se toparon, en sus constantes visitas a la Ciudad de México para tratar de que avance el asunto, es con que cambió el director del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México de Conagua, así que les dijeron que ahora tienen que acercarse al nuevo a ponerlo al tanto del tema, en lugar de que hubiera un convenio al cual darle seguimiento de oficio.

Animal Político pidió a Conagua su postura sobre el problema de abasto de San Miguel Xaltocan, pero hasta ahora no hubo respuesta.

Las promesas de la consulta

En febrero de 2019 se secó el pozo que abastecía de agua a Xaltocan. Pero ese mismo mes, funcionarios de Sedena, Sedatu y del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) empezaron a ir al pueblo para negociar una consulta por las afectaciones que causará el proyecto de nuevo aeropuerto, ya que la base militar necesita una ampliación de espacio de seguridad hasta parte de lo que eran tierras de cultivo de esta comunidad.

Según el Protocolo para implementar el proceso de consulta previa e informada a la comunidad indígena de Xaltocan, Municipio de Nextlalpan, del que Animal Político tiene copia, el “objeto de la consulta” fue “Alcanzar un acuerdo con la comunidad de Xaltocan respecto de la posible utilización de una parte de sus tierras, así como la distribución justa y equitativa de beneficios, relacionados de la implementación del proyecto de referencia”.

La consulta ocurrió en una asamblea comunitaria en el auditorio ejidal con 450 participantes que duró más de seis horas, realizada el 10 de marzo, sin que esto se hiciera público, hasta que el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo en su conferencia mañanera del 29 de abril que ya se había consultado a los pueblos de los alrededores del proyecto y lo habían aprobado.

Las promesas fueron diversas, como regularizar tierras, darles títulos de propiedad y comprar las necesarias para la obra. Otra fue renovar la infraestructura eléctrica y condonar un adeudo de casi 1.5 millones de pesos; también renovar el drenaje y crear una planta de tratamiento de aguas. Pero sobre todo, garantizar el agua potable.

Martha Arellano, habitante de la comunidad, contó que después de aprobar la obra en la consulta, Sedena mandaba tres pipas al día y Conagua otras tres para llevar agua a todas las calles de Xaltocan, población de casi cuatro mil habitantes. Pero ahora cada organismo manda solo una pipa al día, así que unos días pasan por unas calles, otros por otras.

Entonces han conseguido pipas particulares de pueblos vecinos que vayan a distribuir agua a cambio de cooperaciones para pagarles el combustible o algo a los choferes, que pueden rondar los 200 pesos por media pipa.

El agua la obtienen del pozo 34 de la cuenca  Pachuca-Cuautitlán, que pasa a un lado del pueblo. Lo único que Conagua habilitó fue una toma de agua para que de ahí puedan surtirse. Pero Xaltocan ha pedido que se haga una derivación de ese pozo conectada a la red del pueblo, con lo cual ya no tendría que tener uno propio.

La carretera que lleva hasta Nextlalpan está llena de estos pozos de la cuenca que surte a la Ciudad de México, sin que eso garantice agua a los pueblos del camino, y que ya presenta sobreexplotación.

El protocolo sobre la consulta indígena incluye una calendarización de acciones cuyo último punto es “etapa de seguimiento y verificación”, agendada también el 10 de marzo, el mismo día de la consulta, y después no hay fechas para el cumplimiento efectivo de las promesas.

Los habitantes de Xaltocan lamentaron que pese a que se establecieron mesas de trabajo con 54 integrantes, no se están viendo acciones, como tampoco ven que haya obras en el aeropuerto, parado por diversos amparos promovidos en contra de la obra.

Pero su paciencia se está acabando, por lo que están decididos a exigir que la próxima vez que el gobierno mande a sus representantes, todo quede firmado ante notario y por fin se cumplan los compromisos.

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'Quiero que las tiendas dejen de lucrar con mi foto que se convirtió en un meme'

A la brasileña Fabiana Santoro inicialmente le hizo gracia, pero al descubrir que algunas tiendas están vendiendo camisetas con su imagen, decidió emprender una batalla legal.
23 de agosto, 2019
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Cuando tenía 10 años, la brasileña Fabiana Santoro posó para una fotografía durante un viaje familiar a Disneyland, en Estados Unidos.

La tomó su padre en 2010 y la niña se muestra un tanto altiva, con una copa de champán en la mano izquierda.

Pero lo que era una inocente foto familiar llegó a hacerse popular en muchos países de manera inesperada: se convirtió en un meme.

“Mi padre había alquilado una limusina para llevarnos al hotel y me pidió que posara para las fotografías. Siempre fui una niña alegre y juguetona, así que hice muchas poses”, dice ahora, a sus 19 años, a BBC Brasil.

La adolescente publicó la foto en 2015 sin saber lo que ocurriría cuando se hizo viral rápidamente.

“Muchas personas publicaban fotos de la infancia, esto me pareció divertido. De repente, varios lugares compartían la imagen”, dice Santoro.

Fabiana Santoro en una foto de redes sociales

Reprodução
“Yo después de conseguir sitio junto a la ventana del bus”, dice esta publicación que utilizó la foto de Fabiana.

“Pensé que era divertido que la gente publicara mi foto. Vi algunos comentarios desagradables sobre mi apariencia, pero los ignoré. Convertirse en un meme no me hizo daño porque no me ridiculizaron por eso”, explica.

El uso comercial

La situación se hizo preocupante cuatro años después, cuando Santoro descubrió que tiendas de internet, sobre todo en Estados Unidos, vendían camisetas con su foto.

Usar la imagen de alguien sin permiso se considera un acto ilegal bajo el Código Civil brasileño.

“Todo el mundo tienen derecho a su propia imagen. Nadie puede usar la imagen de otros sin permiso”, explica el abogado Marcelo Crespo, de la Universidad de Sao Paulo (USP) y experto en derecho digital.

“Estar en internet no hace que la imagen sea de dominio público y de ninguna manera disminuye la protección legal. Ni una tienda ni nadie pueden tomar la imagen de alguien, incluso si es un meme, y convertirla en un producto y aprovecharlo económicamente”, agrega Curly.

Camiseta vendida en tiendas de EE.UU.

Reproducción
“Además de molestarme por sacar provecho de mi imagen, no me gustó la frase que pusieron”, dice Fabiana sobre las camisetas.

Disgustada con la situación, Fabiana Santoro decidió demandar a las empresas que comercializaban las camisetas.

“Nunca me importó que la gente usara mi foto como meme. Pero cuando vi que estaban ganando dinero con ella, me molestó mucho”, dice.

La fotografía

Santoro dice que tras publicar la foto, en octubre de 2015, la reconocían incluso en la calle. Aclara que no estaba bebiendo champán, sino que la copa “era de uno de los adultos que estaban cerca. Solo fue para posar”.

Le sorprendió descubrir que la foto también se había vuelto viral en otros países.

“Estaba asustada cuando vi a extranjeros usando el meme. Tomó una proporción que nunca creí que tendría, pero pensé que era genial“, dice.

En general, la foto se usa en las publicaciones como sinónimo de ostentación: “Es como cuando subes al autobús y puedes sentarte junto a la ventana. Es como un momento de gloria”, lo define.

Las ventas

Pero lo que molestó a la joven fue descubrir que tiendas vendían camisetas con su foto.

En ellas, la imagen de la niña está acompañada de frases en inglés que sugieren que la copa contiene stupid bitch juice (algo como “jugo de perra estúpida”).

Fabiana Santoro

Archivo personal
Ahora con 19 años, Fabiana Santoro ha emprendido acciones legales contra las tiendas que se lucran con su imagen.

“Además de molestarme que se estén lucrando con mi imagen, no me gustó la frase que pusieron porque es irrespetuosa”, dice Santoro.

La joven incluso buscó cuál fue la primera tienda que vendió las prendas.

“Es una empresa estadounidense. Les envié un mensaje de texto para que quitaran la ropa con mi foto, pero no me respondieron”, explica.

Luego se enteró de que una tienda brasileña y otras tiendas estadounidenses también las estaban vendiendo. Entonces decidió acudir a los tribunales.

“Cuando vi que varias tiendas estaban vendiendo la camiseta, me di cuenta de que debía defender mis derechos lo antes posible”, dice.

Hasta la fecha, Santoro ha identificado cinco tiendas que usaban su imagen. En Brasil descubrió solo una, la cual retiró la camiseta y se disculpó por lo ocurrido.

Medidas judiciales

Hace una semana, Santoro inició los procedimientos para demandar a las empresas en Estados Unidos.

Fabiana Santoro

Archivo personal
La joven dice que buscará vender sus propias camisetas y usar parte del dinero para obras benéficas.

Según el Código Civil brasileño, una persona de la que hayan usado y comercializado su imagen sin permiso puede ir al tribunal para cobrar una indemnización y evitar que se continúe usando su fotografía.

Los derechos de imagen también están asegurados en otros países.

El abogado João Victor Priess, quien representa a Santoro, está analizando cómo proceder.

Nadie puede usar la imagen de esa persona, incluso si se ha viralizado. Se están aprovechando de una foto sin permiso. Por lo tanto, hay una alta probabilidad de éxito en la causa”, dice.

Mientras espera ver qué pasa, Santoro no descarta la idea de comercializar sus propias camisetas con la famosa foto que se convirtió en un meme.

“Mucha gente me preguntó eso, así que pienso venderlas”, dice.

Considera ayudar a causas benéficas con parte de los ingresos de las ventas y la cantidad que pueda recibir si gana la demanda.


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