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Alberto Pradilla

Un puñado de chalecos verdes y camisas blancas marchan contra López Obrador

Cientos de personas exigieron la renuncia de Andrés Manuel López Obrador al mismo tiempo que el mandatario daba el mensaje por su Primer Informe. Criticaron los índices de criminalidad y el deterioro de los servicios de salud. Algunos dicen que México está en proceso de convertirse al “socialismo”.
Alberto Pradilla
2 de septiembre, 2019
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“Los partidos políticos deben entender que necesitamos una unión para quitar la intención de convertir a México en socialista o comunista, que Morena tiene que irse en 2021”. Alejandra Morán es vocera de Nosotros Somos Chalecos Verdes, la organización que convocó la marcha de protesta con motivo del informe de gobierno de Andrés Manuel López Obrador. 

Son las 13:00 horas del domingo 1 de septiembre, la mayoría de asistentes acaba de abandonar el monumento a la Revolución y Morán dice estar satisfecha. No tiene datos sobre cuántas personas secundaron la caminata, pero tampoco le preocupa. “Hubieran sido tres, cuatro o cien mil”, dice. Eso de contarse es cosa de “populistas”. 

Acaba de terminar la marcha, pero Morán ya tiene otra cita en la cabeza. El 1 de diciembre, aniversario de la llegada al poder de López Obrador, tendrá lugar una nueva protesta. “Tenemos que seguirnos movilizando para que en 2021 la gente sepa que tiene que votar”, dice. Su planteamiento es de organización civil que empuje a los partidos, al PRI, al PAN, al PRD, a Movimiento Ciudadano, a configurar una especie de alianza anti Morena. 

Para Morán, actriz reconvertida en activista, la lista de agravios es larga. Habla de respeto a las leyes, a la constitución, de fallas en salud y educación, del frustrado proyecto del aeropuerto de Texcoco. También, de un proyecto para convertir México en un país “socialista o comunista”.

Esta es una idea repetida por muchos asistentes. México comunista. México como Venezuela. México como Cuba. 

Un cartel decía: “No al comunismo en México, a los agentes KGB (Batres, en referencia al senador Martí Batres), no a los agentes cubanos”. 

marcha anti amlo

Foto: Alberto Pradilla

María Beatriz Pagés, periodista e histórica militante del PRI, también hizo referencias a Venezuela en su alocución final y consideró que el presidente Nicolás Maduro tiene ahora una “oficina” en Ciudad de México. Pagés es cercana ahora a Futuro 21, la plataforma política promovida por el PRD. El resto de convocantes eran Observatorio Ciudadano, ProNAIM, Contrapeso, Chalecos México, México 21, México Convoca, X México y Sociedad Civil. 

En realidad, lo que une a los manifestantes no es un proyecto en común, sino el rechazo a un proyecto ajeno, el de López Obrador. Exigen su renuncia, pero, porque dice Morán, parece más una estrategia pensada para llegar a las elecciones de 2021 en clave destituyente. 

La niña Mariana convertida en símbolo

La marcha estaba convocada para las 11 de la mañana en el Ángel de la Independencia, que todavía conserva las pintas de “México feminicida” realizadas hace dos semanas, durante la protesta feminista. Ahí cerca está la comisaría Floresta, reluciente por fuera pero todavía destrozada por dentro. Si uno se asoma, puede ver un enorme “Muerte al macho” en una de sus paredes. 

Para las 11 había más personas participando en un curso de zumba que manifestantes esperando marchar. Poco a poco, las camisas blancas y las mantas con lemas contra López Obrador fueron llegando. Muchos de estos carteles parecían recién sacados de la serigrafía. Estaban hechos en serie. “Exijo seguridad. No lo quiero yo, lo queremos todos”. “Exijo respeto a la constitución, las leyes, a las instituciones y a los mexicanos”. “Exigimos servicios de salud para todos”. 

Foto: Alberto Pradilla

Para entonces López Obrador ya había comenzado su discurso en Palacio Nacional, pero aquí estaban los convencidos, los que nunca votaron a Morena y no se decepcionaron porque nunca esperaron nada bueno del nuevo mandatario. 

Ricardo García Espino, de 60 años, es de los que se trajo su cartel de casa con el lema “¿Quién mató a Mariana? La 4T”, en referencia a la niña de siete años enferma de cáncer que murió la semana pasada a causa de la falta de medicamentos, según denunció su madre. La secretaría de Salud negó que el desabastecimiento provocara el deceso.

“La muy aletargada respuesta del presidente fue que, si no hay medicinas, que vaya el doctor, que vaya la enfermera, que vaya el director a comprarlas. Además, el secretario de Salud dijo que no había urgencia cuando le avisaron hace meses. La niña está muerta. Claro que hay urgencia. No se puede quedar impune la muerte de Mariana”, dice.

 

Para las 11.30 la marcha era ya más numerosa y avanzaba por Reforma. Mucha camisa blanca y carteles con las exigencias más diversas: quejas por la inseguridad y el incremento en el número de homicidios, protestas por el estado de los servicios de salud y diversos mensajes contra López Obrador, al que calificaban desde “asesino” a “psicópata”, pasando por “dictador” o “anticristiano”.  

Adriana Silva, de 67 años, cargaba una manta inmensa y una camiseta de los chalecos verdes. Dijo llegar “por convicción propia” y enumera la lista de malas obras de López Obrador. “Está llevando el país a un despeñadero. Tenemos un crecimiento nulo. Todos son puras mentiras. No ha hecho nada concreto en bien de México. Está regalando el dinero en forma absurda. Los famosos ninis son puras empresas fantasmas. Ha descuidado el sector salud. Ha dividido a los mexicanos”, afirmó.

marcha anti amlo

Foto: Alberto Pradilla

“No somos fifís ni conservadores, somos mexicanos”. Las referencias al concepto “fifí”, empleado por López Obrador como peyorativo hacia sus rivales a quienes ubica como conservadores, es una constante.

“No queremos ser una Venezuela o una Cuba. México no es para tener políticas socialistas o comunistas”, dijo la mujer.

¿López Obrador está convirtiendo el país en un sistema comunista?

“Sí”.

¿Puede poner algún ejemplo?

Pasan algunos segundos. 

“Por ejemplo… Seguir las políticas y las instrucciones del Foro de Sao Paulo. Nosotros no queremos eso”.

Lee: Primer Informe: Economía crece poco y aún padecemos inseguridad, reconoce AMLO; destaca ahorros y apoyos sociales

La marcha transcurrió sin sobresaltos. La mayor parte del tiempo el grito en común era “México, México”. Aunque también se escuchó mucho “A mano alzada queremos que se vaya” o “ni chairos ni fifís”. Cuando la imaginación escaseaba era el turno del insulto personal: “Amlo payaso eres un fracaso”. O ya, directamente, sin rima. “AMLO tonto, payaso y ratero”, gritó un señor entre las chanzas y aplausos de sus acompañantes. 

La inseguridad y el servicio de salud son las preocupaciones que más se escucharon en la marcha. Sin embargo, también había otros asuntos que marcaron la agenda durante los primeros meses de López Obrador como presidente, como la migración.

marcha_anti_amlo

Foto: Alberto Pradilla

“Los mexicanos no tenemos por qué regalar nuestro dinero a Centroamérica”, era el eslogan escogido por Andrés Reyes, de 55 años. “No estoy de acuerdo con el pacto migratorio, hay muchas cosas que hacer en México. Respeto la migración, pero con derecho primero de los mexicanos”, dijo.

Cuando faltaban algunos minutos para las 12.30 la marcha alcanzó el monumento a la Revolución. Poco antes se había corrido un extraño rumor que decía que en la zona se había concentrado un grupo de discapacitados afines a Amlo que estarían buscando una imagen de confrontación. Es decir, “opositores golpean a discapacitados”. “Ignoramos si verdaderamente están o si están inventando. No caigamos en provocaciones. Graben cualquier agresión”, decía una mujer con megáfono en la cabecera. 

Al final, era una falsa alarma y el acto final se desarrolló sin incidentes. Por la tarima desfilaron Alejandra Morán, de chalecos verdes; la periodista Beatriz Pagés; el comunicador Luis Antonio García; Iván Ruiz, de una plataforma a favor del aeropuerto en Texcoco; y Walter de la Cruz, de México Convoca.

Entérate: Titular de Gobernación entrega Informe en el Congreso; oposición lanza reclamos al gobierno

Su principal anuncio: habrá otra marcha el 1 de diciembre. Será la séptima de este movimiento desde que López Obrador asumió la presidencia. 

Mientras tanto, la vocera de chalecos verdes, que surgió inspirados en los chalecos amarillos de Francia, dice que siguen apoyando a organizaciones de la sociedad civil. También hace mención a las disputas existentes dentro del propio movimiento. “Hay gente que no entiende que esto se trata de protagonismos. No han entendido que hay liderazgos porque la gente nos ha seguido, les ha gustado el movimiento de chalecos. Hacemos mucha unión con la gente que piensa como nosotros, pero hemos intentado acercarnos a la gente que no piensa como nosotros, como la gente de izquierda. Chalecos no es ni de derecha ni de izquierda. Somos más de centro. Sin embargo, tampoco somos de ultraderecha”, afirma. 

Para el momento en el que Walter de la Cruz comenzó a cantar el himno mexicano el grupo principal ya se había dispersado. De hecho, los que aguantaban bajo el sol de mediodía no llegaban a completar la mitad de uno de los lados de la explanada. No es algo que preocupe a Morán, reacia a contarse. Asegura que la próxima marcha será una “megamarcha”. Los chalecos verdes preparan una estrategia de desgaste: piden la renuncia de López Obrador pero tienen 2021 en el horizonte.

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¿Por qué todavía se guardan dos muestras del virus de la Viruela?

Un incendio en un laboratorio ruso encendió las alarmas sobre una de las muestras que existen en el mundo de la viruela, una enfermedad que acabó con la vida de 300 millones de personas solo en el siglo XX.
17 de septiembre, 2019
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La noticia parecía volver realidad un guión de Hollywood.

Las autoridades rusas confirmaron este martes que se había registrado una explosión y un incendio en un laboratorio donde se almacenan, entre otras cosas, virus tan letales como el del ébola.

El Centro Nacional de Investigación de Virología y Biotecnología, conocido en la era soviética como Instituto Vector, había sufrido daños menores en uno de sus edificios, ubicados en la localidad de Novosibirsk, en la región de Siberia, según informó la agencia estatal rusa Ria-Novosti.

Sin embargo – y esa era la razón del comunicado-, quedaba claro que la explosión, causada por un cilindro de gas, había ocurrido en una “zona donde no se encontraba material biológico almacenado”.

“Los voceros del Centro de Investigación han enfatizado que este incidente no representa ninguna amenaza biológica ni de ningún orden para la población en general”, señaló la agencia.

Pero la noticia ya estaba dando la vuelta por redes sociales (en Twitter, el hashtag #bioweapons era tendencia) por una simple razón: este laboratorio es uno de los dos lugares en el mundo donde se encuentra una muestra del virus que causa la viruela, una de las enfermedades más letales en la historia de la humanidad.

En el siglo XX, la viruela causó la muerte de casi 300 millones de personas alrededor del planeta.

Sin embargo, fue erradicada hacia 1980, una época en la que el mundo estaba dominado por dos potencias: EE.UU. y la Unión Soviética.

Una muestra quedó en territorio ruso, mientras la otra la conserva el los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU., el CDC, en Atlanta.

“Este edificio fue utilizado dentro del programa de defensa contra armas biológicas en la era soviética y ahora se dedica a la investigación de enfermedades como la hepatitis e y el ébola“, confirmó Ria-Novosti.

Pero, ¿cómo quedaron esas dos muestras del virus de la viruela en dichos laboratorios durante de la guerra fría?

Viruela mortal

La viruela es un viejo conocido de la humanidad: se sabe que causó la muerte del faraón Ramsés V hace más de 3.000 años y la del zar ruso Pedro II en 1730.

También fue la causante de la muerte de millones de personas más.

La enfermedad, causada por el Variola virus y conocida por el sarpullido que produce en la piel, fue llamada “el monstruo moteado” (speckled monster) por Edward Jenner, el científico británico que logró crear la primera vacuna efectiva contra el padecimiento en el siglo XVIII.

Pero, a pesar de que existía una vacuna eficaz desarrollada hacía más de 200 años, en el siglo XX el virus seguía arrasando con poblaciones enteras debido al crecimiento demográfico y el aumento de las migraciones.

De acuerdo a la periodista de la BBC Colette Flight, “la velocidad de contagio y la altda tasa de mortandad de la viruela la hacían casi incontrolable cuando ocurría algún brote”.

Por esa razón, a mediados de la década de 1950, con una pandemia global en ciernes, el viceministro de salud de la Unión Soviética, Viktor Zhdanov, propuso cambiar la estrategia: darle una mirada global al asunto.

Virus de la viruela

Getty Images
La viruela se erradicó en 1980.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) le hizo caso e inició un proceso que fue liderado esta vez por un estadounidense: el epidemiólogo Donald Henderson.

A partir de 1967, y de la mano de una agresiva campaña de vacunación alrededor del mundo, el virus fue borrado del planeta: el último caso conocido fue el de un joven en Somalia en octubre de 1977.

El 8 de mayo de 1980 la OMS declaró la erradicación total de la viruela.

Pero lo cierto es que dos muestras vivas habían sobrevivido.

Laboratorio Vector

Con el fin de combatir la enfermedad en caso de que ocurriera otro brote, la OMS decidió guardar dos muestras en los únicos laboratorios que tenían el nivel suficiente de seguridad para albergar semejante virus: los CDC de Atlanta, en el corazón de EE.UU., y el laboratorio del Instituto Vector, en la Siberia rusa.

Lo curioso de este último laboratorio es que hacía parte de la infraestructura creada por la Unión Soviética con el ánimo de defenderse de un posible ataque biológico.

De acuerdo a los registros del libro “Riesgo biológico: la verdadera historia del mayor programa encubierto de armas biológicas en el mundo”, del científico ruso Ken Alibek, aunque la Unión Soviética firmó en 1972 un acuerdo para no producir armas biológicas, continuó investigando el tema porque “temía que Estados Unidos no cumpliera con lo pactado”.

Según Alibek -quien trabajó en dicho programa de defensa-, la Unión Soviética utilizó el laboratorio del Insituto Vector, debido a sus altos niveles de seguridad, como una de las instalaciones donde llevó adelante estas investigaciones.

Recipientes en un laboratorio

Getty Images
Se teme que ocurra un accidente en un laboratorio y que el virus se propague.

Lo cierto es que, con el final de la guerra fría, varios organismos – entre ellos, grupos de investigación de la OMS- comenzaron a solicitar la destrucción total de las muestras para evitar una nueva epidemia, pero sobre todo para que no llegaran a las manos de agentes internacionales que pudieran convertirlas en armas biológicas.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 y los ataques con ántrax que ocurrieron días después llevaron a varios científicos de Estados Unidos, India, Rusia y Japón a solicitar que no se eliminaran las muestras, según investigó el periodista británico Steve Connor, del diario The Independent.

“Estos científicos creen que el desarrollo de nuevas vacunas efectivas se debe hacer en muestras vivas del virus. Y no se sabe si los llamados terroristas tienen una muestra, por lo que la destrucción de las muestras podría ayudarlos a concretar sus planes de ataque”, escribió Connor en 2002.

Desde entonces, la existencia de las muestras se rodeó de controversia.

Hasta ahora, las dos posiciones contrapuestas se mantienen: están quienes piensan que es mejor destruir los virus de una vez y para siempre para evitar ataques biológicos, y quienes prefieren mantener las muestras para desarrollar nuevas vacunas si hiciera falta.

De hecho, el año pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó un medicamento para combatir el virus.

¿La razón? Precaución. Las autoridades estadounidenses temen que la viruela pueda utilizarse como arma biológica y quieren estar preparadas.


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