Primer Informe: AMLO fue interrumpido 40 veces para aplausos; destaca su alianza con empresarios
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Primer Informe: AMLO fue interrumpido 40 veces para aplausos; destaca su alianza con empresarios

Emilio Azcárraga y Carlos Slim estuvieron entre los invitados del presidente para su Primer Informe de Gobierno; López Obrador dijo que "ya es un hecho" la separación del poder político del poder económico.
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2 de septiembre, 2019
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El Primer Informe de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, según mandata la Constitución, fue en realidad el tercer acto con formato de “informe” que ha organizado en sus nueve meses de gobierno, y así lo anunciaba sin disimulo la mampara que sirvió de fondo al mensaje, con el rótulo “Tercer Informe de Gobierno al Pueblo de México”.

Este fue el primero en el que apareció totalmente solo en el templete. A las 11 en punto llegó y se sentó en la única silla disponible mientras el maestro de ceremonias lo presentaba, y después ante el micrófono en un atril, desde el cual habló una hora con 35 minutos. Es el mensaje más largo de los tres que ha dado, y fue interrumpido por aplausos en 40 ocasiones.

Todos estos aplausos, sin contar el de bienvenida y despedida, abarcaron en total cinco minutos y medio del evento.

El primer “informe” de López Obrador había sido a los 100 días de su gobierno, también en Palacio Nacional, en el Patio Central, pero duró una hora y cuarto y estuvo acompañado en el templete por la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; el presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar; y los presidentes de las Cámaras de Diputados y Senadores, Porfirio Muñoz Ledo y Martí Batres.

El segundo fue el 1 de julio, al cumplirse un año de las elecciones, con un festival musical que duró más de tres horas en la plancha del Zócalo, en la que habló ante 80 mil asistentes durante una hora con 25 minutos, respaldado en el escenario por su esposa, Beatriz Gutiérrez; la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, y Muñoz Ledo.

Entérate: Economía crece poco y aún padecemos inseguridad, reconoce AMLO; destaca ahorros y apoyos sociales

En cambio, esta vez, tanto familiares como representantes de los otros Poderes de la Unión o gobernadores permanecieron abajo del templete, solo como público. 600 invitados en total, incluyendo empresarios, que presenciaron el informe en el Patio de Honor de Palacio.

En la primera fila de asientos estaba la esposa del presidente y sus tres hijos mayores: José Ramón, Andrés y Gonzalo López Beltrán. En la misma línea, el ministro Zaldívar, Muñoz Ledo, y la escritora Elena Poniatowska.

Detrás de Beatriz Gutiérrez, el empresario más rico de México, Carlos Slim, que fue de los primeros en llegar al acto y se llevó una mención especial del presidente. Detrás de los hijos estaba el dueño de Televisa, Emilio Azcárraga. Y más atrás, la mujer más rica, María Asunción Aramburuzabala, y Germán Larrea, dueño de la minera Grupo México.

Aun con la presencia de varios empresarios, el presidente insistió con una idea que ha planteado desde el principio de su gobierno: “Ya es un hecho, por ejemplo, la separación entre el poder económico del poder político”.

A la extrema izquierda de López Obrador quedaron los gobernadores, acomodados en casi estricto orden alfabético del estado al que representan. Solo faltó Cuauhtémoc Blanco, de Morelos, porque estaba en la instalación del segundo periodo de sesiones del Congreso Local.

Mientras que quienes llegaron juntos fueron los mandatarios del PAN, que apenas el viernes anunciaron la creación de una asociación civil para organizarse como contrapeso al gobierno federal.

En el extremo opuesto, a la izquierda del presidente, estaban los titulares de otros organismos autónomos, como Luis Raúl González, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH); Lorenzo Córdova, del Instituto Nacional Electoral (INE); así como el padre Alejandro Solalinde, defensor de los derechos de los migrantes; y el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero. Y detrás, la presidenta de Morena, partido que llevó a la presidencia a López Obrador, Yeidckol Polevnsky, única líder partidista que acudió al acto.

“El Poder Ejecutivo ya no interviene, como era costumbre, en las determinaciones del Poder Legislativo ni del Judicial; respeta las atribuciones y jurisdicciones de las instancias estatales y municipales; no se entromete en las decisiones de órganos autónomos como la Fiscalía General de la República, el Banco de México, las autoridades electorales y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y se abstiene de interferir en la vida interna de sindicatos y partidos políticos”, fueron las palabras dedicadas a otras instituciones del país.

Entérate: Discurso completo de AMLO por su Primer Informe de Gobierno, en Palacio Nacional

Y exactamente de frente a donde López Obrador pronunció su discurso, estuvieron los miembros de su gabinete, repartidos en dos filas.

En la de adelante, quedaron el de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval; de Gobernación (Segob), Olga Sánchez Cordero; de Hacienda (SHCP), Arturo Herrera; de la Función Pública (SFP), Irma Eréndira Sandoval; de Marina (Semar), José Rafael Ojeda; de Energía (Sener), Rocío Nahle; de Salud, Jorge Alcocer; el jefe de la Oficina de Presidencia, Alfonso Romo; el secretario de Relaciones Exteriores (SER), Marcelo Ebrard; y la de Bienestar, María Luisa Albores.

En segunda fila, la secretaria del Trabajo (STPS), Luisa María Alcalde; de Educación (SEP), Esteban Moctezuma; la de Economía (SE), Graciela Márquez; el de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Román Meyer; de Cultura, Alejandra Frausto; de Turismo (Sectur), Miguel Torruco; de Seguridad Ciudadana y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo; y de Comunicaciones y Transportes (SCT), Jiménez Espriú.

Entre discurso presidencial y aplausos de los invitados, logró colarse al Patio de Honor de Palacio Nacional el sonido de un megáfono. A las 11:40 de la mañana y durante unos 15 minutos, los invitados alcanzaron a escucharlo, aunque no era una protesta por el informe, sino una carpa con manifestantes provenientes de Chiapas que desde el 29 de julio están instalados frente al edificio exigiendo la liberación de presos políticos de ese estado.

En cambio, en la puerta del otro extremo de Palacio, junto a la Catedral, un grupo de gente de no más de 50 personas manifestaba su apoyo al gobierno de López Obrador y esperaba que saliera a saludar, aunque esta vez no hubo ninguna actividad que incluyera a la población, como hace dos meses en la plancha del Zócalo.

Al terminar el acto, una de las pocas críticas provino de uno de los gobernadores panistas, el guanajuatense Diego Sinhué Rodríguez, que dijo que no toda la población está “feliz, feliz, feliz”, una frase que el presidente dijo hace unos días y volvió a repetir este domingo.

Como en los otros informes, López Obrador terminó su discurso gritando “viva México” tres veces, y fue despedido con medio minuto de aplausos y el Himno Nacional.

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Cómo Islandia se convirtió en el primer país de Europa en deshacerse de la COVID-19

Islandia ha tenido un gran éxito conteniendo la pandemia del coronavirus, lo que le ha permitido reanudar sus actividades con bastante normalidad mientras muchos otros países de Europa siguen bajo confinamiento.
24 de marzo, 2021
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Sí, Islandia es una isla remota en el Atlántico Norte, con un solo aeropuerto internacional. Y sí, es el hogar de menos de medio millón de personas.

Por lo tanto, sería justo suponer que tiene que agradecer la suerte de poder convertirse en el primer país de Europa en deshacerse virtualmente del covid-19.

Pero diles eso a los islandeses y no harás muchos amigos. Porque cuando apartas la geografía y miras los detalles, hay más; y estos isleños están bastante orgullosos de su éxito.

Es jueves por la noche y los jóvenes acuden en masa a la noche de karaoke en el centro de Reikiavik, la capital, gritando en el micrófono interpretaciones de todos los clásicos. Se abrazan y se besan, mientras gotitas de saliva vuelan por el aire.

En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

BBC
En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

Las salidas nocturnas, los restaurantes, los conciertos y todo lo que el resto de Europa anhela están de vuelta aquí.

Solo hay 20 casos confirmados de coronavirus al momento de escribir este artículo. Una persona está siendo tratada en el hospital e Islandia ha tenido un total de 29 muertes, lo que equivale a 8.5 por cada 100.000 personas.

“Me he estado preparando para esta pandemia durante 15 años”, dijo Thorolfur Gudnason, el epidemiólogo jefe de Islandia, cuando la BBC le preguntó exactamente cómo lo había manejado.

Gudnason fue puesto a cargo de la respuesta a la pandemia de Islandia desde el principio.

“Decidimos de inmediato lo que haríamos: realizar pruebas, rastrear contactos y aislar a todos los diagnosticados. Hicimos esto de manera agresiva, desde el primer día”, apuntó.

Su equipo de rastreo de contactos, integrado por detectives de la vida real, estaba en funcionamiento antes de que Islandia registrara su primer caso.

Cuando aparqué frente a un hotel feo en el centro de Reikiavik, un hombre alto y alegre retiró las barricadas de metal, bloqueando la puerta: “Bienvenido al hotel de aislamiento”, se rió entre dientes.

Gylfi Thor Thorsteinsson dejó un trabajo en marketing en marzo pasado para abrir el hotel, donde se envía a las personas diagnosticadas con el virus. “En mi primer día, la mayoría del personal del hotel simplemente se fue, se negaron a participar”, cuenta.

Gylfi Thorsteinsson.

BBC
Gylfi Thorsteinsson dejó su trabajo para abrir un hotel de aislamiento.

Poco a poco, los convenció de que regresaran y, durante el último año, han atendido a más pacientes que todos los hospitales de Islandia juntos.

Todos los días, Thorsteinsson se viste con equipo de protección personal completo para ir a sus habitaciones y hacerles compañía.

“Ha sido un viaje, sin saber nunca lo que traerá el día”, dice.

Ahora el hotel tiene solo un puñado de pacientes.

Pero Islandia ya ha estado aquí antes. Tuvo su primera ola bajo control rápidamente y, en mayo de 2020, la gente había comenzado a declarar al país libre de coronavirus.

Las cosas siguieron así por un tiempo, pero a fines del verano, Islandia fue golpeada inesperadamente por otra ola más feroz, después de que dos turistas que dieron positivo rompieron las reglas de su aislamiento.

Hotel de aislamiento.

BBC
El hotel de aislamiento llegó a cerrar pero debió ser reabierto cuando surgieron nuevos casos de coronavirus.

Thorsteinsson ya había cerrado y se había ido a casa. Incluso había organizado una gran fiesta para todo su personal para celebrar.

“Honestamente pensamos que habíamos ganado. Pero luego recibí la llamada: estaba de regreso. En media hora, había abierto de nuevo y la gente seguía viniendo y viniendo. Y todavía lo hacen”, señala.

Después de erradicar el virus de la sociedad, Islandia erigió fronteras de acero. Desde junio del año pasado, todos los pasajeros que llegan han sido puestos en cuarentena y hay pruebas obligatorias en el aeropuerto.

Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

BBC
Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

“Siguiente”, grita una enfermera antes de meter un hisopo en mi nariz y bajar por la garganta, todo antes del control de pasaportes.

Algo que algunos países tardaron casi un año en descifrar, Islandia lo descubrió en unos meses. Si la sociedad tenía alguna posibilidad de reabrirse, el virus tenía que ser contenido al entrar.

Cuando le pregunté a Thorsteinsson qué le había dado a Islandia esta ventaja, fue enfático: “han sido los científicos quienes han creado las reglas, no los políticos. Eso importa. Ellos saben de lo que están hablando, los políticos no”.

En cada paso, Islandia ha seguido la ciencia, liderada por el profesor Gudnason y su equipo, sin que los políticos participen en las reuniones informativas diarias.

Al reunirme después con la primera ministra de Islandia, Katrin Jakobsdottir, tenía curiosidad por saber por qué se había quedado en un segundo plano.

La mujer, de 44 años de edad, ha dirigido el gobierno verde de izquierda del país desde 2017.

Para ella, pandemia y política son dos palabras que no van de la mano.

Ella me dijo lo emocionada que estaba por impulsar la realización rigurosa de pruebas, rastreando y aislando a los posibles contagiados, con la esperanza de evitar que el país sufriera bloqueos drásticos, algo que, en general, consiguió.

Pero pasar a un segundo plano no significó tomárselo con calma: “Esta pandemia me ha mantenido despierta durante todo un año. Solo desearía que todo terminara y pudiera volver a hablar de política de nuevo”, señala.

Alguna ayuda inesperada obtuvo desde el principio. Reikiavik es el hogar de una de las principales empresas de genética humana del mundo, dirigida por Kari Stefansson, un hombre animado de unos 70 años de edad que ha alcanzado el estatus de celebridad en Islandia.

A los pocos días de la llegada del virus a la isla, Stefansson acordó poner en manos de los científicos sus laboratorios de última generación para rastrear la propagación.

“Al principio, esto parecía la extinción de la humanidad, así que nos lanzamos con toda nuestra fuerza”, me dijo Stefansson mientras recorríamos los laboratorios.

“Somos una pequeña comunidad. Todos sabían que podíamos hacer esto, así que estaba claro que teníamos que hacerlo”.

Desde entonces, sus equipos han secuenciado cada caso positivo para comprender cómo se está propagando y cambiando. Señala que como el virus muta con cada cuarta transmisión, el 25% de las veces, ellos pueden averiguar quién se lo ha transmitido a quién. “¿Se lo transmitió Juan a Pedro o Pedro a Juan?”, explica.

Vida nocturna en Reikiavik.

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El eficaz mecanismo de rastreo de contactos de Islandia es considerado como una de las claves para poder reanudar las actividades de ocio nocturno.

No tiene ninguna duda de que esto ha ayudado a Islandia a mantenerse por delante. “Para mí, ha sido un momento divertido. Me siento un poco culpable de admitirlo, pero ha sido emocionante”, apunta.

Durante meses, Islandia ha logrado evitar que la variante británica ingrese al país al contener los casos en la frontera.

Pero mientras estuve allí, el equipo de Kari Stefansson notó que el primer caso se había filtrado y había contagiado a otra persona.

Esa persona había ido a trabajar a un hospital y, luego, a un concierto con otras 800 personas en el que habían socializado en el bar durante el intermedio.

Parecía un desastre. Pero aquí, fui testigo de toda la fuerza del poderoso sistema de rastreo de contactos de Islandia en acción.

En cuestión de horas, todos habían sido contactados y en unos días más de 1.000 personas habían sido evaluadas. Se identificaron dos casos más y todos los infectados fueron trasladados al hotel de aislamiento.

Sorprendentemente, la variante estaba contenida, incapaz de causar el caos visto en otras partes de Europa en este momento.

“Normalmente somos una nación bastante rebelde, pero prosperamos en una crisis”, señaló Stefansson con orgullo.

Dejando la ciencia a un lado, es imposible ignorar el papel que la geografía única de Islandia ha jugado en su éxito. Esta isla volcánica, con todas sus erupciones y avalanchas, está acostumbrada a lidiar con desastres.

Islandia

BBC
Islandia tiene mucha experiencia lidiando con desastres.

Durante semanas, Islandia ha experimentado un serie de miles de terremotos al día y ha quedado claro que la pandemia es solo otra catástrofe que manejar. La primera ministra incluso admitió que tenía los mismos equipos trabajando en ambos.

Gylfi Thor Thorsteinsson está de buen humor en el hotel de aislamiento a pesar de sus nuevos pacientes.

“Tenemos el control”, sonríe desafiante. “Este es el espíritu que mantenemos. Estamos ganando”.

Pero aún no está listo para celebrar: “No más fiestas de despedida de covid. Todavía no”.

Kate Vandy contribuyó con esta nota.


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