Investigaciones de mexicanos en el extranjero están en riesgo por fallas en la plataforma de Conacyt
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Cuartoscuro Archivo

Investigaciones de mexicanos en el extranjero están en riesgo por fallas en la plataforma de Conacyt

Por un error administrativo y la falta de solo un requisito burocrático, el Conacyt no renovó becas de investigación de mexicanos en el extranjero. 
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20 de septiembre, 2019
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Adán José-García hace investigación en inteligencia artificial. Después de estudiar en México una maestría y doctorado en Ciencias de la Computación, el año pasado consiguió una estancia posdoctoral en la Universidad de Manchester, en Inglaterra. Está desarrollando un proyecto de software que por medio de imágenes digitales detecte si un tumor de mama es benigno o es cáncer. Pero ahora, el financiamiento para continuar su investigación está en duda porque, por un error administrativo, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) no renovó su beca para el segundo año de investigación.

Como él, otros 50 investigadores —según afirma en entrevista con Animal Político— se encontraron a finales de julio con que la renovación de su beca, algo que daban por descontado porque el presupuesto ya estaba asignado, había sido rechazada.

Entonces enviaron correos para preguntar qué había pasado y la explicación que recibieron, repetida para cada científico, fue que les faltó un documento. La jefa de departamento de Apoyos a la Consolidación, Irma Lucía Reyes Balleza, respondió en algunos casos que los proyectos sí fueron evaluados, pero finalmente no se tomaron en cuenta en el proceso de selección por “incumplimiento administrativo”, ya que después de enviada la solicitud no podía ser modificada y se consideró incompleta.

El correo cierra diciendo que no hay posibilidad de modificar la decisión y que invita a participar en convocatorias futuras. Esto a pesar de que se trataba de una convocatoria de renovación de investigaciones ya iniciadas…

Esta situación es diferente y se suma a la reclamada en semanas previas por estudiantes de doctorados en el extranjero, que también se organizaron porque no se les estaba renovando el apoyo a sus estudios y que Conacyt dijo que se sí se otorgarían como “casos de fuerza mayor”.

Las estancias posdoctorales duran dos años, pero para financiar el segundo año, el Conacyt abre una convocatoria particular donde solicita que se compruebe el avance mayor al 60% del proyecto.

Estas becas de continuidad de estancias posdoctorales, según explica la propia convocatoria, consisten en 2 mil dólares mensuales (casi 40 mil pesos) durante un año y un pago de 715 dólares para seguro de gastos médicos en el extranjero. No incluye boletos de avión u otros pasajes, renta de departamento ni equipos de laboratorio, gastos que el solicitante debe estar en posibilidades de cubrir por sí mismo.

En 2018, 280 investigadores consiguieron apoyo para posdoctorado en el extranjero, pero ahora solo se dio la renovación para segundo año a 88 personas, el 31%. Este porcentaje es menor al de otras ocasiones: por ejemplo, hace un año renovaron 43 de los 98 que se habían ido en 2017, el 44%, y en 2017 renovaron 113 de 191 iniciadas el periodo previo, el 59%.

“La directora del Conacyt mencionó recientemente que todos los proyectos que fueron presentados y aprobados por los expertos que se encargan de evaluarlo, ella comentó que fueron otorgadas las becas, y la verdad es que, desde nuestra perspectiva, eso no es cierto. Un gran porcentaje de los proyectos que no fueron aprobados se debió a causas administrativas”, lamenta Adán.

¿Cuál fue el problema en la plataforma?

Gracias a un grupo en la red social Facebook, los afectados empezaron a compartir sus casos y se dieron cuenta de que el rechazo de becas por solicitudes incompletas era un problema generalizado. A todos les había faltado un mismo documento: una identificación del investigador anfitrión con el que trabajan.

La confusión ocurrió porque Conacyt modificó la plataforma digital, llamada MIIC, donde se hacen las solicitudes. Antes, enlistaba cinco documentos requeridos: la carta invitación de la institución a la que se querían ir, su título de doctorado, el CV del investigador anfitrión, el formato de solicitud de beca, y la identificación oficial con firma del investigador anfitrión.

Sin embargo, en mayo, cuando se activó la plataforma para las nuevas solicitudes de renovación, ya solo enumeraba tres documentos: carta de invitación, informe de avance de la estancia y formato CPNPC. En los tres había una casilla donde indicaba el estatus, que les marcaba como “aceptado”.

Pero fuera de ese recuadro había una nota que muchos no vieron: “Deberá incluir en un solo archivo no mayor a 2mb la carta invitación y la identificación del investigador anfitrión con firma autógrafa del  mismo”.

Es decir, que en lugar de cargar solo el archivo de su carta de invitación, tenían que crear un archivo nuevo donde juntaran dos documentos, esa carta y la identificación.

El 31 de julio, los científicos mandaron a Conacyt una carta para explicar la confusión.

“Al tratarse de la convocatoria de beca de continuidad, asumimos que el sistema ya tomaba en cuenta el documento adjuntado del año anterior”, señalaron.

Además expusieron que en algunos casos Conacyt se comunicó con los investigadores anfitriones para el envío de reportes de los becarios, por lo que nunca sospecharon que había errores en sus solicitudes y que con todo y haber sido evaluadas, serían rechazadas por ese documento faltante al inicio.

El 5 de agosto, recibieron respuesta de Mario Andrés de Leo Winkler, encargado de despacho de la Dirección de Vinculación, que reconoció la inconsistencia y que el sistema solo identifica si hay un archivo cargado o no, y no detecta si está correcto, como en este caso, que tenían que ser dos documentos en un solo archivo.

“Si bien es cierto que, debido a una incidencia en el aplicativo informático no se desplegó un espacio específico para incluir este documento, en el apartado para la integración de documentos de dicho aplicativo se realizó la siguiente precisión”, dice citando la nota, “la cual estuvo disponible a partir del 07/05/2019, fecha en la que fue reportada la incidencia del aplicativo al CONACYT”.

El funcionario aseguró que todos los que reclaman llenaron sus solicitudes después de esa fecha, por lo que señala que se ratifica el dictamen negativo para las solicitudes.

Reclaman falta de diálogo

Si no se renuevan estas becas, no solo los investigadores en el extranjero saldrán perdiendo, sino también México, ya que el convenio incluye la exigencia de que los beneficiados mantengan un vínculo de colaboración con una institución mexicana. Adán, por ejemplo, imparte un seminario de investigación y clases en el programa de maestría en Ciencias de la Computación del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), unidad Tamaulipas.

“Esta es mi manera de retribuir una parte de este financiamiento que estoy recibiendo. Se están creando estos lazos de comunicación, de colaboración entre universidades de México”, comentó.

Pero después de la carta de respuesta que recibieron, no les dieron más opciones, por lo que los científicos afectados crearon la cuenta de Twitter @PosgradoConacyt para insistir en su reclamo.

“Nosotros lo que queremos es tener una mesa de diálogo con Conacyt. Hemos enviado cartas a Conacyt solicitando esta mesa de diálogo, a las cuales no hemos tenido respuesta positiva. Y dos puntos muy importantes: el Conacyt efectivamente reconoció su parte del error, y la otra es que los presupuestos asignados para estos proyectos de investigación ya están, se tienen desde el año previo, entonces es nuestra duda”, expresó.

“No estamos pidiendo que nos aprueben a ciegas, estamos diciendo que de acuerdo a las evaluaciones realizadas por los expertos que dijeron que este proyecto merece continuar, se basen en esa información y no en algo administrativo”.

Conacyt había convocado para este viernes a una conferencia de prensa encabezada por la directora, Elena Álvarez-Buylla Roces, con el tema “becas posdoctorales en el extranjero”, pero la canceló.

Animal Político preguntó a comunicación social del Conacyt la razón. La explicación fue que la conferencia sería posterior a una reunión con becarios y se estaba ajustando la hora de ese encuentro.

Sin embargo, quienes tienen la mesa de diálogo programada con las autoridades del organismo son otros becarios de posdoctorados nacionales, agrupados en la cuenta de Twitter @jovenes_ciencia.

Adán no piensa dejar a la mitad su investigación en Manchester por la falta de apoyo del Conacyt. Está buscando financiamiento por otras vías, que puede ser de universidades de Reino Unido, o de plano privado, de una empresa que esté interesada en el software que está desarrollando para detectar cáncer de mama.

Pero de tener que recurrir a esta opción, México se quedará sin la vinculación académica y los derechos de lo que resulte del proyecto, a pesar de que aun desarrollándolo en Europa, está trabajando con datos reales de pacientes mexicanas.

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Por qué la pandemia de COVID-19 disminuyó nuestra capacidad de concentración (y 3 trucos para recuperarla)

Una de las consecuencias psicológicas de la pandemia es la dificultad para concentrarse en tareas como la lectura o el trabajo.
19 de diciembre, 2020
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Da la impresión que ya llevamos años en estos “tiempos inciertos”.

Hace meses nuestras rutinas fueron interrumpidas y nos hemos visto obligados a adaptarnos.

Y una consecuencia importante es el estado de fatiga mental. Se volvió más difícil concentrarse durante un período largo de tiempo y parece que estuviéramos en un estado colectivo de distracción casi constante.

“Sentí que tenía un bloqueo mental que me impedía concentrarme “, afirma la escritora y lectora asidua Sophie Vershbow.

Ella entró en ese estado de ánimo al principio de la pandemia y su tuit en el que admitía no poder concentrarse lo suficiente para leer un libro recibió más de 2.000 “me gusta”.

Pero no está sola. Haga una búsqueda rápida en internet y encontrará una avalancha de artículos recientes sobre personas que no pueden concentrarse, el predominio de la “niebla mental” y las diferentes formas de pérdida de concentración.

Por supuesto, gran parte de este sentimiento subjetivo de distracción mental se centra en los aspectos prácticos de la vida actual.

Para muchas personas, sobre todo para los padres y madres, el cambio repentino al trabajo desde casa significó una intensificación del conflicto entre su labor profesional y la vida doméstica.

Es complicado concentrarse en una hoja de cálculo mientras los hijos luchan por el control remoto del televisor.

Trabajo en casa

Alamy
El trabajo en casa cambió la vida a personas en todo el mundo.

Pero parece que hay más que eso. Incluso cuando se termina el trabajo del día y los niños están en la cama, no deja de ser difícil escapar con la ayuda de una novela.

La teoría

Existe una teoría psicológica, aplicada originalmente en el contexto del aprendizaje, que puede ayudar a explicar por qué vivir en la era de la covid-19 puede haber convertido nuestras mentes en una ensalada mixta.

Se llama teoría de la carga cognitiva y fue desarrollada por primera vez por el psicólogo educativo australiano John Sweller.

Nuestras mentes son como sistemas de procesamiento de información. Cuando estamos trabajando en un problema, especialmente uno desconocido, dependemos de nuestra “memoria de trabajo“, que es muy limitada tanto en su capacidad de almacenamiento como en el tiempo que retiene los datos.

Cuanto menos familiarizado uno está con una tarea, más dependerá de su memoria de trabajo para intentar hacer algún malabar con la información relevante y buscar una solución.

Por el contrario, cuando uno es experto, la mayor parte de lo que necesita saber se almacena en la memoria de largo plazo y puedes completar la tarea en piloto automático.

Nuevas tareas, nuevos niveles de estrés

La teoría de la carga cognitiva proporciona un marco útil para comprender las diferentes formas en que la pandemia puede estar causando estragos en la función mental.

Mujer corriendo

Alamy
El ejercicio es una buena manera de reducir el estrés.

Primero, le fuerza a adoptar nuevas rutinas y le despoja la capacidad de hacer cosas en automático.

Por ejemplo, en una reunión de trabajo de antes simplemente la persona aparecía y se unía a la discusión.

Ahora, si ese mismo individuo trabaja de forma remota, debe iniciar su software de videoconferencia, preocuparse por la conexión a internet, ajustar sus tiempos a los posibles retrasos, etc.

Lo mismo se aplica a los desafíos domésticos como hacer la compra online en lugar de en persona en el supermercado.

Estas adaptaciones forzosas obligan a salir del piloto automático y le exigen a nuestra limitada capacidad de memoria de trabajo.

Para esta teoría, la “carga cognitiva” intrínseca requerida en gran parte de lo que hacemos ha aumentado.

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo obligados a pensar deliberada y conscientemente, más como novatos que como un expertos, y eso es agotador en sí mismo.

En segundo lugar, las investigaciones basadas en la teoría de la carga cognitiva sostienen que las emociones pueden interferir con el procesamiento de la información.

Imagen de cerebro

Getty Images
La pandemia provoca que nuestro cerebro se esfuerce más.

Cuando uno está ansioso, por ejemplo, se reduce la capacidad de la memoria de trabajo. Esto hace que sea más difícil resolver cualquier problema mental que requiera una resolución consciente.

Algo parecido a los nervios durante un examen que revuelven el cerebro y dificultan resolver operaciones matemáticas o redactar una oración coherente.

O cómo el estrés ante una prueba de manejo hace que sea mucho más difícil realizar las diferentes maniobras solicitadas.

En tercer lugar, esta teoría habla de la “carga cognitiva externa”. Se trata de la demanda sobre la capacidad de nuestra memoria de trabajo impuesta por distracciones que no son directamente relevantes para lo que se trata de hacer.

Estas alteraciones podrían ser solo tareas secundarias básicas que se ejecutan en segundo plano, como escuchar el boletín de noticias mientras se trabaja.

Lo que sucede ahora es que las interrupciones cotidianas causadas por la pandemia obligan a las personas a aprovechar su capacidad de memoria de trabajo con más frecuencia.

Cuando uno está más estresado y los niveles de ansiedad aumentan, o si se están haciendo malabares con múltiples tareas y compromisos, disminuye la capacidad de la memoria de trabajo.

Es lo peor de ambos mundos y otra razón por la que te puedes sentir agotado mentalmente.

Factor covid-19

Por lo general, en un momento de conflicto, podemos resolver el problema de forma rápida y la carga cognitiva se vuelve más manejable.

Mujer con barbijo

Getty Images
La pandemia nos impone desafíos nuevos todos los días.

Lo sorprendente de la vida en esta pandemia es que la situación no deja de cambiar.

Los gobiernos de todo el mundo están implementando constantemente restricciones diferentes y más complejas.

Reglas de viaje, instrucciones de autoaislamiento, listas de observación de síntomas, nuevas aplicaciones para teléfonos inteligentes, etc. No pasa un día sin que escuchemos sobre algún cambio.

Cualquier situación novedosa impone una carga cognitiva en nuestros cerebros, pero el hecho de que la covid-19 tuviera un impacto tan extendido en la sociedad nos obligó a absorber información nueva más rápido de lo que éramos capaces”, explica Samuli Laato, investigadora de la Universidad de Turku, quien estudia el papel de la carga cognitiva en el comportamiento de compra inusual de las personas durante la pandemia (compra por pánico) y en el intercambio generalizado de información errónea.

La experta explica que “en general, la incertidumbre siempre aumenta la carga cognitiva. Los factores estresantes como la amenaza para la salud, el miedo al desempleo y el miedo a las perturbaciones del mercado de consumo provocan eso”.

“Además, se introdujeron políticas de trabajo remoto a nivel mundial, lo que requirió que las personas se adaptaran a las nuevas tecnologías y una nueva forma de trabajar en conjunto “, añade Laato.

Planificación y autodisciplina

Afortunadamente, interpretar el efecto de agotamiento mental de la vida pandémica a través de la lente de la teoría de la carga cognitiva nos brinda algunas estrategias simples y efectivas.

En primer lugar, hay que intentar establecer nuevas rutinas y mantenerlas, de modo que no utilicemos constantemente la capacidad de la memoria de trabajo para tareas cotidianas.

Por ejemplo, recientemente invertí en un sistema de internet inalámbrico con repetidores que redujo la interferencia en las videollamadas y me tomé el tiempo para leer sobre las diferentes funciones de las distintas plataformas de conferencias virtuales.

Al comprender esta clase de elementos básicos necesarios durante la pandemia, ya no tendremos que desperdiciar capacidad mental en ellos.

Mujer duerme

Getty Images
Dormir bien es fundamental para mejorar nuestra salud mental.

En segundo lugar, debido a que estamos atravesando una era de mayor ansiedad e incertidumbre, es importante poner un esfuerzo adicional en el manejo del estrés, para que su memoria de trabajo no se vea constantemente sobrecargada por las preocupaciones.

Esto significa comer bien, hacer ejercicio y establecer una rutina regular a la hora de dormir, así como encontrar tiempo para actividades que relajen.

En la medida en que la situación lo permita, se pueden elaborar planes de contingencia para diferentes aspectos de su vida. Realizar preparativos realistas para escenarios temidos puede ser un gran alivio para la ansiedad.

Además, hay que darle al cerebro un descanso de las diarias actualizaciones de cifras de la pandemia.

Se puede considerar disponer días (o al menos tardes o noches enteras) para evitar cualquier charla o información referida a la covid-19.

Finalmente, es importante aliviar la tensión de la memoria de trabajo desconectando cualquier “carga cognitiva extraña”.

Esto significa esforzarse más en organizar el tiempo y ser disciplinado con las distracciones.

Tratar de reservar momentos del día dedicados a diferentes tareas, ya sean laborales o domésticas.

Por ejemplo, cuando se trabaja es mejor no tener encendido el televisor o la radio con las noticias de fondo.

Cuando se juega con los hijos, no tener el teléfono móvil al lado, o al menos no revisar correos electrónicos o Twitter.

Hay que permitir que la mente se concentre en una cosa a la vez y la recompensa será sentirse menos agotado mentalmente.

Parece que vamos a vivir en esta era pandémica por un tiempo todavía.

Si bien la ansiedad y la anomalía constantes cansan mentalmente, puede consolarnos el hecho de que no somos los únicos que se sienten así.

Nuestros cerebros tienen una capacidad de procesamiento limitada que se está extendiendo al límite en este momento, pero con una planificación cuidadosa y autodisciplina, hay formas de reducir la carga cognitiva y redescubrir cómo concentrarnos.

*Este artículo es una adaptación, puedes leer la versión original en inglés aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=DuMVeWY6gZU

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