Robos, abuso de autoridad y extorsión: Los datos sobre la violencia que padecen migrantes en México
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Cuartoscuro Archivo

Robos, abuso de autoridad y extorsión: Los datos sobre la violencia que padecen migrantes en México

Pandillas, agentes del Estado y seguridad privada de los trenes son los principales agresores identificados en la red de refugios para migrantes.
Cuartoscuro Archivo
4 de septiembre, 2019
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Migrar por México es exponerse a ser víctima de robo, a manos de pandilleros, delincuentes individuales, policías y autoridades migratorias, o hasta del personal de seguridad de los trenes utilizados para cruzar el país.

Es el delito más reportado por personas migrantes que pasan por refugios para ser auxiliados, donde al menos el 10 % denuncia haber sufrido alguna agresión en el camino.

Lee más: 3 factores que explican por qué se ha disparado el número de personas que llegan a la frontera sur de EU

Así lo revela el informe “Procesos migratorios en México: nuevos rostros, mismas dinámicas”, publicado este martes por la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem), que integra 23 casas, comedores, estancias, albergues y organizaciones distribuidas en 13 estados.

Esta red atendió durante 2018 a 36 mil 190 personas, tanto extranjeras (principalmente de Centroamérica) como mexicanas dirigiéndose a otro estado, que reportaron 3 mil 777 agresiones; de ellas 2 mil 829 fueron robos.

En 956 casos, el migrante que denunció solo identificó que lo atacaron una o dos personas. En 881 ocasiones, dijo que había sido un grupo delictivo, como una pandilla; y 542 veces ubicó como agresor a un agente del Estado, principalmente policías federales, seguido de policías municipales.

También hubo 214 reportes señalando como culpables a miembros de la seguridad privada de los trenes, a quienes también se acusa de lesionar migrantes y extorsionarlos. De acuerdo con los activistas, han aumentado las agresiones de estos privados, que en la práctica se han vuelto, además, operadores de las políticas del gobierno.

“Un dato fuertísimo que salió en 2017 y que aparece ahora en 2018 es que, los guardias del ferrocarril, aunque no son corporativos del Estado, operan como operativos del gobierno, entregándolos o avisando a Migración que van tantos migrantes. En muchas zonas van hasta con pasamontañas, con armas, entonces los ven como un policía”, comentó en entrevista el director del Servicio Jesuita a Migrantes, Arturo González.

Después del robo, la siguiente agresión más denunciada cometida por agentes estatales son abuso de autoridad y extorsión. Las políticas actuales de endurecimiento de controles para frenar la migración hacia Estados Unidos, según los defensores de migrantes, lejos de mejorar esta situación, la están agravando.

“Se han reportado, también, actos de corrupción en las estaciones migratorias, mediante cobro de cuotas por el acceso a servicios básicos”, detalló en conferencia la directora del Albergue Decanal Guadalupano de Veracruz, Hermana Dolores Palencia.

De particulares, además de robos se denuncian lesiones en segundo lugar, y en tercero, secuestros.

Según lo recopilado por Redodem, del 1 de enero al 31 de diciembre del año pasado, hubo al menos 174 reportes de secuestros de migrantes, 156 de ellos eran hombres y 18 mujeres. En este delito, destaca como perpetrador la delincuencia organizada, identificada como responsable de al menos 46 % de los casos.

Esta recopilación de datos de defensores de migrantes es la única aproximación que hay a la delincuencia que sufren las personas al cruzar México, ya que los datos oficiales del gobierno se refieren siempre a denuncias presentadas, cuando un migrante difícilmente se atreve a ir ante una autoridad por miedo a ser deportada.

La estadística de Redodem también revela las diferentes afectaciones según sexo: el 95 % de migrantes que reconocen haber sufrido violencia, son hombres.

Por edades, el grueso de agresiones (59 %) lo sufren jóvenes de entre 19 y 32 años, pero también hay un 7.5 % de adolescentes entre 15 y 18 que dijo ser víctima o testigo de una agresión, un grupo que por su condición es doblemente vulnerable.

Aunque los datos presentados corresponden al periodo de 2018 y los activistas advirtieron que las irregularidades contra personas migrantes no son nuevas, sí lamentaron que con el nuevo gobierno, y ante la presión del presidente estadounidense Donald Trump, la política migratoria sigue sin tener un enfoque de derechos humanos y pro persona, sino que está orientada a detener los flujos, lo cual apunta a mayores violaciones de derechos y agresiones contra quienes salen de su país buscando mejores condiciones de vida.

Lee más: Tras la amenaza de Trump, las detenciones de migrantes en México rompen récord

“Las políticas migratorias restrictivas, lejos de procurar la seguridad de las personas migrantes y comunidades de tránsito, promueven una migración irregular que facilita el desarrollo del negocio de tráfico de personas, así como un tipo de economía ilegal sustentada en la extorsión y el robo”, reclamó el informe.

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Coronavirus: por qué incluso después de ponerte la vacuna contra la COVID-19 deberás seguir usando mascarilla

Según médicos y científicos, las personas vacunadas deberán esperar por lo menos un mes y medio hasta quedar protegidos del virus.
15 de diciembre, 2020
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Una de las vacunas que ya ha demostrado eficacia contra el COVID-19, la de Pfizer/BioNTech, se distribuye en Reino Unido desde el lunes pasado. Se espera que se aplique desde diciembre en México, y en los meses posteriores en otros países de América Latina.

¿Qué sería lo primero que harías después de recibir la vacuna?

Si crees que podrías abandonar la mascarilla de inmediato, viajar, y ver a todos los que no viste en casi un año de pandemia, médicos e infectólogos advierten que de hecho, la vida no volverá a la normalidad tan pronto.

“Después de ponerte la vacuna, es necesario regresar a casa, mantener el aislamiento social, esperar la segunda dosis y luego esperar al menos 15 días para que la vacuna alcance el nivel de efectividad esperado“, explica la bióloga Natalia Pasternak, presidenta del Instituto Questão de Ciência, de Brasil.

“Incluso después, es necesario esperar a que una buena parte de la población ya esté inmunizada para que la vida vuelva a la normalidad”, añade.

Hay tres razones para mantener las precauciones.

Tiempo para que el cuerpo reaccione

El mecanismo general de funcionamiento de una vacuna es siempre el mismo: introduce una partícula en el cuerpo llamada antígeno.

Este antígeno puede ser un virus desactivado (muerto), un virus debilitado (que no puede enfermar a nadie), una parte del virus, alguna proteína que se parezca al virus o incluso un ácido nucleico (como la vacuna de ARN).

Una mujer con mascarilla.

Getty Images
Los científicos recomiendan mantener las medidas de prevención después de ponerse la vacuna.

El antígeno provoca una respuesta inmune, es decir, prepara al organismo para enfrentar un intento de contaminación, para ser capaz de reconocer un virus y producir anticuerpos para combatirlo, explica el médico de enfermedades infecciosas Jorge Kalil, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (FMUSP).

La próxima vez que entre en contacto con ese virus, el cuerpo recordará cómo combatirlo y podrá enfrentar la amenaza de manera rápida y eficiente.

Esta respuesta se denomina respuesta inmune adaptativa y es específica para cada virus. “Es una respuesta que tarda al menos dos semanas”, explica Natália Pasternak.

La primera respuesta inmune del cuerpo después de la vacunación es la producción de anticuerpos, que se adhieren al virus y evitan que ingrese a las células del cuerpo y las use para producir más virus, explica Pasternak.

Es decir, en una persona inmunizada, desde el momento en que el patógeno ingresa al organismo, se liberan anticuerpos que evitan la contaminación de las células.

Pero existe un segundo tipo de respuesta inmune, llamada respuesta celular. “Son células, llamadas células T, que no se unen al virus, pero reconocen cuándo una célula está contaminada con el virus y la destruyen”, explica Pasternak.

Es decir, si un virus logra escapar de los anticuerpos y contaminar cualquier célula del cuerpo, las células T funcionan como “cazadoras” y destruyen las “células zombi”, evitando que se produzcan más virus.

Una persona recibiendo una vacuna.

Getty Images
La vida no regresará tan rápido a la normalidad después de que empiece la vacunación en tu país.

La respuesta celular tarda un poco más que la respuesta de los anticuerpos, otra razón por la que la inmunización solo se completa unas semanas después de recibir la vacuna, explica Jorge Kalil.

Es decir, después de recibir una vacuna, solo estás realmente protegido al cabo de unas pocas semanas, explican los científicos. Es como si el cuerpo necesitara tiempo para “procesar” la información y reaccionar de manera apropiada.

Dos dosis contra el coronavirus

En el caso específico del coronavirus, otra cuestión obliga a mantener las medidas de protección durante algún tiempo después de la vacunación: la mayoría de las vacunas que se están desarrollando contra la enfermedad requieren dos dosis para lograr la eficacia esperada.

Se necesitarán dos dosis para las cuatro vacunas que ya han demostrado su eficacia: las de Pfizer, Moderna, Oxford/AstraZeneca y la Sputnik V. Esto también es válido para la Coronavac, que está siendo desarrollada por el Instituto Butantan en colaboración con la farmacéutica Sinovac.

“Probablemente la indicación será recibir la primera dosis, esperar un mes, tomar la segunda dosis y mantener todos los cuidados pandémicos, como el aislamiento social y el uso de mascarillas, durante al menos 15 días. Solo así estarás protegido, según la efectividad de cada vacuna”, explica Jorge Kalil.

La primera dosis, explica Natália Pasternak, es lo que los científicos llaman el refuerzo principal. “Es como si (…) le diera un ‘impulso inicial’ al sistema inmunológico. La segunda dosis genera una mejor respuesta inmunológica”, explica.

Mujer con mascarilla.

EPA
La OMS estima que se necesita que un 80% de la población esté vacunada para contener la pandemia.

Combinando el tiempo necesario entre una dosis y otra y el tiempo que el cuerpo necesita para producir una respuesta inmunitaria, se necesitará al menos un mes y medio para que alguien que haya sido vacunado sea considerado inmunizado.

Pero, incluso después de eso, tomará tiempo para que la vida vuelva a la normalidad, y hasta que la mayoría de la población esté vacunada, la recomendación es que incluso las personas inmunizadas mantengan las medidas de prevención.

¿Es cierto que la vacuna puede no prevenir la contaminación por coronavirus?

No, explican los científicos, porque si hay una buena cobertura de vacunación, una vacuna puede reducir en gran medida la circulación del virus a través de la llamada inmunidad colectiva.

Es cierto que individualmente ninguna vacuna es 100% efectiva, y esto también es cierto para el covid-19. La vacuna de Pfizer, por ejemplo, tiene un 95% de efectividad, según los resultados de la tercera fase de prueba.

Esto significa que existe un 5% de probabilidad de que esa vacuna específica no produzca una respuesta inmune en el cuerpo de la persona vacunada.

Pero, entonces, ¿cómo evitan las vacunas que el virus se propague si hay algunas personas que pueden infectarse?

Vacuna

Getty Images
Ninguna vacuna es 100% efectiva a nivel individual.

“La vacuna funciona a través de la inmunidad colectiva”, dice Jorge Kalil.

“La vacuna reduce el número de personas susceptibles (a la enfermedad) de manera tan significativa que el virus no puede circular más y queda contenido. Así fue como erradicamos la viruela”, explica el médico.

La inmunidad colectiva es importante no solo porque las vacunas no son 100% efectivas, sino porque hay muchas personas que ni siquiera pueden aplicársela.

“Hay personas que no pueden recibirla porque no son mayores o porque no forman parte del programa de vacunación. Las vacunas contra el coronavirus aún no se han probado en niños o en mujeres embarazadas”, explica Kalil.

Las personas con alguna enfermedad que comprometa su sistema inmunológico tampoco pueden vacunarse.

“Cuando haya una cobertura mínima de vacunación para la población, estas personas vulnerables estarán protegidas por la inmunidad colectiva”, explica Kalil.

En el caso del coronavirus, la OMS estima que la cobertura de vacunación necesaria para estabilizar y contener la pandemia es del 80% de la población, idealmente el 90%.

Por eso es importante que, incluso quienes ya se han vacunado y esperaron mes y medio, no abandonen las medidas contra la pandemia.

En el caso de la vacunación contra el coronavirus, pasará algún tiempo antes de que la vacuna llegue a la mayoría de la población.

La producción de millones de dosis no es algo que ocurra de la noche a la mañana. También hay cuestiones como los acuerdos gubernamentales con las empresas farmacéuticas, la lista de espera de varios países, la dificultad de distribución y almacenamiento (algunas vacunas deben almacenarse a temperaturas muy por debajo de cero), etc.

“Es importante que quien reciba la vacuna primero mantenga las medidas para combatir la pandemia porque, incluso después de un mes y medio, aunque esté inmunizado, no hay garantía de que no pueda ser vector de la enfermedad hasta que no haya inmunidad colectiva”, dice Pasternak.

La científica explica que las vacunas probadas hasta ahora evitan que el virus se reproduzca en el cuerpo y enferme a la persona. Pero no hay pruebas, por ahora, que demuestren que la persona vacunada no transmitirá el virus a otras personas.

El resumen de todo esto es que, aunque te pongas las dos dosis de la vacuna, hay que esperar a que la mayoría de la población esté vacunada para que la vida vuelva a la normalidad, aconseja Jorge Kalil.

Es decir, hay que esperar hasta que la inmunidad colectiva generada por la amplia cobertura de vacunación permita contener la pandemia definitivamente.

* Este artículo apareció originalmente en portugués BBC Brasil y puedes leerlo aquí.


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