Autoridades de la CDMX violentan y minimizan a mujeres que buscan justicia
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Autoridades de la CDMX violentan y minimizan a mujeres que buscan justicia

Las autoridades encargadas de la procuración de justicia violan los derechos de las mujeres y las revictimizan con patrones y comportamientos discriminatorios, indicó un informe de la Comisión de Derechos de la CDMX.
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26 de septiembre, 2019
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Falta de medidas de protección a las mujeres que denuncian delitos, descalificaciones, culparlas del acoso o las agresiones sexuales que viven y negligencia para investigar la violencia cuando no hay golpes, son algunas de las omisiones documentadas por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) cuando se trata de procurar justicia con enfoque de género en la capital del país.

De acuerdo con la CDHCM, en la Ciudad de México las autoridades encargadas de la procuración de justicia violan los derechos de las mujeres y las revictimizan con patrones y comportamientos discriminatorios, que impiden y obstaculizan las acciones para prevenir, atender y sancionar los actos de violencia de las que son víctimas.

En el 30% de los casos de feminicidio, indicó la presidenta de la Comisión, Nashieli Ramírez, las autoridades filtran información de los casos a los medios. En cuatro de cada 10 casos, hay una total omisión en el ejercicio de la investigación, “y en el resto, en los otros seis, además hay negligencia”.

“No encontramos un solo momento en donde no haya alguna omisión”, acusó Ramírez sobre los casos analizados por la Comisión.

Revictimización

El caso de Dafne es ejemplo del mal actuar de las autoridades de justicia: a principios de 2018 conoció a un hombre de 41 años, quien, de acuerdo con su familia, ejercía violencia física y psicológica en su contra, y que la agredía cuando intentaba ponerse en contacto con su ellos.

En abril del mismo año, la madre de Dafne recibió una llamada telefónica de su entonces pareja, quien le dijo “que su niña había fallecido”, por lo que de inmediato acudió a la casa de huéspedes donde vivía su hija. Dentro de su cuarto, la encontró muerta, tirada en el suelo.

Por estos hechos, la Fiscalía Desconcentrada de Investigación en Cuauhtémoc inició una carpeta de investigación por el delito de homicidio culposo por arma de fuego, ya que el cuerpo de Dafne fue encontrado con una herida de bala en la cabeza y se encontró una pistola tirada entre sus piernas.

La perito en criminalística que acudió al domicilio a evaluar la escena del crimen dictaminó que las lesiones de la mujer “fueron producidas por un arma de fuego y que fueron autoinflingidas, aunque al momento de emitir el dictamen no contaba con la total de las intervenciones periciales”, documentó la CDHCM.

Además, a pesar de que el agente del Ministerio Público tuvo conocimiento sobre que Dafne podría haber sido víctima de violencia por parte de su pareja, “nadie de su personal ni del Instituto de Ciencias Forenses (Incifo) activó los protocolos para la investigación del delito de feminicidio, en virtud de que solo agotaron la línea de investigación del suicidio”.

Ni siquiera porque, según la Comisión, de la intervención en materia en química forense señaló que no se encontraron elementos de plomo y bario en las manos de Dafne y se reportó que encontraron sangre en su pantaleta, y en la suela de uno de sus zapatos.

Finalmente, el agente del Ministerio Público determinó que la investigación no sería enviada a la Agencia Especializada de Investigación para la Atención del Delito de Homicidio Doloso en agravio de Mujeres y Personas con orientación o preferencia sexual, por identidad o expresión de género, debido a que los dictámenes en criminalística determinaron que Dafne se autoinfligió las lesiones que le causaron la muerte.

De acuerdo con la CDHCM, entre el 2013 y el 2018 se recibieron 21 mil 113 quejas por presuntas violaciones a los derechos humanos en las que las víctimas fueron mujeres.

Las alcaldías en las que las mujeres denunciaron mayor número de casos fueron Cuauhtémoc (6 mil 577), Iztapalapa (4 mil 170), Gustavo A. Madero (mil 587), Xochimilco (mil 317) y Benito Juárez (mil 158).

La mayoría de las víctimas (4 mil 100) fueron mujeres de entre 30 y 44 años, seguido de las que tenían entre 45 y 59 años (3 mil 370) y las que tenían 60 años o más (2 mil 386).

Los derechos que fueron mencionados en más ocasiones como presuntamente vulnerados fueron a la seguridad jurídica (7 mil 549), de la víctima o la persona ofendida (6 mil 677), de las personas privadas de la libertad (3 mil 629), a la salud (2 mil 430) y a la integridad personal (2 mil 424).

Otros derechos presuntamente vulnerados que mencionaron las mujeres víctimas fueron el del debido proceso y garantías judiciales (2 mil 081), de la niñez (mil 691), a condiciones de seguridad e higiene en el trabajo (mil 441), al trabajo (mil 221) y a la libertad y seguridad personales (mil 079).

¿Qué hicieron mal las autoridades de CDMX?

En el informe, la CDHCM señala que los patrones más comunes de omisiones por parte de las autoridades de investigación sobre violencia hacia mujeres y niñas fueron:

-Inactividad total de medidas de protección ante la denuncia.

-Inactividad total de medidas de protección ante la petición directa de la víctima.

-Inactividad total de medidas de protección pese al evidente riesgo real e inmediato.

-La descalificación y culpabilización de las víctimas de acoso o agresión sexual.

-Justificación de la actividad debido a que no hubieron golpes, amenazas o denuncias previas, la solicitud de medidas de protección sin resultado y la solicitud del Código de Atención Ciudadana sin efecto.

-Dilación excesiva en la solicitud de medidas.

-Solicitud de medidas hasta la intervención de la Comisión de Derechos Humanos.

La CDHCM también encontró que los motivos por los que los agentes del Ministerio Público en la Ciudad de México no iniciaron investigaciones por las violencias contra mujeres fueron que la víctima no presentó lesiones graves, que no aportó pruebas para acreditar su dicho, que minimizaron la denuncia o que la persona que se denunciaba era servidora pública.

A ello se agregan las conductas de malos tratos para evitar el inicio de la carpeta de investigación, o el inicio de la carpeta como mero trámite.

Según la Comisión, las víctimas además tienen que someterse a interrogatorios que las revictimizan y las culpabilizan, el uso de prejuicios o estereotipos en su contra, demoras en la investigación y la pérdida de indicios o evidencia por un manejo deficiente o negligente por parte de las autoridades de investigación.

Por esta situación, la CDHCM pidió a las autoridades capitalinas la incorporación del análisis de contexto, así como el análisis de riesgo de víctimas, testigos o denunciantes, así como la intervención pericial oportuna y de calidad para la aportación de elementos objetivos en el esclarecimiento de los hechos.

La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX) deberá incorporar un enfoque diferenciado y con perspectiva de derechos humanos para los casos de tortura con un componente sexual.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana local (SSC) deberá establecer un mecanismo de supervisión, evaluación y monitoreo de su personal policial.

También, las autoridades deberán implementar medidas integrales para atender con la debida diligencia los casos de violencia contra las mujeres, incluyendo mecanismos para que las víctimas no desistan ni tengan afectaciones psicoemocionales derivadas del temor constante de ser nuevamente atacadas.

Alerta de Género en CDMX

En entrevista con Animal Político, la titular de la CDHCM, Nashieli Ramírez, comentó que el organismo considera que antes del próximo 30 de septiembre se declarará la Alerta de Violencia de Género en la Ciudad de México (AVG), lo que obligará a las autoridades capitalinas a establecer un presupuesto puntual para atender a víctimas de feminicidio.

“Ahora podría haber uno, contemplar la indemnización por violencia feminicida, y también lo que va a traer es que deberá haber estrictamente un presupuesto asignado para las acciones contra la violencia de género, sumado a que la misma mecánica de la AVG permitirá mayor participación en el tema de organizaciones de la sociedad civil”, dijo.

También, dijo, continuarán las acciones anunciadas por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, para reforzar la seguridad en el transporte público, se actualizará la aplicación del Gobierno de la Ciudad de México con botón de pánico y habrá mayor instalación de luminarias en las calles.

“La parte que veo más difícil a corto plazo, es el sistema de justicia y el propio sistema de procuración de seguridad. ¿Qué sí se puede hacer? Ha habido demanda desde hace años de que los lugares donde se acude a denunciar y hay filtros de valoraciones médicas en espacios no dignos y que no arropan las víctimas, pero ahora se plantea una remodelación de ellas”, agregó.

“Todo lo que se haga va a abonar mientras se haga. Nosotros decíamos, en términos de violencia contra las mujeres en Ciudad de México tenemos lagunas legales, pero se pueden ir solventando, sobre todo de la violencia cibernética o con armas, que no está bien documentada, la parte que nos falla de que no tenemos categorizada la violencia familiar como violencia de género, pero son cosas que se pueden avanzar rápido”, explicó.

Sin embargo, reconoció que eso no ha determinado que no se erradique la violencia contra las mujeres en la capital y enfatizó que, con las leyes actuales, podría avanzarse, por lo que, consideró, debe hacerse más trabajo en el trabajo de la implementación de las mismas.

“El problema es básicamente de instrumentación de lo que ya tenemos. En materia institucional lo que hay que hacer es dejar de normalizar desde las dependencias públicas la violencia y proteger a las mujeres”, concluyó.

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Coronavirus: por qué incluso después de ponerte la vacuna contra la COVID-19 deberás seguir usando mascarilla

Según médicos y científicos, las personas vacunadas deberán esperar por lo menos un mes y medio hasta quedar protegidos del virus.
15 de diciembre, 2020
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Una de las vacunas que ya ha demostrado eficacia contra el COVID-19, la de Pfizer/BioNTech, se distribuye en Reino Unido desde el lunes pasado. Se espera que se aplique desde diciembre en México, y en los meses posteriores en otros países de América Latina.

¿Qué sería lo primero que harías después de recibir la vacuna?

Si crees que podrías abandonar la mascarilla de inmediato, viajar, y ver a todos los que no viste en casi un año de pandemia, médicos e infectólogos advierten que de hecho, la vida no volverá a la normalidad tan pronto.

“Después de ponerte la vacuna, es necesario regresar a casa, mantener el aislamiento social, esperar la segunda dosis y luego esperar al menos 15 días para que la vacuna alcance el nivel de efectividad esperado“, explica la bióloga Natalia Pasternak, presidenta del Instituto Questão de Ciência, de Brasil.

“Incluso después, es necesario esperar a que una buena parte de la población ya esté inmunizada para que la vida vuelva a la normalidad”, añade.

Hay tres razones para mantener las precauciones.

Tiempo para que el cuerpo reaccione

El mecanismo general de funcionamiento de una vacuna es siempre el mismo: introduce una partícula en el cuerpo llamada antígeno.

Este antígeno puede ser un virus desactivado (muerto), un virus debilitado (que no puede enfermar a nadie), una parte del virus, alguna proteína que se parezca al virus o incluso un ácido nucleico (como la vacuna de ARN).

Una mujer con mascarilla.

Getty Images
Los científicos recomiendan mantener las medidas de prevención después de ponerse la vacuna.

El antígeno provoca una respuesta inmune, es decir, prepara al organismo para enfrentar un intento de contaminación, para ser capaz de reconocer un virus y producir anticuerpos para combatirlo, explica el médico de enfermedades infecciosas Jorge Kalil, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (FMUSP).

La próxima vez que entre en contacto con ese virus, el cuerpo recordará cómo combatirlo y podrá enfrentar la amenaza de manera rápida y eficiente.

Esta respuesta se denomina respuesta inmune adaptativa y es específica para cada virus. “Es una respuesta que tarda al menos dos semanas”, explica Natália Pasternak.

La primera respuesta inmune del cuerpo después de la vacunación es la producción de anticuerpos, que se adhieren al virus y evitan que ingrese a las células del cuerpo y las use para producir más virus, explica Pasternak.

Es decir, en una persona inmunizada, desde el momento en que el patógeno ingresa al organismo, se liberan anticuerpos que evitan la contaminación de las células.

Pero existe un segundo tipo de respuesta inmune, llamada respuesta celular. “Son células, llamadas células T, que no se unen al virus, pero reconocen cuándo una célula está contaminada con el virus y la destruyen”, explica Pasternak.

Es decir, si un virus logra escapar de los anticuerpos y contaminar cualquier célula del cuerpo, las células T funcionan como “cazadoras” y destruyen las “células zombi”, evitando que se produzcan más virus.

Una persona recibiendo una vacuna.

Getty Images
La vida no regresará tan rápido a la normalidad después de que empiece la vacunación en tu país.

La respuesta celular tarda un poco más que la respuesta de los anticuerpos, otra razón por la que la inmunización solo se completa unas semanas después de recibir la vacuna, explica Jorge Kalil.

Es decir, después de recibir una vacuna, solo estás realmente protegido al cabo de unas pocas semanas, explican los científicos. Es como si el cuerpo necesitara tiempo para “procesar” la información y reaccionar de manera apropiada.

Dos dosis contra el coronavirus

En el caso específico del coronavirus, otra cuestión obliga a mantener las medidas de protección durante algún tiempo después de la vacunación: la mayoría de las vacunas que se están desarrollando contra la enfermedad requieren dos dosis para lograr la eficacia esperada.

Se necesitarán dos dosis para las cuatro vacunas que ya han demostrado su eficacia: las de Pfizer, Moderna, Oxford/AstraZeneca y la Sputnik V. Esto también es válido para la Coronavac, que está siendo desarrollada por el Instituto Butantan en colaboración con la farmacéutica Sinovac.

“Probablemente la indicación será recibir la primera dosis, esperar un mes, tomar la segunda dosis y mantener todos los cuidados pandémicos, como el aislamiento social y el uso de mascarillas, durante al menos 15 días. Solo así estarás protegido, según la efectividad de cada vacuna”, explica Jorge Kalil.

La primera dosis, explica Natália Pasternak, es lo que los científicos llaman el refuerzo principal. “Es como si (…) le diera un ‘impulso inicial’ al sistema inmunológico. La segunda dosis genera una mejor respuesta inmunológica”, explica.

Mujer con mascarilla.

EPA
La OMS estima que se necesita que un 80% de la población esté vacunada para contener la pandemia.

Combinando el tiempo necesario entre una dosis y otra y el tiempo que el cuerpo necesita para producir una respuesta inmunitaria, se necesitará al menos un mes y medio para que alguien que haya sido vacunado sea considerado inmunizado.

Pero, incluso después de eso, tomará tiempo para que la vida vuelva a la normalidad, y hasta que la mayoría de la población esté vacunada, la recomendación es que incluso las personas inmunizadas mantengan las medidas de prevención.

¿Es cierto que la vacuna puede no prevenir la contaminación por coronavirus?

No, explican los científicos, porque si hay una buena cobertura de vacunación, una vacuna puede reducir en gran medida la circulación del virus a través de la llamada inmunidad colectiva.

Es cierto que individualmente ninguna vacuna es 100% efectiva, y esto también es cierto para el covid-19. La vacuna de Pfizer, por ejemplo, tiene un 95% de efectividad, según los resultados de la tercera fase de prueba.

Esto significa que existe un 5% de probabilidad de que esa vacuna específica no produzca una respuesta inmune en el cuerpo de la persona vacunada.

Pero, entonces, ¿cómo evitan las vacunas que el virus se propague si hay algunas personas que pueden infectarse?

Vacuna

Getty Images
Ninguna vacuna es 100% efectiva a nivel individual.

“La vacuna funciona a través de la inmunidad colectiva”, dice Jorge Kalil.

“La vacuna reduce el número de personas susceptibles (a la enfermedad) de manera tan significativa que el virus no puede circular más y queda contenido. Así fue como erradicamos la viruela”, explica el médico.

La inmunidad colectiva es importante no solo porque las vacunas no son 100% efectivas, sino porque hay muchas personas que ni siquiera pueden aplicársela.

“Hay personas que no pueden recibirla porque no son mayores o porque no forman parte del programa de vacunación. Las vacunas contra el coronavirus aún no se han probado en niños o en mujeres embarazadas”, explica Kalil.

Las personas con alguna enfermedad que comprometa su sistema inmunológico tampoco pueden vacunarse.

“Cuando haya una cobertura mínima de vacunación para la población, estas personas vulnerables estarán protegidas por la inmunidad colectiva”, explica Kalil.

En el caso del coronavirus, la OMS estima que la cobertura de vacunación necesaria para estabilizar y contener la pandemia es del 80% de la población, idealmente el 90%.

Por eso es importante que, incluso quienes ya se han vacunado y esperaron mes y medio, no abandonen las medidas contra la pandemia.

En el caso de la vacunación contra el coronavirus, pasará algún tiempo antes de que la vacuna llegue a la mayoría de la población.

La producción de millones de dosis no es algo que ocurra de la noche a la mañana. También hay cuestiones como los acuerdos gubernamentales con las empresas farmacéuticas, la lista de espera de varios países, la dificultad de distribución y almacenamiento (algunas vacunas deben almacenarse a temperaturas muy por debajo de cero), etc.

“Es importante que quien reciba la vacuna primero mantenga las medidas para combatir la pandemia porque, incluso después de un mes y medio, aunque esté inmunizado, no hay garantía de que no pueda ser vector de la enfermedad hasta que no haya inmunidad colectiva”, dice Pasternak.

La científica explica que las vacunas probadas hasta ahora evitan que el virus se reproduzca en el cuerpo y enferme a la persona. Pero no hay pruebas, por ahora, que demuestren que la persona vacunada no transmitirá el virus a otras personas.

El resumen de todo esto es que, aunque te pongas las dos dosis de la vacuna, hay que esperar a que la mayoría de la población esté vacunada para que la vida vuelva a la normalidad, aconseja Jorge Kalil.

Es decir, hay que esperar hasta que la inmunidad colectiva generada por la amplia cobertura de vacunación permita contener la pandemia definitivamente.

* Este artículo apareció originalmente en portugués BBC Brasil y puedes leerlo aquí.


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