'Narda' se fortalece y vuelve a ser tormenta tropical; decretan alerta amarilla en cuatro estados
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'Narda' se fortalece y vuelve a ser tormenta tropical; decretan alerta amarilla en cuatro estados

Además de la suspensión de clases en varios estados, se ha implementado el plan DN-III en Oaxaca y Guerrero, donde se registran los mayores daños.
Cuartoscuro
30 de septiembre, 2019
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Narda es nuevamente es tormenta tropical, por lo que se esperan nublados y lluvias muy fuertes.

Estás podrían generar deslaves, desbordamiento de ríos y arroyos e inundaciones en zonas bajas, además de rachas fuertes de viento y oleaje elevado en entidades del noroeste y occidente del país.

Ante el riesgo que representa el fenómeno natural, la Coordinación Nacional de Protección Civil mantiene alerta amarilla, que equivale a peligro moderado, en regiones de Colima, Jalisco, Nayarit y Sinaloa, donde se suspendieron clases y abrieron albergues para recibir a las personas evacuadas. 

Hasta este lunes, las lluvias provocadas por Narda ha dejado una persona muerta, una desaparecida, daños en viviendas y carreteras, desborde de ríos, inundaciones y deslaves en Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco y Nayarit.

El fallecimiento ocurrió en el estado de Oaxaca. Se trataba de un hombre que fue arrastrado por el río San Pedro Mixtepec; mientras que la persona desaparecida corresponde al municipio de Tixtla, Guerrero. 

Lee más: Narda provoca intensas lluvias; suspenden clases en 5 estados

En estos dos estados ya se implementó el Plan DN-III-E del Ejército y se habilitaron refugios. 

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que Narda ocasionará lluvias intensas con descargas eléctricas en Sonora, Chihuahua, Durango, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima y Michoacán. En San Luis Potosí, Guerrero y Chiapas se esperan lluvias muy fuertes; mientras que en Baja California Sur, Zacatecas, Tamaulipas, Querétaro, Hidalgo, Veracruz, Puebla, Estado de México, Ciudad de México, Morelos, Oaxaca y Tabasco habrá lluvias fuertes.

También se registrarán rachas fuertes de viento y oleaje elevado en costas de Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y Nayarit.

Los daños de la tormenta

La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) dio a conocer los daños hasta ahora registrados y las acciones implementadas en Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Colima y Jalisco.

En el caso de Oaxaca se informó que, además de la persona fallecida, hay 25 viviendas afectadas, un desgajamiento de cerro, un deslave, seis derrumbes, un hospital con inundaciones, dos cierres carreteros por deslaves y uno por inundación, un socavón y ocho desbordes de río. El acumulado de agua al momento a consecuencia de las lluvias ha sido de 420.5 milímetros.

Sumado al personal militar que implementó el Plan DN III, en Oaxaca trabajan elementos de Protección Civil Estatal, Policía Federal, Seguridad Pública Municipal y SCT y SEDENA.

En el estado de Guerrero, los daños registrados consisten en: dos inundaciones; cinco deslaves de cerro; dos daños a viviendas en techo; un hospital y una catedral con inundación; cuatro bardas; 70 árboles y cinco espectaculares caídos; un incendio de palmera por caída de árbol; dos socavones; un hundimiento de cinta asfáltica; diez derrumbes; tres arrastres de vehículos, y el aumento del caudal de los ríos de Coyuca de Benítez y San Jerónimo, éstos últimos en la región de Costa Grande, donde se se ha determinado la evacuación de personas en zonas vulnerables.

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Además, como medida preventiva, se acordó la suspensión de clases para este lunes en todos los niveles educativos. Se activó un refugio temporal y se continúa con la preparación de más albergues en caso de ser necesarios. En esta entidad se activaron el Plan Marina en su fase de Auxilio y el Plan DN III.

En Michoacán se reportan inundaciones en cuatro colonias, donde se activó un albergue sin que fuera necesario su uso. También trabajan de forma coordinada los miembros de la SEDENA, SEMAR, Guardia Nacional, CNPC y Protección Civil estatal y municipal. Al momento continúan lluvias fuertes en el municipio de Lázaro Cárdenas y ya se tienen albergues listos para activarse en caso de ser necesarios.

En Colima se reportan: 31 árboles caídos en los municipios de Colima, Villa de Álvarez, Cuauhtémoc y Coquimatlán; dos viviendas dañadas por árboles caídos; un poste de cableado eléctrico caído, y un vehículo dañado por árbol caído. Como medida preventiva se suspendieron las clases en la entidad, turno matutino en todos los niveles. También se realiza la preparación de albergues y se activaron las atenciones por parte de SEDENA, SEMAR, Guardia Nacional, CNPC, CFE, y Protección Civil estatal y municipal.

En Jalisco se determinó la suspensión de clases el lunes 30 en 29 municipios de la costa como medida preventiva, la evacuación de 450 personas y la habilitación de nueve albergues.

Finalmente, en Nayarit, también se suspendieron clases para el día 30 de septiembre en todos los niveles educativos en el municipio de Bahía de Banderas. No se reportan daños.

Crisis climática y depresiones tropicales

Si bien la presencia de este tipo de fenómenos puede resultarnos cotidiana en México, hay un tema que poco se ha abordado y es la relación de los huracanes o tormentas tropicales con la crisis climática que vive el planeta.

La relación que existe entre ambos es la intensidad con la que se presentan las tormentas, en este caso la depresión tropical Narda.

De acuerdo con una investigación de la organización AGU100, si bien los huracanes y tormentas tropicales son fenómenos que ocurren naturalmente, en los últimos años su fuerza ha incrementado significativamente debido a una de las consecuencias de la crisis climática: el calentamiento de los océanos.

Lee más: Desempeño ‘moderado’ y metas poco ambiciosas: la calificación de México ante la crisis climática

El estudio explica que esto influye de manera directa en las depresiones o huracanes ya que estos fenómenos necesitan precisamente necesitan este calor para obtener su fuerza.

El incremento del calor en el océano y las altas temperaturas en la superficie del mar “vigorizan los ciclones tropicales para hacerlos más intensos, más grandes y más duraderos, y aumenta en gran medida sus lluvias de inundación”.

Una vez que las tormentas y huracanes se registran la temperatura de los océanos vuelve disminuir, pero con el tiempo el calor se acumula de nueva cuenta como resultado del calentamiento global.

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El lugar del mundo donde la gente reconoce 5 géneros

El pueblo bugis, en Indonesia, es un grupo étnico que reconoce cinco géneros sexuales. Pero el futuro de su cultura única en el mundo parece estar en peligro.
22 de abril, 2021
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La isla indonesia de Célebes se extiende como una estrella de mar borracha en el océano Pacífico occidental, sus cuatro patas esmeralda tocan los mares de Celebes, Molucca y Flores.

En su extremo suroeste se encuentra la ciudad portuaria de Macasar, una población ahogada por una niebla tóxica que durante mucho tiempo fue un importante punto comercial y la puerta oriental de Indonesia al mundo.

En un amanecer gris, me puse de pie en el paseo marítimo mientras veía las proas curvas de los tradicionales veleros prahu avanzar elegantemente hacia el caos del puerto de Paotere. Llegaban allí para descargar pepinos de mar, sepias y otras extrañas criaturas de las profundidades marinas.

Estas embarcaciones pertenecen al pueblo bugis, una sociedad de marineros notable por reconocer cinco géneros.

“Los bugis tienen palabras para cinco géneros que representan cinco formas de estar en el mundo”, explica Sharyn Graham Davies, antropóloga de la Universidad Monash en Melbourne, Australia.

Los bugis son el grupo étnico más grande de la isla de Célebes. Se concentran en Makassar y el campo de cultivo de arroz al norte de la ciudad, pero su destreza como marineros y comerciantes consolidó la influencia de los bugis en Indonesia y el archipiélago malayo.

También sembró miedo en los corazones de los colonizadores europeos, quienes los veían como piratas despiadados.

Un pueblo influyente

A pesar de que representan solo seis de los 270 millones de habitantes que tiene Indonesia, los bugis son extremadamente influyentes.

Algunos ejemplos destacados incluyen a Jusuf Kalla, quien fue dos veces vicepresidente de Indonesia; y a Najib Razak, ex primer ministro de Malasia.

Los bugis son una sociedad marinera cuya influencia se ha extendido por Indonesia y el archipiélago malayo.

Getty Images
Los bugis son una sociedad marinera cuya influencia se ha extendido por Indonesia y el archipiélago malayo.

“Los bugis se encuentran entre los grupos étnicos con más fuerza del archipiélago, política, económica y culturalmente”, señala Sudirman Nasir, un bugis que trabaja en salud pública en el sur de la isla.

La antropóloga Sharyn Graham Davies explica que en la sociedad bugis, los géneros makkunrai y oroani corresponden a los conceptos de mujer cis y hombre cis en Occidente.

Los calalai nacen con cuerpos femeninos pero asumen roles de género tradicionalmente masculinos; pueden llevar camisa y pantalones, fumar cigarrillos, llevar el pelo corto y realizar trabajos manuales.

Por otro lado, los calabai nacen con cuerpos masculinos pero asumen roles de género femeninos, usan vestidos y maquillaje y se dejan crecer el cabello.

“Muchos calabai trabajan en salones de belleza“, asegura Neni, una calabai del pueblo de Segiri, al norte de Makassar.

“También ayudamos a planificar bodas y actuamos en ceremonias”.

El quinto género

Los calabai no se hacen pasar por mujeres, detalla Davies, sino que exhiben su propio conjunto de comportamientos femeninos que serían mal vistos en las mujeres makkunrai, como usar minifaldas, fumar y actuar de una manera más sexualizada exteriormente .

Dentro de la sociedad bugis, las personas calabai y calalai pueden ser mal vistas en algunos sectores, pero son ampliamente toleradas, incluso se considera que juegan un papel importante en la sociedad.

De manera general no son atacadas ni perseguidas por miembros de su propia comunidad.

El quinto género bugis es el bissu, que no se considera ni masculino ni femenino, sino que representa la totalidad del espectro del género.

Los bissu, como los calabai y calalai, muestran su identidad a través de la vestimenta: a menudo usan flores, un símbolo tradicionalmente femenino, pero llevan la daga keris asociada con los hombres.

Muchos bissu nacen intersexuales, pero el término tiene implicaciones más allá de la biología.

Si bien el género en los bugis a menudo se describe como un espectro, se considera que los bissu están por encima de esta clasificación: son seres espirituales que no están a medio camino entre el hombre y la mujer, sino que encarnan el poder de ambos a la vez.

“Se dice que, en su descenso del cielo, los bissu no se separaron convirtiéndose en hombre o mujer, como la mayoría de la gente, sino que siguieron siendo una unidad sagrada de ambos”, explica Davies.

Como tales, son percibidos como intermediarios entre mundos y ocupan un papel similar al de los chamanes en la religión bugis.

Poseídos por los dioses

Una anciana serena y un pollo que cacareaba fueron mis compañeros de viaje cuando me fui de Makassar en un maltrecho bemo (minibús público) de color azul celeste.

Mientras avanzábamos hacia el norte, fragmentos de piedra caliza kárstica, cubiertos de jungla, se elevaban hacia el cielo desde los arrozales circundantes.

Muchos bugis viven en la verde y montañosa isla indonesia de Célebes.

Getty Images
Muchos bugis viven en la verde y montañosa isla indonesia de Célebes.

Era época de siembra y pasamos por un campo donde se empujaba un arado mecánico, precedido por un desfile ritual de bissu, reconocibles por sus túnicas rojas, doradas y verdes y sus tocados adornados con flores de colores.

Seguimos conduciendo. El sol de la tarde comenzó a brillar como carbón y los agricultores bugis proyectaban sombras encorvadas y alargadas, mientras se inclinaban para ocuparse de los campos de arroz.

Cuando cayó la noche, llegamos a la ciudad de Segiri, donde seguí a una multitud de lugareños hasta una gran casa de madera.

Cinco bissu estaban reunidos en el centro de la habitación alrededor de una pila de arroz. El humo del incienso fragante se arremolinaba en la casi oscuridad, y el sonido de los tambores y los cánticos se aceleró a un punto febril mientras el bissu bailaba bruscamente hasta un estado de trance.

Al unísono, desenvainaron sus dagas keris y comenzaron a apuñalar las hojas onduladas en sus propias sienes, palmas, incluso en los párpados, aparentemente sin sentir ningún dolor o apenas sacando una gota de sangre.

Someterse a este ritual, conocido como ma’giri’, y salir ileso es considerado como una prueba de que los bissu han sido poseídos por los dioses y están listos para dar bendiciones.

El idioma de los cielos

Esta ceremonia, como el desfile en el campo de arroz, está orientada a asegurar una cosecha abundante; buena salud y embarazos exitosos son otros de los resultados que se esperan de una bendición bissu.

“Convertirse en bissu es una llamada del alma”, dice Eka, jefe de los bissu en Segiri.

“Viajamos a una edad temprana para estudiar con un bissu mayor y aprender nuestro idioma secreto, Basa To Ri Langiq (la lengua de los cielos), que solo nosotros podemos entender”.

Además de otorgar bendiciones, Eka oficia bodas. “Los bugis nos tratan muy bien”, prosigue. “Tienen que hacerlo, porque supervisamos todas las costumbres de los bugis”.

Aunque sus rituales religiosos y su concepción del género están impregnados de ideas preislámicas, la mayoría de los bugis son musulmanes, muchos devotos.

“Hubo interacciones complejas entre los valores bugis y la enseñanza islámica”, explicó Nasir. “Esto llevó a formas de sincretismo islámico-bugis“.

Luchan contra su propia sexualidad

Por ejemplo, como señala Davies, los bugis a menudo acuden a los bissu para bendecir un próximo peregrinaje a La Meca.

Muchos calalai y calabai luchan contra su propia sexualidad y contra el sentido de sí mismos, explica la antropóloga.

Creen que su estilo de vida -que puede incluir relaciones entre personas del mismo sexo- es pecaminoso según la creencia islámica, pero también que son como son porque fue prescritopor Allah.

Por la misma razón, no tienen el concepto de haber nacido en el cuerpo equivocado. Aunque algunas calabai pueden someterse a procedimientos cosméticos para lucir más femeninas, no se considerarán mujeres, como descubrió Davies en su trabajo de campo.

El islam comenzó a ser predominante en Indonesia cerca del año 1400, pero durante siglos los locales reconciliaron su variada percepción del género con la nueva fe.

“Los marinos europeos escribieron sobre sus reflexiones sobre la diversidad de género en el la isla de Célebes desde al menos el siglo XVI”, cuenta Davies.

Igualdad social

En 1848, el colonialista británico James Brooke escribió en su diario: “La costumbre más extraña que he observado es que algunos hombres se visten como mujeres y algunas mujeres como hombres; no ocasionalmente, sino toda su vida, dedicándose a las ocupaciones y búsquedas de su sexo adoptado”.

Al visitar la isla de Célebes, Brooke se sorprendió aún más por la igualdad social que observó entre mujeres y hombres, un sentimiento compartido por su compañero imperialista Thomas Stanford Raffles.

Un tercer género conocido como waria (un acrónimo de wanita, que significa mujer, y pria, que significa hombre) ha sido reconocido durante mucho tiempo en las sociedades de Indonesia.

Sin embargo, desde mediados del siglo XX, Indonesia en general se ha vuelto menos tolerante con las ideas no binarias de género, lo que ha provocado la persecución de los calabai y bissu en particular.

Torturados y asesinados en los 50

A partir de la década de 1950, comenzó una ola de ataques violentos contra la comunidad LGBTQ.

“Cuando el movimiento de rebelión Darul Islam de Kahar Muzakkar quiso establecer un estado islámico en la década de 1950, los bissu fueron arrestados, torturados y obligados a arrepentirse”, recuerda Nurhayatai Rahman Mattameng, filólogo del pueblo bugis.

A algunos bissu les raparon la cabeza para avergonzarlos públicamente; algunos fueron asesinados.

“Durante la era del Nuevo Orden bajo el presidente Suharto (1967-1998), hubo una iniciativa llamada Operación Arrepentimiento”, añade Mattameng.

“Todos los bissu se vieron obligados a (renunciar) al Latang, la religión ancestral de los bugis, y en su lugar eligieron una de las religiones oficialmente reconocidas en Indonesia”.

En 2001, extremistas islámicos incendiaron la sede en Makassar de GAYa Celebes, una organización que aboga por los derechos de los homosexuales.

En 2018, el Jakarta Post informó que las mujeres transgénero estaban siendo detenidas y colocadas en centros de detención en la capital de Indonesia, como una medida “disuasiva” para las personas que se identificaban como waria.

Un hombre en Makassar.

Getty Images
Hace poco, muchos bissu vivían con miedo de ser arrestados o asesinados; algunos estaban incluso avergonzados de ser bissu.

“Los bissu, los calalai y los calabai están experimentando mucho estigma y discriminación, que lamentablemente está aumentando junto con la creciente asertividad del islam político”, lamenta Nasir.

“A nivel social, hay una fuerte tendencia hacia una mayor piedad y puritanismo, que podría compararse con la de los cristianos nacidos de nuevo en Occidente. El futuro de estas personas perseguidas no es muy prometedor”.

“En peligro”

Eka está de acuerdo en que el futuro parece sombrío.

“El número de profesores con conocimiento de costumbres bissu está disminuyendo. También está disminuyendo el interés de la gente en vivir como calabai”, señala.

“En el futuro, los bissu estarán en peligro de extinción”.

Sin embargo, no todo el mundo es tan pesimista sobre el futuro de esta cultura única. Hay ayuda disponible gracias a personas como Halilintar Lathief, una activista, artista y antropóloga bugis.

La organización de Lathief, Latar Nusa, lucha para revitalizar la cultura bissu y calabai preservando la literatura tradicional y empoderándolos para aprovechar los beneficios económicos de sus roles tradicionales al buscar trabajo remunerado como maquilladores de novias, planificadores de bodas y proveedores de catering y chamanes medicinales.

“Durante los primeros días, el trauma de la persecución que habían enfrentado significaba que nadie quería convertirse o pretender ser bissu”, asegura Lathief.

“Tenían miedo de ser arrestados o asesinados; algunos estaban avergonzados. Ahora, después de varios años, hay muchas más personas que se identifican como calabai y otras más que se enorgullecen de ser llamadas bissu”.

Puedes leer la versión original de este artículo en inglés en BBC Travel.


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