Pesca ilegal 'agota' el pulpo, el mero y el pepino marino en Yucatán
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Foto: Alberto Pradilla

Pesca ilegal 'agota' el pulpo, el mero y el pepino marino en Yucatán

Este es el peor año en mucho tiempo para la pesca de pulpo en Yucatán. El pepino marino y el mero están casi desaparecidos. “Los furtivos son los que barren todo. Hacen que las pescaderías no se reproduzcan”.
Foto: Alberto Pradilla
24 de septiembre, 2019
Comparte

“Pescamos de todo lo que haya. Pulpo, caracol, pescado. Hay muy poco y muy cara está la gasolina”. Pedro Alberto Barrera pasa de los 40 años, tiene la cara curtida por el sol y toda una la vida dedicado a la pesca. Hoy, miércoles 10 de septiembre, no ha sido una buena jornada. Llega al puerto de Celestún, en Yucatán, con escasas capturas. Y eso que estamos en temporada de pulpo, que se extiende del 1 de agosto al 15 de diciembre.

El pulpo es una de las cuatro principales pesquerías de la zona, junto al mero, la langosta y el pepino marino. Salvo la langosta, todos escasean este año, según autoridades y pescadores consultados. Este año es el primero en el que el pulpo da muestras de agotamiento. El mero está “prácticamente desaparecido” y el pepino marino ha menguado dramáticamente en menos de una década, hasta el punto de decretarse la veda total.

Y eso que todos los años las capturas alcanzan niveles notables. Por ejemplo. Entre 2014 y 2018 se llegaron a capturar casi 100 mil toneladas de pulpo, por un valor de 3,467 millones de pesos. En el mismo periodo se pescaron 5,736 toneladas de pepino de mar, por un valor de 178,86 millones de pesos. También 28,464 toneladas de mero por 875,86 millones de pesos y 1,878 toneladas de langosta por 333,52 millones de pesos. Estas cifras son muy altas  si se comparan con el número de incautaciones en la misma época: 660 toneladas de todas las pesquerías, según el almirante Héctor Alberto Mucharraz, jefe de las inspecciones de Conapesca, la comisión que se encarga de aplicar políticas, programas y normatividad que del sector pesquero.

Grupo de pescadores en Celestún, Yucatán, con la compresora que les permite bucear.

Grupo de pescadores en Celestún, Yucatán, con la compresora que les permite bucear.

Claro que esto es lo que Conapesca detecta y no lo que los furtivos se llevan.

Pescadores, científicos y autoridades culpan a la pesca furtiva, a los “depredadores” del terrible descenso de las capturas de esta temporada. En este concepto se incluye pescar fuera de temporada, sin permitir que la fauna marina se regenere, o utilizar técnicas prohibidas como bucear para cazar pulpos. También emplear productos vetados, como el cloro, para obligar a los animales a abandonar sus cuevas.

La Real Academia de la Lengua Española define “depredar” como “robar, saquear con violencia y destrozo”. Eso es lo que muchos pescadores hacen con la fauna marina en Yucatán.

Y eso que la pesca es fundamental para la economía del estado. Al menos 10,000 pescadores salen a la mar en Yucatán. No hay un cálculo estimado sobre cuántos de ellos se dedican a prácticas ilícitas. Como dice el almirante Mucharraz, “son ilegales, no existe ningún registro”.

Él mismo reconoce que apenas tiene recursos. Que solo 4 inspectores, con apoyo de Policía Federal y Policía Municipal, actúan en el territorio.

Lanchas llegan al puerto de Celestún, en Yucatán.

Lanchas llegan al puerto de Celestún, en Yucatán.

“Toda la vida hubo depredación”

Son las 15.30 horas en Celestún y decenas de embarcaciones regresan a tierra. Venden su carga a pequeños distribuidores en puerto. Ellos lo entregan posteriormente a las grandes empresas, las encargadas de enviar el pescado a mercados en todo el país o exportarlas.

Entre recién llegados se encuentra Pedro Alberto Barrera, algo rezagado, al filo de la tormenta. En su pequeña lancha puede verse el compresor, el mecanismo que le permite sobrevivir bajo el agua. En su caso es un compresor industrial, le costó 9,000 pesos. Con el resto de complementos, la inversión alcanzó los 15,000, asegura. En otras lanchas pueden verse precarios artilugios construidos con un barril de cerveza. En efecto, el mismo barril del que se sirven las chelas en un bar convertido en garantía de supervivencia marina.

Pero la ley no entiende de precariedad. La ley es ley y punto. Y da igual que uno utilice un barril de cerveza para no ahogarse. La ley dice que no se puede bucear para pescar pulpo ya que se considera una técnica demasiado agresiva. La ley está pensada para que no ocurra como este año, en el que gente como Barrera salen a la mar y regresan con las manos semivacías porque otros antes que ellos saquearon los caladeros.

“Toda la vida ha habido depredación, por parte de todos. Es la falta de empleos. No da el gobierno, y nos obliga a hacer cosas así”, dice Barrera, que llega con sus arpones, sin esconderse, seguro de que si lo no hace él lo hará el vecino.

En realidad, Barrera, el pescador sincero, es el eslabón más débil de la cadena que está arrasando con la pesca en Yucatán.

Si le agarran con pulpo prohibido, puede ser castigado a una multa de entre 50,000 y 100,000 pesos.

“Tiramos todo al mar antes de que nos pille”, dice. Aunque no siempre ha tenido esa suerte y, según relata, ha sido interceptado en más de una ocasión. Peor sería perder la licencia. Aunque, incluso para esa contingencia, Barrera tiene soluciones: “me busco otra embarcación. Esto es como el narcotráfico, no se acaba nunca”, afirma, entre risas.

Barrera es un tipo humilde. El que se juega la vida bajo el agua (no hay cómputo oficial, pero son muchos los fallecidos por pasar demasiado tiempo en el fondo o subir demasiado rápido). El que puede perder todo. El que baja al fondo y arrasa con lo que encuentre.

En otro orden jerárquico aparecen las redes de pescadores, algunos armados, que trabajan de forma coordinada. Los empresarios y las bodegas, que compran el producto y no preguntan de dónde viene.

Algunas autoridades, a las que otros trabajadores acusan de mirar para otro lado.
Como explica Renata Terrazas, de la ONG Oceana, “no se puede entender la pesca furtiva únicamente con el pescador. Existe todo un sistema de opacidad e impunidad”.

En Yucatán se pesca furtivo todo el año. No hay que hacer una profunda investigación para comprobarlo. Ocurre ahí, en Celestún, en San Felipe, en Progreso, a la vista de todos. La pregunta es hasta cuándo aguantará. Porque, como advierte Josefina Santos, del Centro Regional de Investigación Acuícola y Pesquera de Inapesca en Yucalpetén, puede llegar un momento en el que las costas se agoten por completo.

La emergencia existe. También los mecanismos para que no sea irreversible.

“El buzo está acabando con todo”

“La pesca está escaseando debido a la pesca furtiva y el cambio climático. Es la depredación y pesca furtiva”, dice Edgar Mai León, de 43 años, en la mar desde los 12. Él es de Campeche, pero vino a Celestún hace años por la escasez de su territorio. Yucatán es destino de pescadores de otros estados, como Campeche o Tabasco. A veces los señalan como responsables de la depredación, por esa máxima que dice que la culpa siempre la tienen los de fuera.

“Hay pesca ilegal, hay mucha. Se ve, no hay cuidado exclusivo”, explica.

Edgar Mai prepara su embarcación en el puerto de Celestún.

Edgar Mai prepara su embarcación en el puerto de Celestún.

Mai León pone el pulpo como ejemplo. Ahora estamos en temporada, pero su pesca también tiene limitaciones. Debe hacerse siguiendo la técnica maya, utilizando las jimbas, que son una especie de bambúes que, elevadas, dan a la embarcación una imagen de insecto marino. También, los alijos, unos pequeños barquitos que se cargan cruzados en la lancha. Sin embargo, no todos lo usan. Algunos simplemente bucean y arrasan con todo. Y no solo el pulpo.

“Los furtivos son los que barren todo. Hacen que las pescaderías no se reproduzcan”, dice.

Junto a él, Benedicto González, de 46 años, resume su preocupación: “el buzo está acabando con todo”. En su opinión existen dos culpables: “la autoridad y los empresarios”. “Los unos porque no vigilan lo suficiente y los otros porque compran el producto a pesar de estar prohibido”, dice.

Yucatán es uno de los principales puertos mexicanos. Según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), anualmente se obtienen casi 50 mil toneladas de las diversas especies, de las más de 400 mil toneladas que se pescaron en 2017.

El fenómeno no es único en Celestún. Se extiende por toda la costa. Lo explica Felipe Carrillo, de 71 años y que pesca en Progreso a pesar de residir en Mérida. “No tienen permisos, se pesca cuando el producto entra en veda. ¿Por qué? No se ponen a pensar que ponen en peligro las especies. No respetan las vedas y las autoridades no vigilan. Ahora en Progreso para toda la costa solo hay tres inspectores. Se ha solicitado, pero no nos mandan más inspectores”, dice.

Benedicto González muestra las capturas de la jornada.

Benedicto González muestra las capturas de la jornada.

A la pesca furtiva, el veterano trabajador del mar une otro elemento: la emergencia climática, que se materializa en el sargazo. “Sargazo siempre ha habido, pero en este caso hay mucho, se mete en las cuevas y no les deja salir”.

Carrillo está preocupado. Dice que nunca vio una temporada peor que la actual. Dice que los barcos se ven obligados a alejarse mucho. En su opinión, en Progreso es más difícil ver a los furtivos en acción. Sin embargo, habla de auténticas expediciones pirata más allá del muelle, el más largo del mundo con una distancia de 6,5 kilómetros. Dice, incluso, que hay quien asalta en alta mar. “Llegan con armas y te roban el motor de la lancha”, afirma.

660 toneladas incautadas en cinco años

El almirante Héctor Alberto Mucharraz es el encargado de las inspecciones. El tipo que vigila que se cumpla la ley, que no haya furtivos depredando fuera de temporada, que no haya pescadores que se llevan pulpo por langosta, que los empresarios no llenen sus bodegas con producto que no corresponde.
Dice que existen cuatro puntos rojos: Celestún, Progreso, Dzilam de Bravo y San Felipe. Básicamente, toda la costa. Aunque cada una de estas zonas tiene sus particularidades.

Él mismo reconoce que tienen dificultades para mantener el orden. En primer lugar, porque no hay personal suficiente. Cuatro inspectores para una población aproximada de diez mil pescadores. En segundo porque, en su opinión, “la gente no quiere entender que se trata de su producto el que protegemos”. Es decir, que hay trabajadores que protegen a los furtivos porque puede ser su compañero, su primo, su hermano o él mismo en tiempo de dificultades.

El almirante pone como ejemplo unos disturbios registrados en Celestún a mediados de julio. Según el oficial, inspectores de Conapesca revisaban el producto cuando se produjo un amotinamiento. Por mar, con varias lanchas cruzadas para impedir que nadie se acercase. Por tierra, con piedras y escombros para expulsar a los vigilantes.

Embarcaciones en el puerto de Celestún.

Embarcaciones en el puerto de Celestún.

A pesar de reconocer las carencias, Mucharraz lanza una batería de datos para probar que ellos no se quedan con los brazos cruzados. Según afirma, en los últimos cinco años se realizaron 828 recorridos acuáticos, 3,818 recorridos terrestres y 589 puntos de revisión. Además, se pusieron en marcha 2,035 verificaciones, que concluyeron con 1195 actas de inspección. “El resto estaba correcto, dentro de la ley”, dice.

Es decir, que más de la mitad de las verificaciones realizadas por Conapesca en Yucatán en los últimos cinco años encontraron indicios de delito.

Mucharraz prosigue: retención de cinco embarcaciones menores, 46 mayores, 26 motores fuera de borda, 311 artes de pesca y 172 vehículos.

Renata Terrazas, de Oceana, indica que hay estudios que advierten que la pesca furtiva puede llegar a suponer el 50% de lo que se produce en un país. Es decir, que uno de cada dos pescados que se consuman en México tiene un origen fuera de la ley.

Animal Político solicitó a la Fiscalía General del Estado conocer el número de carpetas de investigación abiertas por pesca ilegal, pero al cierre de la nota no había recibido respuesta.

El otro vértice al que se señala son los empresarios y las bodegas. El sistema es el siguiente: los pescadores llegan con el producto al puerto. Allí se encuentran con gente como Ismael Valencia. Él es propietario de varias lanchas, se queda un 25% de la ganancia de los que salen a la mar y, además, ejerce de enlace con las grandes distribuidoras. El suyo es un negocio familiar. Dice que es habitual que le ofrezcan material prohibido, pero asegura que él lo rechaza.

“Hay que tener un poco de conciencia. Nosotros los comerciantes, pero también los pescadores. Yo no compraría ilegal, pero si pones una denuncia tampoco sirve, porque no prospera”, afirma.

Autoridades y pescadores coinciden en que la situación es grave. Sin embargo, no llegan soluciones. En los últimos meses, cooperativas locales se han manifestado exigiendo un mayor control. Organizaciones patronales también piden un incremento de la regularización. Y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador aseguró en febrero que plantearía nuevas propuestas. Sin embargo, todo está paralizado. Los furtivos siguen operando, las cooperativas se sienten abandonadas e incluso las autoridades reconocen estar desbordadas.

Renata Terrazas, de Oceana, sugiere dos ideas: la primera, ampliar la idea de pesca ilegal y no reducirla solo al trabajador que se salta las normas. Tampoco a una lógica exclusiva de persecución. La segunda, ofrecer alternativas. “Hay que conseguir que la pesca furtiva sea cara, que no rente practicarla”, dice. En su opinión, es imprescindible transparentar un sector que, hasta el momento, ha sido opaco. También, dar apoyo a las cooperativas: “ellos han sido los que han mantenido el control cuando el Estado no interviene”, dice.

Que la pesca ilegal está arrasando Yucatán nadie lo pone en duda. También hay consenso sobre las causas. El problema, sin embargo, está lejos de ser resuelto.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¿Es posible desarrollar una vacuna para todos los coronavirus, como el SARS, MERS, SARS-CoV-2 y el del resfriado?

Algunos virus son suficientemente similares y se necesita una sola vacuna para tratarlos a todos. ¿Podría lograrse esto con los coronavirus?
25 de julio, 2020
Comparte

El SARS-CoV-2, el virus que causa covid-19, pertenece a la familia de los betacoronavirus, que provocan desde el resfriado común hasta el síndrome respiratorio de Medio Oriente, MERS, que mata a una de cada tres personas infectadas.

A pesar de que provocan una amplia variedad de síntomas, todos estos virus comparten similitudes.

Si son suficientemente parecidos, ¿podría una vacuna prevenir todas las infecciones que causan?

Los científicos ciertamente lo han estado considerando.

Pero antes de explorar esta cuestión, necesitamos entender la fascinante anatomía de los betacoronavirus.

Los betacoronavirus son paquetes microscópicos cubiertos con espigas que envuelven un núcleo de material genético.

Los virus deben infectar a las células para replicarse, y para lograrlo primero deben adherirse a las células.

Los betacoronavirus utilizan sus espigas para adherirse a las células sujetándose a blancos específicos llamados receptores.

Inyección

Getty Images
Varios científicos están investigando el desarrollo de una vacuna universal para coronavirus.

Científicos de varios países, incluidos Estados Unidos y Francia, han estado analizando estas espigas y descubrieron que están formadas de dos piezas, llamados “dominios”, imaginativamente nombrados S1 y S2.

Estos dominios de la espiga ayudan al virus a adherirse a la célula huésped de varias formas.

Por ejemplo, los virus que causan covid-19 y SARS utilizan una parte del dominio S1, llamado dominio de unión al receptor (RDB), para pegarse al receptor de la célula huésped (ACE2).

Pero los virus que causan el resfriado no lo hacen.

Similitudes y diferencias

Comparando las características de las espigas de todos los betacoronavirus que provocan enfermedades humanas, los investigadores han descubierto similitudes y diferencias entre ellos.

Aunque los dominios S1 son bastante variables entre los miembros de la familia de estos virus, los dominios S2 son bastante similares.

Las similitudes en la estructura del virus son importantes porque pueden ayudar a engañar a nuestro sistema inmune para que responda y combata varios tipos de virus cercanamente relacionados.

Esto ocurre porque los dominios similares tendrán características similares que pueden ser detectadas por nuestros anticuerpos.

Los anticuerpos están formadas por glóbulos blancos llamados células B.

Estas tienen varias funciones en una infección, como ayudar a que otros glóbulos blancos detecten y maten al virus o a las células infectadas por el virus.

Los anticuerpos también pueden evitar que los virus entren en las células al bloquear los receptores celulares, como el ACE2 en el caso de covid-19.

Sin embargo, a pesar de lo poderosos que son, los anticuerpos tardan en generarse, puede tomar de siete a 10 días comenzar a producir anticuerpos protectores.

Laboratorio

Getty Images
Los avances en la búsqueda de una vacuna para covid-19 se están produciendo a una velocidad extraordinaria, según científicos.

Una vez que las células B aprenden qué anticuerpos deben producir, lo seguirán recordando, y si vuelven a encontrarse con la misma infección, ellas podrán reaccionar casi instantáneamente e incluso producirán más anticuerpos que antes.

Esta característica se denomina respuesta de memoria inmunológica.

Las vacunas funcionan tratando de crear la memoria inmunológica al generar las características del virus que provocarán una producción natural de anticuerpos sin necesidad de que exista una infección avanzada.

¿Podrían usarse las similitudes estructurales entre los betacoronavirus relacionados para producir vacunas que generen anticuerpos reconociendo a varios miembros de una familia de virus?

Reactividad cruzada

Para solucionar este acertijo, es necesario analizar si los anticuerpos pueden reconocer a más de un tipo de virus, un fenómeno conocido como reactividad cruzada.

Las pruebas han mostrado que los anticuerpos de la parte RBD del dominio S1 de la proteína espiga que causa SARS tienen reactividad cruzada con el virus que causa covid-19.

Los investigadores también han encontrado que los anticuerpos de partes del dominio S2 de la proteína espiga tuvieron reactividad cruzada (aunque débil) con otros betacoronavirus en un estudio que aún no ha sido publicado.

Sin embargo, la interacción del anticuerpo no es suficiente para saber si un blanco es adecuado para llevarlo al desarrollo de una vacuna o un fármaco.

Estos hallazgos de anticuerpos que potencialmente tienen reactividad cruzada son interesantes porque podrían abrir la puerta hacia nuevos medicamentos y vacunas para combatan la covid-19.

Un producto secundario podría ser el potencial de ofrecer cierta protección contra futuros coronavirus que aún no hemos encontrado.

Mujer anciana hospitalizada por covid-19

Getty Images
Los anticuerpos también pueden presentar serias amenazas para nuestra salud.

Amplificación de la enfermedad

Sin embargo, es necesario mostrarse cautelosos.

Aunque los anticuerpos pueden ser poderosos aliados en la lucha contra las infecciones, también pueden presentar serias amenazas para nuestra salud.

La amplificación dependiente de anticuerpos (ADA) es un fenómeno que puede ocurrir cuando un anticuerpo se adhiere a un virus y en realidad ayuda al virus a entrar a la célula e infectarla, incluidas las células que normalmente no resultarían infectadas, como ciertos tipos de glóbulos blancos.

Una vez que el virus entra a un glóbulo blanco, secuestra la célula y, de hecho, la convierte en un caballo de Troya.

Estos caballos de Troya le permiten al virus esconderse y prosperar dentro de la célula y propagarse por el organismo, amplificando y acelerando el curso de la enfermedad.

No se piensa que la ADA esté ocurriendo en la covid-19, pero ha sido observada en el dengue.

Todavía hay mucho que entender sobre la ADA, pero la probabilidad parece ser mayor cuando hay varias variantes de un virus particular circulando en una población.

Una pregunta enorme, por lo tanto, es si una vacuna que explote las similitudes entre los virus que causan el resfriado y la covid-19 podrían causar un mayor riesgo de ADA.

La mayoría de los ensayos de vacunas contra covid están enfocados en la región RBD de la proteína espiga, lo cual no provoca anticuerpos con una reactividad cruzada tan amplia y, por lo tanto, hay menos probabilidades de que se presente el riesgo de ADA.

Otro posible riesgo que pueden causar los anticuerpos es el trastorno conocido como enfermedad respiratoria amplificada asociada a la vacuna.

Esta ocurre cuando altos niveles de anticuerpos se adhieren a los virus, causando agrupaciones de virus y anticuerpos.

Las agrupaciones pueden provocar bloqueos en las pequeñas vías respiratorias de los pulmones con resultados potencialmente devastadores.

El riesgo, aunque raro y poco probable, enfatiza la necesidad de ser cautelosos para asegurarse de que cualquier vacuna y nuevos fármacos son apropiadamente probados para mostrar que son seguros antes de que sean utilizados extensamente.

En general, dadas las preguntas sobre la funcionalidad de los anticuerpos de reactividad cruzada y los riesgos potenciales, parece improbable que en el futuro cercano habrá una vacuna de covid-19 que también nos protegerá del SARS, MERS, y algunos tipos de resfriado común.

Lo que queda claro, sin embargo, es que entre más entendemos sobre la forma como evolucionan estos virus, sus similitudes y diferencias y la forma como reacciona nuestro sistema inmune, mayores las probabilidades de que ganemos la batalla contra la covid-19.

*Sheena Cruickshank es profesora de ciencias biomédicas de la Universidad de Manchester, Inglaterra.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leerlo aquí.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=Fq8jbuaUW0M&feature=emb_title

https://www.youtube.com/watch?v=fezPCtz6HSQ

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.