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Cuartoscuro

PGJ CDMX investiga a otro policía preventivo por abuso sexual y robo

La víctima denunció que el policía preventivo la detuvo con el pretexto de revisar sus pertenencias pero le realizó tocamientos y le robó su celular.
Cuartoscuro
9 de septiembre, 2019
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La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México investiga a un policía preventivo por los delitos de abuso sexual y robo cometidos contra una mujer en el centro de la capital.

Los hechos ocurrieron el pasado sábado 7 de septiembre en la calle de Jesús Carranza, colonia Morelos. 

A través de un comunicado, la dependencia detalló que la víctima, de 25 años, caminaba por la calle Jesús Carranza, en la colonia Morelos, cuando fue interceptada por una supuesta servidora pública para revisar su mochila, pero al no encontrar nada, la dejó ir. 

Lee más: Sheinbaum asegura que hay seis policías suspendidos por agresiones sexuales a mujeres

La mujer siguió su camino pero metros más adelante nuevamente fue interceptada, ahora por un policía preventivo “quien, con el pretexto de volverla a revisar, le realizó tocamientos” y le quitó su teléfono celular.

La víctima interpuso una denuncia por los hechos y el caso fue remitido a la Fiscalía Especial para la Investigación de Delitos Cometidos por Servidores Públicos. 

La Procuraduría no aclaró si el elemento acusado sigue desempeñándose de manera habitual.

Este no es el primer caso de agresión sexual contra una mujer cometido por un elemento de la policía capitalina. El pasado 4 de agosto una joven de 17 años acusó de violación a cuatro policías de la SSC-CDMX, quienes están siendo investigados pero no han sido vinculados a proceso debido a que la Fiscalía de Delitos Sexuales sigue integrando la carpeta de investigación.

Dichos policías, al no estar imputados aún, siguen laborando de manera normal en sus puestos de trabajo, según informó el titular de la SSC-CDMX, Jesús Orta Martínez.

Te puede interesar: Detienen a policía de CDMX por violación de una mujer en un MP

Días después, el 8 de agosto, un policía bancario violó sexualmente a una menor de 16 años en los baños del Museo Archivo de la Fotografía (MAF). Aquel día la menor, quien realizaba su servicio social en el MAF, entró al sanitario antes de retirarse. Según la dependencia, el policía entró detrás de ella y allí cometió el delito.

El 16 de agosto, la PGC CDMX logró su vinculación a proceso con prisión preventiva por el delito de violación contra una joven de 16 años.

Un tercer caso se dio al pasado 27 de agosto cuando un policía de la Secretaría de Seguridad Ciudadana fue sorprendido y detenido cuando abusaba sexualmente de una mujer, dentro de unas instalaciones de la PGJ CDMX.

Al menos los dos primeros casos causaron la indignación social y la movilización masiva de mujeres que protestaron a las afueras de la PGJ-CDMX un día, y otro más en la Glorieta de Insurgentes y el Ángel de la Independencia.

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'Quiero que las tiendas dejen de lucrar con mi foto que se convirtió en un meme'

A la brasileña Fabiana Santoro inicialmente le hizo gracia, pero al descubrir que algunas tiendas están vendiendo camisetas con su imagen, decidió emprender una batalla legal.
23 de agosto, 2019
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Cuando tenía 10 años, la brasileña Fabiana Santoro posó para una fotografía durante un viaje familiar a Disneyland, en Estados Unidos.

La tomó su padre en 2010 y la niña se muestra un tanto altiva, con una copa de champán en la mano izquierda.

Pero lo que era una inocente foto familiar llegó a hacerse popular en muchos países de manera inesperada: se convirtió en un meme.

“Mi padre había alquilado una limusina para llevarnos al hotel y me pidió que posara para las fotografías. Siempre fui una niña alegre y juguetona, así que hice muchas poses”, dice ahora, a sus 19 años, a BBC Brasil.

La adolescente publicó la foto en 2015 sin saber lo que ocurriría cuando se hizo viral rápidamente.

“Muchas personas publicaban fotos de la infancia, esto me pareció divertido. De repente, varios lugares compartían la imagen”, dice Santoro.

Fabiana Santoro en una foto de redes sociales

Reprodução
“Yo después de conseguir sitio junto a la ventana del bus”, dice esta publicación que utilizó la foto de Fabiana.

“Pensé que era divertido que la gente publicara mi foto. Vi algunos comentarios desagradables sobre mi apariencia, pero los ignoré. Convertirse en un meme no me hizo daño porque no me ridiculizaron por eso”, explica.

El uso comercial

La situación se hizo preocupante cuatro años después, cuando Santoro descubrió que tiendas de internet, sobre todo en Estados Unidos, vendían camisetas con su foto.

Usar la imagen de alguien sin permiso se considera un acto ilegal bajo el Código Civil brasileño.

“Todo el mundo tienen derecho a su propia imagen. Nadie puede usar la imagen de otros sin permiso”, explica el abogado Marcelo Crespo, de la Universidad de Sao Paulo (USP) y experto en derecho digital.

“Estar en internet no hace que la imagen sea de dominio público y de ninguna manera disminuye la protección legal. Ni una tienda ni nadie pueden tomar la imagen de alguien, incluso si es un meme, y convertirla en un producto y aprovecharlo económicamente”, agrega Curly.

Camiseta vendida en tiendas de EE.UU.

Reproducción
“Además de molestarme por sacar provecho de mi imagen, no me gustó la frase que pusieron”, dice Fabiana sobre las camisetas.

Disgustada con la situación, Fabiana Santoro decidió demandar a las empresas que comercializaban las camisetas.

“Nunca me importó que la gente usara mi foto como meme. Pero cuando vi que estaban ganando dinero con ella, me molestó mucho”, dice.

La fotografía

Santoro dice que tras publicar la foto, en octubre de 2015, la reconocían incluso en la calle. Aclara que no estaba bebiendo champán, sino que la copa “era de uno de los adultos que estaban cerca. Solo fue para posar”.

Le sorprendió descubrir que la foto también se había vuelto viral en otros países.

“Estaba asustada cuando vi a extranjeros usando el meme. Tomó una proporción que nunca creí que tendría, pero pensé que era genial“, dice.

En general, la foto se usa en las publicaciones como sinónimo de ostentación: “Es como cuando subes al autobús y puedes sentarte junto a la ventana. Es como un momento de gloria”, lo define.

Las ventas

Pero lo que molestó a la joven fue descubrir que tiendas vendían camisetas con su foto.

En ellas, la imagen de la niña está acompañada de frases en inglés que sugieren que la copa contiene stupid bitch juice (algo como “jugo de perra estúpida”).

Fabiana Santoro

Archivo personal
Ahora con 19 años, Fabiana Santoro ha emprendido acciones legales contra las tiendas que se lucran con su imagen.

“Además de molestarme que se estén lucrando con mi imagen, no me gustó la frase que pusieron porque es irrespetuosa”, dice Santoro.

La joven incluso buscó cuál fue la primera tienda que vendió las prendas.

“Es una empresa estadounidense. Les envié un mensaje de texto para que quitaran la ropa con mi foto, pero no me respondieron”, explica.

Luego se enteró de que una tienda brasileña y otras tiendas estadounidenses también las estaban vendiendo. Entonces decidió acudir a los tribunales.

“Cuando vi que varias tiendas estaban vendiendo la camiseta, me di cuenta de que debía defender mis derechos lo antes posible”, dice.

Hasta la fecha, Santoro ha identificado cinco tiendas que usaban su imagen. En Brasil descubrió solo una, la cual retiró la camiseta y se disculpó por lo ocurrido.

Medidas judiciales

Hace una semana, Santoro inició los procedimientos para demandar a las empresas en Estados Unidos.

Fabiana Santoro

Archivo personal
La joven dice que buscará vender sus propias camisetas y usar parte del dinero para obras benéficas.

Según el Código Civil brasileño, una persona de la que hayan usado y comercializado su imagen sin permiso puede ir al tribunal para cobrar una indemnización y evitar que se continúe usando su fotografía.

Los derechos de imagen también están asegurados en otros países.

El abogado João Victor Priess, quien representa a Santoro, está analizando cómo proceder.

Nadie puede usar la imagen de esa persona, incluso si se ha viralizado. Se están aprovechando de una foto sin permiso. Por lo tanto, hay una alta probabilidad de éxito en la causa”, dice.

Mientras espera ver qué pasa, Santoro no descarta la idea de comercializar sus propias camisetas con la famosa foto que se convirtió en un meme.

“Mucha gente me preguntó eso, así que pienso venderlas”, dice.

Considera ayudar a causas benéficas con parte de los ingresos de las ventas y la cantidad que pueda recibir si gana la demanda.


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