close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Ana Espinosa

Manifestantes hacen pintas y destrozos durante la marcha a favor de la despenalización del aborto

Un grupo prendió fuego a la puerta de la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México.
Ana Espinosa
28 de septiembre, 2019
Comparte

Cientos de mujeres marchan del Monumento a la Madre hacia el Zócalo capitalino para exigir la legalización del aborto en todo el país, sin embargo, sobre Paseo de la Reforma,  Avenida Juárez, frente a la Catedral y en la plancha del Zócalo un grupo de encapuchadas realizó pintas en esculturas, en las instalaciones del Metrobús, en edificios y también realizaron algunas quemas.

A su paso sobre avenida Reforma, un grupo prendió fuego a la puerta de la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México, aunque ya fue controlado por policías y bomberos.

Lee:¡Mi cuerpo es mío, yo decido!: La Marea Verde está en CDMX

Durante el recorrido, las manifestantes realizaron pintas con aerosoles verdes y morados con frases como “Machos coloniales, no”, “America Latina Feminista” a su paso por Paseo de la Reforma.

Foto: Ana Espinosa

A la altura de la Avenida Juárez, las policías cerraron su formación para comprimir los contingentes y evitar que las integrantes del bloque negro se acercaran a los edificios, aunque algunas alcanzaron a hacer pintas.

Foto: Ana Espinosa

Las inconformes exigen la despenalización del aborto a nivel nacional y un alto a la criminalización de mujeres que interrumpen su embarazo.

Lee: La marea verde se extiende a los estados por un aborto legal, seguro y gratuito

En el Día de Acción Global por la Despenalización del Aborto, activistas de distintas organizaciones feministas exigen al gobierno respetar los derechos de las mujeres y combatir la violencia de género.

“Aborto sí, aborto no, eso lo decido yo”, corean.

Entre consignas para exigir la despenalización del aborto, las mujeres avanzaron sobre Madero, para incorporarse al Zócalo capitalino. Al llegar, un grupo logró romper el cerco de granaderos que estaba frente a la Catedral e hicieron pintas en los pilares de la reja.

Elementos de seguridad con chalecos de policía de tránsito tratan de dispersar al grupo con bengalas de gas, mientras que el grupo de mujeres quemaron una silla con varios papeles. Los policías inmediatamente la apagaron.

Foto: Ana Espinosa

Foto: Ana Espinosa

Foto: Ana Espinosa

Representantes de colectivos feministas emitirán un pronunciamiento, después de eso, habrá un evento cultural, música, rap feminista y otras muestras artísticas.

En el Zócalo se colocó un escenario, donde la mamá de Marichuy -joven estudiante del Poli, asesinada en 2016- clamó por justicia y Olimpia Coral Melo exigió que “la dignidad se haga costumbre”.

Con información de Ana Espinosa 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¿Qué ocurre con los niños prodigio cuando crecen?

A los niños prodigio se les halaga constantemente, pero el camino a la adultez puede hacerse difícil. Según los expertos, cuando los prodigios no realizan la transición a creadores adultos, pueden llegar a sentirse fracasados.
23 de diciembre, 2019
Comparte

Antes de poder caminar, ya Michael Kearney había empezado a dominar el inglés.

Desde que tenía cuatro meses, cuando pronunció su primera palabra, Kearney tenía las características de un niño prodigio.

Educado en casa por sus padres, su desarrollo intelectual se aceleró a un ritmo frenético. Tras pasar rápidamente por la secundaria y el bachillerato, Kearney ingresó en la Universidad de Alabama en 1991, con solo 8 años.

Dos años más tarde, se graduó en Antropología, lo que supuso su entrada en el Libro Guinness de los Récords como el graduado universitario más joven. Esta marca permanece imbatible a día de hoy.

El éxito académico continuó en su adolescencia y hasta que cumplió 20 años. En ese tiempo consiguió dos másteres, un doctorado y un millón de dólares que se ganó en un juego de trivial.

Lo que sucedió desde entonces está menos documentado. Desde finales de la década de los 2000 no existe mucha más huella documental en internet sobre Kearney.

Hoy en día, según averiguó la BBC, el hombre de 35 años vive su vida fuera del foco público y su último paradero conocido es la ciudad de Nashville, Tennessee, Estados Unidos.

Desde el maestro músico Wolfgang Amadeus Mozart hasta la talentosa matemática Ruth Lawrence, no hay dos niños prodigios iguales. Sin embargo, el caso de Michael Kearney es un recordatorio de que la precocidad no necesariamente garantiza el éxito y la atención durante toda la vida adulta.

Short presentational grey line

BBC

Laurent Simons, el niño prodigio

El caso de Laurent Simons, un niño genio belga de 9 años, recuerda a todo lo que también prometía Michael Kearney en su momento.

Él también posee talentos excepcionales que ha canalizado en actividades académicas. Si alguien podía romper el récord universitario de Kearney, el pequeño Laurent parecía ser el indicado.

Primero apareció en los titulares en 2018, cuando a los 8 años se graduó de la escuela secundaria junto a jóvenes que tenían 18. Se dice que Simons tiene un coeficiente intelectual de 145, y desde entonces ha captado la atención de los medios.

Con sus credenciales de niño prodigio consolidadas, el siguiente paso era obtener el título de ingeniería eléctrica en la Universidad de Eindhoven, en Países Bajos. Desde noviembre, Simons estaba en camino de completar el curso de tres años antes del 26 de diciembre, el día de su décimo cumpleaños.

Laurent Simons leyendo.

Getty Images
Laurent Simons, de nueve años, estaba estudiando para obtener el título de ingeniería eléctrica.

Al parecer, tenía el antiguo récord de Kearney en el punto de mira.

Pero a principios de este mes, la universidad dijo que no sería factible que Simons completara el curso antes de cumplir los 10 años, y le ofreció una fecha de graduación a mediados de 2020. Sus padres, Alexander y Lydia, rechazaron la oferta e inmediatamente lo sacaron del curso. Dijeron que continuaría sus estudios en una universidad en Estados Unidos.

En su defensa, la universidad argumentó que si Simons apresuraba el curso, su desarrollo académico se vería afectado.

La institución también se posicionó en contra de “ejercer una presión excesiva sobre este estudiante de 9 años” que, según dijo, tenía “un talento sin precedentes”.

Laurent, Lydia y Alexander Simons

AFP
Laurent Simons, en la foto junto a sus padres, iba a terminar en 10 meses un curso que requiere 3 años.

Rompa el récord o no, el progreso académico de Simons sigue siendo excepcional. De cualquier forma, se espera que se gradúe de la universidad, cuando sea y donde sea.

Aunque la presión para graduarse se ha intensificado, a Simons no parece afectarle. En las entrevistas se muestra seguro y optimista por un futuro lleno de posibilidades. Entre sus objetivos está estudiar medicina y fabricar órganos artificiales.

Según la profesora de psicología de la Universidad de Boston Ellen Winner, Laurent tiene “furor por superarse”, es decir, una motivación imparable para dominar sus habilidades.

Cuando Laurent se convierta en adulto, quizás llegue al tope de esa habilidad, permitiendo que otros individuos de edad similar le alcancen. Como resultado, puede que su talento sea menos especial.

“Cuando los prodigios no realizan la transición a creadores adultos, pueden llegar a sentirse como fracasados”, dijo Winner a la BBC. “Nadie se interesa por un chico de 21 años que puede tocar el violín con habilidad, que domina el cálculo o que entiende latín o griego”.

Laurent Simons, con la prensa.

Getty Images
La profesora de psicología Ellen Winner dijo que Laurent tiene “furor por superarse”.

Prodigio en matemáticas

Gabriel Carroll, de 30 años, se siente incómodo cuando otros hablan sobre su ilustre pasado como niño prodigio.

“Es como si no hubiera hecho nada desde entonces”, dijo a la BBC.

Pero la vida adulta de Carroll está lejos de ser un fracaso. Como profesor de economía en la Universidad de Stanford, persiguió una carrera vinculada a su don de resolver problemas matemáticos.

En sus exámenes SAT (Pruebas de evaluación académica) de séptimo grado, Carroll obtuvo la puntuación más alta de California, incluyendo un perfecto 800 en matemáticas.

En la escuela secundaria, su habilidad matemática se puso a prueba contra las mejores mentes jóvenes del mundo en la Olimpiada Internacional de Matemáticas, donde ganó dos medallas de oro en 1998 y 2001.

Al hablar de sus logros, Carroll usa un tono humilde. Se encuentra más cómodo señalando sus debilidades que sus fortalezas.

“Me siento menos habilidoso en la interacción social y las emociones de lo que habría sido si no estuviera tan centrado en la parte técnica”, dice.

Destaca como sus padres, ambos trabajadores tecnológicos en California, le inculcaron su gusto por lo que hace. Ellos fueron “extremadamente importantes” en su desarrollo, enseñándole matemáticas y dándole libros de problemas para resolverlos desde que tenía seis años.

Con respecto a su crianza, se siente “muy afortunado en general”, pero tiene un “par de lamentos”.

Se refiere a la capacidad de niño de poder actuar con independencia, libre de la influencia abierta de sus padres. Este hecho cobra una relevancia particular en el contexto de los niños prodigio, cuyos padres comúnmente se les describe como dominantes e insistentes.

Etiqueta

“Soy consciente del mito, o creencia popular, de que los padres de alguna manera deben estar presionando a sus hijo para que viva sus sueños. Creo que esto es cierto en algunos casos, pero no en la mayoría”, dijo Jennifer Pike, una violinista que irrumpió desde muy joven en la música clásica.

Pike, y no sus padres, fue la que tomó la iniciativa. Su autodeterminación se hizo más evidente en 2002, al ganar la competición de Músico Joven del Año de la BBC cuando solo tenía 12 años.

En ese momento se convirtió en la ganadora más joven de ese premio, récord que mantuvo durante seis años. Desde entonces, su mayor desafío ha sido “superar esa percepción propia en algún momento de su vida”.

“La gente quiere mantenerte en esa caja”, dijo Jennifer, ahora de 30 años.

“Nada más que probar”

Anne-Marie Imafidon, una emprendedora tecnológica con un máster en la Universidad de Oxford, en Reino Unido, dice que no puede imaginar una vida fuera de esa caja.

“Siempre he tenido esa etiqueta”, dijo a la BBC.

La etiqueta fue puesta desde que Anne-Marie y sus cuatro hermanos fueron nombrados “la familia más inteligente de Reino Unido” por los medios británicos.

Imafidon destacaba en la escuela por sus habilidades en computación, matemáticas y lenguajes. Superó dos Certificados Generales de Educación Secundaria cuando aún cursaba la primaria y a los 11 años se convirtió en la persona más joven en recibir el nivel A, el más alto, en computación.

Casi 20 años después, Imafidon dice que no le queda nada más por probar.

Y eso es porque no se considera a sí misma una genio de la forma que “se ven en las películas”. Sobresalir en su campo de dominio, es decir, las matemáticas y las ciencias de la computación, es suficiente para ella.

La diferencia entre un adulto genio y un niño prodigio es importante. Según Winner, la profesora de psicología, un prodigio es un niño muy precoz en cierto campo, dominando un campo que ya se ha inventado. Un genio sería alguien que revoluciona un área de conocimiento.

“La mayoría de los prodigios no dan el salto en la edad adulta desde la maestría hasta los grandes descubrimientos creativos”, dijo Winner. “Algunos lo hacen, la mayoría no. En cambio, la mayoría se convierten en expertos en las áreas que dominan, siendo profesores de matemáticas o intérpretes en una orquesta, por ejemplo”.

Al igual que Imafidon y Carroll, Jennifer Pike dijo que “nunca definió el éxito en términos de logros de ese tipo”. Sus objetivos de vida son mucho más modestos.

“Estoy feliz de tener una carrera y haber sobrevivido este recorrido”, dijo Jennifer.

Laurent Simons en la Universidad de Eindhoven en Países Bajos.

Reuters
Laurent Simons dijo tener “planes gigantes” para el futuro en su cuenta de Instagram.

Sobrevivir al tránsito de la niñez a la adultez con el aura de éxito intacta es exactamente lo que consiguieron los tres. Sus dones han trascendido la niñez, consiguiendo reconocimiento como adultos.

En cuanto a los niños prodigios que no lo hicieron, queda como una historia de advertencia para la próxima generación.

Por ahora, Laurent Simons asume su momento, publicando sobre sus “planes gigantescos” en Instagram.

Pero la profesora Winner dijo que los niños prodigios como él deberían desconfiar de la escena pública. Dadas las pruebas y tribulaciones de la vida adulta, no hace falta ser un genio para entender por qué.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=2l6SQqdn2Y8

https://www.youtube.com/watch?v=2FoZyNJjVEg

https://www.youtube.com/watch?v=gHjW1l0Dk1g

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.