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Cuartoscuro Archivo

Aumenta la población penitenciaria tras 5 años de tendencia a la baja

Junio de 2019 registró poco más de 200 mil personas recluidas en prisión; Fiscalía General resuelve y manda al juez menos del 10% de los casos que indaga, índice muy similar al de la extinta PGR.
Cuartoscuro Archivo
3 de septiembre, 2019
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La población de personas privadas de la libertad en cárceles de nuestro país comenzó a crecer nuevamente. Luego de casi cinco años en que se había mantenido una tendencia a la baja, junio de 2019 registró poco más de 200 mil personas recluidas en prisión, tres mil más que las registradas en diciembre de 2018.

Es la primera vez que esto ocurre desde 2014, cuando se alcanzó una población superior a los 255 mil internos. El incremento que se registra este año coincide con la entrada en vigor en abril de la reforma constitucional impulsada por el gobierno federal, que amplió la lista de los delitos que ameritan prisión preventiva automática.

Así lo revelan datos del Primer Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, que muestra además que la Fiscalía General de la República (FGR) resuelve y manda al juez menos del 10% de los casos que indaga, índice muy similar al de la extinta PGR.

El informe también muestra que, transcurrida la mitad del año, el país ha gastado apenas 7 de cada 100 pesos del presupuesto autorizado para la seguridad.

En el tema de la población penitenciaria, el Primer Informe detalla que, al corte del 31 de junio pasado, la cifra de población de internos en México ascendía a 200 mil 753 en total, cifra superior a los 197 mil 988 registrados al cierre de 2018.

El incremento se vio impulsado por la población de reos acusados de delitos del fuero común, pues son ellos los que pasaron de 165 a 169 mil de diciembre de 2018 a junio de 2019, mientras que los internos del fuero federal se redujeron de 32 a 31 mil.

De los cuatro mil reos del fuero común que crecieron, el 75 % de ellos son internos en prisión preventiva (sin que se haya determinado si son culpables o no de un delito), y el resto son internos sentenciados.

Esto coincide con el crecimiento de la población penitenciaria que diversos expertos habían pronosticado tras la entrada en vigor de la reforma constitucional, que elevó de 6 a 18 el catálogo de delitos prisión preventiva automática, la mayor parte ilícitos del fuero común, como diversos tipos de robo.

El anexo estadístico del Informe de Gobierno también revela que del total de internos actuales 123 mil 921 son reos con sentencia, y 76 mil 832 son personas bajo un proceso penal que aún no ha concluido. Lo anterior significa que, en promedio, 1 de cada 3 internos en México son “presuntos culpables”, es decir, personas cuya culpabilidad aún no se ha demostrado y siguen sin sentencia.

El país cuenta 215 mil espacios disponibles en los centros penitenciarios federales y locales, lo que significa que actualmente el nivel de ocupación es del 98 %. El 2015 fue el último año en que se registraron más reos que espacios disponibles, hasta que con la entrada en vigor del nuevo sistema penal acusatorio, que eliminaba la prisión automática en la mayoría de los delitos, comenzó la disminución.

FGR: cambio de nombre, no de eficacia

El Informe de Gobierno arroja los primeros datos de desempeño de la FGR, institución que desde diciembre del año pasado sustituyó oficialmente a la Procuraduría General de la República, aunque el proceso de transición continúa en desarrollo. Más allá del cambio de denominación, los resultados son similares.

La estadística muestra que de enero a junio de 2019 la FGR registró 106 mil 861 carpetas de investigación en integración, de las cuales 52 mil 188 fueron nuevos casos abiertos, 39 mil 257 son carpetas acumuladas de años anteriores que ya venían trabajándose, y 15 mil 416 fueron casos reactivados.

De ese total, la Fiscalía reportó haber atendido ya 64 mil 595 carpetas de investigación que serían cerca del 60 %, mientras que el resto siguen en trámite. 

Pero al revisar cómo es que fueron atendidas las carpetas reportadas, se advierte que solo 8 mil 395 de ellas fueron enviadas ante un juez para proceder en contra de los probables responsables. En proporción, se trata apenas del 7.8 % de las más de 106 mil carpetas de investigación abiertas, en lo que va del año.

Dicho de otra forma: la FGR ha logrado resolver y enviar a un juez este año 8 de cada 100 casos iniciados. Esta proporción es muy similar a la de su antecesora PGR, que en todo 2018 solo consiguió resolver y enviar al juez 9 de cada 100 casos que investigó.

Entre las carpetas de investigación que la FGR reporta como “atendidas” este año se encuentran más de 25 mil que fueron enviadas al denominado “archivo temporal”, es decir, donde el caso fue archivado sin concluirse la indagatoria mientras aparecen nueva evidencias.

Se trata de una práctica que ya había sido denunciada a nivel de las fiscalías estatales en el informe “Hallazgos 2018: Seguimiento y Evaluación del Sistema de Justicia Penal en México” de la organización México Evalúa, donde los expertos encontraron que las cifras de casos resueltos incluyen un número cada vez más grande de carpetas que, en realidad, solo se les manda al archivo.

Entre los casos atendidos también figuran 22 mil 430 donde determinó definitivamente que no había elementos para proceder en contra de alguien, 4 mil 611 donde la Fiscalía se declaró incompetente, 1 mil 901 donde decidió se abstuvo de investigar porque el delito pudo haber prescrito.

En cuanto a casos resueltos a través de alguna solución alterna o acuerdo entre las partes sin llegar a juicio, solo se reportaron 729, que equivalen al 0.6 % del universo total de carpetas de investigación iniciadas.

Tienen dinero, pero no lo gastan

Pese a la crisis de violencia que atraviesa el país con los homicidios dolosos en un nivel récord, durante la primera mitad de este año los estados han gastado menos del 10 % del presupuesto total aprobado para temas de seguridad.

De acuerdo con el informe la suma de recursos federales y estatales destinados a fondos y subsidios para la seguridad este año asciende a 9 mil 371 millones de pesos. Al corte del pasado 39 de junio, es decir al cierre del primer semestre, solo se había reportado el ejercicio de 665.5 millones de pesos, que equivalen al 7.1 % del presupuesto total.

El desglose revela que, por ejemplo, hasta junio se habían invertido solo 192 de los 1 mil 453 millones de pesos destinados a desarrollo y profesionalización de las policías locales, y solo se habían gastado 213 de los 3 mil 716 millones de pesos aprobados para tecnología y equipamiento policial. 

De forma similar solo se han invertido 20 de los 412 millones destinados a desarrollo del sistema de justicia penal, y 1 millón de los 589 aprobados para fortalecimiento del sistema penitenciario. Otro ejemplo es el ejercicio de apenas 82 de los 1 mil 53 millones de pesos que deben destinarse al Sistema Nacional de Información de Seguridad Pública.

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10 de las historias que marcaron a América Latina en la última década

Desde sismos devastadores hasta una ola de protestas inéditas, BBC Mundo te cuenta cuáles fueron algunos de los acontecimientos más relevantes que marcaron la agenda noticiosa en la América Latina.
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29 de diciembre, 2019
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Sismos devastadores, giros políticos históricos, muertes de carismáticos líderes, protestas desbordadas… América Latina termina una década llena de historias de gran impacto en la región.

BBC Mundo te cuenta cuáles fueron algunos de los acontecimientos más relevantes de los últimos diez años.

1- Terremotos mortales en Haití y en Chile

Duró apenas 10 segundos pero sus consecuencias han persistido durante toda la década. El 12 de enero de 2010, un sismo de magnitud 7 sacudió Haití.

Esos breves instantes “elevaron a los haitianos de la categoría ‘los más pobres del continente americano’ al primer lugar entre “los más desafortunados habitantes del planeta'”, como escribió entonces Matías Zibell, enviado especial de BBC Mundo al país caribeño.

Según cifras del gobierno de Haití, el terremoto ocasionó más de 300.000 muertes aunque hay estimaciones menores. Era, en todo caso, un cálculo difícil de hacer, pues las morgues de los hospitales estaban colapsadas y los muertos tenían que ser rápidamente enterrados en fosas comunes para evitar la propagación de enfermedades.

La escasa y endeble infraestructura de Haití colapsó durante el sismo, causando cortes en el servicio eléctrico así como en las comunicaciones telefónicas y terrestres.

Se estima que tres millones de personas resultaron afectadas, de las cuales un millón se quedó sin vivienda.

Mes y medio después de lo ocurrido en Haití, un gran sismo sacudió Chile.

Ruinas del terremoto en Chile.

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El terremoto de Chile fue el quinto mayor del que se tiene registro en el mundo.

Pese a que allí se registran terremotos con regularidad, el del 27 de febrero de 2010 no fue uno cualquiera.

Con una magnitud de 8,8 en la escala de Richter, este movimiento telúrico quedó inscrito como el quinto más poderoso del mundo y tuvo visibles consecuencias en la geografía chilena: abrió una franja de 500 kilómetros de largo y llegó a elevar algunos terrenos hasta 2,5 metros de altura en zonas cercanas a la costa mientras hundió otros suelos en el interior.

El terremoto desató un tsunami y arrasó localidades enteras. En total, hubo 521 muertos y daños valorados por US$30.000 millones.

El gobierno chileno estimó entonces que unos 2 millones de personas resultaron afectadas.

Muchos edificios sufrieron un daño significativo, incluyendo unas 400.000 viviendas.

2- Muere Hugo Chávez

El 5 de marzo de 2013, el gobierno de Venezuela anunciaba oficialmente la muerte de Hugo Chávez, el hombre que durante más tiempo había gobernado ese país -14 años- desde el fallecimiento del dictador Juan Vicente Gómez, ocurrida en 1935.

Hugo Chávez.

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Hugo Chávez gobernó Venezuela durante 14 años.

El excomandante paracaidista, que se dio a conocer tras protagonizar un intento fallido de golpe de Estado en febrero de 1992, había logrado el poder finalmente por la vía de las urnas en diciembre de 1998 con la promesa de erradicar la corrupción y de hacer realidad la llamada “revolución bolivariana”.

Tras cambiar la Constitución en el año 2000, Chávez vive unos primeros años turbulentos en el poder, superando un fallido golpe de Estado en el año 2002, una huelga petrolera en 2003 y un referendo revocatorio en 2004.

A partir de 2005, sin embargo, acumula un poder inusitado. La negativa de la oposición a participar en las elecciones legislativas deja a su partido con mayoría absoluta en el Congreso. Se suma el control chavista de la mayor parte de las gobernaciones del país.

Entonces, aupado por un ciclo favorable de los precios del petróleo, gana la reelección en 2006 e imprime a su revolución un carácter socialista, estatizando numerosas empresas privadas e impulsando varias iniciativas internacionales como el ALBA, Petrocaribe y Unasur, con las cuales expande su impronta por la región.

Tras enmendar la Constitución en 2009, abriendo la puerta a la reelección indefinida, Chávez parecía tener vía libre para permanecer en el poder por mucho tiempo.

Esa posibilidad, sin embargo, fue truncada por un cáncer que le detectaron a mediados de 2011 y que acabó con su vida.

Pese a la enfermedad, logró ser reelegido nuevamente en unos comicios presidenciales anticipados en octubre de 2012 para un nuevo mandato de seis años que empezaba en enero de 2013 y para el cual nunca pudo juramentarse pues su estado de salud ya no se lo permitió.

3 Francisco se convierte en el primer papa latinoamericano

La renuncia del papa Benedicto XVI, ocurrida el 11 de febrero de 2013, fue un acontecimiento extraordinario. Un Sumo Pontífice no dimitía desde el año 1415.

Esta decisión, no obstante, dio paso a algo realmente único: la elección como nuevo sucesor de Pedro del cardenal argentino Jorge María Bergoglio, quien ese 13 de marzo de 2013 se convirtió en el primer papa latinoamericano de la historia.

Con el nombre de Francisco, el nuevo pontífice se destacó por alejarse deliberadamente de la pomposidad y escoger en su atuendo y en sus actuaciones un estilo sencillo, humilde, más próximo a los fieles.

Estas características le hicieron popular entre una parte de la feligresía y le otorgaron una celebridad propia de una estrella pop.

Al nuevo Papa, sin embargo, le ha tocado enfrentarse a problemas difíciles como la reforma de la curia o la respuesta del Vaticano ante los escándalos de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica.

4 Muerte de Fidel Castro

Cuando en 2008 -forzado por sus problemas de salud- Fidel Castro abandonó oficialmente su puesto al frente de la revolución cubana, era el mandatario de la era moderna que más tiempo había estado en el poder: 49 años.

Fidel Castro

AFP
Castro sorteó las dificultades que surgieron tras el derrumbe del comunismo en Europa y mantuvo el poder en Cuba.

Aún pasarían ocho años más, el 25 de noviembre de 2016, hasta su desaparición física y su definitivo abandono de los hilos del poder.

Castro fallecía a los 90 años de edad pero su figura seguía despertando las mismas pasiones que había generado desde que en enero de 1959 entró triunfante con sus barbudos en La Habana tras la caída del régimen de Fulgencio Batista.

Bajo su mando Cuba se había convertido en la inspiración y, en ocasiones también en la fuente de sustento, de movimientos armados en la región.

El carisma de Castro, su elocuencia y la eficaz venta de la imagen de la isla como un pequeño David que se enfrenta al Goliat estadounidense, le ganaron a la revolución cubana un lugar permanente en los debates sobre temas internacionales.

Además, gracias al apoyo material y armado de la Unión Soviética y a una eficaz diplomacia que abrazaba las banderas del tercer mundo, Cuba terminó ostentando un peso geopolítico mayor al que realmente le habría correspondido si fuera valorada solamente por estándares más tradicionales como su potencial económico.

Contra todo pronóstico, una vez derrumbado el bloque comunista y pese a las crecientes dificultades económicas para la población, Castro supo sortear la nueva situación, mantener casi intacto el estatus quo en la isla que gobernó con mano de hierro y, finalmente, dejar el poder en herencia a su hermano Raúl Castro.

5 Paz en Colombia

El 26 de septiembre de 2016, el presidente Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño Echeverri, máximo líder de la guerrilla de las Fuerzas Armas Revolucionarias de Colombia (FARC), firmaron un acuerdo en Cartagena para poner fin a un conflicto armado que superaba el medio siglo y que había causado más de 260.000 muertos, decenas de miles de desaparecidos, casi siete millones de desplazados e incontables tragedias personales.

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos saluda al líder de las Farc, Timochenko en Cartagena de Indias, Colombia.

Getty Images
El histórico acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC ocurrió el pasado 26 de septiembre en Cartagena de Indias, Colombia.

El pacto era el resultado de cuatro años de negociaciones bilaterales realizadas en Oslo y en La Habana y le valdría a Santos para ganar el premio Nobel de la Paz.

El documento contemplaba varios puntos incluyendo el cese el fuego definitivo y el abandono de las armas por parte de la FARC, su incorporación a la lucha política; el resarcimiento de las víctimas, una reforma rural integral y la creación de un mecanismo de justicia transicional.

El acuerdo, sin embargo, sufrió un fuerte revés cuando fue rechazado por un escaso margen de votantes durante un plebiscito realizado el 2 de octubre de 2016. En consecuencia, el gobierno de Santos recurrió al Congreso para refrendar el documento.

Tras su aprobación, los acuerdos de paz han estado sometidos a numerosas tensiones y han dejado muchos descontentos: desde grupos disidentes de la exguerrilla que han optado por proseguir con la lucha armada hasta víctimas del conflicto que denuncian que el vacío dejado por las FARC en el campo colombiano ha sido llenado por otros grupos como el ELN.

Pese a ello, son muchos los colombianos esperanzados que creen que el acuerdo de paz ha abierto una nueva página en la historia de su país.

6- El declive de Brasil

A inicios de esta década, Brasil parecía vivir un momento brillante en el escenario internacional.

Protesta por el caso lava Jato.

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Los escándalos de corrupción dañaron la imagen del PT de Lula en Brasil.

El crecimiento de la economía, aupado por el ciclo favorable de las materias primas, unido a la activa diplomacia del carismático Lula de Silva parecían abrirle al país sudamericano un puesto entre las potencias mundiales.

Aunque Brasilia no lograba ver realizado su sueño de contar con un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, sí jugaba un rol destacado en el G20, en las negociaciones de la OMC y formaba parte del grupo de potencias emergentes conocido como BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Sin embargo, las cosas empezaron a torcerse en torno a 2014, cuando las investigaciones del caso Lava Jato, considerado como el mayor escándalo de corrupción en la historia del país, comenzaron a poner tras las rejas a políticos y poderosos empresarios del país y a hundir la imagen de la petrolera estatal Petrobras.

A esto se le sumó otro escándalo de corrupción, este de alcance internacional, en el que la constructora brasileña Odebrecht había pagado sobornos por centenares de miles de millones de dólares a numerosos gobiernos de la región para conseguir contratos.

Dmitry Medvedev, Lula da Silva, Hu Jintao y Manmohan Singh.

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Durante el gobierno de Lula, Brasil formaba parte del grupo de potencias emergentes.

Por si fuera poco, la caída en los precios de las materias primas puso fin al ambiente de bonanza que había vivido el país y aumentó el descontento con el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, quien acabó destituida por el Congreso en un polémico proceso por manipulación de la contabilidad del Estado.

El propio Lula terminó condenado y encarcelado por corrupción -aunque recientemente ha recuperado su libertad provisional- en un proceso que sus seguidores consideran como motivado políticamente pero que, para sus adversarios, solamente es una muestra de los malos manejos de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT).

La caída del PT de Lula abriría el camino para la llegada al poder del ultraderechista Jair Bolsonaro.

7 Crisis en Venezuela

Si los inicios de la década estuvieron marcados para los venezolanos por el trance que significó la enfermedad y muerte del mandatario Hugo Chávez, los años que le siguieron no han sido más fáciles.

En 2013, Nicolás Maduro ganó por un margen reducido la presidencia del país en unas elecciones de resultados cuestionados por la oposición.

Durante su mandato, los problemas de alta inflación y de devaluación de la moneda que existían se agravaron notablemente pulverizando el valor del bolívar y colocando el salario mínimo por debajo de los US$20.

Migrantes venezolanos caminando por la carretera Panamericana.

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La crisis en Venezuela causó la mayor ola migratoria de la historia reciente en América Latina.

Además, el país petrolero sufre graves problemas en el abastecimiento de combustible y en el servicio eléctrico, cuyas fallas han dejado sin luz a gran parte del país durante periodos prolongados.

En el plano político, la victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias de 2015 llevó a un conflicto entre poderes en el cual el Ejecutivo y el Tribunal Supremo no reconocen al Legislativo y viceversa.

Esta situación se exacerbó a inicios de 2019, cuando Maduro inició un nuevo mandato como presidente, tras ser electo en unos comicios considerados como fraudulentos por Estados Unidos y la Unión Europea.

Alegando la ilegitimidad del mandatario, el presidente de la Asamblea Nacional, el diputado Juan Guaidó, se juramentó a finales de enero de este año como “presidente encargado” de la República y llamó al cese de Maduro en el cargo.

Aunque ha recibido el apoyo y reconocimiento de más de medio centenar de países, Guaidó no ha logrado sus objetivos y su promesa de encabezar un gobierno de transición sigue sin materializarse.

Esta suma de dificultades han impulsado a más de 4,6 millones de venezolanos a emigrar de forma masiva, al punto de constituir en este momento la mayor ola migratoria que haya conocido América Latina en el pasado reciente y la segunda migración más grande del mundo después de la de Siria, un país que vive una guerra civil que ya dura casi nueve años.

8 El Chapo Guzmán: el narco “Houdini”

Durante la última década, Joaquín Guzmán Loera ha estado incluido en listas muy exclusivas. La revista Forbes lo incluyó entre las personas más ricas del planeta, con una fortuna superior a los US$1.000 millones, y las autoridades estadounidenses pusieron su nombre entre el de los hombres más buscados por la justicia.

Joaquín "El Chapo" Guzmán atrapado en México en 2014.

EPA
Guzmán logró escapar dos veces de la cárcel pero volvieron a pescarlo.

Guzmán, conocido como “El Chapo”, hizo del Cartel de Sinaloa la organización de narcotráfico más poderosa del continente.

Parte de su notoriedad, sin embargo, la alcanzó por su capacidad para evadir a las autoridades.

Su leyenda empezó la madrugada del 19 de enero de 2001 cuando escapó por primera vez de una cárcel mexicana. Tras mantenerse prófugo por más de 13 años, Guzmán fue capturado en un hotel del balneario de Mazatlán, Sinaloa, donde aparentemente asistía a una fiesta el 22 de febrero del 2014.

Entonces, fue recluido en la prisión de máxima seguridad de “El Altiplano”, en el estado de México, de donde escapó nuevamente el 11 de julio 2015. Huyó por un túnel improvisado y provocó un terremoto para el gobierno y la justicia en México.

Pero la libertad no duró. El 8 de enero de 2016 volvió a ser detenido en México para ser extraditado a Estados Unidos un año más tarde.

Allí, tras casi cuatro meses de audiencias fue condenado a cadena perpetua y fue recluido en una de las cárceles de alta seguridad más estrictas del mundo.

9 El triunfo de AMLO en México

En el caso de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se cumplió a cabalidad el cliché según el cual “a la tercera va la vencida”.

López Obrador celebró este domingo junto a su esposa Beatriz Gutiérrez su primer año de gobierno.

AFP
López Obrador, junto a su esposa Beatriz Gutiérrez, celebró su primer año de gobierno en México frente a miles de personas.

El 1 de julio de 2018, AMLO se impuso cómodamente en las elecciones presidenciales de México, después de haberse quedado a la puerta de Los Pinos en 2006 -cuando compitió con Felipe Calderón- y en 2012 -cuando llegó segundo detrás de Enrique Peña Nieto-.

Así fue como el conocido exjefe de gobierno de Ciudad de México se convirtió en el primer outsider de izquierda en ser electo como presidente de ese país.

AMLO obtuvo la victoria prometiendo hacer un cambio profundo del país -al que llama Cuarta Transformación-, comparable con lo ocurrido durante la Independencia, la Reforma y la Revolución, pero con carácter pacífico.

Sus cambios comenzaron con detalles pequeños pero cargados de mucho simbolismo. Así, AMLO decidió no vivir en la residencia oficial de Los Pinos y, más bien, abrirla para que pudiera ser visitada por los ciudadanos; no viajar en el avión presidencial y ofrecer diariamente una conferencia de prensa a primera hora de la mañana.

Durante su primer año en el poder, su gestión ha estado marcada la renegociación del Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (conocido ahora como T-MEC) -algo que alaban incluso sus críticos- pero también por difíciles desafíos como la mayor ola de violencia que haya sufrido el país en su historia reciente y una economía que se niega a despegar.

10 Ola de protestas

Aunque las expresiones callejeras de descontento siempre han estado presentes en la vida política latinoamericana, en este 2019 se produjo una ola muy particular caracterizada por la repentina irrupción de protestas muy violentas en países que poco antes parecían muy estables.

Joven manifestante detenido por las fuerzas militares.

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Chile aún está buscando la manera de canalizar el descontento expresado en las protestas.

Las primeras expresiones de este malestar ocurrieron en Ecuador, en respuesta a la aplicación de un paquete de medidas de austeridad por parte del gobierno del presidente Lenín Moreno, entre las que se incluía el fin de subsidio a los combustibles.

Tras 12 días de movilizaciones masivas, que pusieron en jaque al gobierno, Moreno aceptó retirar el aumento del precio de la gasolina y acordó instalar una mesa de diálogo con los manifestantes.

Por esas mismas fechas, el aumento en el precio del Metro de Santiago de Chile detonó la mayor ola de manifestaciones de las últimas tres décadas.

Aunque tuvieron un carácter mayormente pacífico, la violencia también llegó a desbordarse en las protestas en Chile al registrarse saqueos y numerosos actos de vandalismo, ante lo cual el gobierno llegó incluso al extremo de sacar al Ejército a la calle.

Aunque a los pocos días el presidente Sebastián Piñera decidió retirar el polémico aumento de tarifas, las protestas prosiguieron dejando ver que, en realidad, el malestar desatado se nutría de diversas causas, incluyendo la persistente desigualdad social.

El descontento también se desbordó en octubre en Bolivia, donde la polémica en torno a los resultados de las elecciones con las que Evo Morales buscaba su reelección para un cuarto periodo presidencial derivó en una ola de protestas.

En medio de las denuncias de fraude por los resultados que favorecían al mandatario, los cuerpos policiales iniciaron un paro para no reprimir a los manifestantes y los jefes militares le “recomendaron” a Morales abandonar el poder.

Entonces, el mandatario renunció a la presidencia y viajó rumbo a México, donde recibió asilo, aunque finalmente terminó residenciándose en Argentina.

Manifestación en Colombia.

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A pesar que se presentaron graves actos de vandalismos, las jornadas de protesta en Colombia se desarrollaron de forma pacífica.

El último país en vivir protestas multitudinarias fue Colombia, en donde diversos actores políticos y sociales impulsaron en noviembre un paro nacional para manifestar su descontento en contra del gobierno del presidente Iván Duque.

Al igual que en el Chile de Piñera, en Colombia las razones del descontento son múltiples e incluyen posibles cambios en las pensiones y en la legislación laboral pero también el supuesto incumplimiento por parte del Ejecutivo colombiano de los acuerdos con las FARC firmados por el gobierno anterior, encabezado por Juan Manuel Santos.


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