Aumenta la población penitenciaria tras 5 años de tendencia a la baja
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Aumenta la población penitenciaria tras 5 años de tendencia a la baja

Junio de 2019 registró poco más de 200 mil personas recluidas en prisión; Fiscalía General resuelve y manda al juez menos del 10% de los casos que indaga, índice muy similar al de la extinta PGR.
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3 de septiembre, 2019
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La población de personas privadas de la libertad en cárceles de nuestro país comenzó a crecer nuevamente. Luego de casi cinco años en que se había mantenido una tendencia a la baja, junio de 2019 registró poco más de 200 mil personas recluidas en prisión, tres mil más que las registradas en diciembre de 2018.

Es la primera vez que esto ocurre desde 2014, cuando se alcanzó una población superior a los 255 mil internos. El incremento que se registra este año coincide con la entrada en vigor en abril de la reforma constitucional impulsada por el gobierno federal, que amplió la lista de los delitos que ameritan prisión preventiva automática.

Así lo revelan datos del Primer Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, que muestra además que la Fiscalía General de la República (FGR) resuelve y manda al juez menos del 10% de los casos que indaga, índice muy similar al de la extinta PGR.

El informe también muestra que, transcurrida la mitad del año, el país ha gastado apenas 7 de cada 100 pesos del presupuesto autorizado para la seguridad.

En el tema de la población penitenciaria, el Primer Informe detalla que, al corte del 31 de junio pasado, la cifra de población de internos en México ascendía a 200 mil 753 en total, cifra superior a los 197 mil 988 registrados al cierre de 2018.

El incremento se vio impulsado por la población de reos acusados de delitos del fuero común, pues son ellos los que pasaron de 165 a 169 mil de diciembre de 2018 a junio de 2019, mientras que los internos del fuero federal se redujeron de 32 a 31 mil.

De los cuatro mil reos del fuero común que crecieron, el 75 % de ellos son internos en prisión preventiva (sin que se haya determinado si son culpables o no de un delito), y el resto son internos sentenciados.

Esto coincide con el crecimiento de la población penitenciaria que diversos expertos habían pronosticado tras la entrada en vigor de la reforma constitucional, que elevó de 6 a 18 el catálogo de delitos prisión preventiva automática, la mayor parte ilícitos del fuero común, como diversos tipos de robo.

El anexo estadístico del Informe de Gobierno también revela que del total de internos actuales 123 mil 921 son reos con sentencia, y 76 mil 832 son personas bajo un proceso penal que aún no ha concluido. Lo anterior significa que, en promedio, 1 de cada 3 internos en México son “presuntos culpables”, es decir, personas cuya culpabilidad aún no se ha demostrado y siguen sin sentencia.

El país cuenta 215 mil espacios disponibles en los centros penitenciarios federales y locales, lo que significa que actualmente el nivel de ocupación es del 98 %. El 2015 fue el último año en que se registraron más reos que espacios disponibles, hasta que con la entrada en vigor del nuevo sistema penal acusatorio, que eliminaba la prisión automática en la mayoría de los delitos, comenzó la disminución.

FGR: cambio de nombre, no de eficacia

El Informe de Gobierno arroja los primeros datos de desempeño de la FGR, institución que desde diciembre del año pasado sustituyó oficialmente a la Procuraduría General de la República, aunque el proceso de transición continúa en desarrollo. Más allá del cambio de denominación, los resultados son similares.

La estadística muestra que de enero a junio de 2019 la FGR registró 106 mil 861 carpetas de investigación en integración, de las cuales 52 mil 188 fueron nuevos casos abiertos, 39 mil 257 son carpetas acumuladas de años anteriores que ya venían trabajándose, y 15 mil 416 fueron casos reactivados.

De ese total, la Fiscalía reportó haber atendido ya 64 mil 595 carpetas de investigación que serían cerca del 60 %, mientras que el resto siguen en trámite. 

Pero al revisar cómo es que fueron atendidas las carpetas reportadas, se advierte que solo 8 mil 395 de ellas fueron enviadas ante un juez para proceder en contra de los probables responsables. En proporción, se trata apenas del 7.8 % de las más de 106 mil carpetas de investigación abiertas, en lo que va del año.

Dicho de otra forma: la FGR ha logrado resolver y enviar a un juez este año 8 de cada 100 casos iniciados. Esta proporción es muy similar a la de su antecesora PGR, que en todo 2018 solo consiguió resolver y enviar al juez 9 de cada 100 casos que investigó.

Entre las carpetas de investigación que la FGR reporta como “atendidas” este año se encuentran más de 25 mil que fueron enviadas al denominado “archivo temporal”, es decir, donde el caso fue archivado sin concluirse la indagatoria mientras aparecen nueva evidencias.

Se trata de una práctica que ya había sido denunciada a nivel de las fiscalías estatales en el informe “Hallazgos 2018: Seguimiento y Evaluación del Sistema de Justicia Penal en México” de la organización México Evalúa, donde los expertos encontraron que las cifras de casos resueltos incluyen un número cada vez más grande de carpetas que, en realidad, solo se les manda al archivo.

Entre los casos atendidos también figuran 22 mil 430 donde determinó definitivamente que no había elementos para proceder en contra de alguien, 4 mil 611 donde la Fiscalía se declaró incompetente, 1 mil 901 donde decidió se abstuvo de investigar porque el delito pudo haber prescrito.

En cuanto a casos resueltos a través de alguna solución alterna o acuerdo entre las partes sin llegar a juicio, solo se reportaron 729, que equivalen al 0.6 % del universo total de carpetas de investigación iniciadas.

Tienen dinero, pero no lo gastan

Pese a la crisis de violencia que atraviesa el país con los homicidios dolosos en un nivel récord, durante la primera mitad de este año los estados han gastado menos del 10 % del presupuesto total aprobado para temas de seguridad.

De acuerdo con el informe la suma de recursos federales y estatales destinados a fondos y subsidios para la seguridad este año asciende a 9 mil 371 millones de pesos. Al corte del pasado 39 de junio, es decir al cierre del primer semestre, solo se había reportado el ejercicio de 665.5 millones de pesos, que equivalen al 7.1 % del presupuesto total.

El desglose revela que, por ejemplo, hasta junio se habían invertido solo 192 de los 1 mil 453 millones de pesos destinados a desarrollo y profesionalización de las policías locales, y solo se habían gastado 213 de los 3 mil 716 millones de pesos aprobados para tecnología y equipamiento policial. 

De forma similar solo se han invertido 20 de los 412 millones destinados a desarrollo del sistema de justicia penal, y 1 millón de los 589 aprobados para fortalecimiento del sistema penitenciario. Otro ejemplo es el ejercicio de apenas 82 de los 1 mil 53 millones de pesos que deben destinarse al Sistema Nacional de Información de Seguridad Pública.

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Delta: las 5 mutaciones que hacen a esta variante del COVID más contagiosa y preocupante

Los datos preliminares apuntan que la variante delta es más transmisible, genera mayor riesgo de hospitalización y provoca síntomas diferentes de otras variantes.
10 de julio, 2021
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La variante delta del coronavirus fue detectada en India en octubre de 2020 y hasta ahora ha llegado al menos a 96 países.

En algunos de estos países se ha vuelto la variante dominante, como en el caso de Singapur, Reino Unido y Portugal.

Los datos preliminares muestran que es más transmisible que otras variantes, conlleva un mayor riesgo de hospitalización y reinfección, y genera un cuadro de síntomas ligeramente diferentes (más dolor de cabeza y menos tos, por ejemplo).

Se estima que la variante delta es entre 30% y 60% más transmisible que otras variantes del coronavirus.

En Reino Unido, ya se ha vuelto dominante y representa el 90% de los casos nuevos.

Esta variante ha suscitado preocupaciones sobre la posibilidad de evadir la protección de las vacunas, pero no hay confirmación de esta hipótesis.

En otras palabras, los estudios hasta ahora muestran que las vacunas siguen siendo eficaces contra la delta.

En Brasil, la ciudad de São Paulo ya admitió que la delta se está extendiendo en la ciudad, pero no se sabe en qué medida o si llegará a ser dominante.

Pero ¿qué hace que esta variante delta sea más preocupante?

En términos generales, es un conjunto de “mejoras” genéticas que facilitan la propagación e invasión del cuerpo humano.

Pero no debemos ignorar la problemática ambiental involucrada, es decir, cómo el comportamiento de la sociedad sin medidas de control y prevención también influye en la transmisión de estas variantes.

Mutaciones ‘ventajosas’ para el coronavirus

El Sars-CoV-2, el coronavirus que causa la enfermedad de covid-19, no tiene tanta capacidad para mutar como el virus de la gripe, por ejemplo.

Pero cuando surgen nuevas variantes, necesitan tener características “ventajosas” que las hagan viables en un entorno de tanta competencia y selección para invadir los cuerpos humanos.

En una presentación sobre la variante delta al gobierno sudafricano, el bioinformático Tulio de Oliveira, director del laboratorio Krisp de la Universidad KwaZulu-Natal (Sudáfrica), enumeró las principales características de la variante delta.

Coronavirus

BSIP
La variante delta tiene mutaciones que facilitan la invasión y escape del sistema inmune.

Es más transmisible y es más probable que reinfecte a las personas que ya se han enfermado con otras cepas, pero aún no hay pruebas claras de si la delta causa una enfermedad más grave o si escapa a la protección que brindan las vacunas.

Oliveira también enumera tres grupos de mutaciones relevantes de la variante delta:

  1. Dos sustituciones en el dominio de unión al receptor celular (L452R y T478K)
  2. Sustitución cerca del sitio de clivaje S1 / S2 a través de la furina (P681R)
  3. Sustitución (T19R) y deleción (157-158del) en el dominio antigénico NTD.

Pero ¿qué representa todo esto? Vayamos a cada uno de ellos.

1. Invasión celular más eficiente

Una parte importante de estos cambios “ventajosos” se han producido en la forma en que el virus se conecta a nuestras células.

Más específicamente, el vínculo entre la espiga del virus (también conocida como proteína S) y el receptor ACE2, una enzima que se encuentra en la superficie de nuestras células.

Esta espiga actúa como si fuera la llave que abre la cerradura de nuestra célula y permite la invasión del coronavirus.

Una vez dentro, utiliza la estructura celular para multiplicarse.

En el caso de la variante delta, existen dos mutaciones relevantes en la espiga, que se conocen por los códigos L452R y T478K.

Pero, ¿qué significan estos números y letras? La primera letra es el tipo de aminoácido que existía antes del cambio (L, símbolo de lisina), el número corresponde a la ubicación (452º de 1273 aminoácidos) y la última letra es el aminoácido que entró en su lugar (R, símbolo de arginina).

En términos generales, un virus es un ácido nucleico (ADN o ARN) rodeado por conjuntos de aminoácidos (proteínas).

La capa externa sirve para adherirse e invadir la célula humana, por ejemplo, y la capa interna sirve como un manual de instrucciones que se utilizará para producir nuevos virus dentro de la célula invadida.

laboratorio

Getty Images
Han surgido miles de mutaciones del coronavirus desde que fue identificado.

Durante este proceso de producción de virus, los aminoácidos circundantes pueden sufrir tres tipos de mutación: eliminación (deleción), aparición (inserción) o cambio (sustitución).

Estas mutaciones no ocurren por ningún motivo específico y, a menudo, se pierden en el camino.

Pero algunas de ellas se establecen y comienzan a aparecer a partir de la replicación del virus.

Este es el caso de dos mutaciones delta clave: L452R y T478K.

El cambio de L a R en la posición 452 y el cambio de T a K en la posición 478 resultaron ser “ventajosos” para el virus porque ayudaron al invasor a adherirse mejor en la puerta de entrada (la enzima ACE2).

Esto explica por qué esta variante se ha vuelto más transmisible.

Además de una invasión más eficiente, hay una tendencia a que cuantos más virus invadan las células, más virus se replicarán, aumentando la carga viral.

Por lo tanto, habrá más virus que se propagarán al toser o estornudar, por ejemplo.

Un estudio dirigido por investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de China encontró que una persona infectada con la variante delta puede tener hasta 1.000 veces más virus en su cuerpo que alguien infectado con versiones tempranas del coronavirus al comienzo de la pandemia, a finales de 2019.

Esta carga viral más alta también puede estar asociada con una mayor gravedad de la enfermedad, ya que la variante tiende a afectar a más células respiratorias humanas.

2. Activación más eficiente y teoría de la creación de coronavirus en el laboratorio

Para invadir la célula humana, no es suficiente que un virus encuentre una puerta de entrada y se adhiera a ella: primero debe activarse.

En el caso de Sars-CoV-2, esta activación ocurre a través de una enzima en el cuerpo humano (llamada furina) que corta la espiga del coronavirus en dos: S1 y S2.

Después de este corte, llamado clivaje, una parte de la espiga (S1) se adhiere a la célula humana y la otra (S2) fusiona su membrana con la membrana de la célula humana, permitiendo la inserción de material genético e iniciando la producción de más virus.

Al cortar la espiga, la enzima hace que se abra y revele secuencias genéticas ocultas que lo ayudan a unirse más estrechamente a las células del tracto respiratorio humano, por ejemplo.

Una mutación cercana a esta ubicación puede alterar aún más este comportamiento.

Este es el caso de la variante delta, que porta una mutación (P681R) en esa región.

“Cuanto más sensible a la furina humana, más eficiente será la espiga del virus. Este proceso de fusión activado por furina está mediado por el área desde el aminoácido en la posición 618 hasta la posición del aminoácido 1273”, explica el virólogo José Eduardo Levi, coordinador de investigación y desarrollo de la red de laboratorios Dasa, e investigador del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad de São Paulo (USP).

“Una mutación en esta región, como P681R, hace que esta fusión sea más rápida. Esta mutación aparece tanto en las variantes delta como la alfa, descubierta en el Reino Unido, y en algunos casos en la gamma, descubierta en Brasil “, agrega.

Las mutaciones en esta región del coronavirus son tan relevantes que están en el centro de dos puntos centrales de la pandemia.

Primero, se cree que esta afinidad por la furina humana fue crucial para permitir que el virus saliera de otras especies animales y comenzara a infectar a los humanos a fines de 2019.

En segundo lugar, este mecanismo es tan eficiente y atípico entre los tipos de coronavirus que infectan a los humanos que se ha convertido en el principal argumento de quienes afirman sin evidencia que el Sars-CoV-2 se generó o modificó en el laboratorio.

Instituto de virología de Wuhan

Reuters
Hay teorías no comprobadas de que el virus fue creado en un laboratorio.

“Todos los coronavirus que infectan a los humanos tienen un dominio determinado, un área específica que reconoce la furina”, explica Levi.

“Pero el Sars-CoV-2 está muy humanizado. En otras palabras, es mucho más eficiente de lo que se ha visto en otros coronavirus, que tienen un reconocimiento razonable de la furina”.

“Y solo el Sars-CoV-2 tiene esta mutación, esta inserción de cuatro aminoácidos. Ese es el argumento más fuerte de que este coronavirus se creó en el laboratorio”.

“Porque hasta ahora, no se ha encontrado ningún coronavirus intermedio que apunte a que fue mejorando poco a poco. Este llegó listo para ser segmentado por la furina humana “, agrega el científico.

Según el experto la falta de esta secuencia de cuatro aminoácidos en el coronavirus Sars-CoV puede explicar por qué causó una epidemia de Sars limitada a Asia en 2003, que no llegó a convertirse en una pandemia que se ha extendido por todo el mundo como Sars-CoV-2.

3. Escapar parcialmente de anticuerpos y vacunas

Fernando Spilki, profesor de la Universidad Feevale y coordinador de la Red Corona-Ômica, en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil, utiliza la analogía de las piezas de Lego para explicar el papel de las mutaciones en los eventuales escapes de las variantes del sistema inmunológico y las vacunas.

Al aprender a defenderse, las células de defensa, como los anticuerpos neutralizantes, utilizan partes de los invasores para saber cómo identificarlos y combatirlos.

Cuando se producen mutaciones en el coronavirus, por ejemplo, es como si las partes de los anticuerpos ya no encajaran bien con las del invasor, lo que facilita el escape.

Por lo tanto, el virus puede al mismo tiempo mutar para acoplarse de manera más eficiente a la puerta de entrada de la célula y escapar parcialmente del encaje con anticuerpos neutralizantes.

Para Spilki, “es como si el virus creara vías para escapar del sistema inmunológico y desarrollara formas más efectivas de transmisión”.

Explica que todos estos cambios fueron “previstos” en experimentos de laboratorio, que son capaces de analizar la influencia de cada intercambio, inserción o supresión de estas pequeñas piezas sobre el comportamiento del coronavirus.

En el caso de la variante delta, las mutaciones vinculadas a ella son la sustitución T19R y la deleción 157-158del.

Volviendo a la analogía de las piezas de Lego, la sustitución del aminoácido T (treonina) por el R (arginina) en la posición 19 dificulta que el sistema de defensa del cuerpo identifique al invasor para combatirlo.

Lo mismo ocurre con la “falta” de aminoácidos en las posiciones 157 y 158.

En general, las proteínas tienen dos extremos, uno llamado N-terminal y el otro C-terminal.

En el caso de los coronavirus, la región N-terminal (DTN) se considera más antigénica o inmunogénica.

Es decir, el sistema de defensa humano “percibe” mejor y produce más anticuerpos en su contra.

La espiga (proteína S) es la más antigénica de ellas, por lo que generalmente se producen vacunas dirigidas a esta estructura para enseñar al sistema de defensa del cuerpo a identificarla para combatir el coronavirus en su conjunto.

Aquí es donde entra en juego la mutación como una forma de obstaculizar la lucha contra el coronavirus.

Los cambios (deleciones y sustituciones) en la estructura de la variante delta en un área antigénica (DTN) dificultan la actuación del sistema de defensa del organismo.

“¿Por qué rayos comienza a eliminar partes de su genoma? Tiene que tener una razón poderosa para eso. ¿Cuál? La respuesta inmune humana, ya sea natural por infección o inducida por vacunas”, explica Levi.

“En general, la deleción es perjudicial, o sea, hace que el virus sea ineficaz y acabe siendo eliminado. Pero en el caso de las variantes del coronavirus, estas deleciones están siendo ventajosas porque eliminan regiones que provocan una respuesta inmune muy fuerte en el huésped y así logran escapar (del sistema de defensa humano) “, agrega.

Hasta ahora, hay evidencia de que la variante delta puede escapar de los anticuerpos de personas que ya han sido infectadas con la variante beta (descubierta en Sudáfrica).

Pero aún no hay evidencia de que sea capaz de escapar a la respuesta inmune generada por las vacunas.

Vale la pena recordar que ninguna de estas mutaciones es exclusiva de una u otra variante. Lo que las vuelve preocupantes es su conjunto.

Es decir, que al mismo tiempo tengan nuevas características que las hacen invadir mejor las células, ser más eficiente para activarse y escapar del sistema de defensa.

Según Levi, el contexto de varias variantes que tienen mutaciones aleatorias que son relativamente similares se llama convergencia evolutiva.

Esto se debe, entre otras razones, a que la presión evolutiva de la selección natural contra las formas más diversas de coronavirus en el mundo es prácticamente la misma: las personas están adquiriendo inmunidad, ya sea por la vacuna o porque se infectaron con el virus.


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