close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
UAEMex

La primera denuncia por La Estafa Maestra ocurrió desde 2015, pero PGR la ignoró

En todo este tiempo no ha habido ni una sola diligencia o citatorio por el caso, de acuerdo con el abogado general de la Universidad, Luis Raúl Ortiz Ramírez.
UAEMex
3 de septiembre, 2019
Comparte

La Universidad Autónoma del Estado de México fue la primera institución en denunciar penalmente el presunto desvío de más de 21 millones de pesos para hacer supuestos servicios a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) desde el 1 de abril de 2015, pero la entonces Procuraduría General de la República (PGR) la ignoró y la nueva Fiscalía tampoco ha realizado diligencia alguna o consulta adicional desde que entró en funciones.

Esta denuncia fue hecha incluso antes de que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) interpusiera seis denuncias penales por presuntos desvíos en contra de la Sedesol y las Universidades del Estado de México y de Morelos, en octubre de 2015, aunque tampoco ha sido procesado ningún funcionario por ello.

Entérate: Función Pública presenta 17 denuncias contra funcionarios por La Estafa Maestra

Este esquema de presunto desvío fue investigado en La Estafa Maestra, el trabajo periodístico realizado por Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, en el que se reveló que 11 dependencias de gobierno hicieron convenios con ocho universidades públicas para hacer supuestos servicios que no se cumplieron pues utilizaron a 128 empresas ilegales o fantasma, y, por lo tanto, los recursos públicos desaparecieron. 

La denuncia de la Universidad Autónoma del Estado de México estuvo dirigida a la unidad de PGR en la entidad y fue presentado por los representantes legales de la institución Hiram Raúl Piña y Heriberto Mercado durante la administración del exrector Jorge Olvera el 1 de julio de 2015. 

Sin embargo, en todo este tiempo no ha habido ni una sola diligencia o citatorio, asegura el abogado general de la Universidad, Luis Raúl Ortiz Ramírez, en entrevista con Animal Político

De hecho, el pasado 20 de mayo, el actual rector de la Universidad, Alfredo Barrera Baca, envió el oficio 179/2019 al delegado de la ahora Fiscalía General de la República en el Edomex, Raciel López Salazar, para poder conocer el estatus de la denuncia de 2015, porque nunca han recibido notificación alguna; dicho documento fue entregado a este medio. 

En el oficio también preguntó “qué diligencias se han efectuado hasta la fecha y cuál es el resultado de las mismas. Si existe acto, diligencia o documento alguno que podamos efectuar para efecto de coadyuvar en la investigación de los hechos presumiblemente constitutivos de delito. Si el delito en cuestión no prescribe o qué medidas se deben implementar para interrumpir la prescripción”. 

Te puede interesar: Los operadores de Zebadúa en La Estafa Maestra, del Gobierno del Distrito Federal a Sedatu

Pero tampoco ha habido respuesta por parte de la Fiscalía en los últimos tres meses. “Estamos extrañados de que la Fiscalía no nos ha (requerido) para participar ni como testigos, mucho menos como presuntos responsables, ni como coadyuvantes o terceros interesados”, advierte el abogado general de la Universidad, Luis Raúl Ortiz Ramírez

Y asegura que no es la institución quien está bajo la lupa, sino “personas que en su momento hicieron esos acuerdos”, por eso tienen toda la disposición de entregar la información en caso de ser requerida por la Fiscalía. 

En la denuncia de 2015 se expuso que de la revisión hecha por la Auditoría Superior de la Federación a los convenios suscritos entre diferentes dependencias de gobierno y la Universidad del Estado de México para realizar diferentes servicios, hecha del 18 de febrero de 2015, se detectó que funcionarios de la Universidad contrataron en 2014 a Zulma, S. A. de C. V. que no fue localizada en su domicilio y que a su vez subcontrató a IT Guardian Auditing & Consulting Services. 

Leer más: Además de Rosario, también supieron de La Estafa Maestra el presidente Peña, diputados y Función Pública

Los supuestos servicios que la universidad debía hacer en este contrato era “monitoreo de ventanillas del programa de adultos mayores para pruebas de supervivencia”, para la Sedesol, y aunque la empresa Zulma no cumplió, cobró 21 millones 177 mil pesos por lo que se concluía que había habido “un pago injustificado” en 2013 que significaba “un probable daño al erario”. 

Dicho convenio fue firmado, durante la rectoría de Eduardo Gasca, entre el apoderado legal de la Universidad, Hugo Manuel del Pozzo Rodríguez, y Ramiro Ornelas, Director general de Atención a Grupos Prioritarios de la Sedesol en febrero de 2013, de acuerdo con el documento obtenido por Animal Político vía transparencia durante la investigación de La Estafa Maestra. 

Las observaciones de la auditoría por este convenio fueron recibidas durante la administración, de Jorge Olvera que fue electo rector en mayo de 2013.  Por ello, la nueva gestión universitaria interpuso la denuncia ante la PGR para que investigara los hechos que podían constituir “una conducta delictiva cometida en agravio del patrimonio de la Universidad, la Hacienda Pública Federal y lo que resulte en contra de quienes resulten responsables”. 

Además, los denunciantes se ofrecían para ayudar a la Procuraduría para entregarle “los datos o elementos de prueba para la debida integración de la carpeta de investigación”, pero no han sido requeridos. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

Cómo acariciar a un gato, según la ciencia (y cómo saber si de verdad lo disfruta)

Para darle cariño a un gato (y evitar ser mordido o arañado en el proceso) es importante que el animal manifieste si desea recibir cariño y que controle la zona de su cuerpo en la que está dispuesto a ser acariciado y durante cuánto tiempo.
Getty Images
8 de agosto, 2019
Comparte

No somos pocas personas las que hemos conocido a un gato de lo más cariñoso que parece estar encantado con las caricias que le propinamos y, un minuto después, nos muerde o nos da un zarpazo.

Lo más fácil cuando eso ocurre es culpar al gato, pero cabe la posibilidad de que no lo estuviéramos acariciando correctamente.

Para comprender el porqué, primero es importante conocer un poco más sobre los antepasados de estos animales.

Es probable que el gato salvaje africano, el antepasado más inmediato del gato doméstico, fuera utilizado únicamente para el control de plagas.

En la actualidad, en cambio, los felinos son considerados una valiosa compañía, hasta el punto de que para mucha gente son “bebés peludos”.

Se cree que esta metamorfosis social de la relación entre humanos y felinos tuvo lugar hace alrededor de 4,000 años, un poco después de la aparición del “mejor amigo del hombre”.

Aunque podamos considerar que 4,000 años es una cantidad de tiempo suficiente para que una especie se adapte completamente a la vida en sociedad, no parece ser el caso de nuestro bigotudo compañero.

Y es que los gatos domésticos muestran una divergencia genética relativamente reducida respecto a sus ancestros. Es decir, sus cerebros todavía están programados para pensar como un gato salvaje.

Estos llevan vidas solitarias e invierten un tiempo y un esfuerzo considerables en comunicarse de manera indirecta, mediante mensajes visuales y químicos, para evitar relacionarse demasiado. Así pues, no parece muy probable que los gatos domésticos hayan heredado las complejas habilidades sociales de sus predecesores.

gatos, animales, ciencia

Getty Images
A los gatos les encanta que les toquen alrededor de las zonas en las que se localizan las glándulas faciales, como la base de las orejas, bajo la barbilla y cerca de las mejillas.

Los humanos, por su parte, somos seres inherentemente sociales para los que el acercamiento y el contacto son muestras de afecto.

Además, nos sentimos atraídos por los rasgos estéticos infantiles (ojos y frente grandes, nariz pequeña y cara redondeada), motivo por el que a muchos nos parecen tan bonitos los gatos.

Sabiendo esto, no es ninguna sorpresa que nuestra reacción inicial al ver uno sea querer acariciarlo, hacerle carantoñas o simplemente sonreír embobados. De igual manera, tampoco debería sorprender que algunos gatos consideren este tipo de interacciones un poquito abrumadoras.

El cariño en los gatos

Aunque a muchos gatos les gustan las caricias y, en determinados contextos, nos elegirían antes que a la comida, deben aprender a disfrutar de la interacción con humanos durante su corto período de adaptación (de las dos a las siete semanas de vida).

Al hablar de la relación entre gatos y humanos, las características de las personas también son importantes. Aspectos como nuestra personalidad y género, las partes de la anatomía del gato que tocamos y cómo solemos manejarlos son muy importantes a la hora de entender cómo el animal responde a nuestras muestras de cariño.

Gatos, ciencia, animales

Getty Images
Es importante prestar atención al comportamiento y a las posturas que adquiere el felino durante las interacciones para asegurarnos de que está cómodo.

Algunos gatos reaccionan con agresividad al contacto físico no deseado, mientras que otros pueden tolerar nuestros acercamientos a cambio, simplemente, de comida y un sitio donde dormir.

A pesar de ello, un gato tolerante no es necesariamente un gato feliz. De hecho, los niveles más altos de estrés se observan en gatos cuyos dueños afirman que se muestran conformes con las caricias en lugar de demostrar que no les gustan.

Cómo acariciar a un gato

La clave para triunfar en nuestra gatuna empresa es conceder al felino la capacidad para elegir y controlar las interacciones. Por ejemplo, es importante que manifieste si desea recibir cariño y que controle la zona de su cuerpo en la que está dispuesto a ser acariciado y durante cuánto tiempo.

Debido a nuestra naturaleza táctil y a la atracción que sentimos hacia los animales bonitos, puede que nos cueste ignorar nuestros instintos y que precisemos de altas dosis de autocontrol.

Sin embargo, el esfuerzo podría ser compensado, ya que un estudio demuestra que es más probable que las interacciones duren más cuando es el gato, y no la persona, el que las empieza.

gatos, animales, ciencia

Getty Images
Entre los signos para saber si el gato está disfrutando de las caricias está el ronroneo y una expresión facial relajada, con las orejas apuntando hacia delante.

También es importante prestar atención al comportamiento y a las posturas que adquiere el felino durante las interacciones para asegurarnos de que está cómodo.

Al establecer contacto físico, menos es más, y no solo en los reconocimientos veterinarios, sino también cuando el gato se relaciona con gente en un entorno más relajado.

Como norma general, a la mayoría de los gatos les encanta que les toquen alrededor de las zonas en las que se localizan las glándulas faciales, como la base de las orejas, bajo la barbilla y cerca de las mejillas.

Por el contrario, no disfrutan tanto del contacto en la barriga, el lomo y la base de la cola.


Signos de disfrute del gato:

• Mantiene la cola erguida e inicia el contacto.

• Ronronea y hace algo parecido a amasar con las patas delanteras.

• Mueve suavemente la cola de lado a lado mientras la estira en el aire.

• Exhibe una postura y una expresión facial relajadas, con las orejas apuntando hacia delante.

• Te empuja con cariño si detienes las caricias, para indicar que continúes.

Signos de rechazo o tensión:

• Mueve o voltea la cabeza en tu dirección contraria.

• Se muestra pasivo (no ronronea ni busca el contacto físico).

• Parpadea de forma exagerada, sacude la cabeza o el cuerpo o se lame la nariz.

• Se asea repentina y apresuradamente durante poco tiempo.

• Se le eriza el pelo o contrae la espalda.

• Mueve o agita la cola o golpea con ella.

• Aplana las orejas y las orienta hacia los lados o hacia atrás.

• Gira bruscamente la cabeza para enfrentarte a ti o a tu mano.

• Te muerde, aparta o golpea tu mano con una pata.

Así las cosas, es discutible si los gatos pueden ser considerados unos “bebés peludos”.

A muchos les encanta que les toquen, mientras que otros, como mucho, lo soportan. En cualquier caso, es importante respetar los límites que establece el gato salvaje que llevan dentro, aunque eso suponga admirar su belleza desde lejos.


*Lauren Finka es investigadora postdoctoral asociada de Nottingham Trent University.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Está reproducido bajo la licencia Creative Commons.

Haz clic aquí para leer la nota original.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=1n31Ogeuvvw

https://www.youtube.com/watch?v=2UdkGCpO8eU

https://www.youtube.com/watch?v=6AMWU9EbdCU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.