Tras el #MeToo, la productora La Corriente del Golfo desarrolla protocolo contra la violencia a las mujeres
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Tras el #MeToo, la productora La Corriente del Golfo desarrolla protocolo contra la violencia a las mujeres

La casa productora La Corriente del Golfo es pionera en la industria cinematográfica en contar con un protocolo para investigar y sancionar casos de acoso y hostigamiento.
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20 de septiembre, 2019
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En marzo pasado surgió el movimiento #MeTooCineMexicano como una reacción de las mujeres de la industria para denunciar casos de acoso y hostigamiento, tanto sexual como laboral.

A través de Twitter se hicieron decenas de denuncias contra directores, actores, productores, pero ¿qué hacer ante una situación de acoso? ¿cómo debía reaccionar una compañía ante una denuncia? ¿a quién debería acudir una víctima?

Muchos en la industria incluso no conocían la diferencia entre acoso y hostigamiento. Paula Amor, directora de la productora La Corriente del Golfo, decidió comenzar a trabajar un protocolo ante estas situaciones.

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“Ese momento me hizo reflexionar en qué íbamos a hacer no solamente para prevenir, sino también para atender un caso si llegara a suceder dentro de la compañía”, cuenta Paula.

Tras tres meses de trabajo con especialistas del Centro de Políticas para el Acoso y Hostigamiento del The Boston Center for Latin America y de parte del equipo, el protocolo quedó listo en agosto pasado.

“Me di cuenta de la necesidad de crear un protocolo y que realmente tuviéramos información y herramientas oficiales desarrolladas por especialistas para acompañarnos en este proceso y para orientarnos. Ese fue un primer momento muy importante”, dice Amor.

Ahora conocerlo y firmarlo es un requisito para poder trabajar en la productora fundada en 2018 por los mexicanos Diego Luna y Gael García y que alberga los proyectos de cine, televisión y teatro que ambos realizan como actores, directores o productores en México.

Qué dice el protocolo

El Protocolo de Prevención y Atención al Acoso y Hostigamiento Sexual y Laboral surge de la necesidad de fomentar un ambiente de respeto y confianza en la productora y también de contar con herramientas para prevenir y sancionar el acoso y al hostigamiento sexual y laboral.

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El documento tiene validez legal, se apega a las leyes aplicables en México, a los convenios internacionales y al Código de Ética de la compañía.

El protocolo integra las definiciones de acoso y hostigamiento sexual y laboral, además de que es una guía paso a paso para iniciar un procedimiento formal para atender y resolver estos casos. 

Cuenta con dos vías de acción: a través de un formulario en línea se puede iniciar una consulta, en donde el interesado puede expresar sus dudas o comentar si fue testigo de alguna conducta inapropiada o no sabe cómo manejar alguna situación, pero no quiere iniciar una queja formal.

La otra opción es presentar una queja. Ésta se presenta también vía un formulario mucho más específico. En ese momento sí se inicia una investigación, misma que queda a cargo del Consejo de atención y resolución de casos, integrado por especialistas legales, miembros de la industria cinematográfica y externos.

“Este consejo evalúa, reúne todas las pruebas necesarias y toma una determinación de ese caso concreto. La respuesta tarda hasta 20 días hábiles después de que ya se tienen todos los elementos de la investigación”, explica Paula. 

Entonces se emite un dictamen a la dirección general, la cual se encarga de comunicar la resolución a los implicados. 

El protocolo busca blindar los derechos tanto del consultante, los testigos o los presuntos agresores. 

La sanción depende de la gravedad de la acción cometida, expone la directora, esta puede ir desde una amonestación verbal que se va al expediente personal; una suspensión de ocho días sin sueldo o el cese del contrato. 

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De acuerdo con el protocolo, el Consejo evaluará si hay necesidad de que la persona afectada reciba atención médica y/o psicológica y emitirá esta recomendación dentro de las primeras 24 horas.

Si alguna de las partes involucradas decide emprender una denuncia penal, la compañía “las acompañará durante el proceso y coadyuvará con las pruebas o elementos necesarios para integrar correctamente la investigación”, señala el protocolo.

“Fue muchísimo trabajo. no fue fácil, fue conjuntar opiniones, visiones, pero al final quedó un documento que tiene todo lo que necesitamos para reaccionar ante cualquier consulta o caso”, señala.

MeToo abrió la conversación

Paula Amor ha visto un antes y un después de las denuncias realizadas en redes a través del movimiento MeToo, pues éste abrió la conversación, además de que hoy hay mucha más conciencia y preocupación en la industria cinematográfica.

“La violencia hacia las mujeres está muy normalizada y de alguna manera este estallido y el MeToo es una manera de demostrar la urgencia que hay de atender estos problemas de raíz”, asegura Paula.

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Señala que antes “no se hablaba de eso y eran temas como muy secretos, en donde por el miedo que podía haber a perder el trabajo no se hablaban. Lo valioso es que se ha abierto la conversación y es importante poner un alto”.

Ya hay varios interesados en platicar con el equipo de La Corriente del Golfo para conocer cómo pueden hacer sus propios protocolos. 

Paula aconseja a las casas productoras, empresas y grupos que quieran desarrollar sus protocolos acercarse a organizaciones como The Boston Center for Latin America, Ya es hora, entre otras, para recibir orientación. 

“Espero que esto provoque que se corra el rumor y que también se replique y se empiece a contagiar esta necesidad de que cada productora cuente con su protocolo”, confía Paula.

 

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5 razones por las que las reuniones a través de Zoom son tan agotadoras

El esfuerzo emocional para parecer interesado y la concentración en las palabras de cabezas gigantes que nos miran en una pantalla durante las reuniones de video es para muchas personas un proceso bastante agotador.
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11 de mayo, 2020
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Para muchos de nosotros, trabajar desde la casa durante la crisis del coronavirus ha significado pasar mucho tiempo en aplicaciones de reuniones de video, como Zoom. Los efectos de esto nos han tomado por sorpresa.

Tener cabezas gigantes que nos miran de cerca durante largos períodos puede ser desagradable para muchos de nosotros. Además de que podemos pensar que debíamos habernos arreglado el cabello o maquillado o quitado la piyama.

Pero ¿por qué son más agotadoras las reuniones online que las que se realizan cara a cara?

La gente siente que tiene que hacer más esfuerzo emocional para parecer interesada y, en ausencia de otras claves no verbales, la intensa concentración en las palabras y contacto visual sostenido es agotador.

Reuniones cara a cara

Las reuniones en persona no solo tratan de intercambiar conocimiento, también son rituales importantes en la oficina. Los rituales reconfortan, nos tranquilizan, y son esenciales en los edificios para mantener la interacción.

Tener cabezas gigantes viéndonos de cerca durante largos períodos puede ser desagradable para muchos de nosotros

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Tener cabezas gigantes que nos miran de cerca durante largos períodos puede ser desagradable para muchos de nosotros.

5 razones por las que las reuniones a través de Zoom son tan agotadoras

Las reuniones cara a cara también son mecanismos importantes para la comunicación de actitudes y sentimientos entre socios empresariales y colegas.

Las emociones preceden y siguen todas nuestras conductas, e influyen en el manejo de la toma de decisiones.. A menudo se hacen sondeos sobre los asuntos sensibles para poder notar las sutilezas y mostrar empatía.

¿Por qué las reuniones de Zoom son diferentes?

Nuestros cerebros solo pueden hacer pocas cosas a la vez de forma consciente, porque tenemos una memoria funcional limitada.

En contraste, podemos procesar mucha más información de forma inconsciente, como lo hacemos con el lenguaje corporal.

Las reuniones online incrementan nuestra carga cognitiva debido a que varias de sus características ocupan gran parte de nuestra capacidad consciente.

1. Nos perdemos mucho de la comunicación no verbal

Nuestros sentimientos y actitudes se transmiten en gran parte con señales no verbales como expresiones faciales, el tono y registro de la voz, gestos, postura y la distancia entre los comunicadores.

Reunión en la Casa Blanca entre Ron de Santis y Donald Trump, con otros asistentes.

Reuters
En las reuniones en persona, el lenguaje no verbal nos aporta muchas pistas.

En una reunión cara a cara procesamos estas señales en gran parte de forma automática y al mismo tiempo podemos oír a la persona que habla.

Pero en una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales. Poner más atención en esto consume mucha energía. Nuestras mentes están juntas cuando nuestros cuerpos sienten que no lo están.

Esta disonancia, que hace que la gente tenga sentimientos conflictivos, es agotadora.

Asimismo, en las reuniones cara a cara dependemos mucho de las señales no verbales para hacer juicios emocionales, como analizar si una declaración es creíble.

Automáticamente recibimos información, como por ejemplo si una persona se mueve nerviosamente.

Depender predominantemente de la información verbal para inferir emociones es agotador.

2. ¿Y si los niños se meten en la reunión?

Nos sentimos ansiosos sobre nuestro espacio de trabajo remoto y controlamos eventos que podrían hacernos quedar mal ante nuestros colegas.

En una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales

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En una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales

¿Se verá mal mi trasfondo en la pantalla Zoom revelando mi tendencia de almacenar cosas?

Y ninguno de nosotros quiere parecerse a la presentadora de televisión y experta en modas Trinny Woodall que estaba haciendo una transmisión en vivo cuando su pareja entró en pantalla caminando desnudo por el cuarto.

3. No hay cómo ponerse al día con las conversaciones de pasillo

En persona, a menudo nos encontramos con gente camino a una reunión y nos ponemos al día o discutimos nuestras opiniones antes de comenzar. Vamos por café, y el simple acto de caminar hacia una sala diferente nos motiva.

Pero en la casa, quizás estamos trabajando en una tarea y después entramos a Zoom, a menudo sin tomar un descanso.

Además, se sabe que caminar mejora la creatividad, lo que subraya la importancia de las discusiones mientras caminamos hacia la reunión o cuando nos movemos durante la reunión o en las ahora populares reuniones de pie.

Pero con las llamadas de Zoom no podemos caminar. Y dónde nos reunimos también importa.

Una mujer en una gran sala con un monitor al fondo

EPA
El lugar desde el que participamos en la videoconferencia también es importante.

El ambiente físico actúa como un andamio cognitivo. Atribuimos ciertos significados a las salas de reunión y estas sutilezas cambian nuestra conducta.

4. Mirar nuestra propia cara es estresante

El énfasis que se pone en las señales faciales y la capacidad de verse a uno mismo pueden actuar como factores estresantes. Ver nuestras expresiones faciales negativas (como enojo y disgusto) puede llevar a emociones más intensas que cuando vemos expresiones faciales similares en los demás.

5. ¿Me escuchas o estás congelado?

El silencio en las conversaciones de la vida real es importante y crea un ritmo natural.

Pero en una llamada de video, el silencio te provoca ansia por la tecnología. Incluso un retraso de 1,2 segundos en la respuesta online puede hacer que la gente perciba a la persona que habla como menos amistosa o enfocada.

Videoconferencia de Zoom

Reuters
Ver nuestros propios gestos puede distraernos del tema central de la reunión.

Además, la frustración con las personas que abren y cierran su micrófono, el retraso de las conexiones y el ruido de fondo significan que la reunión rara vez fluye sin contratiempos.

No todo está perdido con Zoom

En el lado positivo, la ansiedad social se correlaciona positivamente con los sentimientos de bienestar que provoca estar online. Así que para la gente que aborrece las reuniones físicas, las reuniones en internet podrían ser un respiro bien recibido.

Y a pesar de que el creciente enfoque en la información verbal de las reuniones de video puede ser mentalmente más agotador, esto también podría tener ciertos efectos secundarios potencialmente positivos al reducir los prejuicios de las señales sociales y emocionales.

Por ejemplo, ciertos factores físicos están vinculados al dominio social, como la altura. Pero estos factores son menos aparentes en las reuniones de video, lo cual puede llevar a un creciente énfasis en los méritos de los argumentos.

Videoconferencia de Zoom

Getty Images
No todas las videollamadas tienen por qué ser estresantes.

¿Cómo podemos reducir la fatiga?

Con las predicciones de que la “nueva forma normal” de trabajar será muy diferente de la antigua, al parecer Zoom llegó para quedarse.

Hay varios pasos que podemos dar para reducir los efectos negativos de las reuniones a través de video.

Primero, hay que considerar si la reunión necesita llevarse a cabo. En algunos casos, las plataformas para compartir documentos con comentarios detallados pueden reducir la necesidad de reunirse.

Limitar el número de reuniones de Zoom en un día puede ayudar, así como usar el correo y los mensajes.

A veces, el teléfono es mejor. En el teléfono solo tenemos que concentrarnos en una voz y podemos caminar, lo cual puede ayudar a pensar.

* Libby Sander es profesora auxiliar de conducta organizativa de la Escuela de Negocios Bond de la Universidad de Bond, y Oliver Bauman es profesor auxiliar de la Escuela de Psicología de la Universidad de Bond, Australia.Su artículo fue publicado originalmente en The Conversation cuya versión en inglés se puede leer aquí.

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