A un mes de iniciar clases, Universidad Benito Juárez en Zacapu, Michoacán, se queda sin plantel
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A un mes de iniciar clases, Universidad Benito Juárez en Zacapu, Michoacán, se queda sin plantel

El patronato del Centro Universitario del Valle de Zacapu había donado el lugar, pero como el gobierno no se hizo cargo ni está pagando a maestros, reclama que lo regrese y se vayan los 350 estudiantes nuevos del programa.
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30 de septiembre, 2019
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Los alumnos de la universidad creada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en Zacapu, Michoacán, están a punto de quedarse sin escuela por un conflicto con las instalaciones donde apenas hace un mes habían empezado a tomar clases.

Laura Zamora Yáñez, de 25 años, cuenta a Animal Político que no sabe qué va a pasar. Esta semana vio cómo ya no llegó una maestra que le daba dos de sus seis materias, pues al menos desde que empezaron las clases, el 26 de agosto, no le habían pagado. Jefa de grupo de su carrera, Ingeniería en Desarrollo Regional Sustentable, también está preocupada porque de 37 estudiantes que eran en su salón, unos 10 dejaron de asistir en los últimos días.

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Hace apenas cinco meses, todo era ilusión en Zacapu. El 5 de abril pasado, el propio López Obrador fue a dar el banderazo al programa de las 100 Universidades para el Bienestar Benito Juárez en Michoacán. Lo acompañó el gobernador del estado, Silvano Aureoles, y la coordinadora de las escuelas, Raquel Sosa Elizaga. Ahora ninguno de ellos da la cara ante los alumnos.

Este plantel sería el único del país con cuatro carreras ofertadas —Ingeniería en Desarrollo Regional Sustentable, Ingeniería Industrial, Derecho, y Contabilidad y Administración Pública—, debido a que eran las que se impartían en el ya existente Centro Universitario del Valle de Zacapu (CUVZ), que se transformaría en Universidad para el Bienestar Benito Juárez.

El cambio incluiría que en lugar de pagar 900 pesos mensuales por estudiar, que era como funcionaba, ahora todos los inscritos recibirían la beca de 2 mil 400 pesos que prometió el programa federal, que absorbería el control de la universidad.

Ante el anuncio, se inscribieron el doble de estudiantes de los que ya atendía: la matrícula actual es de 718, de los que alrededor de 350 son de nuevo ingreso.

El alcalde, Luis Felipe León Balbanera, explica que el Patronato del CUVZ donó el lugar al gobierno federal para la nueva universidad, pero todo fue de palabra, de buena fe y sin firmar documentos.

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Laura recuerda que la directora se fue a trabajar con Sosa y llegó un nuevo director, pero solo estuvo unos días, y ahora ni siqueira saben quién es la autoridad de la escuela.

“Lo que dicen los directivos de la Universidad del Valle de Zacapu es que nunca se hizo un contrato, nunca se estableció por escrito las condiciones de cómo iba a ser; los maestros únicamente se registraron pero tampoco tienen contrato, así que el problema es que no están recibiendo ningún pago. Los directivos literalmente dejaron la escuela, se iba a hacer cargo el programa Benito Juárez, pero ya jamás se siguió el orden por escrito, todo quedó en el aire, en una plática y ya”, señala la estudiante.

“Las maestras, el patronato que estaba de la universidad, llega el momento en que dice: oye, ¿qué va a pasar con los jóvenes que ya van en séptimo, en los otros semestres? Y al no haber una respuesta, dicen ellas: pues no, que se vayan los de la Benito”, detalla el alcalde.

Hace como dos semanas, recuerda Zamora, los maestros hablaron con los estudiantes y les dijeron que tenían que decidir en cuestión de unos días si querían quedarse estudiando pero con el pago de cuotas que tenía la universidad, o si querían seguir en el programa Benito Juárez, tendrían que abandonar el plantel y no sabían a dónde o en qué condiciones.

El pasado 20 de septiembre, el patronato del CUVZ publicó un boletin informando a la comunidad universitaria que solo se haría cargo de los alumnos con documentación previa de su escuela, con 35 años de historia, pero no de los adheridos al programa Benito Juárez —que igual que en otras partes del país, no tienen ni credencial de estudiante u otro documento oficial, más que un número de folio de inscripción—.

“Al resultar estas instalaciones insuficientes dada la alta demanda en la inscripción de estudiantes, se está solicitando a la Dra. Raquel de la Luz Sosa Elizaga, la reubicación tanto del personal docente, adinistrativo, así como de todos sus estudiantes a más tardar el día viernes 11 de octubre del año 2019”, dice el comunicado.

Ese mismo día respondió el Organismo Coordinador de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García (antes Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe, CREFAL), señalando que desde diciembre las directoras del CUVZ entregaron las escrituras del inmueble y se incorporaron al nuevo organismo, hasta que el pasado 10 de septiembre abandonaron sus puestos sin enviar su renuncia o justificación.

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También aseguró que se habían pagado 509 mil 558 pesos en sueldos a los maestros en los meses de abril, mayo, junio y julio; y que a los estudiantes les ofrecen ser reubicados en otras sedes del Programa con las mismas carreras, reconocimiento de estudios por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP), gratuidad y becas.

“La única limitación que tenemos es de carácter ético y de lo que señalan con claridad los principios y objetivos de nuestro Programa. NO deseamos ninguna confrontación con las que han sido autoridades muy queridas y respetadas por nosotros a lo largo de muchos años, y no abriremos otra sede en Zacapu con carreras que compitan con las del CUVZ, al que respetamos su derecho de tomar decisiones para recuperar su institución en los términos que convengann a sus intereses”, expuso.

El alcalde León Balvanera asegura que ofreció a la Coordinación de Universidades BJ unas instalaciones alternativas pero Sosa las rechazó por ese punto de no ofertar las mismas carreras y dijo que ya no habrá universidad en Zacapu.

“Hubieran visto aquí cómo los chavos estaban llorando, porque para ellos es su ilusión. La gran mayoría de los chavos no tiene para pagar una universidad, no tienen ni para esta que es de 900 pesos al mes, menos para pagar otra. Y si ella se la lleva, hay un municipio cercano que se llama Panindícuaro, a 30 kilómetros, si (Sosa) dice ‘me la llevo a Panindícuaro y que se vayan para allá’, no va a salir, el pasaje para ellos cuesta 30 pesos ida, y 30 vuelta, 60 diarios por un mes… pues no la hacen”, lamenta.

Zamora Yáñez tampoco puede creer que les digan que no va a haber las mismas carreras, porque ni modo que cambien sus estudios, y que los alumnos de otros semestres que habían hecho su cambio al sistema Benito Juárez tampoco saben si podrán regresar y que les hagan válidos estos meses de estudios o tendrán que repetirlos.

“No sabemos qué hacer, es una confusión muy grande, nos dicen una cosa y al día siguiente otra, y en 20 minutos cambian de opinión… Entonces no sabemos qué vaya a pasar o qué debemos hacer”, dice desesperada.

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Las oficinas centrales de lo que era Crefal están en Pátzcuaro, a tan solo una hora de Zacapu. Ya fueron grupos de estudiantes y el alcalde a buscar arreglar la situación, pero no hay una respuesta concreta.

“Lo que la gente pide ya es que ella (Raquel Sosa) venga con nosotros y nos aclare las dudas, pero no se ha prestado a eso”, denuncia la estudiante.

“La mayoría de  mis compañeros iban terminando la prepa y fue mucho realmente por la facilidad económica, sí fue una oportunidad muy grande porque ellos, si no, ya iban a entrar a trabajar, y cuando se presentó esto se inscribieron”.

“Queremos es que si se dio esta oportunidad de estudiar, pues que se respete. Creo que no estamos como para que jueguen con nuestro tiempo o con nuestras actividades. Porque ponemos mucho de nuestra parte para estudiar, alumnos de escasos recursos, gente que trabaja, padres de familia; hay gente que viene de otros estados y hace una inversión en renta, transporte, comida, para que de repente sea como que ya no”.

El viernes pasado, el alcalde acudió directamente a la SEP a entregar un oficio respaldado por autoridades del Centro Universitario, estudiantes y padres de familia, para solicitar una audiencia con el secretario Esteban Moctezuma que permita buscar una solución, en espera de que no haya más deserciones y no se cierre una de las 100 universidades prometidas en Zacapu.

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Cuál es el sistema económico ruso y por qué se le acusa de ser un "capitalismo de compinches"

Con el fin de la Unión Soviética, Rusia abandonó el comunismo y sus líderes la embarcaron en un sistema que ha dado origen a una élite de milmillonarios.
17 de marzo, 2022
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El colapso de la poderosa Unión de la Unión Soviética en 1991 marcó el fin de una era comunista. Y fue también la entrada de Rusia, el principal estado de la unión, al que fuera su mayor enemigo: el sistema capitalista.

Rusia tiene un sistema bancario, reconoce la propiedad privada, hay acceso al mercado de capitales… “todo lo que normalmente atribuiríamos a un país capitalista”, le dice a BBC Mundo Carlos Sieglel, profesor en la División de Economía y Asuntos Globales en la Universidad Rutgers.

Es el país más grande del mundo, y obtiene grandes ingresos por la exportación de gas y petróleo.

La Agencia Internacional de Energía (IEA, por su siglas en inglés) sostiene que Rusia “juega papel descomunal en los mercados petroleros mundiales”.

Y en 2021, la revista Forbes lo ubicó en el quinto puesto de países con más milmillonarios.

Gazprom

Getty
Rusia tiene una potente industria gasífera.

Rusia es un país capitalista,pero varios expertos coinciden que tras la caida de la URSS, los líderes de Rusia, primero Boris Yeltsin y luego Vladimir Putin, alimentaron un modelo económico que favorecía a unos pocos cercanos al gobierno.

“Capitalismo de compinches”, lo llaman algunos analistas como Anders Åslund, autor del libro “El capitalismo de compinches de Rusia: el camino de la economía de mercado a la cleptocracia” (por su traducción literal al español).

¿Cómo funciona la economía de Rusia y por que sus críticos la asocian con la creación de oligarcas y corrupción?

Cambio de sistema

Según Sieglel, para entender la economía rusa de hoy hay que remontarse al derrumbe de la Unión Soviética.

Yate de Alexei Mordashov

Getty
El yate confiscado a Alexei Mordashov, acusado de ser un oligarca cercano a Putin.

Las empresas que antes pertenecían al Estado iban a ser privatizadas.

“La cuestión era cómo privatizarlas”, dice el experto.

Lo que ocurrió, dice el analista, fue que muchas de las compañías más grandes que fueron privatizadas quedaron en manos de antiguos funcionarios del gobierno o de personas que estaban bien conectadas.

A este grupo de personas, que por ser cercanas al gobierno lograron privilegios para hacerse con las empresas, hoy se les conoce como los oligarcas.

“Son élites empresariales ultrarricas con un desproporcionado poder político“, según los describe Stanislav Markus, profesor de Negocios Internacionales en la Universidad de Carolina del Sur, en un artículo de The Conversation.

Oleg Deripaska junto a Vladimir Putin en 2017

Kremlin/EPA
Vladimir Putin junto a Oleg Deripaska, uno de los llamados “oligarcas” que le son cercanos (2017).

Según Markus, los oligarcas emergieron en dos oleadas.

La primera fue a partir de 1990, cuando durante el gobierno de Boris Yeltsin se vendieron grandes compañías estatales a un bajo precio a un selecto grupo de magnates a cambio de beneficios.

La segunda oleada fue impulsada por Putin a través de contratos con el Estado, explica Markus.

El modelo era que empresas privadas de infraestructura, defensa y atención de la salud vendían sus servicios al gobierno a un precio mucho mayor que el del mercado, a cambio de sobornos a los funcionarios que hacían posible la transacción.

“Así, Putin enriqueció a una nueva legión de oligarcas que le debían sus enormes fortunas”, dice Markus.

Putin y Yeltsin.

Getty
Putin y Yeltsin.

Esa confabulación es lo que algunos califican de “capitalismo de compinches”.

“Rusia es un país con capitalismo de compinches, es muy similar a lo que tendrías en economías fascistas, donde el Estado y algunas industrias colaboraban entre sí”, dice Siegliel.

“En este caso colaboran mediante mecanismos de corrupción”.

Eszter Wirth, profesora de Economía Internacional de la Universidad Pontificia Comillas, describe a Rusia como “sistema aparentemente capitalista”.

“Donde la mayor parte de la riqueza se genera en sectores caracterizados por el rentismo, nepotismo y la compra de favores”, según le dice Wirth a BBC Mundo.

Wirth explica que Putin implementó un modelo basado en el modelo soviético caracterizado por grandes empresas estatales y lo combinó con el sistema oligarquista de Yeltsin, renacionalizando algunas entidades que habían sido privatizadas en la era Yeltsin.

“Dichas corporaciones estatales controlan un 55% de la economía rusa (las PYMES un 20,6%), que recuerdan a la época socialista”, dice la experta.

“Sistema cleptocrático”

Ese mecanismo, dicen los expertos, está basado en que los oligarcas no se meten en asuntos políticos, y el Kremlin no se mete en los negocios de estos magnates.

“Los oligarcas han ayudado a Putin a mantenerse en el poder a través de su inmovilidad política y su apoyo económico a las iniciativas internas del Kremlin”, dice Markus.

La ONG Transparencia Internacional califica a Rusia de tener un “sistema cleptocrático”.

“La gran riqueza que los cleptócratas rusos han acumulado, y siguen disfrutando, ha ayudado al presidente Putin a reforzar su control sobre el poder…” sostiene la organización en un artículo del 4 de marzo.

El semanario The Economist ubica a Rusia en el primer lugar de su Índice de Capitalismo de Compinches.

Roman Abramovich

Getty
Roman Abramovich es uno de los magnates rusos señalado de ser un oligarca.

El índice mide la cantidad de multimillonarios cuyas fortunas pueden estar asociadas a su cercanía con el gobierno, especialmente a través de negocios como bancos, casinos, defensa, industrias extractivas y construcción.

La publicación sostiene que en Rusia hay 120 milmillonarios, de los cuales el 70% cumple las características de un “capitalista compinche”.

“El 28% del PIB ruso corresponde a la riqueza de multimillonarios (oligarcas) rusos que operan en sectores rentistas (del Estado)”, indica Wirth.

Sin competencia

Sieglel sostiene que ese mecanismo corrupto también afecta el avance de la industria rusa.

“Normalmente estas compañías tendrían que competir entre ellas, esa competencias las llevaría a ser más eficientes, a contratar al personal idóneo”, dice el profesor.

“Pero lo que ocurrió fue que el gobierno, y esto también ocurre en otros países, protegió a muchos de estos individuos de la competencia directa”.

“Como resultado, lo que tienes en Rusia son una serie de compañías que no son tan eficientes en términos de producción, porque han sido aisladas de la competencia”.

El Kremlin.

Getty
El Kremlin.

Montaña rusa

A nivel global, Rusia es el segundo mayor exportador de petróleo, después de Arabia Saudita; y el tercer productor de petróleo, detrás de Estados Unidos y Arabia Saudita, según la IEA.

Tiene la segunda mayor reserva de carbón, después de EE.UU.

El 40% del gas natural que consume Europa proviene de Rusia, producido por el monopolio estatal Gazprom.

Además, el país es rico en tierras raras y productos agrícolas como trigo, maíz y aceite de girasol.

Esa riqueza natural, especialmente el gas y el petróleo, le han ayudado a superar varias crisis y vaivenes económicos en las últimas décadas.

Cuando Putin subió al poder, el país venía cerrando una década de hiperinflación, en la que había caído el PIB y había aumentado la desigualdad.

A nivel económico, los 90 en Rusia fueron “una década perdida”, según la describe Wirth en un artículo de The Conversation.

Pero la llegada de Putin al poder le dio un nuevo rumbo al país.

Rusia.

Getty
Rusia se enfrentó a una crisis económica en la década de los 90.

Durante los primeros 8 años de gobierno de Putin, Rusia tuvo un repunte que según Wirth se atribuye al alza mundial de los precios de los hidrocarburos, el principal producto de exportación ruso.

La crisis de 2008 y 2009 frenó ese crecimiento, pero en 2013 un nuevo alza en los precios del crudo los ayudó a recuperarse.

Luego, en 2014 y 2015, los precios volvieron a caer, el rublo perdió valor y aumentó la inflación.

“La dependencia excesiva de la exportación de petróleo y gas natural durante la era Putin pasó factura a la economía rusa”, escribe Wirth.

“Rusia sigue siendo un país con grandes superávits comerciales cuando los precios de las materias primas son altos, y podría invertirlos en la modernización de la maquinaria e infraestructuras obsoletas”, dice Wirth.

“Pero, al concentrarse las exportaciones en manos de pocos oligarcas, estos prefieren invertir los fondos en el extranjero, por lo que Rusia pasa desde años por un proceso de fuga de capitales hacia paraísos fiscales, Suiza o Londres”.

Sieglel concuerda en que la economía rusa no es muy diversificada, y añade que “no tienen un incentivo para innovar”.

“A pesar de los recursos, no tienen la instituciones adecuadas para innovar en términos de nuevos productos o tecnología”, dice.

El profesor también indica que, a diferencia de otros países capitalistas, en Rusia no hayleyes antimonopolio y no existe un ambiente legal que enfatice la competencia.

Planta de gas ruso

Getty
Rusia depende en gran parte de la industria de gas y petróleo.

Sanciones

Durante los últimos tres años Rusia ha tenido un crecimiento económico moderado.

En Rusia el impacto de la pandemia fue menor que en otros países, según indica el Banco Mundial.

Según el banco, esto pudo deberse a su política de ayudas fiscales por parte del Estado, así como a que tiene un sector de servicios relativamente pequeño y un sector público grande que amortiguó el desempleo.

Aún así, la profesora Wirth califica de “decepcionante” las tasas de crecimiento económico de Rusia para ser uno de los países BRIC (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).

Además, desde que Putin invadió Crimea en 2014, Rusia enfrentó sanciones que lo tienen cada vez más aislada de los mercados occidentales.

Y el país se enfrenta ahora a un másduro paquete de sanciones internacionales como respuesta a su invasión a Ucrania.

Estas medidas incluyen que los mayores bancos rusos hayan sido expulsados del SWIFT, la red de pagos internacionales, con lo cual se les dificulta procesar transacciones que vengan del extranjero.

Putin ya ofreció ayuda estatal a los bancos sancionados.

También se han congelado cientos de miles de millones de euros de la reserva del banco central de Rusia.

Mc Donalds en Rusia

Getty
Varias marcas anunciaron que dejarán de operar en Rusia.

Cerca de 300 marcas han suspendido sus operaciones en Rusia.

Y también se han aplicado sanciones individuales a decenas de multimillonarios que EE.UU., Reino Unido y Europa considera oligarcas cercanos a Putin.

En el último mes, el rublo ha perdido más del 40% de su valor frente al dólar.

Con base en estas sanciones, el banco de inversiones Goldman Sacks calcula que este año el PIB de Rusia podría caer 7%.

La firma de análisis de mercado Oxford Economics calcula que la presión sobre los mercados financieros rusos podría tener un impacto de 6% en el PIB, respecto a los pronósticos que habían hecho antes de la crisis.

La apuesta de Occidente es que esas sanciones aíslen y ahoguen la economía rusa, como medida de presión para que Putin suspenda los ataques.

Wirth, sin embargo, se muestra escéptica frente a la efectividad de estas sanciones.

“En regímenes autoritarios las sanciones económicas han sido poco efectivas, ni en Irán, ni en Corea del Norte han generado cambios políticos”, dice. “Putin tampoco parece querer escuchar a nadie que no fuese él mismo”.

Mientras tanto, Ucrania sigue bajo el implacable fuego ruso.


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