42 años después de torturarla, el Estado mexicano se disculpará con víctima de la Guerra Sucia
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42 años después de torturarla, el Estado mexicano se disculpará con víctima de la Guerra Sucia

Martha Camacho Loaiza fue arrestada en 1977 en Culiacán por integrantes de la extinta Dirección Federal de Seguridad. Estaba embarazada y era militante de la Liga Comunista 23 de septiembre.
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23 de septiembre, 2019
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El 19 de agosto de 1977 comenzó el infierno para Martha Camacho Loaiza. Fue arrestada en Culiacán, Sinaloa, por militares de la Secretaría de la Defensa e integrantes de la extinta Dirección Federal de Seguridad. Estaba embarazada y era militante de la Liga Comunista 23 de septiembre, un grupo político militar que operó en México en los años 70 y principios de los 80 del siglo pasado. La mujer fue torturada durante 49 días. Junto a ella, en las instalaciones de la 9ª zona militar, se encontraba su esposo, José Manuel Alapizco. Fue ejecutado. A ella le obligaron a presenciarlo. El cuerpo nunca apareció.

Martha Camacho es la presidente de la Unión de Madres con Hijos Desaparecidos de Sinaloa. Hoy el Estado le pedirá perdón en una ceremonia que se oficiará en el Centro Cultural Tlatelolco, el mismo lugar en el que cientos de estudiantes fueron reprimidos en 1968.

Martha Camacho en 1972.

Martha Camacho en 1972.

La disculpa la pronunciará la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Está previsto que al acto acuda también el subsecretario de Derechos Humanos, Migración y Población, Alejandro Encinas.

Se trata de la primera ocasión en la que una víctima de la época conocida como la “guerra sucia”, que se alargó entre los años 60 y 70, recibirá una petición de perdón oficial del Estado.

Martha cree que es un paso, aunque considera que hay mucho por hacer.

“Hay que hacer extensiva la disculpa a todos los familiares que andamos en esta lucha. Que sientan que no es la justicia para Martha, sino para un periodo mal llamado guerra sucia”, afirma, en entrevista con Animal Político. En su opinión, “guerra sucia” no sirve para dimensionar todo lo que el Estado hizo con movimientos como la Liga Comunista 23 de septiembre. “Es una etapa de crímenes de Estado contra jóvenes que querían cambiar las cosas”, afirma.

“Es una herida abierta pero que aprendes a vivir con ella”, dice la sobreviviente. Vivir con las secuelas de la tortura. Seguir adelante sabiendo que los perpetradores siguen impunes, tranquilos, sin que nadie les señale.

Hoy, cuando el Gobierno le pida disculpas, Martha dice que quiere dar la palabra a los militares. “No únicamente en el pasado lejano, sino en el inmediato, son quienes más denuncias tienen por violaciones a los derechos humanos. No puedo olvidar que las peores torturas y el sufrimiento sucedió dentro de la 9 zona militar en Sinaloa”, dice.

También recuerda a las madres que no podrán estar en Ciudad de México. Cree que el gobierno debería llevar estas iniciativas a los estados. “Hay gente con más de 90 años que lleva más de 40 en la lucha y que no puede venir por su edad”.

Para ella, el acto de hoy es un punto y seguido. “Lejos de dar por terminada la lucha, empieza otra más fuerte. Es un pequeño claro que se abre y que se tiene que hacer más grande porque casos como el mío hay muchos. Echemos un vistazo al archivo general de la nación. No soy la única víctima. Somos miles. Esperamos que los procesos lleguen a buen término, que veamos que haya gente consignada”, asegura.

Animal Político quiso conocer la opinión de la secretaría de Gobernación pero al cierre de la nota no había recibido respuesta.

Martha a los 3 meses de embarazo.

Martha a los 3 meses de embarazo.

Larga búsqueda y olvido de las instituciones

Martha Camacho Loaiza lleva toda una vida buscando justicia. Fue arrestada y torturada cuando estaba embarazada. Su hijo nació en cautiverio y le amenazaron con ejecutarlo. Su marido, José Manuel Alapizco, fue asesinado. No fue el único. Hay cientos, miles de víctimas de una época oscura que los sucesivos gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) condenaron al olvido.

“Fue liberada en octubre de 1977. Desde entonces comenzó una lucha que, entre otros objetivos, tenía señalar la responsabilidad del estado”, dice Leopoldo Martínez, abogado del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez. La organización acompañó a la víctima durante las últimas dos décadas. Un largo período en el que los intentos por lograr verdad, justicia y reparación se encontraron con los portazos de las instituciones.

Martha recuerda la frustración que le generó los obstáculos impuestos por las diferentes administraciones.

Por ejemplo, cuando llegó al poder Vicente Fox y creó la Fiscalía Especializada en Movimientos Sociales y Políticos del Pasado. “Un nombre muy largo, pero de nulo alcance”, se queja. “No hubo sentenciados, no nos cumplieron los objetivos que pensábamos que podían cumplir, expectativas se vinieron abajo”, afirma. En principio, el objetivo era esclarecer la represión sistemática durante los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo. Pero, según denuncia la sobreviviente, no se logró nada.

Quizás uno de los jarros de agua fría más dolorosos fue cuando la Procuraduría General de la República le dijo que no podría haber acción penal por el caso de su esposo asesinado. Argumentaba, en 2013, que el caso había prescrito. “El Centro Pro y yo no aceptamos. Logramos que una juez dijese que estos actos, estas graves violaciones, fuesen tipificadas como crímenes de lesa humanidad”.

Víctima de Guerra Sucia, Martha Camacho

Víctima de Guerra Sucia, Martha Camacho

En 2015, otro juez determinó que debían investigarse tanto la ejecución como las torturas. El caso sigue abierto.

En paralelo, la mujer tuvo acceso al Archivo General de la Nación. Buceó entre los documentos y halló su ficha policial. Y la de su esposo. Y la de muchos compañeros que fueron ejecutados. Todavía espera ver la documentación que guardan los secretos de la Cisen y de la Sedena. “Cajas y más cajas” que todavía no han sido clasificadas.

“El reconocimiento es una partecita de la verdad, pero no es toda. Se tiene que saber quiénes fueron los perpetradores”, dice Leopoldo Martínez.

El perdón a la antigua militante de la Liga Comunista 23 de septiembre viene en un contexto de polémica vinculada a las siglas del exguerrilla. El historiador Pedro Salmerón presentó su renuncia el sábado como director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. Se cumplían 49 años de la muerte del empresario Eugenio Garza Sada, que perdió la vida cuando miembros del grupo armado trataban de secuestrarlo. Salmerón habló de “valientes” en referencia a los militantes comunistas. La institución emitió un comunicado asegurando que no había querido hacer “apología de la violencia”.
Camacho Loaiza, sin embargo, reivindica el papel de aquellos jóvenes. “Se quedo corto. No solo eran valientes. También eran inteligentes, humanos, estudiosos. Y, principalmente, lo que se buscaba era un México mejor, donde no hubiera desigualdad, corrupción, violaciones a los derechos humanos”, dice.

Ella, no obstante, cambió el activismo de las calles por los libros. “Seguimos en la lucha. Le apostamos a que la concientización de los jóvenes tiene que ser a través del estudio”, afirma.

Recuerda cómo sus compañeros fueron calificados de “inadaptados”, de “enfermos”, de “delincuentes”. Y muestra su enfado al ver cómo se mantienen calles con el nombre de mandatarios como Echeverría Álvarez. “Si siguen, deberían añadir la palabra genocida antes del nombre”, dice.

Martha Camacho Loaiza recibirá hoy el perdón del Estado pero quienes le torturaron y quienes mataron a su esposo ante sus ojos siguen impunes. Ese es un reto para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La sobreviviente cree que el nuevo ejecutivo es una esperanza. “El gobierno de Amlo tiene alguna gente que son personas que vienen de una trayectoria de lucha. Le vamos a apostar a que esto tiene que continuar. Es el inicio del camino hacia la verdad. Si no, fácilmente se olvida. Obviamente, estamos esperando el castigo a los culpables, porque esto va a sentar las medidas de no repetición”, afirma.

El camino de la justicia todavía es largo.

“Una cosa es que me pidan una disculpa y otra que conceda el perdón. No voy a olvidar”, afirma.

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Por qué una vacuna que no evita la infección de COVID-19 sigue siendo útil para frenar la pandemia

No se sabe aún si las vacunas contra la COVID solo previenen la enfermedad o también evitan la infección. Pero aún así, son vitales para limitar el alcance de la pandemia.
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25 de enero, 2021
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Las vacunas son una maravilla de la medicina. Pocas intervenciones pueden atribuirse el haber salvado tantas vidas.

Pero quizás te sorprenda saber que no todas las vacunas brindan el mismo nivel de protección. Algunas evitan que contraigas los síntomas de la enfermedad, mientras que otras también evitan que te infectes. Estas últimas inducen lo que se conoce como “inmunidad esterilizante”.

Con la inmunidad esterilizante, el virus ni siquiera puede entrar en el cuerpo porque el sistema inmunológico impide que este penetre en las células y se replique.

Existe una diferencia sutil pero importante entre prevenir la enfermedad y prevenir la infección.

Es posible que una vacuna que “solo” prevenga la enfermedad no te impida transmitirla a otros, incluso si te sientes bien. Pero una vacuna que proporciona inmunidad esterilizante detiene el virus en seco.

En un mundo ideal, todas las vacunas inducirían inmunidad esterilzante. Pero en la realidad, es extremadamente difícil producir vacunas que detengan por completo la infección por un virus.

La mayoría de las vacunas que se utilizan de forma rutinaria en la actualidad no logran esto.

Por ejemplo, las vacunas contra el rotavirus, una causa común de diarrea en los bebés, solo pueden prevenir que la enfermedad se desarrolle de forma grave. Pero aún así, esto ha demostrado ser invaluable para controlar el virus.

Vacuna contra la covid-19

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Aún no se sabe si las nuevas vacunas contra la covid-19 inducen en el cuerpo el tipo de inmunidad que evita que el virus penetre en las células y se replique.

En Estados Unidos, ha habido casi un 90% menos de casos de visitas hospitalarias asociadas al rotavirus desde que se introdujo la vacuna en 2006.

Una situación similar ocurre con las actuales vacunas contra el poliovirus, pero hay esperanzas de que este virus se pueda erradicar a nivel mundial.

Incógnita

Se ha demostrado que las primeras vacunas autorizadas contra el SARS-CoV-2 son muy eficaces para reducir la enfermedad.

A pesar de ello, todavía no sabemos si estas vacunas pueden inducir inmunidad esterilizante.

Se espera que los datos sobre esta incógnita (que provendrán de los ensayos clínicos de vacunas en curso) estén disponibles pronto.

Aunque incluso si se induce inicialmente inmunidad esterilizante, esto puede cambiar con el tiempo a medida que disminuye la respuesta inmunitaria y se produce la evolución viral.

Inmunidad a nivel individual

¿Qué significaría la falta de inmunidad esterilizante para aquellos vacunados con las nuevas vacunas contra la covid?

Gente contectada

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Las vacunas son fundamentales para evitar la propagación del SARS-CoV-2.

En pocas palabras, significa que si te encuentras con el virus después de haber sido vacunado este puede infectarte, pero tú puedes no tener síntomas.

Esto se debe a que la respuesta inmune inducida por la vacuna no puede detener la replicación de cada una de las partículas virales.

Se necesita un tipo particular de anticuerpo conocido como “anticuerpo neutralizante” para generar inmunidad esterilizante.

Estos anticuerpos bloquean la entrada del virus en las células y evitan toda replicación. Sin embargo, el virus infectante podría tener que ser idéntico al virus de la vacuna para inducir el anticuerpo perfecto.

Afortunadamente, nuestra respuesta inmune a las vacunas involucra muchas células y componentes diferentes del sistema inmunológico.

Incluso si la respuesta de los anticuerpos no es óptima, otros aspectos de la memoria inmunológica pueden activarse cuando el virus invade el cuerpo.

Estos incluyen células T citotóxicas y anticuerpos no neutralizantes. La replicación viral se ralentizará y, en consecuencia, se reducirá la enfermedad.

Esto lo sabemos gracias a años de estudio sobre vacunas contra la influenza. Estas vacunas inducen típicamente protección contra la enfermedad, pero no necesariamente protección contra la infección.

Dibujo en 3D de un coronavirus

Getty Images
El sistema inmunitario tiene muchas otras herramientas además de los anticuerpos neutralizantes para combatir al virus que causa la covid-19.

Esto se debe en gran parte a las diferentes cepas de influenza que circulan, una situación que también puede darse con el SARS-CoV-2.

Es reconfortante observar que las vacunas contra la influenza, a pesar de no poder inducir inmunidad esterilizante, siguen siendo extremadamente valiosas para controlar el virus.

Inmunidad en la población

En ausencia de inmunidad esterilizante, ¿qué efecto podrían tener las vacunas contra el SARS-CoV-2 en la propagación de un virus a través de una población?

Si las infecciones asintomáticas son posibles después de la vacunación, existe la preocupación de que el SARS-CoV-2 simplemente continúe infectando a tantas personas como antes. ¿Es esto posible?

Las personas infectadas asintomáticas suelen producir virus en niveles más bajos.

Aunque no existe una relación perfecta, más virus equivale generalmente a más enfermedad.

Por lo tanto, las personas vacunadas tienen menos probabilidades de transmitir suficiente cantidad de virus como para causar una enfermedad grave.

Esto a su vez significa que las personas infectadas en esta situación transmitirán menos virus a la siguiente persona.

Esto se ha demostrado claramente de forma experimental utilizando una vacuna contra un virus diferente en pollos; cuando solo se vacunó una parte de una parvada, las aves no vacunadas sufrieron una enfermedad más leve y produjeron menos virus.

Por lo tanto, aunque la inmunidad esterilizante sea a menudo el objetivo final del diseño de una vacuna, rara vez se logra.

Afortunadamente, esto no ha impedido que muchas vacunas diferentes reduzcan sustancialmente el número de casos de infecciones por virus en el pasado.

Al reducir los niveles de enfermedad en las personas, también se reduce la propagación del virus a través de las poblaciones, y esto, con suerte, permitirá controlar la pandemia actual.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.

Sarah L Caddy is investigadora clínica en inmunología viral y cirujana veterinaria de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.


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