Mentiroso, parcial, venganza política: los argumentos en la audiencia de Rosario Robles
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Mentiroso, parcial, venganza política: los argumentos en la audiencia de Rosario Robles

La defensa de Robles insiste en que el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, sobrino de Dolores Padierna, no debería llevar el caso por el posible conflicto de interés que su parentesco representa.
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23 de octubre, 2019
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Rosario Robles entró a la sala vestida con un suéter de cuello alto y pantalón beige, el color del uniforme en el penal femenil de Santa Martha Acatitla donde ha permanecido los últimos 71 días. Horas antes había sido trasladada a los juzgados del Reclusorio Sur para presenciar la audiencia que abría la posibilidad de seguir su juicio en libertad.

Allí, se encontró por tercera vez con el juez que lleva su caso, Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, sobrino de Dolores Padierna cuyo esposo, René Bejarano, estuvo en prisión tras la difusión en 2004 de los videos donde se le veía recibir dinero en efectivo de manos del empresario Carlos Ahumada, entonces contratista del gobierno del Distrito Federal y pareja sentimental de Robles.

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Esto, según la defensa, representa un conflicto de interés y debió ser motivo suficiente para que el juez se excusara de presidir el juicio, pero no ocurrió. Por ello, al final de la audiencia al escuchar que continuará en prisión, Rosario lo encaró: “dadas sus relaciones familiares y ¡por ética, por ética! Nos lo debió exhibir desde un principio (su parentesco). Esto se trata de una venganza política y un acto de injusticia de su señoría (el juez)”.

Su abogado defensor, Epigmenio Mendieta, quien asistió por primera vez a una audiencia, fue aún más duro: “Usted ha dejado de ser imparcial. Un juez debe conducirse con respeto y legalidad con todas las partes, pero ha mostrado animadversión, ha considerado que la defensa y Rosario Robles se ha convertido en enemiga. El tono ríspido no es propio de un juez; eso no lo puede tener este sistema judicial”.

Delgadillo Padierna los escuchó sin hacer gesto alguno. Ya antes había levantado la voz, cuando le dijo mentirosos a sus abogados defensores, cuando calló al ministerio público que intentó interrumpirlo y cuando quiso impedir que Robles tomara la palabra.

Después de escucharlos y reiterar que no era el momento procesal para permitir alegatos ni tampoco la petición de excusarse y al haber confirmado que Robles permanecería en prisión, el juez dio por terminada la audiencia que en apenas 41 minutos definió el futuro inmediato de la exfuncionaria.

Robles se convierte así en la única exsecretaria de Estado en prisión por hechos relacionados con La Estafa Maestra, el mecanismo en el que 11 dependencias de gobierno hicieron convenios con ocho universidades públicas para hacer supuestos servicios, pero éstas subcontrataron a empresas que resultaron ser fantasma, por lo que el dinero público desapareció.

Pese a que quienes encabezaron las otras dependencias involucradas eran Emilio Lozoya (Pemex), Alfredo del Mazo (Banobras), Enrique Martínez (Sagarpa), Emilio Chuayffet (SEP), Gerardo Ruiz Esparza (SCT), entre otros, ninguno ha sido denunciado penalmente y tampoco se ha investigado en dónde terminaron los recursos públicos después de pasar por empresas fantasma.

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Incluso, el proceso judicial de Rosario ni siquiera se enfoca en seguir la ruta del dinero pues el delito que se persigue es ejercicio indebido de la función pública, es decir, no haber impedido la realización de los convenios de la Sedesol y Sedatu, dependencias que encabezó, pese a las irregularidades señaladas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en los informes de Cuenta Pública durante cuatro años.

“Vinieron a mentir”: juez

Minutos después de las 4 de la tarde, el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna inició la audiencia para revisar si la prisión que le decretó como medida cautelar en la audiencia del 13 de agosto pasado era una decisión acorde al juicio que enfrenta por el delito de ejercicio indebido de la función pública.

Lo hacía obligado por el magistrado Ricardo Paredes quien después de revisar la actuación de Delgadillo Padierna en dicha audiencia, determinó que haber enviado a Robles a prisión “violaba sus derechos humanos” porque el juez tomó la decisión “sin analizar ni establecer las razones por las cuales dicha medida era la idónea, proporcional y menos lesiva para la imputada”. Por ello ordenó realizar una nueva audiencia.

En los primeros minutos de la audiencia, el juez Delgadillo aludió a la resolución del magistrado Paredes: “dice que me equivoqué porque no sustenté la idoneidad”, y luego enumeró todos los elementos que, a su consideración, confirmaban la necesidad de que Rosario Robles siguiera en prisión porque “el peligro de sustracción es alto”.

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Aunque la prisión fue solicitada por los representantes de la Fiscalía General de la República alegando que al estar en libertad podría amenazar o atentar contra los exfuncionarios que han testificado en su contra o destruir documentación, no presentaron ninguna prueba que lo confirmara, pero el juez dijo que no era necesario hacerlo.

Y si bien la acusada se presentó de manera voluntaria a dos audiencias, lo que más pesó para el juez fueron las “mentiras” de su defensa y sus contradicciones, sobre todo respecto a su domicilio y al motivo de su viaje a Costa Rica, donde Robles se encontraba cuando se enteró de la acusación judicial.

Durante la audiencia del 13 de agosto, la defensa de Robles explicó que cuando policías ministeriales no la localizaron en el domicilio que ha registrado como su residencia en la alcaldía Coyoacán fue porque estaba de vacaciones en Costa Rica, aunque el juez aseguró que luego dijeron que se encontraba en un curso.

“Su defensa se contradijo en el motivo real de su estancia en otro país con la intención clara de mentir a la autoridad judicial”. Además “se desconoce el domicilio real” de la acusada porque según el órgano de inteligencia de la Fiscalía existe una licencia de conducir a nombre de Rosario Robles con un domicilio en Polanco, distinto a su residencia oficial, reiteró el juez.

Al escuchar eso, Robles se colgó en el cuello una reproducción de su licencia de conducir como gafete, la cual era la única licencia y con vigencia permanente que ella ha tramitado, dijo minutos más tarde.

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Ahora se sabe que la supuesta licencia entregada por la Fiscalía está registrada en la Semovi, pero tiene elementos irregulares como que la huella digital está movida, la firma no corresponde a la suya y la fotografía fue bajada de internet.

Según reconoció el subsecretario de Transporte Brando Flores, aunque la licencia está en el registro oficial, no existe certeza de que ella haya ido a tramitarla, y alguien más pudo hacerlo a través de un acto de corrupción con los funcionarios de los módulos.

Rosario insistió mientras mostraba el gafete: “Ni siquiera en las copias certificadas de la Semovi dice la dirección (de Polanco) que usted acaba de decir, señoría. Quien ha mentido es el Ministerio Público, no yo. Si usted hubiera pedido esa prueba en la audiencia (del 13 de agosto) yo hubiera podido demostrar que esa no era mi firma. Ésta es mi licencia permanente”.

Aunque la defensa acusó en la audiencia pasada que la supuesta licencia con domicilio de Polanco no estaba integrada en el expediente y, por tanto, no podía ser considerada como prueba, esta vez el juez refirió el número de tomo y foja donde se encontraba por lo que dijo, al negar la existencia del documento, la defensa usó “ese argumento falaz y afectaron a su defendida. Vinieron a mentir expresamente”.

Ante esto, el juez de defensa, Julio Hernández Barros, lo interrumpió, aunque el juez también había alzado la voz para impedirlo. “Sí, sí lo interrumpo porque si tiene elementos de parte al Ministerio Público, pero a mí no me viene a decir mentiroso”, dijo Barros levantando el brazo y señalando al juez.

Otro elemento de mentira, según el juez, fue que Rosario había dicho que sólo tenía 20 mil pesos en su cuenta bancaria, pero “a pesar de sus carencias estaba en Costa Rica, lo que demuestra falsedad de sus ingresos”.

Además, después de haber sido secretaria de Estado y ganar más de 200 mil pesos mensuales “tiene las facilidades para abandonar un lugar o permanecer oculta porque tiene la posibilidad de ayuda. Tiene los medios y red de personas que la pueden ayudar a ocultarse”, dijo el juez.

Todo ello demostraba que “la defensa vino a mentir. Ustedes con ese comportamiento falaz activaron esos dientes (del sistema acusatorio)”, y por tanto, estaba fundada la prisión preventiva. “No hay otra medida cautelar que garantice su presencia (en el proceso judicial)”, argumentó el juez. Además, su sustracción “podría afectar la investigación de un proceso a través del cual se afectó el patrimonio del Estado”, concluyó Delgadillo Padierna.

Con esos argumentos, el juez reiteró su decisión de mantener a Rosario Robles en prisión. Ella, a diferencia de la audiencia del 13 de agosto se mostró menos asombrada. Al terminar, volteó hacia atrás, donde se encontraban su familia que ha asistido a todas las audiencias e hizo un gesto parecido a una sonrisa.

Esta vez usaba menos maquillaje y su tono de cabello pasó de castaño a negro. En el lado izquierdo del pecho llevaba un listón rosa, el símbolo de la lucha contra el cáncer de mama, igual que el juez Delgadillo Padierna en la toga, tal vez su único elemento de coincidencia.

Otro elemento de mentira, según el juez, fue que Rosario había dicho que sólo tenía 20 mil pesos en su cuenta bancaria, pero “a pesar de sus carencias estaba en Costa Rica, lo que demuestra falsedad de sus ingresos”.

Además, después de haber sido secretaria de Estado y ganar más de 200 mil pesos mensuales “tiene las facilidades para abandonar un lugar o permanecer oculta porque tiene la posibilidad de ayuda. Tiene los medios y red de personas que la pueden ayudar a ocultarse”, dijo el juez.

Todo ello demostraba que “la defensa vino a mentir. Ustedes con ese comportamiento falaz activaron esos dientes (del sistema acusatorio)”, y por tanto, estaba fundada la prisión preventiva. “No hay otra medida cautelar que garantice su presencia (en el proceso judicial)”, argumentó el juez. Además, su sustracción “podría afectar la investigación de un proceso a través del cual se afectó el patrimonio del Estado”, concluyó Delgadillo Padierna.

Con esos argumentos, el juez reiteró su decisión de mantener a Rosario Robles en prisión. Ella, a diferencia de la audiencia del 13 de agosto se mostró menos asombrada. Al terminar, volteó hacia atrás, donde se encontraban su familia que ha asistido a todas las audiencias, e hizo un gesto parecido a una sonrisa.

Esta vez usaba menos maquillaje y su tono de cabello pasó de castaño a negro. En el lado izquierdo del pecho llevaba un listón rosa, el símbolo de la lucha contra el cáncer de mama, igual que el juez Delgadillo Padierna en la toga, tal vez su único elemento de coincidencia.

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"Dejé a mi familia un instructivo de qué hacer si desaparezco": jóvenes en Nuevo León, en alerta constante

El aumento de la inseguridad ha llevado a las mujeres de Nuevo León a vivir en una alerta constante y a tomar sus propias medidas de seguridad ante el abandono, aseguran, de las autoridades.
14 de mayo, 2022
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Un paseo de pocos minutos por las calles del centro de Monterrey deja ver hasta cuatro fotos de personas desaparecidas. También hay murales con rostros y nombres de aquellos en paradero desconocido. Se ven en cada poste, en cada esquina.

Son la muestra cotidiana de la crisis que vive la capital y todo el estado de Nuevo León, en el norte de México, convertido en la cuarta entidad del país con más desaparecidos según cifras oficiales: más de 6,000.

Pero fue el reciente aumento de casos, especialmente de chicas muy jóvenes, lo que encendió todas las alarmas sobre la inseguridad que ha trastocado la vida diaria de miles de mujeres regiomontanas. Dicen que si no se cuidan ellas mismas, nadie lo hará.

“¿Cómo sé que eres periodista? ¿Por qué no usas grabadora?”, me preguntó con desconfianza Guadalupe, una mujer que estaba en un café pasadas las 10:00 de la noche en el barrio antiguo de Monterrey, considerado el motor industrial de México.

“Yo ya me había fijado que caminaste para allá, que luego te acercabas… Es que estamos como en alerta constante, hasta ese extremo llegamos”, me confiesa su amiga Diana, sentada en la misma mesa de la calle José María Morelos, la más animada de esta zona repleta de bares y restaurantes.

Ambas se niegan a “vivir con miedo encerradas”, pero no ocultan que esta noche “se pensaron un poco más” el salir las dos solas. “Sí estamos más observadoras porque no nos queda otra que cuidarnos. Duele y es triste, pero así es”.

Otras mujeres sí que optan por renunciar a su derecho a disfrutar de la noche.

En el emblemático salón Morelos, un local cercano con música en vivo, dicen que “desde el caso de Debanhi” reciben menos clientas y, sobre todo, ven que las que llegan se retiran a casa más temprano.

“Mira, es muy raro que ya veas por la calle a chicas solas. Siempre vienen en grupos grandes o acompañadas ”, dice María Palacios, una de sus trabajadoras, quien asegura que ahora están más pendientes de ellas cuando salen del bar o que “cuando están tomadas” se niegan a venderles más alcohol.

“Entre nosotras nos tenemos que cuidar”, afirma.

María Palacios

Marcos González / BBC
María Palacios ve cómo las mujeres jóvenes se marchan antes a casa del local nocturno donde trabaja.

Joven e hija de desaparecida

Nuevo León está bajo el foco desde que medios locales reportaran, a inicios de abril, la desaparición de ocho mujeres jóvenes en solo diez días, la mayoría en la capital Monterrey y su zona metropolitana.

Según cifras del gobierno, 376 mujeres fueron reportadas este año como desaparecidas en este estado hasta el 12 de mayo. De ellas, 48 permanecen como “no localizadas” y seis aparecieron sin vida.

Y en un país donde el 95% de denuncias generales queda en la impunidad, el papel de las autoridades a la hora de garantizar la seguridad y de investigar estos casos está bajo el punto de mira.

Map

Pero lo cierto es que esta tragedia ya golpea a Nuevo León desde hace mucho tiempo. Lo sabe Maya Hernández, una joven estudiante de psicología clínica cuya madre, Mayela Álvarez, desapareció en Monterrey hace casi dos años.

Teniendo entonces apenas 16, a Maya le tocó madurar de golpe y no solo liderar la búsqueda sino también dirigir su casa, en la que vive con su abuela y un hermano pequeño.

“Antes de que mi mamá desapareciera, yo no tenía idea de que esto era una crisis social. Y entonces me di cuenta de que no soy la única, que hay muchos desaparecidos en Nuevo León. Y que en lugar de ir disminuyendo, han aumentado con los años”, le dice a BBC Mundo.

Asegura que, en todo este tiempo, no ha habido avances en la investigación. “La Fiscalía nos ha fallado”, denuncia, a la vez que exige la implicación del gobernador del estado, Samuel García, como ha hecho con otros casos recientes más mediáticos como el de Debanhi Escobar, María Fernanda Contreras o Yolanda Martínez.

“Que mi mamá desapareciera me hizo ser más precavida y tener más conciencia. Pero cada vez me siento más insegura porque puede que un día no regrese a casa”, reflexiona.

“¿Por qué no? ¿Por qué no podemos salir?”, pregunta a quienes dicen que esa sería la solución a esta crisis. “Tenemos derecho a divertirnos y no tendríamos que encerrarnos en casa. Ya lo hicimos por una pandemia, ahora no deberíamos hacerlo por la inseguridad”.

Maya Hernández

Marcos González / BBC
Maya Hernández reclama que casos como el de su madre sean atendidos de la misma manera como se ha dado seguimiento a otras desapariciones recientes más mediáticas.

BBC Mundo no obtuvo respuesta de sendas solicitudes de entrevistas al gobernador de Nuevo León y a la Fiscalía del estado, cuya labor ha sido duramente criticada por familiares de desaparecidos y que llegó a reconocer claras irregularidades en casos como el de Debanhi.

La fiscal de feminicidios estatal, Griselda Núñez, insistió este miércoles en descartar que exista una tendencia generalizada u organizada de violencia contra las mujeres en Nuevo León, por lo que aseguró que cada caso debe ser abordado individualmente.

“No existe una situación de desaparición o de secuestro de mujeres, sino que son condiciones específicas por cada uno de los hechos”, subrayó en una conferencia de prensa a la que asistió BBC Mundo.

Plaza de los desaparecidos

Marcos González / BBC
La rebautizada como plaza de los desaparecidos rememora en Monterrey a las miles de personas en paradero desconocido en el estado.

Instrucciones de búsqueda para familiares

Pero estos mensajes están lejos de tranquilizar a las mujeres de Nuevo León y de su capital, que optan por tomar medidas para protegerse de posibles ataques en una ciudad donde la inseguridad se siente como el tema de conversación de casi cada día.

Según Mariana Limón Rugerio, es “el desamparo por parte del Estado” lo que no les deja otra salida que organizarse. Y más en su caso, que siente el triple de vulnerabilidades como mujer, joven menor de 30 años y periodista de Monterrey.

“Yo dejé a mi familia un instructivo de qué hacer y a quién contactar si desaparezco” para ayudarles a lidiar “con el dinosaurio burocrático que es México”, asegura a BBC Mundo.

Mural de desaparecidos

Marcos González / BBC

Gracias a una aplicación, su familia puede monitorear su ubicación a través de su teléfono, del que la joven se comprometió a estar pendiente en todo momento.

Según sus propias instrucciones, sus familiares deben empezar a preocuparse si transcurren tres horas sin que ella dé noticias. Si pasan cinco, deben acudir inmediatamente a la Fiscalía y exigir que inicien su búsqueda, dado que esos primeros momentos de la desaparición son cruciales.

“Obviamente espero que nunca lo utilicen . Es muy agobiante explicarles a tus papás qué hacer si llegas a desaparecer. Pero prefiero que tengan un cuerpo que velar a que me tuvieran que buscar, porque a nivel psicológico es mucho más pesado para la familia no tener ni un cadáver que enterrar”, reconoce la periodista.

Las jóvenes regiomontanas con las que habló BBC Mundo han agudizado su ingenio en las últimas semanas a la hora de adoptar medidas de protección.

Desde compartir su ubicación a través del celular en todo momento, hasta llevar gas pimienta o aparatos de descargas eléctricas en el bolso, pasando por evitar publicar fotos en sus redes sociales a tiempo real para evitar que desconocidos sepan su ubicación al momento, son algunas de ellas.

Mural de desaparecidos

Marcos González / BBC
Nuevo León pide justicia para sus desaparecidas.

Mónica López, quien es maestra de educación especial de 26 años y vive en el municipio de Escobedo, lamenta que se vean obligadas a adoptar estas restricciones y limitarse por el hecho de ser mujeres.

“Pero, aunque no es justo, te acabas resignando por tu familia y por llegar viva a casa”, admite.

La joven le dice a BBC Mundo que, a raíz de los últimos casos, algunas de sus amigas entraron en una ansiedad social por la que se alegraban incluso de trabajar desde casa para no tener ni que salir. “Es una incertidumbre. Te limitas, pierdes la seguridad, restringes tus horarios…”.

“Yo tengo miedo porque yo sí salgo, sí estoy en la noche, sí voy a fiestas. Si llego a ser yo la víctima, ojalá que me digan ‘la maestra’ y no ‘la que desapareció porque estaba tomando'”, dice criticando a quienes tienden a revictimizar a las víctimas o sus familiares por su comportamiento como si eso justificara que las desaparecieran.

Mónica López

Marcos González / BBC
Mónica López comparte su ubicación casi en todo momento con grupos de amigas.

E inevitablemente, esa inseguridad de la que tanto se habla en Nuevo León salpica también a su trabajo y la relación con sus alumnos.

“Estableces muchos consejos y recomendaciones de seguridad, trabajas para que confíen en ti. Qué feo, porque son niños, pero al final es la cultura en la que están creciendo y a la escuela nos toca prepararlos para lidiar con eso”.

Mujer, joven y policía

Temprano en la mañana, en el parque Fundidora -actual pulmón verde de Monterrey tras décadas ocupado por la compañía de hierro y acero de la ciudad- se pueden ver a decenas de personas haciendo deporte.

Carolina Ayala, una chica de 25 años que acude casi todos los días a caminar en patines, dice que prefiere hacerlo a esa hora que en la noche. “Cuando está medio oscuro, hay mucho hombre, ya no sabes… a esta hora, como que está más seguro”.

Desde hace semanas, todo desplazamiento lo hace en el auto de su mamá o hermano. “No puedo andar sola, me da miedo, y eso que yo soy muy independiente. Pero toca cuidarse. Ahorita, ni de chiste me arriesgo”, cuenta antes de que llegue su madre, quien también hace deporte con ella.

Carolina Ayala

Marcos González / BBC
“Ni de chiste me arriesgo”, dice Carolina Ayala ante la posibilidad de hacer deporte al final del día.

Las autoridades, tan señaladas por las jóvenes por no garantizar su seguridad, se ven a veces en “una situación complicada” como la que reconoce vivir Gabriela Martínez.

Ella es policía local de Monterrey desde los 19 años, pero antes que nada es una mujer joven a la que también afecta el escenario actual.

“A pesar de trabajar en esta área, sí se tiene un temor porque también soy mamá. Creen que uno es policía 24 horas y que tenemos como ese chip de estar más alerta, pero eso tampoco quita que nos pueda llegar a pasar algo y estamos expuestas”, le dice a BBC Mundo.

La oficial asegura que, tras el incremento de la inseguridad hacia la mujer, los agentes de la ciudad han implementado medidas para aumentar el apoyo y protección a jóvenes mujeres en situación de vulnerabilidad, como por ejemplo acompañarlas cuando están esperando solas la llegada de su transporte.

Sin embargo, Martínez es consciente de que uno de los mayores retos de la policía es volver a ganar la confianza de la ciudadanía “que se perdió por cosas que pasaron en años anteriores” y lograr así que las mujeres se acerquen a ellos en situaciones de riesgo.

Gabriela Martínez

Marcos González / BBC
Gabriela Martínez dice que ingresó en la policía local de Monterrey con solo 19 años con la intención de aportar su granito de arena en la mejora de la seguridad del municipio.

“Yo, como mujer, obviamente voy a velar por las demás. Tengo una niña por la que me gustaría que también alguien se preocupara cuando anda en la calle. De verdad, que tengan la confianza en nosotros de que vamos a hacer todo lo posible para que lleguen bien a casa”, promete.

Pero la situación de inseguridad en Nuevo León no parece mejorar a ojos de muchas mujeres, quienes se muestran muy pesimistas sobre la posibilidad de una solución

Mientras algunas se ven obligadas a limitar sus movimientos para no terminar secuestradas, los familiares de las desaparecidas siguen alzando su voz para que sus casos no caigan en el olvido de las autoridades.

Ellos, como muchos otros, se siguen preguntando lo que los trabajadores de la Fiscalía estatal ven pintado en el suelo frente a su edificio en letras grandes, junto a los nombres de algunas de las miles de mujeres desaparecidas en el estado: “¿dónde están?”.


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