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Cuartoscuro

Coahuila, Guerrero y Chiapas, las entidades con más casos de embarazo adolescente

En 2018, México ocupó el primer lugar en Latinoamérica y el segundo en el mundo en tasa de embarazos de niñas y adolescentes después de Estados Unidos.
Cuartoscuro
9 de octubre, 2019
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Violencia sexual, relaciones sin protección o por matrimonios forzados son las razones por las que México ocupó el primer lugar en Latinoamérica y el segundo en el mundo en tasa de embarazos de niñas y adolescentes después de Estados Unidos en 2018.

A nivel mundial, la tasa de embarazo precoz fue de 42.54 nacidos vivos por cada 1,000 mujeres entre 15 y 19 años en 2017, según datos del Informe Perspectivas de Población Mundial de la División de Población de las Naciones Unidas. México superó la media con 60 nacidos por cada 1,000 mujeres entre 15 y 19 años.

Nigeria, Mali y Chad fueron los países con las tasas de embarazo precoz más altas con 187, 169 y 161 nacimientos por cada 1,000 mujeres de ese grupo de edad.

Las mejores tasas fueron obtenidas por República Democrática de Corea, República de Corea y la Región Administrativa Especial de Macao en China con 0, 1 y 2 nacimientos por cada 1,000 mujeres de ese grupo de edad respectivamente, países con estrictas políticas de control de natalidad.

Según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), en 2018 Coahuila, Guerrero y Chiapas obtuvieron las mayores tasas de embarazo adolescente, con 24.1, 23.1 y 22.6 nacimientos registrados por cada 100 mil mujeres entre 10 y 17 años de edad.

En contraparte, la Ciudad de México, Oaxaca y Quintana Roo registraron tasas de 11.1, 13.6 y 14.1 nacimientos por cada 100 mil mujeres entre 10 y 17 años de edad.

A partir de 2015 y hasta 2018, el país en general registró una tendencia a la baja en los casos de embarazo adolescente, incluyendo a los estados con mayor registro como resultado de la aplicación de programas la Estrategia Nacional para Prevenir el Embarazo No Planificado (ENAPEA), a partir de 2014, la cual logró reducir de 77 nacimientos por mil bebés, en 2014 a 70.5 por mil recién nacidos vivos, en 2018.

La asociación entre el número de casos de embarazo juvenil y los jóvenes que pasan de primaria a secundaria es alta a nivel nacional, con una correlación matemática de -0.61. Se observó que los estados con más casos de embarazo juvenil también son aquellos en donde menos niños pasan de la primaria a la secundaria.

Esta correlación entre embarazo adolescente y niños que pasan de primaria a secundaria (absorción escolar) se puede observar en Chiapas y Guerrero, ya que también se posicionaron en el último con 93% y 95% de niños que egresaron de la primaria e ingresaron a secundaria.

La Ciudad de México y Oaxaca se ubicaron como las entidades con menor embarazo adolescente y registraron el mayor número de estudiantes que pasan de primaria a secundaria con cifras del 100%.

En Ciudad de México la tasa de embarazo, la entidad ha sido una de las entidades junto a Querétaro y Guadalajara que más presupuesto ha destinado más presupuesto al programa “Salud Sexual y Reproductiva para Adolescentes” del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (CNEGSR), según datos del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.

Oaxaca, fue una de las primeras en implementar la ENAPEA a través del Grupo Interinstitucional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GIPEA), el cual se instaló en esa entidad el 12 de junio de 2015. En febrero de 2019, el Grupo Estatal para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GEPEA), ente creado para la implementación de la estrategia llevó a cabo su primera sesión ordinaria para para presentar un Plan Piloto para la prevención del embarazo precoz en municipios estratégicos de la entidad.

De acuerdo al Módulo de Trabajo Infantil (MTI) del INEGI, Guerrero se posicionó como la entidad con la mayor tasa de niños que no asisten a la escuela debido a embarazo, matrimonio, unión o motivos familiares. La entidad registró 13.2 niños de entre 5 y 17 años que no asisten por cada mil habitantes en este rango de edad.

Entre los 5 lugares con menor abandono se ubicaron Querétaro, Estado de México, Ciudad de México, Zacatecas y Puebla, pese a que esta última se posicionó entre las entidades con mayor embarazo adolescente.

En septiembre de 2019, el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) anunció que otorgará apoyos económicos a madres entre 12 y 18 años que son o se convertirán en madres de familia que no pudieron completar su educación a través del Programa de Beca de Apoyo a la Educación Básica de Madres y Jóvenes Embarazadas 2019.

Entre 2015 y 2017 la entidad poblana registró una disminución en embarazo adolescente al pasar de 22.2 a 20 nacimientos de madres adolescentes. También registró un descenso en la cantidad de niños que no asisten a la escuela al pasar de 6.11 a 4.81 niños, respectivamente.

El mismo MTI también colocó en 2017 a Puebla entre las 10 entidades que más colocan apoyos a niños de entre 5 y 17 años de edad, con 547 niños que recibieron alguna beca educativa o que se beneficiaron de algún programa gubernamental (despensas, comedores comunitarios, asistencia médica, entre otros) por cada mil.

Coahuila se encuentra entre los estados con mayores casos de embarazo adolescente. A su vez, es la entidad en la que menos apoyos otorga, la que recibe menos estudiantes a nivel secundaria y en donde menos niños asisten a la escuela. Esto a pesar de contar con los mismos niveles de desarrollo de Ciudad de México según datos del INEGI.

Ante esta situación, en 2019 el Pleno del Legislativo aprobó reformas a la Ley de Asistencia Social y Protección de Derechos del Estado de Coahuila, para impulsar acciones preventivas en esta materia, promover medidas de atención para las jóvenes embarazadas y madres adolescentes, y garantizar que el embarazo o la maternidad en mujeres que aún son adolescentes no sea motivo de abandono de sus estudios.

Reuters

"Ojalá nos hubiéramos muerto": la pareja que sobrevivió a un ataque del Estado Islámico el día de su boda

Una pareja afgana que sobrevivió a un atentado suicida de Estado Islámico en su boda dice que sus familiares y quienes eran sus amigos ahora los odian. El novio le dijo a la BBC que quieren abandonar el país, para escapar de la hostilidad de la que son víctimas.
Reuters
17 de septiembre, 2019
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Solo cuando el humo se disipó fue posible apreciar la escala de la tragedia.

Una escena de devastación llenó el salón de bodas de Kabul, la capital de Afganistán, blanco de un ataque con bomba del grupo extremista Estado Islámico (EI).

Los futuros novios sobrevivieron al atentado, que mató a 80 personas. Pero el resentimiento de los familiares de quienes murieron los atormenta todos los días.

El sábado 17 de agosto, Mirwais Elmi fue llevado a empujones a una pequeña habitación llena de miembros varones de su familia y amigos cercanos.

Elmi, de 26 años, estaba lleno de sueños y expectativas. Estaba orando por un nuevo amanecer para su vida el día de su boda, en un país que ha vivido en guerra durante más de cuatro décadas.

Cientos de invitados esperaban pacientemente en el inmenso salón de bodas a que terminara la ceremonia, a la que le seguiría una cena de celebración.

Pero nunca llegarían a probar el banquete.

La explosión

Su futura novia, Rehana, de 18 años, estaba disfrutando de algunos manjares con la hermana y la madre de Elmi en otra habitación.

Docenas de personas murieron en la escena, como producto de la explosión.

Getty Images
Docenas de personas murieron en la escena, como producto de la explosión.

Ante la llamada del clérigo musulmán al que se le da por nombre Molvi, Elmi se abrió paso rebosante de expectativas para firmar el acta de matrimonio conocido como nikah nama. Fue entonces cuando un sonido atronador sacudió el edificio y detuvo el proceso.

Un terrorista suicida había provocado una explosión dentro del salón de bodas, justo en el medio de la sección donde estaban sentados los invitados masculinos. Arrancó los paneles del techo y rompió los cristales de la fachada del recinto.

El fuerte estallido se escuchó a kilómetros de distancia.

Los amigos y familiares, a quienes Elmi había recibido con una sonrisa radiante unas horas antes, habían quedado reducidos a huesos carbonizados y trozos de carne.

Mirwais Elmi conocía personalmente a muchas e las víctimas del ataque.

Reuters
Mirwais Elmi conocía personalmente a muchas e las víctimas del ataque.

La onda expansiva de la poderosa explosión dejó a Elmi inconsciente. Su novia y otros familiares estaban conmocionados.

Cuando se despertó unas horas más tarde, estaba en su casa.

A los pocos minutos se dio cuenta de que sus amigos y familiares estaban ocupados contando a los muertos.

“La gente venía y me decía que un primo había muerto, un amigo había muerto. Los amigos mencionaban a otros amigos que fueron asesinados. Mi hermano perdió a siete de sus amigos”, recuerda Elmi.

Ataque suicida

El joven afgano habló con la BBC sobre cómo su vida cambió después de la carnicería en que se convirtió su boda.

“Perdí a mi primo y mi esposa perdió a su hermano menor. La explosión le arrancó la cabeza. Solo pudimos enterrar su cuerpo decapitado”.

Apenas un día después de la explosión, su suegro le dijo a los medios afganos que 14 miembros de su familia habían muerto en el ataque.

"Tenía muchos sueños, esperanzas y expectativas. Nada se cumplió. Estoy en un estado de dolor y pena", dice Elmi.

Getty Images
“Tenía muchos sueños, esperanzas y expectativas. Nada se cumplió. Estoy en un estado de dolor y pena”, dice Elmi.

“Tenía muchos sueños, esperanzas y expectativas. Nada se cumplió. Estoy en un estado de dolor y pena”, dice Elmi.

Poco después, EI se atribuyó el bombardeo.

El horror de la explosión fue inmenso, incluso para los estándares de Afganistán, un país devastado por la guerra.

Él y su esposa salieron ilesos. Así que, cinco días después de la explosión, Elmi buscó la ayuda de otro clérigo para completar su boda, que había sido detenida abruptamente por la explosión.

El matrimonio tuvo lugar de una manera más que discreta.

Ahora, casi un mes después, las heridas aún están frescas.

El grupo extremista Estado Islámico asumió la responsabilidad por el ataque.

Getty Images
El grupo extremista Estado Islámico asumió la responsabilidad por el ataque.

“Yo, mi papá y mi hermano nos turnamos durante la noche para proteger nuestra casa. Sentimos que podríamos ser atacados por cualquiera”.

Sus amigos y vecinos los acosan constantemente.

“Cada vez que salimos, la gente nos acusa y abusa. Es como si nos mataran todos los días. Es insoportable”, dice Elmi.

El joven incluso fue recibido con ira cuando asistió a ofrecer sus condolencias a los familiares de las víctimas.

“Una persona incluso me dijo: ‘Perdimos a nuestro hijo en la explosión. ¿Cómo es que tú y tu esposa están vivos?'”

Ataques de pánico

Durante los tres días que siguieron a la explosión, Elmi dice que no podía comer ni beber agua. Incluso ahora permanece en estado de shock y angustia.

“Les digo que esto no está en nuestras manos. Si hubiera sabido que ocurriría la explosión, habría cancelado la ceremonia”, dice Elmi.

“Somos pacientes. Los que creen en Dios entenderán que este es su destino”.

Él dice que su esposa apenas sale de casa.

“Cada vez que apagamos las luces, sufre ataques de pánico. Se asusta mucho”.

La mujer se negó a hablar con la BBC.

Elmi dice que los familiares de las víctimas del ataque lo culpan a él y su esposa de lo sucedido.

Reuters
Elmi dice que los familiares de las víctimas del ataque lo culpan a él y su esposa de lo sucedido.

La boda de ambos fue un matrimonio arreglado, como la mayoría de las bodas en esa parte del mundo. La madre de Elmi y la madre de la novia son parientes lejanos y desempeñaron el papel de emparejadores.

Elmi pertenece a la minoría hazara, que son musulmanes chiitas.

Los militantes sunitas, incluidos los talibanes y EI, han atacado repetidamente a las minorías chiitas en Afganistán y Pakistán.

Las autoridades en Afganistán quedaron pendientes de informar a Elmi sobre la investigación que se está llevando a cabo sobre lo sucedido.

“No tengo idea de por qué nos atacaron. En nuestra boda no había un solo funcionario local, empresario o político entre los invitados”, dice.

En la explosión murieron personas de diversos grupos étnicos.

Sin planes futuros

Los familiares de algunas de las víctimas obtuvieron una compensación monetaria, como está estipulado según la política del gobierno.

“Un miembro del Parlamento vino a nuestra casa y nos dio medio millón de afganos (unos US$6350)”, dice Elmi.

El joven también dice que guarda buenos recuerdos de amigos y familiares que perecieron en el ataque. A menudo piensa en ellos.

“Incluso si organizamos cientos de reuniones para aquellos que perdimos, no van a volver. Todo terminó”.

Cuando Elmi vio las fotos de su boda que fueron tomadas antes de la explosión, quiso destruirlas.

Mirwais Elmi dice que no tiene esperanza en el futuro.

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Mirwais Elmi dice que no tiene esperanza en el futuro.

“Después de ver las fotos me sentí más angustiado. No pude dormir durante toda la noche. Lloré. ¿Qué más podría hacer?”, se pregunta.

“No tengo ningún plan para mí. Estoy harto de todo. Quiero que alguien nos ayude a abandonar el país“.

Elmi también debe devolver los 1,1 millones de afganos (US$14,000) que pidió prestados para la boda.

Para tratar de despejar las emociones negativas, Elmi pensó en reabrir su sastrería, pero la decisión resultó ser contraproducente.

Un cliente le quitó la ropa que le había dado para coser.

Otro dijo: “La explosión mató a tantas personas, pero él todavía está vivo. Su tienda debería estar cerrada”.

Incapaz de enfrentar la hostilidad de vecinos y otrora amigos, cerró la tienda.

“No hay felicidad en nuestra vida”

Su esposa, Rehana, que estudiaba el décimo grado, se encuentra reacia a regresar a la escuela.

“Mirwais ¿cómo puedo regresar a la escuela?”, le preguntó ella.

Elmi insistió en que no debía renunciar a sus estudios. Pero cuando regresó encontró el aula llena de personas resentidas contra ella.

“Alguien le dijo: ‘Si estás aquí es probable que un terrorista suicida venga'”.

Esas palabras quebraron a Rehana, quien terminó por abandonar la escuela.

El hermano menor de la novia también murió en el ataque.

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El hermano menor de la novia también murió en el ataque.

“No hay felicidad en nuestra vida. Me he convertido en una persona diferente”.

El joven lamenta haber sobrevivido.

“Mi esposa y yo pensamos que ojalá nos hubiéramos muerto”.


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