Amenazan y roban a la familia de Zenaida Pulido, activista asesinada en Michoacán
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cortesía Caminando por la justicia

Amenazan y roban a la familia de Zenaida Pulido, activista asesinada en Michoacán

En dos meses y medio cambiaron de domicilio en dos ocasiones debido a las amenazas. Denuncian impunidad de grupos armados vinculados con el asesinato de la activista.
Cortesía Caminando por la justicia
Comparte

“Así manejan ellos todo. Matan a un familiar y a los dolientes los tienen que retirar. Ellos de eso viven, robando”. Lucina Pulido tiene 43 años y es hermana de Zenaida Pulido, activista asesinada en Michoacán el pasado 19 de julio. Dos meses y medio después del atentado mortal, la familia Pulido ha sufrido nuevos ataques. 

Por un lado, una vivienda y dos bodegas que utilizaban para un negocio de perfumería ubicadas en la comunidad de Huahua, municipio de Aquila, fueron saqueadas y usurpadas. Por otro, un potrero ubicado en el Agüijote, en el mismo terreno municipal, fue asaltado. Los ladrones se llevaron 140 cabezas de ganado propiedad del patriarca, de 73 años. 

Todo esto ocurrió a escasos kilómetros del lugar en el que Zenaida Pulido fue recientemente acribillada. La mujer era activista en la búsqueda de desaparecidos y buscaba a su primer esposo. Además, administraba y era dueña de dos restaurantes en primera línea de playa que habían sido codiciados por integrantes de grupos criminales.

Lee más: Matan a la activista Zenaida Pulido en Michoacán tras denunciar que fue amenazada

Michoacán es uno de los estados con más impacto de la violencia que asola México. En 2018 registró 2 mil 653 homicidios según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (1,623 dolosos, es decir, que tenían voluntad previa de causar el daño, y 1,030 culposos). Este año, con datos cerrados a 20 de septiembre, hubo 1,880 homicidios (1,192 dolosos y 668 culposos), lo que le sitúa como el séptimo estado con mayores índices de violencia homicida. 

“Queremos que alguien, el gobernador, el presidente, tomen cartas en el asunto”, protesta Lucina. 

Desde el viernes 27 de septiembre la familia Pulido no pone un pie en su casa de Huahua, municipio de Aquila, en Michoacán.

Se trata de su segundo exilio en dos meses y medio. 

Tras el ataque que acabó con la vida de su hermana, Lucina, sus padres, sus cuatro hermanas y su hermano abandonaron el domicilio familiar en la comunidad de Pichilinguillo, también en Aquila. Ahora se encuentran en otro lugar. No quiere especificar dónde. Tiene miedo de que los asaltantes les persigan. 

“Nos dicen que si volvemos a nuestro domicilio nos van matar. Y cumplen sus amenazas”, dice. 

Tras el asalto a sus propiedades del 27 de septiembre, la familia Pulido interpuso dos denuncias ante la Fiscalía General del Estado de Michoacán. Aseguran que los perpetradores son antiguos miembros de Los Caballeros Templarios que ahora actúan como organización criminal local denominada los Tena. Dicen que están vinculados también al asesinato de Zenaida, que fueron identificados y denunciados, pero que ninguna autoridad les tomó declaración ni les arrestó.

Fuentes de la FGE rehusaron dar declaraciones sobre el caso. Alegaron que las investigaciones sobre el asesinato de Zenaida siguen su curso y que no querían exponer a las víctimas revelando la existencia de nuevas denuncias. 

Amenazas de muerte para que abandonen la comunidad

Lucina Pulido dice que la persecución contra su familia comenzó en el mes de abril. Según recoge una denuncia presentada ante la PGE, en ese momento llegaron las primeras amenazas de muerte. “Le dijeron a un empleado que nos dijese que si no nos marchábamos de la comunidad nos matarían”, dice. Entre abril y mayo tuvo lugar también la caravana de búsqueda de desaparecidos “Buscando Encontraremos”, promovida por el colectivo Familiares Caminando por la Justicia. Encontraron una fosa clandestina con 43 restos óseos. Este es, a juicio de Lucina, otro de los motivos por lo que acabaron con la vida de su hermana. 

Poco después del asesinato se produjo una disputa entre allegados de Zenaida y la FGR.  

Los primeros alegaban que el ataque estuvo motivado por su activismo. Como Evangelina Contreras, que busca a su hija y al papá de esta, relató a Animal Político los mensajes amenazantes que Zenaida recibía. 

La fiscalía, sin embargo, aseguró que el origen del atentado estaba en la disputa por un predio y provocó el enfado de los colectivos michoacanos al decir que la víctima era comerciante y no activista.

Lee más: Familiares de desaparecidos: “Zenaida llevaba recibiendo amenazas desde mayo”

Lucina incluye todas las variables en su explicación. También Jeremías Juárez Domínguez, el viudo. “Se querían quedar con el terreno de mi esposa en la playa. Y su activismo les había molestado”, dice. 

Desde el 27 de septiembre la familia no ha vuelto a pisar su domicilio. Perdieron dos restaurantes en Pichilinguillo tras el asesinato de Zenaida. Acaban de perder una casa y dos bodegas, con todo su contenido. Sabe que hay bienes, como el ganado, que es probable que no recuperen.

Llegados a este punto, lo más lógico es que los asaltantes ya lo hayan vendido. Lo que Lucina pide que es que las autoridades intervengan para, al menos, recuperar sus viviendas sin temor a que les peguen un tiro. Su gran lamento: el trabajo de toda una vida, arrebatado de la noche a la mañana. 

“Queremos que haya justicia, que el gobierno nos proteja”, asegura Lucina.

Este segundo exilio está vinculado, dice la mujer, al asesinato de su hermana. Denuncia que, a pesar de que identificaron a algunos de los hombres armados presentes en el ataque, solo dos personas fueron arrestadas. Se trata de Ricardo C.P. y Enoc C.M., que están encarcelados desde entonces. 

Los atacantes fueron más, pero no han sido detenidos. 

Lo dice Jeremías, el viudo de Zenaida, que salvó la vida de milagro el 19 de julio. Relata que recibió un balazo en el hombro y pasó dos días escondido en el monte. Su esposa quedó acribillada en el coche. Ambos transitaban, con una tercera persona, por la carretera entre Huaha y Pichilinguillo. Venían de buscar al comisariado de la zona para interponer una denuncia por un asunto de tierras cuando fueron interceptados por hombres armados que no les dieron margen más que para que la mujer pronunciase algunas de sus últimas palabras: “¿qué quieren?”

Entérate: Detienen en Michoacán a dos presuntos asesinos de la activista Zenaida Pulido

“Nos dispararon a la llanta derecha y contra el coche. Pisé el acelerador y caminé unos ocho kilómetros. Ahí lo dejé y me fui al monte. Mi esposa ya estaba muerta. Quedó en el vehículo”, dice, en conversación telefónica. Lleva tres meses en un exilio constante. Guanajuato. Nuevo León. Michoacán. 

A Juárez Domínguez ya no le van a devolver a su esposa. Pero exige justicia. Al menos, que alguien le escuche. Asegura que prestó declaración en varias ocasiones pero que solo fueron arrestados dos de los responsables del ataque.

En su relato queda expuesto el nivel de impunidad con el que grupos armados operan en Michoacán. Él ha denunciado, aunque tiene miedo. Como toda su familia política. Otros abandonan sus propiedades en silencio 

“Por aquí hay muchísima gente con el mismo caso. Todos tenemos miedo, porque si haces una denuncia, al día siguiente amaneces muerto”, dice Lucina. 

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Por qué hace 100 años muchos en EU se negaron a usar cubrebocas contra la gripe española

En el peor momento de la gripe española de 1918 muchos estadounidenses se negaron a usar tapabocas, algo que también está sucediendo este 2020 con la pandemia de covid-19.
9 de agosto, 2020
Comparte
Manifestación en Estados Unidos contra el uso de mascarillas

Getty Images
Durante la pandemia de covid-19, se han organizado manifestaciones en contra del uso de mascarillas en Estados Unidos.

Todos hemos visto los titulares alarmantes: los casos de coronavirus están aumentando en 40 estados de Estados Unidos, con nuevos fallecimientos y tasas de hospitalización aumentando a un ritmo alarmante.

Los funcionarios de salud advirtieron que EE.UU. debe actuar rápidamente para detener la propagación o se correrá el riesgo de perder el control sobre la pandemia.

Para controlarlo existe un claro consenso de que se deben usar mascarillas en público y practicar el distanciamiento social.

Si bien la mayoría de los estadounidenses apoyan el uso de tapabocas, el cumplimiento generalizado y constante ha resultado difícil de mantener en las comunidades de todo el país.

Manifestantes se reunieron frente a los ayuntamientos de la ciudad de Scottsdale, Arizona; Austin, Texas; y otras ciudades para protestar contra los mandatos locales respecto a las mascarillas.

Varios alguaciles del estado de Washington y de Carolina del Norte han anunciado que no harán cumplir las normativas de uso.

He investigado extensamente la historia de la pandemia de 1918.

En ese momento, sin vacunas o terapias farmacológicas efectivas, las comunidades de todo el país instituyeron una serie de medidas de salud pública para frenar la propagación de una epidemia de influenza mortal: cerraron escuelas y negocios, prohibieron reuniones públicas y aislaron y pusieron en cuarentena a los infectados.

Titulares de periódicos de Chicago relacionados con la pandemia de gripe española

Getty Images
Titulares de periódicos de Chicago relacionados con la pandemia de gripe española que incluyen: “Redadas policiales en bares en la guerra contra la influenza”, “Toque de queda en la ciudad” y “Quien estornude sin taparse será detenido”.

Muchas comunidades recomendaron o exigieron que los ciudadanos usaran mascarillas en público, y eso, no los onerosos encierros, fue lo que provocó la mayor ira.

Por la patria

A mediados de octubre de 1918, en medio de una terrible epidemia en el noreste y brotes de rápido crecimiento en todo el país, el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos distribuyó folletos recomendando que todos los ciudadanos usaran tapabocas.

La Cruz Roja sacó anuncios en los periódicos alentando su uso y ofreció instrucciones sobre cómo fabricar mascarillas en casa con gasa e hilo de algodón.

Algunos departamentos de salud estatales lanzaron sus propias iniciativas, sobre todo California, Utah y Washington.

En todo el país, los carteles presentaban el uso de mascarillas como un deber cívico: la responsabilidad social se había incrustado en el tejido social mediante una campaña de propaganda federal masiva en tiempos de guerra lanzada a principios de 1917, cuando Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial.

barrendero con una máscara en Nueva York

Getty Images
Siguiendo la recomendación de la Junta de Salud de Nueva York, es “Mejor ser ridículo que estar muerto”, un barrendero usa una mascarilla en octubre de 1918.

El alcalde de San Francisco, James Rolph, anunció entonces que “la conciencia, el patriotismo y la autoprotección exigen un cumplimiento inmediato y rígido” del uso de tapabocas.

En las cercanías de Oakland, el alcalde John Davie declaró que “es sensato y patriótico, sin importar cuáles sean nuestras creencias personales, proteger a nuestros conciudadanos uniéndonos a esta práctica”.

Sin orden

Los funcionarios de salud entendieron que cambiar radicalmente el comportamiento del público era una tarea difícil, especialmente porque a muchos les resultaba incómodo usar mascarillas.

Los llamamientos al patriotismo solo podían llegar hasta cierto punto.

Como señaló un funcionario de Sacramento (California), las personas “deben ser obligadas a hacer las cosas que son mejores para sus intereses”.

La Cruz Roja declaró sin rodeos que “el hombre, la mujer o el niño que no use mascarilla es ahora un negligente peligroso“.

Numerosas comunidades, particularmente en todo el Occidente del país, impusieron ordenanzas obligatorias. Algunos condenaron a los delincuentes a penas de cárcel breves y las multas oscilaron entre US$5 y US$200.

Juicio en un parque en San Francisco

Getty Images
En San Francisco,los jueces se salieron de las cortes y los juicios se hicieron al aire libre… pero sin mascarillas.

La aprobación de estas ordenanzas fue con frecuencia un asunto polémico. Por ejemplo, el director de salud de Sacramento tuvo que intentar varias veces antes de lograr convencer a los funcionarios de la ciudad de que promulgaran la normativa.

En Los Ángeles, no fue aprobada. Un proyecto de resolución en Portland, Oregón, provocó un acalorado debate en el consejo de la ciudad y un funcionario declaró la propuesta como “autocrática e inconstitucional”, y agregó: “Bajo ninguna circunstancia me pondrán un bozal como a un perro hidrófobo“. La medida no prosperó.

La junta de salud de Utah consideró emitir una orden obligatoria de mascarillas en todo el estado, pero decidió no hacerlo, argumentando que los ciudadanos sentirían una falsa seguridad y relajarían sus cuidados.

A medida que la epidemia resurgía, Oakland debatió una segunda orden de uso de tapabocas después de que el alcalde contara enojado que lo habían arrestado en Sacramento por no llevar una puesta.

Un médico prominente que asistió al debate comentó que “si un hombre de las cavernas apareciera… pensaría que los ciudadanos enmascarados son todos lunáticos“.

Con orden

En los lugares donde las órdenes de usar mascarillas se implementaron con éxito, el incumplimiento y el desafío se convirtieron rápidamente en un problema.

Barbería en Chicago en 1918

Getty Images
En Chicago, solo uno de los barberos de este local usa mascarilla, algo que, en este caso, es imposible para cualquiera de los clientes.

Muchas tiendas que no estaban dispuestas a rechazar clientela, no prohibían el ingreso a los desenmascarados.

Los trabajadores se quejaron de que los tapabocas eran demasiado incómodos para usarlos todo el día.

Una vendedora de Denver se negó porque dijo que “se le dormía la nariz” cada vez que se ponía una. Otra dijo que creía que “una autoridad superior al Departamento de Salud de Denver se ocupaba de su bienestar”.

Como lo expresó un periódico local, la orden de usar máscaras “fue casi totalmente ignorada por la gente; de hecho, la orden es motivo de burla”.

La regla fue enmendada para aplicarse solo a los conductores de tranvías, quienes luego amenazaron con hacer huelga. Se evitó una huelga cuando la ciudad flexibilizó la norma una vez más.

Denver soportó el resto de la epidemia sin ninguna medida que protegiera la salud pública.

En Seattle, por su parte, los conductores de tranvías se negaron a rechazar a los pasajeros sin tapabocas.

Un conductor de tranvía rechaza la entrada a un viajero que no usa máscara, Seattle, Washington, diciembre de 1918.

Getty Images
Un conductor de tranvía rechaza la entrada a un viajero que no usa mascarilla en Seattle, Washington, diciembre de 1918.

El incumplimiento estaba tan extendido en Oakland que los funcionarios delegaron a 300 voluntarios civiles del Servicio de Guerra para conseguir los nombres y direcciones de los infractores para que pudieran ser acusados.

Cuando entró en vigencia una orden de mascarillas en Sacramento, el jefe de policía ordenó a los oficiales: “Salgan a las calles y siempre que vean a un hombre sin tapabocas, tráiganlo o manden a buscar el carro”. En 20 minutos, las estaciones de policía se inundaron de delincuentes.

En San Francisco hubo tantos arrestos que el jefe de policía le advirtió a los funcionarios de la ciudad que se estaba quedando sin celdas en la cárcel. Los jueces y oficiales se vieron obligados a trabajar hasta altas horas de la noche y los fines de semana para despejar la acumulación de casos.

Protestas

Muchos de los que fueron sorprendidos sin mascarillas eran personas que pensaron que podían ir a hacer un mandado o al trabajo sin que los atraparan.

En San Francisco, sin embargo, el incumplimiento inicial se convirtió en un desafío a gran escala cuando la ciudad promulgó una segunda ordenanza sobre tapabocas en enero de 1919, momento en que la epidemia se disparó nuevamente.

Muchos denunciaron lo que consideraron una infracción inconstitucional de sus libertades civiles.

Policía estadounidense con máscara.

Getty Images
La decisión de arrestar a quienes no usaran mascarillas llenó las cárceles de “delincuentes”.

El 25 de enero de 1919 aproximadamente 2,000 miembros de la Liga Antimascarilla hicieron una manifestación para denunciar la ordenanza de tapabocas y proponer formas de derrocarla. Entre los asistentes se encontraban varios médicos destacados y un miembro de la Junta de Supervisores de San Francisco.

Ayer y hoy

Es difícil determinar la efectividad de las máscaras utilizadas en 1918.

Hoy en día, tenemos un creciente cuerpo de evidencia de que los revestimientos faciales de tela bien confeccionados son una herramienta eficaz para frenar la propagación del covid-19.

Sin embargo, queda por verse si los estadounidenses mantendrán el uso generalizado de mascarillas mientras la pandemia actual continúa desarrollándose.

Los ideales profundamente arraigados de la libertad individual, la falta de mensajes cohesivos y liderazgo en el uso de mascarillas y la desinformación generalizada han demostrado ser los principales obstáculos hasta ahora, precisamente cuando la crisis exige consenso y un cumplimiento generalizado.

Ese fue ciertamente el caso en muchas comunidades durante el otoño de 1918. Esa pandemia finalmente mató a unas 675,000 personas en EE.UU.

Ojalá que la historia no esté repitiéndose.


* J. Alexander Navarro es el subdirector del Centro de Historia de la Medicina de la Universidad de Michigan.

Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

Lee la nota original en inglés aquí.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs

https://www.youtube.com/watch?v=FkdL3esx7t0&t=

https://www.youtube.com/watch?v=Fq8jbuaUW0M

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.