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Cuartoscuro

El hostigamiento y la depresión de residentes médicos, en cifras

A lo largo del país se han hecho estudios académicos que muestran que el maltrato y estrés en los residentes es generalizado.
Cuartoscuro
24 de octubre, 2019
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Con motivo del Día del Médico, la Asamblea Nacional de Médicos Residentes hizo un llamado a que más allá de felicitar a quienes ejercen esta labor, se acabe con los abusos para aquellos que están en formación.

Animal Político publicó los testimonios de tres residentes que llegaron al grado de intentar suicidarse y ser internados en un psiquiátrico como consecuencia de la depresión y ansiedad que les causó el hostigamiento de sus superiores.

Se solicitó a la Secretaría de Salud y al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) cifras oficiales sobre denuncias de acoso laboral a estos estudiantes, pero no hubo respuesta. En los archivos digitales de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) no se encontró ninguna recomendación al respecto.

Lee más: Médicos residentes ahora tendrán mejores condiciones laborales y prestaciones directas

Sin embargo, se han hecho estudios académicos en distintos estados del país que muestran que el maltrato y estrés en los residentes es generalizado. Aquí algunos ejemplos:

– Sí hay una recomendación al respecto, pero emitida por la Comisión de Derechos Humanos de Puebla en 2015, a favor de los residentes y en contra de la Secretaría de Salud y Dirección General de Servicios de Salud del Estado. Tras hacer cuestionarios en los hospitales del estado se documentó que 81% reporta haber sufrido tratos crueles, inhumanos y degradantes por parte del personal del hospital; 72% reconoce haber sido víctima de algún agravio; 69%, que ha sufrido violencia física o psicológica como médico residente, y 67% considera que se le ha violado un derecho humano.

Por ello, la Comisión local recomendó a profesores titulares y adjuntos que traten dignamente a los médicos en formación bajo su cargo y que no deleguen en residentes más avanzados sus obligaciones de conducir y evaluar a los menores. A los directores de Hospitales pidió garantizar el trato digno y cumplimiento de las normas sobre residencias. Al subdirector de Enseñanza de los Servicios de Salud, garantizar el cumplimiento de contratos otorgados. Y a quien corresponda, que se instrumentara un mecanismo de vigilancia efectiva para el cumplimiento de la normatividad de residencias.

– La Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed) publicó el año pasado un artículo sobre la relación de la salud de residentes médicos con la calidad y seguridad del servicio que dan a sus pacientes, donde no se enfocó en la salud mental, sino en la física, y encontró que en 88 estudiantes de 12 especialidades en un hospital de tercer nivel, el 61% presentó sedentarismo y el 80% obesidad, por lo que propuso que se diseñe un programa de promoción y control de la salud del personal médico en formación.

– El IMSS publicó en su revista médica en 2017 un estudio hecho en el Hospital de Pediatría del Centro Médico Siglo XXI, durante 2014, donde de 137 residentes, 32% reportó abiertamente haber sufrido acoso, pero 82.4% lo reconoció en el cuestionario dirigido, lo que demuestra que muchos perciben ciertas conductas como normales dentro de su formación. El 67% reportó un tipo de maltrato, pero 23% señaló dos. Un 53.3% de los episodios de maltrato tuvieron una duración de más de seis meses.

El 29% de residentes dijo que la causa del acoso son las jerarquías y un 28%, que son “usos y costumbres” en la medicina. Y con esa misma justificación, un 10% reconoció haber acosado también a compañeros.

– La UNAM publicó en 2017 una investigación hecha en el Estado de México de la Universidad Panamericana, llamado “Percepción de maltrato durante la residencia médica en México: medición y análisis bioético”. Con respuestas de 143 residentes de la entidad, mostró que 84% refirió haber sufrido maltratos, sobre todo psicológico (humillaciones en 78% de casos), seguido del académico (guardias de castigo el 50% y negación de la enseñanza el 40%) y por último, el físico (16% recibieron golpes, 35% fueron privados de alimentación y 21% de ir al baño durante sus guardias, como castigo).

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Como consecuencia de los maltratos, el 89% de los residentes presentaba burnout (estar “quemado”), 71% depresión, 78% ansiedad y 58% reconoció dar mala atención a sus pacientes. Los señalados como perpetradores eran los residentes de jerarquía superior y médicos de base.

– En Veracruz se hizo una investigación académica por parte de investigadores de varias universidades, publicado en 2017, que arrojó que de 656 residentes entrevistados durante 2014, el 87% reportó al menos una experiencia de agresión. 50.5% refirió violencia psicológica y un 2.1% denunció incluso agresiones físicas.

– En San Luis Potosí, se publicó un estudio en 2017 basado en cuestionarios hechos a 323 estudiantes de primero, tercero y sexto grado de Medicina en 2012, donde 23.8% presentaba probables casos de depresión, una incidencia mucho mayor al de los jóvenes en general, que apenas supera el 9%. El 28.2% tenía burnout moderado y 13.3%, alto. Se detectó ansiedad en 13.3% de los estudiantes, y un riesgo suicida en 9.6% de ellos.

Actualización pendiente de la NOM para residentes

Las residencias médicas están regidas por una Norma Oficial, la NOM-001-SSA3-2012 sobre Educación en Salud, vigente desde enero de 2013. En noviembre de 2018 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) una propuesta de actualización, PROY-NOM-001-SSA3-2018, sin embargo, no ha sustituido a la antigua norma.

El proyecto de NOM que no ha sido aprobado enuncia claramente como el primer derecho de quienes cursan una Residencia Médica, “recibir educación de posgrado en un ambiente de respeto a sus derechos humanos, equidad e igualdad”, algo que no menciona la actual Norma.

En abril de este año, cuando los residentes de todo el país se manifestaron para exigir los pagos de sus becas atrasados y pedir mejores condiciones, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) pidió adecuar y concluir la revisión del proyecto de Norma, “además de exhortar a las autoridades en materia de salud y educativas a generar las acciones pertinentes para garantizar que la profesionalización de quienes se desempeñan como residentes médicos sea en un ambiente de respeto a sus derechos humanos”.

También el PRI presentó en la Cámara de Diputados un punto de acuerdo para exhortar a las autoridades a adecuar la norma considerando otros elementos, como garantizar que la formación de médicos sea en un ambiente saludable y que las universidades realmente ejerzan una supervisión, y no solo otorguen el aval a los estudios; otorgar servicios de psicología bimestrales; y que la comunicación sea bilateral y no solo unilateral.

En cuanto a las guardias, la NOM de 2013 establece que pueden ser máximo tres por semana y con intervalos de por lo menos dos días entre cada una de ellas (un esquema conocido como A-B-C). En cambio, el proyecto de nueva normativa pone como máximo dos por semana y con tres días de descanso entre ellas (esquema A-B-C-D).

Sin embargo, no está claro cuántas horas máximo puede durar la jornada de un médico residente, ya que las guardias se suman a su jornada diaria entre semana. Y apenas a principios de este mes, se desechó en la Cámara de Diputados una iniciativa para regularlas y que no fueran de hasta 36 horas, como ocurre actualmente.

El presidente de la Comisión del Trabajo y Previsión Social, Manuel Baldenebro, del PES, argumentó que como los residentes no tienen un contrato laboral, no se puede legislar para ellos como empleados.

Por lo tanto, las condiciones extremas de los residentes se mantienen como han sido hasta ahora.

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Gordofobia: 'Me he pasado la vida temiendo que me llamen gorda'

Megan Jayne Crabbe tardó casi dos décadas en aceptar su cuerpo. Hoy, la "influencer" intenta ayudar a quienes se sienten incómodos con su apariencia a través de su cuenta de Instagram.
18 de noviembre, 2019
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Megan Jayne Crabbe

Natalie Lam
“La fobia a la gordura provoca discriminación y acoso en el mundo real todos los días”, dice Megan Jayne Crabbe, quien tiene más de un millón de seguidores en Instagram.

Megan Jayne Crabbe tenía cinco años cuando comenzó una guerra contra su cuerpo.

En su primer día de clases, en lugar de hacer amigos, se comparaba con sus compañeros y decía que era la “gordita”.

Hoy tiene más de un millón de seguidores en Instagram, e intenta usar la plataforma social para ayudar a quienes se sienten incómodos con su cuerpo.

Pero lo cierto es que Megan tardó casi dos décadas en aceptar su propio cuerpo. Los años que precedieron a eso estuvieron marcados por dietas, una anorexia devastadora e, incluso, un período en un hospital psiquiátrico.

A los 21 años, después de haber abandonado el colegio y luego la universidad, alcanzó su peso objetivo. Pero, aún así, ella “odiaba todo” sobre sí misma.

“Sabía que no importaba el peso que alcanzara. Nunca sería suficiente”, dice Megan, quien ahora tiene 26 años.

“No podía continuar con esa vida. Mi trastorno alimentario me había consumido, perdí mucho tiempo y me negué a que continuara consumiéndome más”, agrega.

Movimiento “positividad corporal”

Megan Jayne Crabbe

Megan Jayne Crabbe
“Sabía que no importaba el peso que consiguiera, nunca sería suficiente”, dice Megan, de 26 años.

Sin quererlo, Megan conoció el movimiento social “positividad corporal” que aboga por la aceptación de todos los cuerpos, independiente de la apariencia.

“No sé cómo me topé en Instagram con la imagen de una mujer en bikini que hablaba de aceptar su cuerpo, de no hacer dieta y vivir su vida tal como era. Nunca hasta entonces había creído que fuera una opción”, cuenta.

Fue entonces cuando su vida cambió.

Comenzó a publicar mensajes y fotos positivas respecto a su cuerpo en su cuenta de Instagram, @bodyposipanda, acumulando cientos de miles de seguidores.

En sus publicaciones, ella se refiere a sí misma como “gordita” y anima a sus seguidores a adoptar este tipo de lenguaje.

“La palabra ‘gorda’ tenía el poder de noquearme. He pasado mi vida temiendo que me llamen gorda, ni siquiera podía ver la palabra”, explica.

“Cuando conocí el movimiento positividad corporal, empecé a ver la gordura de una forma diferente. La palabra gorda es solo una forma de describir un cuerpo y necesitamos recuperarla”.

Fobia a la gordura

Megan comenzó a hacer dieta a los 10 años, diciéndoles a sus padres que quería llevar una vida “más saludable”. Sin embargo, al poco tiempo sus padres se dieron cuenta de que se había convertido en algo dañino.

Cuando tenía 14 años, le diagnosticaron un trastorno alimentario y a los 20 años, odiando que su cuerpo le “ocupara tanto espacio cerebral”, dejó la universidad y asumió el cuidado de su hermana Gemma, que tiene parálisis cerebral.

Ahora se describe a sí misma como activista, modelo, escritora y oradora. Recientemente realizó una gira por Reino Unido en la que cantó, bailó y habló sobre la cultura de la dieta ante una audiencia de 2,000 personas.

Además, Megan fue invitada al Parlamento británico para hablar con la Oficina de Igualdad sobre la imagen corporal.

La influencer planteó que el tema de la “fobia a la gorduradebería reconocerse como una forma de prejuicio.

Megan y Gemma Crabbe

Megan Jayne Crabbe
Megan asumió el cuidado de su hermana Gemma, quien tiene parálisis cerebral.

“No podemos tener una conversación sobre la imagen corporal sin abordar la fobia a la gordura”, dice.

“Muchas de nuestras inseguridades tienen sus raíces en el miedo a estar demasiado gordas, y para las personas que efectivamente tienen cuerpos más grandes, la fobia a la gordura provoca discriminación y acoso en el mundo real todos los días”, agrega.

Megan dice que suele recibir críticas en las redes sociales de los que aseguran que sus mensajes promueven un estilo de vida poco saludable.

Pero ella afirma que el debate sobre qué es la vida sana no debería girar en torno al peso.

“No espero que las personas amen necesariamente sus cuerpos, sino que los respeten”, dice.

“Me siento afortunada de haber encontrado el movimiento de la positividad corporal a la edad a la que lo hice, porque recibo muchos mensajes de mujeres mayores que han pasado sus vidas odiando sus cuerpos, y acaban de aprender a aceptarse a ellas mismas”.

Respeto por el cuerpo

Megan Jayne Crabbe

Linda Blacker
Megan Crabbe cree que la fobia a la gordura debería reconocerse como una forma de prejuicio.
Megan Jayne Crabbe

Megan Jayne Crabbe
La activista, modelo y oradora realiza giras para hablar de la “cultura de la dieta”.

Aunque muchos clasifican a Megan en la categoría de influencer, ella prefiere evitar esta descripción, porque dice que “muchas personas lo hacen para su propio beneficio”.

Ella, más que nada, quiere utilizar las redes sociales para hacer frente a la cultura de la dietay con ello espera ayudar a otros a construir una vida basada en algo más que la apariencia.

“Ha sido un proceso muy largo para aceptar todo lo que creía sobre el peso y la belleza, y luego obligarme a cuestionarlo. Tuve que llegar a un punto de respeto básico por mi cuerpo y aprender a no odiar mi reflejo”, dice.

“Ahora quiero ayudar a otras personas a lograr esto”, añade.

“Cuando tenía cinco años pensé que estar gorda era lo peor que me podía pasar. Había internalizado ese mensaje a una edad tan temprana, que he recorrido un largo camino. He estado una vida odiándome a mí misma y no quiero que nadie más se sienta así”, conluye.


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