Implicado en Estafa Maestra por desvíos en la Universidad del Edomex ahora es acusado de peculado
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Implicado en Estafa Maestra por desvíos en la Universidad del Edomex ahora es acusado de peculado

El exapoderado legal de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Hugo del Pozzo, también es acusado por otorgar becas millonarias a personas que no eran estudiantes universitarios.
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2 de octubre, 2019
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Hugo Manuel del Pozzo Rodríguez, exapoderado legal de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex) que firmó convenios de La Estafa Maestra en 2013, está siendo enjuiciado por el presunto delito de peculado por otro caso relativo a un contrato con el gobierno de Oaxaca en el que hay implicadas empresas fantasma.  

Se trata de un contrato firmado el 13 de julio de 2011 con la secretaría de Finanzas oaxaqueña por 56 millones 340 mil pesos, a partir del cual la UAEMex debía dar una serie de servicios tecnológicos a la dependencia y no los cumplió, por lo que fue denunciada por el gobierno oaxaqueño. 

La denuncia concluyó el 8 de febrero de 2016, cuando un juez le dio la razón al gobierno oaxaqueño y condenó a la UAEMex a regresar los 56 millones 340 mil pesos, más el 9% anual de intereses acumulados. 

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A raíz de la sentencia condenatoria, la UAEMex sancionó en septiembre de 2016 con 20 años de inhabilitación a Hugo Del Pozzo, y lo denunció ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, que le imputó el delito de peculado en modalidad de servidor público por su presunta responsabilidad en el incumplimiento de contrato con el gobierno de Oaxaca. 

Además, la UAEMex también acusó a su exapoderado legal de haber entregado de manera indebida becas por 30 millones de pesos a personas que no eran estudiantes de la universidad. 

El otorgamiento de becas a personas ajenas a la universidad se habría producido sin haber pasado antes por el comité de becas de la universidad para su aprobación, y violando el reglamento de becas universitario. 

Además, de acuerdo con la acusación de la universidad, Del Pozzo presuntamente entregó becas por hasta 100 mil pesos, cuando el monto para becar el talento científico y cultural de los alumnos, por ejemplo, es de 6 mil pesos por semestre. 

Tras ser vinculado a proceso, ahora el caso está en la fase del juicio oral, en la que la Fiscalía mexiquense está presentando las pruebas que recabó en la fase de investigación. Ahora la jueza Janet Patiño García es quien deberá resolver en las próximas audiencias si Del Pozzo es responsable por el delito de peculado, o si por el contrario es inocente y absuelto.

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“No hay un ápice de duda de que el acusado Hugo Manuel Del Pozzo Rodríguez cometió el delito que se le imputa”, acusaron los agentes del Ministerio Público mexiquense en el arranque de la audiencia oral contra el exapoderado de la UAEM, y en la que estuvo presente Animal Político en los tribunales localizados en el penal Santiaguito en Almoloya, Estado de México. 

“Del Pozzo quebrantó el patrimonio de la Universidad. Manejó recursos y se aprovechó de su cargo ocasionando un daño irreparable a la máxima casa de estudios mexiquense”, subrayaron los agentes. 

Por su parte, el abogado defensor de Del Pozzo, David Sandoval Ríos, respondió a la parte acusadora señalando que las imputaciones en contra del exservidor público de la UAEMex son “vagas e imprecisas”. Y argumentó que la contratación entre Oaxaca y la universidad se hizo bajo el carácter de entes privados y no de funcionarios públicos, por lo que la casa de estudios mexiquense “no puede dolerse” de recursos que no le pertenecerían.   

Empresas fantasma

En el desarrollo de las audiencias del juicio oral, la Fiscalía mexiquense expuso ante la jueza que con los 56 millones 340 mil pesos que recibió del gobierno oxaqueño para que desarrollara un software informático a la Secretaría de Finanzas estatal, la UAEMex, por conducto de Del Pozzo, subcontrató por adjudicación directa a seis empresas a las que les entregó 16 millones de pesos de ese dinero.

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De acuerdo con testimonios presentados por la Fiscalía, entre ellos funcionarios y exfuncionarios de la Contraloría universitaria y de la Consejería de Administración, las subcontrataciones se produjeron de manera indebida, puesto que el máximo que prevé el reglamento interno de la universidad para adjudicaciones directas no puede exceder los 500 mil pesos. 

Entre las compañías subcontratadas por la UAEMex para dar servicios tecnológicos a Oaxaca está Servicios Empresariales Nurbak SA de CV, misma que está en la ‘lista negra’ de empresas fantasma del Servicio de Administración Tributaria (SAT). 

Es decir, la autoridad tributaria ya comprobó que Servicios Empresariales Nurbak SA de CV no tenía infraestructura, ni el personal, ni la capacidad, ni los activos suficientes para dar servicios, por lo que fue boletinada por simular operaciones comerciales y por emitir de manera fraudulenta facturas por servicios que no dio pero sí cobró. 

Otra empresa subcontratada para el contrato con Oaxaca, según lo que se expuso en las audiencias orales del caso, fue Asesorías Nacionales Expanders SA de CV. 

Esta compañía también fue utilizada en 2013 para desviar recursos públicos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) a través de la UAEM en el esquema de fraude documentado en la investigación periodística La Estafa Maestra publicada por Animal Político y Mexicanos contra la Corrupción

Asesorías Nacionales Expanders fue subcontratada a raíz de un convenio en 2013 entre la UAEMex y la Sedesol por 159 millones 850 mil pesos para dar servicios relacionados con La Cruzada Nacional contra el Hambre. Sin embargo, en un informe forense, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló que esta compañía no fue localizada en su domicilio en la Ciudad de México y que no hay constancia de que proporcionara servicio alguno.  

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Además, Animal Político constató que esta empresa no tiene antecedentes registrales; es decir, incumplió con el registro de su nombre ante la Secretaría de Economía, la primera obligación para constituirse como empresa en el país y poder recibir contratos públicos. 

Convenio de La Estafa Maestra

Como parte de La Estafa Maestra, Hugo Del Pozzo firmó como apoderado legal de la UAEMex un convenio con la Sedesol en febrero de 2013 por 528 millones de pesos. 

El objeto del convenio era para poner en marcha ventanillas de atención para incorporar a un millón 600 mil beneficiarios al Programa Pensión Para Adultos Mayores. 

Sin embargo, de acuerdo con la ASF, la universidad violó la ley federal de adquisiciones y subcontrató a cinco empresas por 475 millones de pesos, el 90% del recurso público que recibió de Sedesol. 

Entre las empresas que recibieron ese dinero está Servicios Administrativos Zulma Sa de CV, que no fue localizada en su domicilio por los auditores de la ASF. 

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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