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IMSS gastó 427 mdp para construir hospital en Puebla; dos años después no hay nada

La obra tendría que sustituir al Hospital General San Alejandro que resultó dañado en el sismo de 2017 y atendía al 60% de los derechohabientes de la entidad.
Especial
Por Ernesto Aroche y Nayeli Roldán
8 de octubre, 2019
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El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) gastó 427 millones de pesos en un terreno que incluye un edificio a medio construir, que debía convertirse en un nuevo hospital para Puebla, pero que resultó una obra inservible y sólo podrá utilizarse en el futuro para oficinas.

El nuevo hospital sustituiría al Hospital General San Alejandro de Puebla, el principal servicio para 60% de los derechohabientes del estado que resultó con severos daños estructurales tras el temblor del 19 de septiembre de 2017. 

Dos años después, no solo no hay hospital, tampoco se puede avanzar en la construcción de cualquier obra en ese terreno porque la adjudicación está en disputa. En 2018 se hizo la licitación del proyecto, pero las empresas que fueron descalificadas en el proceso acusaron irregularidades e impugnaron el procedimiento. 

La administración del nuevo gobierno en el estado determinó reponer el proceso en el que resultó ganadora la firma española Sacyr, lo que derivó en una inconformidad de la empresa ante tribunales y en que el IMSS no pueda hacer nada en el terreno hasta tener una resolución judicial. 

Lee: 180 obras de hospitales en México están suspendidas por corrupción o falta de dinero: Salud

Mientras se halla solución, los poblanos sufren las consecuencias con un sistema de salud colapsado que ha obligado a hospitales de la entidad como La Margarita, en el sureste de la capital poblana, a operar con sobrecupo y sobredemanda de hasta 300% para atender a los derechohabientes del General San Alejandro, según reconoce el mismo IMSS.

Y aunque el nuevo hospital ya debería estar realizando 188 mil hospitalizaciones, 23 mil cirugías, 7 mil partos y 200 trasplantes cada año, según el proyecto de inversión, todo sigue en el papel. 

¿Por qué después de dos años aún no hay hospital? ¿Qué decisiones llevaron a esa situación? 

La compra de un problema

El 5 de octubre de 2017, dos semanas después del sismo de 7.1 grados que dejó a cientos de damnificados, el entonces secretario de Salud, José Narro Robles, y el director del IMSS, Mikel Arriola, recorrieron la estructura dañada del hospital San Alejandro. 

Ese día, confirmaron que el inmueble no podría seguir operando y Mikel Arriola anunció que, por orden presidencial, mil 400 millones de pesos se destinarían para la recuperación de los servicios del IMSS en la entidad, y que el 90% de los recursos serían exclusivamente para el nuevo San Alejandro.

A partir de ese momento, la directiva del IMSS comenzó la búsqueda de un terreno para un hospital con 415 camas, el número que tenía San Alejandro. 

Entérate: ¿Qué opina la gente de los servicios del IMSS? Más del 60% dice que el abasto de medicamentos es “muy malo”

Animal Político buscó a Mikel Arriola para conocer su versión sobre la compra del terreno para construir el nuevo hospital, el exdirector del IMSS dijo que Patricio Caso, exdirector de administración del Instituto, sería el encargado de responder. 

“Encontrar 6 hectáreas en Puebla no fue sencillo, sobre todo porque se debía cumplir con ciertas características: que el terreno fuera plano, que pudiera utilizarse de manera ágil y que tuviera buenas vías de comunicación”, dijo Caso en entrevista. 

El exfuncionario explicó que finalmente encontraron un terreno de 62 mil metros cuadrados en el que empresarios iniciaron la construcción de un hospital privado conocido como Centro Internacional de Medicina (CIMA), ubicado en la reserva territorial Atlixcayotl de la ciudad de Cholula, pero que después de 20 años de iniciada la construcción, no se terminó. 

Foto: Ernesto Aroche

La firma Medicus, S. A. De C. V., integrada por empresarios de la salud texanos encabezados por Gary Brent Woods, presidente de la empresa International Hospital Corporation Holding NV; empresarios poblanos, encabezados por Luis Regordosa Valenciana, y médicos especialistas liderados por el urólogo Enrique Macip Nieto, compraron el terreno entre 1995 y 1998. 

En los siguientes años comenzaron a construir un edificio que pretendía ser un hospital de lujo, pero sólo consiguieron 14 mil metros de construcción con avance en ventanas y pisos, pues por falta de capital, la obra quedó detenida en 2012. 

Para el IMSS, la obra resultó un lugar idóneo para el nuevo hospital porque “era el único inmueble que había en Puebla con esas características”, según el exfuncionario Patricio Caso. 

Foto: Ernesto Aroche

La negociación para la compra del terreno se llevó a cabo entre el IMSS y los empresarios texanos, que tenían la mayoría de las acciones de Médicus, asegura el empresario poblano Luis Regordosa Valenciana.

En noviembre de 2017, Regordosa Valenciana intervino para que a los socios menores les permitieran intervenir en la compraventa, pero fue rechazado por el entonces director del IMSS, Mikel Arriola, con el argumento de que tenían mucha prisa para empezar con la obra. 

“Él me dijo que tenían una urgencia y querían el hospital nuestro, que con eso iban a ganar mucho tiempo en reconstruir el nuevo San Alejandro, porque ya tenían un avance, y que querían que Peña Nieto lo inaugurara al cerrar su sexenio”, explicó Regordosa en entrevista.

La propuesta por parte de Mikel Arriola también quedó asentada en el acta del Consejo Técnico del IMSS donde se aprobó la compra de dicha propiedad “conforme a la propuesta que presenta el director general, por conducto de la persona Titular de la Dirección de Administración, mediante oficios 466 y 476 de fechas 9 y 10 de octubre de 2017”, cita el documento firmado el 11 de octubre de 2017.   

Entre los requerimientos del Consejo estaba que el terreno tuviera al menos 50 mil metros cuadrados y ser “técnicamente apto para la construcción y puesta en operación de un hospital u hospitales que cubran las 415 casas censables del Hospital Regional 36 San Alejandro”. 

Te puede interesar: IMSS invertirá más de 17 mil mdp en personal e infraestructura en 2020

El Consejo Técnico del IMSS, el máximo órgano de gobierno del Instituto, recibió también un estudio donde se analizaba el costo y beneficio del “Programa de Emergencia para la Sustitución del Hospital General 36 San Alejandro”, en el que se exponían dos opciones para afrontar la emergencia: subrogar servicios privados o construir un hospital nuevo. 

La primera sería una opción más cara y menos viable en el futuro. Por ello, era mejor construir uno nuevo y desde entonces se advertía la intención de comprar el terreno del hospital privado CIMA, pues contaba “con un área en obra gris que no fue afectada por el sismo y que será aprovechada para la construcción de una de las unidades del conjunto. La compra del terreno permitirá disminuir los tiempos de construcción en un 40%”, se lee en el análisis costo-beneficio.

Foto: Ernesto Aroche

También se había avanzado en el requisito de conseguir la valuación de la propiedad por parte del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN), que determinó un precio máximo de 710 millones de pesos, de los cuales 89 millones correspondían al avance de construcción que ya tenía CIMA. 

La compraventa del terreno se concretó el 6 de diciembre de 2017, casi dos meses después de que el IMSS aprobara la transacción por 427.6 millones de pesos, lo que significó 60% menos del techo presupuestal, según el contrato de compraventa registrado en la notaría 248 de la ciudad de México, cuyo titular es Eduardo Francisco García Villegas Sánchez Cordero. 

Según contaron los empresarios poblanos, hubo un corredor inmobiliario del que no recuerdan el nombre, pero fue quien acercó la propiedad al IMSS y, por lo cual, los privados pagaron una comisión de 7%, es decir 29.7 millones de pesos.

“De lo que se vendió hubo que pagar comisiones a quién lo vendió, al corredor. Comisión que también se me hizo elevada. Fue, si mal no recuerdo, del 7%, que para operación de este tipo no se estila una comisión de este tamaño, pero eso fue lo  acordado con los texanos”, dijo Luis Regordosa.

Lee: Solo tres de cada mil trabajadoras del hogar se han inscrito al IMSS

Patricio Caso, por su parte, negó la existencia de un corredor. “Negociamos con la empresa que era dueña del predio, estrictamente con los representantes legales. Le pagamos a los representantes por el terreno, no le pagamos a ningún intermediario”. 

En el expediente del Registro Público de la Propiedad de Puebla consultado por Animal Político, donde se asienta la compra-venta del inmueble, se incluye la documentación gubernamental como el acta del Consejo Técnico del IMSS y con la empresa, pero no existe ninguna referencia respecto al corredor inmobiliario. 

El edificio problema 

Patricio Caso aseguró que el IMSS negoció lo suficientemente bien y pagó “barato” el terreno porque el hospital en obra gris no era relevante. “La negociación fue esa: te compro el terreno, después de eso se harían estudios para el peritaje preliminar para ver si el inmueble nos servía”. 

Sin embargo, en el estudio de costo-beneficio del IMSS sí se consideró como una ventaja que el terreno tuviera un inmueble porque significaba un avance de 40% de la obra total y así, el nuevo hospital terminaría de construirse en 2019. 

De hecho, en el contrato de compra-venta se especifica que de los 427.6 millones de pesos pagados, 52.2 millones correspondían al precio del edificio a medio construir. Pero éste, lejos de ser una rápida solución para atender la emergencia en el sistema de salud en Puebla, significó un problema: el edificio en obra gris no puede ser hospital. 

Foto: Ernesto Aroche

No cumple con las normas médicas ni con los reglamentos actuales de construcción, toda vez que es un obra de más de 15 años, dijo en entrevista Juan Manuel Delgado, actual coordinador de Infraestructura Inmobiliaria del IMSS. 

“Estamos en un dilema, queremos aprovecharlo al máximo porque no queremos que eso que tuvo un costo se pierda, pero tampoco nos podemos casar con una idea de que vamos a dar algo que no va a cumplir”.

Aunque todavía no está decidido, una de las propuestas para usar el edificio es reforzarlo y adaptarlo para oficinas. “Nuestra responsabilidad es darle uso a esos recursos públicos. Sería más fácil adaptar esos espacios de oficinas para la delegación del IMSS en Puebla”, explicó Delgado. 

En el resto del terreno si se buscará construir un nuevo hospital, pero será sólo de 210 camas, es decir, la mitad de capacidad del antiguo hospital San Alejandro, porque el proyecto de la nueva administración consiste en hacer una “red hospitalaria” y no una obra faraónica, para “no repetir el error”. 

Además de éste, la red hospitalaria que planea la nueva administración incluiría la construcción de otro hospital con 260 camas en Amozoc; otro con 180 camas en el terreno donde será demolido el antiguo San Alejandro y un edificio para ginecobstetricia del Hospital La Margarita. 

Lee: Sin infraestructura ni presupuesto: así tendrá que repartir el IMSS miles de medicamentos

Hasta el momento, en el terreno CIMA se han gastado 512 millones entre 2017 y 2018, de los cuáles 427 millones fueron en la compra del terreno, y hasta este año sólo se reporta 2.4% de avance, según informes de transparencia presupuestaria de la Secretaría de Hacienda.  

Además, se prevé aumentar el presupuesto. En 2017 se calculó un gasto de 2 mil 996 millones de pesos, según la Cuenta Pública de ese año, pero en los siguientes años ha aumentado la proyección para quedar en 3 mil 223 millones de pesos en la obra, lo que significa 7% más que al inicio, según se observa en el proyecto de presupuesto de egresos para 2020. 

Aún así, todavía no hay fecha para arrancar la construcción porque hay un procedimiento judicial pendiente. 

El pleito legal  

El 3 de abril de 2018, cuatro meses después de la compra del terreno, el IMSS lanzó la licitación pública del “Proyecto Integral relativo al programa de emergencia para la sustitución del Hospital General Regional No. 36 de 415 camas de San Alejandro, Puebla, por el Hospital de Gineco Pediatría de 210 camas y por el Hospital General Regional de 205 camas”.

Dos meses después, se dio a conocer el fallo de la obra que costaría mil 911 millones de pesos, resultando como ganadora la empresa de origen español Sacyr, que debía iniciar trabajos el 11 de julio de 2018 y concluir el proyecto en 22 meses.

Pero tres de las ocho empresas participantes rechazaron el fallo argumentando falta de transparencia y equidad, de acuerdo con el acta publicada en la página de Compranet.

Foto: Ernesto Aroche

Jesús Flores Lagos, socio de la constructora Ingeniería y Control de Proyectos SA de CV, explicó a Animal Político que el argumento para desechar su propuesta fue “falta de experiencia, pese a que tenemos 35 años y más de 110 hospitales construidos. En este momento estamos construyendo cuatro súper hospitales que son de 250 camas, tres de 250 y uno de 150, y aún así nos descalifican para dejarle el camino libre a Sacyr”.

En ese momento, el IMSS decidió retirar paredes, ventanas y pisos que ya estaban instalados, e incluso, a decir de los exsocios de CIMA, la tubería para el sistema de aire acondicionado para revisar la estructura y poder hacer adecuaciones a la obra. 

Producto de la queja, el Órgano Interno de Control (OIC) “encontró que fue procedente la inconformidad” y ordenó al IMSS reponer el procedimiento. “Encontramos que (la obra) no es para el inconforme, ni para el que se había adjudicado”, explicó Juan Manuel Delgado, encargado del proyecto ahora como titular de Infraestructura del IMSS. Por ello, el 20 de febrero de 2019, el IMSS declaró la licitación como “desierta”. 

En marzo, la empresa Sacyr interpuso un amparo contra la resolución del OIC ante el Juzgado Noveno en Materia Administrativa. La firma confirmó a Animal Político que ante la declaración de licitación desierta, “mediante la vía legal nos inconformamos contra esta resolución y mantenemos un litigio que tiene como objetivo mantener vigente el contrato para continuar ejecutando las obras del proyecto”.

En tanto, el IMSS no puede realizar ninguna obra dentro del terreno porque “si hacemos cualquier cosa, el juez puede decir que estamos violentando los derechos del amparado. Estamos atados de manos” hasta que haya una resolución, explicó Delgado.

El funcionario agregó que si bien la emergencia apresuró decisiones, a la postre queda en evidencia que con la compra del terreno de CIMA “alguien dejó de tener un problema y alguien tuvo un problema”. 

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Olimpia intentó suicidarse cuando se hizo público un video sexual, ahora una ley lleva su nombre

Cuando un video sexual en el que aparecía se hizo público, Olimpia Coral Melo pensó quitarse la vida. Pero, después se dio cuenta que vivir su sexualidad no era el problema. El problema era que lo hubieran compartido sin su permiso. Con este principio promovió una ley que ha sido aprobada en 11 estados de México.
26 de septiembre, 2019
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Olimpia Coral Melo Cruz tenía 18 años cuando un video sexual acabó con su reputación de “niña promesa”.

Todos en su pequeña ciudad, Huauchinango, en Puebla, en el centro de México, hablaban del video en el que ella salía desnuda.

La conocían como “la gordibuena de Huauchinango”, una forma despectiva de definir al cuerpo de una mujer con curvas.

Su novio, con quien llevaba 6 años y con quien había hecho el video, pero que no se identificaba en el mismo, negó que fuera él quien lo divulgó.

Olimpia se encerró en su casa por 8 meses e intentó suicidarse en tres ocasiones.

Pero, después de un largo proceso, entendió que ella era la víctima de un tipo de violencia, aunque tardó en identificarla.

Estudió sobre el tema y escribió una iniciativa de ley.

Ahora, respaldada por mujeres de todo México, ha logrado que la ley de delitos contra la intimidad sexual, conocida como “Ley Olimpia”, se aprobara en 11 de los 31 estados de México.

Y está siendo discutida en la capital del país.

Esta es su historia contada en primera persona.


Olimpia en un Congreso estatal.

Olimpia Coral Melo
Ahora su nombre es relacionado con la “Ley Olimpia” que regula los delitos contra la intimidad sexual en el código penal.

Cuando tenía 18 años grabé un video sexual con un novio con el que llevaba 6 años.

No sé cómo ese video, en el que se veía mi cuerpo desnudo pero no se identificaba a mi novio, empezó a pasarse por WhatsApp.

La gente hablaba de mí. Y mi novio me dejó sola. Negó que era él porque le daba vergüenza.

Así la gente empezó a especular con quien me acostaba.

Un periódico local se vendió como pan caliente con una portada en la que decían que yo, una chica que tenía futuro, “estaba quemada en las redes sociales”. Lucraron con mi cuerpo.

Cada día me llegaban a mis redes sociales solicitudes de hombres que me pedían sexo.

Me empezaron a llamar “la gordibuena de Huauchinango”. Y después, cuando el escándalo se hizo más grande, “la gordibuena de Puebla”.

Women in Puebla protesting against the murder of women. The sign reads "No more violence against women ." (17/09/2017)

Reuters
Según estudios, el 63% de las mujeres mexicanas mayores de 15 años ha sufrido algún tipo de violencia.

Sentí que mi vida había terminado. Me encerré en mi casa durante 8 meses y no me atrevía a salir.

Era muy joven y no sabía a quien acudir, cómo denunciar.

Y para colmo, todo había pasado en el ámbito digital, así que parecía que nada había pasado.

¿Cómo me iba a defender si yo misma había grabado el video?

Quise suicidarme en tres ocasiones. En una de ellas estuve a punto de tirarme de un puente cuando por suerte pasó un amigo y se bajó del coche en el que iba a preguntarme cómo estaba.

No sé si él se dio cuenta, pero me salvó la vida.

Mi madre, que no usaba internet, no sabía del video y yo pensé que iba a tardar en descubrirlo. Le dije que existía un rumor sobre un video, pero que no era yo.

Mujer

Getty Images
Olimpia dice que su “segundo viacrucis” comenzó cuando intentó acceder a la justicia. No había una ley que penara compartir contenido íntimo sin autorización.

“Sólo disfrutaste tu sexualidad”

Pero un domingo en el que estaba reunida toda mi familia en la casa, mi hermano, de 14 años, llegó de la calle y aventó su teléfono en medio de todos.

“Ese video de mi hermana sí existe y sí es Olimpia”, dijo.

Mi mamá se puso a llorar.

Fue el día más triste de mi vida. Yo me abalancé a los pies de mi mamá y le pedí perdón de rodillas a ella y a toda mi familia. Me sentía culpable.

Les dije que quería morirme, que me ayudaran a morirme.

Pero mi mamá, una mujer de una comunidad indígena que no había terminado ni la educación secundaria, que no sabe ni escribir, me sorprendió.

Me levantó la cabeza y me dijo viéndome a los ojos: “Todas cogemos. Tu prima coge, tu hermana coge y yo también. La diferencia es que a tí te ven coger. Eso no te hace una mala persona o una delincuente”.

Informe APC 2014

Informe APC
Cómo afecta la violencia “virtual”.

Yo quedé en shock.

Mi mamá continuó. “Tú sólo disfrutaste tu vida sexual -como lo hace cualquier persona- y hay una prueba de eso. Vergüenza sería que hubieras robado o matado. Incluso maltratado a un perro”.

Ahí conocí la sororidad, que las mujeres somos muy poderosas.

Aunque, soy consciente de que no todas las jóvenes tienen la ventaja de tener una madre como la mía, que me apoyó en esos momentos tan duros. La mayoría son rechazadas por sus familias, en sus centros de estudio o trabajo por el simple hecho de tener una vida sexual.

Mi madre desconectó el teléfono y el internet de la casa. Me protegió del mundo exterior. Me hizo saber que ahí dentro estaba segura.

Pero la gente fuera hablaba de mí. Venían a tocar la puerta de mi casa y a decir que se habían enterado del video.

Yo sólo me escondía.

Queremos estar seguras también en internet.

Olimpia Coral Melo
La joven dice que no es solo una reforma, sino una causa. “Queremos que se sensibilice, se prevenga y se erradique esta violencia”, asegura.

La gente no tiene idea de lo que causa ese tipo de violencia. Limitan tu libertad, tu intimidad, tu movilidad, tu vida. Y tú lo aceptas porque crees que eres culpable.

Por eso acceder a la justicia es casi imposible.

Cada “like” a esas publicaciones es una agresión, cada “me gusta” es un golpe. Cada vez que alguien comparte contenido íntimo de una persona que no lo permitió es como una violación.

A mí no me penetraron, pero me estaban violando, porque utilizaban mi cuerpo. Digitalizado, sí, pero mi cuerpo al fin.

Yo pensaba que nunca más iba a volver a salir de mi casa. Solo veía el mundo por una ventana.

Pero dos cosas me hicieron salir de ahí.

Una, que un amigo me llamó y me pidió que viera las páginas donde se burlaban de otras mujeres.

“Para que veas que no eres la única, que se burlan de otras solo porque sí. Tú sabes oratoria y tienes una voz. Tienes que hacer algo con eso”, me insistió mucho.

niña usando computadora y cubriéndose la cara.

Getty Images
Muchos videos íntimos son compartidos en internet sin el consentimiento de las mujeres.

En esas páginas me di cuenta que se burlaban de mujeres por tener cejas grandes, por ser rubias, por flacas, por todo.

“No puede ser”

Pero, lo que me indignó más fue que había una fotografía de una chica con síndrome de Down. Alguien comentó en esa foto que no importaba su cara, que podría ser utilizada sexualmente.

Ahí fue cuando dije “no puede ser”.

El otro evento que me hizo cambiar fue que en el mismo periódico que se habían burlado de mí, publicaron el caso de una mujer que se había robado 40 pares de zapatos.

Y cuando estaba asomada a la ventana, vi a esa mujer pasar.

Iba con un vestido amarillo despampanante que brillaba bajo el sol radiante. Todo mundo la criticaba. La mujer de la florería guardo sus flores, como si se le fueran a marchitar.

Primero pensé que no iba a salir para que no me hicieran lo mismo a mí.

Lo virtual es real, dice una pancarta en un congreso estatal de México.

Frente Nacional para la Sororidad
Olimpia Coral asegura que aunque la violencia suceda en internet, afecta en la vida real a sus víctimas.

Pero luego me pregunté “si ella que sí robó sale a la calle, ¿por qué yo no?”

Lo que hice fue contra mí misma, no dañé a nadie más.

No tenía ninguna teoría feminista, pero empecé a entender que yo no tenía la culpa.

Ese mismo día pedí que me llevaran al Ministerio Público a poner una denuncia.

Segundo viacrucis

Pero, ahí, intentando acceder a la justicia empezó mi segundo viacrucis.

El oficial encargado de atenderme me pidió ver el video. Y empezó a reírse.

Por primera vez alguien lo veía en mi cara y yo veía como me sabroseaba.

“No estabas ni borracha, ni drogada, ni te violaron. De acuerdo al código penal no hay delito”, me dijo.

Salí muy enojada de ahí.

mujer usando computadora

Getty Images
“Queremos que existan las condiciones para que las mujeres dominemos las tecnologías y así prevenir la violencia digital”, dice Olimpia.

Me dormí pensando y me desperté pensando “¿cómo que no hay delito?”.

Empecé a contactar a otras chicas que habían sido exhibidas en internet.

Les expliqué que no tenía ni idea de cómo se llamaba ese delito, que no tenía ni idea de qué íbamos a hacer, pero que teníamos que hacer algo.

Pero poco a poco fuimos poniendo las cosas en claro. Hicimos un proyecto de reforma para Puebla.

Muchos me aconsejaban que mejor no lo hiciera. Que significaba que tendría que aceptar mi video.

Pero ya todos me conocían y conocían mi cuerpo desnudo.

Yo sabía que para mí eso no iba a traer justicia, porque la justicia no es retroactiva.

Pero, pensé en todas las chicas a las que les estaba pasando eso, en todas las que como yo estarían pensando suicidarse.

El primer nombre que le pusimos fue Reforma para reconocer la violencia sexual cibernética y lo presentamos en un foro de propuesta ciudadana.

11 estados de México han aprobado la Ley Olimpia.

Olimpia Coral Melo
Estados de México donde se ha aprobado la Ley Olimpia.

Cuando entré al Palacio Municipal de Puebla todo mundo comenzó a cuchichear.

Era marzo del 2014. Yo apenas tenía 19 años.

Les dije que yo era Olimpia “la gordibuena de Huauchinango”, que era mi video sexual y que había más víctimas de este tipo de violencia.

Demostré con capturas de pantalla que algunos que estaban allí habían compartido y dado “like” a mi video en redes sociales. “Ustedes son los delincuentes, no yo”, les dije.

A mí ya no me da vergüenza tener dos senos. A mi ya no me avergüenza vivir mi sexualidad.

Ese momento me empoderó mucho.

La página de Facebook que había compartido mi video cerró “por culpa de una loca”.

Pero el camino todavía era largo. Un diputado dijo que no podía apoyar mi ley porque sería “avalar la putería”. Fue hasta 2018 que se aprobó la reforma de delitos contra la intimidad sexual en el código penal.

Frente Nacional para la Sororidad.

Frente Nacional para la Sororidad
El Frente Nacional para la Sororidad apoya a mujeres que han sido víctimas de violencia en internet.

La ley integral son tres reformas. Implica que se reconozcan los delitos contra la intimidad, o sea la difusión de contenido íntimo sin consentimiento; el ciber acoso, que es violencia sexual en internet y por último, la ley de acceso.

Esta última es para que las instituciones se concienticen sobre cuales son los derechos sexuales y qué es la violencia y que lo hagan saber a los ciudadanos.

Por ejemplo, muchos creen que sexting es la violencia. Pero están equivocados: el sexting es un derecho sexual. El delito es compartirlo sin consentimiento.

Independientemente que lo acepten moralmente o no, las instituciones deben decirle a los jóvenes cómo tener una vida online sexual segura.

Así que después de años de intentos, la ley se aprobó en Puebla, que era mi meta.

Pero después se fue aprobando en otros estados de México. Hoy, los distintos puntos de la reforma han sido aprobados ya en 11 estados.

Dos mujeres inmigrantes en Estados Unidos sosteniendo unas velas

Getty Images
Las denuncias por abuso o acoso sexual son comunes en México.

Pero, no es solo una reforma, sino una causa. Queremos que se sensibilice, se prevenga y se erradique esta violencia.

Queremos estar seguras en internet. Que quede claro que lo virtual es real.

Con un grupo de mujeres creamos el Frente Nacional para la Sororidad, que atiende casos y tratamos de que existan las condiciones para que las mujeres dominemos las tecnologías y así prevenir la violencia digital. Queremos que las víctimas no se sientan solas.

La reforma se empezó a conocer como “ley Olimpia” cuando una periodista lo puso así en una nota.

Primero yo me reí, pero luego me di cuenta que para mí, lejos del reconocimiento, es una cuestión de deconstrucción.

Ya no soy “la gordibuena”. Ahora mi nombre se asocia a una ley que pena los abusos en internet.


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https://www.youtube.com/watch?v=JpWiPF_rmY0

https://www.youtube.com/watch?v=qBLdD0RsGHI

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