IMSS gastó 427 mdp para construir hospital en Puebla; dos años después no hay nada
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IMSS gastó 427 mdp para construir hospital en Puebla; dos años después no hay nada

La obra tendría que sustituir al Hospital General San Alejandro que resultó dañado en el sismo de 2017 y atendía al 60% de los derechohabientes de la entidad.
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Por Ernesto Aroche y Nayeli Roldán
8 de octubre, 2019
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El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) gastó 427 millones de pesos en un terreno que incluye un edificio a medio construir, que debía convertirse en un nuevo hospital para Puebla, pero que resultó una obra inservible y sólo podrá utilizarse en el futuro para oficinas.

El nuevo hospital sustituiría al Hospital General San Alejandro de Puebla, el principal servicio para 60% de los derechohabientes del estado que resultó con severos daños estructurales tras el temblor del 19 de septiembre de 2017. 

Dos años después, no solo no hay hospital, tampoco se puede avanzar en la construcción de cualquier obra en ese terreno porque la adjudicación está en disputa. En 2018 se hizo la licitación del proyecto, pero las empresas que fueron descalificadas en el proceso acusaron irregularidades e impugnaron el procedimiento. 

La administración del nuevo gobierno en el estado determinó reponer el proceso en el que resultó ganadora la firma española Sacyr, lo que derivó en una inconformidad de la empresa ante tribunales y en que el IMSS no pueda hacer nada en el terreno hasta tener una resolución judicial. 

Lee: 180 obras de hospitales en México están suspendidas por corrupción o falta de dinero: Salud

Mientras se halla solución, los poblanos sufren las consecuencias con un sistema de salud colapsado que ha obligado a hospitales de la entidad como La Margarita, en el sureste de la capital poblana, a operar con sobrecupo y sobredemanda de hasta 300% para atender a los derechohabientes del General San Alejandro, según reconoce el mismo IMSS.

Y aunque el nuevo hospital ya debería estar realizando 188 mil hospitalizaciones, 23 mil cirugías, 7 mil partos y 200 trasplantes cada año, según el proyecto de inversión, todo sigue en el papel. 

¿Por qué después de dos años aún no hay hospital? ¿Qué decisiones llevaron a esa situación? 

La compra de un problema

El 5 de octubre de 2017, dos semanas después del sismo de 7.1 grados que dejó a cientos de damnificados, el entonces secretario de Salud, José Narro Robles, y el director del IMSS, Mikel Arriola, recorrieron la estructura dañada del hospital San Alejandro. 

Ese día, confirmaron que el inmueble no podría seguir operando y Mikel Arriola anunció que, por orden presidencial, mil 400 millones de pesos se destinarían para la recuperación de los servicios del IMSS en la entidad, y que el 90% de los recursos serían exclusivamente para el nuevo San Alejandro.

A partir de ese momento, la directiva del IMSS comenzó la búsqueda de un terreno para un hospital con 415 camas, el número que tenía San Alejandro. 

Entérate: ¿Qué opina la gente de los servicios del IMSS? Más del 60% dice que el abasto de medicamentos es “muy malo”

Animal Político buscó a Mikel Arriola para conocer su versión sobre la compra del terreno para construir el nuevo hospital, el exdirector del IMSS dijo que Patricio Caso, exdirector de administración del Instituto, sería el encargado de responder. 

“Encontrar 6 hectáreas en Puebla no fue sencillo, sobre todo porque se debía cumplir con ciertas características: que el terreno fuera plano, que pudiera utilizarse de manera ágil y que tuviera buenas vías de comunicación”, dijo Caso en entrevista. 

El exfuncionario explicó que finalmente encontraron un terreno de 62 mil metros cuadrados en el que empresarios iniciaron la construcción de un hospital privado conocido como Centro Internacional de Medicina (CIMA), ubicado en la reserva territorial Atlixcayotl de la ciudad de Cholula, pero que después de 20 años de iniciada la construcción, no se terminó. 

Foto: Ernesto Aroche

La firma Medicus, S. A. De C. V., integrada por empresarios de la salud texanos encabezados por Gary Brent Woods, presidente de la empresa International Hospital Corporation Holding NV; empresarios poblanos, encabezados por Luis Regordosa Valenciana, y médicos especialistas liderados por el urólogo Enrique Macip Nieto, compraron el terreno entre 1995 y 1998. 

En los siguientes años comenzaron a construir un edificio que pretendía ser un hospital de lujo, pero sólo consiguieron 14 mil metros de construcción con avance en ventanas y pisos, pues por falta de capital, la obra quedó detenida en 2012. 

Para el IMSS, la obra resultó un lugar idóneo para el nuevo hospital porque “era el único inmueble que había en Puebla con esas características”, según el exfuncionario Patricio Caso. 

Foto: Ernesto Aroche

La negociación para la compra del terreno se llevó a cabo entre el IMSS y los empresarios texanos, que tenían la mayoría de las acciones de Médicus, asegura el empresario poblano Luis Regordosa Valenciana.

En noviembre de 2017, Regordosa Valenciana intervino para que a los socios menores les permitieran intervenir en la compraventa, pero fue rechazado por el entonces director del IMSS, Mikel Arriola, con el argumento de que tenían mucha prisa para empezar con la obra. 

“Él me dijo que tenían una urgencia y querían el hospital nuestro, que con eso iban a ganar mucho tiempo en reconstruir el nuevo San Alejandro, porque ya tenían un avance, y que querían que Peña Nieto lo inaugurara al cerrar su sexenio”, explicó Regordosa en entrevista.

La propuesta por parte de Mikel Arriola también quedó asentada en el acta del Consejo Técnico del IMSS donde se aprobó la compra de dicha propiedad “conforme a la propuesta que presenta el director general, por conducto de la persona Titular de la Dirección de Administración, mediante oficios 466 y 476 de fechas 9 y 10 de octubre de 2017”, cita el documento firmado el 11 de octubre de 2017.   

Entre los requerimientos del Consejo estaba que el terreno tuviera al menos 50 mil metros cuadrados y ser “técnicamente apto para la construcción y puesta en operación de un hospital u hospitales que cubran las 415 casas censables del Hospital Regional 36 San Alejandro”. 

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El Consejo Técnico del IMSS, el máximo órgano de gobierno del Instituto, recibió también un estudio donde se analizaba el costo y beneficio del “Programa de Emergencia para la Sustitución del Hospital General 36 San Alejandro”, en el que se exponían dos opciones para afrontar la emergencia: subrogar servicios privados o construir un hospital nuevo. 

La primera sería una opción más cara y menos viable en el futuro. Por ello, era mejor construir uno nuevo y desde entonces se advertía la intención de comprar el terreno del hospital privado CIMA, pues contaba “con un área en obra gris que no fue afectada por el sismo y que será aprovechada para la construcción de una de las unidades del conjunto. La compra del terreno permitirá disminuir los tiempos de construcción en un 40%”, se lee en el análisis costo-beneficio.

Foto: Ernesto Aroche

También se había avanzado en el requisito de conseguir la valuación de la propiedad por parte del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN), que determinó un precio máximo de 710 millones de pesos, de los cuales 89 millones correspondían al avance de construcción que ya tenía CIMA. 

La compraventa del terreno se concretó el 6 de diciembre de 2017, casi dos meses después de que el IMSS aprobara la transacción por 427.6 millones de pesos, lo que significó 60% menos del techo presupuestal, según el contrato de compraventa registrado en la notaría 248 de la ciudad de México, cuyo titular es Eduardo Francisco García Villegas Sánchez Cordero. 

Según contaron los empresarios poblanos, hubo un corredor inmobiliario del que no recuerdan el nombre, pero fue quien acercó la propiedad al IMSS y, por lo cual, los privados pagaron una comisión de 7%, es decir 29.7 millones de pesos.

“De lo que se vendió hubo que pagar comisiones a quién lo vendió, al corredor. Comisión que también se me hizo elevada. Fue, si mal no recuerdo, del 7%, que para operación de este tipo no se estila una comisión de este tamaño, pero eso fue lo  acordado con los texanos”, dijo Luis Regordosa.

Lee: Solo tres de cada mil trabajadoras del hogar se han inscrito al IMSS

Patricio Caso, por su parte, negó la existencia de un corredor. “Negociamos con la empresa que era dueña del predio, estrictamente con los representantes legales. Le pagamos a los representantes por el terreno, no le pagamos a ningún intermediario”. 

En el expediente del Registro Público de la Propiedad de Puebla consultado por Animal Político, donde se asienta la compra-venta del inmueble, se incluye la documentación gubernamental como el acta del Consejo Técnico del IMSS y con la empresa, pero no existe ninguna referencia respecto al corredor inmobiliario. 

El edificio problema 

Patricio Caso aseguró que el IMSS negoció lo suficientemente bien y pagó “barato” el terreno porque el hospital en obra gris no era relevante. “La negociación fue esa: te compro el terreno, después de eso se harían estudios para el peritaje preliminar para ver si el inmueble nos servía”. 

Sin embargo, en el estudio de costo-beneficio del IMSS sí se consideró como una ventaja que el terreno tuviera un inmueble porque significaba un avance de 40% de la obra total y así, el nuevo hospital terminaría de construirse en 2019. 

De hecho, en el contrato de compra-venta se especifica que de los 427.6 millones de pesos pagados, 52.2 millones correspondían al precio del edificio a medio construir. Pero éste, lejos de ser una rápida solución para atender la emergencia en el sistema de salud en Puebla, significó un problema: el edificio en obra gris no puede ser hospital. 

Foto: Ernesto Aroche

No cumple con las normas médicas ni con los reglamentos actuales de construcción, toda vez que es un obra de más de 15 años, dijo en entrevista Juan Manuel Delgado, actual coordinador de Infraestructura Inmobiliaria del IMSS. 

“Estamos en un dilema, queremos aprovecharlo al máximo porque no queremos que eso que tuvo un costo se pierda, pero tampoco nos podemos casar con una idea de que vamos a dar algo que no va a cumplir”.

Aunque todavía no está decidido, una de las propuestas para usar el edificio es reforzarlo y adaptarlo para oficinas. “Nuestra responsabilidad es darle uso a esos recursos públicos. Sería más fácil adaptar esos espacios de oficinas para la delegación del IMSS en Puebla”, explicó Delgado. 

En el resto del terreno si se buscará construir un nuevo hospital, pero será sólo de 210 camas, es decir, la mitad de capacidad del antiguo hospital San Alejandro, porque el proyecto de la nueva administración consiste en hacer una “red hospitalaria” y no una obra faraónica, para “no repetir el error”. 

Además de éste, la red hospitalaria que planea la nueva administración incluiría la construcción de otro hospital con 260 camas en Amozoc; otro con 180 camas en el terreno donde será demolido el antiguo San Alejandro y un edificio para ginecobstetricia del Hospital La Margarita. 

Lee: Sin infraestructura ni presupuesto: así tendrá que repartir el IMSS miles de medicamentos

Hasta el momento, en el terreno CIMA se han gastado 512 millones entre 2017 y 2018, de los cuáles 427 millones fueron en la compra del terreno, y hasta este año sólo se reporta 2.4% de avance, según informes de transparencia presupuestaria de la Secretaría de Hacienda.  

Además, se prevé aumentar el presupuesto. En 2017 se calculó un gasto de 2 mil 996 millones de pesos, según la Cuenta Pública de ese año, pero en los siguientes años ha aumentado la proyección para quedar en 3 mil 223 millones de pesos en la obra, lo que significa 7% más que al inicio, según se observa en el proyecto de presupuesto de egresos para 2020. 

Aún así, todavía no hay fecha para arrancar la construcción porque hay un procedimiento judicial pendiente. 

El pleito legal  

El 3 de abril de 2018, cuatro meses después de la compra del terreno, el IMSS lanzó la licitación pública del “Proyecto Integral relativo al programa de emergencia para la sustitución del Hospital General Regional No. 36 de 415 camas de San Alejandro, Puebla, por el Hospital de Gineco Pediatría de 210 camas y por el Hospital General Regional de 205 camas”.

Dos meses después, se dio a conocer el fallo de la obra que costaría mil 911 millones de pesos, resultando como ganadora la empresa de origen español Sacyr, que debía iniciar trabajos el 11 de julio de 2018 y concluir el proyecto en 22 meses.

Pero tres de las ocho empresas participantes rechazaron el fallo argumentando falta de transparencia y equidad, de acuerdo con el acta publicada en la página de Compranet.

Foto: Ernesto Aroche

Jesús Flores Lagos, socio de la constructora Ingeniería y Control de Proyectos SA de CV, explicó a Animal Político que el argumento para desechar su propuesta fue “falta de experiencia, pese a que tenemos 35 años y más de 110 hospitales construidos. En este momento estamos construyendo cuatro súper hospitales que son de 250 camas, tres de 250 y uno de 150, y aún así nos descalifican para dejarle el camino libre a Sacyr”.

En ese momento, el IMSS decidió retirar paredes, ventanas y pisos que ya estaban instalados, e incluso, a decir de los exsocios de CIMA, la tubería para el sistema de aire acondicionado para revisar la estructura y poder hacer adecuaciones a la obra. 

Producto de la queja, el Órgano Interno de Control (OIC) “encontró que fue procedente la inconformidad” y ordenó al IMSS reponer el procedimiento. “Encontramos que (la obra) no es para el inconforme, ni para el que se había adjudicado”, explicó Juan Manuel Delgado, encargado del proyecto ahora como titular de Infraestructura del IMSS. Por ello, el 20 de febrero de 2019, el IMSS declaró la licitación como “desierta”. 

En marzo, la empresa Sacyr interpuso un amparo contra la resolución del OIC ante el Juzgado Noveno en Materia Administrativa. La firma confirmó a Animal Político que ante la declaración de licitación desierta, “mediante la vía legal nos inconformamos contra esta resolución y mantenemos un litigio que tiene como objetivo mantener vigente el contrato para continuar ejecutando las obras del proyecto”.

En tanto, el IMSS no puede realizar ninguna obra dentro del terreno porque “si hacemos cualquier cosa, el juez puede decir que estamos violentando los derechos del amparado. Estamos atados de manos” hasta que haya una resolución, explicó Delgado.

El funcionario agregó que si bien la emergencia apresuró decisiones, a la postre queda en evidencia que con la compra del terreno de CIMA “alguien dejó de tener un problema y alguien tuvo un problema”. 

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Gentileza familia Cañizare Simone

La familia argentina que quedó varada por el COVID en otro país y decidió no volver

Una pareja argentina con dos hijos viajaron en marzo a Palma, España, para la boda de un pariente. Los sorprendió la pandemia y quedaron varados. Por la cuarentena, los altos costos de los pasajes de avión y la situación económica en Argentina, decidieron quedarse en España a empezar una nueva vida.
Gentileza familia Cañizare Simone
24 de julio, 2020
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Muchas veces pensaron en emigrar, pero nunca se imaginaron que sería así, de una manera “brusca” y por una pandemia.

Esta es la historia de una familia argentina -mis cuñados para ser más precisos- que el pasado marzo viajó a España para la boda de una sobrina y quedó varada por la cuarentena del nuevo coronavirus.

Mientras los días transcurrían con las fronteras cerradas, con cada vez menos dinero en los bolsillos y sin certezas en el corto plazo tanto sobre la evolución del COVID-19 y la situación económica en Argentina, los Cañizare-Simone, un matrimonio de clase media en sus 40 años con dos hijos, decidieron dejar todo atrás y empezar una nueva vida en el país donde quedaron varados.

¿Cómo es abandonar todo de un día para otro y qué esperan en esta nueva etapa?

Un viaje planeado

Juan (43 años), Valeria (41), Agustín (21) y Julián (14) partieron el 3 de marzo de este año hacia Palma, en Mallorca, la más grande de las Islas Baleares, en España.

El motivo del viaje era la boda de la sobrina de Juan, el 14 de ese mes.

“Veníamos ahorrando para el viaje desde hacía un año”, me cuenta Valeria por teléfono.

Cala Mondragó, en el sur de Mallorca.

Gentileza familia Cañizare Simone
Cala Mondragó, una de las playas en el sur de Mallorca.

En Argentina, la familia vivía en Avellaneda, un barrio del sur del Gran Buenos Aires, donde Valeria trabajaba como empleada administrativa, Juan estaba como encargado en una tienda de arreglos de autos y Agustín, el mayor de los hijos, como repositor de supermercados.

En España los esperaba la familia de Juan: sus padres, hermanos y sobrinos, que, a su vez, emigraron de Argentina en 2001 durante la grave crisis político-económica que atravesó el país y que los había dejado sin empleo.

Cuando los Cañizare-Simone llegaron a Mallorca, a principios de marzo, empezaban a aparecer los primeros casos de COVID-19 en España.

Pero para cuando estaba prevista la ceremonia, “los chicos no sabían si se iban a poder casar porque estaban suspendiendo todo”, explican Valeria y Juan.

Map

Ellos cuentan que la policía llegó a salón de fiestas en Puerto Cristo, en el oeste de la isla, dos veces durante la noche del 14 de marzo, pero finalmente pudieron terminar la celebración.

Al día siguiente inició la cuarentena estricta en el país.

La pandemia

El gobierno español decretó el estado de alarma y la cuarentena nacional a partir del 15 de marzo en España. Argentina hizo lo propio el 19 de marzo.

La familia tenía pasaje de vuelta para el 21, pero las fronteras en Argentina se habían cerrado para esa fecha.

“Nos llenamos de dudas. Siempre pensamos que esto iba a ser algo de días y que íbamos a volver”, recuerda Valeria. “Pero ¿si no era así? ¿Qué hacíamos?”, se pregunta.

En ese momento, mientras cumplían la cuarentena en la casa de uno de los parientes en Manacor, un pueblo a unos 50 km al oeste de Palma, en medio de la angustia y la incertidumbre empezaron a pensar en soluciones alternativas.

La familia durante el casamiento.

Gentileza familia Cañizare Simone
La familia viajó a Mallorca para la boda de una sobrina.

“Más que nada por el tema de plata porque ¿cómo nos íbamos a mantener?”, dicen.

Tres miembros de la familia cuentan con doble nacionalidad (argentina-española), entonces, a finales de marzo, iniciaron los trámites para adquirir el DNI español con la idea de poder conseguir trabajo.

Las esperanzas de poder volver a Argentina no las perdían, pero se fueron diluyendo con las cuatro cancelaciones de vuelos que recibieron entre marzo y junio pasado.

Además estaba la cuestión del dinero. No podían hacerle frente a los 575 euros que les costaba cada pasaje para regresar.

“Los vuelos que podían salir eran los de Aerolíneas Argentinas, (ellos habían adquirido los tickets con Air Europa) y había que comprarlos. Era una plata que no teníamos”, cuentan.

Agustín Cañizare

Gentileza familia Cañizare Simone
Agustín espera encontrar pronto trabajo en su nuevo país.

Cuando les cancelaron el último vuelo en junio y les informaron que Argentina no abriría sus fronteras hasta septiembre, llegó el momento de decidir seriamente cómo seguir.

Los miedos

El momento clave llegó cuando Juan se contactó con su empleador en Argentina y se le informó que existía la posibilidad de tramitar el pase a la sucursal que tiene la compañía en Palma.

“A finales de junio, el mismo día que nos llamaron de recursos humanos de acá, nos avisan del consulado argentino que había un vuelo para volver y ahí les dijimos que no lo tomaríamos“, detalla Valeria.

Ella describe que fue una decisión que tomaron los cuatro integrantes de la familia, pero que los miedos siguen estando presentes.

“Tengo miedo de que los chicos no se adapten, a que seamos discriminados, a extrañar”, confiesa.

“Temo que los chicos el día de mañana se quieran volver. No sería grave, pero ya me hice a la idea de vivir acá con una mejor calidad de vida. Si yo me veía acá era por la inseguridad que sentíamos allá“, admite.

Si bien Buenos Aires cuenta con un índice de homicidios bajo con respecto a otras capitales de América Latina (4,7 por 100,000 habitantes) esto no quiere decir que el problema de la inseguridad no exista.

Valeria Simone

Gentileza familia Cañizare Simone
Valeria ansía que puedan alquilar una casa para volver a vivir los cuatro juntos.

“La mayoría de las actividades delictivas que ocurren en Buenos Aires se dan en la periferia de la ciudad. Específicamente en barrios formales e informales del Gran Buenos Aires y albergan a la mayoría de los grupos a cargo del tráfico de drogas al menudeo”, detalla Insight Crime, una organización dedicada al estudio del crimen organizado en América Latina y el Caribe.

“Estar con el corazón en la boca cada vez que los chicos salen no me gustaría volver a vivirlo”, dice Juan.

Otro factor que preocupaba a la familia era la incertidumbre laboral en Argentina.

Si bien ellos habían tomado vacaciones, en medio de la cuarentena el regreso a sus puestos de trabajo era incierto y su futuro laboral también.

Todo esto en medio de un país que registró una tasa de desempleo del 10,4% en el primer trimestre de este año, sin contar el impacto de la pandemia, y con más del 30% de la gente en la pobreza.

La esperanza

En Buenos Aires, los dos adolescentes jugaban al balonmano en el club Arsenal de Sarandí.

familia Cañizare Simone

Gentileza familia Cañizare Simone
Pese a las dificultades y la incertidumbre, la familia nunca pierde el humor.

Ahora en Palma, Julián el más pequeño, pudo retomar el entrenamiento en el club local, Sispal Marratxi, y el próximo mes lo hará Agustín.

“Por suerte pude arrancar y al menos puedo pasarla bien un rato“, me cuenta Julián que está empezando a conocer a los compañeros del club mientras espera ingresar a la escuela cuando se retomen las clases tras la pandemia.

“En este tiempo tengo que aprender catalán”, dice, que junto al castellano son las lenguas oficiales de las Islas Baleares.

“Tengo ganas (de empezar), pero más por tener amistades y a alguien para salir, pero por los estudios, no mucho”, asegura riéndose.

Agustín, por su parte, se está acostumbrando como puede y dice que el cambio le resulta extraño.

“Fue brusco, la adaptación me está costando”, reconoce.

Palma de Mallorca el 16 de julio.

Getty Images
La actividad sigue frenada en Malloca por la pandemia, una isla cuya actividad económica fuerte es el turismo.

Cuenta que está buscando empleo, pero con el DNI aún en proceso y en medio de la pandemia, las cosas no son fáciles.

“Estoy buscando trabajo de lo que sea. No estoy para elegir”, afirma.

Pero está esperanzado y le gusta su nuevo país.

“Acá se está bien, se vive de otra forma. Cuando estaba en la calle en Argentina estaba todo el tiempo pendiente de que no se ponga una moto al lado, que venga alguien con un cuchillo o un arma, y acá vas tranquilo. Claro que hay inseguridad, pero es otra mentalidad”, detalla.

“Si todo sale bien como lo pienso, me veo mucho mejor acá que en Argentina”, resume.

India, perra.

Gentileza familia Cañizare Simone
“India”, la perra beagle de 7 años que los espera en Buenos Aires.

La familia recién se está acomodando. Aún no tienen un lugar para vivir todos juntos, ni ropa de verano que ponerse.

Pero están más tranquilos con la decisión tomada y Juan se está adaptando a su nuevo trabajo. “La gente me recibió bien”, afirma.

En Buenos Aires quedó “India”, su perra beagle de 7 años.

“Si hoy tuviera la posibilidad de traspasar la mano por el teléfono y pudiera agarrar una sola cosa, agarro la perra”, asegura Valeria riéndose.

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https://www.youtube.com/watch?v=FkdL3esx7t0

https://www.youtube.com/watch?v=CpXyvmEz-ts

https://www.youtube.com/watch?v=Fq8jbuaUW0M

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