Se revocó una suspensión, ¿qué sigue para Santa Lucía y la construcción del aeropuerto?
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Se revocó una suspensión, ¿qué sigue para Santa Lucía y la construcción del aeropuerto?

El colectivo #NoMásDerroches interpuso 147 amparos contra el proyecto, tanto en el Estado de México como en la CDMX; después, solicitó la suspensión de las obras en al menos 20 juzgados.
Cuartoscuro
9 de octubre, 2019
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Este martes un juez revocó una suspensión que él mismo había dictado contra la construcción de un nuevo aeropuerto civil en la Base Aérea de Santa Lucía; pero eso no significa que las obras vayan a comenzar ya, puesto que todavía hay otras seis suspensiones vigentes.

Estas se han otorgado a partir de una ola de amparos que interpuso el colectivo #NoMásDerroches, integrado por organizaciones civiles como Impunidad Cero, México ¿Cómo Vamos?, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, y otras. A título personal, miembros del colectivo metieron un total de 147 amparos, no iguales pero muy similares, tanto en el Estado de México como en la Ciudad de México, ya que por estrategia buscaban que llegaran a múltiples juzgados y tuvieran más posibilidades de que algunos fueran otorgados, explica en entrevista Gerardo Carrasco, abogado del colectivo.

Después se solicitó la suspensión en entre 20 y 30 juzgados, según veían posibilidades de éxito, que empezaron a otorgar unas y rechazar otras, antes de que todos los recursos jurídicos sobre el tema acabaran en el mismo juzgado que ayer echó atrás una de las suspensiones.

Esta es la cronología del caso

El 30 de mayo se otorgó la primera suspensión provisional contra el aeropuerto en Santa Lucía. La dio el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Segundo Circuito del Estado de México.

Aunque el 21 de junio fue desechada por un juez, el Cuarto de Distrito, todo ese mes se estuvieron procesando las solicitudes de amparo y de suspensión del inicio de la construcción.

Las resoluciones ordenaban detener las obras por distintos factores: hasta que el Gobierno Federal demostrara que tenía todas las autorizaciones ambientales correspondientes, hasta verificar que contaba con los estudios de seguridad exigidos por la Ley de Aeropuertos y su Reglamento, cuando hubiera autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), estudios de viabilidad aeronáutica, estrategia de viabilidad social.

Para el 7 de junio se había ordenado la primera suspensión definitiva, y el 11, el Décimo Tribunal Colegiado en Materia Adimnistrativa del Primer Circuito fue el primero que dio una resolución para mantener el proyecto de Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, que llevaba más del 30% de avance cuando Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia y ordenó pararlo.

Otra suspensión, del 24 de junio, no solo ordenaba mantener las obras del NAIM sino llevar a cabo acciones para su conservación, al considerar que sin mantenimiento adecuado, podrían dañarse las obras, estructuras y cimientos existentes.

Fue el 4 julio que un juez federal ordenó reunir todas las demandas vigentes, tanto en la CDMX como en Edomex, en un solo juzgado. Carrasco explica que la Ley de Amparo establece que cualquiera de las partes involucradas puede solicitar al Consejo de la Judicatura Federal que concentre las resoluciones de juicios de amparo del mismo tema, y previendo esto, fue que habían solicitado las suspensiones antes en distintos tribunales.

Pero a partir de este punto, todo está en manos del juez Juan Carlos Guzmán, del Juzgado Quinto de Distrito en Materia Administrativa de la Ciudad de México.

El 25 de julio, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) aprobó la Manifestación de Imacto Ambiental (MIA) y consideró que el proyecto es viable, lo que quitó uno de los argumentos de las suspensiones, pero éstas todavía se mantenían por requerimientos como los estudios técnicos necesarios.

Carrasco comenta que esta aprobación tan rápida ya levantó sospechas, ya que se concedió en 67 días, el mismo tiempo que se tarda Semarnat, por ejemplo, en autorizar una carretera para un pueblo.

El colectivo llegó a tener vigentes 11 suspensiones judiciales y durante julio puso otros tres amparos, por lo que suman 150, según el abogado.

La nueva estrategia del Gobierno

El 16 de agosto la detención de las obras escaló un paso más, ya que el Juez Quinto concedió una suspensión definitiva hasta que se resolvieran los juicios de amparo. Los jueces anteriores sólo habían condicionado la obra a que se cumpliera con estudios y permisos, pero detenerla hasta resolver el amparo podría llevar meses.

Las suspensiones son medidas cautelares en lo que se analizan a fondo los amparos, pero mientras estos sigan pendientes, nada es definitivo en cuanto a la construcción del aeropuerto de Santa Lucía.

Una semana después, el 20 de agosto, el abogado Gerardo Carrasco consiguió en el amparo a su nombre la suspensión contra todos los efectos y consecuencias del proyecto de Santa Lucía.

Entonces, el Gobierno ideó una nueva estrategia para revertir las suspensiones, anunciada por el propio López Obrador en su conferencia matutina días después, que fue decretar que todos los espacios de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), encargada del nuevo proyecto, son de “interés nacional”.

La Sedena solicitó en un juicio que ante esta declaratoria, se revocara la suspensión, argumentando que Santa Lucía y el plan de convertir la base militar en un aeropuerto civil sean considerados dentro de esa categroría de instalación estratégica. Por ahora sólo pidió revocar dos de las suspensiones pero se prevé que lo solicite con el resto de recursos.

Así se llegó a que el Juez retomara este argumento y este 8 de octubre revocara la suspensión otorgada a Carrasco.

El abogado reconoce que la decisión del juez sienta un mal precedente de lo que puede suceder con el resto de amparos y suspensiones, ya que puso el argumento del gobierno de que es una cuestión de seguridad por encima de todas las que habían sido razonamientos previos de que se tenía que contar con los estudios y documentos necesarios para una obra así.

“El juez, de facto, autorizó que se construya un aeropuerto sin permisos ni estudios, únicamente porque dijo la Sedena que es de seguridad nacional”, lamenta.

Esta decisión todavía se puede impugnar en otra instancia. Y ayer mismo, el colectivo dio a conocer que había solicitado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) intervenir. La Corte no resuelve juicios de amparo, pero solicitaron que atraiga cuatro recursos de revisión impuestos por las autoridades contra suspensiones definitivas. En máximo un mes, calcula Carrasco, se tendrá respuesta a si los atrae o no.

Aunque este caso de amparo ha sido el más conocido, hay otros amparos interpuestos por propietarios de tierras que fueron abarcadas por el proyecto de aeropuerto, que están en otros juzgados y siguiendo procesos distintos.

Así que por lo pronto, las obras del aeropuerto de Santa Lucía no empezarán todavía.

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#YoSoyAnimal

Qué tan cerca están las grandes potencias de la creación de "supersoldados"

¿Está China tratando de hacer su propia versión del Capitán América? La inteligencia estadounidense así lo ha sugerido. Y China no es la única potencia interesada.
15 de febrero, 2021
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Con bolsillos profundos y el deseo de sacar ventaja, los ejércitos del mundo a menudo han impulsado la innovación tecnológica, desde lo más moderno hasta lo más sencillo.

Un ejemplo es la cinta adhesiva, el resultado de una sugerencia de un trabajador de una fábrica de artillería de Illinois que tuvo hijos que sirvieron en la marina durante la Segunda Guerra Mundial.

Preocupado por los soldados bajo fuego que tenían que manipular la endeble cinta de papel que se usaba para sellar las cajas de municiones, a Vesta Stoudt se le ocurrió una solución: una cinta de tela impermeable.

No pudo ganarse el apoyo de sus supervisores, pero tuvo más éxito cuando le escribió al presidente Franklin D. Roosevelt, quien instruyó a los productores de guerra para que hicieran realidad su idea.

Y si la necesidad militar puede darnos una mejor cinta adhesiva, ¿qué más es capaz de hacer?

Short presentational grey line

BBC

Al anunciar una nueva iniciativa en 2014, el entonces presidente Barack Obama les dijo a los periodistas: “Básicamente, estoy aquí para anunciar que estamos construyendo a Iron Man“.

Hubo risas, pero hablaba en serio: el ejército estadounidense ya había comenzado a trabajar en el desarrollo de un traje protector, conocido como Traje de Operador Ligero de Asalto Táctico (Talos).

Un video promocional similar a un videojuego mostraba a un usuario irrumpiendo en una celda enemiga mientras las balas rebotaban en la armadura.

Iron Man no llegó a ser: cinco años después, la iniciativa terminó. Pero los fabricantes esperan que los componentes individuales del traje tendrán otros usos.

El exoesqueleto Talos en un video promocional.

USSOCOM
El exoesqueleto Talos en un video promocional.

Los exoesqueletos son solo una de las tecnologías prometedoras que los ejércitos están explorando para mejorar sus soldados.

Esta ambición no es nada nueva: desde la antigüedad, las tropas se han estado reforzando gracias a avances en armamento, equipo y entrenamiento.

Pero hoy estamos hablando de mucho más que simplemente darle a un soldado una mejor arma. Podría significar alterar al mismo soldado.

En 2017, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, advirtió que la humanidad pronto podría crear algo “peor que una bomba nuclear”.

“Uno puede imaginar que un hombre puede crear un hombre con algunas características dadas, no solo en teoría sino también en la práctica. Puede ser un genio matemático, un músico brillante o un soldado, un hombre que pueda luchar sin miedo, compasión, arrepentimiento o dolor“, dijo Putin.

Y el año pasado, el entonces director de Inteligencia Nacional (DNI) de Estados Unidos, John Ratcliffe, fue más allá con una acusación contundente contra China.

“China ya ha realizado pruebas en humanos con miembros del Ejército Popular de Liberación con la esperanza de desarrollar soldados con capacidades mejoradas biológicamente. No hay límites éticos para la búsqueda del poder de Beijing”, escribió en The Wall Street Journal.

China calificó al artículo como “una sarta de mentiras”.

Pero cuando se preguntó si la nueva titular del DNI, Avril Haines, compartía la evaluación de su predecesor, su oficina dijo que tenía comentarios, pero señaló declaraciones en las que advertía sobre la amenaza que representa China.

Y si bien el gobierno del presidente Joe Biden ha descartado gran parte de la agenda de Donald Trump, es probable que las tensiones con China sigan siendo una característica de la política exterior de Estados Unidos.

Ambición vs realidad

Tener un supersoldado en sus filas es una perspectiva tentadora para los militares: imagina un soldado que pueda soportar el dolor, el frío extremo o la falta de sueño.

Pero como muestran los intentos estadounidenses por construir a “Iron Man”, los límites de la tecnología pueden arrastrar la ambición por tierra.

Un documento de 2019 de dos académicos estadounidenses, sin embargo, afirma que el ejército de China ha estado “explorando activamente” técnicas como la edición de genes, los exoesqueletos y la colaboración entre humanos y máquinas.

El informe se basó principalmente en comentarios de estrategas militares chinos.

Y una de las autoras, Elsa Kania, se mostró escéptica con los comentarios de Ratcliffe.

“Es importante comprender lo que el ejército chino está discutiendo y aspirando a actualizar, pero también reconocer la distancia entre esas ambiciones y la realidad de dónde está la tecnología en este momento”, dijo Kania, investigadora principal del Centro para una Nueva Seguridad Americana.

“Si bien los ejércitos de todo el mundo pueden tener mucho interés en la posibilidad de supersoldados… al final del día, lo que es factible dentro de la ciencia impone una restricción a cualquier actor que esté tratando de empujar las fronteras”, agregó.

Por ejemplo, Ratcliffe mencionaba pruebas en adultos. Pero si bien algunas de sus características podrían alterarse mediante la edición de genes, cambiar el ADN de embriones ofrecería una de las rutas más plausibles hacia un “supersoldado”.

Y para la Dra. Helen O’Neill, genetista molecular del University College London, la pregunta es si los científicos estarían dispuestos a usar esa tecnología, en lugar de si la misma existe.

“Esas tecnologías -de edición del genoma y su combinación con reproducción asistida- se están convirtiendo en prácticas de rutina en transgénicos y agricultura. Es solo la combinación de los dos para su uso en humanos lo que se considera poco ético en este momento”, dijo.

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BBC

En 2018, el científico chino He Jiankui hizo un anuncio sorprendente: había alterado con éxito el ADN de los embriones de unas gemelas para evitar que contrajeran el VIH.

El anunció provocó indignación, pues este trabajo de edición genética está prohibido en la mayoría de los países, incluida China. Normalmente se restringe a los embriones de fecundación in vitro desechados, siempre que se destruyan inmediatamente después y no se utilicen para producir un bebé.

Y aunque el científico defendió su trabajo, este lo llevó a la cárcel por desafiar las prohibiciones del gobierno.

Muchos de los entrevistados para este artículo aludieron al caso He Jiankui como un momento clave en la bioética.

Pero científicos también han informado que, además de protegerlas del VIH, el tratamiento aplicado a las gemelas también trajo mejoras cognitivas para ellas.

He Jiankui utilizó la tecnología crispr, una forma de realizar cambios específicos y precisos en el ADN contenido en las células vivas. Algunos rasgos se pueden eliminar y otros se pueden agregar.

Es una tecnología muy prometedora, ya que potencialmente podría servir para tratar o incluso curar enfermedades hereditarias. ¿Qué podría hacer entonces por los militares?

Christophe Galichet, científico investigador principal del Instituto Francis Crick de Londres, describe crispr como una “revolución”.

Pero tiene límites, dice, comparándola con la función de buscar y reemplazar texto en un documento: puede intercambiar fácilmente frases precisas, pero lo que funciona en un punto del texto puede no tener sentido en otro.

“Es incorrecto pensar que un gen tendrá un único efecto”, explica. “Si tomas un gen, podrías tener un individuo con músculos más grandes o que pueda respirar a gran altura. Pero tal vez más adelante el individuo desarrollará cáncer”.

También es difícil aislar algunos rasgos. Por ejemplo, muchos genes están involucrados en la altura. Y cualquier rasgo que se cambie se transmitirá de generación en generación.

Short presentational grey line

BBC

Algunos analistas ven los esfuerzos de China como una respuesta directa a Estados Unidos.

Un reportaje de 2017 de The Guardian dijo que una agencia militar estadounidense estaba invirtiendo decenas de millones en tecnología de extinción genética que podría acabar con las especies invasoras, algo que los expertos de la ONU advirtieron que podría tener aplicaciones militares.

Y China y EE.UU. no son los únicos países que buscan una ventaja: las fuerzas armadas de Francia han recibido aprobación para desarrollar “soldados mejorados” y ya hay un informe que establece los límites éticos de la investigación.

“Debemos enfrentar los hechos. No todos comparten nuestros escrúpulos y debemos estar preparados para lo que nos depare el futuro”, dijo del mismo la ministra de Defensa francesa, Florence Parly.

Royal Marines en entrenamiento en condiciones extremas

PA Media
La genética ofrece la posibilidad de ayudar a los soldados a lidiar mejor con los entornos extremos.

Incluso si los científicos pudieran mejorar de manera segura los atributos de un individuo, la aplicación en el campo militar también plantea sus propios problemas.

Por ejemplo, ¿un soldado individual podría consentir libremente en un tratamiento potencialmente riesgoso dentro de la estructura de mando del ejército? Se informa que tanto China como Rusia han probado las vacunas para la covid en sus tropas.

“El ejército no existe para proteger los intereses del soldado, existe para obtener una ventaja estratégica o ganar una guerra”, die el profesor Julian Savulescu, experto en ética de la Universidad de Oxford.

“Hay límites a los riesgos que se pueden imponer a los soldados, pero son más altos que los impuestos a la sociedad normal”, agrega.

El profesor Savulescu dice que, para cualquier persona, es importante sopesar los riesgos de una mejora con los beneficios.

“Pero, por supuesto -agregó- la ecuación es diferente en el ejército; los seres individuales asumirán los riesgos, pero a menudo no se beneficiarán”, advierte.

De hecho, los soldados son a menudo puestos en situaciones de vida o muerte, y podría pensarse que la mejora debería ser bienvenida si aseguraba su supervivencia.

Pero para el profesor Patrick Lin, filósofo de la Universidad Politécnica Estatal de California, la cosa no es tan simple.

“Las mejoras militares significan experimentar y poner en riesgo a sus propios ciudadanos, por lo que no está claro qué tan mejor protegidos podrían estar los soldados mejorados. Todo lo contrario, podrían ser enviados a misiones más peligrosas o correr más riesgos que los no mejorados”, explica.

Short presentational grey line

BBC

Es posible que el Capitán América aún no esté a la vuelta de la esquina, pero siempre existe la posibilidad de un desarrollo sorpresa.

“Es difícil ejercer algún control ético o democrático sobre cómo evolucionan las cosas en el ejército porque, por naturaleza, utilizan el secreto y la privacidad para proteger el interés nacional”, advierte el profesor Savulescu.

“Entonces, es una cuestión ética difícil. Ya es bastante difícil en estos días en ciencia o medicina, donde las cosas están razonablemente abiertas”, agrega.

Y en cuanto a lo que podría, o debería, hacerse para regular el campo, el profesor Lin cree que “un desafío clave es que casi todo esto es investigación de doble uso“.

“Por ejemplo, la investigación de exoesqueletos tuvo como primer objetivo ayudar o curar a personas con afecciones médicas , como para ayudar a los pacientes paralizados a caminar de nuevo”, recuerda.

“Pero este uso terapéutico puede adaptarse ara fines militares fácilmente, y no es obvio cómo evitar que eso suceda, lo que significa que no es obvio cómo regularlo sin tal vez también frustrar la investigación terapéutica“, agrega.

Este exoesqueleto controlado por la mente permitió que un hombre paralítico volviera a caminar.

Fonds de dotation Clinatec
Este exoesqueleto controlado por la mente permitió que un hombre paralítico volviera a caminar.

Por su parte, el Dr. O’Neill advierte que China ya ha avanzado en la investigación genética y otros países se han puesto en desventaja.

“Creo que hemos perdido el tiempo en argumentos éticos, en lugar de centrarnos en la realidad del aquí y el ahora”, dice.

“Se gasta demasiada energía en la especulación y la distopía, y se debe dedicar mucha más energía en riesgos reales y en aplicar la tecnología para entenderla mejor, porque se hará en otra parte y ya se hace en otra parte. Y es solo con más investigación que entenderemos dónde es que las cosas pueden salir mal”, concluye.


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