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BC paga a empresa por libro de inglés, pero es una copia de sitios de internet de insultos de España

El CECyTE de Baja California contrató a una empresa que, además de fabricar playeras, edita libros de texto de inglés plagados de groserías.
Archivo Cuartoscuro
15 de octubre, 2019
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“Ser un capullo o un gilipollas”, “hijo de puta”, “me pones cachondo”, o “cállate de una puta vez”. Estas son algunas de las expresiones que un libro de texto de inglés enseña a miles de jóvenes de entre 17 y 18 años en el estado de Baja California. 

Se trata de un libro para los estudiantes de quinto semestre del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del estado de Baja California (CECyTE BC), el cual contrató a la compañía Impresiones y Acabados de Alta Calidad Da Vinci SA de CV para la edición, revisión, e impresión del libro de texto. 

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Docentes del CECyTE Baja California explicaron a Animal Político que esta institución, que depende del gobierno estatal de Kiko Vega, genera sus propias publicaciones, por lo que cuenta con un comité editorial que “mejora, modifica y actualiza” cada semestre los contenidos escolares. Mientras que los libros y manuales que no producen, los adquieren a “editoriales importantes, tanto de México como internacionales”.

Sin embargo, en este caso del libro de inglés de quinto semestre los docentes señalaron que la dirección del CECyTE Baja California, a cargo de José Luis Kato Lizardi, adjudicó a Impresiones y Acabados de Alta Calidad Da Vinci la compra de un libro “plagado de groserías” y de “lenguaje inadecuado”, sin pasar antes por la evaluación previa de los contenidos y la aprobación del comité editorial. 

Como resultado, el libro de texto enseña a los alumnos del CECyTE BC la traducción de expresiones vulgares y groseras del inglés al castellano de España, incluyendo múltiples frases con una fuerte carga sexual. 

Por ejemplo, ‘To be down to fuck – Querer un polvo’, donde ‘polvo’ es una forma vulgar en España de referirse al coito, o a tener relaciones sexuales.

U otra parecida: ‘To bang/screw – Tirarse a alguien’, donde tirarse es otra forma vulgar de referirse al coito. 

El libro de texto también incluye traducciones de insultos como “capullo” o “gilipollas”, que en España hacen referencia a alguien tonto, o a una persona estúpido o molesta. 

U otros insultos como “hijo de puta”, expresiones como “cállate la puta boca”, o, incluso, traducciones que en el castellano de México pueden prestarse a un doble sentido como ‘Mind the Gap – Cuidado con el hueco’, ‘Piece of cake! – ¡Está chupado!’, o ‘Shoot the breeze’ – ‘Darle a la lengua’.

Además, el libro incluye expresiones en castellano de España que no tienen ningún uso en México, como ‘No vale un duro’ -un duro equivale a cinco pesetas, la antigua moneda española antes de la llegada del euro-, o ‘No me cuentes milongas’ -expresión que coloquialmente se utiliza para pedir que alguien no te engañe, o no ponga excusas.

Una persona docente del CECyTE Baja California, quien pidió omitir su nombre por temor a represalias laborales, dijo que cuando tuvo el libro en sus manos pensó que se trataba de un “copy-paste” de otro libro de texto de España. Y que, por eso, el libro del CECYTE incluye groserías e insultos en castellano de España. 

“Tal vez, culturalmente, en la vida cotidiana de España se utilicen estas frases, pero en México no es algo común y menos en las aulas”, expuso la persona docente.

“Pero, independientemente de eso -añadió-: ¿cómo le vas a enseñar groserías a unos alumnos? Ni en inglés, ni en castellano de España, ni en el de México. Estamos hablando de un proceso educativo escolarizado y no de aprender lo que se dice en el barrio. No tuvieron cuidado de revisar el material y por eso no se dieron cuenta de que hay cosas que no son adecuadas para los alumnos”. 

Listado se encuentra en internet

Animal Político cuestionó por este libro y las expresiones que enseña a docentes de la asignatura de inglés en España. 

Victoria Martínez, licenciada en Filología Inglesa, aseguró que durante su etapa escolar, bachillerato, universitaria, y en los años de estudio en la Escuela de Idiomas, nunca vio un libro de texto semejante al adquirido por el CECyTE de Baja California en México.

“Esas son las expresiones típicas que se aprenden en la calle y no en un libro de texto”, subrayó la filóloga. “No sé de dónde hayan sacado esas frases para el libro. Tal vez las copiaron de Internet”. 

Y todo apuntaría en esa dirección: en una búsqueda en la Web se encontraron múltiples páginas como “340 expresiones coloquiales útiles en inglés”, o “Expresiones en inglés y su traducción”, donde aparecen las mismas expresiones coloquiales que enseña el libro de texto del CECyTE BC, hasta en el mismo orden alfabético. 

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En esas páginas de internet, incluso, se hace referencia a que las expresiones coloquiales mostradas son “políticamente incorrectas” y que “no se aprenden en escuelas ni academias de idiomas”. 

Edita libros y fabrica playeras

Además del libro de inglés de quinto grado, docentes del CECyTE BC dijeron que la compañía Impresiones y Acabados de Alta Calidad Da Vinci también editó los libros de Matemáticas y Biología para los planteles del CECyTE en Baja California.

Esta empresa estuvo inscrita en 2011 en el registro de proveedores del Colegio de Educación Profesional Técnica (Conalep), del estado de Nayarit, pero como proveedora de aluminio para mobiliario escolar, un giro distinto al de editar libros educativos de texto. 

Mientras que, en diciembre de 2014, participó en una licitación por invitación del CECyTE de Nayarit, en la que compitió por un contrato para fabricar “playeras de uniformes administrativos”, que acabó ganando otra empresa. 

Animal Político buscó desde el martes pasado al director general del CECyTE BC, José Luis Kato Lizardi, para cuestionarle su postura acerca de este libro de inglés, y para preguntarle cuál fue el proceso de contratación de la compañía Impresiones y Acabados de Alta Calidad Da Vinci. 

Sin embargo, previo a publicar esta nota, Kato Lizardi no dio respuesta debido a que su agenda de trabajo está llena, según respondió vía correo electrónico su asistente.

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#YoSoyAnimal
Foto: Cortesía José Reyes

Las razones por las que muchos latinos no hablan español en EU

Muchos estadounidenses de origen mexicano que crecieron en EU durante la década de 1960 fueron discriminados e incluso castigados por hablar español en las aulas de clase, lo que hizo que muchos abandonaran el idioma para siempre. José Reyes vivió uno de estos traumas pero decidió luchar por ser bilingüe.
Foto: Cortesía José Reyes
4 de noviembre, 2019
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El español ha tenido una fuerte presencia en Estados Unidos desde hace siglos, pero no siempre ha sido bienvenido.

Pese a que el país norteamericano no tiene designado el inglés como idioma oficial, este ha dominado en las escuelas públicas, instituciones y demás ámbitos de la sociedad.

Y aunque el español es el segundo idioma más hablado en el país, en diferentes épocas su uso ha sido marginado y sus hablantes discriminados por su acento y apariencia.

En el caso de José Reyes, incluso llegó a ser castigado en el aula de clases.

Reyes vivió una serie de traumas en torno a su idioma nativo en la década de 1960 y decidió transformarlas en experiencias constructivas que lo llevaron a convertirse en profesor bilingüe.

Esta es su historia.


La foto escolar

Cortesia Jose Reyes
Reyes, el primer niño en la segunda fila de izquierda a derecha, no sabía inglés cuando entró a la escuela primaria.

Nací en Estados Unidos en julio de 1959, en un pequeño pueblo llamado Ysleta, en la frontera con México.

Mi madre es de Jalisco y mi padre de Parral, Chihuahua. Por alguna fortuna se conocieron en Ciudad Juárez en 1956 y mi padre, siendo persistente, la conquistó.

Inmediatamente después de nacer nos mudamos a Juárez de nuevo y viví allí hasta los 3 años. Cuando mi padre perdió a su madre, decidieron volver a Estados Unidos y como en 1962 llegamos de nuevo aquí.

Alquilamos y nos movimos entre casas de parientes hasta finalmente tener nuestra propia casa en El Paso.

El Paso era un lugar amigable, donde la frontera no nos separaba ni nos marcaba.

Creo que el ambiente era más tolerante porque el que hablaba español o venía de México venía a trabajar, a servir. Mi abuela cuidaba una casa y mi padre hacía trabajos en una cocina.

Mi madre se quedaba en casa cuidando de mí y mis otros cinco hermanos.

Mapa de Ysleta, El Paso, Texas

BBC
Reyes se crió en Ysleta, en la ciudad tejana de El Paso.

A los 5 años, alguien le puso a mi mamá en la cabeza que yo ya necesitaba ir a la escuela así que me inscribieron en un programa especial de verano.

Fue una experiencia muy positiva. Mi abuela materna iba por mí, me compraba mi soda y mi helado, íbamos a su casa y luego ya me regresaban a mi casa.

En el otoño del 65, entré en primer grado en la escuela Houston. Me tocó una maestra muy bonita llamada Ms. Love.

Mis padres me decían que tenía que ser obediente y respetarla mucho.

Pero pronto aprendí que el lenguaje no era el mío y no me sentía muy a gusto. Batallaba mucho porque el inglés era un idioma que no conocía.

En esa época, no había tolerancia con el español.

En el aula teníamos grupos de lectura y a los que sabían leer les llamaban los yellowbirds y bluebirds (azulejos).

Los que no sabíamos leer íbamos al grupo de los blackbirds, es decir, los buitres.

Nos dijeron en la escuela que no podíamos hablar español. No Spanish, repetían.

La boleta escolar de José Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes obtuvo la calificación de “insatisfactorio” en su boleta de notas del primer grado.

Y nos advirtieron que si nos pillaban hablando español, habría consecuencias.

A muchos de los estudiantes incluso les ponían a escribir planas con la frase I will not speak Spanish (“No hablaré español”).

A otros compañeros los castigaban poniéndolos aparte.

Una vez el castigo me tocó a mí después de que hablé español.

Ms. Love me llevó al lavabo, abrió la llave, tomó una toalla de papel y la embarró con un jabón muy áspero que se llamaba Borax.

Empezó a lavarme la boca.

Creo que pensó que, simbólicamente, así borraría el español de mí.

De ahí en adelante me convertí en un estudiante muy silencioso y avergonzado. Tenía unos 6 o 7 años.

La familia Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes (abajo a la izq) junto a sus hermanos.

Les platicaron a mis padres del incidente y ellos me dijeron que debía acatar.

Me sentí defraudado, fuera de lugar. Lo bueno es que mi abuela y mi tía me invitaban a leer con ellas en español y vivía momentos muy tiernos a su lado.

Durante el segundo año de la escuela, nos tocó una maestra nueva llamada Ms. Justice que nos tenía bien disciplinados.

Nos tenía sentenciados en cuanto al uso del español y exigía que fuésemos eficaces con el inglés.

Mi relación positiva con el inglés vino a través de lo que veía en la televisión. Caricaturas, el programa de Johnny Carson… lo que pudiese consumir.

También aterrizamos en la biblioteca de la escuela con un compañero y entre él y yo empezamos a descubrir la literatura infantil en inglés.

Ya en el cuarto grado, cuando tenía unos 11 años, me tocó una maestra hispana por primera vez, la señora De la Torre.

Ella era inclusiva y nos ayudaba, nos enseñaba en inglés y en español.

El profesor José Reyes

Cortesia Jose Reyes
José Reyes ha sido maestro bilingüe en Texas y Nuevo México durante décadas.

Teníamos un libro de texto llamado “Paco en el Perú” y leyéndolo me fui dando cuenta de cómo mis amigos americanos empezaban a jugar con el idioma.

“Hola, Paco, qué tal are you?”, decían.

Me fascinaba que si ellos podían manipular el español, entonces yo podía hacer lo mismo con el inglés.

El gran dilema de nuestro tiempo es que había un gran anhelo por parte de los padres de que los niños dominaran el inglés.

Mi padre me tenía como su intérprete; muchas veces me ponía a traducirle el correo y eso me daba gran frustración.

Ni de aquí ni de allá

Luego vino el trauma de recibir el apodo de “pocho” que usan para llamar a los que no somos ni de aquí ni de allá, los semilingües, los que mezclan idiomas.

Nuestros familiares en Juárez se burlaban de mi forma de hablar y eso hizo que quisiera dejar de ir.

La experiencia me hizo pensar en mi identidad como algo que siempre estaba en proceso.

Pasaron los años y llegué al high school, donde me tocó un gran maestro de español, un cura que nos pidió que rezáramos el Padre Nuestro.

Ponía a la derecha a los que no sabían español y pensé que me pondría en el lado opuesto.

Graduación de la universidad de José Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes se graduó como profesor bilingüe en 1981.

Pues no. Al ver que recitaba un Padre Nuestro obsoleto que me enseñó mi abuela, se dio cuenta de que era pocho.

Nos dijo que hablábamos español pero no leíamos ni escribíamos, entonces quería desarrollar nuestro conocimiento de gramática y sintaxis.

De ahí empecé a forjar la idea de convertirme en maestro.

Me enteré que se habían firmado las leyes de derechos civiles y aprendí que como estudiante tenía algunos derechos. Y que en la universidad existía una certificación de maestro bilingüe.

Me gradué de la universidad en 1981 y de ahí empecé a trabajar como maestro de inglés como segundo idioma y luego como maestro bilingüe en Nuevo México.

Después di clases de noche durante 29 años en El Paso. Decidí enseñar de noche por justicia a mi padre, que asistió a escuelas de inglés para adultos y luchó por aprender.

Mi historia no es para causar pena. De hecho, todavía aprecio mucho a Ms. Love y Ms. Justice.

El que se sintió oprimido por un sistema puede reconciliarse con la idea de que mucho de eso se hizo por ignorancia.

En la actualidad, seguimos peleando un idioma sobre otro y no nos preguntamos por qué no podemos tener dos o más o por qué nos limitamos solo a uno.

Como maestro, lucho con algunos padres que vienen a inscribir a sus hijos y ya vienen con una idea preconcebida de que el inglés es mejor que el español.

Pero el español tiene su lugar en Estados Unidos, ¿por qué no celebrarlo?


https://www.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10158129017419665


*Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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