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Cuartoscuro Archivo

¿Mariguana legal para todos? Organizaciones cuestionan la iniciativa de Morena para la cannabis

Organizaciones rechazan que se establezca la obligatoriedad de formar parte de un padrón de consumidores y que haya una "fiscalización innecesaria por parte del Estado”.
Cuartoscuro Archivo
25 de octubre, 2019
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Regular la mariguana para que puedas sembrarla y consumirla en tu casa, pero solo si te registras en un padrón y permites que las autoridades entren a tu domicilio, para comprobar que cumples con todos los requisitos.

Esto es lo que propone Morena en el Senado. Sin embargo, organizaciones advierten que estas medidas serían intrusivas, y que la iniciativa en realidad se basa en el miedo y los prejuicios.

Además, señalan que el dictamen terminaría beneficiando, sobre todo, a las grandes industrias cannábicas, antes que a campesinos y grupos vulnerables.

La propuesta se encuentra en discusión en Comisiones y contempla, entre otras cosas, la creación de un Instituto del Cannabis para la Pacificación y Reconciliación del Pueblo.

De acuerdo con la asociación México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), el contemplar licencias y supervisiones sanitarias realizadas por el gobierno para el autocultivo del cannabis es una medida que invade la vida privada de los ciudadanos. Y eso solo serviría para desalentar a las personas.

Entérate: Juez avala la posesión y uso lúdico de la cocaína para dos personas en México

El Movimiento Cannábico Mexicano, por su parte, rechaza el que se establezca la obligatoriedad de formar parte de un padrón de consumidores, y que la iniciativa establezca limitantes al derecho de libre asociación y reunión.

¿Qué propone Morena?

La iniciativa del senador Julio Ramón Menchaca, de Morena, considera que un consumo problemático del cannabis psicoactivo provoca “problemas a las personas en su salud biológica, psicológica, emocional o social en la funcionalidad con su familia, escuela, trabajo, la comunidad donde vive, en su economía o con la Ley”, y lo diferencia del uso que se da para fines científicos, médicos o comerciales de la planta.

En su propuesta, la regulación estaría a cargo de la Secretaría de Salud, en coordinación con el Instituto del Cannabis para la Pacificación y Reconciliación del Pueblo, que realizaría el control sanitario.

Uso recreativo y autocultivo de cannabis

Respecto al uso lúdico y recreativo del cannabis psicoactivo, la propuesta establece que los usuarios podrán portar la cantidad de 28 gramos.

En el caso de otras plantas, como el peyote y los hongos alucinógenos, se permitirá su posesión en los casos en que las personas puedan presumir que serán utilizados en ceremonias, usos y costumbres de los pueblos y comunidades indígenas.

En caso de ser aprobada, esta iniciativa permitiría a personas mayores de 18 años la siembra, cultivo, cosecha, aprovechamiento, portación y consumo de cannabis.

En el caso de los plantíos, no podrán exceder las 20 plantas por inmueble, deberán permanecer en el domicilio del consumidor y solo para su uso personal.

Para el autoconsumo, se establece que las personas mayores de 18 años deberán estar suscritos a un padrón y comprobar la adquisición lícita de sus semillas y plantas –mismas que actualmente son ilegales en México-.

Además, las autoridades deberán comprobar que en el domicilio en que habita no viven menores de edad, y que este cumple con las condiciones y requisitos que fijarán los reglamentos respectivos.

Las asociaciones de consumo de cannabis psicoactiva podrán sembrar un máximo de cuatro plantas por socio. En caso de que tengan excedentes, estas serán donadas a instituciones con fines de investigación científica.

Venta de productos cannábicos

Acerca de la comercialización de cannabis para fines lúdicos o recreativos, determina que se requerirán licencias de venta. Estos comercios deberán ofrecer servicios de información con relación al uso de la planta y sus riesgos, cerciorarse que los compradores sean personas mayores de edad.

Los productos de cannabis psicoactiva y sus derivados deberán ser comercializados en empaques estandarizados que no tengan colores o elementos llamativos para promover una marca, y no podrán exponer testimonios o respaldos sobre el consumo, sin personajes o personas en las etiquetas.

Cada empaque deberá tener escrito el número de la licencia y su registro ante la Secretaría de Salud, una leyenda que ocupe al menos el 30% de la etiqueta que señale los posibles efectos del consumo de cannabis, y el aviso de que la venta se encuentra permitida en los Estados Unidos Mexicanos y solo en casos en que se cuente con permiso de exportación se adicionará esa información.

Sobre los fines industriales, la iniciativa explica que sociedades mercantiles podrán industrializar y comercializar productos de cannabis, expórtalos e importarlos mientras cumplan con la regulación sanitaria y demás disposiciones normativas y comerciales.

Los interesados en la comercialización deberán estar al corriente con el pago de sus impuestos para ser considerados por las autoridades y no podrán vender productos que excedan el porcentaje de niveles de TCH y CBD establecidos por el Instituto del Cannabis para la Pacificación y Reconciliación del Pueblo.

Dictamen de cannabis solo beneficia a industria: ONG

La organización MUCD y el Movimiento Cannábico Mexicano rechazan la iniciativa que discute el Senado, pues dicen, vulnera el derecho de los ciudadanos a participar en actividades lícitas del cannabis y la libertad de asociación, además de que favorece a las grandes industrias antes que a los campesinos y el autocultivo.

Víctor Gutiérrez, abogado de MUCD, considera que la propuesta establece definiciones como “consumo problemático de cannabis” y “persona con consumo problemático”, que dan pie a juicios morales arbitrarios que podrían fomentar la discriminación y estigmatización de los usuarios.

También señala que esta regulación crea barreras para que los pequeños productores y campesinos puedan beneficiarse, ya que para poder producir y comercializar la cannabis se establecen controles sanitarios que contemplan pruebas a las semillas y plantas, mismas que no pueden ser pagadas por personas “que no cuentan con el poder adquisitivo ni el capital tecnológico”, pero sí por grandes industrias.

En cuanto al autocultivo, explica Gutiérrez, establece condiciones que “exponen a los ciudadanos a una fiscalización innecesaria por parte del Estado”, pues se contempla que personal del gobierno acuda a los domicilios de los usuarios para corroborar que cumplen con los requisitos para que este sea considerado legal.

Además, la organización señala que el dictamen “parece haber sido pensado y redactado para un contexto enteramente distinto al mexicano, pues incluye medidas que no se explican dentro de un marco jurídico como el nuestro”, porque da al Instituto del Cannabis para la Pacificación y Reconciliación del Pueblo la facultad de sentar las bases de una “justa recaudación de impuestos”, función que por ley es únicamente responsabilidad de la Cámara de Diputados.

Por su parte, el Movimiento Cannábico Mexicano rechaza la obligación de obtener permisos y formar parte de un padrón para el consumo personal y autocultivo de cannabis, y exigió a los legisladores que despenalicen la posesión simple de la planta para terminar con las detenciones arbitrarias y extorsiones policiacas a los usuarios.

Sobre el favorecimiento que da a las grandes industrias, expone que “no se debe desproteger a la ciudadanía. Al contrario, al productor de cannabis en México se le debe dar la oportunidad de elegir transformar su materia prima y acceder al mercado. Es inmoral que al campesino solo se le quiera explitar como mano de obra barata y servir a intereses privados”.

Con el fin de modificar el dictamen a favor de los consumidores y pequeños productores de cannabis, MUCD propone al Senado eliminar el requisito de personas usuarias y remover la obligación de hacer pruebas a las plantas y semillas.

También sugiere eliminar la necesidad de contar con una licencia para realizar auto cultivo, así como las verificaciones gubernamentales a los domicilios.

Otras iniciativas de regulación de cannabis

En el último año han sido discutidas otras cuatro iniciativas de regulación de cannabis en el Senado.

El pasado 10 de abril, el Senado presentó ante comisiones el dictamen elaborado por la entonces legisladora Olga Sánchez Cordero, y por Ricardo Monreal, ambos de Morena, que regularía la siembra, cultivo, cosecha, producción, etiquetado, empaquetado, promoción, distribución y venta del cannabis, contemplando el uso de padrones de usuarios y productores y con límites de cultivo para asociaciones.

Entérate: El gobierno de AMLO, un cambio de timón, dice Olga Sánchez; reitera plan de legalizar la mariguana

El 25 de abril, el senador del PAN, Raúl Paz Alonso, presentó una iniciativa para reformar el artículo 245 de la Ley General de Salud para la regulación del cáñamo y el cannabidiol con el fin de que se permitiera el uso de los componentes no psicotrópicos del cannabis.

El 10 de julio, la senadora Cora Cecilia Pinedo Alonso, del PT, presentó una iniciativa para expedir la Ley General para Regulación de la Cannabis con fines de Autoconsumo y para Uso Médico, Científico, Terapéutico y Cosmético, con el propósito de descriminalizar la posesión para uso personal y regular el cultivo doméstico de la planta.

En septiembre, el senador Miguel Ángel Mancera, del PRD, presentó un proyecto para expedir una Ley General para la Regulación y el Control del Cannabis, que propone que se regule estrictamente solo a los productos psicoactivos. También elimina el requisito de registrar las plantas ante un ente de gobierno y la existencia de un padrón para consumo personal en propiedad privada.

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Protestas en Chile: la generación que le perdió el miedo al toque de queda, símbolo de la era Pinochet

Varios manifestantes en Santiago han desafiado el toque de queda impuesto por el gobierno, mientras que otros chilenos recuerdan el miedo que esta medida les producía durante el gobierno militar de Augusto Pinochet y la sensación de que era casi imposible burlarla.
23 de octubre, 2019
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“El gobierno de Sebastián Piñera consiguió que la gente le perdiera el miedo y el respeto al toque de queda”.

Así le dice a BBC Mundo Juan Cristóbal Cantuarias, ex dirigente estudiantil de 24 años y una de las muchas personas que no han respetado el toque de queda impuesto en Chile en los últimos días.

“Nosotros no nos pasamos tanto, nos quedamos fuera una media hora, 15 minutos más… pero nos los planteamos como un acto de rebeldía ante una medida desproporcionada que busca acallar la movilización y apagar el fuego con bencina“, dice Cantuarias.

“Además, se ha visto que no son capaces de hacerlo efectivo, que no pueden asegurarlo materialmente. Nosotros nos quedamos afuera y en algunas calles los militares no llegan hasta mucho después”, relata.

Parte de las medidas del estado de emergencia impuesto por el presidente Sebastián Piñera, el toque obliga a millones de personas a permanecer recluidas en sus domicilios cada noche a riesgo de ser detenidas en un recinto policial hasta la madrugada siguiente, sujetas además a una citación a fiscalía y una multa.

La noche del lunes, un grupo de manifestantes desafió el toque de queda frente a la Escuela Militar, en el edificio donde se forman los uniformados chilenos y en una de las comunas más ricas de la capital. El grupo sólo se disolvió mientras los militares avanzaban hacia ellos disparando al aire y gritando que volvieran a sus casas.

Manifestantes cerca del anochecer

Getty Images
Las protestas se han realizado en varias ciudades de Chile, además de Santiago.

En otras zonas de Santiago, un periodista capturó en vivo el paso de una patrulla disparando hacia un sector residencial. En televisión, un reportero flanqueado por un militar buscaba nerviosamente su nombre en el salvoconducto que permite a la prensa circular cada noche. Cuando finalmente lo encontró, se escucharon aplausos de alivio en el estudio.

El martes, el presidente Sebastián Piñera cambió el tono de su discurso, pidió perdón por su “falta de visión” y prometió reformas sociales como el aumento del salario mínimo y subir en un 20% la pensión básico. Ya antes había retirado el aumento a los precios del metro, el detonante de las protestas.

Símbolo oscuro

El general Javier Iturriaga, designado por el Presidente Sebastián Piñera como jefe de la defensa nacional en Santiago, planteó el toque de queda como una forma de evitar los incendios y saqueos registrados desde el inicio de las protestas y en forma paralela a las manifestaciones pacíficas.

La oposición política ha pedido derogar la prohibición de salir en las noches y desmilitarizar el país, a medida que aumentan las denuncias de violencia policial y militar y ya se cuentan 15 personas fallecidas en distintas circunstancias bajo el estado de excepción constitucional.

El toque de queda es en Chile es uno de los símbolos de los más oscuros días del general Augusto Pinochet, quien lo impuso a partir del mismo día del golpe, en 1974, y en forma reiterada hasta 1987. En esos años, desobedecer el toque podía costar la vida.

Joven con una bandera de Chile delante de cientos de manifestantes.

Getty Images
La mayoría de las manifestaciones en Chile están siendo pacíficas.

El doctor en ciencia política Felipe Agüero, quien fue detenido por los militares en 1973, recuerda que el toque era una experiencia angustiante, que nadie se atrevía a desafiar.

El toque de queda que le tocó a uno se impuso desde el comienzo muy drásticamente, con balazos de verdad. Yo había estado preso y tenía mucho susto”, le cuenta a BBC Mundo.

“Me preocupaba de llegar muy temprano a mi casa, y toda la gente se preocupaba mucho de los que llegaban al filo de la hora. El toque era muy severo y provocaba mucho temor”.

Cucharón de madera golpeando la tapa de una olla.

EPA
Los cacerolazos son comunes durante las protestas.

Cuarenta años más tarde, el propio Agüero ha visto con sorpresa, desde su ventana, cómo las personas desobedecen la restricción.

“Me di cuenta desde el primer día que esto era otra cosa. Mucha gente mayor le dijo a los jóvenes que podían protestar todo lo que querían, pero que con el toque de queda no se juega: pero aquí sí parece haber un poco más de espacio. Ellos están viviendo una experiencia un poco diferente y desde el principio han estado tratando de empujar los límites”, afirma.

Pero Aguero plantea, además, que la generación que hoy desafía el toque tiene también una idea distinta de la autoridad.

“Nosotros vivimos en una sociedad súper verticalizada en todas las esferas, de mucho respeto a la autoridad, aunque fuera segmentada. De uno y otro lado político, respetabas a tu autoridad. Era otro tipo de juventud. Ahora tenemos a una generación que se expresa a sí misma, sin mediaciones, que tiene una mejor percepción de sí misma, de su valía, de su emplazamiento en el mundo”, describe el académico.

“La gente no respeta el toque”

El desafío al toque se ha hecho visible desde el primer día en Plaza Italia, epicentro de la ciudad de Santiago, donde hay manifestaciones permanentes desde el inicio de las protestas, y el primer lugar donde se vio a los militares asumiendo el control de la seguridad en en Santiago tras el régimen militar.

Tanque de la policía en Santiago

AFP
El Ejército y la Policía salieron a las calles a controlar las manifestaciones.

Uno de los manifestantes, Luciano Arrau, de 25 años, describe a BBC Mundo cómo las personas empezaron a quebrar la prohibición.

“El primer día me daba susto, no sabía que cómo iban a actuar. No me atrevía a salir, así que me puse a tocar la trutruca por la ventana, cantaba y gritaba. Había mucho ruido desde los edificios, y poca gente afuera. Pero al día siguiente, la gente ya empezó a quedarse afuera después del toque, y yo también.

“El domingo me quedé hasta unos 40 minutos. Después de eso tuvimos que empezar a guardarnos porque empezaron a disparar, no sólo lacrimógenas, sino balines. Ya era riesgoso, los carabineros nos estaban gritando. Aquí en Plaza Italia no es como en la periferia, pero igual se actúa con violencia”, cuenta.

“Yo lo que he visto, de manera generalizada, es que la gente no respeta el toque. La mayoría de los manifestantes en Plaza Italia es gente que nació o creció en democracia. Y si bien el miedo está, nosotros no tenemos miedo. Porque no estamos en dictadura. Aunque Piñera diga que estamos en guerra, hay un Congreso, hay abogados y abogadas que se la están jugando, está la defensoría penal pública y eso me hace sentir más seguro: sé que no estamos botados, que no estamos abandonados“.

“La represión era… gente que aparecía muerta”

El escritor y columnista Oscar Contardo, de 45 años, cree que el toque de queda tiene un simbolismo mayor en su generación.

“Para mí, como una persona que nació en dictadura, que tuvo su infancia y adolescencia en dictadura, el toque de queda era parte del lenguaje de la dictadura, de un orden militar.

“Es parte del mismo acervo de expresiones con las que uno creció: estado de sitio, estado de emergencia, toque de queda, todas ellas significaban represión. Y la represión era bien gráfica: gente que aparecía degollada, protestas donde los carabineros apaleaban a la gente, gente que aparecía muerta. Estaba asociado a imágenes de cuerpos mutilados, de cuerpos sin vida, de cuerpos maltratados por la autoridad. De que la autoridad va a disponer de tu cuerpo y de tu vida”, describe..

El toque fue una forma de disponer del cuerpo de las personas: “el miedo partía por hablar o no hablar de ciertos temas. Y de ahí, del discurso se pasaba a la disposición del cuerpo: dónde ibas, hasta qué hora. Y si no cumplías esa hora podía pasarte cualquier cosa: matarte, tirarte por allí y nadie respondería… Para las generaciones que se criaron en democracia eso no existió nunca, no le tienen miedo, no vivieron con eso encima. Por suerte.”

En un país en crisis, cada día la ciudadanía espera la comunicación militar que les dirá si habrá toque o no, y a qué hora deberán volver a sus casas. En ese ambiente, algunos empiezan a buscar alternativas.

A la hora del toque, a través de redes sociales, las personas llamaban a hacer sonar, desde sus casas, una de las canciones de Víctor Jara, el músico chileno asesinado pocos días después del golpe militar. El título: “El derecho de vivir en paz”.


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