Niña guatemalteca enfrentó 7 horas de agonía y negligencia médica en estación migratoria en CDMX: CNDH
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Niña guatemalteca enfrentó 7 horas de agonía y negligencia médica en estación migratoria en CDMX: CNDH

La CNDH, en una recomendación, acusó "insensibilidad, falta de profesionalismo y negligencia" de un médico en el caso de la muerte de una niña guatemalteca en la Estación Migratoria “Las Agujas”, en la Ciudad de México, tras sufrir una caída.
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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) dirigió la recomendación 77/2019 en la que responsabiliza a un médico de la Estación Migratoria “Las Agujas”, en Ciudad de México, por la muerte de una guatemalteca de diez años ocurrida el pasado 15 de mayo. En su escrito, dirigido al comisionado Francisco Garduño, la CNDH habla de “omisión, negligencia e inadecuada atención médica” que provocó el fallecimiento. Presentará una queja ante el Órgano de Control Interno del Instituto Nacional de Migración e incluirá sus recomendaciones en la carpeta de investigación abierta por la Fiscalía General (FGR).

La menor se dirigía con su madre hacia Estados Unidos cuando fue detenida en Chihuahua. De ahí fueron trasladadas a Ciudad de México, donde llegaron en la madrugada del 15 de mayo. Estaba previsto que permaneciesen encerradas mientras se desarrollaba su trámite de expulsión.

“Le tenían que haber preguntado por qué salió de Guatemala. Si dijo que estaba huyendo tendrían que darle la opción del refugio”, dijo Gretchen Kuhner, del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi), una ONG que trabaja con migrantes en su tránsito hacia Estados Unidos.

El informe de la CNDH indica que madre e hija habían abandonado Guatemala huyendo de la violencia. Según el documento, la hija mayor y la expareja de la mamá fueron asesinadas por una pandilla. No especifica si se trata del Barrio 18 o la Mara Salvatrucha, las dos principales estructuras delictivas que operan en Guatemala, El Salvador y Honduras, así como el sur de México y Estados Unidos. Tampoco consta que las autoridades mexicanas hubiesen ofrecido la opción del refugio a través de la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado.

La madre huyó para salvar la vida de su hija y esta terminó muerta por una caída que un médico no quiso evaluar. Este es el resumen de un informe que detecta irregularidades en la atención médica, en la atención a la menor por estar encerrada en una estación migratoria que excedía su capacidad (aquel día había 667 personas cuando está pensada para albergar a 464) y en la actuación de un funcionario que pidió a la madre de la víctima que no denunciase si no quería que el proceso de entrega del cuerpo se demorase.

La fatal caída tuvo lugar el 15 de mayo entre las 14.00 y las 15.00 horas. Fue vista por el doctor en tres ocasiones. No fue hasta la última, a las 21:00 horas, que se decidió su traslado a un centro hospitalario. Como la estación migratoria no dispone de ambulancia, por estar estropeada, se la condujo en una camioneta particular a las 21:50 horas. Murió en el trayecto.

La CNDH “acreditó violaciones a los derechos a la vida, a la protección de la salud, a la seguridad jurídica y al principio del interés superior de la niñez en agravio de una niña de 10 años de edad, atribuibles a un médico y tres funcionarios adscritos a esa estación migratoria, así como el derecho a la seguridad jurídica de la madre, y a la protección de la salud de esta última y del padre de la niña”, dijo la institución en una nota.

Animal Político quiso conocer la versión del INM, pero al cierre de la nota no había recibido respuesta.

El informe de la CNDH relata la agonía que sufrió la menor durante las siete horas que transcurrieron entre el momento de la caída y su traslado al Hospital Pediátrico de Iztapalapa. “La caída que sufrió sucedió entre las 14:00 y 15:00 horas, siendo que fue trasladada al Hospital Pediátrico aproximadamente a las 21:50 horas, momento en el que decidió enviarla a la revisión hospitalaria, sin que durante esas horas se le realizara la revisión adecuada para un diagnóstico inicial”, dice el informe.

Los golpes le produjeron daños internos en el hígado y el pulmón que, finalmente, terminaron siendo fatales.

En la primera visita, dio como único remedio una aspirina. En la segunda, sugirió que la niña pudiese estar intentando “llamar la atención”. En la tercera, cuando accedió a enviarla al hospital, ya era tarde.
El documento incluye fragmentos de la declaración del doctor, que asegura no haber tenido un solo dato “que pudiera alertar de algún daño grave”.

Una versión que no convence a la CNDH, que no ve lógico el testimonio del médico. “Los signos de deterioro en el estado de salud de la víctima observados por su madre y por los distintos testimonios recabados por este Organismo Nacional, fueron notorios, mismos que consistieron en sudoración excesiva, palidez de piel, vómitos, dificultad para caminar, temperatura corporal fría, temblores en el cuerpo, la aparición de manchas en las piernas y dificultad para respirar, por lo que resulta inconcebible que (el doctor) no haya observado tales síntomas, o peor aún que no les haya dado la importancia que merecían y ordenar el inmediato traslado de la niña a un hospital para la integración de un diagnóstico objetivo y un tratamiento oportuno con la finalidad de limitar el daño”, dice.

La CNDH observa negligencias en la atención y los análisis del doctor que terminaron “repercutiendo de manera directa en el deterioro en el estado de salud de V1 y su posterior fallecimiento”. La falta de atención llegó al extremo que la tercera visita médica fue forzada la presión de otras migrantes encerradas, que trasladaron a la niña envuelta en cobijas hasta el servicio médico.

“Este Organismo protector de los derechos humanos no puede pasar por alto la insensibilidad, falta de profesionalismo y negligencia del profesional de la salud encargado de velar por la integridad física de las personas migrantes que se encuentran detenidas en un recinto migratorio, máxime cuando se trata de personas en situación de vulnerabilidad, como lo son las niñas, niños y adolescentes, lo cual evidentemente repercute en el disfrute y protección de sus derechos humanos, y en el caso concreto en el fallecimiento de una niña de 10 años”, dice el informe.

No se trata del primer señalamiento que recibe este médico. En otra queja que tramita la CNDH aparece el funcionario pronunciando frases como “…únicamente si el niño se está muriendo se le traslada al hospital (…) si te quejas de mí tu proceso de deportación se va a retrasar…”.

La CNDH advirtió también que el INM no dispone de protocolos para emergencias médicas ni tampoco se integran adecuadamente los expedientes médicos.

El informe también hace referencia a las presiones sufridas por la madre para que no presentase denuncia. La mujer menciona a un funcionario del INM: “el señor que había entrado conmigo cuando yo declaré salió ahí donde yo estaba y empezó a hablar conmigo y me dijo que yo estaba en mi derecho de haber puesto la denuncia pero que ahorita le estaban informado a ellos que sí yo continuaba con la denuncia me iba a tardar alrededor de 1 semana sino más para regresar con el cuerpo de la nena, entonces que yo era la que tomaba la decisión sí continuaba con la denuncia o decidía quitar la denuncia y regresarme lo antes posible con la nena que yo estaba en mi derecho de analizarlo (…) pero entonces yo me puse a pensar que yo necesitaba regresar luego con la nena, porque mi familia la tenía que ver, mi esposo la tenía que ver, aunque sea, porque si no iban a sellar la caja y ellos ya no la iban a ver, no iban a saber que era lo que había sucedido y le dije yo está bien yo no voy a denunciar”.

Para la CNDH se trata de una “conducta del servidor público que deberá ser investigada y sancionada conforme a derecho por las instancias correspondientes”.

En el expediente relacionado con la expulsión tampoco aparecen menciones a notificar la presencia de una menor a la Procuraduría de Protección ni al Sistema DIF. A su vez, “reitera la necesidad que la autoridad migratoria cumpla de manera cabal con lo establecido en la legislación nacional e internacional en la materia a efecto de evitar que la niñez migrante, independiente de si es acompañada o no, permanezca en un recinto migratorio”.

Entre las recomendaciones de la CNDH está localizar a los padres de la víctima para que sean reparados por los daños y se les ofrezca la posibilidad de regularizar su estancia en México. Además, insta al INM a colaborar con la carpeta de investigación de la FGR y se haga seguimiento de la queja que se interponga ante la institución migratoria.

También se pide al INM que garantice la existencia de una unidad móvil médica y se ponga en funcionamiento el sistema de video cerrado al interior de la estación migratoria. Por último, la institución que dirige Garduño deberá desarrollar cursos sobre Derechos Humanos y atención a los migrantes en el plazo de tres meses.

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Qué es la 'fiebre de cabaña' que puede causar el aislamiento y cómo combatirla

"Fiebre de cabaña" es una expresión coloquial que entró en uso en EU a comienzos del siglo XX para describir los efectos del aislamiento y soledad.
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8 de abril, 2020
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“Cabin Fever” (fiebre de la cabaña en español) es un término de origen incierto que empezó a mencionarse a comienzos del siglo XX en Estados Unidos para describir un tipo de estado mental causado por meses de aislamiento, soledad y aburrimiento, debidos a los largos e intensos inviernos que azotaban las latitudes extremas.

Los colonizadores de los vastos y desolados territorios de EU y Canadá experimentaron sensaciones parecidas que describieron como “locura de pradera” o “locura de montaña”. Algunas profesiones -particularmente los astronautas- también pueden llevar a ese estado.

A pesar de que no es un diagnóstico categorizado por los profesionales de la salud mental y que la expresión es coloquial, la fiebre de cabaña “es muy real”, coinciden los expertos.

Puede tener consecuencias serias para quienes la padecen y las personas de su entorno.

Debido a las órdenes de distanciamiento social, aislamiento y confinamiento para combatir la actual pandemia de coronavirus, hay ahora más personas en el mundo en riesgo de sufrir algo parecido a fiebre de cabaña.

¿Qué es la fiebre de cabaña?

Es un estado mental que primero se describió en relación a las personas que forzosamente vivían dentro de espacios estrechos o lugares inhóspitos, remotos, aislados o monótonos.

Una cabaña rodeada y cubierta de nieve

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La expresión “fiebre de cabaña” se utilizó en relación a los efectos de estar encerrado durante varios meses por la inclemencias del tiempo.

El origen de la expresión en sí no se conoce, pero empezó a utilizarse popularmente a comienzos del siglo XX, en relación al estado mental de las comunidades en el norte de Estados Unidos y Canadá que soportaban meses de encierro por los largos e intensos inviernos.

“Todas las condiciones psicológicas son construcciones sociales que crean una realidad porque un número sustancial de personas concuerdan en su validez y realidad“, explicó en una entrevista con BBC News Mundo el doctor Paul Rosenblatt, profesor emérito de Ciencia Social de la Familia de la Universidad de Minnesota, en EE.UU.

El doctor Rosenblatt realizó un estudio en los años 80 con habitantes de Minnesota -un estado rural de inviernos extremos- para conocer cómo relacionaban el concepto con sus experiencias.

Entre las descripciones más destacadas que escuchó se encuentran la sensación de insatisfacción en el hogar, desasosiego, aburrimiento, irritabilidad y necesidad de romper la rutina.

Para los profesionales de la salud, la fiebre de cabaña se asocia con términos como “claustrofobia” o “trastorno afectivo estacional”, explicó Rosenblatt.

“En conversaciones informales he escuchado sinónimos como ‘fiaca’, ‘desgana’, ‘subirse por las paredes’, ‘sentirse atrapado’ e “inquietud'”.

¿Que puede causar este estado?

El detonante parece ser el aislamiento.

Mucho puede depender de las condiciones de éste, como la estrechez de la vivienda, si se está sólo, el tipo de personas que te acompañan, una rutina monótona o -inversamente- no tener una rutina, la falta de estímulo, la situación geográfica y las inclemencias del tiempo.

Una pareja desesperada con hijos corriendo por la sala

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Estar confinados a un lugar con hijos puede causar una sensación de desesperación.

En la investigación que condujo el Dr. Rosenblatt en Minnesota, aparte de los encierros por los largos inviernos, los escenarios más comunes que encontraron fueron el estar confinados en casa con niños pequeños, por enfermedad o ser responsable de alguien enfermo o discapacitado.

“Si las mismas personas tienen limitaciones físicas que no les permiten moverse con facilidad o residen en viviendas abarrotadas, estas pueden ser más propensas a la condición”, añadió el experto.

“Sé de gente que vive en lugares demasiado peligrosos para salir de casa -por ejemplo, en zonas de guerra o en vecindarios de alta criminalidad- que también siente la fiebre de cabaña”, expresó.

También hay personalidades que no se ajustan muy bien a las condiciones de aislamiento. “La gente que a diario tiene una vida físicamente activa y que está muy ocupada fuera de casa tendrá mayor dificultad ajustándose a vivir encerrada”.

¿Cuáles son los síntomas?

Un hombre deprimido bebiendo alcohol

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Algunas personas pueden caer en depresiones peligrosas y en el consumo excesivo de alcohol o drogas.

Entre la gente que la sufrió o la observó en otros no hay unanimidad sobre los síntomas exactos ni en qué orden aparecen, comentó Rosenblatt.

Los más comunes son una sensación de desasosiego, de sentirse enjaulado, depresión, irritabilidad, soledad, impaciencia, aburrimiento y frustración.

“Algunas personas pueden caer en depresiones, pueden tomar decisiones malas con respecto al consumo de alcohol y drogas, o convertirse en amenazas para las personas con las que conviven”, señaló el profesor de Ciencia Social de la Familia.

Por otro lado, el aburrimiento y la falta de estímulo pueden desgastar la mente.

Unas de las poblaciones más propensas a sufrir la fiebre de cabaña es la de los reclusos en la cárcel.

Rosenblatt señala además que la fiebre de cabaña también puede afectar a otras personas del entorno “en el sentido que aquella persona que está inquieta, irritable, deprimida, etc., afectará a los que la rodean, aunque las otras personas podrían desarrollar sensaciones diferentes a los de la fuente”.

Una sola mujer con una mascarilla mira afuera por una ventana

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El asilamiento ordenado para controlar la propagación de covid-19 podría durar meses.

¿Hay formas de combatir la fiebre de cabaña?

Aunque no hay unanimidad sobre lo que puede resultar más efectivo para evitar sufrir la fiebre de la cabaña, hay varias sugerencias válidas: mantener contacto con otros (vía teléfono, internet, etc.), establecer una rutina cotidiana pero también poder romper esa rutina, planear algo a futuro para cuando se pueda salir otra vez, escuchar música, dedicarse a un hobby y encontrar proyectos especiales para realizar a corto plazo en casa.

La lectura, los juegos de salón, las artes manuales y explorar venas artísticas son otras ocupaciones que pueden mantener a las personas entretenidas, productivas y creativas.

Igualmente, el ejercicio es vital.

La actividad regular física quema calorías y sirve para liberar la tensión acumulada por estar encerrado.

Un hombre de edad armando un modelo de barco

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Dedicarse a las artes manuales o a un hobby es una buena manera de pasar el tiempo y combatir el aburrimiento.

“Lo mejor sería salir a caminar”, le dijo a BBC Mundo David Shrier, educador y empresario que dirige varios programas online para la Universidad de Oxford, en Reino Unido.

“El caminar ha demostrado rendir buenos beneficios cognitivos”, explica, si se puede hacer manteniendo una distancia prudente de otros.

Pero, como en muchos lugares se prohíben las salidas no esenciales, se puede recurrir a los cursos y programas de ejercicio que se ofrecen online.

David Shrier también recomienda mantener la actividad social.

“Aún cuando no puedas ver a gente en persona, se pueden realizar reuniones sociales por videollamada, como cenas virtuales o participar en la hora de coctel virtual. Eso te ayuda a sentirte conectado con otros”.

Una teleconferencia con amigos en una plataforma de internet

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La actividad social se puede realizar a través varias plataformas en internet.

Se debe tener en cuenta que hay muchas familias que están lidiando con niños que pueden fácilmente volverse inquietos.

Grupos de emprendedores han creado comunidades online para mantener a los chicos entretenidos.

“Un amigo mío organizó una hora de cuentos con otros padres de familia, en la que uno de ellos supervisa a un grupo de niños que toman turnos leyendo durante unos 90 minutos”, dice Shrier.

“Eso ayuda a los otros padres a tener un poco de tiempo libre para ellos”.

El mundo virtual tiene innumerables formas de mantenernos comunicados y con fácil acceso a juegos, videos, películas, televisión, noticias y otros tipos de contenido.

Una pareja hace calistenia en casa

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Hacer ejercicio en casa mantiene el estado físico y ayuda a la estabilidad emocional.

No hay que olvidar que muchos de nosotros estamos trabajando desde casa. Eso puede representar un sinnúmero de agotadoras videoconferencia, señala David Shrier.

“Eso lo exacerba el hecho que no nos tomamos las pausas habituales del mundo real, como cuando uno se desplaza físicamente a otro lugar para una reunión o tiene un almuerzo de negocios, momentos que nos dan un respiro”.

Otros expertos indican que el mantener los patrones de alimentación y una dieta sana es esencial. Estar recluido en casa puede fomentar el consumo en exceso de bebidas y comidas azucaradas, o de comida chatarra a domicilio.

En caso de necesitarlos, muchos proveedores de asistencia para la salud mental pueden prestar servicios a distancia por teléfono, Skype, Zoom u otras plataformas, y hay varios servicios de emergencia disponibles.

Pero el profesor Rosenblatt alerta que algunas personas no sabrán cómo encontrar ayuda o, por alguna razón, son incapaces de buscar ayuda.


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