Banderazo en Santa Lucía fue un acto simbólico e ilegal, acusan pueblos originarios de Tecámac
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Banderazo en Santa Lucía fue un acto simbólico e ilegal, acusan pueblos originarios de Tecámac

Habitantes de comunidades indígenas aledañas a la base de Santa Lucía han promovido 10 amparos que todavía no se resuelven.
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18 de octubre, 2019
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Mientras en el interior de la Base Aérea de Santa Lucía el gobierno montó este jueves una exhibición de maquinaria pesada para dar por segunda vez el banderazo a la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, en los alrededores aún se palpaba inconformidad.

Habitantes de los 12 pueblos originarios de Tecámac, el municipio mexiquense donde se ubica la base, se manifestaron en la puerta principal para advertirle al presidente Andrés Manuel López Obrador que su lucha contra el megaproyecto seguirá en sus territorios y en los tribunales, incluso internacionales.

Entérate: Con exhibición de maquinaria y helicópteros con banderas inician obras de Santa Lucía

Esta organización de pobladores interpuso 10 amparos, de los que había conseguido dos suspensiones provisionales, pero que todavía no se resuelven a fondo, por lo que hizo énfasis en que la construcción todavía no debería de iniciar.

“Nosotros pensamos que fue un acto simbólico e ilegal”, dijo el vocero de los pobladores, Arturo Hernández.

No solo por los recursos legales que todavía quedan, explicó, sino porque siguen sin estar listos el plan maestro, estudios técnicos y autorizaciones de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), por lo que no se debería iniciar así una construcción, que López Obrador ya pidió inaugurar el 21 de marzo de 2022.

Adentro, el presidente se regodeaba en que ya se acabaron las trabas jurídicas que retrasaron la obra, a la que dio banderazo por primera vez el 29 de abril pasado. Este jueves decidió acudir otra vez, un día después de que un juez federal revocó la última de siete suspensiones definitivas que había conseguido el colectivo #NoMásDerroches, pero que el gobierno logró tumbar declarando instalaciones estratégicas para la seguridad nacional todas las operadas por la Secretaría de la Defensa, como esta base aérea.

López Obrador dijo que era inédito que se hubieran interpuesto más de 140 amparos contra un obra pública y lo calificó de “despropósito”, motivado porque había muchos intereses alrededor.

Pero los intereses de los pueblos que se manifestaron al mismo tiempo son solo el agua, que ya escasea y temen que se acabe con el megaproyecto; los aviones, que pasarán a solo 60 metros de altura de sus casas; el ruido, que la propia Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) calcula entre 130 y 180 decibeles, mientras que lo aprobado para zonas urbanas es de 68 decibeles máximo.

“Nada tenemos que ver con No Más Derroches, nada tenemos que ver con la Coparmex (Confederación Patronal de la República Mexicana). Nada tenemos que ver con los señores del dinero, pues”, aclaró Herrera en entrevista con Animal Político.

Lo único en común, dijo, es el marco jurídico, que es el mismo para todos los mexicanos.

Del plan de aeropuerto Felipe Ángeles no se conocen alrededor de 15 documentos que serían obligatorios legalmente: estudios de aeronavegabilidad y operaciones simultáneas con el Benito Juárez y el de Toluca; estudio de condiciones meteorológicas; de geotecnia y topográficos; orográficos; legales; de riesgos ambientales; arqueológicos; estudios de impacto social; de instalaciones existentes, propuestas de reubicación, estudio de factibilidad de servicios y plan de servicios; de factibilidad; y gerencia de proyecto. Ademas, el análisis de riesgos, análisis de costo-beneficio y el plan maestro, que ya fueron declarados reservados bajo argumento de seguridad nacional.

Nuevas movilizaciones y recursos jurídicos

La Organización de los 12 Pueblos Originarios de Tecámac incluye a habitantes de San Juan Pueblo Nuevo, San Lucas Xolox, los Reyes Acozac, Santo Domingo Ajoloapan, Santa María Ajoloapan, San Pedro Pozohuacan, San Jerónimo Xonacahuacan, Tecámac, San Pablo Tecalco, San Francisco Cuahtitlixca, San Pedro Atzompa y Santa María Ozumbilla.

Este domingo 20 de octubre habrá una caravana de protesta en Xolox, y se planea ya una marcha mucho más grande desde el Palacio Municipal de Tecámac hasta la puerta principal de Santa Lucía el próximo 26 de octubre, que es sábado. A la de ayer solo acudieron alrededor de 40 personas por ser día laboral, pero las inconformidades son generalizadas.

Dos vendedoras de chicharrones y paletas afuera de una secundaria cercana contaron a este portal que la gente de Reyes Acozac está enojada y preocupada por que la vayan a obligar a vender sus tierras o dejar sus casas. Una vecina de Tecámac aseguró que en la última semana ya vio camiones de una empresa constructora.

Otra dijo que más bien fue en abril cuando se notó que entraban transportes cargados de tepetate.  Un joven de Ozumbilla comentó que si se va a hacer la obra, ojalá realmente trajera desarrollo económico y empleos, ya que por ahora solo han dicho que habrá de jardinería y mantenimiento, pero la operación es con personal capacitado al que se le exigen estudios, que ahí casi no tienen.

Los 12 pueblos también planean recurrir ante el Tribunal Décimo de Distrito que revise las suspensiones provisionales que les habían concedido, y si no que intervenga hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Si eso no basta, ya tienen en la mira acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) o a la Corte Penal Internacional (CPI).

Uno de sus argumentos es que no se cumplió con hacer una consulta indígena en todos los pueblos originarios alrededor, a pesar de que así lo establece el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El gobierno sólo consultó a uno, Xaltocan, perteneciente al municipio vecino de Nextlalpan, argumentando que era el único afectado.

“No se dignó a vernos”

La manifestación de pobladores duró hasta que terminó el acto oficial. Un miembro de la Ayudantía —el cuerpo que cuida al presidente— salió a hablar con los inconformes. Ellos le explicaron que ya todos sus reclamos están por escrito y en juzgados, pero que querían ver una muestra de buena voluntad del presidente: que los reciba para dialogar después de una de sus conferencias mañaneras.

Le dieron datos de contacto, pero solo recibieron una tarjeta con un teléfono de Presidencia, sin el nombre propio de nadie.

Cuando se acercaba el vehículo de López Obrador, los militares contuvieron a manifestantes y periodistas que esperaban en la salida. Un joven simpatizante incluso recibió un golpe de un soldado por acercarse demasiado, pero alcanzó a darle un papel con un mensaje. Los inconformes, en cambio, no obtuvieron nada.

“Cuando salió el presidente de la república, nos pusimos al frente para que nos viera… Casi nos atropella y no se dignó a vernos. No se dignó a vernos…

”Nosotros estuvimos ahí presentes como pueblos, con nuestras limitaciones, pero finalmente somos los pueblos. Lo poquito que argumentamos lo hemos venido aprendiendo a través de nuestra propia experiencia”, contó Hernández.

Adentro quedaron unas montañas mínimas de tierra que no llenaron ni uno de los 15 camiones de carga que había, y las 30 excavadoras que los trabajadores dejaron paradas después de los dos minutos de exhibición que contempló sonriente el presidente.

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Qué es "tan ping", el movimiento social nacido en pandemia en China y por qué preocupa al presidente Xi Jinping

Los trabajadores jóvenes en China están desafiando las presiones sociales que los impulsan a trabajar hasta que se agoten.
19 de marzo, 2022
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“Sigo deshaciéndome de la energía negativa en mi vida. Creo que en 2022 habrá una mejora con respecto a 2021, pero todavía no quiero hacer nada. Seguiré ‘acostado’. Disfruto este estado”.

Cuando Jeff (no es su nombre real), dejó su ciudad natal de Hangzhou por un trabajo muy bien remunerado como desarrollador de aplicaciones en Pekín hace varios años, igual que muchos jóvenes profesionales chinos, el trabajo se convirtió en su vida.

El poco tiempo libre que tenía fuera del trabajo lo pasaba jugando a lo que él describe como juegos de computadora “sin sentido”.

No desarrolló un círculo social en su nueva ciudad y finalmente dejó de intentarlo.

Pero cuando llegó la pandemia, la vida tal como la conocía se detuvo abruptamente. Como a muchos otros trabajadores, la covid lo hizo reevaluar sus prioridades en la vida.

Cuando hablaba con sus amigos artistas en su ciudad natal, se dio cuenta de que, aunque ellos tenían poco dinero, siempre tenían algo interesante que decir sobre su día y lo que estaban haciendo, mientras que él todo lo que tenía era trabajo.

estudiantes chinos

Getty Images

Cuando su empresa comenzó a despedir personal debido a la pandemia, se vio obligado a trabajar entre 60 y 70 horas a la semana.

Finalmente no pudo más y se tomó un tiempo libre para viajar.

Durante su estancia en la ciudad de Ho Chi Minh en Vietnam, tuvo una epifanía después de ver grupos de ancianos reunidos en un bar cercano simplemente relajándose, charlando y viendo fútbol durante horas.

Su mente seguía volviendo a ellos. ¿Por qué no podía ser como ellos, simplemente relajarse y acostarse?

Y entonces hizo exactamente eso. Regresó a casa y renunció a su trabajo.

Es uno de los muchos ciudadanos chinos que renunciaron o redujeron su compromiso laboral en los últimos dos años.

La idea de “acostarse boca arriba”, o tang ping” en chino, significa tomarse un descanso del trabajo implacable.

El movimiento tang ping despegó durante 2021, ya que muchos sintieron que estaban bajo una presión cada vez mayor para trabajar siempre más y superar a sus compañeros.

joven leyendo acostado

Getty Images
Tang ping es un movimiento de protesta y un estilo de vida.

Cansado de trabajar de lleno

El trasfondo de esta tendencia es un mercado laboral cada vez más reducido en China, lo que significa que los jóvenes ahora están bajo presión para trabajar muchas más horas y están agotados.

La gente “se siente muy apática ahora que tiene que lidiar con el coronavirus y está exhausta. Literalmente, solo quiere acostarse con un libro, o sentarse y mirar televisión, en lugar de mantener el impulso trabajando duro”, dice Kerry Allen, analista de medios de China de la BBC.

Esto significa que si bien la pandemia de covid podría estar disminuyendo, el movimiento tang ping no lo está.

En los sitios de redes sociales chinos, los usuarios publican mensajes que dicen que no quieren volver a ser como eran antes de la pandemia y que ahora tienen la confianza para llevar una vida con un ritmo más lento.

La anterior política china de un solo hijo ha significado que muchos jóvenes profesionales crecieron sin hermanos o hermanas, y esto ha aumentado la sensación de tensión de muchas personas.

Jack Ma

Getty Images
El fundador de Alibaba, Jack Ma, fue criticado por apoyar una cultura de trabajar largas horas.

Los valores tradicionales de poder ser propietario de una casa y tener hijos siguen siendo muy importantes en China.

Sin embargo, muchas personas de entre 20 y 30 años se preocupan de que nunca podrán lograr estas cosas.

Aquellos que son hijos únicos argumentan, por ejemplo, que también tendrán que cuidar a sus padres ancianos y que para muchas personas los precios de las propiedades están cada vez más fuera de su alcance.

En 2019, el magnate tecnológico y fundador del grupo Alibaba, Jack Ma, fue criticado por respaldar la llamada cultura laboral 996 de China, donde la gente trabaja de 9:00 a. m. a 9:00 p.m., seis días a la semana.

El año pasado, el máximo tribunal y el Ministerio del Trabajo del país dictaminaron que estas prácticas eran ilegales.

Sin embargo, si trabajar 996 sigue siendo lo que se necesita para tener éxito profesionalmente, tal vez no sorprenda que algunos jóvenes opten totalmente por no hacerlo.

Las tendencias demográficas significan que es probable que se intensifiquen las presiones sociales sobre los jóvenes.

Para 2035, la OCDE pronostica que el 20% de la población de China tendrá más de 65 años, lo que ejercerá una mayor presión sobre los jóvenes para apoyar a las generaciones mayores.

Jeff, que no quiso ser identificado por temor a una respuesta negativa, describe su propia decisión de abandonar su trabajo y su vida en Pekín como “una protesta silenciosa las reglas actuales. No aceptar cuando la gente te dice que debes aprender más y trabajar más duro”.

Xi Jinping

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El presidente de China, Xi Jinping, advirtió recientemente en contra de “acostarse”.

Esto puede sonar casi subversivo en China. El sentimiento que expresa está tan generalizado que incluso justificó una advertencia explícita del presidente Xi Jinping, en un artículo en el diario del Comité Central del Partido Comunista publicado el pasado octubre.

“Es necesario evitar la solidificación de los estratos sociales, suavizar los canales de flujo ascendente, crear oportunidades para que más personas se enriquezcan, formar un entorno de desarrollo donde todos participen y evitar la ‘involución’ y el ‘aislamiento'”, escribió.

Ninguna de estas tensiones entre generaciones es exclusiva de China.

Tanto en EE.UU. como en Europa, los economistas hablan de una ‘Gran Renuncia’, con millones de trabajadores que se jubilan, renuncian o se niegan a aceptar trabajos que consideran inútiles o poco gratificantes.

Entonces, ¿puede ser el “acostarse boca arriba” la versión china de estas tendencias?

La doctora Lauren Johnston, investigadora asociada del Instituto de China de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, dice que la situación en China tiene diferentes causas.

En primer lugar, hay jóvenes migrantes rurales en Pekín o Shanghái, que ahora se dan cuenta de “cuán atrasados están, en términos de poder ganar suficiente dinero para comprar una casa, o competir con los jóvenes de la ciudad que crecieron hablando inglés y vistiendo ropa sofisticada”.

Johnston explica que parte de este grupo ahora puede estar pensando en regresar a sus ciudades de origen y aceptar trabajos peor pagados para poder estar con sus familias.

Por otro lado, están los hijos de padres más ricos y exitosos que no tienen “tanta hambre como los niños super triunfadores de familias más pobres”.

La experta cree que la llamada “cultura del tigre” de China es una barrera adicional, donde los padres se sienten bajo una intensa presión para ayudar a sus hijos a tener logros, algo que la escuela por sí sola no puede hacer.

Sienten que tienen que pagar lecciones adicionales de matemáticas, chino, inglés y música, o prepararse para exámenes de ingreso competitivos.

Estudiantes chinos

Getty Images

Queda por ver cómo se desarrollará todo esto en un momento en que China se enfrenta a un panorama económico difícil: una desaceleración del crecimiento, aumento de la deuda y una posible retracción total del sector inmobiliario del país.

En cuanto a Jeff, después de la presión de sus padres, finalmente consiguió otro trabajo, pero dice que es un empleo mucho menos exigente.

Gana la mitad de lo que solía ganar, pero asegura que tiene mucha más flexibilidad y por ahora planea quedarse.

“Podré seguir haciendo todos mis pasatiempos que descubrí durante mi tiempo de ‘acostado’, como esquiar y escalar rocas. Tengo tiempo para hacer lo que amo, estoy muy satisfecho”.


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