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Cuartoscuro

Organizaciones acusan a titular de INM de criminalizar a migrantes y exigen castigo para él

“Lamentamos profundamente estas expresiones suscitadas en un contexto de hostilidad y discurso de odio hacia las personas migrantes", señaló el Consejo Ciudadano del INM.
Cuartoscuro
22 de octubre, 2019
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Organizaciones reprobaron las declaraciones del titular del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño, quien dijo que los migrantes indocumentados serán enviados a sus lugares de origen “así sean de Marte”.

El Consejo Ciudadano del INM hizo público un exhorto dirigido al comisionado y censuró sus palabras “despectivas” hacia los migrantes, pronunciadas el martes durante la inauguración de una exposición. 

“Este consejo ciudadano encuentra sumamente desafortunadas las declaraciones hechas por usted en el marco de la inauguración de una exposición fotográfica, con las cuales hizo referencia a migrantes africanos”, dice la nota.

“Promueve la criminalización de quienes por diversos motivos se encuentran actualmente en México en una situación de vulnerabilidad, misma que requiere se comprendida y adecuadamente atendida, como lo marcan los estándares más altos en la materia”.

Hace una semana, el INM deportó a 311 personas procedentes de India en un vuelo directo a Nueva Delhi y el comisionado quiso hacer una comparación con los migrantes africanos que permanecen varados en Tapachula desde hace casi cuatro meses. 

“Eso es un aviso para toda la migración transcontinental, de que así sean de Marte los vamos a mandar, hasta la India, hasta Camerún, hasta el África”, dijo Garduño, que acusó a los extranjeros de agredir a la Guardia Nacional. “No es posible ver compañeros o humanos de la raza negra con esa conducta en contra de los agentes migratorios, de los agentes de la Guardia Nacional, de los agentes que trabajan en migración, lanzándoles botellas, siendo rehén en nuestro propio país de ese tipo de migración”, afirmó.

El consejo consideró poco apropiadas estas palabras, especialmente en un contexto en el que la xenofobia y la discriminación hacia los migrantes están en aumento. 

“Lamentamos profundamente estas expresiones suscitadas en un contexto de hostilidad y discurso de odio hacia las personas migrantes a nivel internacional. Consideramos que las expresiones hechas por usted no corresponden a las de un servidor público cuya encomienda es la aplicación de la política migratoria, que esta administración federal reiteradamente ha afirmado que se encuentra apegada al respeto a los derechos humanos”, dice la nota. 

“Por este motivo, el consejo ciudadano le exhorta a conducirse con el debido respeto que merecen las personas en movilidad y llevar a cabo las funciones que le han sido encomendadas con apego irrestricto al compromiso de respeto a la dignidad humana”, concluye. 

El consejo ciudadano es una institución dependiente del INM que tiene entre sus funciones emitir opiniones sobre la política migratoria, formular propuestas para la defensa de los derechos humanos de los migrantes o establecer lazos de unión con asociaciones de la sociedad civil. 

Su presidente, Rafael Alonso Hernández, dijo a Animal Político que el objetivo con esta nota es buscar una “reflexión”.

“Esperamos una reconducción de sus formas. Nos parece que en el marco del discurso, ya no solo del INM, sino de otras instituciones como la propia secretaría de Gobernación o la secretaría de Exteriores, expresiones y formas como las que mencionamos en el exhorto no son las de una persona que piensa en esta perspectiva de la complejidad en la que se dan los flujos migratorios en el país en este año”, dijo 

Animal Político quiso conocer la respuesta de Garduño a la nota del consejo ciudadano pero, al cierre, no había recibido respuesta. 

Francisco Garduño llegó al INM en el mes de junio en sustitución del anterior comisionado, Tonatiuh Guillén, que apenas duró siete meses en el cargo. La llegada de Garduño se produjo apenas una semana después de que México firmase un acuerdo con Estados Unidos por el que se comprometió a reducir el flujo migrante hacia el norte. Desde entonces el número de extranjeros indocumentados arrestados y deportados se ha multiplicado. 

El INM tiene registrada la llegada de 5 mil 286 migrantes africanos entre enero y agosto. Casi la mitad de ellos, 2 mil 613, eran originarios de Camerún, como las víctimas del naufragio. El otro colectivo más numeroso es el procedente de la República Democrática del Congo, con mil 396 personas.

Muchos de ellos llevan atrapados en Tapachula desde hace cuatro meses. Todos han recorrido miles de kilómetros y atravesado medio continente. La mayoría, al menos, han pasado por Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala hasta llegar a México. 

Hasta el 10 de julio de este año, los migrantes africanos llegaban y se entregaban directamente al INM para que los encerrara en Siglo XXI. Al recuperar la libertad, se les daba un oficio de salida que les daba dos opciones: regularizar su situación o abandonar el país en 20 días. Este plazo era aprovechado por los extranjeros para atravesar México con destino a Estados Unidos. 

Todo cambió con un documento firmado Ana Laura Martínez de Lara, entonces directora general de Control y Verificación Migratoria. En él se cambian las reglas y se dice que tendrán que salir por la frontera sur, algo que no viene regulado en la ley mexicana. 

Desde entonces, cientos de migrantes africanos están atrapados en Tapachula. Muchos de ellos duermen en tiendas de campaña en el exterior de la estación migratoria Siglo XXI. Se quejan de que han intentado realizar los trámites de regularización que les pide el INM pero que, a pesar de todo, no reciben documentos para seguir su camino.

Garduño reconoció que su presencia en el sur genera problemas a México debido a los acuerdos con Estados Unidos. “El costo político y el costo de tenerlos en nuestro país con el problema con Estados Unidos y el problema de la migración en el sur, no es posible mantenerlos aquí”, dijo, durante una exposición en la que se recordaba a figuras del exilio como el cineasta español Luis Buñuel, el compositor cubano Dámaso Pérez Prado o la escritora María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga, originaria de España. 

Queja ante el Conapred

Sobre lo dicho por Garduño, la organización Sin Fronteras IAP expresó en un comunicado que “el odio obstaculiza el acceso a derechos fundamentales, dejando también a un lado la violación al derecho al asilo y su principio de no-devolución”.

Por ello, presentó una queja ante el Conapred, “ya que dichas declaraciones impactan a un amplio número de personas extranjeras, al centrarse en las afectaciones que originan la discriminación y racismo”.

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“Dichas palabras demuestran falta de conocimiento en derechos humanos del máximo dirigente del INM”, aseveró la asociación.

Sin Fronteras IAP solicitó al Conapred que el comisionado “sea sancionado como lo dicta la ley”, y ofreció al INM asesorías para crear un protocolo de actuación para la atención de personas migrantes y sujetas de protección internacional.

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#YoSoyAnimal
Foto: Cortesía José Reyes

Las razones por las que muchos latinos no hablan español en EU

Muchos estadounidenses de origen mexicano que crecieron en EU durante la década de 1960 fueron discriminados e incluso castigados por hablar español en las aulas de clase, lo que hizo que muchos abandonaran el idioma para siempre. José Reyes vivió uno de estos traumas pero decidió luchar por ser bilingüe.
Foto: Cortesía José Reyes
4 de noviembre, 2019
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El español ha tenido una fuerte presencia en Estados Unidos desde hace siglos, pero no siempre ha sido bienvenido.

Pese a que el país norteamericano no tiene designado el inglés como idioma oficial, este ha dominado en las escuelas públicas, instituciones y demás ámbitos de la sociedad.

Y aunque el español es el segundo idioma más hablado en el país, en diferentes épocas su uso ha sido marginado y sus hablantes discriminados por su acento y apariencia.

En el caso de José Reyes, incluso llegó a ser castigado en el aula de clases.

Reyes vivió una serie de traumas en torno a su idioma nativo en la década de 1960 y decidió transformarlas en experiencias constructivas que lo llevaron a convertirse en profesor bilingüe.

Esta es su historia.


La foto escolar

Cortesia Jose Reyes
Reyes, el primer niño en la segunda fila de izquierda a derecha, no sabía inglés cuando entró a la escuela primaria.

Nací en Estados Unidos en julio de 1959, en un pequeño pueblo llamado Ysleta, en la frontera con México.

Mi madre es de Jalisco y mi padre de Parral, Chihuahua. Por alguna fortuna se conocieron en Ciudad Juárez en 1956 y mi padre, siendo persistente, la conquistó.

Inmediatamente después de nacer nos mudamos a Juárez de nuevo y viví allí hasta los 3 años. Cuando mi padre perdió a su madre, decidieron volver a Estados Unidos y como en 1962 llegamos de nuevo aquí.

Alquilamos y nos movimos entre casas de parientes hasta finalmente tener nuestra propia casa en El Paso.

El Paso era un lugar amigable, donde la frontera no nos separaba ni nos marcaba.

Creo que el ambiente era más tolerante porque el que hablaba español o venía de México venía a trabajar, a servir. Mi abuela cuidaba una casa y mi padre hacía trabajos en una cocina.

Mi madre se quedaba en casa cuidando de mí y mis otros cinco hermanos.

Mapa de Ysleta, El Paso, Texas

BBC
Reyes se crió en Ysleta, en la ciudad tejana de El Paso.

A los 5 años, alguien le puso a mi mamá en la cabeza que yo ya necesitaba ir a la escuela así que me inscribieron en un programa especial de verano.

Fue una experiencia muy positiva. Mi abuela materna iba por mí, me compraba mi soda y mi helado, íbamos a su casa y luego ya me regresaban a mi casa.

En el otoño del 65, entré en primer grado en la escuela Houston. Me tocó una maestra muy bonita llamada Ms. Love.

Mis padres me decían que tenía que ser obediente y respetarla mucho.

Pero pronto aprendí que el lenguaje no era el mío y no me sentía muy a gusto. Batallaba mucho porque el inglés era un idioma que no conocía.

En esa época, no había tolerancia con el español.

En el aula teníamos grupos de lectura y a los que sabían leer les llamaban los yellowbirds y bluebirds (azulejos).

Los que no sabíamos leer íbamos al grupo de los blackbirds, es decir, los buitres.

Nos dijeron en la escuela que no podíamos hablar español. No Spanish, repetían.

La boleta escolar de José Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes obtuvo la calificación de “insatisfactorio” en su boleta de notas del primer grado.

Y nos advirtieron que si nos pillaban hablando español, habría consecuencias.

A muchos de los estudiantes incluso les ponían a escribir planas con la frase I will not speak Spanish (“No hablaré español”).

A otros compañeros los castigaban poniéndolos aparte.

Una vez el castigo me tocó a mí después de que hablé español.

Ms. Love me llevó al lavabo, abrió la llave, tomó una toalla de papel y la embarró con un jabón muy áspero que se llamaba Borax.

Empezó a lavarme la boca.

Creo que pensó que, simbólicamente, así borraría el español de mí.

De ahí en adelante me convertí en un estudiante muy silencioso y avergonzado. Tenía unos 6 o 7 años.

La familia Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes (abajo a la izq) junto a sus hermanos.

Les platicaron a mis padres del incidente y ellos me dijeron que debía acatar.

Me sentí defraudado, fuera de lugar. Lo bueno es que mi abuela y mi tía me invitaban a leer con ellas en español y vivía momentos muy tiernos a su lado.

Durante el segundo año de la escuela, nos tocó una maestra nueva llamada Ms. Justice que nos tenía bien disciplinados.

Nos tenía sentenciados en cuanto al uso del español y exigía que fuésemos eficaces con el inglés.

Mi relación positiva con el inglés vino a través de lo que veía en la televisión. Caricaturas, el programa de Johnny Carson… lo que pudiese consumir.

También aterrizamos en la biblioteca de la escuela con un compañero y entre él y yo empezamos a descubrir la literatura infantil en inglés.

Ya en el cuarto grado, cuando tenía unos 11 años, me tocó una maestra hispana por primera vez, la señora De la Torre.

Ella era inclusiva y nos ayudaba, nos enseñaba en inglés y en español.

El profesor José Reyes

Cortesia Jose Reyes
José Reyes ha sido maestro bilingüe en Texas y Nuevo México durante décadas.

Teníamos un libro de texto llamado “Paco en el Perú” y leyéndolo me fui dando cuenta de cómo mis amigos americanos empezaban a jugar con el idioma.

“Hola, Paco, qué tal are you?”, decían.

Me fascinaba que si ellos podían manipular el español, entonces yo podía hacer lo mismo con el inglés.

El gran dilema de nuestro tiempo es que había un gran anhelo por parte de los padres de que los niños dominaran el inglés.

Mi padre me tenía como su intérprete; muchas veces me ponía a traducirle el correo y eso me daba gran frustración.

Ni de aquí ni de allá

Luego vino el trauma de recibir el apodo de “pocho” que usan para llamar a los que no somos ni de aquí ni de allá, los semilingües, los que mezclan idiomas.

Nuestros familiares en Juárez se burlaban de mi forma de hablar y eso hizo que quisiera dejar de ir.

La experiencia me hizo pensar en mi identidad como algo que siempre estaba en proceso.

Pasaron los años y llegué al high school, donde me tocó un gran maestro de español, un cura que nos pidió que rezáramos el Padre Nuestro.

Ponía a la derecha a los que no sabían español y pensé que me pondría en el lado opuesto.

Graduación de la universidad de José Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes se graduó como profesor bilingüe en 1981.

Pues no. Al ver que recitaba un Padre Nuestro obsoleto que me enseñó mi abuela, se dio cuenta de que era pocho.

Nos dijo que hablábamos español pero no leíamos ni escribíamos, entonces quería desarrollar nuestro conocimiento de gramática y sintaxis.

De ahí empecé a forjar la idea de convertirme en maestro.

Me enteré que se habían firmado las leyes de derechos civiles y aprendí que como estudiante tenía algunos derechos. Y que en la universidad existía una certificación de maestro bilingüe.

Me gradué de la universidad en 1981 y de ahí empecé a trabajar como maestro de inglés como segundo idioma y luego como maestro bilingüe en Nuevo México.

Después di clases de noche durante 29 años en El Paso. Decidí enseñar de noche por justicia a mi padre, que asistió a escuelas de inglés para adultos y luchó por aprender.

Mi historia no es para causar pena. De hecho, todavía aprecio mucho a Ms. Love y Ms. Justice.

El que se sintió oprimido por un sistema puede reconciliarse con la idea de que mucho de eso se hizo por ignorancia.

En la actualidad, seguimos peleando un idioma sobre otro y no nos preguntamos por qué no podemos tener dos o más o por qué nos limitamos solo a uno.

Como maestro, lucho con algunos padres que vienen a inscribir a sus hijos y ya vienen con una idea preconcebida de que el inglés es mejor que el español.

Pero el español tiene su lugar en Estados Unidos, ¿por qué no celebrarlo?


https://www.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10158129017419665


*Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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