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Ocho años y aún no hay justicia ni responsables por las fosas halladas en Tamaulipas en 2011

La CNDH cree que PGJT y FGR vulneraron gravemente los derechos humanos de las víctimas, que en su mayoría son mexicanas. “Sorprende que no haya una investigación más puntual de la acción del Estado”, dice ONG que representa a 21 familias.
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El Estado aún no ha identificado a 69 de los 196 cuerpos encontrados en 48 fosas clandestinas descubiertas en San Fernando, Tamaulipas, entre abril y mayo de 2011. Algunos de los restos entregados durante este tiempo estuvieron equivocados por una deficiente actuación de las autoridades, que dificultó la investigación. 

Ocho años después del hallazgo, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emite un informe en el que se constatan las “graves violaciones a los derechos humanos” de las víctimas. En concreto, al derecho al acceso a la justicia, la seguridad jurídica y la verdad, tanto por las 196 víctimas como por otros 57 mexicanos desaparecidos cuyos familiares presentaron reclamos ante la institución cuando se hizo público el descubrimiento de las fosas. 

Entre las recomendaciones formuladas al titular de la Fiscalía General de la República (FGR) y al gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca: buscar a los familiares de las víctimas y brindarles atención, acciones para localizar a 55 desaparecidos, una disculpa institucional y colaboración para la presentación de denuncias penales y administrativas contra once funcionarios a los que encuentra responsables de las omisiones e irregularidades que dificultaron las identificaciones y, además, complicaron la investigación.

El panorama que presenta el informe es desolador. En sus páginas se constata lo habitual de prácticas como el secuestro de autobuses, la incapacidad de autoridades estatales y federales para encontrar a los responsables de las muertes, las carencias a la hora de identificar los cuerpos y entregárselos a sus familiares y la nula disposición a colaborar por parte de instituciones como la Procuraduría General del Estado de Tamaulipas, que hasta en cuatro ocasiones llega a ignorar peticiones explícitas por parte de la CNHD. 

“Sorprende que no haya una investigación más puntual de la acción del Estado. Cuál fue la responsabilidad del Estado”, considera Ana Lorena Delgadillo, abogada de la Fundación para la Justicia, que representa a 21 de las familias de las víctimas.

A día de hoy, ocho años después del hallazgo de las fosas clandestinas, únicamente hay 127 cuerpos identificados. De ellos 83 son mexicanos, 31 guatemaltecos, 2 salvadoreños y un hondureño, a los que hay que sumar otros diez cuerpos que el informe asegura que la PGJT entregó “sin informe pericial alguno”. El resto sigue en una fosa común sin que aún se sepa nada sobre su origen. 

Se trataba, en su mayoría, de migrantes y trabajadores que trataban de alcanzar la frontera con Estados Unidos. Por eso, el informe recuerda recomendaciones previas como las formuladas en 2013 sobre la masacre de los 72, perpetrada también en San Fernando en 2010, o el informe sobre secuestros de migrantes elaborado en 2013.

Ana Lorena Delgadillo, abogada de Fundación para la Justicia, lamentó que la CNDH no se hubiese entrevistado con sus defendidos y consideró imprescindible una investigación más “amplia” que incluya a sus defendidos en el proceso. Además, se mostró contrariada por el hecho de que no se ahonde en la responsabilidad estatal, a pesar de ser una tesis que aparece en informes citados por la recomendación. 

La mayoría de los muertos fueron asesinados por un traumatismo craneoencefálico.

Esta versión de las muertes concuerda con el único testimonio que se incluye en el informe: el de tres personas, que son citadas como testigos y no como víctimas, que aseguran haber salido de Tejupilco, estado de México, con destino a la frontera con Estados Unidos. Al pasar en autobús por San Fernando, estas personas aseguraron haber sido obligadas a bajar y conducidas a una casa de seguridad.

“Detallaron que al llegar a San Fernando, Tamaulipas, fueron bajados del autobús por personas desconocidas y trasladados a bordo de camionetas a una casa en la que se encontraban más personas y donde fueron objeto de malos tratos, observaron que una persona se negó a trabajar para sus captores por lo que fue privado de la vida con varios golpes en la cabeza producidos con un bate”, dice el documento. 

Entre los testimonios que aparecen recogidos en el informe se incluyen dos que señalan directamente a autoridades.

Por una parte, está el relato de dos pilotos de autobús que refieren haber recibido el alto por personas identificadas como “dos patrullas de Seguridad Pública Municipal que contaban con rótulos de la Policía Municipal y también se encontraba una camioneta … con personas del sexo masculino vestidos de civiles y los cuales todos se encontraban armados”. Estos últimos habrían subido al autobús para obligar a una decena de sus pasajeros, todos hombres, a bajar a la fuerza e introducirse en unos taxis. 

En otro de los casos, el padre de un migrante asegura tener conocimiento de que su hijo fue “rescatado” de una casa de seguridad en Reynosa, Tamaulipas, por agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) que lo habrían extorsionado. Desde entonces no ha vuelto a saber de él y su cuerpo no está entre los identificados. 

El informe, no obstante, no ahonda en esta línea de investigación (alega que su mandato no es el de realizar pesquisas penales) sino que profundiza en las irregularidades detectadas desde el momento en el que aparecen las fosas y los cuerpos hasta la actualidad. Sí que recuerda que en 2013 se instruyó acción penal contra 17 policías municipales. 

El informe asume que el secuestro en autobuses es práctica habitual hasta el punto de ser planteado como hipótesis por la PGJ de Tamaulipas. Sin embargo, sorprende que la presidencia municipal de San Fernando dijeses que desconocía que esa práctica se llevaba a cabo en su zona. 

“La Comisión Nacional advierte que la actuación de las autoridades responsables de salvaguardar la integridad y derechos tanto de los habitantes del estado de Tamaulipas como de las personas que transitan de manera ocasional o regular en ese territorio fueron insuficientes e ineficaces, ya que no existieron mecanismos para el establecimiento de políticas en materia de seguridad pública, lo que generó hechos como los del asunto de mérito, en el que se hallaron 196 cuerpos y/o restos de cuerpos de personas en fosas clandestinas en el municipio de San Fernando, Tamaulipas, así como la desaparición de personas de nacionalidad mexicana que transitaban en el interior de esa entidad federativa”, afirma el documento.

Denuncia también el informe la nula colaboración de la PGJ de Tamaulipas. “Mediante oficios del 11 de julio, 9 de agosto, 1 y 30 de noviembre, todos de 2018, la Comisión Nacional solicitó información al Procurador General de Justicia de Tamaulipas, sin que a la fecha de la emisión de la presente Recomendación se haya recibido respuesta alguna”, dice.

El documento es muy crítico con la investigación practicada por FGR y PGJT.

“Del análisis de las constancias que integran el expediente de queja, se advierte que los procedimientos de investigación y procuración de justicia en las indagatorias radicadas por la PGJ-Tamaulipas y la FGR, no se realizaron de acuerdo a lo que establecen los ordenamientos legales vigentes al momento en que acontecieron los hechos, en atención a lo siguiente”, dice.

No se preservaron los lugares ni se recogieron evidencias, señala el documento, que indica que ni se vigiló el perímetro durante el tiempo en el que se hacían las exhumaciones ni se guardó la debida cadena de custodia. 

“Destaca la falta de conocimiento por parte de los agentes del Ministerio Público encargados de la investigación al desconocer las periciales mínimas e idóneas que se requerían para el procesamiento de los indicios y la posterior identificación de las víctimas, lo que afectó directamente la investigación de los delitos y eventualmente obstaculizó una reparación del daño oportuna”, afirma. 

Sobre la FGR (entonces PGR), la CNDH dice que “algunos cuerpos fueron incinerados; sin embargo, de las documentales consultadas no se observó el acuerdo que haya ordenado, fundado y motivado dicha cremación”. 

Además, denuncia una incorrecta entrega de restos y dilaciones en las identificaciones al menos en una veintena de casos. 

“Las demoras y omisiones injustificadas que se evidenciaron, provocaron la pérdida irreversible de información para identificar oportunamente a las víctimas, así como garantizar la reparación integral a las víctimas indirectas (familiares) y la posible ubicación de los responsables, teniendo como consecuencia la transgresión del derecho al acceso a la justicia y a la verdad”, afirma.

En este sentido, el documento responsabiliza al gobierno de Tamaulipas por no garantizar la seguridad en su territorio y a FGR y PGJT por no garantizar el acceso a la verdad y la justicia a víctimas y familiares. 

Pide abrir un proceso penal y administrativo contra once funcionarios y solicita de las autoridades una disculpa pública con las víctimas. 

 

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"El roce de un globo podría matarme": cómo es vivir con alergia al látex

La alergia al látex de Liz Knight es tan grave que no puede tocar un periódico ni los botones del control remoto de su televisión.
3 de diciembre, 2019
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Los globos son comunes en los cumpleaños, las bodas y en cualquier celebración donde haya un niño. Pero Liz Knight ha pasado la mayor parte de su vida evitándolos porque solo el roce de uno podría matarla.

Cuando era niña, Liz era alérgica al polvo, el pelo de los animales y a las plumas.

A los 12 años, los médicos descubrieron que también era alérgica al cabello humano.

Su larga cola de caballo rubia fue debidamente cortada para que no le causara ninguna irritación.

Pero su lista de alergias no se detuvo allí.

Con el tiempo creció y sus primeros recuerdos de niñez giran en torno a cómo tuvo que aislarse de todas estas cosas.

“Cuando tenía cuatro años fuimos a visitar a un pariente. Creo que era una tía o una tía abuela mía. En su casa tenía un periquito. En los años 60 y 70 todo el mundo parecía tener uno, pero las plumas me ponían realmente enferma“.

“Recuerdo que estacionamos en el camino de entrada. Mis padres entraron con mis dos hermanas y yo me quedé fuera. La presencia del periquito significaba que tenía que quedarme sola en el auto. Me hizo sentir muy excluida. No podía hacer lo que hace la gente normal”.

Liz Knight de niña

Liz Knight
Cuando era niña, Liz tuvo que cortarse su larga coleta porque el pelo humano, incluido el suyo propio, le daba alergia.

Liz ha tenido la piel irritada toda su vida.

A los 20 años, su eczema se infectó y le provocó una septicemia que la dejó hospitalizada durante semanas.

En la década de 1990, cuando estaba en una feria con su familia, empezó a sospechar que tenía alergia al látex.

“Una de mis hijas me entregó un varios globos de helio de gran tamaño antes de salir corriendo para hacer algo. Después de sostenerlos debí tocarme la cara porque fue cuando comenzó una grave reacción”.

Liz, que tiene ahora 56 años, cree que desarrolló la alergia al exponerse repetidamente al látex en las continuas visitas al médico.

Su vida cotidiana se ha visto afectada de muchas maneras.

Lisa con 19 años

Liz Knight
En esta foto Lisa tenía 19 años.

Ya no puede leer un periódico, porque la tinta contiene látex.

Lo mismo le ocurre con los botones de los controles remotos, el mango de su cuchillo de trinchar, su licuadora, la batidora. Incluso el secador de pelo.

Ha recubierto todos estos utensilios con una película adhesiva para que pueda usarlos.

Siempre que haya obras cerca, Liz tiene que mantener sus puertas y ventanas cerradas porque la superficie de la carretera también contiene látex.

Afirma que a menudo se siente prisionera en su propia casa.

“A menudo me siento atrapada. A veces me quedo en casa hasta una semana, solo porque es más seguro”.

Hace cuatro años, Liz recibió la confirmación de lo que temía: su alergia al látex también podía llegarle ahora por el aire.

Controles remotos recubiertos con un film

BBC
Tocar cualquier cosa que tenga látex le provocará un a reacción grave.

Lo descubrió después de entrar en una tienda con su esposo durante el invierno.

Sus labios se hincharon instantáneamente y le salió un violento sarpullido.

“Salí inmediatamente y dije: ‘No sé qué hay allí, pero algo me está haciendo sentir realmente mal'”.

Miraron hacia atrás y vieron seis globos atados alrededor de un puesto en la parte trasera de la tienda.

En ese caso, las proteínas de látex habían estado circulando en el aire a través del sistema de calefacción.

Pero la alergia de Liz es tan grave que incluso si una habitación ha tenido un globo en las últimas 48 horas, especialmente si se ha reventado, podría tener una reacción severa porque las proteínas del látex aún podrían estar en el aire.

La mayoría de las reacciones hacen que empiece a sudar, sus labios se hinchan y tiene una sensación de “muerte inminente”.

Normalmente puede manejar los síntomas al abandonar el área, salir y recuperarse, aunque puede llevarle horas volver a la normalidad.


¿Qué es la alergia al latex?

Globos

BBC
Cuando un globo explota espace partículas de látex.
  • El látex es una savia lechosa que se obtiene de plantas como el árbol de caucho tropical y se recolecta perforando el tronco
  • Se utiliza para fabricar artículos de goma, como guantes domésticos y médicos, zapatos, llantas, globos y condones.
  • Las alergias son causadas por la reacción exagerada del sistema inmunitario a algo que percibe como una amenaza, con síntomas que van desde un sarpullido leve hasta anafilaxia.
  • Hasta el 5% de las personas podrían tener alergia al látex, según el servicio público de salud de Reino Unido, aunque no todas mostrarán síntomas.
  • La tendencia a desarrollar alergias puede ser hereditaria, aunque afecciones como el asma y el eczema también hacen que las personas sean más vulnerables.
  • La única forma de que las víctimas eviten las reacciones es evitar el látex tanto como sea posible.
  • El contacto regular con el látex, como los guantes que a veces se usan en las profesiones de la salud, aumentará las posibilidades de una alergia al látex, ya que la exposición repetida a menudo empeora las reacciones.
  • Existen tratamientos experimentales para desensibilizar a las personas del látex, pero aún no están ampliamente disponibles.

Fuente: asociación británica de dermatólogos y servicio de salud de Reino Unido.


Sin embargo, recientemente sufrió una fuerte reacción en su propia casa que comprometió seriamente su salud.

“Hace unos meses hice un plato agridulce usando una bolsita que tenía un 2% de jugo de piña. A los 15 minutos de haberlo comido se me hinchó la lengua y después la garganta”.

Las frutas tropicales tienen proteínas que son casi idénticas a la proteína del látex, y a menudo producen una reacción muy similar.

Para frenar la reacción tuvo que administrarse una inyección de adrenalina, que disminuye los efectos de las reacciones alérgicas.

“Los paramédicos me tomaron la presión sanguínea en la ambulancia y estaba por encima de los 194, una cifra muy por encima de lo recomendado”.

Liz se quedó en el hospital durante varias horas.

Los médicos querían asegurarse de que no tuviera una reacción bifásica, es decir, una reacción tardía comparable a las réplicas de un terremoto, pero finalmente los síntomas desaparecieron.

Cosas de goma

Getty Images
En nuestra vida diaria estamos rodeados de cosas de goma, que se fabrican a partir del látex.

Las alergias de Liz han tenido un efecto en muchos aspectos de su salud mental.

Su círculo social se ha “reducido drásticamente” y tuvo que abandonar un grupo de ejercicio al que asistió durante años debido al látex en esteras, pesas y aerosoles.

También ha tenido que renunciar a su trabajo en una farmacia debido a las repetidas reacciones que estaban poniendo en peligro su salud, y ahora se siente culpable de no poder contribuir económicamente en su hogar.

A pesar de todo esto, Liz dice que está decidida a no dejar que su alergia al látex se apodere completamente de su vida.

“Puedo caminar, puedo hacer y ver cosas, y debo estar agradecido por lo que tengo”.

Ahora ha encontrado un grupo de ganchillo cerca de su casa donde todos están felices de cuidarla.

También es embajadora del grupo de sensibilización sobre alergias por látex, Globalaai.

Liz

Liz Knight
Cada vez que tiene una reacción alergica su piel se enrojece.

Globalaai se formó en 2016 después de que su fundador, Pooja Newman, sufriera un shock anafiláctico en un concierto en Melbourne.

Un globo sorpresa la dejó en cuidados intensivos durante casi una semana y la inspiró a crear conciencia sobre las alergias al látex en todo el mundo.

Mientras se recuperaba, hizo una página de Facebook para contar su historia y fundó la organización sin fines de lucro.

“Parte de la existencia de esta organización benéfica es reconocer el trauma que sufren las personas como resultado de un shock anafiláctico y los problemas relacionados con sentirse discriminados o excluidos en la vida cotidiana”, dijo Newman.

Guantes de látex

Getty Images
Cualquier visita al médico incluirá probablemente unos guantes de látex, pero quienes preparan bandejas de comida también los usan.

La organización ha conseguido colocar en lugares públicos las inyecciones de adrenalina para que puedan ser usadas en casos de emergencia.

También ha apoyado la prohibición de guantes de látex en la preparación de alimentos en varios estados de Estados Unidos.

Además ha propuesto restringir los globos en espacios públicos en Australia.

El trabajo de Liz con el grupo ha recogido algunos avances en su localidad y muchas tiendas han cambiado sus prácticas siguiendo su consejo.

Aunque reconoce las muchas formas en que sus alergias limitan su vida, la perspectiva de Liz sigue siendo positiva.


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