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Cuartoscuro Archivo

Detectan 2,280 tomas clandestinas de agua en seis años; uno de cada 2 acuíferos está contaminado

Un informe de Laboratorio Ethos alerta de que la corrupción afecta a todo el proceso de gestión del agua en México.
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La Comisión Nacional del Agua (Conagua) detectó 2,280 tomas clandestinas de agua en México entre 2012 y 2018. Se trata de pozos abiertos por usuarios individuales o empresas que extraen el líquido sin contar con permisos correspondientes, contribuyendo a la sobreexplotación de los acuíferos. Este es uno de los datos que se extraen del informe “Corrupción en el sector del agua: ¿quién es responsable de la crisis?”, publicado por Laboratorio Ethos, think tank o centro de análisis dedicado a las políticas públicas.

El informe, elaborado por los investigadores Rodrigo Bolaños, Dalia Toledo y Cuauhtémoc Osorno, se centra en cómo la corrupción ahonda en los problemas de escasez y contaminación del agua que sufre México.

Entérate: La sobreexplotación de mantos acuíferos tiene al país en crisis, dicen expertos universitarios

“En México, la corrupción del sector hídrico es preocupante”, dice el informe, que alerta en que esta práctica se manifiesta “de distintas formas en todas las etapas de la gestión del agua”.

Algunos datos que revela el documento:

Uno de cada dos acuíferos en México está contaminado.

Conagua otorgó al menos 77 concesiones en acuíferos secos que no deberían ser explotados.

Apenas 149 inspectores están desplegados en todo el país para detectar irregularidades relacionadas con el servicio de agua.

El presupuesto de Conagua, que es la institución que se encarga de regular el uso del líquido, se redujo un 53% durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Una cifra que llega al 55% en el caso de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

Sobre los pozos clandestinos, Bolaños indica a Animal Político que los que se incluyen en el informe son aquellos registrados por Conagua, los que fueron detectados y clausurados. Es decir, que no hay forma de saber cuántos existen realmente en México. El informe señala casos como el Pénjamo-Abasolo, que en 2013 era considerado como el acuífero con mayor extracción ilegal y del que salían de forma irregular 11,721 litros de agua por segundo.

En realidad, las posibilidades de que un pozo ilegal sea detectado son exiguas, debido a la escasa labor de supervisión.

Además, en opinión del investigador, hay prácticas que incentivan la ilegalidad. Por ejemplo, los decretos que legalizan los pozos irregulares cada cierto tiempo. “¿Qué incentivo vas a tener si sabes que te van a ofrecer regularizarte?”, plantea.

El informe detecta corrupción en seis áreas: las concesiones, la regulación de las aguas de deshecho, los organismos encargados de llevar el agua a los hogares, las tomas clandestinas, las obras hidráulicas y la falta de información. Aunque este último punto es “transversal” a todos los anteriores”, según Bolaño, que denuncia los datos “son incompletos”.

Sobre las concesiones, el informe detecta 77 que licencias para acuíferos sobreexplotados.

Las regiones más afectadas son: Lerma Santiago (Aguas Calientes, Jalisco y Querétaro), con el 61% de los títulos; Río Bravo (Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas), con el 26%; y el sureste de Baja California con el 13%.

“Las concesiones se entregan a pesar de que los solicitantes no cumplen con toda la documentación obligatoria”, dice el documento.

Bolaños insiste en que la ley establece que “no se deben dar concesiones cuando no hay suficiente agua”.

Resulta relevante los usos que aseguraban que se iba a dar a estas concesiones. El 57% era de carácter agrícola, el 16% “diferentes usos”, el 12% servicios, el 10% público urbano y el 5% industrial.

No obstante, existe una red de tráfico de concesiones que hace que se vendan y se compren licencias para el derecho de extracción.

La contaminación es otro de los puntos de los que alerta el informe.

“La contaminación hídrica es ocasionada, principalmente, por los distintos desechos que se vierten legal e ilegalmente a los cuerpos de agua”, dice el informe, que advierte que la mitad de los acuíferos del país está contaminado.

“En teoría los organismos operadores tratan el agua. Existen plantas de tratamiento. Pero son elefantes blancos porque, básicamente, no funcionan”, dice Bolaños. Esta ineficiencia explica que tres de cada cuatro mexicanos pongan en duda la calidad del agua que reciben en casa.

A la escasa presencia de inspectores se le suma otro factor determinante: la corrupción. Según el informe, las empresas llegan a pagar hasta el 20% del valor de la multa para diluir la muestra que los inspectores toman del agua y evitar sanciones mayores. Bolaños reconoce que probar estas irregularidades es un trabajo complejo, y que el informe lo incluye tras entrevistarse con funcionarios y empresarios conocedores del proceso.

Los organismos operadores son otro de los problemas que observa la investigación. Existen cerca de 2,688 a nivel municipal, intermunicipal y estatal. Aquí se detectan irregularidades en los nombramientos, derivados del compadrazgo; en la falta de normativas y en la ausencia de supervisión.

Las grandes obras públicas también son terreno fértil para prácticas corruptas según el documento, que observa como fenómenos los pagos a trabajos no realizados y los dobles pagos por trabajos que sí se realizan.

Como último elemento, Laboratorio Ethos apunta a la falta de información, lo que “permite esconder o justificar decisiones discrecionales de los servidores públicos, al mismo tiempo que dificulta el monitoreo ciudadano sobre la gestión del agua”.

Como receta para revertir el problema, el informe plantea tres ejes: el fomento de la transparencia en el sector, la participación ciudadana y el impulso a la rendición de cuentas.

“Combatir de la corrupción en el sector agua debería ser prioritario”, advierte el documento.

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Angelica Casas/BBC

Blaxicans: 'Soy negra y mexicano-estadounidense y a la gente le cuesta descifrarme'

Josslyn Carrasco Glenn es una joven mexicano-estadounidense que también se identifica como de raza negra. La joven compartió con BBC Mundo la experiencia de crecer en EE.UU., los prejuicios que ha enfrentado y el despertar de su identidad política en la era Trump.
Angelica Casas/BBC
18 de noviembre, 2019
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“¿Qué eres?”, es una de las preguntas que le hacen con más frecuencia a Josslyn Carrasco Glenn cuando alguien la conoce por primera vez.

Chicana, afrolatina y blaxican, son algunos de los términos con los que la joven de 21 años se identifica.

El último, blaxican, es utilizado con frecuencia en Los Ángeles e incluye a aquellos nacidos de uniones de padres o madres afroestadounidenses y padres o madres mexicanos.

Carrasco Glenn es hija de una pareja interracial. Su madre nació en Los Ángeles y su familia proviene de México, mientras que su padre, de raza negra, es estadounidense nacido en Belice, Centroamérica.

La joven de 21 años forma parte de un grupo creciente de personas multirraciales y multiétnicas que están desafiando normas de identidad social en el país norteamericano.

Uno de cada siete niños estadounidenses (14%) pertenecía a este grupo en 2015, casi el triple que en 1980, de acuerdo a un análisis de 2017 del Centro Pew, un instituto de investigación con sede en Washington.

Josslyn compartió la experiencia de crecer en la intersección de varias culturas y razas con BBC Mundo.

Este es su testimonio en primera persona, elaborado a partir de una entrevista.


Josslyn Glenn junto a su familia

Cortesia de Josslyn Glenn
Josslyn Carrasco Glenn creció en una familia multirracial y multiétnica. En la foto aparece cargada por su hermana mayor.

La gente me suele preguntar “qué soy” o a veces cuando me oyen hablando en español, me dicen “¡Oh! Pensé que eras india”.

Al preguntarme, parece que quisieran asociarme con “lo otro”. Les parezco “exótica”. No me considero particularmente exótica sino simplemente estadounidense.

A veces les respondo desafiante: Soy humana”. Pero para aquellos genuinamente interesados, me gusta brindar una respuesta que sea educativa.

Así que les explico que me identifico como afro-latina,blaxican y también chicana. Crecí con una madre nacida en Los Ángeles de abuelos mexicanos y con un padre de raza negra nacido en Belice.

También depende del contexto… a veces solo digo que soy latina si conozco a alguien proveniente de Latinoamérica, pero si estoy rodeada de afroestadounidenses, también digo que soy negra.

Cuando era niña, veía a mis padres y era bastante obvio que él tenía la piel significativamente más oscura que mi madre.

Pero para mí simplemente esa era mi familia y no tenía cuestionamientos sobre ella.

Josslyn Glenn junto a sus padres.

Cortesia de Josslyn Glenn
Josslyn Glenn junto a sus padres.

Mientras estudiaba la primaria, nos asignaron una tarea para la clase de historia sobre nuestra herencia.

Nos pidieron hacer tarjetas con la bandera que nos identificaba. Y ahí fue donde noté que todos parecían tener una sola bandera mientras que yo tenía más de una: las de México, Belice y Estados Unidos.

Más o menos a los 12 años empecé a tener más preguntas sobre la forma en que me veía y mi padre me decía: “Eres de todo menos asiática, pero eres de todos lados”. Y me parecía una respuesta muy bonita.

Además, cuando era más pequeña tenía la piel más clara y se fue oscureciendo con los años.

Pese a esto, no pasé por las mismas experiencias que algunos de mis amigos, cuyos padres les decían que no estuviesen mucho tiempo bajo el sol porque aparentemente estaba mal visto tener la piel oscura.

Crecí en un vecindario predominantemente Latinx, así que había muchos sitios que vendían comida típica de México, como tamales y churros con dulce.

Josslyn Glenn

Angelica Casas/BBC

En nuestra casa y durante el Día de Acción de Gracias mezclábamos tamales y puré de papas por igual.

Y en festividades como el Día de los Muertos o el 5 de mayo, no celebrábamos especialmente pero mi madre nos traía dulces y caramelos cuando volvía del trabajo para reconocer las fechas.

En mi comunidad hice amigos de origen latinoamericano y mi aspecto físico no fue tan cuestionado, lo que aprecio mucho.

No estaba realmente consciente de la política en cuanto a raza o de cómo me identificaba hasta los 17 años. Ahí fue que empecé a pensar en que era diferente de otras personas.

Todo ocurrió antes de la elección presidencial de 2016, la primera en la que pude votar.

Creo que el hecho de hacerlo me hizo pensar en la urgencia de declarar mi identidad racial y sobre todo, en entenderla mejor.

Provengo de dos de los grupos más marginados en este país y eso me da una visión única sobre cómo mis familiares de ambos lados son tratados con base en su aspecto físico, su estatus socioeconómico y hasta su cultura.

De alguna manera, esto me hace apreciar a mi familia todavía más.

Josslyn Glenn junto a su familia

Cortesia de Josslyn Glenn
Josslyn Glenn junto a sus hermanas y otros familiares.

Mi padre es un hombre negro y para el mundo aparentemente eso es atemorizante, aunque a mí no me lo parece.

Por otro lado, hay quienes han cuestionado que yo sea latina por el hecho de que no crecí hablando español, sino que decidí aprenderlo para conversar con familiares y otras personas.

Pero me han inspirado personas como la actriz estadounidense de padres puertorriqueños Gina Rodríguez, que ha expresado que no todas las latinas son iguales.

Y creo que tiene mucha razón. Yo crecí con una mezcla de culturas mexicana y estadounidense, pero me siento tan latina como cualquier otra persona.

En mi caso particular es interesante porque soy una mujer de color pero mi aspecto físico es ambiguo.

Y eso quiere decir que mi experiencia no es la misma que la de muchas mujeres afroestadounidenses y latinoamericanas.

Creo que soy solo un ejemplo de la diversidad que existe en Estados Unidos y del hecho de que ha habido muchas generaciones de inmigrantes a este país.

Siento un gran aprecio por mis culturas y ser mestiza significa tener dos fuertes herencias de sangre que me permiten navegar el mundo que vivo en el presente.


https://www.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10158129017419665


*Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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https://www.youtube.com/watch?v=vFY6U5zH1-4&t=54s

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