Sedesol, Sedena y Salud hicieron pagos indebidos y contrataciones irregulares en 2018, detecta la Auditoría
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Sedesol, Sedena y Salud hicieron pagos indebidos y contrataciones irregulares en 2018, detecta la Auditoría

La entonces Sedesol contrató a 179 personas a las que les pagó 9.1 mdp por ocupar el cargo de “supervisor de proyectos”, aunque ninguno acreditó tener maestría, que era el nivel requerido para ese puesto.
Cuartoscuro Archivo
5 de noviembre, 2019
Comparte

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) realizó en esta segunda entrega de la cuenta pública de 2018 varias revisiones a la gestión financiera de distintas dependencias y órganos autónomos, que arrojaron problemas con contratos no cumplidos o pagos de personal injustificado.

Por ejemplo, la Secretaría de Bienestar (antes de Desarrollo Social) tiene 211 millones 705 mil pesos por aclarar, que generaron siete promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria por parte de la ASF, además de pedir al Órgano Interno de Control una investigación por dos irregularidades.

Más de 154 millones de pesos se fueron en pagos indebidos de dinero del programa Pensión para Adultos Mayores, ya que se compraron dispositivos móviles para recolectar datos de los beneficiarios y transmitirlos a bases de datos de la dependencia, pero no fueron usados para esos fines, ya que no se había desarrollado la plataforma digital Sistema Integral de Información, que permitiría que la información de los adultos beneficiados estuvieran completos y actualizados, y fueran confiables.

Entérate: En 2018, SEP dio 26 mil mdp a programa de apoyo para centros educativos, pero sin comprobar resultados

Otros 37.6 millones están en duda también por problemas con sistemas informáticos: no se implementó correctamente el Sistema de Información Social Integral (SISI), por lo que no se pudieron centralizar los registros de base del Padrón Único de Beneficiarios; no se puede compartir e intercambiar información geográfica entre distintos componentes del sistema, ni se implementaron procesos de análisis y visualización de datos de beneficiarios.

La Auditoría también encontró que Sedesol contrató a 179 personas a las que les pagó 9.1 millones de pesos por ocupar el cargo de “supervisor de proyectos”, aunque ninguno acreditó tener maestría, que era el nivel requerido para ese puesto. Además, la subcontratación de personal se hizo sin cumplir las obligaciones legales y de seguridad social establecidas por la Ley.

En la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), una auditoría sobre contratación de bienes y servicios determinó que hay 8 millones 685 mil pesos pendientes por aclarar por un contrato que fue incumplido, pero el dinero no fue reintegrado a la Tesorería de la Federación.

Se trató de un pago de materiales especializados hecho a Productos Industriales Hadar S. A. de C. V., que a pesar de pedir una prórroga, nunca entregó lo contratado. Esta empresa se había constituido apenas en enero de 2017 y no tenía experiencia en la venta de los bienes que requería la Secretaría. En una visita, la ASF detectó que el proveedor planeaba comprarle a otra empresa nacional de importación, en lugar de comprar directamente con el fabricante.

“Se observa que la Sedena no llevó a cabo una adecuada investigación de mercado que le permitiera seleccionar al proveedor que tuviera experiencia en la venta de los bienes con las características solicitadas y contara con la capacidad técnica y económica para cumplir con el contrato”, señaló la auditoría.

Otra de las irregularidades es que la Sedena pagó por asegurar ocho aeronaves que en realidad pertenecen a Petróleos Mexicanos (Pemex).

Sector Salud

En la Secretaría de Salud hay 13 millones 729 mil pesos pendientes de aclarar del año pasado.

Una de las irregularidades son pagos por 7.8 millones por “servicios de vigilancia” de los que no se presentaron documentos que comprueben su realización. La ASF encontró que las listas de asistencia son menores a lo que deberían, no se designó a responsables de que el servicio se diera en dos inmuebles, y no hay constancia de que los elementos hayan pasado controles de confianza ni de que tuvieran permiso vigente de portación de armas de fuego.

De una partida para “subcontratación de servicios con terceros” hay inconsistencias en que ciertos servicios se prestaron antes de que se notificara el fallo de contratación, sin que además se dictaminara si era procedente una excepción para hacer licitación pública, y se modificó el contrato para que fuera por más meses de los que el área solicitante había pedido. También en servicios de mantenimiento de maquinaria y equipo se encontró que fueron autorizados antes de la notificación al proveedor ganador, y no se proporcionaron 324 reportes de pago.

Además hubo contratación de plazas no autorizadas por la Secretaría de Hacienda, así como pagos a personal de servicio social que se hicieron con una partida que no era la que correspondía.

Otra institución de salud con observaciones de la Auditoría es el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). No se respaldó documentalmente el retiro y destino de 507 camas y 151 carro-camillas que se tenían en los hospitales Regional Adolfo López Mateos, General Darío Fernández y General de Tacuba, que fueron sustituidas por otras compradas en 2018.

Hubo contrataciones que no estaban incluidas en el Programa Anual de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios. Otras no cumplían con los requisitos de ley que garanticen que algo se contrató por brindar las mejores condiciones económicas, de eficacia, eficiencia, imparcialidad y honradez, así como si realmente era necesario y el presupuesto suficiente.

Específicamente sobre adquisición de medicamentos, la Auditoría alertó que no hubo evidencia de que se tomaran acciones para atender el desabasto de antirretrovirales en clínicas de control de pacientes con VIH. Hubo atrasos de hasta 66 días en la entrega de medicamentos, pero el ISSSTE no les rescindió los contratos porque solo tenía un proveedor para ciertas medicinas o para evitar que se incrementara el costo de otra compra. Además incluyó en su reporte de gasto ejercido 6.1 millones que eran penalizaciones cobradas a los proveedores.

Sobrepagos en el INE

Aunque no es una dependencia de gobierno sino un organismo autónomo, también fue auditado el Instituto Nacional Electoral (INE). El resultado, fue un monto de 93 millones 548 mil pesos por aclarar y tres procedimientos sancionatorios.

Una irregularidad por 66.2 millones se encontró en que en la partida de gastos por “honorarios” no hubo informes sobre 99 prestadores de servicios, otros 30 no cumplían con los requisitos académicos requeridos, y a 77 se les pagó 1.6 millones de pesos en demasía.

Por ser año electoral, a los consejeros electorales locales y distritales se les pagó de más 2.4 millones de pesos, respecto de lo autorizado. No hay comprobación del uso de 18 millones para alimentos a funcionarios de casilla el día de las elecciones.

Hay pagos por 5.1 millones de pesos para impresión de material informativo que no se acreditó que fuera entregado. Además no hay evidencia de que en 147 embajadas y consulados se hayan distribuido 782 mil materiales que eran indispensables para la votación desde el extranjero en 2018.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

El caso del hombre con superanticuerpos contra la COVID (y por qué da esperanza a los científicos)

Los anticuerpos de John Hollis son tan potentes que es inmune incluso a las variantes recién descubiertas de la COVID-19.
18 de marzo, 2021
Comparte
John Hollis

BBC
Se podrían diluir los anticuerpos de John Hollis al uno por mil y seguirían matando el 99% de los virus, aseguran los expertos.

El escritor estadounidense John Hollis, de 54 años, pensó que iba a contraer la covid-19 cuando un amigo con el que compartía casa se infectó y enfermó gravemente en abril de 2020.

“Fueron dos semanas en las que sentí mucho miedo”, dice John Hollis. “Durante dos semanas esperé que la enfermedad me golpeara, pero nunca ocurrió”.

Hollis simplemente pensó que había tenido suerte por no contraer la enfermedad.

Pero en julio de 2020, de manera absolutamente casual, Hollis mencionó esa convivencia con una persona muy enferma en una conversación con el médico Lance Liotta, profesor de la Universidad George Mason, en Estados Unidos, donde Hollis trabaja en tareas de comunicación.

Liotta, quien investiga formas de combatir el coronavirus, invitó a Hollis a participar como voluntario en un estudio científico sobre el virus que se estaba desarrollando en la universidad.

De este modo, Hollis descubrió que no sólo había contraído la covid-19, sino que su cuerpo tenía superanticuerpos que le hacían permanentemente inmune a la enfermedad, es decir, que los virus entraban en su cuerpo, pero no lograban infectar sus células y hacerle enfermar.

“Esta ha sido una de las experiencias más surrealistas de mi vida”, reconoce Hollis.

“Una mina de oro”

“Recogimos la sangre de Hollis en diferentes momentos y ahora es una mina de oro para estudiar diferentes formas de atacar el virus”, explica Liotta.

En la mayoría de las personas, los anticuerpos que se generan para combatir el virus atacan las proteínas de las espículas del coronavirus, formaciones puntiagudas en la superficie del Sars-Cov-2 que le ayudan a infectar las células humanas.

virus

Getty Images
Los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

“Los anticuerpos del paciente se adhieren a las espículas y el virus no puede pegarse a las células e infectarlas”, indica Liotta.

El problema es que cuando una persona entra en contacto con el virus por primera vez, su organismo tarda en producir estos anticuerpos específicos, lo que permite la propagación del virus.

Pero los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

Son tan potentes que Hollis es inmune incluso a las nuevas variantes del coronavirus.

“Podrías diluir sus anticuerpos al uno por mil y seguirían matando el 99% del virus”, asevera Liotta.

Los científicos están estudiando estos superanticuerpos de Hollis y de algunos otros pacientes como él con la esperanza de aprender a mejorar las vacunas contra la enfermedad.

“Sé que no soy la única persona que tiene anticuerpos de este tipo, sólo soy una de las pocas personas a quien se le han descubierto“, opina Hollis.

Experimento

BBC
La población negra es poco proclive a participar en estudios por escándalos como el de Tuskegee, una investigación sobre la sífilis en pacientes negros que los tuvo sin tratamiento durante décadas aunque existía el remedio.

Prejuicios raciales en las investigaciones

Sin embargo, este tipo de descubrimientos no suceden algunas veces debido a un sesgo racial en las investigaciones científicas: la mayor parte se realizan con pacientes blancos.

La participación de los individuos negros en los estudios suele ser mucho menor que su representación en la sociedad.

“Hay una larga historia de explotación (de pacientes negros) que hace que la comunidad afroamericana desconfíe a la hora de participar en las investigaciones”, revela Jeff Kahn, profesor del Instituto de Bioética de la Universidad John Hopkins.

“Es comprensible que exista esa desconfianza”, reconoce.

Uno de los experimentos más conocidos en el que participaron afroamericanos es el estudio de la sífilis de Tuskegee: durante más de 40 años, científicos financiados por el gobierno estadounidense estudiaron a hombres negros que tenían sífilis en Alabama sin proporcionarles medicamentos para la enfermedad.

“A lo largo de los años, durante la elaboración del estudio, los antibióticos se volvieron un remedio ampliamente disponible y no se les ofrecieron a estas personas”, relata.

“Los investigadores mintieron sobre lo que se les hacía y se les negó el tratamiento en nombre de la investigación”, sentencia Kahn.

“Cuando el estudio de Tuskegee salió a la luz, se establecieron normas y regulaciones para la investigación con seres humanos, que están en vigor desde los años 70”.

Esta historia es una de las razones por las que un segmento de la población, el cual se ha visto muy afectado por la pandemia, suele ser reacio a participar en los estudios o a vacunarse.

Poblacion negra

Getty Images
La población negra está siendo muy afectada por el coronavirus y hay que asegurarse de que reciban “los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, consideran los expertos.

“Queremos asegurarnos de que las comunidades más afectadas reciban los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, afirma Kahn.

“Y para ello, esas poblaciones también deben formar parte de los estudios”.

“Debemos honrar a esas personas, a las víctimas del estudio de Tuskegee, iniciando un proceso para asegurarnos de que eso no vuelva a ocurrir. Y también para salvar vidas, especialmente en la comunidad afroamericana, que se ha visto muy afectada por la pandemia”, sostiene Hollis.

“Protegernos los unos a los otros es un deber para con nosotros mismos y para con las personas que amamos”, zanja el escritor.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=PdtPAfO8A2o

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.