Región donde asesinaron a los LeBarón no registra homicidios pero es disputada por cárteles
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Región donde asesinaron a los LeBarón no registra homicidios pero es disputada por cárteles

Múltiples cárteles se disputan la zona donde asesinaron a los familiares del activista.
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6 de noviembre, 2019
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Bavispe, en el estado de Sonora, es un pueblo de apenas 1,300 habitantes ubicado en la zona alta de la Sierra Madre Occidental, a unos escasos 10 kilómetros de Chihuahua, el estado vecino. 

De acuerdo con las estadísticas oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública, este pueblo de la sierra sonorense es uno de los más tranquilos y pacíficos de todo el país: en los últimos dos años, no se denunció ni un solo asesinato. Tampoco se denunció algún secuestro, lesiones con arma de fuego, ni extorsiones. De hecho, según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), en este pueblo solo se contabilizaron tres asesinatos en los últimos 28 años.

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En Bacerac, el pueblo vecino ubicado a unos 15 kilómetros, lo mismo: cero asesinatos y secuestros. 

Y en Huachinera, a 35 kilómetros, igual: no hay incidencia delictiva que reportar. 

Entre los tres municipios suman apenas nueve agentes de policía para proteger a sus 4,500 habitantes. 

Sin embargo, el pasado 4 de noviembre tuvo lugar en Bavispe un asesinato de hasta nueve integrantes de la familia del activista Julián LeBarón –3 mujeres y 6 niños– que sacó a flote la existencia de un enfrentamiento entre grupos del crimen organizado que se disputan los límites de Sonora y Chihuahua en una guerra que, oficialmente, no existe para las estadísticas oficiales. 

Luego de estos hechos, la cuñada de una de las víctimas del ataque, Kendra Lee, dijo al medio CNN que las personas que murieron en el ataque “no fueron los primeros, y que los carteles “se han llevado a demasiados miembros de nuestra familia”.

La mujer también señaló a CNN que su familia ha recibido amenazas recientes sobre adónde puede viajar.

De acuerdo con la familiar de Rhonita Miller –quien murió en el ataque-, la tarde en que las mujeres fueron emboscadas conducían juntas “por razones de seguridad”.

Un mosaico de cárteles

Alfonso Durazo, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal, conoce bien el pueblo de Bavispe, donde se cometió el multihomicidio de la familia Lebarón. 

De hecho, es su pueblo. Así lo aseguró en un video publicado en su cuenta de Twitter el pasado 6 de noviembre de 2018, cuando participó en la campaña del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador y visitó esta localidad fundada en 1645 por el misionero jesuita Cristóbal García con el nombre de San Miguel Bavispe.

Antes, en junio de 2018, un Durazo relajado y sonriente apareció en otro video en el que recordó momentos de su infancia en el pueblo, donde ordeñó vacas y recogió alfalfa junto a su padre y sus 11 hermanos. 

Estas escenas de Durazo narrando a la cámara los recuerdos de su infancia en Bavispe contrastan con el rostro serio de la conferencia de prensa ‘mañanera’ de ayer lunes, en la que, si bien precisó que aún se desconoce el motivo que pudo originar el multihomicido de la familia Lebarón, admitió que “sí hay un enfrentamiento” por una disputa territorial en la zona para hacerse con el control del tráfico de drogas hacia la frontera con Estados Unidos. 

Leer más | Apoyos, condenas y guerra: Las reacciones en EU ante el ataque a la familia LeBarón en México

En concreto, Alfonso Durazo refirió que en la zona del multihomicidio, en el lado de Sonora, opera el Cártel de Sinaloa, “que tiene una presencia criminal relevante en Agua Prieta y en la parte de la sierra, en los límites entre Chihuahua y Sonora”. 

Mientras que del lado de Chihuahua, el funcionario dijo que hay grupos criminales “que pretenden tomar control de zonas territoriales del estado de Sonora”, en acuerdo con otros grupos vinculados al Cártel de Sinaloa, como Los Salazar y Los Jaguares.

De acuerdo con la Fiscalía de Chihuahua, Los Jaguares, cuyo líder es Francisco Arvizu, tienen en este momento el control de Agua Prieta, al norte de Sonora, localidad que es objeto de deseo de múltiples grupos delictivos porque está ubicada en la misma línea fronteriza con Estados Unidos. Bavispe, a 158 kilómetros de distancia, es paso obligado para llegar a Agua Prieta y a la frontera. 

Por su parte, organizaciones de la sociedad civil de Chihuahua, como el Fideicomiso para la Competitividad y la Seguridad Ciudada (FICOSEC), dijeron en entrevista con Animal Político que el mosaico de cárteles en la zona es todavía más amplio, puesto que también han monitoreado acciones criminales (balaceras, homicidios, enfrentamientos) protagonizadas por otros grupos como la Nueva Línea (antiguo Cártel de Juárez) y el Cártel Jalisco Nueva Generación, uno de los grupos más poderosos en México. 

El integrante del FICOSEC, quien pidió reservar su identidad por motivos de seguridad, señaló que esta amalgama de grupos delictivos lleva años en una lucha por dominar, principalmente, el tráfico de mariguana hacia Estados Unidos y también el tráfico de migrantes indocumentados.

La sombra de Los Salazar

Dentro de esa lucha por el tráfico de drogas en la zona destacan Los Salazar, una banda criminal que opera de los años 90 en la zona serrana de Sonora, aunque sus integrantes son originarios del municipio de Chínipas, en Chihuahua. 

Los Salazar están vinculados con el asesinato de periodistas y tienen un grado importante de participación en la violencia desatada entre Chihuahua y Sonora. 

El líder fundador es Adán Salazar Zamorano, narcotraficante que durante dos décadas, hasta su detención en 2011, fungió como el principal productor y distribuidor de mariguana en la región del Valle de Mel Mayo, con centro de operación en la ciudad de Navojoa. 

Actualmente, el grupo es liderado por Crispín Salazar Zamorano, hermano de Adán (preso), y principal operador del Cártel de Sinaloa en la franja de Sonora y Chihuahua, frontera con Arizona, Estados Unidos, y uno de los corredores de droga más importantes identificados por las autoridades mexicanas y norteamericanas. 

Desde 2007, el Cártel de Sinaloa, con el apoyo de Los Salazar, le disputa al Cártel de Juárez (hoy La Nueva Línea) las zonas productoras de droga en Chihuahua y las rutas de trasiego en Sonora, como la zona del municipio de Bavispe hacia Aguaprieta, al norte de la entidad. 

A esta banda se le atribuye el asesinato de la periodista Miroslava Breach el pasado marzo de 2017, en Chihuahua, y la desaparición en 2005 del periodista Alfredo Jiménez Mota en Sonora. Ambos comunicadores habían revelado los nexos entre el cártel de Sinaloa, Los Salazar, y autoridades policiacas. 

“Hay un abandono espectacular”

Hasta el momento, aún no hay certeza sobre el motivo que originó el ataque armado a la familia del activista Julián LeBarón, donde perdieron la vida nueve personas: tres mujeres y seis menores de edad.

Alfonso Durazo, durante la exposición de la cronología del suceso presentada en Palacio Nacional, planteó la posibilidad de que la familia pudo ser confundida por los grupos criminales. 

Sin embargo, esta no es la primera vez que la violencia impacta a la familia del activista Julián LeBarón, quien en julio de 2009 perdió a Benjamín Lebarón a manos del crimen organizado que primero lo secuestró y luego lo asesinó. 

“Hasta ahora no sabemos qué sucedió. Pudo tratarse de una disputa local en la zona de grupos de pistoleros medio autónomos, o puede tratarse de grupos organizados. Pero lo que sí es seguro es que en toda esa zona hay un abandono espectacular del Estado”, subrayó en entrevista Alejandro Hope, especialista en temas de seguridad y narcotráfico. 

Hope expuso varias cifras tomadas del Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Delegacionales del Inegi. 

Por ejemplo, señaló el especialista, entre los tres municipos contiguos —Bavispe, donde tuvo lugar el multihomicidio, y los vecinos Bacerac y Huachinera— apenas suman nueve policías locales para atender 4,500 personas. Es decir, que tocan a un policía cada 500 habitantes, en una zona que es paso de tráfico de drogas y cuya extensión equivale a tres veces la Ciudad de México. 

“Son poblaciones muy aisladas y con muy poca presencia de la autoridad del Estado”, hizo hincapié Hope, quien expuso que, por ahora, no hay una respuesta única que explique por qué en estas poblaciones donde hay presencia de múltiples grupos del crimen organizado tienen estadísticas de cero homicidios, secuestros o extorsiones. 

“Puede ser que la gente, en efecto, no denuncie nada por temor al crimen organizado, o porque desconfían de las autoridades. O también puede ser que no haya muchos homicidios en esos lugares y que éstos se estén dando en otros lugares más conflictivos, como el sur de Chihuahua”, planteó el especialista que, en cualquier caso, dijo que son las autoridades de investigación las que deberán responder por qué se produjo el multihomicidio en Bavispe, y quiénes lo cometieron. 

Con información de CNN.

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El extraordinario caso de COVID del "paciente 91" que mantuvo en vilo a todo un país

Stephen Cameron estuvo 68 días conectado a un ventilador pero, contra todo pronóstico, sobrevivió al coronavirus. En una entrevista exclusiva, habló con la BBC sobre su experiencia en Vietnam.
1 de julio, 2020
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“Si hubiera estado en casi cualquier otro lugar del planeta, estaría muerto. Habrían pulsado el interruptor después de 30 días”, dice Stephen Cameron desde su cama de hospital.

El piloto escocés de 43 años pasó 68 días conectado a un respirador. Se considera el mayor período de tiempo que ha estado en esas circunstancias cualquier paciente en Reino Unido.

Pero no lo hizo en un hospital en su ciudad natal, Motherwell, sino en la extensa y agitada Ho Chi Minh, en Vietnam, sin amigos o familiares cercanos.

Cameron, el último paciente con covid-19 en una unidad de cuidados intensivos en Vietnam, ha sido la persona más enferma que los médicos del país han tenido que tratar durante el brote de coronavirus.

Vietnam, con 95 millones de habitantes, ha tenido solo unos pocos cientos de casos confirmados, ingresos de UCI de un solo dígito y ni una sola muerte registrada.

Tan raro fue el caso de gravedad de Cameron en Vietnam, que se informó cada minuto de su recuperación en periódicos nacionales y en boletines de noticias de televisión.

El gobierno publicó actualizaciones periódicas en televisión sobre el estado del piloto.

Gobierno de Vietnam
El gobierno publicó actualizaciones periódicas en televisión sobre el estado del piloto.

Ahora es conocido en toda la nación como el “paciente 91, el apodo que le dieron los funcionarios de salud pública cuando se enfermó en marzo.

“Me siento muy honrado por cómo los vietnamitas me llevaron en sus corazones”, dice Cameron, en una entrevista exclusiva con la BBC. “Y, sobre todo, estoy agradecido por la terquedad de los médicos de no querer que yo muriera bajo su cuidado”.

“10% de posibilidades de sobrevivir”

Docenas de especialistas en cuidados intensivos de Vietnam hicieron videoconferencias constantes para discutir el estado de Cameron.

“El muy escaso número de pacientes en cuidados intensivos significaba que cualquier persona gravemente enferma llamaba la atención de todos los médicos de primer nivel del país“, explica el doctor Kidong Park, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Vietnam.

Durante gran parte de los dos meses y medio que Cameron estuvo en coma inducido, dependió de una máquina de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO, por sus siglas en inglés), una forma de soporte vital que solo se usa en los casos más extremos, para sobrevivir.

Las máquinas extraen sangre del cuerpo de un paciente y la infunden con oxígeno, antes de bombearla nuevamente.

“Tengo suerte de que el único efecto duradero parece ser que mis piernas aún no son lo suficientemente fuertes como para sostenerme, pero estoy haciendo fisioterapia dos veces al día”, dice Cameron.

“En cierto momento, el Ministerio de Relaciones Exteriores le dijo a mi amigo Craig que tenía un 10% de posibilidades de sobrevivir, así que se preparó para lo peor: entregó mi departamento y comenzó a hacer lo que uno haría si alguien va a regresar a casa en un ataúd“.

Desde que recuperó la conciencia, describe entre lágrimas algunas conversaciones telefónicas con amigos en su casa de Escocia que “no pensaban que volvería”.

Los médicos tuvieron que lidiar con múltiples complicaciones mientras Cameron estaba en coma: sufrió coágulos de sangre, sus riñones fallaron -lo que significa que necesitaban diálisis- y su capacidad pulmonar se desplomó al 10%.

Médicos de hospitales de todo Vietnam hablando sobre la condición del "paciente 91".

Gobierno de Vietnam
Médicos de hospitales de todo Vietnam hablando sobre el estado del “paciente 91”.

“Cuando aquí salió en la prensa que necesitaba un trasplante de pulmón, aparentemente mucha gente ofreció sus pulmones, incluido un veterano de la guerra de Vietnam de 70 años“, sonríe.

“Pero habría sido un trasplante de doble pulmón, así que eso no habría tenido un buen final para él”.

Pero a pesar del gran apoyo del pueblo vietnamita y de los cientos de miles de dólares gastados en el cuidado de Stephen Cameron, la reacción cuando dio positivo de covid-19 por primera vez fue menos amable.

El grupo del Buddha Bar

Cameron se enfermó solo unas pocas semanas después de llegar a Vietnam, a principios de febrero.

Al igual que muchos pilotos occidentales, se dirigió a Asia para ejercer su oficio por salarios más altos en la floreciente industria área regional.

Dos noches antes de pilotar su primer vuelo para Vietnam Airlines, y la noche antes de que la mayoría de los bares y clubes cerraran en la ciudad de Ho Chi Minh para contener la propagación del virus, fue a encontrarse con un amigo en un bar de expatriados en un exclusivo barrio de la ciudad.

En ese momento, Vietnam había tenido menos de 50 casos confirmados, pero, según Guy Thwaites, director de la Unidad de Investigación Clínica de la Universidad de Oxford, con sede en Ho Chi Minh, y asesor gubernamental sobre enfermedades infecciosas, la población “ya tenía bastante respeto y miedo al virus”.

Era el fin de semana anterior al día de San Patricio, por lo que el Buddha Bar and Grill estaba lleno de juerguistas con disfraces irlandeses cuando Cameron llegó justo después de las 22:00 horas.

“No bebo, la mayor parte del tiempo estuve solo en una esquina, jugué algunas rondas de billar y me fui a casa alrededor de las 3:15 de la mañana”, recuerda.

Sin embargo, cuando le subió la fiebre, el día después de su vuelo inaugural, y otras 12 personas en el bar dieron positivo los días siguientes, la muestras de simpatía hacia él por parte de los lugareños fueron escasas.

El “grupo del Buddha Bar”, como se dio a conocer en la prensa local, fue el brote más grande de coronavirus en el sur del país, llegando a contagiar a casi 20 personas de manera directa e indirecta.

Policía en el Buddha Bar

Police handout
La policía revisó minuciosamente el bar antes de volver a abrirlo.

Y para algunos en las redes sociales, la culpa fue de Cameron, que había estado recorriendo la ciudad.

A pesar de no que había pruebas de que él fuera la fuente del brote, un prominente empresario, Luong Hoai Nam, calificó al “paciente 91 de “bomba de tiempo”.

Pidió que los extranjeros que incumplen las reglas fueran deportados, motivando los aplausos de sus seguidores en redes sociales.

“Parecía haber un interés de culparme a mí por venir del extranjero, ya que había ido a Bangkok una semana antes para gestionar un tema de la visa”, dice Cameron, quien está convencido de que él también se contagió en el Buddha Bar, y de que no fue la fuente del brote.

“Fui la primera persona en alzar la voz y decir: ‘Miren, no me siento bien’. Era inevitable que me echaran la culpa“.

Declive rápido

El 18 de marzo, Cameron ingresó en el hospital después de dar positivo de covid-19, y las autoridades actuaron rápidamente para cerrar el bar y poner en cuarentena a todos los que vivían en su edificio.

En total, se realizaron pruebas a 4.000 personas vinculadas al brote del Buddha Bar.

“El estado del ‘paciente 91’ empeoró muy rápidamente”, recuerda Luong Ngoc Khue, quien forma parte del equipo de trabajo sobre el covid-19 del Ministerio de Salud vietnamita y aconsejó sobre el tratamiento de Cameron.

“Hubo una disminución preocupante de la función no solo de sus pulmones, sino también de sus riñones, hígado y flujo sanguíneo”.

Con su estado deteriorado, Cameron recuerda haber tomado la audaz decisión de pedir que le conectaran a un respirador. “Estaba exhausto porque no podía dormir”, recuerda.

Luego estuvo en coma durante semanas, mientras los médicos se angustiaban por su tratamiento. Mientras tanto, los pocos otros pacientes en las unidades de cuidados intensivos de Vietnam se recuperaron y se fueron a casa.

Su caso fue ganando prominencia. Los principales políticos prometieron hacer todo lo posible para mantenerlo con vida, y el hospital se hizo cargo temporalmente de los cuantiosos costos de su atención.

“Hay muchos elogios políticos que Vietnam puede recibir por mi recuperación”, reflexiona Cameron, “y mantiene su récord de casos de covid-19, que es bastante impresionante, muy, muy bajo”.

Khue insiste en que todo el mundo, extranjero o vietnamita, tuvo acceso a una buena atención sanitaria.

“Nos centramos en tratar a las personas enfermas al más alto nivel, tanto en términos de instalaciones como de recursos humanos, independientemente de si eran vietnamitas o extranjeros”, señala.

Pero afirma con orgullo que “49 de 50 pacientes extranjeros se recuperaron y fueron dados de alta del hospital”.

Días “borrosos”

Cuando Stephen Cameron fue conectado al respirador por primera vez a principios de abril, había poco más de un millón de casos de coronavirus en todo el mundo.

Cuando los médicos lo despertaron, el 12 de junio, había más de 7 millones. Pero Vietnam había evitado lo peor de la pandemia. No se ha registrado un caso de transmisión local desde el 16 de abril.

“Nunca pensé que tardaría hasta 10 semanas en despertarme. Recuerdo que me levantaron, me hicieron una traqueotomía y me llevaron por los pasillos del hospital. Los siguientes días son borrosos”.

Desde su cama en una habitación privada del Hospital Cho Ray, al otro lado de la ciudad de Ho Chi Minh, donde fue trasladado tras dar negativo en la prueba del virus, Cameron siente las consecuencias de haber permanecido varios meses inmóvil y gravemente enfermo.

Ha perdido 20 kg y sus músculos están tan débiles que le supone un esfuerzo mover su pierna hacia arriba incluso unos pocos centímetros.

También sufre fatiga severa yepisodios depresivos desde que despertó, además del miedo persistente de que el estrés postraumático pueda estar a la vuelta de la esquina.

El escocés de 43 años está haciendo una rehabilitación intensiva para poder volver a caminar.

Gobierno de Vietnam
El escocés de 43 años está haciendo una rehabilitación intensiva para poder volver a caminar.

“He pasado por muchas cosas a nivel mental. En este momento, lo único que quiero hacer es regresar a casa. Lo que más extraño es la falta de ruido y de calor. Aquí hay un fuerte zumbido por las bocinas de las scootersy es temporada del monzón”.

En las últimas semanas, no solo se han sentado junto a su cama de hospital unos cuantos médicos y enfermeros, también diplomáticos de alto rango, funcionarios gubernamentales y políticos, entre ellos el cónsul británico y el presidente del Comité Popular de la ciudad de Ho Chi Minh.

Él solo desea volver a su casa en Escocia.

Contra todo pronóstico

Mantenerle con vida ha sido costoso. Una máquina ECMO cuesta entre US$5.000 y US$10.000 por día, y dependió de ella durante ocho semanas y media.

Las continuas disputas sobre quién cubre los costos le causan estrés y desvían su atención de su recuperación.

Al principio, el Hospital de Enfermedades Tropicales pagó el tratamiendto de su propio bolsillo. Entonces, parecía que la embajada británica intervendría. Su seguro de trabajo eventualmente cubrió el gasto.

Pero la financiación de su estadía en el Hospital Cho Ray todavía está en el aire.

Se ha vuelto muy, muy frustrante. Al principio, le envié un email a la compañía de seguros y me dijeron ‘Sí, lo solucionaremos’. Ahora la respuesta es: ‘Nos ocuparemos de esto en breve’ y nada parece suceder”.

De momento, tiene un asiento en un vuelo de Vietnam Airlines de regreso a Reino Unido el 12 de julio. Mientras tanto, los aviones continúan transportando a ciudadanos vietnamitas de regreso de Europa.

Cameron no entiende por qué no puede volver antes, pues fue declarado apto para volar hace una semana. “Como soy una figura pública tan conocida aquí ahora, todo sobre mi caso estácontrolado por el gobierno“, asegura.

Los líos sobre su regreso son un recordatorio de que la milagrosa recuperación del “paciente 91” no es solo la historia de un piloto escocés que venció al covid-19 y superó sus probabilidades de morir, contra todo pronóstico.

Es la historia de cómo un país del Sudeste Asiático en vías de desarrollo y con un turbulento pasado reciente también venció al covid-19, contra todo pronóstico.

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