44% de quejas por desaparición en Veracruz, presuntamente cometidas por autoridades: CNDH
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44% de quejas por desaparición en Veracruz, presuntamente cometidas por autoridades: CNDH

De acuerdo con la CNDH, Veracruz se ubica como el estado 14 a nivel nacional con más casos de desaparición, siendo Xalapa el municipio con mayor incidencia.
Cuartoscuro
11 de noviembre, 2019
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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) recriminó los insuficientes esfuerzos que las autoridades en Veracruz realizaron para abatir y aclarar la desaparición forzada de personas y la cometida por particulares de enero de 2011 a diciembre de 2018.

Ello, al presentar el Informe Especial sobre la situación de seguridad y desaparición de personas en Veracruz, que da cuenta del hallazgo de 325 fosas clandestinas.

Tan solo en el periodo enero de 2011 a diciembre de 2018 se exhumaron 180 cadáveres; 548 cráneos y 24 mil 238 restos óseos, según la información proporcionada por la Fiscalía del estado.

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De acuerdo con la Comisión, en esa entidad también existen diversos delitos vinculados a la desaparición forzada, los cuales se han acumulado y la mayor parte no se ha resuelto, junto con otros problemas que convergen, como la violencia y la inseguridad, esto, debido a que son prácticas comunes entre grupos criminales que opera en el estado.

Además, la corrupción, impunidad y complicidad de algunas autoridades, quienes con sus acciones u omisiones, permitieron que los perpetradores de esas conductas actuaran de manera deliberada y sin consecuencias, situación que genera que los intentos por garantizar la procuración de la justicia estén condenados a superar obstáculos.

Al 30 de abril de 2018, el estado de Veracruz ocupaba el lugar número 14 a nivel nacional por número de desapariciones denunciadas, con un total de 731 registros.

De conformidad con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), los municipios con mayor incidencia en desapariciones de personas son Xalapa (169), Veracruz (80), Córdoba (47), Coatzacoalcos (34) y Poza Rica (28).

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Ante ello, en el referido Informe Especial se llama a las autoridades de los tres ámbitos de gobierno a implementar acciones tendentes a erradicar esas prácticas y realizar investigaciones exitosas para aprehender y presentar ante la justicia a los responsables de esos delitos.

De las quejas por desaparición forzada presentadas ante la CNDH, el organismo señaló que en el 44% de los casos, los quejosos señalaron a agentes de los 3 niveles de gobierno como probables victimarios, y en el 16% se mencionó a miembros de la delincuencia organizada como responsables de los sucesos.

En 1% de los casos, las víctimas señalaron como probables responsables a agentes del Estado y miembros de grupos criminales, mientras en un 39% dijeron no contar con indicios sobre quienes perpetraron la desaparición.

El informe esta dirigido al Congreso de la Unión, la Secretaría de Gobernación, integrantes de la Cámara de Senadores, la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana Federal y la Fiscalía General de la República.

Entérate: Veracruz enfrenta altos niveles de crimen con pocos policías y mal equipados 

También a los Poderes Ejecutivo y Legislativo del estado, así como Fiscalía General, la Secretaría de Seguridad Pública, la Comisión Estatal de Búsqueda y Comisión Ejecutiva Estatal de Atención Integral a Víctimas, todas de Veracruz.

Con información de Notimex.

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Cómo el cubrebocas evita la propagación de la COVID y puede reducir los síntomas

Un nuevo estudio concluyó que usar mascarillas reduce la carga viral a la que estaríamos expuestos y, de contagiarnos, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.
Getty Images
9 de agosto, 2020
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El argumento generalizado de parte de las autoridades sanitarias y gobernantes por todo el mundo que recomiendan y/o imponen el uso de mascarillas es que evitan que las personas infectadas propaguen el coronavirus.

Pero un nuevo estudio concluyó, tras examinar varios casos, que usar mascarillas reduce la carga viral a la que estaríamos expuestos y, de contagiarnos, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.

La investigación realizada en Estados Unidos por los doctores Monica Gandhi y Eric Goosby, de la Universidad de California, y el doctor Chris Beyrer, de la Universidad Johns Hopkins, resalta que la exposición al coronavirus sin consecuencias severas debido al uso de mascarillas podría generar una inmunidad a nivel comunitario y reducir la propagación mientras se desarrolla una vacuna contra el virus.

En vista del rechazo al uso de mascarillas de algunos grupos y personas, el beneficio al individuo (además de a otros) que porta el tapabocas sugerido por el estudio podría ser un incentivo más para su uso y convertirse en un pilar del control de la pandemia.

El estudio fue publicado en la revista especializada Journal of General Internal Medicine.

Un hombre con una mascarilla pasa frente a una valla con la imagen del coronavirus

Getty Images
La mascarilla reduce la posibilidad de tener síntomas severos de covid-19, dicen los investigadores.

El efecto de la carga viral

Los doctores Gandhi, Goosby y Beyrer respaldan su teoría -como la llaman- comparando la evidencia de múltiples situaciones en las que grupos usaron o dejaron de usar mascarillas y la relación que eso tiene con la carga viral y los crecientes índices de infecciones leves o asintomáticas.

La infección asintomática puede ser problemática porque promueve la propagación del virus por personas que están contagiadas sin que lo sepan, pero al mismo tiempo ser asintomático en lugar de estar gravemente enfermo es beneficioso para el individuo, indican.

Además, los índices más altos de infección asintomática conducen a índices más altos de exposición al virus. El exponer a una sociedad a este coronavirus sin las consecuencias de una enfermedad grave podría crear mayores niveles de inmunidad comunitaria, la llamada inmunidad de rebaño.

Los investigadores reconocen que la respuesta inmunológica de anticuerpos y células T a las diferentes manifestaciones de covid-19 todavía está siendo analizada, pero las señales basadas en los datos del desarrollo de esa inmunidad celular, aun con una infección leve, son esperanzadoras.

Evidencia

La perspectiva que los portadores de mascarillas están expuestos a una carga viral menor que resulta en una infección más leve está sustentada en el estudio de tres importantes cúmulos de evidencia: virológica, epidemiológica y ecológica.

Una fila de compradores todos con mascarillas

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Hasta ahora, el principal argumento para el uso de las mascarillas es la protección de los otros.

Con respecto a la primera, las mascarillas -dependiendo del diseño y material- filtran la mayoría de las partículas virales, aunque no todas. Desde hace un tiempo se ha propuesto que la exposición de ese bajo nivel de partículas virales probablemente producen una enfermedad que es menos severa.

Los resultados de experimentos realizados en el pasado con humanos expuestos a diferentes volúmenes de virus no letales demostraron síntomas más severos en sujetos que recibieron una carga viral mayor.

Con el nuevo coronavirus la experimentación no es posible ni ética, pero unas pruebas realizadas a hámsteres en las que se simuló el uso de mascarillas separando a los animales con una pared divisoria hecha de una máscara quirúrgica, no sólo demostraron que los hámsteres protegidos fueron menos propensos a la infección, sino que los que, entre esos, se contagiaron de covid-19 manifestaron síntomas leves.

En términos de la evidencia epidemiológica, los doctores indican que los altos índices de mortalidad que se vieron al inicio de la pandemia parecen estar asociados a la intensa exposición a la alta carga viral antes de que se introdujera el uso de mascarillas.

Caso del crucero argentino

Un caso reciente en particular llama la atención: el de un crucero en Argentina donde todos los pasajeros y tripulantes fueron dotados de mascarillas tras detectarse un brote de covid-19.

En ese entorno cerrado, 128 de las 217 personas abordo dieron positivo en la prueba de coronavirus. Sin embargo, la mayoría de los infectados (81%) se mantuvo asintomática.

Un autobús en Taiwán con pasajeros usando mascarillas

Getty Images
Las tasas de mortalidad se han mantenido baja en países que han reabierto sus actividades pero todavía usan mascarillas.

Como evidencia ecológica, la investigación indica que los países y regiones que de por sí acostumbran a usar mascarillas para el control de infecciones, como Japón, Hong Kong, Taiwán, Singapur, Tailandia y Corea del Sur, no han sufrido tanto en cuanto índices de la severidad de la enfermedad y la mortalidad.

Igualmente ha sucedido con los países que aplicaron tempranamente la medida del uso de mascarillas.

Es más, aun cuando los mencionados países registraron un resurgimiento de casos de covid-19 al reanudar la actividad social y económica, las tasas de mortalidad se ha mantenido baja, sustentando la teoría de la carga viral, afirman los autores del estudio.

En conclusión, los doctores alegan que el uso universal de mascarillas durante la pandemia debería ser uno de los fundamentos más importantes en el control de la enfermedad y abogan que esta medida se tome en particular en Estados Unidos, donde las directivas no han sido homogéneas y parte de la población ha reaccionado hasta violentamente contra el uso de mascarillas.

Resaltan que durante la devastadora pandemia de gripe en 1918, los estadounidenses adoptaron sin contratiempos el uso de las mascarillas en público, pero la respuesta a las actuales recomendaciones de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) ha sido dispareja.

Una secretaria con mascarilla escribe a máquina en su escritorio en 1918

Getty Images
En 1918, el público estadounidense no tuvo objeción en cumplir con el uso de mascarillas para combatir la pandemia de influenza.

El uso de mascarillas tiene dos ventajas. La primera es proteger a los demás evitando la propagación del virus por una persona infectada. Si esa preocupación por el prójimo no es suficiente, tal vez la segunda ventaja -el beneficio individual- sea una motivación más eficaz.


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