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Cuartoscuro Archivo

'Pensé que iba a golpearme': Exempleada de organismo educativo denuncia violencia laboral de su jefe

La SEP informó que ya investiga este caso y dijo que está en contra de cualquier tipo de discriminación de género; el funcionario acusado negó ser responsable.
Cuartoscuro Archivo
27 de noviembre, 2019
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Agresiones verbales, maltrato, intimidación, insultos y humillación, son las principales razones por las que Rosa Magdalena Aguilar Ramos, exsubdirectora de Comunicación y Difusión del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), denunció por acoso laboral a Cuauhtémoc Sánchez Osio, director general de la dependencia. 

Aguilar trabajó de mayo a octubre en la Conafe, institución coordinada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) que se dedica a prestar servicios de educación comunitaria con equidad educativa e inclusión social, principalmente en localidades rurales e indígenas que registran altos niveles de marginación y rezago social.

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Para ella el “Conafe es magia”, pero las múltiples agresiones, descalificaciones, burlas y las faltas de respeto de las que se sintió objeto, por parte de su exjefe, la orillaron a presentar su renuncia y dejar el cargo el pasado 15 de octubre, además de presentar una denuncia ante seis diferentes instancias, incluyendo a la SEP.

Por su parte, el titular de la dependencia negó los hechos y se dijo sorprendido por las acusaciones en su contra. “Ha habido firmeza, pasión en las decisiones y mucha honestidad en el trabajo, pero no hostigamiento ni agresiones”, aseguró Cuauhtémoc Sánchez Osio. 

En un comunicado, la SEP rechazó cualquier comportamiento que atente contra la dignidad de las personas, señaló que estará atenta al desarrollo de este caso y que actuará en consecuencia. “La SEP rechaza cualquier comportamiento que atente contra la dignidad de las personas y cualquier manifestación de violencia, discriminación de género o de cualquier tipo”, dijo. 

La denuncia 

Rosa Magdalena Aguilar contó que la violencia laboral que sufrió llegó a su punto más grave entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre. En ese periodo ella y su equipo realizaron una presentación ejecutiva, que mostraron al director en diversas reuniones. 

De acuerdo con la denuncia, Sánchez Osio mostró su desaprobación al proyecto con palabras altisonantes, cuestionamientos, frases y actitudes que violentaron laboral y psicológicamente a Rosy. “El abuso y las ofensas se llevaron al límite”, dijo.

La violencia que narró Aguilar fue más allá de lo verbal, según contó. “Pasó por detrás de la silla en que yo estaba sentada y con el puño cerrado la golpeó a la altura de mi espalda, moviendo el asiento y dejándome sentir su fuerza”.

Aguilar se sintió humillada el día que Sánchez Osio le informó que sería ‘regañada’ públicamente para refrendar su poder y autoridad. Pero fue hasta que el Director del Conafe se dirigió a Rosy con “gritos, la mandíbula apretada y los puños cerrados” cuando ella llegó a su límite. 

“Ya me había agredido y ofendido verbal y emocionalmente, durante mucho tiempo, pero ese día fue terrorífico. Mi estado emocional ya estaba alterado, pero intentaba mostrarme tranquila para que no viera el miedo que sentía. Él estaba manoteando, gritando y ofendiendo cuando lo miré a los ojos”, recordó. 

Aguilar contó que junto a su equipo estaban revisando un documento, pero al sentir la mirada de ella, Sánchez Osio la sacó de la reunión de forma agresiva y le exigió que no le volviera a hablar así, mientras la veía de frente con los puños cerrados a la altura del pecho.

“Yo pensé que en ese momento me iba a golpear. Mis nervios estaban al máximo. Yo no podía seguir tolerando esa violencia”.

Por estos y otros hechos, Aguilar presentó 6 denuncias ante diferentes instancias: la Secretaría de la Función Pública; el órgano Interno de Control del Conafe; el órgano Interno de Control de la Secretaría de Educación Pública; la Comisión Nacional de los Derechos Humanos; la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

‘No tiene justificación’

“La violencia laboral está constituida por incidentes en los que el personal sufre abusos, amenazas o ataques en circunstancias relacionadas con su trabajo, que pongan en peligro –directa o indirectamente- su seguridad, su bienestar o su salud”, según el Protocolo de actuación frente a casos de violencia laboral, hostigamiento y acoso sexual, dirigido a las empresas de la República Mexicana, de la Secretaría del Trabajo. 

“Cuando estaba en Conafe estaba estresada, se me caía el cabello, me daba miedo que me llamaran a la dirección, ni siquiera comía. Cuando salí tenía insomnio, dormía todo el día y me la pasaba llorando. No te percatas y piensas que tú estás generando esa violencia, que es tu responsabilidad”, recordó Aguilar.

Ella no sabía que había sido víctima de violencia laboral hasta que renunció y tuvo la oportunidad de informarse sobre ello. “La violencia laboral también existe y la gente se está acostumbrando a eso, dicen ‘ay no aguanta nada’ o ‘seguro no hizo bien su trabajo’, pero la violencia no tiene justificación”, agregó. 

Aguilar aseguró que su caso no es un hecho aislado, pero sabe por experiencia que el resto de las personas que han sido agredidas no lo reconoce por miedo o necesidad económica. 

“Conafe está silencioso porque la gente tiene necesidad, familias y pagos. Hay mucha gente que ha vivido la violencia de este director”, comentó. 

Titular de Conafe niega violencia laboral

Cuauhtémoc Sánchez Osio, director del Conafe, dijo estar sorprendido por las acusaciones y negó haber violentado directamente a Rosa.

“Rosa Magdalena es una persona que llegó a Conafe por recomendación de alguien muy cercano a mí, puse a consideración de la junta de gobierno su perfil y finalmente comenzó a trabajar aquí. Estuvo cerca de 5 meses, tiempo en el que hizo su trabajo de manera adecuada, siempre fue muy reconocida y muy felicitada por su trabajo”, aseguró. 

El titular de Conafe afirmó que el relato de Aguilar no está dimensionado pues únicamente se refiere a lo que sucedió en 4 días. “Estamos hablando de una presentación que se estaba preparando y su propuesta no estaba a la altura de las exigencias y al nivel que se necesitaba”, refirió.

Sánchez Osorio reconoció  que el trabajo presentado por Aguilar se corrigió “a fondo”, y reconoció que existía presión por el tiempo de entrega. “Pienso que ella se sentía agobiada, incluso en alguna de las reuniones hubo una contestación poco amigable de su parte”.

De acuerdo con la versión del funcionario, él invitó a la exsubdirectora de comunicación a salir de la sala para pedirle que “no le hablara en ese tono”, pues no quería responderle frente a sus compañeros, “para proteger su imagen dentro de su propio equipo de trabajo”, refirió.

“Durante esas reuniones no hubo ningún golpe a ningún mobiliario de mi parte, mucho menos a alguno en el que ella estuviera sentada. Yo ni siquiera estaba cerca de ella. Jamás la insulté personalmente. Es un trabajo que en efecto tenía muchos tachones porque había mucho que corregir”, afirmó. 

Según Sánchez Osorio, cuando finalmente presentaron el documento en el que estaban trabajando, Aguilar fue muy felicitada por los demás funcionarios. Sin embargo, a los pocos días ella presentó su renuncia. 

“Yo le dije que prefería que se quedara pues valoraba su trabajo. Ella misma dice en sus videos que yo le dije que era una de las funcionarias más valiosas y no quería que se fuera”, recordó.

“Sinceramente creo que una persona no puede solo acostumbrarse a las felicitaciones, tendría que ser perfecto y no somos perfectos. Una corrección sí firme o bajo presión a un trabajo, me parece que dista mucho de la imagen que quiere presentar de un hostigamiento laboral”, comentó.

El actual titular de Conafe dijo que estas acusaciones le parecen increíbles pues tanto Aguilar como su novio tenían una relación cercana, y de mucha confianza con él y su familia. Al grado de ser aval de la pareja. 

Sánchez Osorio consideró que es objeto de una campaña mediática, derivada de su labor al frente del Conafe. “Nos encontramos en una institución en donde había mucha negligencia con respecto a la misión y mucha corrupción”.

Él aseguró que en el esfuerzo de volver a darle rumbo al Conafe “hubo firmeza en muchas decisiones, y esa firmeza es la que ha producido una reconversión del Conafe hacía su misión, pero no hubo hostigamiento ni agresiones de ninguna especie”. 

“Es algo que se tiene que comprobar y dimensionar. En cinco meses, un solo episodio en donde se le corrigió algo se volvió el epicentro de una acusación de hostigamiento laboral, como si se tratara de algo sistemático. No fue así. Las autoridades revisoras están obligadas a ser justos y dimensionar las cosas”, finalizó. 

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La teoría de Dunbar: ¿realmente no somos capaces de tener más de 150 amigos?

Los estudios del antropólogo británico Robin Dunbar muestran que el número máximo de relaciones que pueden mantener los humanos ronda las 150. ¿Hasta qué punto sigue siendo vigente en un mundo de relaciones virtuales?
18 de noviembre, 2019
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A casi todos nos ha pasado: cortejamos a alguien por un tiempo y, a la hora de la verdad, nos dice que “seamos amigos”…

Tú, probamente, has dicho o pensado: “No necesito más amigos. Ya tengo suficientes”.

Pues resulta que esa idea no es solo producto del despecho.

Al parecer, existen límites bien definidos para la cantidad de relaciones de varios tipos que una persona promedio puede mantener.

Y, según una investigación de fines del siglo XX, el número mágico es 150.

Pero ¿será siendo el mismo en nuestras “sociedades hiperconectadas”, en las que es común tener perfiles en varias redes sociales con cientos o miles de seguidores?

¿De dónde salió el número mágico?

A través de sus estudios de primates no humanos, el antropólogo británico Robin Dunbar llegó a la conclusión de que había una relación entre el tamaño del cerebro y el tamaño del grupo con el que nos vinculamos.

El experto concluyó que el tamaño de la neocorteza, la parte del cerebro asociada con la cognición y el lenguaje, en relación con el cuerpo, está relacionado con el tamaño de un grupo social cohesionado.

Esta relación limita la complejidad que puede manejar un sistema social.

Dunbar y sus colegas aplicaron este principio básico a los humanos, examinando datos psicológicos, antropológicos, ya fuera históricos como contemporáneos, sobre el tamaño de los grupos, incluida la forma en que los grandes grupos se forman antes de separarse o colapsar.

El resultado fue que encontraron notable consistencia alrededor del número 150.

¿De dónde viene?

Según Dunbar y muchos investigadores en los que influyó su teoría, esta regla de 150 es cierta para las primeras sociedades de cazadores-recolectores, así como para una sorprendente variedad de agrupaciones modernas: oficinas, comunas, fábricas, campamentos, organizaciones militares, pueblos… e, incluso la lista para la celebración de la Navidad.

Sus conclusiones indican que si un grupo excede 150 personas, es poco probable que dure mucho o sea coherente.

Pero 150 por sí solo no cuenta toda la historia. Otros números también son decisivos dentro de la hipótesis del cerebro social, que es como se conoce la teoría de Dunbar.

dunbar

Emmanuel Lafont
El círculo más íntimo, según Dunbar, son solo 5 seres queridos, aunque podemos llegar a reconocer a 1500 personas.

De acuerdo con ésta, el círculo más estrecho de nuestras relaciones humanas tiene cinco personas: nuestros seres más queridos o cercanos.

A estos, le siguen varias capas sucesivas:

  • 15 buenos amigos
  • 50 amigos
  • 150 contactos significativos
  • 500 conocidos
  • 1.500 personas que puedes reconocer

Las personas migran dentro y fuera de estas capas, pero la idea es que cada persona mantiene sus relaciones en esos límites.

Por supuesto, esos números realmente representan un rango. Los extrovertidos, según el autor, tienden a tener una red más amplia, aunque con relaciones menos intensas, mientras que los introvertidos se concentran en un grupo más pequeño de contactos muy cercanos.

Las mujeres, por su parte, generalmente tienen un poco más de contactos en las capas más cercanas.

Dunbar no está seguro de por qué estas capas de números son múltiplos de cinco, pero asegura que “este número parece ser fundamental para los monos y simios en general“.

Lo que determina estas capas en la vida real, en el mundo cara a cara , es la frecuencia con la que ves a las personas, de acuerdo con la hipótesis.

“Todos los días tienes que tomar una decisión sobre cómo invertir el tiempo disponible para la interacción social y eso es limitado”, señala.

Los cuestionamientos

Ciertas organizaciones han tomado estas ideas en serio.

La Autoridad Fiscal de Suecia, por ejemplo, reestructuró sus oficinas para mantenerse dentro del umbral de 150 personas.

Aunque no todos se suscriben a la hipótesis del cerebro social: algunos son escépticos sobre la posibilidad de derivar un número mágico las interacciones humanas.

No obstante, puede ser un ejercicio útil al examinar las comunidades y la evolución.

“Aunque hay muchos factores que pueden limitar la cantidad de relaciones que creamos y mantenemos, esos estudios nos ayudan a comprender mejor y medir la influencia de tales variables“, le comenta a la BBC Cristina Acedo Carmona, antropóloga y economista de la Universidad de León, en España.

Sin embargo, entre los que están de acuerdo en que se puede encontrar un número promedio para los contactos humanos, algunos cuestionan si el definitivo es 150.

La investigación en diversos grupos sociales en EE.UU. sugiere que las redes sociales se agrupan en torno a 290 personas.

Una razón puede ser que el número de conexiones sociales no obedece a la distribución normal -también conocida como distribución de Gauss-, de manera que unas pocas personas con cantidades masivas de contactos puede estar afectando el promedio.

Por ejemplo, si alguien es lo suficientemente rico como para contratar asistentes para administrar en parte sus relaciones, podría estar menos limitado por la cantidad de vínculos que puede mantener cómodamente.

Como en muchos aspectos de la vida social, los superconectados son los superprivilegiados.

El número de Dunbar también es criticado por su metodología. El tamaño del cerebro de los primates depende de otros factores más allá de la complejidad social, como la dieta.

Y un equipo de investigadores británico-holandés ha argumentado que a pesar de que la neocorteza es finita, la capacidad social puede estirarse en ciertas situaciones culturales, así como con la ayuda de ciertas tecnologías.

De hecho, el capital social puede ser especialmente importante para las personas que no tienen otras formas de capital, como lo sugiere la investigación comparativa de Acedo Carmona sobre el norte de Ghana y Oaxaca, México.

La alta diversidad biológica, los entornos montañosos remotos y las influencias del colonialismo español en las identidades étnicas han contribuido a los pequeños círculos de confianza de Oaxaca, en gran parte compuestos por parientes nucleares.

Pero los escasos recursos ambientales del norte de Ghana han hecho que la cooperación interétnica y los círculos de confianza más grandes sean más importantes para la supervivencia.

Por lo tanto, “centrarse en el tamaño del cerebro y las limitaciones cognitivas puede ser demasiado simplista”, subraya Acedo Carmona.

Virtualmente parecido

Es posible entonces que el número de Dunbar sea más aplicable para sociedades premodernas o para grupos de ingresos medios en las sociedades occidentales contemporáneas: educadas, industrializadas, ricas y democráticas.

Pero incluso estas sociedades se están volviendo más complicadas, debido a la forma en que la cultura de internet está transformando las relaciones sociales.

Y es que tamaño de los grupos puede ser uno de los problemas con los sitios masivos de redes sociales que ahora dominan nuestras vidas.

No obstante, cada vez más usuarios de redes sociales predican el evangelio de que “menos es mejor” cuando se trata de la vida social en línea.

Hasta ahora, la investigación de Dunbar y sus colegas sobre las relaciones en internet sugiere que son similares a las relaciones en el mundo real en términos de restricciones numéricas.

“Cuando observamos la estructura del mundo de los juegos en línea, obtenemos prácticamente las mismas capas que en todos los demás contextos”, dice.

“Y parece que son las mismas características de diseño de la mente humana las que imponen restricciones en la cantidad de personas con las que puedes interactuar mentalmente en un momento dado”, agrega.

Dunbar y sus colegas también han realizado una investigación en Facebook, utilizando factores como el número de grupos en mensajes comunes y privados enviados para mapear el número de vínculos con la fuerza con la que se desarrollan.

“Estos medios digitales, incluyendo los teléfonos celulares, en realidad solo te proporcionan otro mecanismo para contactar amigos”, opina Dunbar.

El científico no cree que la posibilidad de anonimato en línea sea sustancialmente diferente al mundo real.

De acuerdo con sus postulados, las interacciones anónimas de internet son similares a los confesionarios en la Iglesia católica: no es una relación cercana, pero es una que reconoce los beneficios de la confidencialidad entre los casi extraños.

Es muy difícil llorar en un hombro virtual“, dice Dumbar.

Desde este punto de vista, la naturaleza no física y en tiempo no real de las relaciones de internet no pueden desafiar a las “del mundo real” de manera significativa.

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Emmanuel Lafont
Existe un equilibrio entre la cantidad de conexiones que tenemos y la intimidad que desarrollamos con las mismas.

Las relaciones cara a cara, con toda la información no verbal que es tan crítica para la comunicación, siguen siendo primordiales, afirma.

Pero la propia investigación de Dunbar sugiere diferencias generacionales en este punto.

Los que tienen entre 18 y 24 años tienen redes sociales en internet mucho más grandes que los que tienen 55 años o más.

Y la primacía del contacto físico en la hipótesis del cerebro social puede aplicarse menos a los jóvenes que nunca han conocido la vida sin internet, para quienes las relaciones digitales pueden ser tan significativas como las analógicas.

Al final, tiene sentido que haya un número finito de amigos que la mayoría de las personas pueden tener.

Lo que está menos claro es si esa capacidad se está expandiendo o contrayendo, por las formas siempre cambiantes en las que las personas interactúan en la red de redes.

Puedes leer la historia original en inglés aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=StKur7oONyw

https://www.youtube.com/watch?v=LG4RsHXcmws&t=21s

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