Grave, becario de Jóvenes Construyendo el Futuro que trabajaba fuera de horario y se accidentó
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Grave, becario de Jóvenes Construyendo el Futuro que trabajaba fuera de horario y se accidentó

Pedro, becario del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, tiene los intestinos necrosados tras sufrir un accidente mientras repartía láminas. Su familia busca opciones médicas para salvarlo.
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29 de noviembre, 2019
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Pedro Lezama, de 24 años, es becario del programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Se estaba “capacitando” en el Ayuntamiento de San Juan Bautista Tuxtepec, Oaxaca. El 19 de noviembre lo enviaron fuera de su área y horario estipulado de trabajo a desmontar y repartir material de construcción. Hubo un accidente y el joven quedó prensado entre cientos de láminas. Los médicos le han dicho a su familia que no hay nada que hacer.

“Se suponía que él sólo debía hacer labores de oficina. Nada relacionado a su carrera, la verdad. Lo ponían a llenar formatos y esas cosas. Su horario era de 8 de la mañana a 4 de la tarde. No entiendo qué hacía llevando láminas a las 5:30 de la tarde, hora en la que sucedió el accidente”, dice a Animal Político Alejandro Lezama, padre del joven.

Ante lo sucedido con su hijo, el señor le pide a los responsables del programa, incluso al presidente Andrés Manuel López Obrador, “que volteen a ver cómo está operando esto, que lo supervisen, ellos lo diseñaron, pues que lo supervisen. Lo que estamos viviendo no se lo deseamos a nadie. Es un dolor desgarrador. La madre de Pedro está destrozada”.

Entérate: Detectan casos de irregularidades en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro; hay al menos 50 denuncias

De acuerdo al diagnóstico de los médicos, el joven tiene necrosis intestinal, la única solución para su caso sería un transplante completo de intestinos. Sin embargo, “este procedimiento no se ha hecho nunca en el mundo, eso nos dicen, que no hay nada que hacer, más que esperar el deceso, aunque los especialistas están sorprendidos porque dicen que alguien en la condición de mi hijo no vive más de 48 horas y él lleva más de una semana. Es muy fuerte, está luchando”, asegura el padre de Pedro.

Pedro es egresado de la carrera de pedagogía. A la par de cursar una maestría en administración educativa los fines de semana, se inscribió en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, a los tres meses de haber terminado la universidad, en parte para tener dinero y poder costear sus estudios.

El joven quería dar clases a niños, pero se estaba preparando para hacerlo bien. Su intención era tener experiencia en el campo laboral, igual que muchos de los becarios de este programa en un país que no suele ofrecer esas oportunidades a quienes buscan un primer trabajo.

Pero a Pedro le solicitaban hacer labores administrativas y físicas que no tenían nada que ver con su perfil, como en muchos otros casos.

Animal Político lo reportó el 13 de mayo de este año en dos reportajes donde se exponen las fallas del programa y como empresas e instituciones han aprovechado para tener mano de obra gratis y sobrecalificada en actividades que nada tienen que ver con la preparación académica de los becarios ni abonan a su vida laboral.

En mayo cuando se hizo el reportaje, dos de los titulares de los centros de trabajo inscritos en Jóvenes Construyendo el Futuro admitieron que habían sido aceptados en el programa sin haber un plan de capacitación detallado.

Entérate: ¿Qué aprenden? ¿Sí les sirve el programa? La experiencia de los Jóvenes Construyendo el Futuro

Animal Político solicitó a la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, dependencia encargada del programa, los planes de capacitación de una muestra de empresas, pero la dependencia se negó a entregarlos, argumentando que contenían los datos personales de los tutores, cuando esa información se puede hacer pública, protegiendo esos datos.

Más aún, uno de esos dos titulares de los centros de trabajo reveló a Animal Político que pensó que no la aceptarían en el programa puesto que los becarios tendrían que acudir a su domicilio particular a realizar sus labores de capacitación. “Aquí yo no tengo ni plan de seguridad, no tengo ni extintores, pensé que vendría un inspector o alguien a revisar donde estarían los muchachos, y no me admitirían, pero no vino nadie y así me aceptaron”, aseguró.

Este portal solicitó información sobre el accidente a la Secretaría del Trabajo, pero su área de comunicación respondió que solo proporcionarían la información difundida en un comunicado que publicaron en Twitter.

“La Subsecretaria de Empleo y Productividad Laboral, a cargo de Horacio Duarte, lamenta profundamente el accidente de Pedro “N” y permanece en comunicación permanente con sus familiares con la finalidad de garantizar lo necesario para su atención”.

Lee: ‘No estoy en mi área, pero es experiencia’: Las fallas del programa Jóvenes Construyendo el Futuro

También aseguran que el personal de la dependencia realiza una investigación exhaustiva en torno al cumplimiento por parte del Ayuntamiento de Tuxtepec de los planes de capacitación que registró en su calidad de tutor.

“Estoy luchando por mi vida” 

A Pedro, de acuerdo al relato en primera persona hecho público por su tía, la señora Ángela Hernández, el 19 de noviembre pasado lo enviaron en el Ayuntamiento a la Expoferia a cargar láminas en un vehículo para después llevarlas a repartir a diferentes colonias, como parte de un programa de vivienda.

Con la persona encargada de la actividad, dice la carta, venían otros jóvenes que también estaban apoyando (aunque no se sabe si pertenecían al programa). “Cuando terminamos de cargar –dice la carta en primera persona– nos llevan en la batea (de un camión de volteo) junto con las láminas (unas 600) y montenes”. Pero estas no venían amarradas y los muchachos no traían ninguna protección.

“Nos subimos en la batea. En el camino pasamos un tope lo que hace que yo quede prensado en medio de cientos de láminas.Esto hizo un daño grande en mi interior, a órganos vitales y arterias, páncreas y mi intestino delgado. ¡Pero sigo vivo! Inconsciente y sedado para no sentir tanto dolor. Los doctores no le dan a mis padres esperanzas, pero mi corazón, cerebro, riñones y pulmones están sanos y con muchas ganas de vivir”.

Leer: Jóvenes centran sus esperanzas en programa de AMLO; quieren ganar dinero y también experiencia

Pedro estuvo hasta el 26 de noviembre en un hospital de Oaxaca, la madrugada de ese día fue trasladado al Hospital de Traumatología y Ortopedia de Lomas Verdes, para intentar salvarle la vida, aunque los médicos de Oaxaca lo desahuciaron. El joven tiene los intestinos necropsados y el páncreas partido, además de otros órganos con severos daños.

La opción sería un transplante de intestinos, pero es un procedimiento que no se practica. Su familia ha lanzado diversos mensajes de ayuda en redes sociales buscando un médico que ofrezca una opción para Pedro, aunque sea con un procedimiento que esté en investigación.

“Soy un soñador. Me encanta dibujar, pintar y diseñar. Soy un fiel admirador de Messi. Estoy luchando por mi vida. Quiero un milagro para seguir pisando fuerte esta tierra”, cierra la carta escrita en primera persona y difundida por la familia del joven.

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Así fue la vida del príncipe Felipe de Edimburgo: murió a los 99 años

El duque de Edimburgo se ganó el respeto de muchos británicos por su constante apoyo a la reina. BBC Mundo recuerda los principales hitos de su extensa vida.
9 de abril, 2021
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El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II y padre de sus cuatro hijos, estuvo casado con ella más de 73 años, y aunque como consorte de la soberana no tenía un rol constitucional, nadie fue tan importante como él en la vida de la monarca.

Felipe, que murió este viernes a los 99 años, asumió un rol extremadamente difícil para cualquiera, quizá más para un hombre acostumbrado al mando naval, que, además, tenía fuertes opiniones sobre una gran variedad de temas.

Pero tal vez fue esa misma fuerza de carácter lo que le permitió cumplir con sus responsabilidades y darle a la reina el apoyo que necesitaba.

Y, de paso, ganarse el afecto de buena parte del pueblo británico.

De Grecia a Inglaterra

Felipe de Grecia nació el 10 de junio de 1921 en la isla de Corfú, pero como el país no adaptaba todavía el calendario gregoriano su certificado de nacimiento dice que nació el 28 de mayo de ese mismo año.

La historia de su familia es bastante convulsionada.

Su padre fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor de Jorge I, rey de los Helenos, y su madre, la princesa Alicia, hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

Tras un golpe de Estado en 1922, su padre fue desterrado de Grecia por un tribunal revolucionario.

Su primo segundo, el rey británico Jorge V, envió un buque de guerra para rescatar a la familia, que se trasladó a Francia.

El pequeño Felipe hizo el viaje en una cuna hecha con una caja de naranjas.

El menor de la familia, y único hombre entre cinco hermanos, su primera infancia fue relativamente feliz. Pero venían tiempos difíciles.

A los 7 años, se mudó a Inglaterra para vivir con parientes.

Para entonces, su madre había sido diagnosticada con esquizofrenia y estaba un manicomio, por lo que tuvo poco contacto con ella.

Su formación estuvo marcada por el pionero educador judío Kurt Hahn, con quien estudió primero en Alemania y cuando este tuvo que huir de la persecución nazi. en Escocia.

Su método, con énfasis en la autoconfianza, resultó ideal para un adolescente que, separado de sus padres, pasaba mucho tiempo solo.

El primer encuentro

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Felipe decidió seguir una carrera militar.

Su primer deseo fue unirse a la Fuerza Aérea Real, pero terminó integrándose a la Marina por la tradición marinera de su familia materna.

El duque de Edimburgo y la reina

PA

En un recorrido por las instalaciones donde estudiaba que hacía el rey Jorge VI junto a su esposa y las princesas Isabel y Margarita, Felipe quedó a cargo de acompañar a las dos jóvenes.

Según testigos, el encuentro causó una profunda impresión en Isabel, de 13 años, cinco años menor que su futuro marido.

Muy pronto, el joven griego comenzó a mostrarse como un buen prospecto. y para fines de 1942 era uno de los más jóvenes primeros tenientes de la Marina.

“Rudo y maleducado”

El romance entre Isabel y Felipe se inició con un intercambio regular de cartas y continuó con invitaciones a compartir con la Familia Real.

Fue después de una de esas visitas que la heredera puso en su tocador una foto de Felipe vestido en su uniforme naval.

Isabel y Felipe el día de su boda

Getty Images
La boda entre Isabel y Felipe se celebró en noviembre de 1947.

Era toda una señal, y pese a que hubo oposición por parte de algunos cortesanos, uno de los cuales describió al futuro príncipe como “rudo y maleducado”, en el verano de 1946 Felipe le pidió oficialmente al rey la mano de Isabel.

Pero antes de que el compromiso pudiese ser anunciado, el novio necesitaba una nueva nacionalidad y un apellido. Fue entonces cuando renunció a su título griego, se hizo ciudadano británico y tomó el nombre de su familia materna, Mountbatten.

La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947. El entonces primer ministro Winston Churchill la describió como un “destello de color” en medio de la posguerra.

Desde ese día, Felipe fue reconocido como Su alteza real, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

Felipe en 1953

Getty Images
El matrimonio eventualmente hizo que Felipe abandonara su carrera en la Marina.

El duque retomó su carrera naval y fue enviado a Malta, donde por un tiempo vivieron en relativa normalidad.

Un año después nació su hijo mayor, el príncipe Carlos, y en 1950 llegó la princesa Ana (los príncipes Andrés y Eduardo nacieron en 1960 y 1964, respectivamente).

La primera gran prueba que tuvo que enfrentar Felipe como marido de Isabel se produjo cuando la salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse y ella debió asumir más responsabilidades reales.

Para poder estar a su lado, se tomó licencia de la Marina en julio de 1951. Nunca volvió a tener un papel activo.

Y pese a que no era un hombre de arrepentimientos, en una ocasión admitió que lamentaba no haber podido continuar su carrera naval.

La muerte del rey

La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

Getty Images
La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

En 1952, la pareja emprendió un viaje por África que originalmente harían el rey y la reina.

Estando en Kenia, llegó desde Inglaterra la noticia del fallecimiento de VI había por una trombosis coronaria.

Felipe fue el encargado de decirle a Isabel que su padre había muerto y ella era la nueva monarca.

Un amigo contó que para el príncipe fue un gran golpe. Parecía como si la mitad del mundo le hubiese caído encima, recordó.

Fuera de la Marina, se veía obligado a crearse un nuevo rol. La pregunta era cuál.

A medida que la Coronación se acercaba, se comunicó que si bien Felipe tendría prioridad después de la reina en todas las ocasiones, nunca ostentaría una posición constitucional.

El duque estaba lleno de ideas sobre cómo modernizar la monarquía, pero terminó desilusionado por la férrea oposición de parte de la vieja guardia de palacio.

Las fiestas y la familia

Durante los primeros años del reinado de Isabel, Felipe canalizó parte de sus energías manteniendo una intensa vida social.

El duque en un evento con amigos en la década de 1950

BBC
En los 50, el príncipe participaba con frecuencia en eventos sociales

Todas las semanas se reunía con un grupo de amigos en cuartos privados de un restaurante de Soho, en barrio bohemio del centro de Londres.

Compartían opíparos almuerzos y visitaban clubes nocturnos, y solía ser fotografiado con glomorosos acompañantes.

Una de las pocas áreas en que el príncipe tenía libertad para ejercer su autoridad era la familia, aunque perdió la batalla por imponer qué apellido llevarían sus hijos.

Él quería que fuese Mountbatten, pero la reina eligió Windsor.

“Soy el único hombre en este país que no puede darle a sus hijos su nombre”, se quejó con sus amigos”. “No soy más que una ameba”.

Proyectos propios

Con el paso del tiempo, Felipe fue encontrando su camino en proyectos ligados al bienestar de los jóvenes, uno de los problemas sociales que más le interesaban.

En 1956 lanzó el exitoso Premio del Duque de Edimburgo, que permitió que alrededor de 6 millones de jóvenes de todo el mundo se retaran física, mental y emocionalmente en una variedad de actividades al aire libre diseñadas para promover el trabajo en equipo, el ingenio y el respeto por la naturaleza.

Felipe sentado en un elefante en un viaje con la reina a India

PA
El duque trabajó intensamente en proyectos de conservación de la naturaleza.

“Si puedes lograr que los jóvenes tengan éxito en cualquier actividad, esa sensación de éxito se extenderá a muchos otros”, le dijo el príncipe a la BBC.

También fue un gran defensor de la naturaleza y el medio ambiente, aunque estuvo envuelto en algunas controversias por su afición a la caza. Su decisión de dispararle a a un tigre durante un viaje a India en 1961 es una de las más recordadas.

Eso no le impidió, sin embargo, dedicar energías y usar su influencia para respaldar la fundación del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Fue además un gran deportista. Practicó vela, cricket y polo y fue presidente de la Federación Ecuestre Internacional.

La relación con Carlos

Como padre, tuvo altibajos, como todos.

De acuerdo al biógrafo del príncipe Carlos, Jonathan Dimbleby, la relación entre ambos era especialmente compleja.

Cuando el heredero era adolescente, Felipe insistió en que asistiera a la misma escuela en la que él se había educado, motivado por la creencia de que su filosofía podía ayudar a contrarrestar la naturaleza más bien retraída de su hijo.

Pero Carlos odió el lugar, extrañaba su casa y fue víctima constante de bullying.

Carlos llegando a Gordonstoun con su padre

Getty Images
Su insistencia en que el príncipe Carlos asistiera a la escuela de Gordonstoun provocó tensiones entre padre e hijo.

A su padre le costaba entenderlo, y más de una vez redujo al joven a lágrimas con sus reprimendas públicas.

Probablemente, su actitud reflejaba las dificultades de su, a veces solitaria, propia niñez.

Tuvo que desarrollar su independencia a muy temprana edad y podía costarle entender que no todo el mundo compartía su fuerte carácter.

En la biografía de Dimbleby también se dice que el duque de Edimburgo empujó más tarde a su hijo a casarse con Lady Diana Spencer.

Sin embargo, Felipe fue más especialmente diligente con sus hijos durante los difíciles años de sus crisis matrimoniales.

Tomó la iniciativa para intentar comprender los problemas, impulsado quizás por sus propios recuerdos de las dificultades de casarse con un miembro de la familia real.

Y aunque la ruptura de los matrimonios de tres de sus cuatro hijos -la princesa Ana y los príncipes Andrés y Carlos- le causaron una gran tristeza, siempre se negó a hablar de problemas personales.

Comentarios inoportunos

Si bien a lo largo de los años fue criticado en algunos sectores por comentarios que realizó que algunos consideraban inoportunos, muchos vieron sus gafes como un intento de aligerar el ambiente.

Príncipe Felipe, duque de Edimburgo

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Su franqueza puso en aprietos a la familia real en numerosas ocasiones.

Hizo uno de sus comentarios más recordados mientras acompañaba a la reina en una visita de Estado a China en 1986, al hacer una mención en privado sobre los “ojos rasgados”.

Y en un viaje a Australia en 2002 le preguntó a un aborigen si “todavía se arrojaban lanzas los unos a los otros”.

Esa brusquedad que se le atribuía se suavizó un poco en los últimos años, en parte por la actitud a veces hostil del público hacia la familia real tras la muerte de Diana, la princesa de Gales, en 1997.

Una década después, en 2007, se publicaron cartas entre el duque y Diana, en un intento por refutar las afirmaciones de que Felipe había sido hostil con su nuera.

Mostraban que de hecho había sido una fuente de gran apoyo para la princesa, un hecho subrayado por el tono cálido en el que ella le escribía.

“Hice lo que creo que fue lo mejor que pude”

Felipe fue un hombre con un temperamento combativo que con frecuencia se sentía incómodo con el tacto que requería su posición.

No puedo cambiar de repente mi manera de hacer las cosas, no puedo cambiar mis intereses o la forma en que reacciono a las cosas. Ese es solo mi estilo”, le dijo una vez a la BBC.

La reina Isabel II, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo; y Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, y el príncipe Guillermo, con los hijos de ambos.

Getty Images
A Felipe se le atribuye haber encontrado discretas maneras de actualizar a la monarquía con los nuevos tiempos (aquí aparece con Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, el príncipe William, y los hijos de ambos).

Esto fue reconocido por el entonces primer ministro David Cameron cuando rindió homenaje a Felipe por su 90º cumpleaños en 2011: “Siempre ha hecho las cosas a su manera inimitable, con un enfoque realista y sensato que los británicos, creo, encuentran entrañable”.

Retiro de la vida pública

Después de décadas viajando junto con la reina en visitas de Estado al extranjero o para atender a eventos de las organizaciones que presidía, el duque de Edimburgo se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

En enero de 2019, sobrevivió a un accidente de coche mientras conducía cerca de Sandringham, en el que dos mujeres que iban en el otro vehículo implicado resultaron heridas. Tras el incidente, entregó voluntariamente su licencia de conducir.

Buckingham Palace calculó que, desde 1952, el príncipe atendió 22.219 compromisos en solitario.

Felipe jugó un rol importante ayudando a la monarquía a aceptar los cambios en las actitudes sociales a lo largo de los años.

Felipe e Isabel II en 2007

PA

Pero su mayor logro fue, sin duda, la constancia de su apoyo a la reina.

Él creía que su trabajo era, como le dijo a su biógrafo, “asegurar que la reina pudiera reinar”.

En un discurso pronunciado en una celebración para conmemorar el aniversario de bodas de oro de la pareja, Isabel II le rindió homenaje.

“Es alguien que no se toma fácilmente los cumplidos, pero simplemente ha sido mi fortaleza y se ha quedado todos estos años. Yo, su familia y este y muchos otros países le debemos muchos de lo que él admitiría y de lo que nunca sabremos”.


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