Hernán Cortés y Moctezuma Xocoyotzin, a 500 años del encuentro de dos mundos (capítulo de regalo)
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Cortesía Penguin Random House

Hernán Cortés y Moctezuma Xocoyotzin, a 500 años del encuentro de dos mundos (capítulo de regalo)

La novela cumple con dos objetivos, según su autora, por un lado se hace justicia histórica a Moctezuma y por otro, el punto de encuentro entre dos culturas con la llegada de Cortés al imperio mexica.
Cortesía Penguin Random House
24 de noviembre, 2019
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El 8 de noviembre de 1519 Hernán Cortés y el tlatoani mexica, Moctezuma Xocoyotzin (Motecuzoma Shocoyotzin, como se pronunciaría en náhuatl), se encontraron por primera vez. A unos días de haber conmemorado los 500 años de este primer encuentro que marcó un punto importante en la histórica caída de Tenochtitlán, la escritora Sofía Guadarrama presenta su nuevo libro: La Conquista de México – Tenochtitlán.

En más de 700 páginas, Guadarrama retrata a un Hernán Cortés que no es ni malo ni bueno y reivindica el poderío de un tlatoani como Moctezuma a quien se le ha catalogado como un tonto o cobarde.

“La justicia histórica le debe una disculpa a Moctezuma que no era un tonto o cobarde. Él fue un gobernante con más de 30 años en el poder y a sus 55 años de edad llevó a cabo muchas guerras, fue un personaje astuto”, relata la escritora en entrevista para Animal Político.

En la novela, la autora reconoce el trabajo de Moctezuma y descubre a un Cuitláhuac (hermano de Moctezuma) abandonado por el tiempo; además, baja del pedestal a Cuauhtémoc, el último tlatoani mexica, a quien la historia lo presenta como el superhéroe que no fue.

A decir de la autora de novelas históricas, “Cuauhtémoc es el personaje que menos se debería venerar por empujar a  mexicas a un suicidio colectivo cuando está al final de la guerra”.

“Soy un pepenadora de la historia”

La historia es uno de las pasiones que Guadarrama tiene. De ahí que se autodenomine como una pepenadora de la historia por su constante asedio al momento de investigar en los libros y “pepenar” datos que en algún momento le servirán.

“Tomo el dato y lo reservo, por eso, al momento de plasmar una novela ya tengo los datos suficientes para darle personalidad a un personaje que de cierta manera tengo que inventar”.

Narrar novela histórica no es fácil, ya que no se trata de una novela de ficción donde los personajes se construyen y manipulan. Con 18 años de trabajo académico, Guadarrama aprendió a investigar con seriedad, tomar fuentes y notas, “bañarte de información”, menciona ella.

Para Guadarrama las conversaciones que Hernán Cortés sostuvo con Moctezuma, durante los meses en que éste último estuvo preso en el palacio de Ehécatl, es uno de los momentos importantes de la historia prehispánica en el que le habría gustado estar.

“Obviamente hubo un intercambio cultural entre ellos. Traté de imaginar alguna de las conversaciones entre ellos y que plasmó en la novela, donde Moctezuma habla con Cortés y uno le cuenta cómo es Europa y el otro le cuenta cómo es la vida aquí. Eso fue cierto, a Hernán Cortés le impresionaba mucho todo lo que veía y él se enamoró de México- Tenochtitlán. Él sí quería un mestizaje. No era un asesino, como quieren pintarlo”, agrega.

De acuerdo con la autora, Cortés sí mató gente, era una práctica común de hace 500 años, era un delito justificable, sin embargo, consideró Hernán no asesinó gente por placer.

“Si él hubiera querido, habría destruido todos los pueblos por los que pasó. Incluso después de la caída, él respetaba a los indígenas y les daba condiciones laborales que hoy día no te creerías”, comenta.

Errores y aciertos de la Conquista

Entre los errores que Sofía remedia en La Conquista de México-Tenochtitlán está el reivindicar el náhuatl prehispánico tras la castellanización de éste, al presentar las formas correctas en cómo se pronuncian nombres y lugares de la época.

Otro detalle que en el libro se señala son algunas letras que no existían en el náhuatl, como la “r” por eso los mexicas no podían pronunciar “Hernán” y lo llamaban “Helnan”.

Con este libro, Sofía Guadarrama quiere reconciliar al lector con la historia, hablar de nuestro pasado como mexicanos y entender que conmemorar la llegada de los españoles a México-Tenochtitlán, como lo tienen registrado algunos Códices Florentinos, forma parte de nuestra identidad.

“Hablamos castellano. Somos descendientes de Moctezuma y también somos descendientes de Hernán Cortés, eso es algo que no debemos olvidar, somos descendientes de España”, agrega.

A 500 años de ese primer encuentro entre los dos mundos es inevitable hablar de las matanzas que hubo, los crímenes e injusticias que forman parte de que hoy somos.

“Si no hubiera sido España, habrían sido los árabes o los chinos, finalmente nos habrían invadido a los pueblos originarios. Hay que aclarar que México era solamente la isla que estaba en el Lago de Texcoco, el resto eran otros países independientes”.

Con autorización de Editorial B, Penguin Random House y de la propia autora Sofía Guadarrama, Animal Político te regala un capítulo de regalo del libro La Conquista de México-Tenochtitlán.

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Coronavirus: el lugar en América del Norte donde no ha habido casos de covid-19

Mientras los casos de coronavirus siguen aumentando en muchas partes del mundo, hay una región en Canadá que ha logrado permanecer libre del virus.
20 de octubre, 2020
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niños inuit

AFP via Getty Images
Dos niños inuit regresan de la escuela en Iqaluit.

Los casos de covid-19 están aumentando en muchas partes de Canadá, pero una región, Nunavut -un territorio del norte-, es un raro lugar en norteamérica que puede decir que sus comunidades están libres de coronavirus.

En marzo pasado, cuando las fronteras de todo el mundo se cerraban a medida que aumentaban las infecciones del coronavirus, los funcionarios de Nunavut decidieron que no tomarían riesgos.

Impusieron algunas de las regulaciones de viaje más estrictas en Canadá, prohibiendo la entrada a casi todos los no residentes.

Los residentes que regresan a su casa desde el sur primero tienen que pasar dos semanas, a expensas del gobierno de Nunavut, en “centros de aislamiento”: hoteles en las ciudades de Winnipeg, Yellowknife, Ottawa o Edmonton.

En todos los hoteles están apostados guardias de seguridad y hay enfermeras que controlan la salud de los que se aíslan.

Hasta la fecha, poco más de 7.000 residentes de Nunavut (los nunavummiut) han pasado un tiempo en estos centros como escala durante su regreso a casa.

Ha habido desafíos. Algunas personas que han sido descubiertas violando el aislamiento y se les han impuesto estadías más prolongadas.

Esto en parte ha contribuido a que haya una espera para ingresar a algunos de los centros.

También ha habido quejas sobre la comida disponible para los confinados.

Pero, a medida que las infecciones por coronavirus se propagan por todo Canadá, y con el número de casos en aumento nuevamente, el recuento oficial de casos en Nunavut sigue siendo cero.

madre inuit

Getty Images
Una madre inuit con su hija en la isla de Baffin, Nunavut.

La decisión “bastante drástica” de introducir estas medidas se tomó debido a la vulnerabilidad potencial de la población al covid-19 y los desafíos únicos de la región ártica, explica el director de salud pública de Nunavut, el doctor Michael Patterson.

Aproximadamente 36.000 personas viven en Nunavut, limitada por el Océano Ártico al norte y los Territorios del Noroeste al oeste, en 25 comunidades esparcidas en sus dos millones de kilómetros cuadrados.

Esto es aproximadamente tres veces el tamaño de Texas.

Distancias “alucinantes”

Las distancias son “alucinantes a veces”, admite el doctor Patterson.

Es probable que el aislamiento natural sea parte de la razón de la falta de casos: solo se puede llegar a esas comunidades en avión durante todo el año.

A fines de septiembre, hubo un brote vinculado a los trabajadores que volaron desde el sur a una mina de oro remota a 160 km del círculo polar ártico.

(Esos casos se cuentan actualmente como infecciones en las jurisdicciones de origen de los mineros, lo que mantiene el recuento oficial de casos del territorio en cero).

Ese brote no tiene “casi ninguna posibilidad” de propagarse en la comunidad porque no ha habido ningún viaje entre la mina y alguna de las comunidades durante meses, dice Patterson.

Inukshuk sobre Iqaluit

Getty Images
Es probable que el aislamiento natural de Nunavut sea parte de la razón de la falta de casos.

Pero si bien el aislamiento puede ayudar, también puede crear obstáculos.

La mayoría de las comunidades no tienen la capacidad de realizar pruebas de covid-19 a nivel local, por lo que las pruebas deben recibirse y enviarse en avión.

Los resultados de las pruebas pueden tardar una semana, lo que significa que “estás realmente muy atrasado en el tiempo que te toma identificar y responder”, dice Patterson.

Se están realizando esfuerzos para aumentar la capacidad de prueba y los tiempos de respuesta para obtener resultados en el territorio.

También los recursos médicos son limitados en el norte.

El Hospital General Qikiqtani en Iqaluit, la capital, cuenta con 35 camas de cuidados intensivos y puede atender a unos 20 pacientes con covid-19, estima el doctor Patterson.

En el caso de un brote, “entre las personas que necesiten tratamiento, o necesiten ingreso, muchas de ellas terminarán teniendo que ir al sur y eso supondrá otra carga para nuestro sistema de salud”.

Riesgo de infecciones

Muchas comunidades inuit, en Nunavut y en otros lugares, corren potencialmente un riesgo mucho mayor.

Hay algunos factores en juego, incluidas las condiciones de vivienda inadecuadas e inseguras y las altas tasas de hacinamiento, una realidad demasiado común en el territorio.

La alta prevalencia de tuberculosis es otra preocupación.

Los inuit, que representan más del 80% de la población del territorio, son en general un grupo de alto riesgo para las infecciones respiratorias, incluida la tuberculosis, dice el Inuit Tapiriit Kanatami, un grupo nacional de defensa de los inuit.

niños inuit

Getty Images
Muchas comunidades inuit, en Nunavut y en otros lugares, corren potencialmente un riesgo mucho mayor de infecciones.

Los inuit tienen casi 300 veces más probabilidades de contraer tuberculosis que los canadienses no indígenas.

Debido a una experiencia familiar con esta enfermedad respiratoria, Ian Kanayuk pudo ver los peligros potenciales de covid-19.

El estudiante de 20 años y su madre contrajeron tuberculosis hace unos años. Él pasó nueve meses tomando medicamentos, su madre tuvo una larga estadía en el hospital.

Ambos están bien ahora, pero “fue realmente serio”, dice el joven.

Por ello está a favor de las medidas de distanciamiento social, los límites a las reuniones y las reglas sobre las mascarillas que se han impuesto en todo el territorio, a pesar de la falta de casos.

El doctor Patterson asegura que las medidas todavía son necesarias porque “aunque los centros de aislamiento están ahí, éstos no son perfectos”.

También hay algunas exenciones al aislamiento obligatorio fuera del territorio, por ejemplo, para ciertos trabajadores críticos.

Pero incluso sin casos comunitarios, la pandemia ha afectado al territorio de manera similar a como ha afectado a las personas que viven en todo Canadá.

Kanayuk, al igual que muchos estudiantes universitarios en otras partes del mundo, está decepcionado de tener que estudiar de forma remota desde su casa en Iqaluit, y no en Ottawa, la capital nacional, donde planeaba asistir en persona al Nunavut Sivuniksavut, un programa para jóvenes inuit de todo el país.

“Es descorazonador no poder ir”, dice.

Iqaluit, Canada.

Getty Images
Más de 80% de los residentes de Nunavut son inuit.

También está el desafío adicional de que las lentas velocidades de internet en el territorio afectan el aprendizaje remoto.

La pandemia también ha saturado a un sistema de correo que estaba bajo presión, lo que ha provocado frustraciones por las largas colas para recoger paquetes.

La oficina de correos de Iqaluit ya era una de las más concurridas de Canadá, ya que muchos residentes dependen de la entrega gratuita de Amazon a la ciudad ártica.

Esa oficina de correos ha experimentado durante la pandemia un aumento en el número de paquetes “más allá de lo que podríamos haber anticipado”, indicó Correos de Canadá en un comunicado.

Desde que las estrictas medidas entraron en vigor en Nunavut en marzo, ha habido cierta relajación de las regulaciones.

Con algunas condiciones, los residentes de Nunavut ahora pueden viajar a los Territorios del Noroeste y regresar sin aislarse, al igual que las personas que van a Churchill, Manitoba, para recibir tratamiento médico.

Pero tal como explica el doctor Patterson, es necesario que existan medidas para limitar el contagio cuando el virus llegue a Nunavut, ya que no cree que éste permanezca libre de covid-19 para siempre.

“No, indefinidamente no,” dice. “No habría apostado a que se quedaría así por tanto tiempo”.

Toronto

Getty Images
Algunas regiones en Canadá han impuesto restricciones en las actividades en interiores.

¿Qué ocurre en el resto de Canadá?

Canadá, en general, logró detener la ola del brote durante los meses de verano mediante confinamientos completos en primavera, hasta una reapertura durante el verano.

A fines de la semana pasada se habían registrado 191.732 casos en todo el país y 9.699 muertes.

Pero con la llegada de un clima más frío, las infecciones han aumentado considerablemente en muchas partes del país, impulsadas por las provincias altamente pobladas de Quebec y Ontario.

El número promedio de personas internadas en hospitales cada día también está aumentando en los lugares con más casos, y los funcionarios de salud advirtieron que si hay un gran aumento el sistema de salud podría potencialmente quedar abrumado.

Además, las infecciones han comenzado a resurgir en los asilos y otros centros de cuidado.

Partes de Ontario y Quebec han establecido algunas medidas de confinamiento mientras intentan controlar las infecciones, con suspensiones de eventos como cenas en interiores y cierres de gimnasios en los lugares con más casos, como Montreal y Toronto.

Otras partes de Canadá lo están haciendo mejor.

Las provincias atlánticas -las cuatro provincias al este de Quebec-, han podido limitar la propagación de infecciones y han implementado “burbujas de viajes”, con libre movimiento para los residentes y estrictas órdenes de aislamiento de 14 días para los viajeros externos.

El país todavía está rezagado en la capacidad de realizar pruebas y, a medida que los niños regresaban a la escuela, en algunas áreas se han experimentado largas colas y cambios lentos para obtener resultados.

Aproximadamente 77.000 canadienses se someten a pruebas diarias, pero el objetivo es poder realizar más pruebas.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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