Las pruebas contra Karime Macías: una declaración y 28 contratos que no firmó
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Las pruebas contra Karime Macías: una declaración y 28 contratos que no firmó

Solo una declaración vincula a la esposa de Duarte con 28 contratos firmados con empresas fantasma, según se lee en los documentos con que México intenta que un juez del Reino Unido autorice su extradición en las próximas semanas.
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11 de noviembre, 2019
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La solicitud de extradición de Karime Macías, que presentó la entonces Procuraduría General de la República ante el Reino Unido a nombre de la Fiscalía de Veracruz, se basa en una sola prueba: la acusación de Juan Antonio Nemi Dib, exdirector del DIF, quien supuestamente dijo que la esposa de Javier Duarte ordenó pagar 112 millones 213 mil 844 pesos a empresas fantasma.

Las otras pruebas para lograr la extradición son 28 contratos del DIF estatal con empresas fantasma, en los que no aparece su firma, de acuerdo con documentos judiciales a los que tuvo acceso Animal Político.

Además , Nemi Dib ya había rectificado sus declaraciones en contra de la esposa de Javier Duarte.

La declaración ministerial que se recabó a Juan Antonio Nemi Dib, exdirector del DIF, fue durante el periodo en que se hicieron las mencionadas contrataciones.

Lo que se refiere es que Nemi Dib señaló que las empresas mencionadas fueron contratadas a través de licitaciones simplificadas (sin una competencia real), y que las mismas fueron seleccionadas por Macías. El documento no explica cómo la esposa del gobernador daba estas instrucciones.

“Nemi Dib manifestó que por órdenes de Karime Macías Tubilla se realizaban los pagos a las empresas con celeridad, derivado a que eran proveedores que ella solicitaba para el DIF”, señala el documento.

Este año el propio Nemi Dib promovió una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Veracruz, en la que desestima la referida declaración y las demás en contra de otros exfuncionarios, tras señalar que fue víctima de presuntos maltratos y presiones de parte de la Fiscalía estatal para inculpar a diversas personas.

El documento judicial enviado por nuestro país a las autoridades británicas, donde se explica la acusación y las pruebas con la cual se intenta responsabilizar a la expresidenta del DIF estatal, fue firmado por el entonces procurador General de la República, Alberto Elías Beltrán, ya que por ser un trámite de extradición corresponde a la Fiscalía federal llevarlo a cabo, aunque la carpeta de investigación del caso es de la Fiscalía de Veracruz. El trámite comenzó desde 2018.

La indagatoria se sustenta en seis denuncias oficiales que interpuso el DIF estatal concluido el sexenio de Duarte, y en donde se identifica a 10 exfuncionarios como posibles implicados (entre ellos el exdiputado federal del PRI Antonio Tarek Abdalá quien sigue libre), sin que Macías aparezca en esa lista.

Estos contratos presuntamente simulados fueron para la compra de diversos productos, entre ellos equipo médico, sistemas de purificación de agua, paquetes escolares, entre otros, que nunca fueron entregados a la población beneficiaria.

Cabe recordar que Karime Macías fue liberada el pasado 5 de noviembre en Londres tras cubrir el pago de una fianza de 150 mil libras esterlinas. A partir de ese momento comenzó a correr un plazo de 30 días naturales para que México presente la solicitud formal de extradición, y corresponderá a la justicia británica decidir si la autoriza o la rechaza.

A continuación, se detallan puntos y evidencias clave de la orden de aprehensión en contra de Karime Macías:

Las seis denuncias

De acuerdo con los documentos judiciales, la investigación contra Karime Macías inició a partir de seis denuncias penales presentadas en marzo de 2017 por el DIF de Veracruz, relacionadas con posibles contratos simulados que firmó dicho instituto con seis empresas, entre 2010 y 2012. Se trató de una denuncia por cada empresa.

Las empresas señaladas en las denuncias fueron: Pefraco SA de CV; Abastecedora Romcru SA de CV; Centro de Recursos de Negocios CERENE SA de CV; Ravsan Servicios Múltiples SA de CV; Grupo Balcano SA de CV; y Anzara SA de CV.

Todas estas empresas han sido identificadas como compañías que simulan las operaciones que facturan, es decir: empresas fantasma. Las seis compañías forman parte de la red empresarial que Animal Político reveló por primera vez en mayo de 2016, y a través de la cual se desviaron cientos de millones de pesos en el sexenio de Duarte.

En las denuncias interpuestas se identificaron a una decena de funcionarios como los probables responsables de estas anomalías, por el cargo que desempeñaban en el periodo que se realizaron los contratos. En la lista no aparece Karime Macías.

Quienes sí figuran en la lista son Juan Antonio Nemi Dib, director del DIF en ese periodo; Antonio Tarek Abdalá Saad, quien era director de Finanzas y Administración; Astrid Elías Mansur, directora de Atención a Población Vulnerable; Miguel Ángel Ortíz Romero, quien también fue director de Finanzas; Joaquín Flores Castro, subdirector de Recursos Materiales; Emilia Yasbé Asamar Hernández, subdirectora de Recursos Financieros.

También aparece Víctor Manuel Carrizo Yoval, exjefe de Departamento de Almacén e Inventarios; Julián Rubín Sandoval, quien también fuera Director de Atención a Población Vulnerable; Pedro Manuel Solis García, director de Asuntos Jurídicos, y Laura Elena Vega Martínez, jefa del Departamento de Licitaciones.

Los contratos, pagos y facturas

En la orden de aprehensión se describen un total de 28 contratos entregados a las referidas empresas por el DIF y firmados por los funcionarios mencionados anteriormente. 

Los montos pagados, de acuerdo con las transacciones y facturas identificadas, se distribuyen así: seis contratos a Pefraco por los cuales recibió 29 millones 955 mil pesos; un contrato a Abastecedora Romcru por 3 millones 963 mil pesos; cinco contratos a CERENE por 18 millones 872 mil pesos; cinco contratos a la empresa Ravsan por 19 millones 308 mil pesos; seis contratos a la compañía Grupo Balcano por 20 millones 892 mil pesos; y cinco contratos a Anzara por los cuales se le transfirieron 20 millones 220 mil pesos.

Los contratos son por conceptos diversos que incluyen desde zapatos o vestimenta, hasta juguetes o despensas, diversos tipos de materiales, equipo médico, entre otros. En todos los casos y tras la revisión correspondiente, se encontró que no hay evidencia de que dichos productos fueran entregados. Los supuestos beneficiarios, y en algunos no hay pruebas de que ni siquiera hayan ingresado a los almacenes del DIF.

Destaca, por ejemplo, un contrato firmado el 7 de diciembre de 2011 entre el DIF estatal y la empresa CERENE para la adquisición de “Equipo médico para prevención y control de enfermedades” por un monto de 5 millones 928 mil 862 pesos. El contrato fue firmado por Tarek Abdalá, entonces director de Finanzas del instituto, entre otros funcionarios.

Pese a que dicho contrato fue pagado en dos transacciones bancarias, no existe registro ni siquiera de que el equipo médico haya entrado al almacén del DIF.

Otro ejemplo es el contrato entre el DIF con la empresa Ravsan, firmado el 22 de noviembre de 2011, para la adquisición de 59 mil pares de zapatos, y cuya firma también estuvo encabezada por Tarek Abdalá. De nueva cuenta los auditores no encontraron indicio de que dichos zapatos ingresaran al almacén del Instituto, y menos de que hubieran sido repartidos.

Tarek impune

Más de la mitad de los contratos señalados en la acusación contra Macías fueron firmados por Antonio Tarek Abdalá, entonces director de finanzas del DIF Estatal, de acuerdo con lo señalado en el documento firmado por el entonces procurador Elías Beltrán.

Animal Político ha documentado en diversos reportajes la participación de Tarek en los pagos a empresas fantasma, no solo desde el DIF sino de múltiples dependencias, luego de que asumiera el cargo de Tesorero de la entidad.

Por su parte la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha presentado más de 40 denuncias penales ante el Ministerio Público de la Federación por el mal manejo de más de 50 mil millones de pesos de fondos federales en el gobierno de Duarte, y en las que se identifica como principal responsable al también exdiputado del PRI.

Pero Tarek Abdalá no ha sido detenido ni procesado. Esto ya que firmó un acuerdo con la entonces PGR (denominado técnicamente criterio de oportunidad) para que cesaran las acciones legales en su contra a cambio de declarar en contra de Javier Duarte, y de colaborar con las investigaciones.

Pese a lo anterior Tarek se ha negado en varias ocasiones a colaborar en los procesos e incluso promovió una demanda de amparo para que no se le citara a testificar en las audiencias judiciales, recurso que recientemente le fue negado.

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¿Qué tan buenas son las caretas para protegernos del coronavirus?

En apariencia, los protectores plásticos se ven más cómodos y fáciles de usar. BBC Mundo recogió la opinión de diversos expertos para entender si nos brindan o no el mismo nivel de protección.
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13 de julio, 2020
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Con la flexibilización de las normas de confinamiento y la reapertura de tiendas, bares y restaurantes en numerosas ciudades del mundo, los cubrebocas se han convertido en una prenda de uso cotidiano.

En Reino Unido y otros países de Europa, por ejemplo, muchas marcas de ropa ofrecen mascarillas de tela reutilizables en distintos modelos, patrones y colores.

Sin embargo, en las últimas semanas, un nuevo elemento de protección ha empezado a verse en las calles: se trata de un protector o careta de plástico transparente, que hasta poco solo era utilizado por personal sanitario o en ambientes médicos u hospitalarios.

A simple vista, estos escudos protectores se ven más cómodos que las mascarillas: al no estar en contacto directo con la nariz y la boca se hace más fácil respirar, hablar, dan menos calor y, definitivamente, son menos claustrofóbicos.

¿Pero nos protegen en la misma medida que una mascarilla facial? ¿Podemos remplazar a una por otra?

Ventajas

Según un artículo de opinión publicado recientemente en JAMA, la revista de la Asociación Médica Estadounidense, estas caretas tienen una serie de ventajas.

“Son cómodas de usar, protegen los portales de entrada del virus y reducen la potencial autoinoculación, ya que evitan que el usuario se toque la cara”, dice el texto elaborado por el doctor Eli Perencevich, especialista en enfermedades infecciosas de la Universida de Iowa, y otros dos investigadores.

A diferencia de los tapabocas no hace falta quitárselas para facilitar la comunicación, pueden reutilizase indefinidamente si no están averiadas, y limpiase fácilmente con agua y jabón o desinfectantes comunes, señala el artículo.

Mesero con protector facial

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Para las personas que están en contacto constante con miembros del público y necesitan comunicarse verbalmente, las caretas resultan mucho más cómodas.

Los autores no abogan por el uso de esta careta como única medida pero sí consideran que puede ser un elemento más en una estrategia de contención del coronavirus que incluya el lavado de manos, la distancia social y el rastreo de contactos.

Por otro lado, añaden, las caretas cubren un área mucho más amplia del rostro, incluyendo los ojos, que son otra vía de entrada para el SARS-CoV-2.

Protección más amplia

Según un estudio de simulación de tos de 2014, una buena careta plástica puede reducir la exposición total a las gotas expulsadas por la tos y los aerosoles (las gotas diminutas) en un 96% a una distancia de 46 cm.

Pero, con los aerosoles más pequeños, el protector fue menos efectivo, bloqueando al 68% inmediatamente después de la exposición a la tos, y solo al 23% en los 30 minutos siguientes, ya que estos aerosoles más pequeños pueden quedar flotando bajo el visor, en el espacio donde se produce la inhalación.

En opinión de Julian Tang, profesor del departamento de Ciencias Respiratorias de la Universidad de Leicester, en Reino Unido, las caretas son por lo general bastante efectivas, pero reconoce que compararlas directamente con las mascarillas quirúrgicas es difícil, y que los estudios que se han hecho hasta el momento solo lo han logrado de forma limitada.

Si las vamos a usar, lo más importante a tener en cuenta es “cuán lejos el protector se curva para cubrir las orejas (si queda un espacio los aerosoles podrían entrar por esa vía y provocar una infección) y qué tanto se extiende por debajo (para protegernos de los aerosoles flotantes que podemos inhalar bajo el protector)”, le dice Tang a BBC Mundo.

Otro factor a tener en cuenta es que no quede un hueco en la parte superior, donde el visor se apoya sobre la frente, para reducir el riesgo de exposición a las gotas o aerosoles que pueden caer desde arriba.

Ni solas ni en el contexto comunitario

Sin embargo, no todos los expertos coinciden en que las caretas sean una buena opción, aunque aceptan que cuando el uso de mascarilla no es viable —ya sea porque afecta demasiado la comunicación o por la razón que fuere— siempre es mejor utilizarla que ir con el rostro descubierto.

Trabajadores sanitarios con equipo protector

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Hasta hace relativamente poco, los escudos faciales solo se utilizaban dentro del ámbito hospitalario.

Aaron Glatt, director del departamento de medicina del hospital Mount Sinai South Nassau, en Estados Unidos, cree que el beneficio de las caretas varían según quién las use.

“Recomendamos su uso en el caso de un trabajador sanitario, por ejemplo, que debe entrar en la habitación de un paciente que tiene o se sospecha que tiene COVID-19 y no lleva mascarilla”, le dice a BBC Mundo.

“En ese caso, el potencial de que el paciente expulse partículas de virus es grande y es importante proteger los ojos del trabajador sanitario con gafas o con una careta, por encima de la mascarilla”.

“Pero en un contexto comunitario, recomendamos la mascarilla (y no la careta), porque es más efectiva evitando que el virus se extienda a las zonas circundantes. Si la persona que usa el tapabocas está expulsando virus, las gotas quedarán atrapadas por la mascarilla”.

En definitiva, “se trata de un mecanismo más efectivo“, añade Glatt.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), tampoco recomiendan su uso en el contexto de la vida cotidiana o como sustituto para los cubrebocas de tela.

Pero en caso de que alguien decida usarlo sin una mascarilla debajo, debe asegurarse de que cubra los costados de la cara y se extienda por debajo de la barbilla.

Protección contra los aerosoles

Si bien las caretas faciales impiden el paso de las gotas, como su contorno no está sellado a la cara, permite el paso de cierto número de aerosoles.

Mesera con pantalla facial

Getty Images
Con la relajación de las medidas de confinamiento, aumenta el riesgo de transmisión de la COVID-19.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció recientemente, en respuesta a una carta abierta publicada por más de 200 científicos, que hay cada vez más evidencia de que el coronavirus puede propagarse por estas pequeñas partículas suspendidas en el aire.

“La transmisión aérea no puede descartarse en escenarios con multitudes o en lugares cerrados y poco ventilados”, declaró el miércoles un representante del organismo.

Sin embargo, esta vía de transmisión, le explica a BBC Mundo Luis Ostrosky, profesor de enfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina McGovern de UTHealth de Houston, EU, no es la principal.

“Creemos que la ruta de transmisión primaria de la COVID-19 es a través de las gotas, con lo cual hay dos formas de protegerse de ellas: una es cubriendo tu boca y tu nariz con una mascarilla, pero eso deja el resto de tu cara al descubierto”.

“La otra es con una careta facial, que te cubre toda la cara”, dice Ostrosky.

“Puede que los aerosoles contribuyan a la transmisión en ambientes cerrados, particularmente en situaciones como procedimientos médicos, pero ese es un un tema controvertido”.

Distancia social

PA Media
Mantener la distancia social y lavarse las manos siguen siendo dos medidas cruciales para frenar la pandemia.

“Por eso hay un consenso creciente entre epidemiólogos de que la careta puede ser una muy buena alternativa para protegerse dentro un contexto comunitario”.

En opinión de Ostrosky, son particularmente beneficiosas para los niños pequeños, por que dejan ver las expresiones faciales.

“Creo que serán un elemento clave para la reapertura de las escuelas“.

La OMS, por su parte, señala que, para el público en general, las caretas pueden considerarse como una alternativa en el caso de que haya una escasez de mascarillas no médicas, pero dice que son “inferiores a las mascarillas respecto a la prevención de la transmisión por gotas”.

En el documento que sirve de guía para el uso de las mascarillas en el contexto de la COVID-19, con fecha del 5 de junio, señala que las caretas faciales pueden ser más fáciles de usar para personas con desórdenes de salud mental, problemas de desarrollo, sordera o dificultades auditivas y niños.


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https://www.youtube.com/watch?v=2l6SQqdn2Y8

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