La madre de Lozoya, acusada en audiencia de ocultar sobornos de Odebrecht y estar en red criminal
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La madre de Lozoya, acusada en audiencia de ocultar sobornos de Odebrecht y estar en red criminal

La Fiscalía acusó a Gilda Austin de forma parte de “una organización criminal”, dirigida por su hijo Emilio Lozoya, para ocultar sobornos de Odebrecht por hasta 10 millones de dólares.
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3 de noviembre, 2019
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Gilda Margarita Austin, madre del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, se convirtió desde el sábado en la primera vinculada a proceso por los sobornos millonarios del caso Odebrecht en México.

El juez de control Jesús Eduardo Vázquez decretó la vinculación a proceso de Gilda Austin por los probables delitos de lavado de dinero y de asociación delictuosa, y dictó, además, tres medidas cautelares para evitar que la mujer de 71 años pueda fugarse: arraigo domiciliario, retiro del pasaporte y aviso al Instituto Nacional de Migración para que no pueda abandonar el país, además de vigilancia policial las 24 horas del día tanto fuera como dentro de su domicilio.

Entérate: Vinculan a proceso y dan arraigo domiciliario a madre de Lozoya por lavado y asociación delictuosa

Pero, antes de que el juez llegara a esa determinación, tuvo lugar una audiencia de unas 8 horas de duración -con cinco recesos-, en las que los agentes del Ministerio Público y los cuatro abogados de Gilda Austin, encabezados por Javier Coello Trejo, se enzarzaron en un ríspido debate sobre la presunta participación de la madre de Lozoya en una red delictiva que ocultó sobornos por 10 millones de dólares de la constructora brasileña Odebrecht en México.

“Una experiencia nada agradable”

La madre de Emilio Lozoya llegó México a bordo de un vuelo comercial procedente de Múnich, sur de Alemania, alrededor de las cuatro de la madrugada del sábado.

Gilda Austin fue extraditada de ese país europeo, luego de que fuera detenida en julio pasado por agentes de Interpol cuando se encontraba de vacaciones en la isla Juist, al norte de Alemania.

Una vez en suelo mexicano, fue trasladada de inmediato al tribunal federal, con sede en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, donde a las 10:45 de la mañana se presentó ante el juez de control Jesús Eduardo Vázquez, quien nada más arrancar la audiencia le informó que personal médico velaría por su condición de salud durante todo el proceso.

Tras el primer cuerpo a cuerpo de la defensa con los agentes del ministerio público, en los que los abogados defensores alegaron que la detención de su clienta fue “ilegal y arbitraria”, aduciendo una serie de presuntas violaciones a derechos humanos que el juez no dio por acreditas y las desechó, Gilda Austin hizo uso de la palabra por primera y única vez en toda la audiencia.

“Yo estaba con mi nieto de vacaciones cuando fui detenida (hace tres meses en Alemania). Fue una experiencia nada, nada agradable”, dijo la mujer, vestida con un sobrio abrigo verde y una pañoleta protegiéndole el cuello, ante la atenta mirada de Javier Trejo, su abogado y también defensor de su hijo Emilio.

Posteriormente, el juez dio paso al ministerio público para que éste explicara a Gilda Austin cuáles son las acusaciones en su contra.

En silencio, con los brazos cruzados sobre su abrigo verde, y con el gesto serio e inexpresivo, la madre de Emilio Lozoya escuchó a los agentes de la Fiscalía narrar que la causa penal 261/2019, en la que ella es la imputada, deriva de una denuncia interpuesta el 28 de junio de este año por Santiago Nieto, actual titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda.

“Ayudó a su hijo a ocultar pagos de sobornos”

En la narrativa de hechos, un resumen oral de casi una hora con el que la Fiscalía comprimió el contenido de las 12 cajas de documentos del expediente del caso que puso ante la vista del juez, el ministerio público expuso que Gilda Austin abrió una cuenta bancaria en 2009, en la que también era cotitular su hijo, Emilio Lozoya.

En esa cuenta, Gilda Austin recibió, entre muchos otros, un depósito de 185 mil dólares a finales de 2012, unos pocos días antes de que su hijo fuera nombrado director de Pemex en diciembre de ese año, como parte del nuevo gabinete del presidente Peña Nieto.

El depósito del dinero -2 millones 401 mil pesos en moneda mexicana-, fue realizado vía transferencia bancaria desde Ginebra, Suiza, por Tochos Holding Limited, una presunta empresa fachada constituida en Islas Vírgenes Británicas, la cual estaría vinculada al propio Emilio Lozoya y su hermana.

Según la Fiscalía, esos 185 mil pesos que depositó Tochos Holding en la cuenta de Gilda Austin es parte del pago en sobornos de la constructora Odebrecht a Emilio Lozoya, para que, una vez en el gobierno federal, beneficiara a la constructora brasileña con jugosos contratos de obra.

Gilda Austin, abundó la Fiscalía en su exposición, recibió ese dinero en su cuenta, sin que pudiera acreditar la procedencia legal del mismo, pues ella aseguró que es maestra particular, y su perfil no se correspondería con el de alguien que pueda ganar tal suma de dinero en un mes.

Además, Gilda Austin no declaró los 185 mil dólares ante Hacienda, por lo que para la Fiscalía es motivo suficiente para acusarla de que ocultó dolosamente dinero de los sobornos de Odebrecht a Emilio Lozoya.

“Usted prestó ayuda para que su hijo transfiriera dinero desde el extranjero a México, con conocimiento de que los recursos eran ilícitos”, acusó el ministerio público, quien también señaló que la madre de Lozoya, una vez obtenido el dinero ilícito, también se encargó de “dispersarlo” a otras cuentas bancarias.

Aunque la Fiscalía solo imputa, hasta ahora, a Gilda Austin por ese depósito de 185 mil dólares, los fiscales advirtieron que, durante la fase de investigación complementaria, que tendrá lugar a lo largo de los próximos seis meses, pueden formular nuevas imputaciones por otros depósitos millonarios que se realizaron a su cuenta bancaria, que también serían de procedencia ilícita.

De hecho, la Fiscalía expuso que tiene indicios para sospechar que Gilda Austin forma parte de “una organización criminal” dirigida por su hijo Emilio Lozoya, y en la que también estarían involucrados su hija, y otras dos personas que los fiscales prefirieron omitir sus nombres.

En total, esta organización criminal habría recibido más de 10 millones de dólares en sobornos para que Emilio Lozoya, como director de Pemex, favoreciera con contratos millonarios a la constructora Odebrecht, como el que le concedió en 2013, cuando le otorgó por adjudicación directa uno por más de mil millones de pesos para realizar trabajos en una refinería en Tula, Hidalgo.

Y para sostener esta acusación, la Fiscalía también hizo referencia a los testimonios protegidos de funcionarios de Odebrecht, quienes, ante la justicia de Estados Unidos y de Brasil, admitieron que la constructora brasileña pagó sobornos millonarios en múltiples países de América Latina para conseguir contratos, incluido México.

“Pagos de Odebrecht son dinero lícito”

Por su parte, como lo ha venido haciendo desde que el caso Odebrecht involucró a Emilio Lozoya, la defensa contraargumentó centrando su defensa en que los pagos de Odebrecht al exdirector de Pemex fueron antes de que éste pasara a ser director general de la petrolera en diciembre de 2012. Por lo que, entonces, no existiría soborno alguno, puesto que Lozoya no era funcionario público.

Además, la defensa liderada por Javier Coello Trejo señaló que los depósitos de dinero de Odebrecht a Lozoya fueron producto de transacciones comerciales entre particulares, que no constituyen ningún tipo de delito.

Coello Trejo señaló que los pagos eran por concepto de asesorías que Emilio Lozoya, como experto economistas y financiero, habría dado a la constructora para poder acceder al mercado mexicano.

“¿Es materia de audiencia una relación comercial lícita y con dinero lícito, su señoría? Yo creo que no”, recalcó la defensa de Gilda Austin.

En cuanto al depósito de 185 mil dólares en la cuenta de Gilda Austin, el abogado Javier Coello acusó a la Fiscalía de no investigar, puesto que aseguró que ese dinero fue utilizado en el pago de impuestos a través de un notario. Argumento, sin embargo, que fue rebatido por la Fiscalía, aduciendo que la defensa no presentó ninguna prueba que compruebe lo dicho por el abogado Coello Trejo.

La defensa también argumentó que no hay ningún elemento que pruebe que los testimonios de Odebrecht mencionaran en ningún momento a Gilda Austin, ni que ésta supiera de la existencia de presuntos sobornos en esa empresa, ni que ella conociera que el dinero depositado en su cuenta era ilícito.

“Buscaba ocultar recursos”

Tras las exposiciones de ambas partes, el juez preguntó a Gilda Austin si deseaba que resolviese sobre su situación legal el mismo sábado, o si quería que lo hiciera dentro del plazo que marca la constitución mexicana de 72 o 144 horas. A lo que la mujer de 71 años, visiblemente agotada por la duración de la audiencia, más un viaje transoceánico sumado a los efectos del jetlag, respondió que prefería que fuera en ese mismo momento.

Luego de un receso, el quinto de la audiencia, el juez Jesús Eduardo Vázquez anunció finalmente que vinculó a proceso a Gilda Austin, por considerar que “hay indicios suficientes” de que la imputada habría participado en presuntos hechos delictivos, como lavado de dinero y asociación delictuosa, que fueron “en detrimento de la economía nacional” de México.

En concordancia con lo expuesto por la Fiscalía, el juez también vio indicios de que Gilda Austin habría participado como parte de una organización criminal que encabezó su hijo Emilio Lozoya, para recibir dinero de sobornos de Odebrecht.

Y argumentó: “La omisión (de Gilda Austin) en la declaración fiscal de los recursos (los 185 mil dólares), deja claro que la intención era ocultar esos recursos”, concluyó el juez, ante el visible enojo del equipo de abogados de la madre de Emilio Lozoya, quienes negaban con la cabeza en desaprobación por la decisión del juez.

Una vez dictada la resolución, y tras la imposición de las medidas cautelares -arraigo domiciliario, retiro del pasaporte y vigilancia policial permanente-, el juez concedió el plazo de seis meses propuesto por la Fiscalía para reunir pruebas complementarias, y dio por terminada la audiencia inicial.

A las 19:38 horas de la tarde, Gilda Austin se convirtió oficialmente en la primera vinculada a proceso por el caso Odebrecht en México.

Por el momento, Emilio Lozoya continúa prófugo de la justicia, luego de que se le giraran dos órdenes de aprehensión por el caso Odebrecht, mientras a su hermana, su esposa, un empresario, y a una corredora de bienes raíces, también se les giró orden de aprehensión por este mismo caso.

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Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
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Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

Short presentational grey line

BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

Short presentational grey line

BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

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BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


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