“No me preguntaron ni cómo me sentía”: A María la violaron y denunciar fue un tormento
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

“No me preguntaron ni cómo me sentía”: A María la violaron y denunciar fue un tormento

Una joven de 19 años fue violada por un compañero de universidad y enfrentó una cadena de obstáculos para poder denunciarlo en la Ciudad de México.
Cuartoscuro Archivo
19 de noviembre, 2019
Comparte

Esta es la historia de “María”, de 19 años. Fue violada por un compañero de la universidad tras una fiesta. Y después de esa experiencia traumática, tuvo que pasar por otra igual de difícil: tratar de denunciarlo legalmente.

Oficinas cerradas, sin el personal ni los servicios que debían darle, con la justificación de que así es en fin de semana, interrogatorios que la intimidaron y muchas horas de espera… Un camino lleno de obstáculos que hace difícil llegar hasta el final. Además, el ministerio público abrió su carpeta de investigación por el delito de “abuso sexual” y no por “violación”, lo que implica penas menores y que no se investigue de oficio.

Entérate: De mil denuncias de violencia sexual contra niñas y niños, solo uno llega a condena en México

Su caso ilustra la revictimización por la que pasan las mujeres que se atreven a denunciar la violencia sexual. El nombre de María y todos los involucrados fueron cambiados por confidencialidad.

4 am, sábado 19 de octubre de 2019

María despertó sintiendo alguien que se movía encima de ella. Vio que era Christian, el compañero que había puesto su casa para una reunión de amigos de la universidad, y le pidió que se quitara, le dijo que ella no quería eso. Entonces se dio cuenta de que traía bajados los pantalones y la ropa interior, y que él tampoco traía nada debajo de la playera.

Todavía confundida, lo vio vestirse y salir del cuarto mientras su mejor amiga entraba. No recordaba cómo llegó hasta esa cama. La última imagen en su mente era todavía en el jardín, donde varios amigos habían estado bebiendo cervezas y cubas. Ella no suele tomar mucho, así que no entiende cómo pudo perder el conocimiento.

Ya solas su amiga y ella, desconcertadas, se durmieron hasta que amaneciera. El plan había sido que las dos chicas que iban a quedarse en la casa dormirían en el cuarto del anfitrión, mientras los chicos usarían los sillones de la sala. Hasta que Christian entró a la habitación, se acostó al lado de María y empezó a besarla, de acuerdo con el relato de Beca, que no entendió qué estaba pasando y se salió, con la duda de si ambos querían estar solos. Con la inquietud, fue a hablar con otro amigo, que dijo que mejor subieran porque eso no parecía estar bien.

9 am

María y Beca se fueron a la universidad porque tenían una actividad de fin de semana. Estudian Arquitectura en la UNAM. Entonces empezaron a hacer el recuento de la noche: Beca le contó que había perdido el control e incluso la tuvieron que subir cargando a la habitación. Otro amigo dijo que sí se besó con Christian durante la fiesta. Pero ella no recordaba nada.

A pesar de la confusión, de la angustia, procesando lo que había pasado y después de hablarlo por teléfono con su hermana llegó a una conclusión: había sido violada. Y como tal, quería denunciar.

Su hermana fue a recogerla y, con la misma ropa, sin bañarse, empezaron una ruta que no sabían que sería un calvario, que vuelve casi imposible llegar hasta el final.

12 pm

El primer lugar a donde fueron a intentar denunciar fue la alcaldía Benito Juárez. Ahí les dijeron que tenían que ir a una agencia del Ministerio Público especializada en Delitos Sexuales y les recomendaron la número 2, en la colonia Progreso, alcaldía Álvaro Obregón.

Pero al llegar ahí se encontraron con que está fuera de servicio por remodelación. No lo sabía quien las envió ahí, y quien las atendió primero no sabía a dónde más enviarlas. Después de preguntar en otra ventanilla, les sugirieron cruzar toda la ciudad a una agencia que está en Canal Nacional, en los límites entre Coyoacán, Iztapalapa y Xochimilco.

Con la primera mala experiencia, probaron a buscar en internet las otras cinco Agencias de Delitos Sexuales que hay y llamar por teléfono, pero en dos ni siquiera contestaron, en otra les dijeron que por el momento tampoco podrían recibir su denuncia… y otro número general las envió también a Canal Nacional, por lo que era la única opción real.

4 pm

Por fin, María había llegado a un lugar en el que podía empezar el proceso legal contra el hombre que la agredió sexualmente en la madrugada.

Pero desde el principio le advirtieron que, como era fin de semana, solo había una psicóloga y estaba ocupada en ese momento, así que tendría que esperar; no había perito médico para evaluarla, ni laboratorio para hacerle exámenes de sustancias tóxicas; y si quería un abogado de oficio, tendría que esperar como tres horas en lo que conseguían a uno que quisiera ir en sábado.

María quería seguir adelante, así que aceptó empezar sin abogado. Aunque en la declaración que le dieron a firmar dice que estuvo asistida por una asesora jurídica, aunque ella hizo sola sus declaraciones y nadie le explicó por qué abrirían su carpeta como abuso sexual y no como violación.

La primera licenciada que la había recibido la interrogó sobre qué había pasado, cómo, dónde, a qué hora, si estaba segura. Salió de ahí y pasó con otra mujer que le volvió a hacer las mismas preguntas. Qué había pasado. Cómo. Dónde. A qué hora. Y si estaba segura.

Ella empezaba a sentirse dudosa. Le advertían que tenía que ser muy sincera, cuando ni siquiera se le había ocurrido no serlo. Le decían que tenía que hacer su mayor esfuerzo por recordar, cuando ella sufría justamente por haber estado inconsciente hasta que despertó con Christian encima de su cuerpo.

En un momento en el que estaba en una sala esperando, entró la segunda licenciada con otra mujer y se pusieron a hablar de un caso que esperaba afuera: una niña, de unos 8 años, que era violada por su papá.

María se horrorizó. Le pareció que esa conversación era para hacerla sentir que había otros casos muchos más graves, que lo suyo podría ser “una babosada”.

“No sé por qué estaban contando eso enfrente de mí, me parece que debería haber cierta confidencialidad, por lo menos frente a otras personas, que platiquen frente a alguien que está con otro caso. Y no sé si lo hicieron por eso, pero yo lo sentí como que ‘tú estás aquí por una babosada cuando a otros les está pasando algo peor’…”, contó en entrevista con Animal Político.

7 pm

Después de esos dos interrogatorios iniciales, por fin pasó con el policía de investigación que se encargaría de su caso. Esta vez, un hombre. Y fue quien más incómoda, incluso acosada la hizo sentir.

“Me pidió la dirección donde pasó todo, que no me la sabía bien y le pregunté a mis amigos. Y me dijo: ‘es que yo necesito que me digas las cosas bien porque esto no es un juego, y a partir de esto es probable que él vaya a la cárcel; yo voy a ir a su casa, lo voy a interrogar, y van a estar sus papás…’ Y fue estresante, digo, yo ya sabía para qué estaba ahí, no necesitaba que me lo recalcara, y me empezó a decir un buen de cosas que me llenaban de dudas. Recuerdo que me dijo: ‘esto es un proceso muy serio, nosotros no dejamos así las cosas, y él a sus 19 años se va a la cárcel…’ Eso te deja pensando, lo de que a sus 19 años se va a la cárcel”.

Aunque es justamente lo que dice la ley que tiene que hacerse con un agresor sexual: de 6 a 17 años de prisión por una violación y de uno a seis años si se tipifica como abuso sexual, que son tocamientos o actos sexuales que no incluyen penetración.

La hermana de María recuerda que cada vez que la veía después de haber sido interrogada salía con más dudas, más confundida y angustiada, pensando que quizá era mejor ya no seguir adelante.

Después de haber sido cuestionada tres veces, por fin pasó con una psicóloga. Al principio le habían explicado que tendría que hacerle una valoración del daño que le había causado la agresión, pero su decepción fue que le volvió a hacer las mismas preguntas, sin contención emocional, sin un trato distinto.

“Por lo menos tú esperas como que tenga un poquito más de tacto, alguien que es psicóloga. Pero fue exactamente lo mismo: cuéntame todo, cómo pasó; también estárselo contando y esperando que ella escribiera.

”No me preguntó ni cómo me sentía con lo que había sucedido. Solo fue un interrogatorio más”, recuerda María decepcionada.

9:30 pm

Casi 16 horas después de ocurrido el ataque, 10 de su primer intento por denunciar y cinco horas de interrogatorios, María salió de la agencia especializada con la instrucción de ir al menos a otros tres sitios a seguir los trámites y con cinco oficios en las manos, de los que Animal Político posee copia.

Uno para ir a la Fiscalía Desconcentrada de Investigación en Iztapalapa, en el Barrio de San Lucas, a someterse a exámenes médicos de “integridad física y lesiones; estado psicofísico; ginecológico; proctológico; toma de muestras (cavidad vaginal y anal en su caso prendas); peso; talla y mecánica de lesiones (en su caso)”.

Otro, dirigido al coordinador general de servicios periciales, para pruebas químicas de laboratorio “para la identificación y cuantificación de alcohol, así como para la identificación de metabolitos provenientes del consumo de drogas, abuso de solventes, respecto de la muestra de orina que se le recabe a la víctima”.

Y otro dirigido a la subdirectora del área de asesores jurídicos públicos, con domicilio en la colonia Doctores, alcaldía Cuauhtémoc, que decía: “solicitar a usted le sea entregado KIT DE EMERGENCIA a la víctima”. Es decir, la píldora para evitar un posible embarazo.

Además, María tenía en las manos otros dos oficios: para acudir a la Clínica Condesa, en la colonia de ese nombre en la Cuauhtémoc, “para asistencia para la prevención, detección y tratamiento de enfermedades venéreas, examen VIH/SIDA” y para el centro de terapia de apoyo a víctimas de delitos sexuales, en la Colonia del Valle, alcaldía Benito Juárez. Todo un recorrido por la ciudad.

No pudo más. Estaba agotada, se sentía sucia, con la misma ropa y sin bañarse, después de horas de tensión tratando de procesar lo que había pasado, confundida, con sentimientos de culpa, y horas de interrogatorios que la intimidaron. Pidió irse a casa y sus familiares estuvieron de acuerdo en no exponerla más.

En los días siguientes…

María ni siquiera ha querido contarle a sus papás lo que le hicieron, preocupada por la angustia que les va a generar. Entre su hermana y su prima se ocuparon de conseguirle una píldora del día siguiente, y buscarle terapia psicológica para que pudiera empezar a salir adelante con el trauma que le quedó de ese sábado.

El chico que la violó la ha estado evadiendo cuando se encuentran en la escuela, y sus amigos la protegen de que no esté sola y pueda toparse con él.

En un mes, no ha recibido ninguna comunicación del Ministerio Público, ni ha sabido que busquen a su agresor para interrogarlo, ni a otros asistentes a la fiesta para investigar lo que pasó.

“Pero eso sí, en todos los lugares a los que íbamos nos preguntaban datos, como para poner registro de que atendieron a alguien ellos”, recordó en la entrevista. “Todas al final me hacían firmar o me pasaban como una encuesta de que mi servicio fue bueno, y lo que te gustó y no te gustó”.

Animal Político pidió al área de Comunicación Social de la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México explicar la situación en las agencias especiales para Delitos Sexuales y el tratamiento a los casos como el de María, pero una semana después, aún no había respuesta.

También llamó a uno de los teléfonos que aparece en internet como de la agencia de la alcaldía Álvaro Obregón, pero en realidad era la de Coyoacán a la que acudió la víctima de esta historia. La persona que contestó señaló que la otra agencia lleva más de un  mes en remodelación, y al preguntar cuál es el proceso para denunciar una agresión sexual, reconoció que se tiene que pasar por todo lo que pasó María.

“Sí es un poquito tardado, porque tiene que venir la persona a declaración, tiene que pasar a valoración médica, una valoración con psicólogo, una entrevista con policía de investigación, y hacer el retrato hablado de la persona, o si tiene fotografía presenta la fotografía. Pero entre todas esas diligencias aproximadamente se tardan unas cinco o seis horas. Dependiendo que sí se cuente con médico y se le haga la valoración en la misma agencia; si no, la canalizarían a otra agencia”, señaló.

—¿No es todo en el mismo lugar? —, se cuestionó a quien da informes.

“Si hay médico en el momento en que ella denuncia sí, pero si no hay médico y se requiere un examen ginecológico y proctológico se manda a otra agencia. Es que a veces nada más tenemos en la mañana, en la tarde ya no hay, o están de vacaciones, están en curso, entonces sí sufrimos a veces por el personal”.

En la Ciudad de México se han abierto 3 mil 064 carpetas de investigación por abuso sexual en lo que va de este año (cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública actualizadas hasta septiembre) y mil 062 investigaciones por violación. Unas 458 al mes, más de 15 al día, con estos procedimientos.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

El brasileño negro que presentó la primera demanda legal en Estados Unidos contra la segregación racial

Te contamos cómo fue que el inmigrante brasileño Emiliano Mundrucu y su esposa, Harriet, iniciaron la acción legal más antigua conocida contra la segregación racial en EE.UU.
22 de mayo, 2021
Comparte

Era un día frío y lluvioso, en noviembre de 1832 cuando el inmigrante brasileño Emiliano Mundrucu abordó un barco de vapor, el Telegraph, con su esposa Harriet y su hija de un año, Emiliana.

Iban a realizar un viaje de negocios desde la costa de Massachusetts hasta la isla de Nantucket, en el noreste de Estados Unidos.

Durante la travesía, Harriet, que no se encontraba bien, trató de refugiarse con su hija en una zona del barco exclusiva para mujeres, pero su paso fue bloqueado. ¿El motivo? Eran negras y en el camarote de las señoras, un cómodo alojamiento con literas privadas, solo se permitía la entrada a las mujeres blancas.

En ese momento, la esclavitud ya no estaba permitida en los estados del norte (persistió hasta la Guerra Civil en el sur), pero las prácticas segregacionistas que separaban a los blancos de las personas “de color” estaban creciendo.

Sin embargo, la familia Mundrucu, de piel morena, no aceptó su exclusión y el episodio condujo a una demanda pionera contra la segregación racial en EE.UU.

El proceso legal tuvo amplia repercusión en su momento, pero luego cayó en el olvido y solo en los últimos años ha sido redescubierto por los historiadores.

El caso terminó en la corte después de que Harriet insistiera en entrar al camarote con su bebé, mientras el capitán del barco, Edward Barker, discutía con Mundrucu, un revolucionario brasileño que huyó a Boston luego de ser condenado a muerte en su país, por su papel en un intento para crear una república en el noreste de Brasil en 1824.

“Su esposa no es una dama. Es una n* “, le dijo el capitán a Mundrucu, usando una expresión extremadamente ofensiva para nombrar a los negros.

El informe del periódico de Nueva York en 1833 anunciando la victoria de Mundrucu en el primer caso judicial

Readex Newsbank
Este artículo de diario de 1833 informa sobre la victoria de Mundrucu en la primera instancia judicial.

El impasse fue interrumpido momentáneamente porque una tormenta obligó al barco a regresar a la costa.

Al día siguiente, sin embargo, la pareja volvió a intentar asegurarse de que Harriet y Emiliana viajaran con seguridad, en lugar de utilizar la cabina inferior, donde no había literas y hombres y mujeres tenían que dormir en colchones sobre el piso mojado.

Mundrucu argumentó que había pagado la tarifa más cara del viaje, pero el capitán ordenó a la familia que se bajara del barco.

El brasileño declaró que presentaría una demanda, prometiendo “ir a sacar una orden judicial de inmediato”.

Este fue el inicio de la demanda interpuesta por Emiliano Mundrucu contra el capitán Edward Barker por incumplimiento de contrato, en un caso que recibió cobertura en la portada de los periódicos de EE.UU. y que incluso causó sensación en Europa.

La historia poco conocida se detalla en un artículo publicado en diciembre por el historiador sudafricano Lloyd Belton, en la revista académica Slavery & Abolition (Esclavitud y Abolición).

Belton estudió la vida de Mundrucu para su maestría en la Universidad de Columbia (EE.UU.) y actualmente continúa su investigación, realizando un doctorado en la Universidad de Leeds (Reino Unido).

Dice que esta demanda es la acción legal más antigua conocida contra la segregación racial en EE.UU.

Antes del descubrimiento de este caso, los historiadores consideraban que juicios similares solo habían comenzado una década después.

“Es increíble que un inmigrante brasileño negro fuera la primera persona en la historia de EE.UU. en desafiar la segregación ante un tribunal. Y es aún más increíble que nadie sepa quién es“, dijo Belton a BBC News Brasil.

“En la década de 1830 en Boston, la gente sabía quién era. En Brasil, en la década de 1830, la gente sabía quién era”, agregó.

An 1856 engraving showing a black man being expelled from a railway carriage

Library of Congress
Las políticas de segregación racial eran comunes en los estados del norte, antes de la Guerra Civil: en este grabado de 1856, un hombre negro es expulsado de un vagón de tren.

Otra investigadora de la vida de Emiliano Mundrucu, la historiadora estadounidense Caitlin Fitz, profesora de la Universidad Northwestern, dice que la demanda legal de Mundrucu no fue lo único pionero, sino que también lo fueron las acciones de la pareja en el barco.

El conocido episodio en el que el exesclavo Frederick Douglass, uno de los activistas negros más importantes de la historia de EE.UU., entró en un vagón exclusivo para blancos en un tren en Massachusetts (lo sacaron a la fuerza) ocurrió en 1841, casi una década después.

“No es sólo el primer proceso conocido contra la segregación en el transporte, también fue una medida radical realmente audaz poner en riesgo su cuerpo a bordo de un barco”, señala.

Un revolucionario bien conectado

Pero, ¿cómo fue que un brasileño y su esposa afroestadounidense se convirtieron en pioneros en la lucha contra la segregación en EE.UU.?

Para los historiadores, la respuesta se puede encontrar en la inusual historia de vida de Mundrucu: fue un soldado y revolucionario que pasó un tiempo en Haití y la Gran Colombia (la actual Venezuela) antes de establecerse en Boston, donde forjó importantes vínculos con líderes abolicionistas.

Para Belton, el hecho de que Mundrucu procediera de un país donde tenía más derechos que los negros libres en EE.UU., como el derecho a votar o alistarse en el ejército, avivó su indignación por la segregación que sufría su familia.

Además, su pasado como revolucionario internacional le permitió abrir las puertas en Boston a una red de contactos importantes, como la comunidad abolicionista y los masones.

El inmigrante tenía destacados abogados representándolo contra Barker: el renombrado abolicionista David Lee Child y el senador de Massachusetts Daniel Webster.

Abogados de Mundrucu: Daniel Webster (izquierda) y David Lee Child (derecha)

Library of the US Congress
Los abogados de Mundrucu: Daniel Webster (izquierda) y David Lee Child (derecha)

Según la profesora Fitz, el caso de Mundrucu resultó útil para los activistas contra la segregación porque reforzó su argumento de que la opresión racial en EE.UU. era peor que en cualquier otro lugar, aunque la académica considera que esta afirmación era “muy debatible”, ya que Brasil fue el último país de América en abolir la esclavitud, en 1888.

Fitz cree que las conexiones de Mundrucu en Boston y la forma en que se desarrolló el enfrentamiento a bordo del Telegraph indican que la acción pudo haber sido premeditada.

“A veces asumimos que estos actos de resistencia fueron espontáneos, que Emiliano y Harriet simplemente se enojaron. Tal vez estaban enojados, pero también eran pensadores políticos estratégicos que estaban pensando con mucho cuidado en la mejor manera de lograr el cambio”, dice.

Emiliano fue quien presentó la demanda contra el capitán, pero Fitz destaca el papel de Harriet en la historia.

“No sabemos mucho sobre Harriet. Era una mujer de color educada, nacida en Boston. Podemos inferir que era bastante aventurera, porque se casó con un revolucionario católico brasileño que todavía estaba aprendiendo inglés”.

“También era increíblemente valiente y comprometida con la lucha por la igualdad racial, ya que en repetidas ocasiones intentó entrar en la cabina de señoras, arriesgando su cuerpo”, apunta.

El impacto de la demanda

El barco en cuestión, el Telegraph, se puede ver en este grabado de 1832.

Ewen Collection
El barco en cuestión, el Telegraph, se puede ver en este grabado de 1832.

El argumento central del caso fue “incumplimiento de contrato”, ya que Mundrucu había comprado el boleto más caro, pero los abogados del brasileño “también querían exponer la inhumanidad de las prácticas segregacionistas”, escribe Belton.

“Ninguna dama en la tierra de Dios, ninguna persona blanca educada, habría sido objeto de tal trato. El color de Mundrucu era su única distinción”, dijo Webster, según los registros de la demanda.

Los abogados de Barker respondieron diciendo que la segregación en los barcos de vapor era una práctica común en la costa de América del Norte, un argumento reforzado con el testimonio de los capitanes de Nueva York y Rhode Island.

El jurado encontró a Barker culpable de incumplimiento de contrato y otorgó a Mundrucu US$125 en daños en octubre de 1833.

Pero el capitán logró revocar la decisión en enero de 1834 en la Corte Suprema de Massachusetts, que encontró que no había evidencia de que Barker hubiera acordado explícitamente que la familia viajaría en las mejores cabinas.

Después de eso, señala Belton, el Telegraph empezó a segregar su política de boletos, de modo que los negros solo pudieran comprar los más baratos, para viajar en la cabina común, mientras que los blancos solo pudieron comprar los más caros.

Pero esto no acabó con las protestas. “Uno de los otros impactos más amplios fue que la demanda de Mundrucu en 1833 inspiró directamente a otros activistas negros”, cuenta.

“Hubo otro activista afroestadounidense muy famoso, David Ruggles, que hizo exactamente lo mismo que Mundrucu en el mismo barco unos años después, en 1841”, señala.

Según la profesora Fitz, el caso provocó un cambio fundamental para los activistas.

“La demanda termina siendo un momento importante en el desarrollo de las tácticas legales de los activistas. Amplía sus horizontes y abre el camino para estos argumentos legales más amplios que atacan la base legal misma de la segregación”, dice.

Vistas y costumbres de Río de Janeiro - La acuarela de Sir Henry Chamberlain muestra la jerarquía racial de la sociedad brasileña

Brazilian National Library/1822
Una pintura de acuarela que muestra la jerarquía racial de la sociedad brasileña del siglo XIX.

Mundrucu desistió de llevar el caso a la Corte Suprema de EE.UU. cuando fue indultado por el gobierno brasileño por su participación en el fallido levantamiento y pudo retomar su carrera militar en Brasil en 1835.

En 1841, sin embargo, regresó a Boston, cuando se le impidió ocupar un puesto de mando militar en la ciudad nororiental de Recife, lo que Mundrucu también atribuyó al prejuicio racial en un artículo de periódico de 1837.

Mundrucu tenía muchos opositores influyentes en esta área porque supuestamente había liderado un ataque fallido contra la población blanca de Recife en 1824, inspirado por la Revolución Haitiana, la rebelión de esclavos y negros libres que hizo a Haití independiente de Francia en 1791.

Líder de la comunidad abolicionista

Una pintura en honor a Mundrucu realizada en 2020 por el artista Moisés Patrício para el libro Enciclopedia Negra

Moisés Patrício/Companhia das Letras
Una pintura en honor a Mundrucu realizada en 2020 por el artista Moisés Patrício para el libro Enciclopedia Negra

En las últimas dos décadas de su vida en Boston, el brasileño continuó haciendo campaña contra la esclavitud y por los derechos civiles.

Mundrucu murió en 1863, después de que el presidente Abraham Lincoln firmara la Ley de Emancipación, que liberó a los esclavos de los estados del sur de EE.UU.

Según Belton, Mundrucu celebró este anuncio junto a Frederick Douglass en una reunión de la Union Progressive Association (Asociación Sindical Progresista), un grupo abolicionista predominantemente negro del que el brasileño era vicepresidente.

“En 1863, Mundrucu y su esposa eran muy respetados por sus compatriotas bostonianos, negros y blancos. Ambos fueron honrados en sus respectivos obituarios, en los que fueron recordados como generosos, de espíritu público y excepcionalmente viajados”, escribe el historiador.

“La historia de Mundrucu nos muestra cuán conectadas estaban las Américas en ese momento. Brasil estaba conectado con Venezuela, Venezuela con Haití, Haití con EE.UU. Estos activistas negros eran muy móviles. Podían viajar, podían hablar varios idiomas”, señala.

“Y él no era el único. Había otros inmigrantes negros de Sudamérica y el Caribe, que estaban en Boston, Nueva York o Filadelfia, y estaban involucrados en estas comunidades activistas que eran muy cosmopolitas”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=4hw6wlscdUk

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.