México es responsable de la seguridad de los migrantes estén de paso o esperando asilo: ACNUR
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México es responsable de la seguridad de los migrantes estén de paso o esperando asilo: ACNUR

En los últimos cinco años 494 migrantes han muerto en territorio mexicano, por ello la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados afirma que se les debe proteger.
Cuartoscuro
Por Adriana Oñate
15 de noviembre, 2019
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El gobierno mexicano debe proteger a los migrantes y garantizar sus derechos humanos, ya sea que estén de paso o mientras esperan la resolución a su solicitud y no exponerlos a ambientes de violencia como de los que muchos huyen, señaló Kelly T. Clements, Alta Comisionada Adjunta de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

“La seguridad es responsabilidad de las autoridades nacionales en cualquier país. Se trata de proveer un ambiente donde la gente pueda vivir de manera segura, particularmente si salen de otro país con serias preocupaciones en este tema. Lo peor sería pedir asilo a otro país en una situación similar”, aseguró Clements.

La Comisionada de la ONU cuenta que desde la última vez que estuvo aquí, vio como México pasó de ser casi exclusivamente de tránsito a un país de destino. Esto, en parte por el trabajo que se ha hecho para construir un sistema de asilo y por el apoyo de la comunidad internacional.

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“Hace un año y medio, que fue la última vez que estuve aquí, veíamos que México cambiaba de un país casi exclusivamente de tránsito a un país de destino, pero creo que parte del trabajo que México ha hecho para construir su sistema de asilo, con el apoyo de la comunidad internacional como nosotros (Acnur) y otros, ayuda”.

Como ejemplo de ello relató que durante su visita, charló con varios hondureños y venezolanos que decidieron que México era un país seguro donde podían ganarse la vida y mantener a sus familias.

La comisionada de ACNUR deseó que sea más rápido el otorgar asilo a los migrantes que llegan a México, aunque dijo es un proceso, pues en años anteriores eso no era siquiera una opción.

México también ha sido duramente criticado por el uso del ejército para la protección y detención de migrantes, algo que según la Alta Comisionada Adjunta, es el derecho soberano del Estado.

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“Hay una diferencia en cuanto a aplicación, cada país tiene el derecho soberano a gestionar sus fronteras y permitir que la gente cruce para hacer una solicitud de asilo”.

En los últimos meses, los defensores de derechos de los migrantes han denunciado malos tratos y abusos por parte de autoridades mexicanas.

Organizaciones han señalado tratos degradantes y crueles, así como racismo y xenofobia, al interior de las estaciones migratorias operadas por el Instituto Nacional de Migración.

Sin embargo Clements cree firmemente que se puede administrar las fronteras de manera más humana. 

“Creemos firmemente que se puede administrar las fronteras humanamente, o que se puede gestionar los flujos humanos dentro de un país, humanamente, y se trata de cómo configurar el sistema y lo que el gobierno decida hacer o cuál es el mejor enfoque para hacer eso, pero puede hacerse”, aseguró.

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Cooperación de países centroamericanos

Precisamente, la Alta Comisionada Adjunta visitó México para reunirse con varios países de Centroamérica que se han unido para trabajar en conjunto e implementar lo que llaman el Marco Integral Regional para la Protección y Soluciones (MIRPS).

Estos países son Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Panamá.

Esta iniciativa surgió debido al incremento significativo en el número de refugiados y solicitantes de asilo en la región, incluyendo a los desplazados internos.

“Más que en el sistema de asilo, nos hemos enfocado en cómo proteger a aquellos que se han desplazado, interna y externamente. Creo que ha habido una buena apreciación de la región en esto. Se trata de una responsabilidad compartida”, indicó.

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Según la funcionaria, el MIRPS es una especie de cooperación regional insignia que se vincula con el Pacto Mundial sobre Refugiados, y reconoce que la cooperación internacional es fundamental para apoyar a los refugiados y a los anfitriones.

“Se ve como un enfoque a largo plazo. Es algo que concierne al gobierno y a la sociedad civil, a las organizaciones internacionales, al sector privado, académicos y periodistas”, explicó.

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Las empresas de Japón que ayudan a la gente a desaparecer

Cada año, algunas personas optan por "esfumarse" y abandonar sus vidas, trabajos, hogares y familias. En Japón se les conoce como "jouhatsu" y hay empresas que les ayudan a llevarlo a cabo.
17 de septiembre, 2020
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En todo el mundo, desde Estados Unidos a Alemania o Reino Unido, hay cada año personas que deciden desaparecer sin dejar rastro, abandonando sus hogares, trabajos y familias para comenzar una segunda vida.

A menudo lo hacen sin siquiera mirar atrás.

En Japón, a estas personas se les conoce como los jouhatsu.

El término significa “evaporación”, pero también se refiere a personas que desaparecen a propósito y ocultan su paradero, a veces durante años, incluso décadas.

“Me harté de las relaciones humanas. Cogí una maleta pequeña y me esfumé“, dice Sugimoto, de 42 años, que en esta historia solo usa el apellido de su familia.

“Simplemente escapé”.

Afirma que en su pequeña ciudad natal todos lo conocían por su familia y su próspero negocio local, que se esperaba que Sugimoto continuara.

Pero que le impusieran ese papel le causó tanta angustia que de repente se marchó de la ciudad para siempre y no le dijo a nadie adónde iba.

Desde una deuda ineludible hasta matrimonios sin amor, las motivaciones que empujan a los jouhatsu a “evaporarse” varían.

Las calles de Japón

Getty Images
El sociólogo Hiroki Nakamori ha estado investigando el jouhatsu durante más de una década.

Pero muchos, independientemente de sus motivos, recurren a empresas que les ayuden en el proceso.

Estas operaciones se denominan servicios de “mudanzas nocturnas”, un guiño a la naturaleza secreta del proceso de quienes quieren convertirse en un jouhatsu.

Estas compañías ayudan a las personas que quieren desaparecer a retirarse discretamente de sus vidas y pueden proporcionarles alojamiento en ubicaciones desconocidas.

“Normalmente, los motivos de las mudanzas suelen positivos, como entrar a la universidad, conseguir un nuevo trabajo o un matrimonio. Pero también hay mudanzas tristes, cuando la razón es haber dejado la universidad, perder un trabajo o cuando lo que quieres es escapar de un acosador“.

Así lo cuenta Sho Hatori, quien fundó una empresa de “mudanzas nocturnas” en los años 90 cuando estalló la burbuja económica de Japón.

Segundas vidas

Cuando empezó en ello, creía que la razón por la que la gente decidía huir de sus problemáticas vidas era la ruina financiera, pero pronto descubrió que también había “razones sociales”.

“Lo que hicimos fue ayudar a las personas a comenzar una segunda vida”, dice.

El sociólogo Hiroki Nakamori ha estado investigando el fenómeno de los jouhatsu durante más de una década.

Dice que el término comenzó a usarse en los años 60 para describir a las personas que decidían desaparecer.

Las tasas de divorcio eran (y siguen siendo) muy bajas en Japón, por lo que algunas personas decidían que era más fácil levantarse y abandonar a sus cónyuges que afrontar los procedimientos de divorcio elaborados y formales.

“En Japón es más sencillo esfumarse” que en otros países, dice Nakamori.

La privacidad es algo que se protege con uñas y dientes.

Mujer sacando dinero en un cajero automático

Getty Images
¿Desaparecerías sin dejar rastro?

Las personas desaparecidas pueden retirar dinero de los cajeros automáticos sin ser descubiertas, y los miembros de la familia no pueden acceder a videos de seguridad que podrían haber grabado a su ser querido mientras huía.

“La policía no intervendrá a menos que exista otra razón, como un crimen o un accidente. Todo lo que la familia puede hacer es pagar mucho a un detective privado. O simplemente esperar. Eso es todo”.

Me quedé impactada

Para quienes son dejados atrás, el abandono y la búsqueda de su jouhatsu puede ser insoportable.

“Me quedé impactada”, dice una mujer que habló con la BBC pero decidió permanecer en el anonimato.

Su hijo de 22 años desapareció y no la ha vuelto a contactar.

“Se quedó sin trabajo dos veces. Debió haberse sentido miserable por ello”.

Cuando dejó de tener noticias suyas, condujo hasta donde vivía, registró el sitio y luego esperó en su automóvil durante días para ver si aparecía.

Nunca lo hizo.

Dice que la policía no ha sido muy útil y que le dijeron que solo podían involucrarse si existía la sospecha de que se había suicidado.

Pero como no había ninguna nota, no investigarán nada.

“Entiendo que hay acosadores y que la información puede ser mal utilizada. Quizás la ley es necesaria, pero los criminales, los acosadores y los padres que quieren buscar a sus propios hijos son tratados de la misma manera debido a la protección. ¿Cómo puede ser?”, afirma.

“Con la ley actual y sin disponer de dinero, todo lo que puedo hacer es verificar si mi hijo está en la morgue. Es lo único que me queda”.

Mujer en Tokio

Getty Images
La policía no suele a ayudar a las familias que buscan a sus seres queridos.

Los desaparecidos

A muchos de los jouhatsu, aunque hayan dejado atrás sus vidas, la tristeza y el arrepentimiento les sigue acompañando.

“Tengo la sensación constante de que hice algo mal”, dice Sugimoto, el empresario que dejó a su esposa e hijos en la pequeña ciudad.

“No he visto en un año. Les dije que me iba de viaje de negocios”.

Su único pesar, dice, fue dejarlos.

Sugimoto vive escondido en una zona residencial de Tokio.

La empresa de “mudanzas nocturnas” que lo aloja está dirigida por una mujer llamada Saita, quien prefiere no confesar su apellido por mantener el anonimato.

Ella misma es una jouhatsu que desapareció hace 17 años.

Huyó de una relación físicamente abusiva, y dice: “En cierto modo, soy una persona desaparecida, incluso ahora”.

Tokio

Getty Images
Tokio es una ciudad con más de 9 millones de habitantes.

Tipos de clientes

“Tengo varios tipos de clientes”, continúa.

“Hay personas que huyen de la violencia doméstica grave y otras que lo hacen por ego o interés propio. Yo no juzgo. Nunca digo: “Su caso no es lo suficientemente serio”. Todo el mundo tiene sus luchas”.

Para personas como Sugimoto, la compañía le ayudó a abordar su propia batalla personal.

Pero a pesar de que logró desaparecer, eso no significa que los rastros de su antigua vida no permanezcan.

“Solo mi primer hijo sabe la verdad. Tiene 13 años”, dice.

“Las palabras que no puedo olvidar son: ‘Lo que papá hace con su vida es cosa suya, y no puedo cambiarlo’. Suena más maduro que yo ¿no?”.


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