Proyectan dar el próximo año 169 mmdp a 61 programas opacos o con pobre desempeño
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Proyectan dar el próximo año 169 mmdp a 61 programas opacos o con pobre desempeño

Entre los programas con desempeño deficiente está IMSS Bienestar, y aún así su presupuesto aumentará 10.86% en 2020 con respecto a este año. 
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5 de noviembre, 2019
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En el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2020 están considerados 61 programas públicos que se han implementado en condiciones de opacidad o que han tenido un pobre desempeño al menos desde 2016. Estos programas engloban un total de 169 mil 704 millones de pesos (mdp).

Así se documenta en el  Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales (Indep) 2019, dado a conocer por la organización Gesoc, dedicada a evaluar la política pública. Presentó el documento este 5 de noviembre en un foro en la Cámara de Diputados, en donde estuvieron presentes legisladoras como Martha Tagle, Tatiana Clouthier y Dulce María Sauri.

Entérate: Programas sociales del gobierno de AMLO seguirán sin reglas de operación en 2020

El problema actual, explicó Alfredo Elizondo, coordinador de Programas de Gesoc, es que “no se ha hecho una reestructuración profunda de la política de desarrollo social (con la llegada de la nueva administración), se hizo una reducción de programas, pero no en función de su desempeño, y hay muchos que siguen teniendo las mismas deficiencias en términos de calidad de diseño o de cobertura, y cumplimento de metas”. 

El Indep, que se publica desde 2009, evalúa los programas de la política social y les asigna una calificación de 0 a 100, de acuerdo a su nivel de desempeño. Esa calificación también sirve para ubicarlos en una de las cinco categorías de este índice, que van desde desempeño óptimo a escaso, y a las de dispersión y caja negra del gasto social federal. 

En la edición 2019 que Gesoc acaba de presentar lo que se evalúa es el desempeño de 117 programas sociales durante el último año de la gestión de Enrique Peña Nieto, 2018, pero también hace un seguimiento para determinar cuáles siguen, cuánto presupuesto tuvieron en 2019 y cuánto tendrían en 2020, si la Cámara de Diputados aprueba así el paquete que recibió, para su análisis y discusión, por parte de la Secretaría de Hacienda. 

Derivado de la publicación anual de este índice, Gesoc identificó que durante la administración federal precedente sólo 16.81% de los programas evaluados por el Indep, entre el ejercicio fiscal 2012 y 2018, mostraron un desempeño destacado (óptimo y alto potencial); mientras que 64.33 % tuvieron un bajo desempeño en ese periodo (ND, mejorable, escaso y dispersión).

El  81.98% (100 de los 122) de los programas sociales de la administración pasada, que representan el 55.76% (473 mil 762 mdp) del total del presupuesto aprobado en 2019 (849 mil 704 mdp) para el Desarrollo Social,  no están en condiciones de resolver el problema público que les dio origen debido a que se ubicaron ya sea en caja negra (porque no hay la suficiente información siquiera para evaluarlos), dispersión de la política social o desempeño mejorable o escaso. 

Entre los 61 programas con desempeño deficiente que seguirán obteniendo recursos se encuentra, por ejemplo, IMSS Bienestar, que tuvo un nivel de desempeño escaso, pero pese a eso su presupuesto aumentará 10.86% en 2020 con respecto al de 2019, para quedar en 13 mil 185 millones 700 mil pesos. 

También el de Prevención y Control contra las Adicciones, que ha tenido un nivel de desempeño escaso, pero ha mantenido presupuesto con la nueva administración y tendrá un aumento, aunque marginal, de 2.23% para el siguiente año. 

Mientras que entre los programas de Educación están: el Programa para la Inclusión y la Equidad Educativa, el Programa Nacional de Inglés, Fortalecimiento de la Calidad Educativa, las Becas Elisa Acuña, Educación Inicial y Básica Comunitaria y Servicios de Educación Superior y Posgrado, entre otros.

Una de las secretarías con mayor número de programas señalados con mal desempeño es la de Agricultura y Desarrollo Rural, que tiene en las categorías de dispersión y desempeño escaso a: el de Apoyo a Pequeños Productores, el de Aseguramiento Agropecuario, el de Apoyos a la Comercialización, el de Fomento a la Agricultura y el de Fomento Ganadero, todos siguen considerados en el presupuesto, aunque con ajustes en su población objetivo y tipo de subsidios. 

En salud están, además de IMSS Bienestar y prevención de adiciones, los programas de Atención a Personas con Discapacidad, Calidad en la Atención Médica, Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes, el de Salud y Bienestar Comunitario y el de Servicios de Asistencia Social Integral. 

Los programas insignia 

Gesoc aprovechó también el Indep 2019 para hacer una valoración de cinco programas prioritarios de la administración federal actual:  Jóvenes Construyendo el Futuro (JCF), Sembrando Vida, Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, Beca Universal para Estudiantes de Educación Media Superior Benito Juárez y Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad Permanente. 

Sobre JCF, Alfredo Elizondo aseguró que son evidentes sus problemas de cobertura respecto de la población objetivo y de subejercicio en este 2019. “Habrá que seguir de cerca cómo avanza este programa, sobre todo ahora que es el único de los cinco insignia que tiene una reducción de presupuesto (42%), lo que seguramente limitará más la cobertura y se reflejará en las metas y alcances que se reporten el próximo año”. 

Con las Becas Benito Juárez, agregó, “habrá que estar atentos para ver cómo se va a atender a la población que tenía la cobertura de salud y alimentación del programa Prospera (que se desmanteló para dejarlo justo en este de solo apoyos para educación)”.

Sobre Sembrando Vida y Pensión para Personas Adultas Mayores, subrayó que habrá que ver si realmente se justifican los incrementos de presupuesto que tienen para el próximo año, dado el subejercicio de recursos que tienen al tercer trimestre de 2019.

En el caso de Pensión para el Bienestar de las Personas con discapacidad, Elizondo señaló que este es un ejemplo representativo de lo que puede ser la nueva política social federal. 

“Por una parte, la Pensión para las Personas con Discapacidad Permanente tiene un aumento de presupuesto, de 8 mil 500 mdp pasa a casi 12 mmdp en 2020. Pero un programa complementario como el de atención a la salud de las personas con discapacidad tiene recorte, de por sí ya tenía poco y de 43 millones pasa a 25, parece que el mensaje es vamos a dar transferencias monetarias en lugar de fortalecer los servicios del Estado”. 

Frente a todo esto, Gesoc pidió al gobierno federal, pero sobre todo a los diputados que evaluarán el presupuesto, pugnar porque los programa sociales tengan reglas de operación, que los padrones de beneficiarios sean públicos, que se revise si se está dejando a beneficiarios sin cobertura y, sobre todo, que antes de asignar presupuesto se haga un análisis integral de cada programa o se revisen las ya hechas, para tomar decisiones con base en evidencia.

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EPA

5 países en más riesgo de sufrir una hambruna bíblica por el COVID-19 (y uno está en Latinoamérica)

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU advierte que se avecina la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué países son los más vulnerables?
EPA
24 de abril, 2020
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El mundo está al borde de una posible “pandemia de hambre”.

Así lo advirtió el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas, mientras múltiples gobiernos de todo el mundo batallan contra la pandemia del covid-19.

A finales de 2019, 135 millones de personas vivían con niveles de hambre “extremos”, pero a causa de las cuarentenas por el covid-19, es probable que ese número aumente a 265 millones, dijo el martes el director ejecutivo del WFP, David Beasley.

“Antes de que el coronavirus se convirtiera en un problema, decía que 2020 enfrentaría la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial por varias razones”, apuntó Beasley. “Ahora, con el COVID-19, quiero enfatizar que no solo estamos enfrentando una pandemia, sino también una catástrofe humanitaria global”.

En una videoconferencia con el Consejo de Seguridad de la ONU, Beasley advirtió que podríamos enfrentar múltiples hambrunas de proporciones bíblicas en unos pocos meses”.

Beasley advirtió que el mundo debe “actuar sabiamente y rápido”.

El WFP recibió 8,300 millones de dólares en 2019 y ahora necesita entre 10,000 y 12,000 millones de dólares para mantener sus operaciones durante este año.

¿Qué países están en mayor riesgo de la hambruna de la que advierte Beasley?

Yemen

Incluso antes de que comenzara la guerra en Yemen, el país era el más pobre del mundo árabe.

Pero desde que una coalición liderada por Arabia Saudita intervino en el conflicto contra los rebeldes hutíes de Yemen en 2015, la situación humanitaria del país se ha deteriorado aun más.

“En 2016, estábamos ayudando quizá a unas tres o cuatro millones de personas en Yemen. Hoy ese número asciende a los 12 millones”, dijo a la BBC el economista jefe del WFP y director de la División de Investigación, Evaluación y Monitoreo, Arif Husain.

Da clic aquí para ver el interactivo

Para empeorar la situación, el WFP dijo a principios de mes que reduciría a la mitad la ayuda a las áreas controladas por los hutíes, entre las preocupaciones manifestadas por algunos países sobre la obstrucción de entregas de ayuda por los rebeldes.

República Democrática del Congo (RDC)

Después de más de un cuarto de siglo de conflicto armado en varias partes del país, en la RDC se encuentra la segunda crisis de hambruna más grande del mundo, según el WFP.

Más del 15% de la población del país sufre de inseguridad alimentaria grave, lo que significa que se encuentran entre las 30 millones de personas en zonas de guerra alrededor del mundo que dependen casi por completo de la ayuda que reciben.

Soldados marroquíes de la misión de Naciones Unidas en territorio Djugu, en el este de la República Democrática del Congo.

AFP
En la RDC se encuentra la segunda crisis de hambruna más grande del mundo.

Se necesitan casi 2,000 millones de dólares para asegurar el suministro de alimentos para estas poblaciones para tan solo los próximos tres meses, alertó Husain.

“Esas personas fueron las más afectadas y ahora están aun en mayores problemas”.

Venezuela

Según un informe publicado a fines de febrero por el WFP, casi un tercio de la población venezolana (un 32,3%) padece inseguridad alimentaria y necesita ayuda.

De acuerdo con el estudio, 2,3 millones de venezolanos (7,9% de la población) se encuentran en una situación de inseguridad alimentaria severa.

Es decir, sufren “carencias extremas en el consumo de alimentos, o la pérdida extrema de medios de vida que podría conducir a carencias en el consumo de alimentos o algo peor”.

El país ha perdido más de un 50% de su PIB desde que Nicolás Maduro llegó a la presidencia, una contracción de la economía que ha tenido consecuencias sobre la alimentación de los venezolanos.

Venezolanos cruzando la frontera entre Cúcuta en Colombia y San Antonio del Táchira en Venezuela.

AFP
Muchos venezolanos se han visto forzados a cruzar ilegalmente la frontera con Colombia para comprar comida y medicinas.

La crisis se ha visto acompañada de la hiperinflación, una subida constante y acelerada de los precios, lo que ha llevado a que un 59% de los hogares no cuenten con ingresos suficientes para comprar comida.

Las dificultades se ven agravadas en medio de la pandemia por un éxodo masivo de trabajadores de la salud, según el organismo de la ONU.

Y los problemas no terminan ahí: alrededor de 4.8 millones de personas (o el 15% de la población) han abandonado Venezuela en los últimos años, y cientos de miles de estos migrantes enfrentan inseguridad alimentaria en los países vecinos.

Sudán del Sur

El país más joven del mundo se independizó de su vecino del norte, Sudán, en 2011.

La medida estaba destinada a marcar el final de una larga guerra civil, pero el país cayó en un conflicto violento tan solo dos años después.

Personas de Sudán del Sur esperando recibir comida de la Cruz Roja.

Getty Images
Casi el 60% de la población de Sudán del Sur lucha por encontrar comida todos los días.

El WFP advierte que el hambre y la desnutrición en Sudán del Sur se encuentran en los niveles más extremos desde 2011. Casi el 60% de la población lucha por conseguir alimentos a diario.

Para empeorar la situación, la plaga de langostas que destruyeron cultivos en África Oriental llegaron a Sudán del Sur a principios de 2020.

Y como uno de los países más dependientes del petróleo del mundo, es probable que el país se vea muy afectado por la caída de los precios del crudo registrada durante la pandemia.

Afganistán

Afganistán, otro país devastado por los conflictos, había sufrido casi dos décadas de guerra cuando Estados Unidos lo invadió en 2001.

Un soldado vigila a las mujeres que reciben raciones de comida del Programa Mundial de Alimentos en Herat, Afganistán.

EPA
Un soldado vigila a un grupo de mujeres que reciben comida gratuita en Herat, Afganistán.

Casi 20 años después, más de la mitad de la población vive por debajo del umbral de la pobreza.

Y el WFP estima que más de 11 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria severa.

y los nuevos 130 millones

Además de las áreas afectadas por la guerra, los problemas ambientales o las crisis económicas, es probable que muchos más países de ingresos bajos y medianos se vean afectados por la pérdida de empleo y otras dificultades económicas causadas por la propagación del COVID-19 en los próximos meses.

El problema se agravará por presiones económicas similares en países de todo el mundo, lo que significa que las remesas, o el dinero enviado por familiares en el extranjero, caerán en estos países.

“Lo más importante es que haya un tratamiento asequible para el COVID-19 que esté disponible para todos en todo el mundo”, dijo Husain.

“Pero hasta que lleguemos a ese punto, debemos asegurarnos de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para salvar vidas y proteger los medios de vida”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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