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Cuartoscuro Archivo

Gobierno de AMLO pide recortar recursos a 26 programas dirigidos a las mujeres

Los recortes que propone el gobierno para 2020 son a 26 programas con enfoque de género, es decir, dedicados a disminuir la brecha entre hombres y mujeres.
Cuartoscuro Archivo
11 de noviembre, 2019
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De los 83 programas con enfoque de género, es decir, dedicados a disminuir la brecha entre hombres y mujeres en el país, 26 sufrirán recortes para el próximo año, según propone el Gobierno Federal en el proyecto de presupuesto enviado a la Cámara de Diputados.

Si bien el presupuesto total para género parece aumentar al pasar de 64 mil millones de pesos de 2019 a 100 mil millones de pesos para 2020, el incremento obedece a que por primera vez se incluyeron 12 programas dedicados a la entrega directa de dinero, y que suman 23 mil 11 millones de pesos a la partida. 

Se trata de programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, Sembrando Vida, Becas para diferentes niveles educativos, y hasta el programa de Precios de Garantía, pese a que no están diseñados o dirigidos específicamente para mujeres.

Entérate: ‘No estoy en mi área, pero es experiencia’, las fallas del programa Jóvenes Construyendo el Futuro

Uno más, Becas para estudiantes de educación media superior, aunque estuvo incluido en 2019 a esta partida con mil 728 millones de pesos, se proponen 7 mil 248 millones de pesos para 2020, lo que significa un incremento de 319%, el mayor registrado esta partida.  

En cambio, para programas enfocados sólo para mujeres como Salud materna, sexual y reproductiva, se propone un recorte de 21%, por lo que pasaría de 2 mil 315 millones de pesos de este año, a mil 818 millones de pesos para 2020, de acuerdo con el Anexo 13 donde se distribuyen las Erogaciones para la igualdad entre mujeres y hombres.

Otro ejemplo es el programa para Promover la atención y prevención de la violencia contra las mujeres, al que el Ejecutivo propone darle 267 millones de pesos para operar en 2020, pero que en realidad necesita 417 millones de pesos.

Esto porque la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) calculó 150 millones de pesos adicionales para afrontar las alertas por violencia de género, para operar los Centros de Justicia y para fortalecer la estructura de la Comisión de Género de la Cámara de Diputados.

Respecto a la investigación de delitos relativos a la delincuencia organizada como parte de las acciones para el cumplimiento de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas, se propone no darle ni un peso, pese a que en 2019 operó con 46 millones de pesos.

Para el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres (Banavim), el Ejecutivo propone recorte de 58%, al pasar de 16 millones de pesos de este año, a 6 millones 900 mil pesos.

En contraste, de acuerdo con el análisis del presupuesto realizado por la Comisión de Género de la Cámara de Diputados, el Ejecutivo propuso 12 programas de “nueva inclusión” al anexo de género para 2020.

Se trata de programas de entrega directa que son prioridad para el presidente Andrés Manuel López Obrador, y cuya operación está a cargo de dependencias como la SEP, la Secretaría del Trabajo o de Bienestar; fueron incluidos por primera vez en esta partida con montos millonarios.

El Programa de Becas de Educación Básica para el Bienestar Benito Juárez cuya población focal son estudiantes de primaria y secundaria sin tomar en cuenta el género, tiene un presupuesto general de 30 mil millones de pesos, y de ese monto el Ejecutivo integró 7 mil 618 millones de pesos en el anexo dedicado a programas género.

Lo mismo sucede con Jóvenes Construyendo el Futuro, enfocado a que jóvenes trabajen como aprendices en diferentes empresas y el gobierno les entrega una beca mensual. Aquí el único factor determinante es la edad, no el género.

Sin embargo, fue integrado también en el rubro de mujeres con 12 mil 708 millones de pesos, de los 25 mil millones de pesos de presupuesto total del programa que opera la Secretaría del Trabajo.

Sembrando Vida, un programa dedicado a plantar árboles y operado por la Secretaría de Bienestar, tendría 25 mil millones de presupuesto para 2020; de ello, 7 mil 530 millones fueron ubicados en el rubro de género.

Hasta el Programa de Precios de Garantía a Productos Alimentarios Básicos de la Secretaría de Agricultura, enfocado a pequeños productores, fue incluido en género con 2 mil millones de pesos.

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Gordofobia: 'Me he pasado la vida temiendo que me llamen gorda'

Megan Jayne Crabbe tardó casi dos décadas en aceptar su cuerpo. Hoy, la "influencer" intenta ayudar a quienes se sienten incómodos con su apariencia a través de su cuenta de Instagram.
18 de noviembre, 2019
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Megan Jayne Crabbe

Natalie Lam
“La fobia a la gordura provoca discriminación y acoso en el mundo real todos los días”, dice Megan Jayne Crabbe, quien tiene más de un millón de seguidores en Instagram.

Megan Jayne Crabbe tenía cinco años cuando comenzó una guerra contra su cuerpo.

En su primer día de clases, en lugar de hacer amigos, se comparaba con sus compañeros y decía que era la “gordita”.

Hoy tiene más de un millón de seguidores en Instagram, e intenta usar la plataforma social para ayudar a quienes se sienten incómodos con su cuerpo.

Pero lo cierto es que Megan tardó casi dos décadas en aceptar su propio cuerpo. Los años que precedieron a eso estuvieron marcados por dietas, una anorexia devastadora e, incluso, un período en un hospital psiquiátrico.

A los 21 años, después de haber abandonado el colegio y luego la universidad, alcanzó su peso objetivo. Pero, aún así, ella “odiaba todo” sobre sí misma.

“Sabía que no importaba el peso que alcanzara. Nunca sería suficiente”, dice Megan, quien ahora tiene 26 años.

“No podía continuar con esa vida. Mi trastorno alimentario me había consumido, perdí mucho tiempo y me negué a que continuara consumiéndome más”, agrega.

Movimiento “positividad corporal”

Megan Jayne Crabbe

Megan Jayne Crabbe
“Sabía que no importaba el peso que consiguiera, nunca sería suficiente”, dice Megan, de 26 años.

Sin quererlo, Megan conoció el movimiento social “positividad corporal” que aboga por la aceptación de todos los cuerpos, independiente de la apariencia.

“No sé cómo me topé en Instagram con la imagen de una mujer en bikini que hablaba de aceptar su cuerpo, de no hacer dieta y vivir su vida tal como era. Nunca hasta entonces había creído que fuera una opción”, cuenta.

Fue entonces cuando su vida cambió.

Comenzó a publicar mensajes y fotos positivas respecto a su cuerpo en su cuenta de Instagram, @bodyposipanda, acumulando cientos de miles de seguidores.

En sus publicaciones, ella se refiere a sí misma como “gordita” y anima a sus seguidores a adoptar este tipo de lenguaje.

“La palabra ‘gorda’ tenía el poder de noquearme. He pasado mi vida temiendo que me llamen gorda, ni siquiera podía ver la palabra”, explica.

“Cuando conocí el movimiento positividad corporal, empecé a ver la gordura de una forma diferente. La palabra gorda es solo una forma de describir un cuerpo y necesitamos recuperarla”.

Fobia a la gordura

Megan comenzó a hacer dieta a los 10 años, diciéndoles a sus padres que quería llevar una vida “más saludable”. Sin embargo, al poco tiempo sus padres se dieron cuenta de que se había convertido en algo dañino.

Cuando tenía 14 años, le diagnosticaron un trastorno alimentario y a los 20 años, odiando que su cuerpo le “ocupara tanto espacio cerebral”, dejó la universidad y asumió el cuidado de su hermana Gemma, que tiene parálisis cerebral.

Ahora se describe a sí misma como activista, modelo, escritora y oradora. Recientemente realizó una gira por Reino Unido en la que cantó, bailó y habló sobre la cultura de la dieta ante una audiencia de 2,000 personas.

Además, Megan fue invitada al Parlamento británico para hablar con la Oficina de Igualdad sobre la imagen corporal.

La influencer planteó que el tema de la “fobia a la gorduradebería reconocerse como una forma de prejuicio.

Megan y Gemma Crabbe

Megan Jayne Crabbe
Megan asumió el cuidado de su hermana Gemma, quien tiene parálisis cerebral.

“No podemos tener una conversación sobre la imagen corporal sin abordar la fobia a la gordura”, dice.

“Muchas de nuestras inseguridades tienen sus raíces en el miedo a estar demasiado gordas, y para las personas que efectivamente tienen cuerpos más grandes, la fobia a la gordura provoca discriminación y acoso en el mundo real todos los días”, agrega.

Megan dice que suele recibir críticas en las redes sociales de los que aseguran que sus mensajes promueven un estilo de vida poco saludable.

Pero ella afirma que el debate sobre qué es la vida sana no debería girar en torno al peso.

“No espero que las personas amen necesariamente sus cuerpos, sino que los respeten”, dice.

“Me siento afortunada de haber encontrado el movimiento de la positividad corporal a la edad a la que lo hice, porque recibo muchos mensajes de mujeres mayores que han pasado sus vidas odiando sus cuerpos, y acaban de aprender a aceptarse a ellas mismas”.

Respeto por el cuerpo

Megan Jayne Crabbe

Linda Blacker
Megan Crabbe cree que la fobia a la gordura debería reconocerse como una forma de prejuicio.
Megan Jayne Crabbe

Megan Jayne Crabbe
La activista, modelo y oradora realiza giras para hablar de la “cultura de la dieta”.

Aunque muchos clasifican a Megan en la categoría de influencer, ella prefiere evitar esta descripción, porque dice que “muchas personas lo hacen para su propio beneficio”.

Ella, más que nada, quiere utilizar las redes sociales para hacer frente a la cultura de la dietay con ello espera ayudar a otros a construir una vida basada en algo más que la apariencia.

“Ha sido un proceso muy largo para aceptar todo lo que creía sobre el peso y la belleza, y luego obligarme a cuestionarlo. Tuve que llegar a un punto de respeto básico por mi cuerpo y aprender a no odiar mi reflejo”, dice.

“Ahora quiero ayudar a otras personas a lograr esto”, añade.

“Cuando tenía cinco años pensé que estar gorda era lo peor que me podía pasar. Había internalizado ese mensaje a una edad tan temprana, que he recorrido un largo camino. He estado una vida odiándome a mí misma y no quiero que nadie más se sienta así”, conluye.


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