Tortura persiste como práctica común pese a creación de fiscalía y mecanismo de prevención: Artículo 19
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Tortura persiste como práctica común pese a creación de fiscalía y mecanismo de prevención: Artículo 19

Un informe de Artículo 19 señala tres factores por los que la tortura continúa siendo una práctica generalizada en México.
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27 de noviembre, 2019
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A pesar de la creación de leyes especiales, como la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura, aprobada en 2017, y la creación de una fiscalía especializada y del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, el uso de la tortura en México por parte de autoridades policíacas y de investigación continúa siendo una práctica común para cerrar casos mediante la fabricación de “falsas verdades”.

Esta es una de las principales conclusiones expuestas por la organización civil Artículo 19 en su más reciente informe Fabricación de falsas verdades en el sistema de justicia penal, en el que advierte que una de las formas de tortura más graves que persisten es la tortura sexual contra las mujeres, a pesar de que, en años pasados, el Estado mexicano ya ha sido condenado internacionalmente por este tipo de violaciones. 

En consonancia con lo expuesto por organismos internacionales como la ONU, el informe subraya que la tortura no es cuestión de unos cuantos elementos que actuaron mal, sino que se trata de una práctica generalizada en México que ha contado desde décadas con el beneplácito de altas esferas gubernamentales. 

En particular, el estudio destaca tres factores por los que la tortura continúa repitiéndose en el país, independientemente del gobierno en turno, y a pesar de la aprobación de leyes y mecanismos para combatirla. 

“Así funcionan las cosas desde siempre”

El primer factor es que la tortura es una práctica común, normalizada, e institucionalizada, “que se percibe como eficiente en las corporaciones policiales”. 

Sobre este punto, Artículo 19 expuso que solicitó entrevistar a 20 elementos policiacos para conocer su opinión sobre el uso de la tortura, de los cuales solo 5 dieron respuesta. En las entrevistas, los agentes consideraron que el uso de la fuerza física excesiva es una práctica recurrente que les da resultados. 

“Así es como funcionan las cosas desde siempre, así nos enseñaron”; “se trata de una práctica ancestral”; “se nos adiestra así desde las academias, sabemos que es parte de ser policía”; “así se hace desde hace muchos años y así ha funcionado”; “es una práctica fea, no debería ser así, pero funciona”, fueron algunas de las respuestas de los elementos policiacos.  

Además, los propios agentes policiacos señalaron que el uso de la violencia física es común, incluso, al interior de las academias de instrucción, como parte del proceso de “volverse policía”; motivo que contribuye a que la tortura sea vista como algo ‘normal’ entre los elementos, y a que se genere un ambiente de propensión a la discreción y a los abusos.

Comer parado una bandeja completa de comida en solo seis minutos; correr bajo el sol durante horas; recibir duchas de agua fría amarrado a la regadera; recibir ‘palazos’ (golpes en el coxis); recibir ‘cocodrilazos’ (mordeduras hasta que se formen moretones o lesiones); o rapar a las mujeres cuando se les desata el cabello durante un entrenamiento, son algunas de las prácticas de abusos que los agentes policiacos soportan durante sus entrenamientos. 

Dar resultados a como dé lugar

El segundo factor hace referencia a que aún es insuficiente la capacitación y profesionalización en las fuerzas de seguridad en temas relacionados con derechos humanos, y a que un elevado número de policías entran a la corporación por motivos que no tienen que ver con la vocación de servir y proteger a la ciudadanía. 

Y como muestra de lo anterior sirva un dato: casi 4 de cada 10 policías a nivel nacional dijeron que ingresaron a su corporación porque perdieron su empleo original, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Estándares y Capacitación Profesional Policial del INEGI. 

El tercer factor que señala Artículo 19 es que aún existe una exigencia de cuota a los policías para detener personas y dar resultados rápidos. 

“A mí me piden resultados y yo doy resultados. Me piden que encuentre a quién hizo esto o lo otro, y yo voy a ver cómo le hago, pero lo voy a encontrar. Se nos exige que demos resultados, sea como sea”, expuso uno de los policías entrevistados para el informe. 

Gabriela Ortiz Quintero, investigadora y experta en el nuevo sistema de justicia oral, sostuvo que “existe una práctica de cuotas de consignación” que está encaminado a “obtener solo una posible vinculación a proceso y despreocuparnos por lo que ocurra con el resto de la investigación, en términos de su éxito o fracaso”. 

Esto, subrayó la investigadora, implica “un claro incentivo hacia la tortura”. 

Entre las prácticas de tortura más recurrentes, señala el informe, están las denominadas ‘paseaditas’, que consisten en que, tras la detención de una persona por elementos policiacos, éstos llevan a la persona en vehículos oficiales o paraoficiales a un destino desconocido. 

Y en ese intervalo de tiempo, antes de la puesta a disposición en el Ministerio Público de turno, la persona detenida es sometida a interrogatorios y a agresiones físicas para obtener una supuesta confesión, o una versión de los hechos que lo implique directamente en un caso. 

En casos documentados de tortura, como el del estudiante de la UNAM Enrique Guerrero Aviña, quien fue ‘levantado’ por elementos policiacos que, durante el traslado al Ministerio Público, lo golpearon, lo asfixiaron con una bolsa de plástico, y lo amenazaron con violarlo si no confesaba un supuesto delito, se utilizó este modus operandi de la ‘paseadita’. 

Según la Encuesta Nacional de Población Privada de Libertad (ENPOL) 2016, 7 de cada 10 personas arrestadas en el fuero federal dijeron haber sufrido algún tipo de tortura. La forma de tortura más utilizada es la amenaza de levantamiento de cargos falsos: 5 de cada 10 detenidos dijeron que fueron amenazados de esta forma. 

El desnudamiento (46%), y recibir patadas o puñetazos durante el arresto (45%), fueron las otras formas más comunes de tortura. 

El Mecanismo de Prevención no es agente de cambio

El informe de Artículo 19 también subraya que, a la fecha, el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura no ha sido un agente de cambio para erradicar el uso de la tortura por parte de elementos policiacos y de investigación. 

Básicamente, el Mecanismo se ha dedicado a hacer rutinas de trabajo centradas en la “inspección” de las condiciones materiales en los lugares de detención. 

“Las visitas a tales lugares efectuadas por el Mecanismo se limitan a procedimientos de observación de aplicación de un check-list de las condiciones de detención, sin cuestionar aspectos de fondo, como, por ejemplo, el hecho mismo de que las personas detenidas estén a ‘disposición’ de la misma autoridad que investiga la conducta que se les atribuye”, plantea el informe. 

“Tampoco se estudian las salvaguardas y protecciones procesales que debieran existir para evitar la tortura durante la detención, como es el caso de la obligación de informar en tiempo real el lugar de detención; la comunicación con la defensa y la intervención de representantes de organismos de la sociedad civil que funjan como observadores, especialmente en los sitios de retención del MP”, añade Artículo 19 en su investigación. 

En conclusión, para Artículo 19 el Mecanismo está subutilizando sus capacidades funcionales e, incluso, está “subestimando” el propio mandato para el que fue creado, limitándose a cuestiones meramente de inspeccionar las condiciones materiales en los lugares de detención. 

“En la actuación del Mecanismo no se aprecian acciones constantes ni contundentes encaminadas a la generación de cambios en el campo de la cultura cívica. Igualmente, se ha omitido acudir a las tecnologías de la información y los recursos de comunicación para que la negación de la presunción de inocencia y la práctica de tortura sean entendidas como legal, ética y políticamente inadmisibles”, concluyó Artículo 19.

 Lee aquí el informe completo.

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Qué tan seguro es para las mujeres embarazadas vacunarse contra la COVID-19

¿Es seguro para las mujeres embarazadas recibir la vacuna contra la COVID-19? ¿Y las que están en periodo de lactancia? ¿Tendrá un impacto en la fertilidad?
12 de febrero, 2021
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Ilustración de una mujer embarazada y virus

BBC
Las embarazadas fueron excluidas de los ensayos clínicos, por lo que todavía hay muchas dudas.

“Como mujer embarazada, mi mayor preocupación era la seguridad”, dice Irène Mathieu. En su segundo trimestre de embarazo tuvo que elegir si recibir o no la vacuna contra el coronavirus.

Al ser una trabajadora sanitaria en la ciudad estadounidense de Charlottesville, Virginia, era elegible para ser vacunada. Pero la doctora Mathieu tenía muchas dudas.

“Por un lado, tengo un mayor riesgo de contraer la covid-19 porque soy médica de atención primaria”, dice.

“Y aunque la vacuna es nueva, no está elaborada con virus vivos y tenemos un largo historial de administración segura de vacunas vivas atenuadas a embarazadas”.

“Por otro lado, no tenemos datos sobre la seguridad de la vacuna de la covid-19 durante el embarazo”.

Estas son algunas de las preguntas que se hacen las mujeres embarazadas y madres lactantes. Consultamos a varias especialistas.

1. ¿Cuál es el consejo de vacunación para las mujeres embarazadas?

Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado consejos sobre las vacunas contra la covid-19 de Pfizer-BioNTech y Moderna, y no recomienda la vacunación de mujeres embarazadas en este momento.

Eso se debe a la falta de datos, no a que haya evidencia de que las vacunas sean dañinas.

Pero, cuando una mujer embarazada tiene un riesgo inevitablementealto de exposición al virus, como en el caso de una trabajador ade la salud, o tiene comorbilidades (dos o más trastornos o enfermedades relacionadas), entonces la OMS dice que “la vacunación puede considerarse tras discutirlo con su proveedor de atención médica”.

La OMS también señala los riesgos de la covid-19 durante el embarazo.

Gráfico

BBC

“Las mujeres embarazadas tienen un mayor riesgo de sufrir covid-19 grave que las mujeres no embarazadas, y la covid-19 se asocia con un mayor riesgo de parto prematuro“, dice la guía de la OMS.

La doctora Mathieu discutió ampliamente el tema con su médico y con colegas de atención médica que también estaban embarazadas.

“Cuando consideré los riesgos teóricos pero desconocidos de una nueva vacuna y los riesgos reales de la covid-19 durante el embarazo, para mí, la decisión fue clara”, dice Mathieu.

Recibió la primera dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech en enero y está pendiente de recibir la segunda en febrero.

Cómo se comparan las vacunas en la Fase III de los ensayos clínicos

BBC

Otras mujeres tomaron decisiones diferentes.

Joanna Sullivan, de Ohio, EE.UU., espera su primer bebé para junio. No pretende ponerse la vacuna hasta después de dar a luz.

Si bien sostiene que sería “útil” ver cómo responden a la vacuna otras mujeres embarazadas, Sullivan dice que ella probablemente esperará.

2. ¿Qué dicen los datos?

Hasta ahora, no hay muchos datos.

“Aún no se han iniciado ensayos en embarazadas para las vacunas que han sido autorizadas para su uso, a pesar de que existen datos de seguridad tranquilizadores y una eficacia muy alta”, dice Carleigh Krubiner, miembro de la facultad del Instituto de Bioética Johns Hopkins Berman, en Baltimore, Maryland, Estados Unidos.

No hay ninguna sugerencia de que la vacuna tenga algún riesgo para las mujeres embarazadas y lactantes, simplemente los estudios aún no se han realizado.

Mujer embarazada

Getty Images
Las mujeres embarazadas suelen estar excluidas de los primeros ensayos clínicos de nuevos medicamentos y vacunas.

Pfizer siguió la guía de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), al excluir a las mujeres embarazadas y en período de lactancia de sus ensayos clínicos.

Dicen que estas mujeres comenzarán a ser evaluadas este año, después de la finalización de los denominados estudios de toxicidad para el desarrollo y la reproducción (DART), que suelen realizarse en animales.

3. ¿Por qué los datos no incluyen a mujeres embarazadas?

Los expertos dicen que es normal.

“En tiempos no pandémicos, si se habla de una vacuna nueva, la mayoría de las personas razonables comprometidas con promover los intereses de las mujeres embarazadas y sus bebés dirían que no debemos involucrarlasen los primeros ensayos clínicos”, dice la doctora Ruth Faden,de la Universidad Johns Hopkins y especializada en los derechos y la salud de las mujeres embarazadas.

En bioética, las mujeres embarazadas se describen como una población compleja“, dice Faden.

“En ningún otro caso hay dos entidades que sean objeto de preocupación moral”.

Algunos expertos se refieren a eventos anteriores en los que la falta de datos ha provocado retrasos masivos o incluso la negación total del acceso a vacunas que salvan vidas.

“En el caso del ébola, a las mujeres embarazadas y lactantes en la República Democrática del Congo inicialmente no se les permitió recibir vacunas durante los primeros meses de lanzamiento de las mismas”, dice Carleigh Krubiner.

“Las mujeres de las comunidades afectadas denunciaron que efectivamente las estaban enviando a la muerte, sin protección contra una enfermedad con una alta mortalidad y una muerte fetal cercana al 100%”.

La especialista dice que algunas mujeres en periodo de lactancia decidieron tomar “vacaciones de lactancia”innecesarias y potencialmente dañinas para acceder a las vacunas

Con la pandemia actual, dice Krubine, “la falta de datos puede hacer que muchos duden en utilizar vacunas altamente beneficiosas y, en última instancia, seguras”, lo que los llevaría a renunciar a la vacunación , la cual “protegería y promovería la salud tanto materna como neonatal”.

4. ¿Cómo lo están abordando en diferentes países?

Los países están adoptando diferentes enfoques en cuanto a la vacunación de mujeres embarazadas.

Algunos, como Reino Unido, ofrecen consejos similares a la OMS.

“Aunque los datos disponibles no indican ningún problema de seguridad o daño al embarazo, no hay evidencia suficiente para recomendar el uso rutinario de las vacunas contra la covid-19 durante el embarazo”, afirma el Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos (RCOG) de Reino Unido.

“Si una mujer embarazada cumple con la definición de ser extremadamente vulnerable a nivel clínico, entonces debe discutir las opciones de la vacuna contra la covid-19 con su obstetra y/o médico”.

“Esto se debe a que su condición subyacente puede ponerla en un riesgo muy alto de experimentar complicaciones graves de la covid-19“.

En cuanto a mujeres que están amamantando, el RCOG dice que “no hay ningún riesgo conocido”, y agrega que se debe informar a las mujeres sobre la falta de datos disponibles.

Mujer visitando una doctora

Getty Images
Los expertos sugieren conversar con su médico para realizar un análisis de riesgo-beneficio.

Otros países, como Israel, están incluyendo a mujeres embarazadas con factores de riesgo de alta morbilidad entre las que tienen acceso prioritario a las vacunas contra la covid-19, sin contemplar los riesgos para ellas o para los fetos.

En cambio, India ha declarado explícitamente que las mujeres embarazadas y lactantes no deben recibir las inyecciones hasta que se realicen más estudios.

5. ¿Cuándo es probable que estén disponibles los datos?

Los datos de los ensayos clínicos que involucran a mujeres embarazadas “pueden tardar meses o años”, dice Huma Farid, obstetra y ginecóloga en el Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston, Massachusetts, EE.UU., e instructora en la Escuela de Medicina de Harvard.

Algunas mujeres que quedaron embarazadas durante el ensayo serán monitoreadas durante su embarazo.

Sin embargo, los datos preliminares sobre cómo el coronavirus puede afectar a las mujeres embarazadas ofrecen un panorama mixto.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos afirman que las pacientes embarazadas tienen un mayor riesgo de enfermedad grave y muerte si contraen la covid-19.

“Los datos sugieren que la infección materna está asociada con una mayor probabilidad de parto prematuro“, agrega Carleigh Krubiner.

Por el contrario, la evidencia actual de Reino Unido sugiere que las mujeres embarazadas no tienen un riesgo mayor de enfermarse gravemente que otros adultos sanos si desarrollan la enfermedad.

La mayoría de las mujeres embarazadas experimentan solo síntomas leves o moderados.

6. ¿En qué situación están las mujeres embarazadas?

Para muchos médicos, la mera sugerencia de una infección grave es preocupante.

“Sabemos que existe un mayor riesgo para pacientes embarazadas que tienen covid-19 y también sabemos que, en general, las vacunas son seguras”, dice la doctora Huma Farid.

Ella se refiere específicamente a las vacunas de ARNmensajero de Moderna y Pfizer, que usan un pequeño fragmento del código genético del virus.

Ese fragmento comienza a formar parte del virus dentro del cuerpo, que el sistema inmunológico reconoce como extraño y empieza a atacar.

Gráfico de la creación de la vacuna

BBC

“La vacuna contra el SARS Co-V-2 no es una vacuna viva, que es el único tipo de vacuna contraindicado en el embarazo porque tiene un virus debilitado pero vivo como parte de la vacuna, como las de la polio o la varicela”.

Eso ha alentado a que las embarazadas que son trabajadoras en la primera línea frente a la covid en Estados Unidos y que corren el máximo riesgo de contraer el virus consideren vacunarse.

“Es una decisión individual para cada paciente, pero trato de discutir con ellas sus preocupaciones sobre el virus y sobre la vacuna, y el análisis de riesgo-beneficio”, dice Farid.

Ella recomienda que cada paciente embarazada discuta estos aspectos con su médico y que, independientemente del resultado, siga todas las precauciones de distancia social, higiene de manos y uso de mascarillas.

Mujer embarazada

Getty Images
Los expertos alientan a las mujeres embarazadas a seguir todas las precauciones.

Carleigh Krubiner destaca el papel de las condiciones médicas subyacentes en el proceso de toma de decisiones.

“Aquellas con condiciones preexistentes que aumentan su riesgo de covid-19 grave pueden sopesar esta decisión de manera diferentes abiendo que, si permanecen sin protección a través de la vacuna, podría haber graves consecuencias de infección para ellas y para sus bebés”.

Al igual que la doctora Farid, recomienda considerar al menos tres aspectos principales: el riesgo de exposición, el riesgo de enfermedad grave y el beneficio de la vacuna en comparación con otras medidas preventivas.

7. ¿Y las madres lactantes?

Existe un consenso general entre los expertos de que no hay ninguna razón para que las mujeres que amamantan renuncien a la vacunación contra la covid-19 si son elegibles para recibirla.

“He estado alentando a las madres lactantes a que se vacunen porque cualquier anticuerpo que produzcan contra el virus probablemente pasará a la leche materna y ayudará a sus bebés a tener cierta protección contra el Sars-CoV-2″, dice la doctora Huma Farid.

Según la OMS, hasta ahora no hay evidencia de que las madres lactantes o sus bebés tengan un riesgo elevado de covid-19 grave.

El organismo recomienda que si una mujer que amamanta es parte de un grupo al que se recomienda la vacunación, entonces “se puede ofrecer la vacuna”.

Madre lactante

Getty Images
Según la OMS, hasta el momento no hay evidencia de que las madres lactantes o sus bebés tengan un riesgo elevado de covid-19 grave.

8. ¿Afecta la vacuna a la fertilidad?

En cuanto a las mujeres que están intentando quedarse embarazadas, los expertos han analizado la evidencia inicial y dicen que no es necesario evitar el embarazo después de la vacunación.

“No hay evidencia que sugiera que las vacunas contra la covid-19 afectarán a la fertilidad, ni ningún mecanismo biológicamente plausible de cómo podrían causar un impacto a ese respecto”, dice Carleigh Krubiner.

“De hecho, aunque los ensayos de vacunas actualmente autorizadas no inscribieron a participantes embarazadas en sus ensayos clínicos, varias mujeres quedaron embarazadas durante el curso de los estudios, lo que no es infrecuente en ensayos de vacunas a gran escala que inscriben a mujeres en edad reproductiva”.

“Las mujeres deben estar tranquilas de que estas vacunas no representan ningún riesgo para sus posibilidades futuras de concebir o de tener hijos“.

Los expertos esperan que el panorama se aclare con el tiempo.

“Con suerte, a medida que comiencen los estudios sobre el embarazo y más mujeres embarazadas en primera línea contra la pandemia reciban la vacuna, podremos generar mejores pruebas”, dice Carleigh Krubiner.

“Para que, en el futuro, todas las mujeres embarazadas a las que se les ofrezca la vacuna contra la covid-19 puedan tomar decisiones más informadas y capacitadas”.


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