Veracruz, Morelos y Nuevo León, los estados con las tasas más altas de feminicidio
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Veracruz, Morelos y Nuevo León, los estados con las tasas más altas de feminicidio

Los casos acumulados en lo que va de 2019 por cada 100 mil habitantes ya igualan a la tasa de 2018.
Cuartoscuro
Por Hallazgos Índice GLAC
27 de noviembre, 2019
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Entre diciembre de 2018 y octubre de 2019 fueron asesinadas 907 mujeres, según los datos más recientes del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) y analizados por GLAC Consulting. 

Esto significó un incremento de 11.4% respecto a diciembre de 2017 y octubre  de 2018 cuando se registraron 780 feminicidios.

La Ciudad de México se ubicó en la posición 18 en el ranking nacional de tasa de feminicidio por cada 100 mil mujeres, con 1.1 casos en lo que va de 2019, donde 1 es mejor y 32 es peor. Su número de casos totales durante ese periodo superó al promedio de casos a nivel nacional, que fue de 26. 

El 21 de noviembre de 2019, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum decretó la Alerta de Violencia en contra de las mujeres. Indicó que enviará una iniciativa al Congreso de la Ciudad de México para la creación del registro público de agresores sexuales con sentencia condenatoria, la aprobación de la Ley Olimpia, la cual sanciona el acoso y la violencia digital y la creación de un banco de ADN de uso forense.

En la actualidad, hay 19 estados incluyendo a la Ciudad de México.

En 2019 las entidades que registraron tasas más altas de feminicidios por cada 100 mil habitantes fueron Veracruz, Morelos y Nuevo León, mientras que Baja California Sur obtuvo la más baja

Respecto al número de feminicidios en Morelos, entre 2015 y 2016 se registró un repunte. Los casos acumulados en lo que va de 2019 por cada 100 mil habitantes ya igualan a la tasa de 2018.

En Veracruz la incidencia para este delito se incrementó a partir de 2015. El número de casos por cada 100 mil habitantes en lo que va de este año es el mayor registrado desde 2015.

En Nuevo Léon, la tasa de feminicidios se incrementó a partir de 2016. El año pasado se registró la tasa más alta desde 2015.

Análisis de datos indican que el 80% de los casos de feminicidio son cometidos en el interior de inmuebles por cónyuges, excónyuges, parejas sentimentales, exparejas o amigos de la víctima. Otro 10% es cometido por conocidos pertenecientes al círculo social y familiar y solo un 10% restante es cometido por personas desconocidas en lugares distintos.

Feminicidio y lesiones dolosas producidas por violencia familiar

El estudio reveló mediante la asociación matemática denominada por los expertos “correlación”, que durante los últimos 4 años, feminicidio y violencia familiar han ido de la mano.

Guerrero e Hidalgo registraron el nivel de relación más alto a nivel nacional con 0.78, lo que indica un crecimiento de lesiones en mujeres por violencia familiar altamente asociado a un aumento de los casos de feminicidio por cada 100 mil habitantes. Les siguió Veracruz con un nivel de correlación de 0.70.

Entre enero y octubre de 2019, Querétaro se posicionó como la entidad con mayor tasa de lesiones dolosas en mujeres con 436.87 por cada 100 mil mujeres (equivalentes a 4,773 casos). Chiapas registró la tasa de lesiones dolosas en mujeres más baja con 19.18 por cada 100 mil mujeres (540 casos).

Las secuelas de COVID pueden causar muerte prematura incluso después de haber tenido la enfermedad

El conocimiento que se tiene de las secuelas de otras pandemias permite prever que COVID puede causar enfermedad cardiovascular que se manifiesta años después de la infección.
20 de octubre, 2022
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En el hemisferio norte nos acercamos a los meses de invierno y sufrir catarros y enfermedades respiratorias será algo habitual. De hecho, los datos en Oceanía indican que la ola de gripe puede ser especialmente agresiva en 2022-2023.

A ello hay que sumarle que lo más probable es que venga unida a otra ola de COVID-19 con las variantes actuales más eficientes. Por eso la OMS pidió que se tomen medidas en Europa y se refuerce la atención primaria. Lo vamos a necesitar.

Más allá de los habituales síntomas respiratorios (que pueden ir desde un catarro hasta una neumonía mortal), conviene prestar atención a otro hecho preocupante: el SARS-CoV-2 y otros virus respiratorios puede desencadenar síntomas cardiovasculares.

De hecho, el conocimiento que tenemos de las secuelas de otras pandemias indica que estos síntomas pueden afectar a la esperanza de vida provocando muertes prematuras desde meses a años después.

Tras la gripe de 1918, la literatura científica de la época describió casos extraños de niebla mental y fatiga crónica, dos de los síntomas asociados hoy en día con la covid-19. Pero además de los síntomas habituales de la gripe, la de 1918 dejó una secuela muy preocupante y con efectos retardados: una ola de infartos que sacudió el mundo entre 1940 y 1959.

Esa ola era extraña, aparentemente inexplicable, pero hoy en día ya sabemos que estaba asociada a la previa pandemia de gripe. El virus había dejado una bomba de efecto retardado en algunos supervivientes.

Enfermeras con mascarillas durante la pandemia de la gripe en 1918

Getty Images
Una ola de infartos entre 1940 y 1959 se puede rastrear a las secuelas de la pandemia de la gripe en 1918.

Esta ola de enfermedades cardiovasculares afectó especialmente a hombres, igual que la propia pandemia de gripe y ahora la de covid-19. Como posible explicación se ha propuesto que la respuesta inmunitaria inusual en hombres entre 20 y 40 años en 1918 podría haber condicionado a los supervivientes a sufrir una mayor mortalidad a edad adulta.

Pero es más, la exposición prenatal al virus de la gripe de 1918 se ha asociado a una mayor posibilidad de sufrir enfermedad cardiovascular a partir de los 60 años.

Estudios posteriores han demostrado que la infección por el virus de la gripe aumenta el desarrollo de las placas ateroscleróticas y, por tanto, la posibilidad de sufrir infartos. El daño en el endotelio vascular acelera la formación de placas y, por tanto, el riesgo de sufrir infartos.

Infección con SARS-CoV-2 y enfermedad cardiovascular

Pasados los primeros meses de pandemia ya se comenzaron a recoger datos que indicaban un aumento de daño cardiovascular tras la infección con SARS-CoV-2. Las complicaciones más frecuentes eran fallo cardiaco, daño en el miocardio, arritmias y síndrome coronario agudo.

Ilustración de los efectos del coronavirus sobre el corazón

Getty Images
La inflamación vascular por infección de covid se acelera en pacientes predispuestos a esa condición.

Para explicar estos síntomas se barajan dos posibilidades y ambas se basan en evidencias consistentes:

  1. Una respuesta inmunitaria desequilibrada frente a la infección vírica causa un proceso inflamatorio que provoca daños vasculares. La inflamación, cuyo máximo exponente es la tormenta de citoquinas, provocaría vasculitis, o inflamación vascular. Así, en personas que ya presentan inicio de enfermedad cardiovascular, esta inflamación aceleraría el proceso.
  2. El SARS-CoV-2 se introduce en las células utilizando la proteína ACE2, muy presente en las células endoteliales que revisten los vasos sanguíneos. Esta proteína es esencial para el funcionamiento del sistema cardiovascular, regulando la presión sanguínea, el control de electrolitos, la reparación de los vasos y la inflamación.

Aumento de abortos en mujeres que sufren COVID-19

Una mujer en una cama de hospital reacciona con tristeza a la evaluación de un médico que mira una ecografía

Getty Images
Además de causar abortos espontáneos, la infección de covid puede causar daños a los órganos del feto.

Como el SARS-Cov-2 afecta al endotelio, es muy posible que provoque daños irreparables en tejidos altamente vascularizados, entre ellos la placenta.

Esto explica el aumento de abortos producidos en mujeres que han sufrido covid-19. De hecho, los perfiles de daño vascular en mujeres embarazadas con covid-19 son similares a los encontrados en casos de preeclampsia, un desequilibrio de la presión arterial que causa daño vascular y abortos.

Además, otros estudios han demostrado que en embarazos tempranos el virus puede causar daños en los órganos del feto asociados con un proceso inflamatorio generalizado.

¿Vacunas y miocarditis? No hay evidencias

Una mujer con una camiseta que lee: "No vacuna tóxica" durante una protesta en Barcelona, España

Getty Images
Aunque hay movimientos en muchos países contra las vacunas de covid, no hay evidencia de que generen daño cardiovascular.

El efecto de la proteína S sobre el endotelio se ha relacionado con un posible daño vascular causado por las vacunas basadas en mRNA. En estas vacunas, el mRNA que contienen genera esta proteína en los tejidos para que el sistema inmunitario la reconozca y se active contra ella. Pero este daño no ha podido ser demostrado.

Aunque se intenta alarmar sobre las miocarditis asociadas con las vacunas, los datos científicos no avalan ese miedo. Una reciente publicación en JAMA ha demostrado que de unos 192,5 millones de vacunados en EE.UU, tan solo 8,4 personas por millón presentaron síntomas de miocarditis, de ellas tan solo 92 personas necesitaron tratamientos más específicos que los antiinflamatorios habituales y ninguna de ellas murió.

No hay motivo para tanto alarmismo. Los síntomas de miocarditis informados unos días posteriores a la vacunación son leves y probablemente indican una respuesta inflamatoria algo más agresiva en estas personas, pero no un daño directo de la proteína S.

De hecho los niveles de proteína S en la sangre tras la vacunación son muy bajos y su efecto sobre el endotelio es transitorio desapareciendo en pocos días.

Prevención del daño vascular, una razón más para vacunarse

Una mujer recibe una vacuna

Getty Images
La vacuna sigue siendo una prevención efectiva contra futuros problemas.

Con todos los datos acumulados hasta el momento y los precedentes de anteriores pandemias, podemos concluir que la covid-19, al igual que otras infecciones respiratorias agudas, puede empeorar enfermedades cardiovasculares y reducir la esperanza de vida bien por acelerar el daño vascular o bien por generar nuevos daños. Estos daños pueden acabar provocando muerte incluso meses o años después de la infección.

Afortunadamente, la vacunación ha demostrado ser efectiva contra estos efectos al igual que contra la covid-19. El fundamento es simple: si el virus no puede llegar a la sangre, no puede afectar al sistema cardiovascular.

Una razón más para no dejar que el coronavirus nos infecte sin estar preparados. La vacunación salva vidas, incluso años después.

*Guillermo López Lluch es catedrático e investigador del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo e investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla. Su artículo fue publicado en The Conversation cuya versión original puedes leer aquí.


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