En consulta pública, habitantes de Chihuahua rechazan proyecto de Alumbrado Público
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Especial

En consulta pública, habitantes de Chihuahua rechazan proyecto de Alumbrado Público

En total emitieron su voto 62 mil 58 ciudadanos; el "No" obtuvo 35 mil 229 votos, frente a los 26 mil 527 del ‘Sí’. 
Especial
Por Miguel Silerio / YoCiudadano
25 de noviembre, 2019
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A través de una consulta pública, habitantes de la ciudad de Chihuahua rechazaron este domingo el proyecto de concesión del alumbrado público propuesto por la alcaldesa panista María Eugenia Campos Galván.

Según el conteo preliminar dado a conocer por el Instituto Estatal Electoral de Chihuahua (IEE), la opción del ‘No’ obtuvo 35 mil 229 votos frente a los 26 mil 527 del ‘Sí’. 

A las 8 de la noche, apenas dos horas después de que cerraran las mesas receptoras de votación, María Eugenia Campos reconoció el triunfó del ‘No’ en el plebiscito y anunció que el Gobierno Municipal de Chihuahua cancelará el proyecto de alumbrado público. 

“De acuerdo con la información que tenemos al momento, prevemos que el resultado es que la mayoría de quienes participaron votaron por el ‘No’. Como les dije antes, el Municipio reconoce y acepta el resultado, por lo cual actuaremos en consecuencia (…) por consiguiente, el Municipio de Chihuahua retira el proyecto del alumbrado público”, declaró Campos Galván. 

La Alcaldesa puntualizó que el proyecto, denominado ‘Iluminamos Chihuahua’, será cancelado a pesar de que la votación no alcanzó el 10% de la lista nominal que se requería para que el resultado tuviera carácter vinculante. 

‘Iluminamos Chihuahua’ contemplaba la concesión del alumbrado público durante un máximo de 15 años, que se financiaría con los recursos provenientes del Derecho de Alumbrado Público (DAP), un impuesto declarado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. 

Fue en abril pasado cuando el Ayuntamiento tomó la decisión de realizar el proyecto de concesión, que después se sometió a consulta.

Para la jornada plebiscitaria, el IEE de Chihuahua dispuso 420 urnas electrónicas, de las cuales 376 se distribuyeron en 188 mesas receptoras del voto y 44 permanecieron resguardadas para ser utilizadas en el caso de alguna eventualidad. 

Los participantes tuvieron la posibilidad de responder ‘Sí’ o ‘No’ a la pregunta “¿Estás a favor del acuerdo aprobado por el Ayuntamiento de Chihuahua el 26 de abril del 2019, denominado “Iluminamos Chihuahua” que autoriza concesionar la prestación del Servicio de Alumbrado Público del Municipio de Chihuahua por un máximo de 15 años?”.

La consulta transcurrió entre diversas irregularidades, como la instalación tardía de algunas mesas de recepción del voto, presencia de la Policía Municipal a las afueras de las casillas y una falsa amenaza de bomba que ocasionó el desalojo del recinto en el que el IEE llevaba a cabo una sesión permanente para vigilar el proceso. 

El plebiscito fue impulsado por el colectivo ‘Chihuahua Decide’, integrado por las organizaciones Red por la Participación Ciudadana, Wikipolítica Chihuahua y Salvemos los Cerros, mismo que representó la opción del ‘No’. 

Se trata del primer plebiscito realizado en la entidad, fundamentado en la Ley de Participación Ciudadana —que contiene los mecanismos de plebiscito, referéndum, iniciativa ciudadana y revocación de mandato—, aprobada por el Congreso local apenas el año pasado. 

Se espera que un proceso similar se lleve a cabo en Ciudad Juárez, para someter a consulta el proyecto ‘Juárez Iluminado’ que propone el alcalde Armando Cabada Alvídrez.

Anque el plebiscito en la ciudad fronteriza ya fue aprobado por el IEE, el Consejo aún no ha determinado la fecha en la que habría de implementarse el mecanismo de participación ciudadana.

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Protestas en Bielorrusia

Getty Images
Las protestas no violentas tienen más posibilidades de éxito.

La lucha de los sindicatos agrupados en Solidaridad en Polonia en la década de 1980; el movimiento anti-apartheid en Sudáfrica; el derrocamiento del presidente serbio Slobodan Milosevic; la Revolución del Jazmín que forzó la salida del presidente tunecino Zine al-Abidine Ben Ali y desencadenó la Primavera Árabe…

Todos estos son ejemplos de movimientos populares que culminaron con un cambio político sustancial.

Y el último en ser noticia está en Bielorrusia, donde decenas de miles de personas han salido a las calles en las últimas semanas tras unas polémicas elecciones en las que el presidente Alexander Lukashenko se adjudicó la victoria.

Las autoridades han reaccionado con brutalidad: muchos manifestantes han sido arrestados y hay numerosas denuncias de torturas a manos de la policía.

Protestas en Bielorrusia

Reuters
Las protestas en Bielorrusia han movilizado a mucha gente. ¿En cantidades suficientes?

A pesar de esto, sin embargo, el movimiento de momento se ha mantenido fundamentalmente pacífico.

Pero, ¿cuán probable es que tenga éxito?

Lecciones de la historia

Una buena forma de evaluarlo es mirando la historia.

Que es lo que ha hecho la politóloga de Harvard Erica Chenoweth.

La profesora Chenoweth ha centrado su trabajo sobre todo en protestas contra dictaduras, no democracias.

A diferencia de los demócratas, los dictadores no pueden ser destituidos mediante el voto popular. En una democracia, si una política es impopular, otros políticos pueden ser elegidos con la promesa de abolirla. No existe tal mecanismo en una dictadura.

Erica Chenoweth

Kris Snibbe / Harvard Gazette
La politóloga de Harvard Erica Chenoweth ha estudiado la efectividad de las protestas.

Estas definiciones, sin embargo, son a menudo cuestionadas. ¿Dónde está la frontera entre democracia y dictadura? A menudo, de hecho, hay todo un espectro: un sistema político puede ser más o menos democrático.

Y también está el problema de cómo se clasifica la violencia y la no violencia.

¿Los ataques a la propiedad deben considerarse “violentos”? ¿Qué pasa con las personas que gritan insultos racistas pero sin agresión física? ¿Qué pasa con los actos de autosacrificio, como la autoinmolación o las huelgas de hambre? ¿Son violentos?

Las ventajas de la no violencia

A pesar de estas dificultades de categorización, existen algunas formas de protesta que son claramente no violentas y otras que son claramente violentas.

El asesinato es claramente violento. Las manifestaciones pacíficas, las peticiones, los carteles, las huelgas y los boicots, las sentadas y las huelgas no son violentas.

De hecho, según una clasificación bien conocida, existen 198 formas de protesta no violenta.

Y al analizar cada movimiento de protesta sobre el que había datos suficientes, desde 1900 hasta 2006, Erica Chenoweth y Maria Stephan llegaron a la conclusión de que un movimiento tenía el doble de probabilidades de éxito si no era violento.

La siguiente pregunta entonces es: ¿por qué?

La respuesta parece ser que la violencia reduce la base de apoyo de un movimiento, mientras que mucha más gente se une activamente a las protestas no violentas.

Protestas en Bielorrusia

Getty Images
La no violencia atrae a mucha más gente a las manifestaciones.

La no violencia es generalmente de menor riesgo, requiere menos capacidad física y ningún entrenamiento avanzado.

Y, por lo general, también requiere menos tiempo.

Por todas estas razones, los movimientos no violentos tienen mayores tasas de participación de mujeres, niños, ancianos y personas con discapacidad.

Pero, ¿por qué importa esto?

Bueno, tomemos la llamada Revolución Bulldozer contra Slobodan Milosevic. Cuando los soldados fueron entrevistados sobre por qué nunca apuntaron con sus armas a los manifestantes, explicaron que conocían a algunos de ellos. Se mostraban reacios a disparar contra una multitud que contenía a sus primos, amigos o vecinos.

El 3,5%

Obviamente, cuanto mayor sea el movimiento, más probable es que los miembros de la policía y las fuerzas de seguridad conozcan a algunos de sus participantes.

Y Erica Chenoweth ha dado una cifra muy precisa de cuán grande debe ser una manifestación antes de que su éxito sea casi inevitable: esa cifra es el 3,5% de la población.

Puede parecer un número pequeño, pero no lo es.

La población de Bielorrusia, por ejemplo, es de poco más de nueve millones, por lo que el 3,5% supera los 300.000. Y se estima que en las grandes manifestaciones en la capital, Minsk, participaron decenas de miles, quizás hasta 100.000 (aunque la agencia Associated Press una vez las estimó en 200.000).

La regla del 3,5% tampoco es estricta.

Muchos movimientos tienen éxito con tasas de participación más bajas que esta, y uno o dos fracasan a pesar de contar con el apoyo de las masas: el levantamiento de Bahréin de 2011 es uno de esos ejemplos que cita Chenoweth.

Menos efectivas

Los datos originales de Chenoweth llegan hasta 2006, pero la académica acaba de completar un nuevo estudio que examina los movimientos de protesta más recientes.

Y aunque sus últimos hallazgos generalmente refuerzan la investigación inicial, que muestra que la no violencia es más efectiva que la violencia, también ha identificado dos nuevas tendencias interesantes.

La primera es que la resistencia no violenta se ha convertido, con mucho, en el método de lucha más común en todo el mundo, mucho más que la insurrección armada o la lucha armada.

De hecho, entre 2010 y 2019 hubo más levantamientos no violentos en el mundo que en cualquier otra década de la historia registrada.

Argelia

Getty Images
Las protestas de Argelia en 2019 obligaron a dimitir al presidente Bouteflika.

La segunda tendencia es que la tasa de éxito de las protestas ha disminuido.

Ha caído drásticamente en lo que se refiere movimientos violentos: actualmente alrededor de nueve de cada diez movimientos violentos fracasan, dice Chenoweth.

Pero la protesta no violenta también tiene menos éxito de lo que solía.

Antes, alrededor de una de cada dos campañas no violentas tenía éxito; ahora es alrededor de una de cada tres.

Aunque, por supuesto, también se han producido algunos éxitos desde 2006.

Por ejemplo, el presidente sudanés Omar al-Bashir fue depuesto en 2019. Y unas semanas más tarde, el malestar popular obligó a dimitir al presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika.

Pero estas salidas son cada vez más raras.

¿Por qué? Bueno, podría haber muchas explicaciones, pero una parecería ser el impacto de doble filo de las redes sociales y la revolución digital.

Durante unos años, parecía que Internet y el auge de las redes sociales habían proporcionado a los organizadores de protestas una nueva y poderosa herramienta, facilitando la transmisión de información de todo tipo: por ejemplo, dónde y cuándo reunirse para la próxima marcha.

Pero los regímenes despóticos ahora han encontrado formas de darle la vuelta a esa arma y de usarla contra sus oponentes.

Policía en Bielorrusia

Reuters
Los gobiernos despóticos también utilizan la tecnología.

“La organización digital es muy vulnerable a la vigilancia y la infiltración”, dice Erica Chenoweth.

Y los gobiernos también pueden utilizar las redes sociales para hacer propaganda y para difundir desinformación.

Lo que nos lleva de regreso a Bielorrusia, donde los teléfonos de los manifestantes detenidos son examinados de forma rutinaria para establecer si siguen los canales de la oposición en la aplicación de mensajería Telegram.

Cuando las personas que manejan estos canales han sido arrestadas, Telegram se ha apresurado a cerrar sus cuentas con la esperanza de hacerlo antes de que la policía haya podido verificar la lista de seguidores.

¿Podrá el presidente Alexander Lukashenko aferrarse al cargo? ¿Realmente conseguirá sobrevivir ahora que está tan claro que existe una oposición tan generalizada a su gobierno?

Tal vez no. Pero si la historia sirve de guía, es demasiado pronto para descartarlo.


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