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Cuartoscuro Archivo

15 momentos que marcaron el primer año del gobierno de AMLO, de la austeridad al 'Culiacanazo'

AMLO reconoció que en su primer año enfrentó momentos dolorosos, por hechos de violencia, y destacó como positivas sus medidas de austeridad y apoyos sociales.
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1 de diciembre, 2019
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Del desabasto de gasolina y su plan antihuachicol, a la crisis por la liberación de un hijo del Chapo Guzmán. De la aplicación de reformas, recortes y protestas en su contra, a un 15 de septiembre en el Zócalo lleno de gritos de apoyo.

En su primer año como presidente, Andrés Manuel López Obrador enfrentó situaciones álgidas. Cuestionado al respecto en una de sus conferencias mañaneras, dijo que en este lapso había tenido “suerte”, que seguía optimista y que percibía que la mayor parte de la gente seguía creyendo en él.

Sin embargo, también reconoció que hubo hechos dolorosos, sobre todo de violencia. Entre ellos, destacó las decenas de muertes en Tlahuelilpan, Hidalgo, a causa de una toma clandestina. Y la masacre de integrantes de la familia LeBarón.

“Asignaturas pendientes en el plan: el problema de la inseguridad”, dijo sobre sus retos en los próximos años.

A continuación, te presentamos un listado de al menos 15 momentos que marcaron lo que va de su gobierno, hasta este 1 de diciembre:

Desabasto y una explosión

Automovilistas formaron largas filas y esperaron horas, para cargar gasolina. Algunas estaciones optaron por cerrar. Este escena de desabasto de combustible se repitió en al menos una decena de estados durante enero, apenas el segundo mes de López Obrador en el gobierno

El presidente explicó que se había tomado la decisión de cerrar ductos de Pemex para combatir el robo de combustible, el llamado huachicoleo, lo que generó retrasos en la distribución. El mandatario aseguró que había suficiente gasolina, pidió a la gente que tuviera paciencia, pero hubo compras de pánico.

Foto: Cuartoscuro

El 18 de enero, se informó sobre una convocatoria para contratar a 2 mil conductores, encargados de conducir las nuevas pipas que compraría el gobierno, a fin de garantizar el abasto.

Y ese mismo día, por la tarde, ocurrió un tragedia. En Tlahuelilpan, Hidalgo, pobladores acudieron a llevarse combustible de una toma clandestina, y una explosión mató a más de 130 personas.

Este hecho, según dijo después López Obrador, fue “el que más me pegó en lo íntimo… el más doloroso de todos” en su etapa como gobernante del país.

La batalla por hacer un aeropuerto en Santa Lucía 

Tras hacer una consulta y cancelar el aeropuerto de Texcoco, iniciado por el gobierno de Enrique Peña Nieto, López Obrador echó a andar el proyecto de hacer un aeropuerto en Santa Lucía, e informó que el Ejército se encargaría de su construcción, con una inversión estimada de 75 mil millones de pesos.

A lo largo del año, López Obrador acusó a los opositores de este aeropuerto- quienes señalan que la obra no tiene sustento técnico y que era preferible el llamado NAIM-, de actuar bajo intereses políticos y económicos, e interponer amparos para retrasar y  “sabotear” la obra.

Por otro lado, organizaciones como el colectivo #NoMásDerroches señalaron que aunque el gobierno haya obtenido suspensión de los amparos los juicios continuarían, y se seguirían litigando hasta que concluyan de manera definitiva.

Foto: Cuartoscuro

La amenaza de Trump y el ‘muro’ de la Guardia

En mayo de 2019, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer un 5% de aranceles a “todos los bienes” de México, si el gobierno no detenía el ingreso de migrantes centroamericanos.

El gobierno de López Obrador acordó un plan en el que México se comprometió a reducir el ingreso irregular de migrantes. Para ello, desplegó a elementos de la Guardia Nacional, corporación criticada por colectivos ciudadanos, señalando que con ella se sigue militarizando la seguridad pública, y ha servido para criminalizar la migración.

Los recortes y los reclamos

El gobierno de López Obrador eliminó plazas, redujo sueldos de funcionarios de alto nivel, hizo cambios en los mecanismos de compras públicas y endureció el control del gasto, esto con la intención de reducir el tamaño de la burocracia y generar ahorros.

La implementación de estas medidas generó reclamos sobre despidos injustos de burócratas, amparos de integrantes del poder Judicial por las restricciones a los salarios, y protestas del sector científico, cultural y el de salud, porque no fluían los recursos necesarios para sus actividades, e incluso se reportó falta de medicinas.

En tanto, el gobierno defendió el proceso de reestructuración, señalando que se habían eliminado plazas que duplicaban funciones o que eran innecesarias, y gastos considerados excesivos.

Hasta el 18 de noviembre, Función Pública reportó que durante el año habían sido eliminadas 8 mil 228 plazas de todos los niveles de mando y enlace en la Administración Pública Federal, y en conjunto con las medidas de austeridad se había logrado un ahorro de casi 11 mil millones de pesos.

La austeridad

En estos 12 meses los fines de semana López Obrador viajó a todos los estados del país, y lo hizo en aviones comerciales o por carretera. En estos recorridos, se le observó comer en los cafés de los aeropuertos, o en pequeñas fondas a un costado de los caminos. En su primer año, el presidente no viajó al extranjero.

“Ocho mil elementos cuidaban al presidente. Imagínense eso, todo el gasto de operación, cientos de camionetas blindadas, aviones, helicópteros. Iban a un viaje al extranjero, se iba el Estado Mayor un mes antes. Los mejores hoteles, los mejores restaurantes, hasta daba pena”, dijo en una conferencia mañanera, sobre lo que ocurría en el pasado.

“Eso es lo que nos permite financiar los programas sociales, los  programas de bienestar: la pensión a adultos mayores, lo de la pensión a discapacitados, las becas. Todo sale de no permitir la corrupción y de la austeridad republicana, de los ahorros, de no tener un gobierno rico con pueblo pobre, de destinar todo lo que vamos ahorrando a apoyar a la gente”.

El ramo administrativo de Presidencia de la República, hasta el tercer trimestre, había gastado 83.7% menos, en comparación con 2018.

Estancias infantiles y OSC, sin más recursos

Una de las principales reglas del gobierno de López Obrador es entregar las ayudas sociales directo a los beneficiarios, sin intermediarios. Este año el mandatario canceló la entrega de recursos a estancias infantiles y a organizaciones de la sociedad civil (OSC).

En febrero, el mandatario canceló la entrega de recursos a Estancias Infantiles, porque dijo había corrupción en ellas, ahora el dinero lo recibirá la madre, padre o tutor para que ellos paguen a las estancias o a un familiar, por el cuidado de los menores. Esto provocó protestas de trabajadores de las estancias y de los padres. La CNDH señaló que esto vulneró derechos.

Foto: Cuartoscuro

También en febrero, López Obrador criticó a las OSC. Aseguró que: “Todo lo que es sociedad civil tiene que ver con el conservadurismo, hasta los grandes consorcios promueven a la sociedad civil”. Por ello anunció que su gobierno ya no daría recursos a las organizaciones civiles que realizan acciones en beneficio de la población pues dijo son “una simulación”, y ya no sería necesario su trabajo porque su gobierno atendería directamente a la población.

Renuncias al gabinete

En mayo, junio y julio renunciaron personajes clave del gabinete presidencial al mostrar diferencias políticas o “injerencias” dentro de sus ámbitos.

El primero fue Germán Martínez, al dejar la dirección del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), luego de denunciar que funcionarios de Hacienda tenían “una injerencia perniciosa” que ponía en riesgo la prestación de servicios de salud. También criticó los recortes presupuestales y de personal, así como el rediseño de la institución.

Tonatiuh Guillén López dejó la dirección del Instituto Nacional de Migración en México (INM) en medio de una crisis humanitaria debido al compromiso mexicano de reforzar sus controles de seguridad en la frontera sur en acuerdo con Estados Unidos; en su lugar, quedó Francisco Garduño, quien antes fue coordinador de centros penitenciarios

La renuncia de mayor impacto fue la del exsecretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, quien manifestó su desacuerdo con las decisiones de la política económica que se estaban implementando, y acusó la existencia de conflictos de interés dentro del gobierno.

Foto: Cuartoscuro

Entre los desacuerdos, destacó la cancelación del Aeropuerto en Texcoco, la construcción de una nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco, la implementación de una nueva reforma fiscal, así como la anulación de cláusulas de contratos por la construcción de gasoductos entre CFE y empresas.

El peso y la Bolsa Mexicana de Valores cayeron tras el anuncio, sin embargo, López Obrador aceptó la renuncia y argumentó que las transformaciones “a veces no se entienden”. En su lugar designó a Arturo Herrera Gutiérrez, quien se se desempeñaba como subsecretario.

El ‘Culiacanazo’

El 14 de octubre el secretario de seguridad, Alfonso Durazo, dijo que el gobierno federal había logrado un “punto de inflexión” de tendencia a la baja en el número de homicidios, y un “quiebre” en la percepción de inseguridad que tenía la gente.

Sin embargo, apenas tres días después de su declaración, Culiacán vivió una jornada violenta de balaceras, bloqueo de calles y quema de autos, como resultado de un intento de capturar a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín el Chapo Guzmán.

En un inicio el gobierno dejó pasar horas sin dar información clara sobre lo ocurrido, hasta que reconoció que hubo un operativo fallido, en el que fuerzas federales habían detenido el hijo del Chapo, pero luego se optó por liberarlo, para evitar que el cártel de Sinaloa hiciera una masacre en Culiacán.

Estos hechos desataron una ola de críticas en contra del gobierno de López Obrador, aunque él defendió que se había hecho lo correcto, al liberar al hijo del Chapo, para evitar que murieran inocentes. Entre ellos, familiares de soldados que habían sido amenazados.

El ataque a la familia Le Barón, las masacres

Aún el gobierno de López Obrador seguía siendo cuestionado por el llamado ‘Culiacanazo’, cuando ocurrió una masacre incluso con repercusión en la relación con Estados Unidos.

Nueve integrantes de la familia LeBarón -que tenían la nacionalidad estadounidense-, entre ellos dos bebés, fueron asesinados el 4 de noviembre por un grupo armado en un punto en la frontera entre Sonora y Chihuahua, en el poblado de Bavispe.

Los LeBarón, tras sufrir este hecho violento, pidieron al gobierno estadounidense que declarar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas. Trump dijo que trabajaría para lograrlo, y en respuesta el canciller Marcelo Ebrard mencionó que México no permitiría que fuera vulnerada su soberanía.

Antes del asesinato de 9 integrantes de la familia LeBarón, durante el gobierno de López Obrador ya se habían registrado otras masacres.

El 19 de abril, un grupo de hombres armados irrumpió en una fiesta de cumpleaños en Minatitlán, Veracruz, y asesinó a 13 personas, entre ellas un menor de edad. El 28 de agosto, también en Veracruz, un ataque a un bar en Coatzacoalcos dejó al menos 30 muertos.

“Somos responsables, pero no culpables”, dijo López Obrador en la conferencia mañanera del 27 de noviembre, sobre los hechos violentos en el país.

“Esto es muy importante porque cuando llegamos ya  estaban las bandas, no surgieron a partir del día 1º de diciembre del año pasado y a veces se olvida eso. Por eso hablo, somos responsables porque nos corresponde a nosotros resolver el problema y lo vamos a resolver. Ese es uno de los pendientes”.

Hasta octubre se habían registrado 32 mil 565 homicidios durante el gobierno de López Obrador, aunque en los últimos 4 meses no se había registrado un alza en los asesinatos. Lo que el gobierno defiende como el “punto de inflexión”.

Presume apoyos en informe ciudadano

Al cumplir un año de su triunfo electoral, López Obrador dio un informe a los ciudadanos sobre cómo avanzaba su gobierno. Ante un Zócalo que poco a poco se llenó, presumió  el combate al huachicol, la lucha contra la corrupción, y sobre todo los millones de mexicanos que dijo, se verían beneficiados con sus programas sociales, con entregas directas de dinero que la oposición critica como una práctica clientelar.

López Obrador destacó las becas para estudiantes, adultos mayores, y personas con discapacidad. “En total estarán recibiendo becas 10 millones de estudiantes, lo que significará para este año una inversión de 60 mil millones de pesos, algo nunca visto en la historia de México”, dijo el presidente.

“Siete millones 500 mil adultos mayores, el 88 por ciento del total, han recibido sus pensiones de dos mil 550 pesos bimestrales, el doble de lo que obtenían antes; y ahora este apoyo es para todos, es universal”.

La gente, que llegó de diferentes partes de la ciudad en autobuses, vitoreó las promesas del mandatario. Sobre todo los adultos mayores que son asiduos asistentes a sus convocatorias. 

El Grito

El presidente López Obrador dio el Grito de Independencia en el Zócalo, ante al menos 80 mil personas. En su Grito incluyó a los héroes anónimos, el heroico pueblo de México, y a las comunidades indígenas. La gente en la plancha del Zócalo le lanzó gritos de apoyo como “sí se pudo” y “no estás solo”.

‘Ya hay una nueva Constitución’

El 24 de noviembre, en Guerrero, López Obrador presumió que el país ya tenía una nueva Constitución, por las reformas que ha impulsado su gobierno y que han sido aprobadas por el Congreso, con mayoría de Morena.

Entre ellas, está la eliminación de la Reforma Educativa del presidente Peña Nieto; la de ampliar los delitos que ameritan prisión preventiva automática, incluyendo a los relacionados con corrupción, huachicoleo y el uso de programas sociales con fines electorales; la de revocación de mandato y consultas ciudadanas; también la Ley de Austeridad, la que permitió la operación de la Guardia Nacional y una ley en contra de las empresas fantasma y el uso de facturas falsas, que la oposición acusó podía servir para imponer el “terrorismo fiscal”.

0.0%

El Inegi reportó en noviembre que durante los tres primeros trimestres del año se registró un estancamiento del PIB, con un crecimiento de 0.0% respecto a 2018; en cuanto al empleo, en todo el primer semestre la creación de empleos cayó 39%, al comparar con el año pasado.

El presidente López Obrador reconoció en agosto que el crecimiento económico era una asignatura pendiente, aunque también destacó que en el país había una mejor distribución del ingreso, evitando los “derroches” del gobierno. Otro momento complicado para el gobierno de López Obrador en lo económico este año fue cuando calificadoras redujeron la calificación y perspectiva crediticia de México y Pemex.

AMLO vs Órganos autónomos

Durante el año López Obrador acusó a los organismos autónomos de ser una simulación o un gobierno paralelo, que sirvieron para “operar el saqueo” y que no actuaron en el pasado contra la corrupción o violaciones a los derechos humanos.

Lanzó críticas al INE, al INAI, a la CNDH, a la Comisión Reguladora de Energía y a la Comisión Nacional de Hidrocarburos, y celebró que hubiera cambios en la dirección de algunos de estos organismos, que fueron ‘castigados’ en las reasignaciones presupuestales que aprobaron los diputados -con mayoría de Morena- para 2020.

En el caso de la CNDH, fue designada como nueva titular Rosario Piedra, excandidata de Morena a una diputación. Activistas criticaron su militancia en el partido del presidente, y además la oposición acusó fraude en la votación en el Senado, donde Piedra rindió protesta en medio de gritos y jaloneos.

AMLO vs la prensa

Desde el inicio de su gobierno López Obrador ha tenido roces con periodistas, y aunque ha dicho en varias ocasiones que respeta a los medios y que en su gobierno habrá libertad de expresión, ya acumula una lista de calificativos y frases para referirse a ella: prensa fifí, hampa del periodismo, “sacaron el cobre”, “hay periodistas, con todo respeto, que mienten como respiran”.

Pero el momento más álgido se dio un día después del fallido operativo para detener a uno de los hijos del ‘Chapo’ Guzmán. En su conferencia el presidente atacó a la prensa por la forma en que cubrió el operativo, pues a su parecer hubo “amarillismo” de algunos medios. Entonces citó esta frase: “¿Saben qué llegó a decir Gustavo Madero? Dice: ‘Le muerden la mano a quien les quitó el bozal’”.

En lo que va del gobierno de López Obrador, han sido asesinados 10 periodistas en México.

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#YoSoyAnimal
Foto: Cortesía José Reyes

Las razones por las que muchos latinos no hablan español en EU

Muchos estadounidenses de origen mexicano que crecieron en EU durante la década de 1960 fueron discriminados e incluso castigados por hablar español en las aulas de clase, lo que hizo que muchos abandonaran el idioma para siempre. José Reyes vivió uno de estos traumas pero decidió luchar por ser bilingüe.
Foto: Cortesía José Reyes
4 de noviembre, 2019
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El español ha tenido una fuerte presencia en Estados Unidos desde hace siglos, pero no siempre ha sido bienvenido.

Pese a que el país norteamericano no tiene designado el inglés como idioma oficial, este ha dominado en las escuelas públicas, instituciones y demás ámbitos de la sociedad.

Y aunque el español es el segundo idioma más hablado en el país, en diferentes épocas su uso ha sido marginado y sus hablantes discriminados por su acento y apariencia.

En el caso de José Reyes, incluso llegó a ser castigado en el aula de clases.

Reyes vivió una serie de traumas en torno a su idioma nativo en la década de 1960 y decidió transformarlas en experiencias constructivas que lo llevaron a convertirse en profesor bilingüe.

Esta es su historia.


La foto escolar

Cortesia Jose Reyes
Reyes, el primer niño en la segunda fila de izquierda a derecha, no sabía inglés cuando entró a la escuela primaria.

Nací en Estados Unidos en julio de 1959, en un pequeño pueblo llamado Ysleta, en la frontera con México.

Mi madre es de Jalisco y mi padre de Parral, Chihuahua. Por alguna fortuna se conocieron en Ciudad Juárez en 1956 y mi padre, siendo persistente, la conquistó.

Inmediatamente después de nacer nos mudamos a Juárez de nuevo y viví allí hasta los 3 años. Cuando mi padre perdió a su madre, decidieron volver a Estados Unidos y como en 1962 llegamos de nuevo aquí.

Alquilamos y nos movimos entre casas de parientes hasta finalmente tener nuestra propia casa en El Paso.

El Paso era un lugar amigable, donde la frontera no nos separaba ni nos marcaba.

Creo que el ambiente era más tolerante porque el que hablaba español o venía de México venía a trabajar, a servir. Mi abuela cuidaba una casa y mi padre hacía trabajos en una cocina.

Mi madre se quedaba en casa cuidando de mí y mis otros cinco hermanos.

Mapa de Ysleta, El Paso, Texas

BBC
Reyes se crió en Ysleta, en la ciudad tejana de El Paso.

A los 5 años, alguien le puso a mi mamá en la cabeza que yo ya necesitaba ir a la escuela así que me inscribieron en un programa especial de verano.

Fue una experiencia muy positiva. Mi abuela materna iba por mí, me compraba mi soda y mi helado, íbamos a su casa y luego ya me regresaban a mi casa.

En el otoño del 65, entré en primer grado en la escuela Houston. Me tocó una maestra muy bonita llamada Ms. Love.

Mis padres me decían que tenía que ser obediente y respetarla mucho.

Pero pronto aprendí que el lenguaje no era el mío y no me sentía muy a gusto. Batallaba mucho porque el inglés era un idioma que no conocía.

En esa época, no había tolerancia con el español.

En el aula teníamos grupos de lectura y a los que sabían leer les llamaban los yellowbirds y bluebirds (azulejos).

Los que no sabíamos leer íbamos al grupo de los blackbirds, es decir, los buitres.

Nos dijeron en la escuela que no podíamos hablar español. No Spanish, repetían.

La boleta escolar de José Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes obtuvo la calificación de “insatisfactorio” en su boleta de notas del primer grado.

Y nos advirtieron que si nos pillaban hablando español, habría consecuencias.

A muchos de los estudiantes incluso les ponían a escribir planas con la frase I will not speak Spanish (“No hablaré español”).

A otros compañeros los castigaban poniéndolos aparte.

Una vez el castigo me tocó a mí después de que hablé español.

Ms. Love me llevó al lavabo, abrió la llave, tomó una toalla de papel y la embarró con un jabón muy áspero que se llamaba Borax.

Empezó a lavarme la boca.

Creo que pensó que, simbólicamente, así borraría el español de mí.

De ahí en adelante me convertí en un estudiante muy silencioso y avergonzado. Tenía unos 6 o 7 años.

La familia Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes (abajo a la izq) junto a sus hermanos.

Les platicaron a mis padres del incidente y ellos me dijeron que debía acatar.

Me sentí defraudado, fuera de lugar. Lo bueno es que mi abuela y mi tía me invitaban a leer con ellas en español y vivía momentos muy tiernos a su lado.

Durante el segundo año de la escuela, nos tocó una maestra nueva llamada Ms. Justice que nos tenía bien disciplinados.

Nos tenía sentenciados en cuanto al uso del español y exigía que fuésemos eficaces con el inglés.

Mi relación positiva con el inglés vino a través de lo que veía en la televisión. Caricaturas, el programa de Johnny Carson… lo que pudiese consumir.

También aterrizamos en la biblioteca de la escuela con un compañero y entre él y yo empezamos a descubrir la literatura infantil en inglés.

Ya en el cuarto grado, cuando tenía unos 11 años, me tocó una maestra hispana por primera vez, la señora De la Torre.

Ella era inclusiva y nos ayudaba, nos enseñaba en inglés y en español.

El profesor José Reyes

Cortesia Jose Reyes
José Reyes ha sido maestro bilingüe en Texas y Nuevo México durante décadas.

Teníamos un libro de texto llamado “Paco en el Perú” y leyéndolo me fui dando cuenta de cómo mis amigos americanos empezaban a jugar con el idioma.

“Hola, Paco, qué tal are you?”, decían.

Me fascinaba que si ellos podían manipular el español, entonces yo podía hacer lo mismo con el inglés.

El gran dilema de nuestro tiempo es que había un gran anhelo por parte de los padres de que los niños dominaran el inglés.

Mi padre me tenía como su intérprete; muchas veces me ponía a traducirle el correo y eso me daba gran frustración.

Ni de aquí ni de allá

Luego vino el trauma de recibir el apodo de “pocho” que usan para llamar a los que no somos ni de aquí ni de allá, los semilingües, los que mezclan idiomas.

Nuestros familiares en Juárez se burlaban de mi forma de hablar y eso hizo que quisiera dejar de ir.

La experiencia me hizo pensar en mi identidad como algo que siempre estaba en proceso.

Pasaron los años y llegué al high school, donde me tocó un gran maestro de español, un cura que nos pidió que rezáramos el Padre Nuestro.

Ponía a la derecha a los que no sabían español y pensé que me pondría en el lado opuesto.

Graduación de la universidad de José Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes se graduó como profesor bilingüe en 1981.

Pues no. Al ver que recitaba un Padre Nuestro obsoleto que me enseñó mi abuela, se dio cuenta de que era pocho.

Nos dijo que hablábamos español pero no leíamos ni escribíamos, entonces quería desarrollar nuestro conocimiento de gramática y sintaxis.

De ahí empecé a forjar la idea de convertirme en maestro.

Me enteré que se habían firmado las leyes de derechos civiles y aprendí que como estudiante tenía algunos derechos. Y que en la universidad existía una certificación de maestro bilingüe.

Me gradué de la universidad en 1981 y de ahí empecé a trabajar como maestro de inglés como segundo idioma y luego como maestro bilingüe en Nuevo México.

Después di clases de noche durante 29 años en El Paso. Decidí enseñar de noche por justicia a mi padre, que asistió a escuelas de inglés para adultos y luchó por aprender.

Mi historia no es para causar pena. De hecho, todavía aprecio mucho a Ms. Love y Ms. Justice.

El que se sintió oprimido por un sistema puede reconciliarse con la idea de que mucho de eso se hizo por ignorancia.

En la actualidad, seguimos peleando un idioma sobre otro y no nos preguntamos por qué no podemos tener dos o más o por qué nos limitamos solo a uno.

Como maestro, lucho con algunos padres que vienen a inscribir a sus hijos y ya vienen con una idea preconcebida de que el inglés es mejor que el español.

Pero el español tiene su lugar en Estados Unidos, ¿por qué no celebrarlo?


https://www.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10158129017419665


*Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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