No permitiré otro "Rápido y Furioso", esas armas se usaron para cometer crímenes: AMLO
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No permitiré otro "Rápido y Furioso", esas armas se usaron para cometer crímenes: AMLO

El presidente dijo que su gobierno planteará al fiscal general estadounidense, William Barr -quien visitará México-, que su país refuerce el control en la salida de armas y dólares por la frontera común.
4 de diciembre, 2019
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El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que no permitirá ningún operativo como el de “Rápido y Furioso”, que permitió la entrada de armas al país.

“No se va a permitir ningún operativo como el de Rápido y Furioso, porque eso, si recuerdan, fue una violación flagrante a nuestra soberanía que permitió que entraran armas para supuestamente seguir a miembros del crimen organizado.

“Esas armas se perdieron y luego se demostró que se usaron para cometer crímenes y fue un rotundo fracaso el plan”, comentó el presidente.

Lee: Ocho masacres y aumento de la violencia en 19 estados durante primer año del gobierno de AMLO

Dijo que su gobierno planteará al fiscal general estadounidense, William Barr -quien visitará México-, que su país refuerce el control en la salida de armas y dólares por la frontera común.

“Lo que estamos planteando es que cuando menos del lado estadounidense, haya control de salida de armas y de dólares, estos son los planteamientos, con la idea de que necesitamos cooperar para el fortalecimiento de las relaciones, en temas de droga, migración, tráfico de armas y ese es el propósito, y hay disposición por parte de los gobierno en este aspecto”.

El operativo denominado “Rápido y Furioso” consistió en el ingreso ilegal de armas con chip a territorio mexicano para dar seguimiento al movimiento de éstas, sin embargo, las armas se le extraviaron a la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) – a cargo de la operación- y llegaron a manos de grupos delictivos.

Se ingresaron ilegalmente más de dos mil armas al país y se cree que los narcotraficantes descubrieron muy rápido el operativo, por lo que lograron controlar el seguimiento de estas armas.

Armas traficadas hacia México dentro de la operación fueron utilizadas en al menos tres masacres, además de enfrentamientos contra el Ejército, la Marina y la Policía Federal en los que un número no determinado de civiles, soldados, marinos y agentes mexicanos resultaron heridos, fueron algunas de las conclusiones a las que llegó la Oficina del Inspector Interno del Departamento de Justicia, tras cerrar más de un año de investigaciones en torno a la responsabilidad del procurador Eric Holder en la operación de la ATF.

En 2011, durante la administración de Felipe Calderón, la operación secreta fue descubierta y el gobierno mexicano presentó una queja ante Estados Unidos para que se esclarecieran los hechos.

Tráfico de armas

Esta mañana, el secretario Luis Cresencio Sandoval informó que la Sedena ha destruido 19 mil 317 armas que fueron aseguradas por distintas autoridades, y reconoció que ha aumentado el decomiso de armas durante esta administración debido a que se cambió el sentido de la revisión.

El funcionario mostró imágenes de las diferentes modalidades que utilizan delincuentes para traficar armas, por ejemplo, usar envases de refresco, lavadoras, tanques de gasolina, chocolate en polvo, entre otras formas para el trasiego de armamento.

La mayoría de las armas decomisadas en intento de tráfico ilegal se han encontrado en vehículos de carga, precisó el titular de Sedena.

 

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Qué es el 'efecto Matilda' que invisibiliza a las mujeres en la ciencia

Existe un prejuicio sistemático en contra de reconocer sus logros y cuyo trabajo a menudo se atribuye a sus colegas masculinos. El "efecto Matilda" responde a este fenómeno y una campaña busca visibilizarlo y revertirlo.
8 de marzo, 2021
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Fotografía del libro de cuento de @NoMoreMatildas

@NoMoreMatildas
¿De qué se trata el “efecto Matilda”?

“¿Te imaginas qué hubiera pasado si Einstein habría nacido mujer? Probablemente hoy no sabríamos quién es Einstein”.

Con esta pregunta disparadora y una respuesta para la reflexión, comienza la campaña “No more Matildas” (No más Matildas), impulsada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

La iniciativa -que empezó en el país europeo en enero y ya traspasa fronteras traducida a varios idiomas- busca concientizar a la sociedad sobre la poca visibilidad que tienen las mujeres en el ámbito científico.

También pretende recuperar los nombres de las mujeres de la ciencia que fueron silenciados y olvidados, llevándolos a los libros escolares con la idea de despertar ejemplos y la vocación científica de las niñas.

“Ya iba siendo hora que se recuperen tantas figuras perdidas, no solo porque es de justicia histórica, sino porque pueden ser modelos que cambien para siempre la percepción que tienen las niñas acera de la ciencia y lo adecuadas que son para ellas”, le dice a BBC Mundo Carmen Fenoll, presidenta de AMIT.

Pero ¿por qué les dicen Matildas a las mujeres de diferentes ámbitos de la ciencia que fueron silenciadas? ¿Quién empezó a llamarlas así?

“Efecto Matilda”

Este fenómeno de suprimir la contribución de las mujeres en el desarrollo de inventos o en la investigación, y también el reconocimiento frecuente de su trabajo a sus colegas masculinos no es nuevo. Ha pasado durante siglos.

Una de las primeras mujeres en denunciarlo públicamente fue Matilda Joslyn Gage, una sufragista y abolicionista de finales del siglo XIX en Estados Unidos que luchó por los derechos de las mujeres y de las minorías.

Matilda Joslyn Gage

Getty Images
Matilda Joslyn Gage fue una de las primeras que denunció la invisibilidad de las mujeres en la ciencia.

Ella escribió un ensayo publicado en 1883 con el nombre Woman as an inventor (“Mujeres inventoras”) en el que describe este fenómeno pero no le pone un nombre.

“Aunque la educación científica a la mujer le fue negada enormemente, algunos de los inventos más importantes del mundo se deben a ella”, escribió enumerando varios ejemplos.

Sin embargo, “la proporción de inventores femeninos (con patentes) es mucho menor que la de masculinos, lo que se debe al hecho de que la mujer no posee la misma de libertad que el hombre“, analizó Gage en el artículo publicado en la revista The North American Review.

Ella fue víctima de ese mismo efecto que denunciaba. No porque fuera una inventora opacada por un hombre que le robara crédito sino porque fue silenciada por sus colegas y no reconocida debidamente por la historia, opinan investigadores.

Gage era una ferviente luchadora del derecho al voto de las mujeres y, sin embargo, fue apartada por sus propias compañeras feministas Susan B. Anthony o Elizabeth Cady Stanton (con quién escribió History of Woman Suffrage) y escasamente recordada en la historia del movimiento.

“Se pelearon y luego, cuando se escribió la historia, se eliminó a Matilda (…) Ella no recibió crédito”, dice Margaret W. Rossiter, la historiadora científica estadounidense que acuñó la expresión “efecto Matilda”.

Ilustración de una científica con una brújula.

@NoMoreMatildas
Aún existen muchos estereotipos que alejan a las mujeres de la ciencia.

Rossiter, quien es profesora retirada de la Universidad Cornell, de Estados Unidos, dedicó toda su vida a buscar nombres perdidos de mujeres científicas no documentadas en los libros. Y escribió tres. “Mientras más buscaba, más encontraba”, asegura.

En su investigación, observó que este patrón de invisibilidad femenina se repetía una y otra vez en la ciencia.

Desde el hecho de que los hombres toman el crédito del trabajo de las mujeres, que las mujeres no ganan tantos premios como ellos, que no consiguen empleo en campos científicos o que son recluidas.

Claro que hay nombres conocidos como la doble Premio Nobel Marie Curie. “Ella era notable, pero era la excepción”, advierte Rossiter.

Así en 1993 la historiadora decidió que este efecto de invisibilizar a las mujeres debería tener el nombre de Matilda Gage y lo escribió en un artículo académico.

“Fue más como una broma, pero llamó la atención de todo el mundo, lo cual es sorprendente”, cuenta en una conversación telefónica con BBC Mundo.

“Microdesigualdades”

La desigualdad de género no es una novedad. Hasta hace no mucho tiempo, las mujeres en países occidentales no tenían derecho a estudiar en una universidad, por ejemplo.

Y pese a que esto ya no es así, hay muchas inequidades y prejuicios que siguen vigentes en la sociedad.

Marie Curie.

PA Media
La científica Marie Curie es la excepción al “efecto Matilda”.

“En muchas disciplinas científicas no es fácil entrar, tampoco hay modelos para las propias universitarias y las aguerridas interesadas que se animan a hacerlo pueden encontrarse con entornos que son bastante hostiles, muchas veces de un modo subconsciente o no explícito”, describe Fenoll.

“Los estereotipos que hay acerca del papel que juegan las mujeres en la ciencia siguen estando: ‘las mujeres son menos brillantes’, ‘las mujeres se esfuerzan menos’; ‘está bien que las mujeres estén en los equipos de investigación, pero los que son brillantes normalmente son ellos'”, enumera.

A nivel global, las mujeres son menos de un tercio de los investigadores y solo el 3% de Nobel en ciencia han sido otorgados a mujeres, señala la Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres en un estudio de septiembre de 2020.

“Para la región de América Latina y el Caribe, en 2017, del total de investigadores en ingeniería y tecnología, solo el 36% eran mujeres en Uruguay; el 26%, en Colombia; el 24%, en Costa Rica; el 17%, en El Salvador; en Honduras el 21,5%; y en Bolivia y Perú alrededor del 19%”, añade el reporte.

Según la presidenta de la AMIT, en el mundo científico español hay solo entre un 20 y 25% de mujeres.

Y con la pandemia este número se agravó. “El 40% de las científicas tuvo que dedicar bastante tiempo a los cuidados de los hijos y a veces al de sus padres, contra solo el 15% de los hombres”, añade Fenoll, citando fuentes del Ministerio de Ciencia e Innovación de España.

Entre las disciplinas donde hay menos mujeres están las ciencias más duras y las tecnologías, como matemática, física, informática y el desarrollo de la inteligencia artificial.

Fenoll ve una probable explicación de este escaso número es el perjuicio.

Una parte importantísima del problema es la percepción que tiene la sociedad de que las niñas son peores en matemáticas, que no tienen visión espacial, que son incapaces… Y si son capaces, se piensa que no les va a ir bien. Si eso te lo están diciendo en tu casa o en el colegio continuamente terminas creyéndotelo”, opina.

Ilustración de una científica con hombres detrás.

@NoMoreMatildas
Si hay menos mujeres en la ciencia, también hay pocas mujeres en la toma de decisiones.

“Hay menos mujeres tomando las decisiones. Claro que no todo el mundo quiere estar en la cúspide, pero no me creo que de entrada las mujeres prefieran no llegar a ser catedráticas”, afirma.

“Hay muchas microdesigualdades, por sí solas ninguna de ellas es suficiente para explicar lo que pasa pero cuando todas se suman terminan siendo determinantes”.

“No encajaba”

El movimiento #NoMoreMatildas no solo está respaldado por científicas, sino por escritoras, instituciones y medios de comunicación.

La iniciativa incluye la publicación gratuita de cuentos sobre Einstein, Fleming y Schödinger, como si hubiesen sido mujeres, y biografías de científicas reales como la geóloga danesa Inge Lehmann, la bióloga estadounidense Bárbara Mcclintock y la química británica Rosalind Franklin, por nombrar algunas.

Ilustración científica.

@NoMoreMatildas
“Hay muchas microdesigualdades” en la ciencia, dice Carmen Fenoll, presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

La campaña busca visibilizar e inspira a las niñas a que persigan carreras científicas.

“No se dejen intimidar por las científicas famosísimas. La mayoría de las científicas no somos famosas, somos personas normales que hacemos un trabajo que nos gusta mucho”, dice Fenoll.

La historiadora científica Margaret Rossiter también alienta a las niñas a que sigan sus pasiones científicas.

“Siempre me dijeron que no encajaba. Y pensé. Entonces eso es algo bueno. Yo no quiero encajar. No es mi objetivo en la vida”, afirma.

“¡Sigue adelante, no sabes lo que depara el futuro! Y si los niños aún dicen que las niñas no pueden estudiar matemáticas. Deberías responder: ‘¡Oye, lo hacemos igual de bien!'”.


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